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05

2012

internetpaldiario

Internet pa’l diario

Por: internetpaldiario

¿Poder de los usuarios? o ¿poder del gran poder?

El tercer país del mundo no puede mapearse, porque no tiene coordenadas físicas. Es Facebook, con cerca de 850 millones de usuarios procedentes de todo el mundo. Solo China e India le superan por su número de habitantes. En Colombia, hay 16,4 millones de usuarios, ocupando el puesto 14 en esta red. Twitter, por su parte, le sigue los pasos. A la fecha tiene 580 millones de internautas, se espera que en la primera semana de junio de 2012 llegue a los 600 millones y que de ellos, siete millones sean colombianos. Se podría seguir la lista con Youtube y con plataformas nuevas que van en auge, como Pinterest.

16

05

2012

gabriel andres  rodriguez mendez

Teatro Invisible

Por: Gabokú

El otro teatro

La mayoría de personas relacionan la palabra teatro con los grandes escenarios de la ciudad, con los grandes grupos, el teatro la Candelaria bajo la dirección del maestro García; el Libre con el maestro Camacho y obviamente el legado de Fanny Mikey. Pero en este espacio tendrá lugar otro teatro, el invisible, el que no sale en los grandes noticieros, el hecho por artistas que no pretenden brillar en televisión, sino hacer un trabajo honesto y sobre todo, hecho con el alma.

Desde las experiencias del teatro comunitario, hasta los trabajos hechos por artistas independientes, todos tendrán la posibilidad de mostrar en este blog algo de su trabajo, sin que sea necesariamente una crítica destructiva de las que suelen hacer los “conocedores” del teatro.

Porque como dice Boal: Cada ser humano es capaz de actuar: para sobrevivir, necesariamente tenemos que producir acciones y observar esas acciones y sus efectos sobre el mundo exterior. “Ser Humano significa ser Teatro”.

Para todos se ha creado este espacio, aprovechémoslo.

16

05

2012

Pablo Felipe Pérez Goyry

Contextus ► Pablo Felipe Pérez Goyry.

Por: Pablo Felipe Pérez Goyry

no-más-terrorismo-queremos-la-paz-colombia-explosion

¡NO AL TERRORISMO!

¡NO AL TERRORISMO!

¡QUIERO LA PAZ PARA TODOS LOS COLOMBIANOS!

16

05

2012

antojarcu

Parsimonia

Por: antojarcu

Fregadero

Fregadero

Problemas de convivencia

Hace meses me llegó un correo de una amiga que vive ahora en Australia. La chica se quejaba de que había sido imposible encontrar piso. Cada vez que iba a ver uno, le hacían un casting con todo tipo de preguntas sus posibles compañeros de apartamento. En el cuestionario, sólo faltaba que le preguntaran la marca del sujetador y las bragas y si las llevaba a juego.

Me  cagaba de risa. Estos gringos siempre tan rectos, cuadriculados y cabezotas. Sólo les hubiera faltado que pidieran el aval de una madre: un papelito en el que se asegura que su hijo está bien educado, no es el ser más sucio que ha parido madre, no pondrá música a altas horas de la madrugada, no fumara ni meara fuera de la taza.

Pero amigos, las risas se convirtieron en llanto después de dos meses. Vivo con cinco personas con las que me llevaba bastante bien. Nos íbamos de fiesta y había buena convivencia. Sin embargo, había un problema con una de ellas: era lo más asquerosa que uno se puede echar a la cara.

No lavaba nada, absolutamente nada. Eso no era lo peor: los platos, cacerolas y cubiertos se acumulaban en su cuarto durante días y semanas. Las primeras semanas creíamos que alguien se había llevado tal cacerola o sartén porque no aparecía. Había desaparecido, se había deslizado a un imaginario triángulo de las Bermudas que estaba en alguna parte del apartamento. Después, por arte de magia, aparecían el día que venia una mujer a limpiar.

Se daba la situación de que fueras a hacerte cualquier cosa y no tuvieran ningún tipo de accesorio. ¿Querías hacerte pasta? No podías hacerte nada porque no había ninguna olla. ¿Querías hacerte un filete o algo parecido? Tampoco había sartenes. ¿Una ensalada?  De nuevo, te quedabas con el hambre porque los platos se habían deslizado al limbo y no iban a volver. Al final, terminé comiendo todos los días fuera y robando los cubiertos de los sitios a los que iba a comer para asegurarme tener un tenedor. Que cutrez, pero fue así.

