Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

Pócimas para la eterna juventud

En todas las culturas y casi que en todas las épocas ha habido recomendaciones que prometen la juventud de la mente, el cuerpo y el espíritu. Las del pasado proponían hacer pactos con el diablo, o el paciente tenía que nadar en lagunas o beber de manantiales cuyas aguas eran milagrosas. En las de hoy, las promesas recaen sobre adaptaciones de ciertos descubrimientos científicos. Veamos los más populares.

La paz interior y la felicidad. Se puso de moda que nos enfermábamos por culpa de las complicadas relaciones interpersonales. Que si uno no sana, arregla o mejora todas las relaciones, entonces enferma, y que si enferma, entonces envejece velozmente y hasta muere por ello.

Los antioxidantes. Estos son sustancias, se dice, que pueden retrasar algunos tipos de daño celular. Se encuentran en frutas y verduras, en la cúrcuma, y en suplementos alimenticios, como los que tienen betacaroteno (lo que da el color amarillo-naranjado a la zanahoria y al mango), selenio, y vitaminas como la A, la C y la D. Entre los más mencionados está el resveratrol. El vino tinto lo tiene, y no es difícil de tragar, y hasta en buenas cantidades.

Los suplementos vitamínicos, los minerales, y las mezclas como el Seanol Longevity Plus, se venden, en últimas, con la promesa de prolongar la juventud.

Las hormonas. Las más famosas son las hormonas de remplazo para la menopausia (progesterona y estrógenos combinados). La testosterona para los hombres, la hormona de crecimiento y la DHEA (dehidroepiandrosterona). Todas prometen parar los efectos del tiempo sobre el cuerpo humano. El millonario, visionario y aguerrido Ray Kurzwei está tan convencido de que la vida se puede alargar sustancialmente que él es su propio conejillo de indias. Cada día ingiere 250 píldoras de suplementos, diez vasos de agua alcalina, diez pocillos de té verde, una copa de vino tinto, algunas hierbas y hace una dieta especial también con los alimentos. Las fotografías de Kurzwei que uno puede ver en internet no demuestran la efectividad de la dieta, pero es bueno que él sea coherente con sus creencias, y se someta a sí mismo a tan extravagante vida; y que aunque una golondrina no haga verano, el esfuerzo es valioso, pues un caso, de funcionar, sería un caso aislado. Los casos aislados no aportan a las estadísticas gran cosa.

Los telómeros. Son segmentos de nucleótidos que se pierden poco a poco a medida que la molécula de ADN se replica. Ese acortamiento se asocia con el envejecimiento, y existe una enzima, la telomerasa que retrasa ese proceso de acortamiento. El té verde, el ginseng y las vitaminas B se venden con la promesa de que aumentan la telomerasa, y por tanto alargan la juventud de las células.

El ayuno y la restricción calórica. En experimentos hechos en laboratorios se ha visto que minimizar el consumo de calorías alarga la vida de roedores, algunos peces, gusanos, moscas y levaduras. Pero no se ha probado que funcione en humanos, pues no se puede hacer un gran experimento, con un buen grupo de gente que esté dispuesta a matarse de hambre para vivir más tiempo. Se ha experimentado que ayunar tres o cuatro días al mes es beneficioso para la salud, pero no se ha ido más lejos de allí.

La verdad de todas estas propuestas es que son solo ideas sin probar, sin evidencia. La gente con buena salud es más feliz que la enferma, y por tanto vive más. Los antioxidantes pueden ser tóxicos y su eficacia tampoco se ha demostrado. Los suplementos vitamínicos son un excelente negocio, y aunque su eficacia no ha sido demostrada, encuentran en la publicidad y en la candidez de la gente buenos aliados. Una vez consumes las vitaminas que necesitas en los alimentos o en los suplementos, el resto de lo tomado se va por el inodoro. Las hormonas tienen efectos secundarios serios que realmente comprometen la salud, y su eficacia para retardar el envejecimiento no ha sido probada. El asunto de los telómeros está en pañales, pero son una promesa para el futuro. En el presente, ni el ginseg ni el té verde muestran tener efecto sobre la telomerasa. La eficacia del vino tinto quizá se deba a que tener una buena vida incluye tomar un poco de vino de vez en cuando, y la gente que tiene una buena vida, por lo general, también tiene un nivel alto de cuidados médicos, por ende, dura más. Envejecer no es una enfermedad, es un proceso natural, intrínseco en los mecanismos de la vida. En vista de que ninguno de los métodos mencionados promete alargar la vida, es mejor ahorrase la plata y no malgastarla en meras ilusiones. Una buena dieta, alta en frutas, verduras, granos y pescado, sumada a cuatro días de ejercicio a la semana y buenas relaciones interpersonales no alargan la vida, pero sí la salud, y entonces vale la pena seguir esas milenarias recomendaciones. Es una lástima que todavía no exista la pócima ni el manantial para la eterna juventud; queda el pacto con el diablo, pero, de nuevo, un solo ejemplo no prueba nada, y del único que sabemos que le funcionó fue de Dorian Gray.

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