<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/search/lanzamientos/feed/rss2/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 25 Aug 2026 03:21:43 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=7.1</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Todos los resultados de blogs de lanzamientos | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>La filosofía académica y sus vicios II: De vampirismo, adulaciones mutuas e investigación inane.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/la-filosofia-academica-y-sus-vicios-ii-de-vampirismo-adulaciones-mutuas-e-investigacion-inane/</link>
        <description><![CDATA[<p>En esta segunda entrega nos centramos en los vicios de la llamada comunidad filosófica, su falta de crítica, la adulación mutua, la repetición excesiva y a la dictadura del número que ha afectado a la investigación filosófica misma. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Después de la primera entrega, <em>en la cual nos ocupamos del filósofo que pretende ser original y crear su propio sistema filosófico,</em> nos centramos ahora en algunas prácticas de la llamada <em>comunidad filosófica. </em>Esta, ¿realmente existe?, ¿quiénes forman parte de la misma? Como toda comunidad, esta está integrada por miembros que comparten algo, que tienen algo en común, un vínculo, una <em>relación</em>, en nuestro caso, su pasión por la filosofía, su dedicación a ella, algún proyecto común de investigación, etc. Esa comunidad filosófica está formada por los colegas filósofos, profesores, investigadores, los estudiantes, la vida universitaria en las facultades y el encuentro esporádico en lanzamientos de libros, debates o congresos. A eso se limita el contacto de la comunidad. Por otro lado, se entiende que la función de la comunidad es la discusión, <em>el control crítico</em>, la necesidad de compartir un saber, unas investigaciones, unos puntos de vista. Esto en teoría, pues en verdad, en el caso latinoamericano, tal comunidad filosófica es casi inexistente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que siempre ha existido es lo que el filósofo cubano Pablo Guadarrama González llama coloquialmente la SEMA (Sociedad de elogios mutuos y autobombo). Esta sociedad de elogios y autobombo es la encargada de la adulación, de enaltecer al filósofo de turno, a un miembro de su camarilla. Pero ese ejercicio de adulación, de demagogia, no ayuda realmente a nada, ni hace avanzar el conocimiento filosófico, todo lo contrario, sofoca la crítica y la reduce a espectáculos de complicidad ingenua. Es como si el&nbsp;<em>mimetismo</em>&nbsp;y la&nbsp;<em>adulación</em>&nbsp;que Fernando Guillen Martínez trató magistralmente en su libro&nbsp;<em>El poder político en Colombia&nbsp;</em>(1979)<em>,&nbsp;</em>se trasladara análogamente a la práctica filosófica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia y en América Latina en general la comunidad filosófica-como hoy toda comunidad- está en crisis y ha estado en crisis. Nadie lee rigurosamente el trabajo de los demás, cada filósofo permanece autista, escuchándose sólo a sí mismo; no hace el esfuerzo de compartir lecturas, puntos y saberes con sus colegas. Este ejercicio es casi nulo. <em>Las excepciones a lo anterior son pocas, valga decir de paso</em>. Eso es lo que pasa en el espacio social. En este sentido Santiago Castro-Gómez ha dicho:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"> “Desgraciadamente, suele suceder entre nosotros que las polémicas filosóficas suscitan más bien adhesiones y rechazos personales que reflexiones profundas” (1996, p. 31). </p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En efecto, en esos dos extremos se mueve la interacción de la comunidad filosófica: “las adhesiones y los rechazos”. Este último es una enfermedad visceral. La mayoría de las veces, está acompañado de la envidia que, como toda envidia al decir de Scheler, está relacionada con el resentimiento y, este a su vez, con la impotencia. Igualmente, el prejuicio se convierte en el arma con el que se despacha cualquier obra o autor que no guste al crítico (si es que cabría verdaderamente llamar así a quien practica estos procedimientos) de turno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El prejuicio corroe la práctica filosófica, se lanza contra las inermes víctimas e intenta sepultar un pensamiento o una obra diferente. Esta práctica es sumamente peligrosa cuando quien ataca goza de prestigio público, pues esa sola posición de poder (en especial cuando se es un intelectual cooptado por el sistema) produce efectos nocivos para el atacado y, en últimas, para la casi inexistente academia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso del prejuicio y el rechazo la práctica llega hasta la caricatura eclesial. Se procede de la misma manera que el pensamiento inquisitorial: el que no está conmigo está contra mí o, para decirlo mejor, la diada amigo-enemigo que legó a España y a Carl Schmitt el devoto Donoso Cortés, tan enemigo del socialismo y el liberalismo. Así las cosas, el que es antimarxista, rechaza de plano, sin leerlo, cualquier libro que tenga “tufillo” a Marx; el nietzscheano no lee nada de su colega hegeliano y viceversa. Así se llega a la peregrina conclusión de que <em>“lo que no es como lo mío no me importa porque es diferente, y si es como lo mío, pues tampoco importa porque&nbsp;dice lo mismo”.</em> Esta es una práctica habitual en la comunidad filosófica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo regular, en las aulas universitarias la discusión filosófica no produce frutos exquisitos. Aquí encontramos dos de las prácticas filosóficas más abominables:&nbsp;<em>“el vampirismo y la regurgitación”.</em>&nbsp;El vampirismo significa aquí literalmente “chupar la sangre”; la regurgitación: vomitar el alimento recibido y trasvasárselo a otro, al hijo, a los alumnos universitarios o al discípulo intelectual. Es la práctica más estéril de la filosofía, francamente anquilosante y pobre de espíritu. Consiste, en un primer momento, en haber estudiado durante toda la vida a un mismo autor. Ese proceso empieza en la facultad con algún profesor nietzscheano, hegeliano, aristotélico, bergsoniano, deleuziano, analítico, marxista, foucaultiano, etc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde ese momento el profesor enseña a su discípulo a seguir (y a veces sin reservas) a su autor de cabecera, a defenderlo, en una especie de pensamiento inmunitario, de la crítica. Aquí cabe decir con Darío Botero Uribe:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"> “Nada más detestable que ese espíritu de escuela que hace a los epígonos solidarios con los errores de su paradigma intelectual o incluso que los convierte en saltimbanquis proclives a realizar una gimnasia intelectual que busca borrar con piruetas los límites o las fallas del pensamiento” (1994, p. 264).  </p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Agreguemos que el tutor también incluirá al aprendiz en en algún grupo de investigación y le promoverá algunas publicaciones en torno al mismo autor; después, el alumno decidirá hacer una tesis sobre ese mismo autor, en especial, una tesis doctoral. Así las cosas, en adelante, durante toda su vida, el alumno- ahora convertido quizás en profesor universitario- se dedicará a “chuparle la sangre a su filósofo”, lo exprime, estudia miles de temas en torno a él: eso es el <em>vampirismo</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas personas pasan a la segunda fase:&nbsp;<em>regurgitar</em>, es decir, dictar durante toda su vida, única y exclusivamente al autor del cual se han alimentado. Este tipo de filósofos se vuelven hasta molestos y terminan cansando frecuentemente a sus allegados y colegas pues todo tema, por más diferente que sea, distinto, lo terminan reduciendo a algún aspecto de su filósofo. Es como si el ser nietzscheano o kantiano diera para responder todas los problemas divinos y humanos. Son ellos quienes vuelven a Marx, Ortega, Spinoza, etc., omnipotentes y omnisapientes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los profesores que hacen esto son vomitadores profesionales de filosofía, que deciden vivir de un cadáver ilustre. Además, con su forma de practicar la filosofía, su enseñanza, promueven la uniformización del pensamiento, ferian un modelo, pues venden la imagen de que para ser filósofo es necesario adscribirse a un único autor; de paso, alimentan el prejuicio de que lo que dice otro autor o piensa carece de valor, solidez, rigor. Todo esto es antifilosófico, pero es pan de cada día en las facultades de filosofía en Occidente. <em>También, hay que decirlo, hay excepciones a este proceder pues hay verdaderos filósofos y profesores de filosofía que asumen el quehacer filosófico sin dogmatismos y de manera plural, más allá, incluso, de su sólida especialización en una corriente, un problema o un autor. &nbsp;&nbsp;&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo, los estudiantes no se quedan atrás: aprenden de su papagayo ilustrado, su profesor, y luego se dedican como cotorras al parafraseo. Sin darse cuenta que con esto han matado la filosofía, le han quitado su sabia vital; se han puesto un corsé intelectual y se han privado de leer otras cosas, de explorar, aventurarse, vivir y pensar esas experiencias vividas que tanto alimentan el pensamiento mismo. O, en últimas, que han&nbsp;mutilado su creatividad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una práctica en la universidad que no se puede pasar por alto. <strong><em>Es la investigación filosófica.</em></strong> Al respecto hay que decir, como es bien sabido, que después de la segunda guerra mundial las humanidades perdieron terreno fuertemente frente a las llamadas ciencias duras. De esa manera se sofocaba la posible rebelión y el pensamiento crítico, tal como lo anotó Herbert Marcuse en su momento. Esta tendencia se ha mantenido y se ha potenciado en la vida académica y en los planes gubernamentales, donde los presupuestos (recursos económicos) dan prelación a la investigación en proyectos encaminados a aumentar la productividad. Con todo, en las universidades se mantiene la investigación en filosofía y en humanidades, una investigación que realmente pierde su sentido al caer bajo la lógica de la “dictadura del número”, de la cifra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para empezar, se investiga bajo los parámetros de instituciones estatales que acreditan universidades e indexan revistas. De esta manera empieza una carrera de caballos por producir artículos para cumplir con la periodicidad de las publicaciones; se multiplican los grupos de investigación y se multiplican las revistas mismas. Todo se multiplica y va a parar a la base de datos o en la hoja de vida de los profesores universitarios-investigadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y ¿qué sucede con la investigación en sí misma? Sólo se vuelve una cifra más, un dato, una estadística, pues nadie lee esas investigaciones, no se discuten, no se visibilizan, no se socializan. Se busca cumplir el requisito y no más. Todos terminamos inmersos en esas lógicas burocráticas. Es la lógica de la cantidad por la cantidad, la reproducción de la cantidad en el vacío, es la pérdida del sentido de la investigación. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En esa práctica sinsentido todos ganan menos el conocimiento: gana la universidad si es acreditada, si tiene revistas indexadas, si tiene grupos de investigación con clasificaciones altas; ganan los profesores, pues ahora tienen más publicaciones y, los de las universidades públicas, ganan dinero por los puntos salariales que la Universidad les paga. Los profesores de las universidades privadas son igualmente obligados a producir, pero no se les reconoce merecidamente su producción académica. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo, en fin, aumenta, menos la discusión, la socialización y el co-crecimiento intelectual y del saber que debe producir toda extensión social de la universidad. Desde luego, hay investigación filosófica y reflexión muy valiosas, pero usualmente al margen de estas nefastas dinámicas mercantilistas e institucionalizadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Botero Uribe, Darío. (1994). <em>La razón política. </em>Bogotá: Escuela Superior de Administración Pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Castro-Gómez, Santiago, (1996)&nbsp;<em>Crítica de la razón latinoamericana,&nbsp;</em>Barcelona, Puvill libros S.A.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Guillen Martínez, Fernando. (1976). <em>El poder político en Colombia. </em>Ediciones varias.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130653</guid>
        <pubDate>Sun, 21 Jun 2026 00:34:42 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/20192630/WhatsApp-Image-2026-06-20-at-7.24.52-PM.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La filosofía académica y sus vicios II: De vampirismo, adulaciones mutuas e investigación inane.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El Stand de la memoria</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/el-stand-de-la-memoria/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un grupo de visitantes observa la exposición de la línea de tiempo del conflicto. No hablan mucho. Señalan fechas, nombres, lugares. Cerca de ellos, unos niños participan en un taller de cartografía dibujando los lugares importantes de sus barrios. Las dos escenas ocurren simultáneamente. La tragedia nacional y la imaginación cotidiana conviven apenas separadas por [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Un grupo de visitantes observa la exposición de la línea de tiempo del conflicto. No hablan mucho. Señalan fechas, nombres, lugares. Cerca de ellos, unos niños participan en un taller de cartografía dibujando los lugares importantes de sus barrios. Las dos escenas ocurren simultáneamente. La tragedia nacional y la imaginación cotidiana conviven apenas separadas por unos metros de alfombra naranja.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el pabellón Colombia de la FILBo, donde casi todos los estands parecen competir por el brillo o por la velocidad de la atención, hay uno que eligió otra cosa: escuchar. No es una metáfora de catálogo editorial. Está escrito incluso en la entrada, como una declaración de intenciones y también como una advertencia moral: “El territorio habla, el centro escucha”. El lema del Centro Nacional de Memoria Histórica no aparece allí como un eslogan institucional sino como una suerte de respiración lenta en medio del ruido de la feria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estand no tiene puertas simbólicas. No obliga al visitante a entrar: lo recibe abierto, como si quisiera desmontar la vieja solemnidad estatal que tantas veces convirtió la memoria en un trámite o en un mausoleo. Uno puede atravesarlo casi sin darse cuenta, y quizás allí esté uno de sus mayores aciertos. En un país acostumbrado a que la violencia tenga oficinas, expedientes y sellos, el CNMH decidió construir un espacio sin bordes duros. Un lugar donde la conversación parece más importante que la exhibición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pase varios días en ese stand, algo que francamente nunca había hecho en una feria del libro. Era un ángulo curioso de esa fiesta cultural, completamente opuesto a los otros lugares donde suelo estar como moderador, entrevistador o invitado. Mientras el resto de Corferias se movía al ritmo de las filas, las cámaras, los lanzamientos y los autores de moda, allí el tiempo parecía funcionar distinto. La gente no pasaba únicamente a mirar: se quedaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso llamaba profundamente la atención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Personas de todo tipo preguntaban por la memoria de su propio país. Jóvenes universitarios, familias completas, adultos mayores, estudiantes de colegio, visitantes que parecían haber llegado por azar. La belleza del estand atraía precisamente por una lógica muy curiosa: en Colombia la memoria suele asociarse únicamente a lo difícil, a la guerra, a la tragedia, al expediente doloroso. Pero allí la memoria aparecía también ligada a las resistencias, a la maravilla obstinada de seguir construyendo sociedad después de tanto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la FILBo, donde las personas cargan bolsas llenas de novedades editoriales y buscan firmas de autores como quien colecciona pequeñas inmunidades contra la realidad, el estand del Centro opera de otra manera: no vende olvido rápido. Propone permanencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo primero que llama la atención son los colores. No hay negros dramáticos ni rojos de denuncia explícita. Tampoco el minimalismo frío que domina tantos espacios culturales contemporáneos. La diseñadora Susana Carrié eligió tonos tierra, colores orgánicos, texturas que recuerdan fibras, tintes naturales, barro húmedo, madera expuesta, telas campesinas. Hay algo deliberadamente antiurbano en la composición visual del espacio. Como si el estand quisiera traer adentro de Corferias una temperatura distinta del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Carrié lo explica con una precisión casi artesanal: la paleta se inspiró “en algunos colores de la tierra, de los textiles y tintes orgánicos y de la naturaleza en general”. Y eso se nota. No es una estética decorativa sino territorial. Colombia aparece allí menos como nación abstracta que como acumulación de geografías heridas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19203802/20260421_Stand-Filbo_Dia-1_EDIT_FPrieto_3-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-129294" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19203802/20260421_Stand-Filbo_Dia-1_EDIT_FPrieto_3-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19203802/20260421_Stand-Filbo_Dia-1_EDIT_FPrieto_3-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19203802/20260421_Stand-Filbo_Dia-1_EDIT_FPrieto_3-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19203802/20260421_Stand-Filbo_Dia-1_EDIT_FPrieto_3-1536x1024.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19203802/20260421_Stand-Filbo_Dia-1_EDIT_FPrieto_3.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el centro del recorrido hay una línea de tiempo sobria, montada sobre tubos de cartón en crudo. Nada reluce demasiado. La memoria aquí no fue diseñada para el espectáculo. Quizá por eso conmueve más. Los materiales parecen querer desaparecer para dejar hablar las historias. En otro punto emergen unos rostros enfrentados, casi totémicos, donde la biodiversidad étnica y cultural del país adquiere forma visual. Son figuras que observan al visitante tanto como el visitante las observa a ellas. En una feria donde casi todo busca seducir, estas piezas parecen interrogar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y sin embargo, hay una ruptura deliberada en esa gama de tierras: un tapete naranja intenso que invade el ingreso y la zona de juego infantil. El color estalla como una llamarada. Carrié dice que fue pensado para atraer al público infantil, para señalar el espacio lúdico donde se desarrollan talleres y actividades. Pero el efecto es más profundo. El naranja funciona como una irrupción de futuro dentro de una narrativa marcada por el duelo. Allí los niños dibujan, juegan, construyen jardines simbólicos de memoria, participan en cartografías afectivas, exploran archivos como pequeños arqueólogos emocionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay algo profundamente político en esa escena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el CNMH entendió algo fundamental: la memoria que no logra conversar con la infancia termina convertida en archivo muerto.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19204108/20260423_Filbo_Dia-3_EDIT_JMendez4-2-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-129295" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19204108/20260423_Filbo_Dia-3_EDIT_JMendez4-2-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19204108/20260423_Filbo_Dia-3_EDIT_JMendez4-2-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19204108/20260423_Filbo_Dia-3_EDIT_JMendez4-2-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19204108/20260423_Filbo_Dia-3_EDIT_JMendez4-2.jpg 1400w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras camino por el estand, escucho fragmentos de conversaciones simultáneas. Una mujer explica a otra quién fue Kimy Pernía Domicó. Un estudiante hojea un informe sobre Córdoba. Una niña escribe algo en una flor de papel para el “Jardín de la memoria”. Más allá, alguien escucha un pódcast en la Sala Escucha, ese pequeño entorno inmersivo donde suenan las producciones radiales hechas directamente por comunidades de los territorios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablé con muchas personas durante esos días. Algunos contaban historias de sus familias. Otros preguntaban por un dato concreto, por un nombre, por una fecha, por un informe específico. Muchos simplemente se sentaban a hojear libros durante largos ratos, como si buscaran algo difícil de nombrar. Las familias, especialmente, parecían conectarse con el espacio de una manera distinta. Había padres explicando a sus hijos episodios del país que quizás nunca habían sabido cómo contarles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y uno terminaba preguntándose si acaso Colombia quiere buscar su memoria, pero no en lenguajes institucionales. Quizá en lenguajes poéticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No en vano el libro más importante de nuestra sociedad se llama <em>Cien años de soledad</em>. ¿Qué otra cosa es esa novela sino una inmensa obsesión colectiva por la memoria, por lo que hemos sido, por lo que nos ha sucedido, por aquello que intentamos recordar antes de que el tiempo termine borrándolo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Sala Escucha probablemente sea uno de los lugares más silenciosamente radicales del estand.