Lo que más me jodía es que aparecía toda la cubertería el día que venía la asistenta. Toda la semana buscando los platos o algo con lo que cocinar como un gilipollas y, de repente, aparecen todos de golpe y sucios. Además, esta persona utilizaba mucha vajilla porque es vegetariana. No tengo nada en contra de los vegetarianos, pero es verdad que por su tipo de alimentación más cuidada utilizan más accesorios de cocina. Pero, ¡Joder, lava las cosas que hayas utilizado!

Al principio, nos lo tomábamos a broma. Pero al segundo mes ya me hacía menos gracia. La dueña del apartamento ponía notas en las que nos aleccionaba a que fuéramos más limpios. Caían en saco roto. Te acababas encontrado la pestilente la pila de ollas, sartenes y platos el día que venía la mujer. Hasta yo le puse una nota en la que pedía que lavara para que no viniera hacer una inspección el Ministerio de Sanidad; fue en vano.

Al final, hemos terminado cada uno con un conjunto de tres platos y un vaso en el que pone nuestro número. Yo soy el tres. Una amiga dice que son una mariconada, pero que quiere que le diga, después de estar casi tres meses sin saber que era un plato, me conformo con cualquier cosa. La asistenta viene a limpiar dos días a la semana y seguimos en la misma dinámica. La persona en cuestión se va a finales de mes. Sólo sueño con ir a la cocina y encontrarme todo en su sitio. Y los gringos, pues tienen bastante razón. Si vuelvo a vivir con más gente, no les pediré su marca de ropa interior, pero si les pediré referencias de su madre o de algunos compañeros de piso anteriores, por sí acaso.

[caption id="attachment_4" align="aligncenter" width="300" caption=" Los platos y el vaso con su correspondiente número, el tres."]Los platos y el vaso, con su número correspondiente.[/caption]

16

05

2012

laurgar

El último pasillo

Por: Laura García

Carlos Fuentes: "La novela es un género impuro"

En noviembre de 2009, Carlos Fuentes vino Santiago de Chile para presentar su novela "Adán en Edén" en la que abordó el tema del narcotráfico en México; se presentó en la Feria del Libro de ese año y habló de todo: de literatura, de política, del oficio del escritor, de la novela como "basurero" de la literatura... Por ese entonces escribí para la edición impresa de este mismo diario el texto que dejo a continuación y que ahora quiero unir al recuerdo de un autor inolvidable para muchos.

16

05

2012

ricardobada

Corazón de Pantaleón

Por: Ricardo Bada

Reseñando un chicle

El cierre de Revista de Libros, en Madrid, diciembre 2011, ha sido uno de los más rudos golpes que la crisis le ha asestado a la cultura en lengua española. Revista de Libros, a lo largo de sus quince años de existencia, se convirtió en el santo y seña de la crítica literaria independiente en nuestro idioma, en una referencia inexcusable e imprescindible. El cierre llegó de la noche a la mañana y a mí me agarró con tres reseñas sin publicar. Como no quiero que se pierdan y en honor a la propia Revista de Libros, las he ido publicando aquí en tres semanas consecutivas. Esta es la tercera y última, pero antes de pasar a ella debo hacer una advertencia.

15

05

2012

colordecolombia

República de colores

Por: colordecolombia

Manuel Mosquera Garcés, el 'negro' que fue 3 veces ministro. 40 años de su muerte.

