Con los pies en la tierra

Publicado el Observatorio de Tierras

Ganadería extensiva: un gran reto para el nuevo gobierno

Por: Ana María Güiza Gómez

A pesar de que la deforestación es un fenómeno que ha aquejado por muchos años a Colombia, aún no es un tema central en la agenda política de los gobiernos nacionales, pues la solución no resulta conveniente para sus principales financiadores y aliados. Sin embargo, tenemos grandes esperanzas y expectativas en el nuevo gobierno electo.

El 15 de junio la Fiscalía General de la Nación informó, a través de su cuenta de Twitter, que en el primer semestre de 2022 fueron deforestadas 7.585 hectáreas – equivalentes a 8.925 canchas de fútbol – en Colombia. En enero, la Amazonía reportó 1200 alertas y 156 puntos de calor de áreas de alta deforestación – cuatro veces más que en enero de 2021 –. Si seguimos esta tendencia, en 2022 la deforestación podría llegar a cifras récord: 423.248 hectáreas deforestadas.

Ante ello, el ministro de Defensa, Diego Molano ha mantenido el discurso que responsabiliza a las Disidencias de las FARC de las quemas y tala de árboles; discurso que pretende perpetuar la narrativa con la que Iván Duque ganó las elecciones y relativiza el fenómeno, pues deja de lado una de las causas principales y de fondo: el acaparamiento de tierras para la ganadería y la agroindustria.

Para mostrar resultados, el gobierno ha sido más represivo al implementar y fortalecer el populismo penal: endurecer penas para transmitir seguridad a los ciudadanos. Sin embargo, con estas medidas, quienes terminan siendo judicializados son los campesinos –con pocas posibilidades económicas para subsistir y acceder a una defensa judicial– y no los verdaderos beneficiarios y/o financiadores de la deforestación. Según la Fiscalía, a la fecha han sido presentadas ante la Justicia por delitos ambientales 117 personas, pero… ¿Cuántos de ellos son los verdaderos deforestadores?

La deforestación puede tener múltiples causas como la quema / tala de árboles, la minería o la ganadería extensiva. Según el Conpes 4021, una de las principales causas de la deforestación en Colombia es la ganadería extensiva: el país tiene 15 millones de hectáreas con vocación ganadera del suelo, pero 34 millones de hectáreas – más del doble – son usadas para la ganadería: 0,6 cabezas de ganado por cada hectárea de tierra (0,6 vacas por cada 2,5 estadios de fútbol). Por tanto, se estima que por lo menos el 50% de las tierras deforestadas y colonizadas son para la ganadería. ¿Esto qué implica?

El exceso de tierras con uso para la ganadería tiene múltiples efectos para el medio ambiente. Según William Gallo y Alejandro Sanabria, algunos de estos efectos negativos son “la erosión de los suelos, la eliminación de especies nativas, la deforestación, la contaminación de fuentes hídricas y la generación de gases de efecto invernadero”. Refiriéndonos a las emisiones de gases de efecto invernadero, en Colombia, cerca del 55% de estas emisiones son producidas por actividades agrícolas y tierras forestales –incluyendo las desforestadas–.

Para disminuir este impacto negativo, el país debe planear una transición del uso de la tierra que proteja el medio ambiente y que haga efectivos los esfuerzos de la transición energética. Esto es importante porque, según Acolgen, el 68% de la energía del país es hidroeléctrica y las emisiones del sector minero-energético son solo del 14%. Entonces, si el gobierno no propone planes de sostenibilidad ambiental y económicamente rentables para disminuir el exceso de tierras usadas para la ganadería, el proceso de transición energética es un sinsentido. pues solo sirve para que el gobierno calme los ánimos de los líderes ambientales y satisfaga los intereses económicos de los grandes ganaderos, sus aliados.