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19204209/20260422_Taller-busqueda-de-Salo_Dia-2_EDIT_FPrieto_13-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-129296" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19204209/20260422_Taller-busqueda-de-Salo_Dia-2_EDIT_FPrieto_13-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19204209/20260422_Taller-busqueda-de-Salo_Dia-2_EDIT_FPrieto_13-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19204209/20260422_Taller-busqueda-de-Salo_Dia-2_EDIT_FPrieto_13-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19204209/20260422_Taller-busqueda-de-Salo_Dia-2_EDIT_FPrieto_13.jpg 1400w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En un país que lleva décadas produciendo discursos sobre las víctimas, el CNMH parece intentar algo más difícil: permitir que hablen sin traducción intermediaria. Las voces que salen de los audífonos no tienen la dicción homogénea de los estudios de radio bogotanos. Hay acentos atravesados por río, montaña, costa, selva. La escucha se vuelve un acto físico. Uno entiende rápidamente que la memoria sonora tiene una capacidad distinta para perforar defensas. La voz humana conserva algo que la escritura pierde: respiración, miedo, pausa, temblor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pamuk escribió alguna vez que los museos verdaderos no organizan objetos sino emociones del tiempo. Este espacio parece construido bajo esa intuición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No organiza únicamente documentos del conflicto armado colombiano. Organiza maneras de aproximarse al dolor sin convertirlo en mercancía emocional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso se percibe también en la programación. No hay aquí una obsesión por cubrirlo todo ni por representar todas las tragedias nacionales en formato de agenda cultural. La selección fue producto —según explican desde el Centro— de una concertación entre distintas direcciones misionales de la entidad. No se trata de una línea única de relato sino de múltiples entradas a la memoria reciente del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso conviven talleres infantiles con conversatorios sobre desaparición forzada, lanzamientos editoriales con ejercicios de cartografía comunitaria, archivos orales con teatro, pedagogía con justicia restaurativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La memoria aparece entonces no como una pieza fija sino como un organismo vivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunas actividades resumen especialmente bien el espíritu del espacio. “La palabra que repara”, por ejemplo, reúne experiencias de justicia restaurativa impulsadas junto a la JEP. No se trata simplemente de hablar sobre víctimas y victimarios sino de explorar cómo la palabra puede convertirse en un territorio de reconstrucción. En otro conversatorio, dedicado a los diez años de la Cátedra de Paz, la pregunta central parece atravesar todo el proyecto del estand: ¿cómo enseñar el conflicto armado sin normalizarlo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay también una insistencia notable en los archivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tiempos donde la información circula a velocidades digitales y donde la verdad parece fragmentarse en versiones instantáneas, el CNMH insiste en el valor material de conservar. Talleres sobre archivos personales, documentos desclasificados, archivos orales, acervos comunitarios: todo apunta a la misma idea. Un país sin archivos termina condenado a depender de la versión del más fuerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso uno de los espacios más conmovedores de la programación sea el dedicado a “Archivos en resistencia”, donde se dialoga sobre desaparición forzada a partir del Colectivo 82 colombiano y el caso Ayotzinapa en México. Allí la memoria deja de ser únicamente conmemoración y se vuelve también investigación criminal, búsqueda obstinada, prueba contra el olvido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el estand no se instala únicamente en el pasado. Hay una voluntad permanente de discutir el presente colombiano. Conversatorios sobre violencia contra movimientos políticos, transformaciones del conflicto después de los acuerdos de paz, memoria ambiental, territorios y Paz Total muestran que el Centro intenta escapar de la tentación museográfica de congelar la violencia como si perteneciera únicamente a otra época.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En realidad, lo que el estand pone en escena es algo más incómodo: que el conflicto colombiano no ha terminado de convertirse en pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso Córdoba ocupa un lugar especial dentro de la programación. El homenaje al departamento funciona casi como un eje narrativo subterráneo del estand. Informes sobre el Bloque Córdoba, discusiones sobre Santa Fe de Ralito, memorias ambientales, archivos territoriales: todo compone una especie de radiografía fragmentada de una región donde la violencia paramilitar dejó marcas profundas y todavía insuficientemente narradas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí está quizá la verdadera apuesta del espacio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata únicamente de recordar lo ocurrido. Se trata de preguntarse qué hacemos con eso mientras seguimos viviendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En algún momento de la tarde me detengo frente a uno de los micrófonos abiertos donde víctimas y funcionarios leen textos relacionados con memoria histórica y derechos humanos. La escena tiene algo frágil. En una feria dominada por la velocidad del consumo cultural, alguien decide leer en voz alta un fragmento sobre desaparición, desplazamiento o resistencia campesina. Y algunas personas se detienen. Otras siguen caminando. Algunas escuchan apenas unos segundos antes de irse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero incluso esa fragilidad parece importante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el estand no intenta producir unanimidad emocional. No busca obligar al visitante a conmoverse. Más bien abre la posibilidad de una conversación pública donde la memoria no aparezca como imposición moral sino como experiencia compartida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez por eso el diseño abierto resulta tan coherente con el concepto institucional. El territorio habla, el centro escucha. La frase adquiere sentido espacial. El visitante no atraviesa puertas ceremoniales ni corredores oscuros preparados para una experiencia inmersiva controlada. Aquí uno entra como entra a una plaza o a una conversación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y quizá esa sea la gran diferencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos espacios sobre memoria en el mundo terminan convirtiendo el dolor en escenografía. Este estand parece intentar lo contrario: devolverle humanidad cotidiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso en los detalles más pequeños aparece esa búsqueda. Los juegos colaborativos como <em>Cosechas de memoria y verdad</em>, las coplas campesinas, los jardines simbólicos, las conversaciones sobre naturaleza y territorio como víctimas del conflicto. Todo insiste en una memoria menos monumental y más comunitaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No una memoria vertical sino horizontal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras cae la tarde sobre Corferias y la feria empieza lentamente a vaciarse, el estand mantiene una especie de temperatura humana extraña. No parece agotarse con el paso de las horas. Quizá porque allí la gente no entra solamente a consumir contenidos culturales sino a reconocerse. O a intentar hacerlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pienso entonces en algo que decía Pamuk sobre los museos pequeños: que su verdadera fuerza consiste en acercar las grandes historias nacionales a la escala íntima de las personas comunes. El espacio opera exactamente así. Toma la enorme maquinaria abstracta del conflicto armado colombiano y la devuelve a la dimensión concreta de las voces, los archivos familiares, los relatos locales, las fotografías, las canciones, los dibujos infantiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La memoria deja de ser una categoría jurídica o académica y recupera algo esencialmente humano: la necesidad de contar lo vivido antes de que desaparezca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, donde tantas veces el lenguaje oficial ha intentado domesticar el horror mediante cifras, el estand del CNMH propone otra velocidad narrativa. Más lenta. Más abierta. Más vulnerable también.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y quizás allí resida su valor más profundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque escuchar de verdad siempre implica el riesgo de transformarse.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129292</guid>
        <pubDate>Wed, 20 May 2026 01:42:43 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/19203636/20260423-FILBo-microfono-abierto-_EDIT-GVanegas_3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Stand de la memoria]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Filigrana de Damasco</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/filigrana-de-damasco/</link>
        <description><![CDATA[<p>El presidente sirio&nbsp;Ahmad al-Sharaa entró hace unos días por una discreta puerta lateral a la Casa Blanca para sostener el primer encuentro, en ese lugar, con quien ejerce la presidencia de los Estados Unidos bajo la premisa y con la fórmula de hacer que otros trabajen un poco más en la atención, promoción y defensa [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El presidente sirio&nbsp;Ahmad al-Sharaa entró hace unos días por una discreta puerta lateral a la Casa Blanca para sostener el primer encuentro, en ese lugar, con quien ejerce la presidencia de los Estados Unidos bajo la premisa y con la fórmula de hacer que otros trabajen un poco más en la atención, promoción y defensa de sus propios intereses, mientras él se reserva los beneplácitos, en cuanto sean favorables a esa idea borrosa que tiene de un mundo en el cual él es el único y último con la potestad de aprobar o reprobar lo que le suene bien.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta&nbsp;antes de la visita, los gobernantes sirios estaban proscritos de los grandes escenarios de la diplomacia occidental, aunque siempre fueron bien recibidos en el Kremlin de Moscú. Gobiernos y organizaciones políticas y armadas asentadas en territorio sirio figuraban en las listas negras de la oposición a los intereses de occidente, a los de Israel, y a los de otros vecinos como Turquía, en medio de un proceso enredado y pleno de violencia en todas las direcciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por supuesto, Siria no fue anteriormente proscrita como en tiempos modernos.&nbsp;&nbsp;El control de ese territorio fue objeto de disputas múltiples y en su control figuran los asirios, los persas, Alejandro Magno, los Imperios Romanos, los árabes, y los otomanos, antes de que fuera adjudicado a la protección de Francia luego de la guerra que terminó en 1918.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde entonces, incontables golpes de mano e intentos de establecer un poder estable terminaron por dejar el trofeo de su gobierno, a las malas, primero a Hafez al Assad y luego a su hijo Bashar, miembros de una minoría acosada todos los días por enemigos internos y externos, y a la vez protegida por poderes foráneos dentro de los cuales el más constante fue Rusia, beneficiaria de concesiones como la de una base aérea y el puerto de Tartus, lugar único de anclaje de la flota rusa, a su acomodo, en el Mediterráneo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El nuevo presidente Al-Sharaa, que logró dar al traste con la dictadura de los Assad y desatar el recuento de sus crímenes incontables a lo largo de una guerra civil crudelísima en la cual también participó, ya se había entrevistado con Trump en Arabia Saudita, a instancias del príncipe Mohamed bin Salmán bin Abdulaziz Al Saud. Personaje que conoce bien los gustos del presidente americano, susceptible de sucumbir ante el encanto de las apariencias de los “tipos duros”, ojalá de su estatura física, con apariencia de guerreros difíciles de doblegar, siempre y cuando, eso sí, se porten hacia él con la debida reverencia.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su entrada a la Casa Blanca no podía revestir, todavía, la apariencia protocolaria de Trump esperándolo en la puerta. Al-Sharaa apenas acababa de ser beneficiado con el levantamiento de las sanciones que contra él pesaban, como pesaba todavía su pasado de prisionero de los Estados Unidos en Irak y su condición anterior de terrorista en las listas occidentales.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La visita, en todo caso, significaba un triunfo extraordinario para alguien que, luego de conquistar el poder al cabo de una larga lucha armada, que dio por fin al traste con la dictadura de los Assad, busca abrir puertas, aún las más difíciles, para que su país pueda “normalizar” sus relaciones en todas las direcciones posibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los medios no nos recordaron que el presidente sirio había visitado recientemente Moscú, en visita de trabajo, para reanimar las relaciones con Rusia, interesada también por su parte en abrir un nuevo capítulo de cooperación con Siria, impulsada por el mismo interés estratégico de siempre: mantener sus bases naval y aérea en ese territorio valioso del Mediterráneo oriental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco parece haber sido objeto de mención especial la compañía, en la reunión, del ministro turco de relaciones exteriores, Hakan Fidan. Presencia de alto valor y significado, que subraya la importancia que a los ojos de Washington tiene el papel de Turquía no solo en el caso sirio, que es de su inmediato interés, sino en el desarrollo de la agenda internacional del Oriente Medio. Geografía y política obligan, y diplomacia exige.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para ambientar el encuentro, Al Sharaa y su ministro de exteriores&nbsp;Assad al-Shaibani habían puesto a rodar, lo mismo que sus nuevos amigos, el almirante Charles B. Cooper y el general Kevin J.Lambert, altos oficiales americanos en el Medio Oriente, un video en el que aparecen los cuatro haciendo lanzamientos de baloncesto. Muestra de la intención de ambas partes de producir una imagen de transformar un pasado traumático en un futuro posible de entendimiento.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la visita del presidente sirio a la Casa Blanca no produjo el espectáculo de los llamativos acuerdos económicos típicos de la nueva era Trump, marcó el inicio de una fase diferente en las relaciones de Siria con el mundo, al confirmar su habilidad para entenderse con las grandes potencias cuya amistad requiere para relanzar el destino de su país.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto encaja muy bien en el nuevo modelo de acción de los Estados Unidos, que no se sabe cuánto dure, y que encuentra en el caso de Siria una prueba gratuita aunque también significativa de su efectividad. No intervención directa, en lo posible, y en su lugar pactos puntuales con diferentes actores orientados a buscar estabilidad y, sobre todo, defender las prioridades estratégicas americanas, dentro de las cuales siempre está, como denominador común, a veces más y a veces menos ostensible, su amistad inquebrantable con Israel.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los Estados Unidos no se han comprometido a arreglar nada en Siria. Para eso están primero que todo los propios sirios, que deberán demostrar su capacidad para producir un clima interno de acercamiento con grupos que todavía no reconocen la autoridad del gobierno provisional de Al Sharaa. Por lo demás, ahí están los Estados del Golfo, interesados directos, por múltiples razones, en la estabilidad siria, promotores de la apertura hacia Trump, que les permite participar en la aventura de invertir en ese territorio donde está todo por reconstruir.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Turquía sería el “árbitro asistente”, interesado en que se desactive la fuerza kurda todavía existente en Siria, que forma parte de esa familia de los kurdos que luchan por su futuro político como Estado y actúan, con altibajos y todo tipo de esfuerzos, en busca de ese propósito desde sus asentamientos tradicionales no solo en territorio sirio sino en Turquía, Irak, Irán y hasta en Armenia. A lo cual hay que agregar que los turcos, capaces como pocos de dialogar con Washington y Moscú a la vez, tienen interés en volverse indispensables para todas las partes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguramente el nombre de Israel y su demostrada capacidad militar fueron parte de la conversación en la Casa Blanca. Eso es inevitable, pues Siria desea encontrar algún ángulo para que se pueda al menos vislumbrar una distensión que le resultaría muy conveniente ante la implacable actitud de Israel dondequiera y cuandoquiera que identifique amenazas para sus intereses. Con seguridad los israelíes conocen todos los detalles de la reunión entre Trump y al Sharaa y tienen sus cálculos y opciones diseñadas, según el rumbo que tomen las cosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entretanto, el presidente sirio, que debe probar pronto su compromiso con una democracia por construir en el alma de su pueblo, y estar dispuesto a irse según el resultado, seguirá tejiendo en filigrana de finos hilos figuras que deben resultar satisfactorias para propios y extraños, en un ambiente de fragmentación interna y confianza internacional todavía por construir.&nbsp;&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122551</guid>
        <pubDate>Tue, 18 Nov 2025 01:29:11 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Filigrana de Damasco]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Salseros de Urabá honrarán a Wilson &amp;#8220;Saoko&amp;#8221; Manyoma</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/salseros-de-uraba-honraran-a-wilson-saoko-manyoma/</link>
        <description><![CDATA[<p>El 30 de agosto, encuentro en Apartadó (bar Suaveson, 5pm) en torno a la biografía del legendario cantante fallecido este año, y en Turbo, debate por la emisora Litoral AM 1160 (8-9 am) sobre cuál es la mejor canción de Saoko, con Andrea Barraza, autora del libro, en ambos momentos, quien viaja desde Medellín. Por [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El 30 de agosto, encuentro en <strong>Apartadó</strong> (bar Suaveson, 5pm) en torno a la biografía del legendario cantante fallecido este año, y en <strong>Turbo</strong>, debate por la emisora Litoral AM 1160 (8-9 am) sobre cuál es la mejor canción de <strong>Saoko</strong>, con <strong>Andrea Barraza</strong>, autora del libro, en ambos momentos, quien viaja desde Medellín.  </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Por Valeria Estefanía Torres Pacheco, estudiante de UniSabana, Chía.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de los lanzamientos en la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2025 y en Medellín (Librería Grámmata), llega a Urabá la presentación del libro <em>&#8220;Saoko. Biografía de Wilson Manyoma, leyenda de la salsa&#8221;</em>, publicado bajo el sello de la Fundación Color de Colombia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El motivo es la celebración de los 185 años de fundación de la ciudad de <strong>Turbo</strong>, como un aporte cultural, que cuenta con el apoyo de <strong>Comfenalco Antioquia</strong> en la convocatoria, por su trayectoria organizando eventos de música salsa.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">La <strong>biografía de Saoko </strong>se inscribe en el propósito de contribuir a rescatar y revalorar la memoria del aporte de los afrocolombianos a la música popular del país.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Habrá dos momentos de recordación de Saoko: en la mañana, entre 8:00 a.m. y 9:00 a.m., la emisora Litoral AM 1160 de Turbo transmitirá en vivo el programa <em>Debatiendo por Litoral</em>, en el que el reconocido periodista <strong>Vicente Córdoba</strong> conversará con la reportera y autora <strong>Andrea Barraza Cabana</strong> sobre la vida y el legado del artista. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, invitarán a la audiencia a votar por su canción favorita entre clásicos como <em>El preso</em>, <em>Los charcos</em> y <em>Tú sufrirás</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por la tarde, desde las 5:00 p.m., el tradicional bar salsero de Apartadó y Urabá, <strong>Suaveson</strong>, será el escenario de <strong>“Salseros de Urabá, encuentro por Saoko”</strong>, un espacio pensado para melómanos, músicos, bailarines (de su casa y de la Academia Jairo Durango y otras), DJ’s y amantes de la salsa que deseen rendir homenaje al legendario cantante. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En este encuentro, la autora <strong>Andrea Barraza</strong> conversará con <strong>Joel Padilla</strong>, docente y coordinador de la licenciatura en música de la&nbsp;Universidad de Antioquia,&nbsp;Seccional Urabá, sobre la biografía de Wilson “Saoko” Manyoma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La biografía reconstruye su trayectoria personal y musical a partir de testimonios, archivos y entrevistas, permitiendo que el público conozca en profundidad la vida de una de las voces más representativas de la salsa colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los coleccionistas podrán llevar acetatos para hacer sonar una canción de Saoko y se rifará un ejemplar del libro entre los asistentes. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El libro tiene un precio módico de $40.000; y se tendrán 25 ejemplares para la venta, con firma de la autora (a partir de las 4:00 p.m.). La entrada es libre y se comenzará con puntualidad el conversatorio (5:00 p.m.).</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="512" height="1024" data-id="119405" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/17193133/Poster-de-Saoko-en-Litoral-Turbo-br-1-512x1024.jpg" alt="" class="wp-image-119405" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/17193133/Poster-de-Saoko-en-Litoral-Turbo-br-1-512x1024.jpg 512w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/17193133/Poster-de-Saoko-en-Litoral-Turbo-br-1-150x300.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/17193133/Poster-de-Saoko-en-Litoral-Turbo-br-1-768x1536.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/17193133/Poster-de-Saoko-en-Litoral-Turbo-br-1.jpg 900w" sizes="auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="512" height="1024" data-id="119415" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/17200730/Encuentro-por-Saoko-br-1-512x1024.jpg" alt="" class="wp-image-119415" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/17200730/Encuentro-por-Saoko-br-1-512x1024.jpg 512w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/17200730/Encuentro-por-Saoko-br-1-150x300.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/17200730/Encuentro-por-Saoko-br-1-768x1536.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/17200730/Encuentro-por-Saoko-br-1.jpg 900w" sizes="auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px" /></figure>
</figure>