El 31 de enero de 1972, Manuel Mosquera Garcés, entonces vicepresidente del Senado, murió de un infarto, en Bogotá. El Tiempo dijo que tenía 64 años; El Siglo, que 71 años. Fue ministro de Educación de Ospina Pérez (1949) y de Rojas Pinilla (1953), y ministro de Trabajo de Roberto Urdaneta (1952). Fue presidente del Congreso (1966). El mismo día de su muerte, el ex presidente Mariano Ospina Pérez escribió un sincero elogio donde se leía el “negro Mosquera”, que publicó La República en primera página. Pero Mosquera fue un intelectual cuyo pensamiento no se relacionaba con el color de la piel. En Vigencia de la cultura, sus ensayos son católicos e hispanófilos. Genuinamente conservador. Como director del semanario El Pueblo (de Medellín), de La República (el primero) y del Diario Oficial, escribió miles de páginas. Acaso en algunas se haya referido a su 'raza'. Mario Laserna Pinzón, el fundador de la Universidad de los Andes, llevó la palabra por el Partido Conservador en las honras fúnebres y contó el alcance de las preguntas que formaron a Mosquera, abogado externadista. En la segunda guerra mundial, “(…) penetrar en los enigmas de la historia: si así es Europa, que será de América? Qué podemos esperar? Qué debemos anhelar? Dónde está la cruz, cuál es el camino?” En los cuarenta años de su muerte, ponemos al alcance de los colombianos del siglo XXI esos dos documentos, completos: el del ex presidente Ospina Pérez y el de Mario Laserna, que muestran la dimensión que alcanzó Mosquera Garcés. Tal vez le hubiera sorprendido a Mosquera que Mario Laserna aludiera a su “raza negra” en esa oración ante el núcleo de la sociedad colombiana en la capital. “De todo lo que significa Manuel Mosquera Garcés pienso que ahí está su legado más profundo: ser un símbolo de la hermandad colombiana. Haber merecido los más elevados honores de sus gentes, su partido y su país”. El parque central de Quibdó tiene el nombre de ese símbolo, circunscrito al Chocó, cuando debería ser verdaderamente  nacional. En el 2007, de acuerdo con su familia, conmemoramos el centenario de su natalicio, y los de Diego Luis Córdoba y Adán Arriaga Andrade, en Casa de Nariño. Tenía 64 años. Daniel Mera Villamizar. Manuel Mosquera Garcés, por Mariano Ospina Pérez La súbita y dolorosa desaparición del doctor Manuel Mosquera Garcés, senador de la República, deja un importante vacío político en el país y en el conservatismo, y de manera especial en el Senado, que en los momentos actuales se ocupa de temas que el doctor Mosquera conocía y dominaba a cabalidad, como el de la reforma universitaria. No puede negarse que el doctor Mosquera fue una personalidad eminente por muchos aspectos: católico ferviente y convencido; conservador doctrinario y militante; educador y catedrático; escritor castizo, orador elocuente, patriota esclarecido, de agradable trato a la vez que de gran valor civil y ejemplar exponente del Chocó, su patria chica, y del pensamiento antioqueño, ya que el Chocó formaba parte de Antioquia, al menos políticamente, en la época del nacimiento de Manuel Mosquera. Tuve oportunidad de tratarlo muy de cerca como secretario de la presidencia en mi gobierno, como miembro del gabinete en ese entonces, en su carácter de Ministro de Educación, como primer Director de LA REPÚBLICA y como político, como parlamentario y como amigo. A Mosquera se le criticó en un momento dado el que hubiera colaborado con el gobierno del General Rojas Pinilla y le hubiera prestado su apoyo, pero hay que entender ciertas relaciones humanas. El General Rojas, desde que uno y otro formaron parte de mi gobierno, tuvo especial simpatía por el “Negro Mosquera’’, como él lo llamaba, y Mosquera era agradecido. Ciertamente el doctor Mosquera se distanció durante un reducido lapso de su vida de la orientación política que yo preconizaba, pero no recuerdo que haya incurrido en actos parecidos a los de otros personajes que lucharon a mi lado y posteriormente volvió a tomar la posición que le correspondía como conservador, como demócrata y como colombiano. Por eso escribo estas líneas sinceras y sentidas y expreso al conservatismo, al Departamento del Chocó y a los familiares del doctor Mosquera Garcés, mi profunda condolencia y la de mi esposa y mis hijos que también tenían por él especial aprecio y simpatía. Bogotá, enero 31 de 1.972. Publicado en el diario LA REPÚBLICA el 1 de febrero de 1972. Manuel Mosquera Garcés, ejemplo de caballeros cristianos Por Mario Laserna P., en representación del Partido Conservador en las honras fúnebres. Publicado en el diario LA REPÚBLICA. Múltiples, confusos y adoloridos sentimientos golpean el espíritu de los colombianos ante el féretro de Manuel Mosquera