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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 20 Apr 2026 20:54:23 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de La sinfonía del pedal | Blogs El Espectador</title>
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        <title>El Crucero, el puerto más largo y bonito de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/crucero-puerto-mas-largo-bonito-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Sinfonía del Pedal realizó una de las rutas más extraordinarias de su historia. Los trazados y los paisajes de los departamentos del Casanare y Boyacá marcaron el derrotero de un destino ciclístico digno de repetirse. El ascenso al Crucero y la vuelta a la Laguna de Tota, se suman a nuestro palmarés de ciclistas [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>La Sinfonía del Pedal realizó una de las rutas más extraordinarias de su historia. Los trazados y los paisajes de los departamentos del Casanare y Boyacá marcaron el derrotero de un destino ciclístico digno de repetirse. El ascenso al Crucero y la vuelta a la Laguna de Tota, se suman a nuestro palmarés de ciclistas aficionados.</p>



<span id="more-81268"></span>
</blockquote>



<p><strong>Bogotá, 9 de diciembre de 2020</strong>. Como si nos hubiéramos metido en <em>La Vorágine</em> de José Eustasio Rivera, nos vimos sumergidos en el piedemonte llanero en busca de aventuras ciclísticas dignas de ser contadas. El ánimo explorador nos condujo a Aguazul, la segunda población más grande del Casanare, un departamento clave en la historia de Colombia.</p>



<p>La Ruta Libertadora, como habíamos denominado este proyecto, en homenaje a la gesta independentista del ejército de Simón Bolívar que arrancó en esa región, también podría llamarse ‘La Ruta del Agua’, por cuanto en la geografía trasegada están los ríos Cusiana, Unete, quebradas y chorros y la inmensa y majestuosa Laguna de Tota.</p>



<p>Aguazul es sinónimo de tierra fértil, pues al estar justo en la transición entre la llanura y la cordillera oriental tiene una amplia actividad productiva: ganadería extensiva, cultivos de arroz, plátano, yuca, palma de aceite, café y maíz. Además, el municipio de casi 50 mil habitantes recibe regalías del campo petrolero Cupiagua.</p>



<p><strong>El Crucero</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81272"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/GOPR0813.jpg" alt="" class="wp-image-81272" /><figcaption class="wp-element-caption">Primero metros de recorrido; el clima seco fue nuestro aliado</figcaption></figure>



<p>El gran propósito de nuestro plan era escalar el puerto de montaña pavimentado más largo de Colombia: El Crucero. Este coloso es más extenso que el Alto de Letras, pues lo supera con sus 96 kilómetros de subida, contados desde el corazón de Aguazul o los 91 kilómetros del segmento en la aplicación Strava, una longitud importante que le da la categoría del <strong>Gran Coloso de Colombia</strong>.</p>



<p>Con el respeto que merece un gigante de esa magnitud, empezamos a pedalear pasadas las 6:00 de la mañana, el domingo 6 de diciembre. Los rayos anaranjados del sol nos acompañaron de inmediato, mientras el espacio se engalanaba con nubes tenues, geométricamente diseñadas por el viento.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-81270 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01198.jpg" alt="" class="wp-image-81270" /><figcaption class="wp-element-caption">Primero kilómetros entre Aguazul y Boquerón</figcaption></figure>



<p>Los primeros 13 kilómetros nos llevaron al alto del Cogoyo, un tramo al 3.3%, pero con algunas curvas del 10 y 11%. La zona está marcada por un túnel de árboles y un clima agradable de 27 grados centígrados, ideal descansar de las mangas y las chaquetas. Puntos de referencia: Río Únete, planta de abastecimiento Cupiagua, Batallón y Monterralo.</p>



<p>Posteriormente, pedaleamos seis kilómetros, entre Cichaca y Boquerón, al 6.6% en promedio, con algunos metros al 10 y 12%. Aquí quedamos listos para descender cinco kilómetros, la bajada más larga de todo el recorrido. Casi de inmediato llegamos a la única población de todo el trayecto: Pajarito. Como llevábamos la hidratación y el refrigerio en el vehículo acompañante, no fue necesario hacer ninguna parada.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81273"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01243.jpg" alt="" class="wp-image-81273" /><figcaption class="wp-element-caption">Bajada de cinco kilómetros entre Boquerón y Pajarito</figcaption></figure>



<p>Entre Pajarito y el páramo de Toquilla (kilómetro 76), hay 43.5 kilómetros al 4.9%, lo que significa una ganancia de 2.150 metros. En el corazón de este segmento se encuentra la parte más dura del Crucero: 24 kilómetros al 6.2%, con permanentes pasos por sectores de doble dígito. La carretera suele ser engañosa, pues hay espacios, donde se ve plana, a pesar de que su dificultad no baja del 8%.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81274"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01270.jpg" alt="" class="wp-image-81274" /><figcaption class="wp-element-caption">Guillermo Pinillos en solitario en uno de los puente más largas de la zona</figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><span style="color: #ff6600">“Es un puerto muy exigente y exquisito, recomendado para todos, aunque no es fácil, los segmentos son muy variables, hay unos del 8, 10 y 12%. Me pareció curioso que hay un falso plano al 8:8%, así que no se confíen, porque es un tramo muy quema piernas. La vía está buena en un 95% y se puede transitar tranquilamente”, aseguró Guillermo Pinillos, quien se fugó desde el kilómetro 15 y realizó el ascenso en cinco horas y 27 minutos.</span></p>
</blockquote>