<h2 class="wp-block-heading">&#8220;Saoko&#8221;</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Nacido en la comuna 8 de Cali, Wilson Manyoma Gil creció en un entorno popular donde la música y la calle forjaron su carácter. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Su encuentro con Julio Ernesto Estrada, “Fruko”, en 1973 cambió su destino: con su voz grave y potente, se convirtió en cantante y compositor de <em>Fruko y sus Tesos</em>, grabando piezas que se volvieron parte de la banda sonora del país. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Tú sufrirás</em>, <em>Los charcos</em> y, especialmente, <em>El preso</em>, una canción que marcó un antes y un después en la salsa hecha en Colombia, lo catapultaron al reconocimiento nacional e internacional. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Con más de 300 canciones grabadas y 70 composiciones, Saoko no solo fue protagonista de la época dorada de la salsa en los años 70 y 80, sino que también vivió el rigor de las giras, los estudios y la vida bohemia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este homenaje en Urabá busca algo más que recordar la música de Wilson <em>Saoko</em>: será el primer paso para la organización de la gran fiesta y exhibición de música tropical en Urabá en honor por los 15 años de la muerte del <strong>Joe Arroyo</strong>, <em>El centurión de la noche</em>, el 26 de julio de 2026.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los asistentes al encuentro cultural y musical por Saoko recibirán contraseña para la boleta de entrada a la fiesta del Joe en 2026.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La salsa no es solo un género musical, sino también un lenguaje de identidad y encuentro que sigue latiendo en el corazón del pueblo colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La <strong>Fundación Color de Colombia</strong> agradece su apoyo a la emisora Litoral AM 1160 (de Turbo), Comfenalco Antioquia, la alcaldía Distrital de Turbo, el programa de música de la Universidad de Antioquia en Urabá, DoCafé Coworking, Hotel Plaza Manfortt, la Corporación Turística Urabá Darién Caribe, la orquesta Etnia Caliente y al bar Suaveson para la organización de la agenda de memoria de Saoko en Urabá.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119403</guid>
        <pubDate>Mon, 18 Aug 2025 01:02:46 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/17200005/Imagen-EE-Saoko-en-Uraba.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Salseros de Urabá honrarán a Wilson &#8220;Saoko&#8221; Manyoma]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Roy, De abajo hacia arriba&amp;#8221; una reflexión de país.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/roy-de-abajo-hacia-arriba-una-reflexion-de-pais/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Colombia, los lanzamientos audiovisuales suelen tener algo de simulacro institucional: cocteles, discursos eternos, sonrisas de cartón. Pero lo que ocurrió la noche del 18 de junio en el Museo del Chicó, quizás el centro de eventos más elegante del norte bogotano —esa Bogotá con pretensiones de Milán y alma de Santafé— fue otra cosa. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, los lanzamientos audiovisuales suelen tener algo de simulacro institucional: cocteles, discursos eternos, sonrisas de cartón. Pero lo que ocurrió la noche del 18 de junio en el Museo del Chicó, quizás el centro de eventos más elegante del norte bogotano —esa Bogotá con pretensiones de Milán y alma de Santafé— fue otra cosa. Allí, entre árboles centenarios, vino tinto y frío Bogotano, La Virgen Films y Editorial Planeta presentaron&nbsp;<em>Roy: De abajo hacia arriba</em>, una serie hecha para celular, pero con ambiciones narrativas. Un formato vertical para un país que aún no termina de ponerse de pie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La serie es una rareza en el ecosistema audiovisual colombiano: diez capítulos breves diseñados para TikTok, Reels e incluso YouTube Shorts.&nbsp;<em>De abajo hacia arriba</em>&nbsp;se rebela contra eso. Es un retrato íntimo, emocional, hasta incómodo, de Roy Barreras. No el senador, no el presidente del Congreso, no el político que ha pasado por diversas fuerzas políticas —sino el hombre. El niño pobre. El hijo sin padre. El sobreviviente de un cáncer. El colombiano promedio quizás…</p>