Garcés! Estamos rindiéndole postrer homenaje, diciéndole el último adiós a un hombre polifacético; a una personalidad de abundantes y sazonadas mieses en el reino del espíritu y de la vida. Desaparece una inteligente y hábil figura del parlamento que honró el escenario político nacional y que muere con la investidura de Vice-presidente del Senado. Lloramos a un hombre honesto y laborioso que a través de largos años de estudio y superando inmensas dificultades, -su pobreza material lo acompañó hasta la sepultura- escaló elevadas posiciones de influencia y prestigio en el gobierno de su país. Ha perdido Colombia un periodista ágil y versado en los temas que atañen al diario acaecer de la nación. Enmudece una pluma, vigorosa y arrebatadora en la idea, castiza, elegante y diáfana en el uso del idioma en cuyas más preclaras y perennes fuentes obtuvo su aspiración estilística. Tributamos final y conmovido homenaje a un hombre cristiano en sus sentimientos, católico en sus convicciones, conservador en su acción, que supo aclarar y actualizar con su dialéctica precisa y cortante innumerables debates y planteamientos que afectaban la vigencia de las doctrinas pontificias y evangélicas en la sangre y el espíritu de las gentes colombianas. O quizás será en calidad de hombre de partido, de dirigente de su tierra chocoana y de la nación entera ungido con la investidura senatorial en representación del partido conservador, que nos congregamos representantes y voceros de los sectores políticos, intelectuales y sociales colombianos a rendir un último reconocimiento a Manuel Mosquera Garcés y a compartir con los suyos un inmenso dolor. Todas estas posibilidades son realidad. Todo ello es verdad. Todo ello constituyó el terreno vital biográfico y de personalidad en que se formó y llegó a plena y luminosa madurez la personalidad de Mosquera Garcés! Hombre de letras y pensador disciplinado dotado de agudeza crítica sin par! Vocero del pensamiento católico en lo filosófico y en lo político; en lo social y en lo económico; en su visión del hombre y de la historia jamás renegó de sus profundas y razonadas convicciones! Nunca ocultó su adhesión firme en la teoría y en la practica a las ideas católicas, a los sentimientos y a los afectos de la Iglesia que amó, sirvió y gozó como paladín, como hombre piadoso amante de su liturgia y sus ceremonias. Recuerdo a Manuel Mosquera a comienzos de la década de los cuarenta participando en las ceremonias, rezando el oficio de los hermanos de la Orden Tercera de Santo Domingo en compañía de José Antonio Montalvo, de Hernán Vergara, de Emilio Robledo, Antonio Bergmann y otros colombianos que buscaban exteriorizar en la práctica de la liturgia y los oficios religiosos su fe y sus certidumbres. Inolvidables las exposiciones de Mosquera Garcés sobre la filosofía y el renacimiento del Tomismo en (Jacques) Maritain, en (Étienne) Gilson, en (Dietrich) Von Hildebrand, en (Réginald) Garrigou-Lagrange, en Belloe y en Chesterton, la visión de la Historia en (Nicolai) Berdiaeff. Eran los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Utilizando los conceptos y métodos de análisis de la filosofía neo-tomista tratábamos de entender el significado de la catástrofe que nos tocaba presenciar en los países que gestaron el alma occidental, en las naciones cuyo espíritu y cuya laboriosidad, cuyo sentimiento de lo bello y de lo luminoso; de lo verdadero y de lo justo, en fin, de lo humano en toda su dimensión de epifanía y de eternidad, de cielo y de terrenalidad, plasmó la belleza serena del Partenón, erigió la majestad de Hagia Sophia, creó el Derecho Romano, dió nacimiento a la patrística, a las órdenes religiosas medioevales, permitió surgir la Suma Teológica, y la Divina Comedia, la Capilla Sixtina y la Academia del Lincei, donde Galileo exponía sus concepciones sobre cómo el libro de la naturaleza estaba escrito en lengua matemática. La Europa de Carlos V, de Shakespeare y Cervantes, del gran Newton, Goethe, Kant, Mozart y Beethoven, Pasteur y Maxwell. La Europa del pensamiento elevado y del sentimiento profundo y armonioso era, esa misma, la que explotaba en fanatismo, en odio, en masacres, en campos de concentración, en llamas y en saqueos! Desde modestos despachos de médicos y abogados, alrededor de mesas sin adorno, en las sencillas aulas de un convento nos reuníamos seis u ocho, a lo máximo una docena de personas, a dialogar sobre los acontecimientos mundiales. La Blitzkrieg paraliza la resistencia polaca. Invadidos Bélgica y Holanda. Cae Francia. Dunquerque, Churchill, de Gaulle, Roosevelt, Pearl Harbor… la raza amarilla. Los Panzer Divizionen penetran en la inmensa espeta rusa… Angustia, confusión, heroísmo en