Para entenderlo mejor, revisemos el análisis que hizo Tomás Restrepo en la Silla Vacía. Una vaca produce 150 kilos de carne, por tanto, 0,6 cabezas de ganado en una hectárea de tierra producen 90 kilos de carne. Si una hamburguesa tiene 120 gramos de carne, entonces, por cada hectárea de tierra deforestada se producen 750 hamburguesas. En consecuencia, si las 453.248 hectáreas (847.000 estadios de fútbol) que serían deforestadas en la Amazonía en 2022 son usadas para la ganadería extensiva, se producirían más de 339 millones de hamburguesas. De esta forma, se suplirían cerca de 21 años de hamburguesas pedidas a través de Rappi –teniendo en cuenta que, en 2020, Rappi Colombia vendió cerca de 16 millones de hamburguesas–.

Esto justifica la poca voluntad política del gobierno –incluyendo al Congreso– de adelantar estrategias y políticas de prevención y protección del medio ambiente, así como de la transición del uso de la tierra, pues son pocos los beneficios para los interesados en ello: no cambiarían 21 años de ganancias por 150 o 200 años de recuperación ambiental de las hectáreas deforestadas estimadas para este año.

Es evidente que la crisis ambiental de Colombia por la deforestación, y de las actividades que de ella nacen, debe ser un punto importante dentro de la agenda política del gobierno del presidente electo, Gustavo Petro, y de la vicepresidenta electa, Francia Márquez; quienes han manifestado desde inicios de su campaña un fuerte interés y apoyo a la protección ambiental, pero que también se encontrarán con muchos obstáculos institucionales. ¿Qué puede hacer el nuevo gobierno para frenar la deforestación? Propongo seis puntos para ello:

  1. Diseñar e implementar la reforma agraria. La reforma agraria es un punto central para la solución de la deforestación dado que la redistribución de tierras a los campesinos permite que los mayores beneficiarios y/o financiadores de la deforestación no continúen con esta estrategia de acumulación de tierras y que respondan a la justicia. Así mismo, impulsa la transición del uso de la tierra en vista que esta debe estar acompañada de proyectos productivos que impulsen la economía primaria sin afectar negativamente el medio ambiente.
  2. Proteger a los líderes ambientales. Fortalecer y crear canales de comunicación –alternos al propio gobierno– para prevenir la deforestación es indispensable debido que habrá más información a las comunidades de los riesgos y consecuencias de este fenómeno, con lo que habrá más acción e interés de la ciudadanía.
  3. Impuesto al carbono por consumo y producción de carne, compensando así las emisiones de carbono que producen esta actividad.
  4. Regulación de las cadenas de suministro y certificado de proveniencia de carne para garantizar que su producción no viole derechos humanos y/o impacte al medio ambiente. Es así como se lograría rastrear los mayores financiadores y/o beneficiarios, quienes deberán responder ante la justicia.
  5. Programas sostenibles de cambio de usos de la tierra dirigidos a los ganaderos y su respectivo monitoreo. Estos programas de subsidio, capacitación y desarrollo son importantes dado que se les brinda a los pequeños ganaderos una transición responsable a una actividad productiva diferente a la ganadería y monocultivos, las cuales impactan negativamente al medio ambiente.
  6. Acabar con el populismo penal y enfocar la judicialización por delitos ambientales hacia los grandes financiadores y/o beneficiarios de la deforestación. Dejar de perseguir al campesino sin oportunidades es vital, pues ir al directo responsable es terminar con la fuente económica que produce la deforestación.

No obstante, no podemos olvidar que todos los colombianos también debemos ser parte de esta lucha. Este es un llamado para hacer pequeñas acciones que prevengan la deforestación y que desincentiven la ganadería extensiva debido que, si todos nos informamos y presionamos al gobierno e instituciones, lograremos acciones concretas – como la regulación efectiva que rastree el origen de la carne que consumimos – para así identificar y judicializar a los grandes deforestadores, quienes poco a poco nos están dejando sin pla

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