<p class="wp-block-paragraph">La dirección de Mauricio Madrid acierta al no embellecer nada. Roy se mueve en escenarios cotidianos, a veces toscos, donde la violencia, el abandono y la épica del rebusque se narran sin maquillaje. Una frase suya, dicha con esa voz gruesa que a veces suena a tango, quedó flotando en el auditorio:&nbsp;<em>“Colombia es una sociedad de hijos sin padre. Son las mujeres las que han sacado adelante este país”</em>. Y en ese instante, la serie dejó de ser sobre Roy. O al menos, dejó de ser&nbsp;<em>solo</em>&nbsp;sobre Roy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque, en el fondo,&nbsp;<em>De abajo hacia arriba</em>&nbsp;es también el retrato de millones: mujeres que han criado hijos en medio del fuego cruzado; adolescentes que han heredado ausencias en lugar de apellidos; adultos que no recuerdan un solo día sin incertidumbre, y que a pesar de todo, salen adelante, no es quizás esa la metáfora de nuestra historia, la del país. Es, en resumen, la biografía coral de una nación a la que le falta una figura paterna, pero le sobran matronas valientes, jefas de hogar, abuelas resilientes y tías guerreras. Si Colombia fuera una familia, sería una de esas casas donde mamá es todo: Estado, Iglesia, ley, consuelo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ángel Beccassino, autor del libro que da origen a la serie y estratega de narrativas políticas desde tiempos del M19, ha sido siempre un tipo difícil de clasificar. Argentino de origen, bogotano por defecto, tiene el talento de ver antes que los demás lo que será relevante, y la osadía de contar lo que los demás aún no entienden. Con su voz rasposa y su ironía, Beccassino ha reinventado muchas veces el arte de narrar la política. Esta vez no se fue por la sátira ni por la gran metáfora urbana: apostó por la verdad emocional, esa que ni el algoritmo puede ignorar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El evento fue cálido, tranquilo y honesto a pesar del rigor del Museo del Chicó. Mauricio Madrid, Beccassino y el propio Roy estaban allí. También yo, a quien invitaron a moderar —aunque más que moderador fui testigo de un experimento: qué pasa cuando un político decide no hablarle a la historia, sino mostrar sus fantasmas, su intimidad, su familia, quizás el cine sirve exactamente para eso. Roy no evitó nada: habló de sus orígenes humildes, de la herida de no haber tenido padre, lo hizo con una sinceridad desconcertante, como si esta serie fuera su acto de redención en formato corto.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="629" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/19134849/roy-1024x629.jpg" alt="" class="wp-image-117181" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/19134849/roy-1024x629.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/19134849/roy-300x184.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/19134849/roy-768x471.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/19134849/roy.jpg 1264w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y sí: hay algo de redención en todo esto. Pero no por el pasado, que ya está tatuado en los titulares, sino por el presente, ese territorio movedizo donde la política todavía puede conmover, y no solo manipular. La serie tiene escenas duras: niños en campos de batalla, mujeres enfrentando solas el peso del mundo, decisiones que se toman con el corazón en el estómago. Pero todo eso está envuelto en un tono íntimo, a veces poético, a veces crudo. Como si alguien te estuviera contando su historia mientras esperan juntos un TransMilenio que nunca llega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás lo que más llama mi atención es la necesidad urgente de hacer memoria en nuestro país, asumir nuestras historias, nuestros conflictos, nuestras contradicciones es el primer paso para reconstruirnos, para reconciliarnos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El título,&nbsp;<em>De abajo hacia arriba</em>, es más que una biografía: es una tesis sobre el país, un país donde la promesa de movilidad aún está pendiente. Aquí nadie asciende por ascensor social. Aquí se trepa. Se improvisa. Y si uno tiene suerte, encuentra a alguien como Beccassino que le ayude a contarlo. Colombia está llena de Roys sin micrófono: historias que merecen ser contadas pero que no caben en las formas tradicionales. Esta serie, con su humildad visual y su ambición narrativa, es un intento por corregir eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sé si <em>Roy: De abajo hacia arriba</em> cambiará la forma en que lo vemos. Pero sí estoy seguro de que, en un país donde la política se grita, esta serie propone algo distinto: que a veces, para entender a alguien, hay que mirarlo de cerca. Y en vertical, de abajo hacia arriba.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117179</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Jun 2025 18:49:03 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/19134543/image00006.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Roy, De abajo hacia arriba&#8221; una reflexión de país.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Qué es un juego justo?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/que-es-un-juego-justo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los juegos de azar pueden ser de tres clases: de puro azar, de estrategia o mixtos. En el primer grupo pueden incluirse la ruleta, los dados o las loterías. En el segundo, el ajedrez o las damas chinas, y en el tercero el dominó y los juegos de cartas como el poker o el blackjack. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los juegos de azar pueden ser de tres clases: de puro azar, de estrategia o mixtos. En el primer grupo pueden incluirse la ruleta, los dados o las loterías. En el segundo, el ajedrez o las damas chinas, y en el tercero el dominó y los juegos de cartas como el poker o el blackjack. Y dentro de los primeros hay unos que son justos y otros que no</p>