las almas. Miseria, dolor, arrogancia, dureza en los cuerpos! Y el pequeño grupo dialogaba, estupefacto, atormentado buscando penetrar en los enigmas de la historia: si así es Europa, que será de América? Qué podemos esperar? Qué debemos anhelar? Dónde está la cruz, cuál es el camino? Quien no ha conocido esta etapa de la trayectoria intelectual, moral, religiosa y estética de Manuel Mosquera Garcés, no tendrá los elementos de juicio necesarios para entender la fuente que comunicó amplitud a su pensamiento y vigor a su formación. Ni entenderá tampoco la serenidad y madurez con que juzgaba los acontecimientos sociales en función de principios morales y religiosos, de profundo asidero en la cultura occidental. Precisamente por su experiencia de esa época borrascosa de la historia, Mosquera sabía que en los tiempos de crisis para un conglomerado humano solamente de los principios, frutos de la sabiduría humana, emanan la luz y la claridad necesarias para no perecer. Para mí constituye un recuerdo imborrable lo que ocurría en medio de ese pequeño grupo: Manuel Mosquera, el Negro Mosquera, como lo llamábamos, con su verbo candente y su acerada lógica, explicaba el sentido de un pasaje en los documentos pontificios. Nos interpretaba a Maritain, indicaba cuál era el deber y la responsabilidad de un intelectual; de un profesor universitario católico. Y ahí mismo surgía tanto en las palabras como en los hechos la misión de América, el sentido de nuestra identidad nacional, de nuestra personalidad histórica. Un hombre de piel negra, un intelectual venido del Chocó enseñaba a magistrados de la Corte, a médicos psiquiatras, a tratadistas de derecho, a rubios eruditos germanos, cuál era el sentido histórico de la catástrofe que vivía el mundo! No creo que Colombia pueda o deba renunciar al hecho de que grupos políticos e intelectuales nacionales importantes hayan tenido como maestros, como abanderados en su ideología, de su manera de mirar el país y sus gentes a hombres de raza negra: para nosotros Manuel Mosquera Garcés, para el liberalismo Diego Luis Córdoba o Natanael Díaz. Cuando cobramos conciencia de estos hechos sabemos que no somos Europa! Somos un nuevo mundo! Naciones que a pesar de grandes problemas de infraestructura y de subdesarrollo, de desigualdad y de injusticia, no hemos bebido el veneno del racismo; por ende no estamos al borde del abismo más abominable, del manantial más amargo que amenaza a otros sectores del mundo y que precipitó el holocausto sangriento de la Segunda Guerra Mundial y a cuyo nombre se cometieron por unos y se sigue cometiendo por otros algunos de los más espantosos, tenebrosos y escalofriantes crímenes que conoce la Historia. El intelectual chocoano, el pensador cristiano, el político fogoso y patriota, limpio en el pensamiento y elevado en la expresión … muere en medio del respeto, admiración y afecto de todos sus compatriotas. El partido conservador está de luto por la desaparición de un hombre que encarnó sus mayores y más austeros valores y virtudes. De ahí que obrando dentro de una tradición de reconocimiento al mérito, de exaltación de las capacidades, de recompensa de quienes aman a su patria y la sirven con inteligencia, honestidad y desvelo, a nadie debe extrañar que el Partido de Caro y de Ospina, de Reyes, de Concha y de Suárez hubiese tenido a Manuel Mosquera Garcés, por uno de sus posibles presidenciables! Colombia está de luto por ti, Manuel Mosquera Garcés, guardará devotamente el recuerdo de tus calidades de hombre y de ciudadano. Serás siempre un símbolo del respeto que esta nación cristiana siente por las vibrantes formas de la inteligencia y del espíritu con que tu alma plena de tu Chocó y de tus gentes, honró a la República. Personalmente debo aclarar, y creo que mi punto de vista lo comparten miles y miles de hombres y mujeres de Colombia, que casos como el de Manuel Mosquera Garcés lo reconcilian a uno con valores fundamentales de la nacionalidad. Nuestros problemas no solamente son solucionables sino que han mantenido un nivel que no degrada nuestra calidad humana. Ningún grupo racial se siente oprimido por su condición de raza! Eso abre las puertas del futuro; nos llena de esperanza. Recuerdo el comentario, en la década del cincuenta que me hizo Arnold Toynbee en su visita a Colombia. “Me interesa la América Latina porque ella ha solucionado el problema que amenaza destruir a la humanidad en el siglo XXI: el conflicto racial”. De todo lo que significa Manuel Mosquera Garcés pienso que ahí está su legado más profundo: ser un símbolo de la hermandad colombiana. Haber merecido los más elevados honores de sus gentes, su partido y su país. [Transcripción: Minerva Asprilla]

