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El profesor

Un día, un profesor escribió esto en el tablero:

9×1 = 09

9×2 = 18

9×3 = 27

9×4 = 36

9×5 = 45

9×6 = 54

9×7 = 63

9×8 = 72

9×9 = 81

9×10 = 91

En el salón de clase los alumnos comenzaron a reírse y a hacer burlas porque el Profesor se había equivocado: *9×10 = 91*, siendo que la respuesta correcta es *90.* Cada vez se hacía más notorias las burlas al pasar los minutos.  El Profesor veía que se pasaban papelitos entre ellos, con dibujos y bromas pesadas por su equivocación. 

Entonces el Profesor esperó que todos se callaran y dijo:

-Lo que ustedes acaban de hacer, es una muestra de cómo es el mundo frente a los errores que cometan. Yo me equivoqué a propósito para mostrarles cómo el mundo se comporta ante algún error.  Ninguno de ustedes me felicitó por haber acertado nueve veces!   Ninguno que me haya visto haciendo lo correcto durante toda la clase me elogió por eso.  Pero todos ustedes me ridiculizaron, humillaron y se burlaron de mí porque me equivoqué sólo una Vez. ¡Así es la vida!

-Así que la lección de hoy no se trata de fórmulas matemáticas, se trata de lo más importante que se debe aprender y es a tratar a otro ser humano- 

Todos los estudiantes dejaron de reírse, algunos se sintieron apenados.  Y el profesor continuó: 

-Debemos aprender a respetar a las personas. Hay quienes hacen lo correcto mucho más de lo que se equivocan y acaban siendo juzgados por un sólo error y no son valorados por los otros nueve aciertos. Así que los invito a que tomen esta lección para la vida. 

Más elogios y menos críticas.  

Más amor y cariño y menos odio y crueldad. 

Aprendamos a valorarnos unos a otros, en vez de destruirnos unos a otros- 

Esta historia me pareció muy valiosa por varias razones. Hay quienes se creen perfectos, ven los errores en otros y se mofan de ellos con una crueldad increíble.  

Siempre he creído que hay personas que son felices corrigiendo a otras, porque no le veo otra explicación a que se la pasan buscando el momento preciso en el que alguien cometa un error para caerle, esto se ve en redes sociales todo el tiempo.  También en los deportes, en las empresas.  A los personajes públicos les dan durisimo, como si por ser famosos no tuvieran derecho a equivocarse.  Y también considero que esas personas que corrigen públicamente a otras, se burlan por el hecho y son crueles con otro ser humano, debe tener un problema no resuelto con su ego. Debe ser que al criticar o corregir, se sienten superiores por un microsegundo y por eso lo hacen.  Lo extraño del asunto es que no entiendo porqué cuando una persona hace algo bien los elogios o reconocimientos no se escuchan tanto, pero donde se equivoque si.  

Cuando terminé de leer la historia del profesor,  me hice la siguiente pregunta: Si yo cometiera un error cómo me gustaría que me trataran? y ahí mismo me respondí, citando una frase que no tengo ni idea quién la escribió pero es muy cierta: Se felicita en público, se corrige en privado.  

Pero lo más importante de esta historia del profesor es, tal vez entender y ser compasivos con las equivocaciones o errores que cometan otros. Darle más relevancia a lo bueno de cada ser humano, que a lo malo. Enfocarnos en las cosas buenas que tenemos todas las personas y menos en lo malo. Y tratar a los demás en los aciertos como en los fracasos, como nos gustaría que nos trataran. 

En Twitter: @AndreaVillate 

En Facebook: AndreaVillatePeriodista  

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