<p class="wp-block-paragraph">lo son, entendiéndose por justo el juego en el que las posibilidades de ganar son las mismas que las de perder, es decir cuando hay un equilibrio y las oportunidades de ganar para cada jugador, cuando participan varios, son las mismas. En términos más formales de dice que un juego es justo si el valor esperado es cero. Este valor se calcula multiplicando cada resultado posible por su probabilidad de ocurrir y luego sumando estos productos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para explicar esta idea veamos el siguiente ejemplo, jugando a los dados. Supongamos un juego con un solo dado en el que un jugador puede escoger un número de 1 a 6 y luego lanzar el dado. Si la apuesta que hace el jugador es de $1000, la regla establece que pierde los $1000 cuando al lanzar el dado no sale el número escogido, pero gana $5000 cuando cae en el número escogido, entonces, en este caso la probabilidad de perder es de (5/6) y la probabilidad de ganar es de (1/6); el resultado posible de la apuesta es por lo tanto:</p>



<p class="wp-block-paragraph">(-1000)(5/6) o (5000)(1/6)</p>



<p class="wp-block-paragraph">y el valor esperado se calcula sumando los productos de cada resultado por su probabilidad de ocurrir; así que para el caso, el valor esperado es:</p>



<p class="wp-block-paragraph">(-1000)(5/6) + (5000)(1/6) = 0</p>



<p class="wp-block-paragraph">y por lo tanto este es un juego justo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora cambiemos las reglas y planteemos un nuevo juego en el que se realizan tres lanzamientos de un dado de tal manera que la apuesta de $1000 arroje cuatro posibles resultados:&nbsp;</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Se pierden los $1000 si no sale el número elegido en ninguno de los tres lanzamientos.</li>



<li>Se ganan $1000 si cae el número en uno de los tres lanzamientos.</li>



<li>Se ganan $2000 si sale dos veces el número en los tres lanzamientos.</li>



<li>Se ganan $3000 si cae el número escogido en cada uno de los tres lanzamientos.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">En este caso el valor esperado se consigue, como antes, multiplicando cada resultado posible por su probabilidad de ocurrir y luego sumando estos productos:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>La probabilidad de que no caiga el número en ningún lanzamiento es de&nbsp;</li>
</ol>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/08202424/Captura-de-pantalla-2024-07-08-a-las-8.23.41%E2%80%AFp.-m.png" alt="" class="wp-image-102973" style="width:368px;height:auto" /></figure>



<ol class="wp-block-list" start="2">
<li>La probabilidad de que en uno de los tres lanzamientos salga el número elegido es de:</li>
</ol>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/08202552/Captura-de-pantalla-2024-07-08-a-las-8.25.06%E2%80%AFp.-m.png" alt="" class="wp-image-102974" style="width:473px;height:auto" /></figure>



<ol class="wp-block-list" start="3">
<li>La probabilidad de que el número elegido salga en dos de los tres lanzamientos es:</li>
</ol>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/08202007/Captura-de-pantalla-2024-07-08-a-las-8.19.46%E2%80%AFp.-m-1024x182.png" alt="" class="wp-image-102970" style="width:529px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">(d)&nbsp; La probabilidad de que el número elegido salga en los tres lanzamientos es:</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/08202209/Captura-de-pantalla-2024-07-08-a-las-8.21.11%E2%80%AFp.-m.png" alt="" class="wp-image-102972" style="width:359px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El resultado posible de la apuesta es entonces:</p>



<p class="wp-block-paragraph">(-1000)(0,5787),&nbsp; (1000)(0,3473), (2000)(0,0695) y (3000)(0,0046)</p>



<p class="wp-block-paragraph">y el valor esperado será la suma de esos valores:</p>



<p class="wp-block-paragraph">(1000)(-0,5787 + 0,3473 + 0,1390 + 0,0138) = (1000)(-0,0786) = -78,60</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto significa que cada apuesta de $1000 representa una pérdida de $78,60; es decir del 7,86% y por lo tanto este no es un juego justo ya que el valor esperado no es cero, pero además es desfavorable porque el valor esperado es negativo (como ocurre en un casino con los juegos de azar puro); así que no sería aconsejable jugar bajo esas reglas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un bonito ejemplo para analizar es el del juego, mundialmente conocido, que no necesita apoyo en dados, cartas, monedas ni artefacto o instrumento alguno, distinto a los dedos de una mano; me refiero al juego denominado como «Pares y Nones». Es el juego utilizado frecuentemente para discernir ciertas disputas como por ejemplo sobre quién hace el saque inicial para comenzar un partido de fútbol. En una de sus variantes el juego consiste en que uno de los dos jugadores elige <em>P</em><em>ares</em> y el otro <em>N</em><em>ones</em> (o impares). A continuación, ambos jugadores, que suelen ser los capitanes de los equipos que se van a enfrentar, muestran a la vez su mano, que bien puede estar empuñada (o sea sin ningún dedo extendido) o con uno o más dedos extendidos. Si la suma de los dedos extendidos de las manos de ambos jugadores es par, ganará el jugador que eligió <em>P</em><em>ares</em>; de lo contrario gana quien eligió <em>Nones</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Es este un juego justo? Veamos: para que pueda ser llamado justo, el juego debe ofrecer la misma probabilidad de ganar. La probabilidad aquí no es otra cosa que el cociente entre los casos favorables sobre los casos posibles, tal como lo establece la regla de Laplace.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un jugador puede tener 0, 1, 2, 3, 4 o 5 dedos extendidos; o sea 6 posibilidades, que son las mismas del otros jugador. Por lo tanto, en total hay 6&#215;6 = 36 posibilidades.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los casos favorables se pueden contar fácilmente: si un jugador ha elegido la opción <em>Pares</em>, entonces los casos favorables tanto para él como para el jugador contrincante que ha elegido <em>Nones</em> son exactamente 18.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En efecto, para el caso de <em>Pares</em>, son las sumas que dan como resultado uno de los siguientes números pares: 0, 2, 4, 6, 8, 10, que se consiguen con los siguientes números de dedos extendidos de los dos jugadores (la primera componente corresponde uno de los jugadores y la segunda al contrincante):</p>



<p class="wp-block-paragraph">(0,0), (0,2), (0,4), (1,1), (1,3), (1,5), (2,0), (2,2), (2,4),&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">(3,1), (3,3), (3,5), (4,0), (4,2), (4,4), (5,1), (5,3), (5,5)</p>



<p class="wp-block-paragraph">en total hay 18.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De la misma manera, para el caso de <em>Nones</em>, son las sumas que arrojan como resultado uno de los siguientes números impares: 1, 3, 5, 7, 9, que son también en total 18 y se consiguen con los siguientes números de dedos extendidos de los dos jugadores:</p>



<p class="wp-block-paragraph">(0,1), (0,3), (0,5), (1,0), (1,2), (1,4), (2,1), (2,3), (2,5),&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">(3,0), (3,2), (3,4), (4,1), (4,3), (4,5), (5,0), (5,2), (5,4).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La probabilidad de que la suma del número de dedos extendidos de los dos jugadores sea par es la misma probabilidad de que esa suma sea impar. En cada caso hay 18 casos favorables de 36 posibles y la probabilidad es entonces de&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">18/36 = 1/2&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">en cada caso, con lo que podemos concluir que este es un juego justo porque cada jugador tiene las mismas posibilidades de ganar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ¿qué ocurriría si si no fuesen cinco los dedos que se pueden usar? La pregunta puede parecer absurda, pero no lo es, como veremos a continuación. Podría aceptarse una regla adicional y es que el dedo meñique no pueda ser usado por ninguno de los jugadores, por ejemplo; pero más interesante y divertido resulta analizarlo en el mundo de «Los Simpson» como lo leí hace un tiempo, gracias a un artículo publicado en «gaussianos.com» (uno de los mejores portales de matemáticas en español) en el que se pregunta si el juego de «Pares y Nones» jugado por los «Los Simpson» sería un juego justo, teniendo en cuenta que estos personajes solo tienen 4 dedos en cada mano.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/08200328/Captura-de-pantalla-2024-07-08-a-las-8.02.34%E2%80%AFp.-m.png" alt="" class="wp-image-102967" style="width:523px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este caso cada jugador tendría la posibilidad de mostrar 0, 1, 2, 3, 4 dedos extendidos; es decir que hay 5&#215;5 = 25 posibles resultados. Para quien se incline por <em>Pares </em>puede ganar en los casos siguientes:</p>