15

05

2012

elblogdelcerebro

El Blog del Cerebro

Por: Virginia Rojas Albrieux

Podemos hacer algo por nuestra salud cerebral?

El cerebro es la obra maestra de la naturaleza y la estructura más compleja del universo. Nuestro cerebro nos permite, desde resolver problemas matemáticos, hasta amar u odiar, sentirnos felices o llorar de tristeza, recordar un sueño y proyectar un futuro. Todas las actividades que desarrollamos son reguladas por él. El cerebro está involucrado en todo lo que hacemos y lo que somos. El cerebro es “la torre de control”, el “comando central”, porque maneja todas las dimensiones de la vida, incluida la experiencia de amor, la empatía y la forma como vivimos la espiritualidad. Nuestra calidad de vida depende enteramente de cómo está funcionando este colosal órgano, y es por ello que la salud cerebral es esencial y determinante. La buena noticia es que el cerebro puede estar aún mejor de lo que se encuentra en este momento, independientemente de si funciona en un nivel elevado (en nuestro trabajo, en nuestras relaciones, o con nosotros mismo), o si por el contrario, estamos sintiendo que nos cuesta gran trabajo atravesar el día a día. ¿Sabía usted que la disfunción cerebral es la principal causante de que las personas fracasen en sus estudios, en el trabajo, y en sus relaciones? Cuando nuestros cerebros están funcionando adecuadamente nuestra tendencia es a ser energéticos, creativos, eficientes y reflexivos. Cuando nuestros cerebros tienen problemas en su funcionamiento, nuestra tendencia es a estar cansados, ansiosos, deprimidos, impulsivos, malhumorados, etc. Su vida y su cerebro tienen un vínculo que es indisoluble. Todo trastorno “psicológico” tiene su correspondiente mecanismo neurobiológico que lo sostiene y justifica. A toda emoción la antecede un pensamiento que tiene unas bases fisiológicas. El estilo de vida que llevamos puede ser aprovechado en forma de estrategias dirigidas conscientemente para mejorar nuestra salud cerebral. Hay mucho que está en nuestras manos y que marcarán una diferencia. De nosotros depende. Algunas pautas de manejo básicas que pertenecen a nuestra cotidianidad son, por ejemplo: • La alimentación. “Somos lo que comemos”. El cerebro se nutre de lo que comemos. Una nutrición pobre o inadecuada entorpece el desarrollo de la inteligencia de nuestros niños y afecta nuestra salud mental y nuestro potencial hacia el éxito. La calidad de la nutrición es un factor que subyace a la depresión, la ansiedad, la esclerosis múltiple, el Parkinson, el Alzheimer, las migrañas, el déficit de atención, y mucho más. • El ejercicio. No importa nuestra edad, el cerebro necesita ejercicio físico. El ejercicio impulsa el flujo sanguíneo al cerebro, suministrándole una adecuada oxigenación, glucosa, y otros nutrientes esenciales. Si aún no tenemos una rutina de ejercicio o practicamos algún deporte, nunca es tarde para arrancar. • El sueño. Si somos de los que nos quedamos hasta tarde viendo tv y luego nos levantamos muy temprano, alto! El sueño es esencial para una función cerebral sana. No nos sintamos orgullosos diciendo, “Yo necesito dormir solo 4 horas”. Su salud le pasará la factura tarde o temprano. Trate de dormir entre 7 y 8 horas cada noche, y más horas si se trata de un niño o un adolescente. Practique buenos hábitos de sueño, tales como evitar la cafeína y la nicotina, y no utilice el alcohol como ayudante para dormir. Aprenda técnicas de relajación para calmar mente y cuerpo antes de dormir. Si tiene problemas del sueño investigue alternativas naturales para superarlos. Las hay. • El manejo del estrés. Puede afectar todas las edades. El estrés agudo o crónico hiere al cerebro. La exposición a las hormonas que se liberan por estrés deteriora su funcionamiento. Implemente en su vida técnicas para manejar el estrés y busque ayuda profesional si se siente desbordado. • El manejo de los pensamientos negativos, la preocupación crónica e ira. La mayoría de las personas creen que los pensamientos simplemente “suceden”, porque no se nos enseña a cuestionar nuestros propios pensamientos y a corregir las palabras e imágenes negativas que corren salvajes por nuestra mente. Estos pensamientos fatales están generalmente en la base de los trastornos ansiosos y depresivos que padecemos, de los problemas laborales y en las relaciones, y tienen un impacto biológico negativo medible sobre la función cerebral. Redirija y cuestione sus pensamientos, enfóquese en pensamientos que lo apoyan, dele un impulso a su vida social, y busque ayuda si siente que la necesita. Disfrute de su vida lo más que pueda, y practique la gratitud!