<p class="wp-block-paragraph">(0,0), (0,2), (0,4)<em>, </em>(1,1), (1,3), (2,0),&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">(2,2), (2,4), (3,1), (3,3), (4,0), (4,2), (4,4)</p>



<p class="wp-block-paragraph">es decir en 13 posibles resultados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El jugador con la opción de<em> Nones</em> tiene los siguientes casos favorables:</p>



<p class="wp-block-paragraph">(0,1), (0,3), (1,0), (1,2), (1,4), (2,1),&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">(2,3), (3,0), (3,2), (3,4), (4,1), (4,3)</p>



<p class="wp-block-paragraph">que en total son 12.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto la probabilidad de ganar para el jugador de opción <em>Pares </em>es 13/25 = 0,52 mientras que la probabilidad de ganar del jugador de opción<em> Nones</em> será 12/25 = 0,48.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces en el mundo de «Los Simpson» el juego de «Pares y Nones» no es justo y es favorable para quien elija la opción<em> Pares.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este tema de los juegos justos fue estudiado a profundidad desde finales del siglo XIX dando origen al concepto de «Martigala», que es un proceso estocástico de gran utilidad tanto en Pobabilidad como en Economía y Finanzas y que encontró aplicaciones inesperadas en la valoración de opciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">@MantillaIgnacio</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=102966</guid>
        <pubDate>Tue, 09 Jul 2024 01:27:48 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Qué es un juego justo?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Petronio en New Orleans en “Ventana musical Pacífico y Caribe” por El Espectador</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/petronio-en-new-orleans-en-ventana-musical-pacifico-y-caribe-por-el-espectador/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este miércoles 15/mayo, entre 5:30 y 6:00 p.m., el director de Rancho Aparte, Dino Manuelle, y el director del Festival Petronio Álvarez, José Proscopio Ríos, en entrevista sobre la participación del Petronio en el Festival de Jazz de New Orleans, con Daniela Suárez, de El Espectador, y Carolina Minota Moreno, presentadora invitada de la Fundación Color de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Este miércoles 15/mayo, entre 5:30 y 6:00 p.m., el director de <em>Rancho Aparte</em>, <strong>Dino Manuelle</strong>, y el director del <em>Festival Petronio Álvarez</em>, <strong>José Proscopio Ríos</strong>, en entrevista sobre la participación del Petronio en el Festival de Jazz de New Orleans, con <strong>Daniela Suárez</strong>, de El Espectador, y <strong>Carolina Minota Moreno</strong>, presentadora invitada de la Fundación Color de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En vivo&nbsp;</strong>por el home del portal de&nbsp;<strong>www.elespectador.com&nbsp;</strong>y su canal de&nbsp;<strong>YouTube,&nbsp;</strong>y por<strong>&nbsp;Origen Channel&nbsp;</strong>de Telepacífico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En&nbsp;<strong>diferido</strong>, &nbsp;<strong>viernes 17</strong>, por&nbsp;<strong>UniValle TV</strong>&nbsp;(Une 117 y Claro 104), 6:30 pm; y&nbsp;<strong>domingo 19</strong>, por&nbsp;<strong>TeleIslas</strong>, 1:00 pm (DirecTv 150, Une 62, Claro 127 y Movistar 167).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Dino Manuelle y José Proscopio Ríos&nbsp;</strong>estarán en la emisión 153 (quinto año, novena temporada) del espacio que muestra dinastías, leyendas, estrellas y nuevos talentos de las músicas del Pacífico y el Caribe, entrevistados por periodistas de El Espectador y Fundación Color de Colombia.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Dino Manuelle, director de Rancho Aparte</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Por <a href="https://www.radionacional.co/musica/novedades/nueva-musica-rancho-aparte-chirimia-lucio-feuillet-y-la-mambanegra">Radio Nacional de Colombia</a>. El proyecto quibdoseño Rancho Aparte, en cabeza del cantante Dino Manuelle, celebró 18 años de actividades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ganadores del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez en 2013 en la categoría Chirimía y participantes de la edición 2015 del World Music Festival (Womex) en Budapest, Hungría, también han pasado por escenarios como los del festival Roskilde en Dinamarca, Tempo Latino en Francia y Fuji Rock en Japón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La agrupación, denominada Chirimía o Folk Band de acuerdo al alcance de sus lanzamientos, estrenó ‘Re-evolución’,  en el que está el sencillo, adaptación del tema &#8216;Túmbenla si pueden&#8217; de Jorge Eliécer Terreros, simpática contestación a ‘La vamo a tumbá’ del Grupo Saboreo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">José Proscopio Ríos, director del Petronio </h2>



<p class="wp-block-paragraph">Ingeniero electricista egresado de la Universidad de la Salle, optante a maestro en Gestión Cultural y Producción Audiovisual. Dedicado a la dirección administrativa y financiera, así como a la gerencia de proyectos en organizaciones, empresas y grupos musicales. Anteriormente se desempeñó como Jefe de Gestión de la Gerencia de Plataformas de la Cámara de Comercio de Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dirigió el teatro más emblemático de Bogotá “El Centro Cultural Teatro Municipal Jorge Eliécer Gaitán”. Fue el representante legal, y director administrativo y financiero de ChocQuibTown S.A.S.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/15111510/Petronio-en-New-Orleans-15-mayo-2024-1-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-100840" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/15111510/Petronio-en-New-Orleans-15-mayo-2024-1-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/15111510/Petronio-en-New-Orleans-15-mayo-2024-1-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/15111510/Petronio-en-New-Orleans-15-mayo-2024-1-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/15111510/Petronio-en-New-Orleans-15-mayo-2024-1-768x768.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/15111510/Petronio-en-New-Orleans-15-mayo-2024-1.jpg 1081w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Ventana musical Pacífico y Caribe</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La producción técnica está a cargo de&nbsp;<strong>AXTV Producciones</strong>&nbsp;, y la producción y dirección general en cabeza de&nbsp;<strong>Fundación&nbsp; Color de Colombia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Artistas en 2024:</strong>&nbsp;<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/miriam-negrete-congo-oro-ventana-musical-pacifico-caribe-espectador" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Miriam Negrete, Congo de Oro</a>;&nbsp;<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/salsero-elvis-magno-ventana-musical-pacifico-caribe-espectador" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Elvis Magno</a>, cantante salsero;&nbsp;<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/homenaje-lisandro-meza-ventana-musical-pacifico-caribe-espectador" target="_blank" rel="noreferrer noopener">homenaje a Lisandro Meza</a>, con Chane Meza y Marina Quintero;&nbsp;<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/alejo-duran-in-memoriam-35-festival-pedazo-acordeon-ventana-musical-pacifico-caribe-espectador" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Alejo Durán in memoriam y 35 Festival Pedazo de Acordeón</a>&nbsp;con el compositor Rosendo Romero;&nbsp;<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/cynthia-montano-ventana-musical-pacifico-caribe-espectador" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Cynthia Asprilla</a>, voz de mujer del folclor urbano;&nbsp;<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/verito-asprilla-ventana-musical-pacifico-caribe-espectador" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Verito Asprilla</a>, nueva sensación de la música urbana;&nbsp;<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/tribu-baharu-ventana-musical-pacifico-caribe-espectador/">Tribu Baharú</a>, champeta; y&nbsp;<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/cantadora-nelda-pina-en-ventana-musical-pacifico-y-caribe-por-el-espectador/">cantadora Nelda Piña</a>; rey vallenato <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/chemita-ramos-en-ventana-musical-pacifico-y-caribe-por-el-espectador/">´Chemita´ Ramos Jr</a>, ganador en 35 Festival Pedazo de Acordeón.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>*</strong>Trazador misional de esta publicación de&nbsp;<strong>Fundación Color de Colombia</strong>:&nbsp;<strong>Línea estratégica 1:</strong>&nbsp;&nbsp;<em>Reconocimiento, cultura e integración.</em>&nbsp;<strong>Iniciativa 1:</strong>&nbsp;<em>Periodismo cultural</em>.&nbsp;<strong>Proyecto:&nbsp;&nbsp;</strong><em>Músicas e identidad afrocolombiana.&nbsp;</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100799</guid>
        <pubDate>Wed, 15 May 2024 00:37:46 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/14192019/Petronio-en-New-Orleans-15-mayo-2024-imagen-destacada-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Petronio en New Orleans en “Ventana musical Pacífico y Caribe” por El Espectador]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Se equivocó Newton?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/se-equivoco-newton/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hay una historia poco conocida sobre un problema de probabilidad que resolvió el gran Isaac Newton y que, como era de esperarse, no contiene error de cálculo alguno. Sin embargo, recientemente se ha encontrado que Newton sí cometió un error, pues la ambigüedad de su respuesta esconde un argumento lógico equivocado. Indudablemente todos, quienes nos [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hay una historia poco conocida sobre un problema de probabilidad que resolvió el gran Isaac Newton y que, como era de esperarse, no contiene error de cálculo alguno. Sin embargo, recientemente se ha encontrado que Newton sí cometió un error, pues la ambigüedad de su respuesta esconde un argumento lógico equivocado.</p>
<p>Indudablemente todos, quienes nos dedicamos a las ciencias, cometemos errores con frecuencia y muchas veces son esos errores los que mejor nos señalan el camino para descubrir la respuesta correcta. Pero tratándose de un genio como lo fue Newton, la sola mención de que pudo haberse equivocado resolviendo un problema de matemáticas despierta una curiosidad inusual, una especie de “morbo matemático”, y con algo de incredulidad queremos conocer el problema y auscultar para examinar cuál fue ese error, hasta poder decir: ¡claro! Newton no lo vio. Esa curiosidad, que de seguro ya se ha despertado en cada lector, es la que pretendo satisfacer con esta historia, que exige concentración.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>El 22 de noviembre del año de 1693, Samuel Pepys —quien había sido presidente de la <i>Royal Society de Londres</i> entre 1684 y 1686, período en el que Newton había presentado para su publicación su gran obra <i>Principia</i>— escribió una carta dirigida a Isaac Newton formulándole una pregunta que no se refería propiamente a cuestiones científicas. En la misiva, Pepys le pedía su consejo sobre la conveniencia de una apuesta.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Newton le contestó con tres cartas, en las que primero respondía a la pregunta de forma breve y luego ofrecía más información cuando Pepys le pedía aclaraciones a su respuesta. Esas cartas fueron guardadas y no se les dio importancia hasta que aparecieron citadas por varios autores a mediados del siglo pasado cuando se planteaba el denominado “<i>problema de Pepys</i>” en algunos libros de texto; pero fue L. Gani, quien en 1982 analizó la solución de Newton, contenida en las citadas cartas, y la calificó como errónea. Finalmente, en 2006, Stephen M. Stigler —profesor del Departamento de Estadística de la Universidad de Chicago— publicó un completo artículo sobre el tema (en el cual me apoyo para escribir esta nota) y a partir de allí aparecieron muchos otros trabajos que han rescatado la importancia de esas cartas de Newton y de ese problema, aparentemente simple, del área de la probabilidad.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>El artículo de Stigler retoma el “<i>problema de Pepys</i>”, tal como surgió en la correspondencia de Pepys con Newton. La pregunta fue:</p>
<p><i>¿Cuál de las tres proposiciones siguientes tiene la mayor probabilidad de éxito?</i></p>
<p><i>A. Se lanzan seis dados corrientes (o «justos») de forma independiente y se saca al menos un “6”.</i></p>
<p><i>B. Se lanzan doce dados corrientes de forma independiente y se sacan al menos dos “6”.</i></p>
<p><i>C. Se lanzan dieciocho dados corrientes de forma independiente y se sacan al menos tres “6”.</i></p>
<p>Como se ha podido establecer a partir de la correspondencia con Newton, Pepys pensaba que la<i> C </i>era la mejor opción, pero Newton le dio inicialmente una sencilla razón lógica para concluir que A era el evento más probable; esa respuesta aparece en la primera carta fechada el 26 de noviembre de 1693. Ante las nuevas inquietudes expresadas por Pepys con esa respuesta, Newton le envía una segunda carta fechada el 16 de diciembre de 1693 (parece que el correo postal era más eficiente que ahora) en la que le presenta los cálculos precisos. En detalle, es equivalente a la solución que podría presentarse hoy en día usando la distribución binomial, aunque hay que aclarar que para la época, Newton tuvo que deducirla.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>La solución obtenida por Newton es exactamente la que se logra aplicando la fórmula binomial para obtener la probabilidad de <i>k</i> éxitos en una repetición de <i>n</i> experimentos:</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-96326" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Captura-de-pantalla-2023-09-13-a-las-6.33.46-p.m.-300x45.png" alt="" width="753" height="113" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Captura-de-pantalla-2023-09-13-a-las-6.33.46-p.m.-300x45.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Captura-de-pantalla-2023-09-13-a-las-6.33.46-p.m.-150x23.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Captura-de-pantalla-2023-09-13-a-las-6.33.46-p.m.-768x116.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Captura-de-pantalla-2023-09-13-a-las-6.33.46-p.m.-1024x155.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Captura-de-pantalla-2023-09-13-a-las-6.33.46-p.m.-1200x181.png 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Captura-de-pantalla-2023-09-13-a-las-6.33.46-p.m..png 1206w" sizes="auto, (max-width: 753px) 100vw, 753px" /></p>
<p>aplicada como sigue:</p>
<p><i>Sea X = “Número de veces que se obtiene “6” en n lanzamientos de un dado corriente”</i></p>
<p>entonces la probabilidad de éxito para cada uno de los casos que preguntaba Pepys es:</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-96325" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Captura-de-pantalla-2023-09-13-a-las-6.34.45-p.m.-300x139.png" alt="" width="773" height="358" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Captura-de-pantalla-2023-09-13-a-las-6.34.45-p.m.-300x139.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Captura-de-pantalla-2023-09-13-a-las-6.34.45-p.m.-150x70.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Captura-de-pantalla-2023-09-13-a-las-6.34.45-p.m.-768x356.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Captura-de-pantalla-2023-09-13-a-las-6.34.45-p.m.-1024x475.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Captura-de-pantalla-2023-09-13-a-las-6.34.45-p.m.-1200x556.png 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Captura-de-pantalla-2023-09-13-a-las-6.34.45-p.m..png 1480w" sizes="auto, (max-width: 773px) 100vw, 773px" /></p>
<p>Newton no comete error alguno en sus cálculos aritméticos manuales, que coinciden con los indicados arriba, aproximados a tres cifras decimales de manera impecable, y esos son los datos que envía en la segunda carta a Pepys para reafirmar lo que ya le había dicho en la primera carta, asegurando que la mejor opción para apostar es la del caso A, en la que la probabilidad de éxito es mayor.</p>
<p>Puesto que Pepys responde con nuevas preguntas sobre su método empleado, Newton le escribe una tercera carta el 23 de diciembre de 1693 (una respuesta inmediata si se observan las fechas) en la que retoma su argumento y lo amplía personificando las opciones con dos nombres para explicarlo mejor; llama “<i>Peter</i>” al jugador con la apuesta A y “<i>James</i>” al jugador con la apuesta B. Newton escribió entonces:</p>
<p>«<i>Tal y como está planteada la apuesta, Peter debe ganar siempre que saque un seis [es decir, que saque al menos un &#8220;6&#8221; entre los seis dados], pero James puede sacar un seis y no ganar nada, porque nunca puede ganar con un solo “6”. </i><i>Si Peter saca un “6”, por ejemplo, cuatro veces en ocho lanzamientos, sin duda ganará cuatro veces, pero James, con la misma suerte, puede sacar un “6” ocho veces en dieciséis lanzamientos y, sin embargo, no ganar nada, ya que, tal como está planteada la cuestión en la apuesta, no gana en cada lanzamiento con un “6”, como hace Peter, sino sólo en cada dos lanzamientos en los que saque al menos dos “6”. Y por lo tanto, si él saca sólo un seis en los dos primeros lanzamientos, y uno en los dos siguientes, y sólo uno en los dos siguientes, y así sucesivamente hasta dieciséis lanzamientos, no gana nada en absoluto, aunque saque un “6” el doble de veces que Peter, y en consecuencia tenga la misma suerte que Peter».</i></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-96343" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/newton-1-300x248.jpg" alt="" width="300" height="248" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/newton-1-300x248.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/newton-1-150x124.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/newton-1-768x636.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/newton-1-1024x847.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/newton-1-1200x993.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/newton-1.jpg 2000w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Aunque en la primera carta Newton había señalado cuidadosamente que &#8220;sacar un seis&#8221; debe entenderse como &#8220;sacar al menos un seis&#8221;, aquí confundió las dos afirmaciones. Su argumento podría funcionar si se entendiera &#8220;exactamente un seis&#8221;, pero entonces no correspondería al problema tal como él y Pepys habían acordado que debía entenderse. De hecho, Peter no necesariamente gana de nuevo con cada “6” que saque, ya que si saca dos o más “6” en el primer lanzamiento, gana lo mismo que sacando un solo “6”.</p>
<p>Ahora bien, la probabilidad de que Peter saque exactamente un “6” en un lanzamiento es apenas del 40% (menor que la probabilidad de sacar «uno o más»). Cuando Newton dice que Peter puede obtener un “6” en cuatro de ocho lanzamientos y entonces gana cuatro veces, está suponiendo que saca exactamente un “6” cuando gana, como si no fuera posible sacar más de uno en algún lanzamiento y no ganar entonces cuatro veces. Ese es su argumento erróneo.</p>
<p>Muchas de las victorias de Peter, aquellas con dos o más &#8220;6&#8221; en un solo lanzamiento, ocurren aproximadamente el 26% de las veces y esas también serían victorias de James, si tiene la misma suerte. Y en algunas de las victorias de James, que tienen una pequeña probabilidad de ocurrir —como son las que tienen al menos dos &#8220;6&#8221; en la mitad de los lanzamientos y ninguno en la otra mitad—, son también victorias de Peter (si cuenta con &#8220;igual suerte&#8221;), pero en tal caso Peter no tendría más victorias que James y solo habría ganado una vez sacando dos “6” en la mitad de los lanzamientos y ninguno en la otra mitad, es decir que Peter habría ganado solo la mitad de las veces, contrario a lo que indica Newton.</p>
<p>Como se observa, en la última carta Newton, por querer explicar más de la cuenta lo que ya había calculado con exactitud y respondido con claridad, termina cometiendo un error lógico de argumentación.<span class="Apple-converted-space"> No obstante, hay que reconocer que Newton, desde la primera carta, había contestado a Pepys correctamente, aconsejándole la mejor opción para la apuesta. </span></p>
<p>El problema es, sin duda, muy bonito e interesante, y recomendaría que se incluya en un curso básico de probabilidad. Animará además a cualquier estudiante descubrir un error cometido por el gran genio de la física y las matemáticas que fue Isaac Newton y saber que aún los personajes más sobresalientes por su inteligencia y capacidad, pueden equivocarse. <span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>@MantillaIgnacio</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96323</guid>
        <pubDate>Fri, 15 Sep 2023 15:17:10 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Se equivocó Newton?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El juego de azar que originó el cálculo de probabilidades</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/juego-azar-origino-calculo-probabilidades/</link>
        <description><![CDATA[<p>Nos hemos acostumbrado a oír la palabra probabilidad cuando nos informan qué clima vamos a tener en un día normal y entendemos perfectamente los anuncios que nos informan con porcentajes sobre la posibilidad de lluvias, aunque los meteorólogos no acierten. También, aunque se equivoquen los economistas, oímos frecuentemente sobre las expectativas económicas y las comprendemos [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-78045" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/7056D83D-4078-4B5E-A685-A1B01863B2D9_4_5005_c-300x200.jpeg" alt="" width="300" height="200" /></p>
<p>Nos hemos acostumbrado a oír la palabra probabilidad cuando nos informan qué clima vamos a tener en un día normal y entendemos perfectamente los anuncios que nos informan con porcentajes sobre la posibilidad de lluvias, aunque los meteorólogos no acierten. También, aunque se equivoquen los economistas, oímos frecuentemente sobre las expectativas económicas y las comprendemos perfectamente con los datos que involucran la probabilidad. Cuando se trata de apuestas sobre la victoria de un equipo de fútbol contra otro es inevitable usar las probabilidades, casi siempre basadas en datos estadísticos históricos.</p>
<p>Aunque la aparición de la teoría de la probabilidad aparentemente tuvo un origen muy reciente, con la axiomatización que le dio en 1933 el matemático ruso Andréi Kolmogórov, el estudio de la probabilidad comenzó mucho antes, gracias al interés en los juegos de azar. Se considera que la correspondencia entre los matemáticos franceses Pierre de Fermat y Blaise Pascal en el siglo XVII, en torno al “Problema del Caballero de Méré”, fue el comienzo del cálculo de probabilidades.</p>
<p>Antoine Gombaud &#8211; Caballero de Méré (1607-1684), fue un escritor y pensador francés, matemático aficionado, pero especialmente un experto jugador. Su interés y atracción por los juegos de azar le valió para que hoy se le reconozca un lugar en los orígenes del estudio de la teoría de la probabilidad, al plantear dos problemas muy famosos. Sobre uno de ellos, conocido como el “problema de la partida interrumpida”, escribí hace unos meses (ver <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/problema-del-reparto-una-apuesta">https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/problema-del-reparto-una-apuesta</a>).<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>El segundo problema, que les voy a presentar, fue consultado por el Caballero de Méré al destacado matemático Blaise Pascal hacia 1650. La pregunta fue la siguiente:<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>¿Por qué si lanzo un dado 4 veces y apuesto a que en alguno de los lanzamientos sale un 6, tengo más posibilidades de ganar que cuando lanzo dos dados 24 veces y apuesto a que en algún lanzamiento sale un doble 6? ¿Acierto o estoy equivocado?</p>
<p>El Caballero de Méré, como gran jugador que era, había observado que era ligeramente favorable la primera apuesta, pero razonaba diciendo que debía ser igualmente ventajosa cualquiera de las dos apuestas por las siguientes razones:<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>La probabilidad de sacar un 6 con un dado en un lanzamiento es 1/6, por lo tanto la<span class="Apple-converted-space"> </span>probabilidad de sacar un doble 6 con dos dados, es decir un 6 en ambos dados, en un mismo lanzamiento, es igual a multiplicar por 1/6 la probabilidad de sacar un 6 con un dado en un lanzamiento; es decir:</p>
<p>(1/6)(1/6) = 1/36.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Así que al ser la relación de 4 a 6 la misma que de 24 a 36, las dos apuestas debían coincidir en su probabilidad de ganar.</p>
<p>Como siempre, cuando se conoce la solución de un problema, parece fácil, y en efecto, este problema, hoy en día parece muy sencillo.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>La solución es la siguiente: la probabilidad de que al lanzar un dado no salga un 6 es 5/6 porque hay 5 valores que no son 6, entre 6 valores posibles. Como se lanza 4 veces el dado y los lanzamientos son independientes, entonces la probabilidad de que no salga un 6 en esos 4 lanzamientos es:</p>
<p>(5/6) · (5/6) · (5/6) · (5/6) ≈ 0,48225.</p>
<p>Ahora bien, la probabilidad de que salga al menos un 6 es entonces el resultado de restar a 1 ese valor; es decir:</p>
<p>1-0,48225 = 0,51775.</p>
<p>Por lo tanto, con probabilidad mayor que 1/2, el Caballero de Méré ganaba la apuesta en el primer juego. Examinemos ahora el segundo juego:</p>
<p>Como se procedió antes, calculamos la probabilidad de que no salga el doble 6 y luego restamos ese valor a 1. Como el doble 6 es uno de los 36 casos posibles al lanzar los dos dados, entonces la probabilidad de que no salga el doble 6 en un lanzamiento es 35/36 porque hay 35 valores que no son el doble 6, de los 36 posibles. Como los dados se lanzan 24 veces y los lanzamientos son independientes, entonces la probabilidad de que no salga el doble 6 en 24 lanzamientos será:</p>
<p>(35/36)^24 ≈ 0,50860.</p>
<p>La probabilidad de sacar al menos un doble 6 en los 24 lanzamientos será:</p>
<p>1-0,50860 ≈ 0,49140</p>
<p>Entonces, con probabilidad menor que 1/2 el Caballero de Méré podía ganar en el segundo juego, lo cual no le era favorable.<span class="Apple-converted-space"> </span>La probabilidad de ganar en el primer juego resulta casi un 2% mayor que la de ganar en el segundo juego.</p>
<p>Pascal y Fermat dieron la solución a este problema en la correspondencia que se generó entre ambos, pero quien formalizó todos estos argumentos fue el matemático holandés Christiaan Huygens (1629-1695), quien conoció esa correspondencia y publicó en 1657 el trabajo titulado <i>De Ratiociniis in Ludo Aleae</i> (Calculando en juegos de azar), considerado el primer tratado sobre el cálculo de probabilidades.</p>
<p>Finalmente les comparto otra manera de ver por qué razón el problema del Caballero de Méré resulta paradójico.</p>
<p>Al lanzar un dado se pueden obtener 6 resultados diferentes, por lo tanto en 4 lanzamientos podemos obtener:</p>
<p>6 x 6 x 6 x 6 = 1296 resultados diferentes.</p>
<p>¿En cuántos de esos 1296 resultados sale un 6? La respuesta es más fácil de dar calculando en cuántos resultados no sale 6 y restando ese número de los 1296. En efecto, si calculamos de cuántas formas pueden salir los números del 1 al 5 en un lanzamiento, obtenemos como respuesta 5; así que en 4 lanzamientos serán:</p>
<p>5 x 5 x 5 x 5 = 625.</p>
<p>Entonces el número de resultados en los que sale un 6 será:</p>
<p>1296 &#8211; 625 = 671.</p>
<p>Por lo tanto la conclusión es que en 4 lanzamientos de un dado hay más resultados en los que sale 6, que resultados en los que no sale 6. Así que la apuesta del Caballero de Méré para el primer juego era ventajosa.</p>
<p>@MantillaIgnacio</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=78044</guid>
        <pubDate>Thu, 13 Aug 2020 17:41:53 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El juego de azar que originó el cálculo de probabilidades]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>π está en todas partes: la aguja de Buffon</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/%cf%80-esta-todas-partes-la-aguja-buffon/</link>
        <description><![CDATA[<p>Uno de los clásicos problemas matemáticos del área de la probabilidad y más concretamente de un campo denominado “Probabilidad Geométrica”, es el que se conoce bajo el nombre de “La aguja de Buffon”, en homenaje al célebre naturalista francés Georges Louis Leclerc (1707 &#8211; 1788), Conde de Buffon, quien escribió una gran obra de historia [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Uno de los clásicos problemas matemáticos del área de la probabilidad y más concretamente de un campo denominado “Probabilidad Geométrica”, es el que se conoce bajo el nombre de “La aguja de Buffon”, en homenaje al célebre naturalista francés Georges Louis Leclerc (1707 &#8211; 1788), Conde de Buffon, quien escribió una gran obra de historia natural, representada en 44 volúmenes; un valioso legado académico, cuyo enfoque tuvo influencia en las siguientes generaciones de importantes naturalistas como Charles Darwin, por ejemplo. Los aportes de Buffon fueron numerosos y diversos: a la geología, a la astronomía, a la literatura, a la biología y por supuesto también, aunque en menor grado, a las matemáticas.</p>
<p>De los trabajos de Buffon en matemáticas se destaca un problema que propuso en 1733 y que retomó en 1757. En su forma más sencilla de plantearlo, se trata de lanzar una aguja (al azar) sobre una superficie horizontal en la que están trazadas unas líneas paralelas equidistantes. Se pide calcular la probabilidad de que la aguja corte al menos a una de las rectas paralelas.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-75304" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/05/0E6321F3-25B1-486A-B14D-DF3BA9984355_4_5005_c-1.jpeg" alt="" width="230" height="217" /></p>
<p>Como es apenas previsible, la longitud de la aguja debe ser decisiva para la solución; pero lo que no es previsible, y sí en cambio resulta sorprendente, es la solución del problema que se puede explicar e ilustrar como sigue:</p>
<p>Para mayor facilidad, vamos a suponer que la aguja tiene una longitud que es igual a la mitad de la distancia entre las paralelas. Al lanzar la aguja y tomar la posición de uno de sus extremos como punto de referencia (digamos <i>P</i>, el que está a nuestra izquierda), entonces, como ocurre con las coordenadas polares, dos valores son suficientes para expresar todas las posibilidades que tiene la posición de ese extremo de la aguja. Esos valores son:</p>
<p>(a) La distancia <i>d</i> entre ese punto <i>P</i> y la recta más cercana a él.</p>
<p>(b) El ángulo <i>θ</i>, formado por la aguja con una línea paralela a las rectas paralelas iniciales, que pasa por el extremo de la aguja que está en P.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-75305" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/05/AD5B1571-C7DA-4439-9785-98CE0189BE43-1-300x214.jpeg" alt="" width="300" height="214" /></p>
<p>Es evidente que con los dos valores (<i>d,θ</i>) que oscilan de la siguiente manera:</p>
<p>0 ≤ <i>d</i> &lt; <i>L</i>  y  0 ≤ <i>θ</i> &lt; <i>π</i>,</p>
<p>donde <i>L</i> es la distancia entre las paralelas, es posible expresar todas las posibilidades que tiene la aguja al caer sobre la superficie lanzada.</p>
<p>Entonces todas las posibles posiciones de la aguja al caer se pueden representar en un rectángulo cuyos lados son de longitud <i>L</i> y <i>π</i>; es decir, un rectángulo de área <i>Lπ</i>, donde los puntos que están al interior del rectángulo representan todas las formas posibles en las que puede caer la aguja sobre la superficie, y ese es, por lo tanto, el conjunto de los casos posibles.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-75306" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/05/6FEE65F6-D7D1-4596-9B32-146512A7BBE4_1_201_a-1-300x259.jpeg" alt="" width="277" height="239" /></p>
<p>Ahora hay que distinguir aquellos casos que son favorables entre todos los casos posibles, representados por el rectángulo antes descrito, o sea los que representan el corte de la aguja con alguna de las paralelas. Se puede observar que los casos favorables se producirán cuando:</p>
<p><i>d</i> &lt; (<i>L/2)</i>sen(<i>θ</i>)   y   0 ≤ <i>θ</i> &lt; <i>π</i>,</p>
<p><span class="Apple-converted-space"> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-75307" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/05/2FB90621-B43B-48BC-B96C-267B7D6DE7F5-300x300.jpeg" alt="" width="225" height="225" /></span></p>
<p>por lo tanto, la probabilidad de que la aguja corte a una de las paralelas será la fracción cuyo numerador expresa los casos favorables y su denominador expresa los casos posibles; es decir la fracción con numerador igual al área bajo la curva correspondiente a la función (<i>L/2)sen(θ) </i>en el intervalo de cero a <i>π</i>, y con denominador igual al área del rectángulo.</p>
<p>Por lo tanto la probabilidad buscada será igual al valor de la fracción cuyo numerador es la integral entre 0 y <i>π </i> de la función (<i>L/2)</i>sen(<i>θ</i>) y cuyo denominador es <i>Lπ</i>.  Entonces, como el valor de esa integral es (<i>L/2</i>)2 = <i>L</i>, tenemos que:</p>
<p>Probabilidad =<em> L</em>/<em>Lπ</em>  = 1/<em>π</em>.</p>
<p>La solución del problema nos aporta una relación curiosa, pues podría usarse un experimento para aproximar entonces el valor de <i>π</i>. En efecto, como la solución es el inverso de <i>π</i>, podemos lanzar la aguja repetidamente y contabilizar cada lanzamiento. De igual forma, cada vez que la aguja al caer intersecte una línea paralela contabilizamos un caso favorable. El número de casos favorables <i>N&#8217;</i> (o cruces) sobre el número de lanzamientos (o casos posibles) <i>N</i>, a medida que el número de lanzamientos crece, se aproxima a la probabilidad de que la aguja lanzada corte alguna línea, la cual, como vimos es 1/<em>π</em>; por lo tanto:</p>
<p><i>N&#8217;/N ≈ 1/π</i>;</p>
<p>entonces una forma de aproximar el número <em>π</em> es a través de</p>
<p><i>π ≈ N/N&#8217;</i>.</p>
<p>Todo lo que hemos descrito hasta aquí es válido para una aguja que tenga la mitad de la longitud que separa las paralelas, pero en general, si llamamos <i>A</i> a la longitud de la aguja, se puede demostrar que:</p>
<p>Probabilidad = <em>(2A)/(L</em><i>π</i>),</p>
<p>así que si elegimos una aguja que tenga una longitud igual a la distancia entre las paralelas, por ejemplo, entonces la probabilidad será de 2/<i>π</i> y en el experimento descrito solo habrá que multiplicar por 2 el resultado para aproximarse a <i>π</i>.</p>
<p>El problema de la aguja de Buffon nos ofrece una manera diferente de descubrir a <i>π</i>. La tradicional es trazando un círculo y dividiendo lo que mide su circunferencia entre lo que mide su diámetro.</p>
<p>@MantillaIgnacio</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=75303</guid>
        <pubDate>Fri, 08 May 2020 17:08:07 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[π está en todas partes: la aguja de Buffon]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>