<p>Hasta este punto de la vía encontramos algunos puntos de referencia como el hotel – restaurante adornado con un semáforo y el Alto de virgen. Siempre, muy majestuoso, permanece al costado derecho, fluyendo en contravía, el Río Cusiana, de aguas claras y azuladas, cuna por excelencia de las truchas.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81275"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01287.jpg" alt="" class="wp-image-81275" /><figcaption class="wp-element-caption">Asistencia en carretera, no hubo paradas</figcaption></figure>



<p>Es imposible no hacer referencia a la majestuosidad de la naturaleza protegida por el marco legal del Parque Natural Regional Siscunsí – Ocetá, un ecosistema típico de alta montaña tropical, conformado en su mayor parte por áreas de páramo, pastizales, rastrojo y bosque altoandino, colindante con el lago de Tota y el PNN Pisba.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81276"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01331.jpg" alt="" class="wp-image-81276" /><figcaption class="wp-element-caption">Michael Andrés Arias Giraldo</figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><span style="color: #ff6600">“Es un puertazo, yo creo que es de las mejores subidas que tiene Colombia, los paisajes son increíbles, el río acompañándonos casi todo el camino, puentes y cascadas. Es el puerto más largo del país con rampas muy duras, algunas del 12% y 13%. Hubo algunas lloviznas, pero regulamos y al final lo logramos y fue una experiencia increíble, muy agradecido con la Sinfonía del Pedal”, expresó Michael Andrés Arias Giraldo, uno de los exploradores que proyectaba escalar, entre ocho y nueve horas, muy distante a las cinco horas y 32 minutos de su registro.</span></p>
</blockquote>



<p>La llegada al Páramo de Toquilla está precedida por un paso a nivel del Río Cusiana, lugar en el que las montañas lucen escarpadas y filosas. La vía serpentea y se deja ver a lo lejos con sus curvas insinuantes. El paso por Toquilla es uno los momentos más mágicos de esta ruta, pues a lado y lado aparecen lagunas naturales, adornos que plantaron los dioses en un valle sobre los 3.000 metros sobre el nivel del mar.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81277"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01345.jpg" alt="" class="wp-image-81277" /><figcaption class="wp-element-caption">Río Cusiana en zona de páramo</figcaption></figure>



<p>También, en medio de la nada y a la orilla de la carretera, hay un monumento conmemorativo de un hecho amargo: la masacre de 15 personas perpetrada por paramilitares del Casanare, en el año 2001. No hay duda de que el ciclismo nos permite conocer lo bonito y lo horrendo.</p>



<p><strong>Parte final del Crucero</strong></p>



<p>Tras surtir el valle de Toquilla, el puerto termina con 8 kilómetros duros, al 5.2% de dificultad promedio, con rampas del 10 y 12%, capaces de poner a cualquiera en apuros. Aquí es donde se pone a prueba el cuerpo y la mente, porque como dijo Nairo Quintana “Cuando se cansan las piernas, se pedalea con el corazón”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81278"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01334.jpg" alt="" class="wp-image-81278" /><figcaption class="wp-element-caption">David Triana, uno de los integrantes más destacados de a Sinfonía del Pedal</figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><span style="color: #ff6600">“Es un puerto muy bonito, la vista es maravillosa. En cuanto a exigencia, de uno a diez, le pongo siete, porque tiene unos repechos duros y sus respectivos descansos”, complementó David Triana, quien el día anterior había escalado el Crucero por el costado de Sogamoso, surtiendo 250 kilómetros desde Bogotá. Desde Aguazul, su tiempo fue de cinco horas y 39 minutos.</span></p>
</blockquote>



<p>En mi caso, puedo decir que es una de las rutas más bonitas que ha realizado al Sinfonía del Pedal. A pesar de que íbamos temerosos por el posible mal estado de la vía, encontramos una carretera agradable, con tres pasos destapados muy cortos y transitables en bicicleta de ruta. Este puerto no tiene comparación por la inigualable belleza del Río Cusiana, el canto de las aves y el halo salvaje y solitario de las montañas.</p>



<p>Mi tiempo fue de cinco horas y 32 minutos, muy por encima de las expectativas. “Hombre de poca fe”, me dijeron, pero en la vida, como en el ciclismo, es mejor ir de menos a más. Eso sí, la calidad de esta experiencia fue posible gracias al equipo logístico integrado por Tatiana Nossa (fisioterapeuta, fotógrafa, asesora) y Jaime Bautista (conductor acompañante y consejero de la Sinfonía del Pedal).</p>



<p><strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=Kx11YqWMmfU&amp;feature=youtu.be">VIDEO: El Crucero, el puerto más largo y bonito de Colombia</a></strong></p>



<p><strong>Vuelta a Tota</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81279"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01477.jpg" alt="" class="wp-image-81279" /><figcaption class="wp-element-caption">Vuelta a la Laguna de Tota, recompensa al esfuerzo</figcaption></figure>



<p>Al siguiente día, como recompensa, la Sinfonía del Pedal hizo una salida de puro placer: La vuelta a la Laguna de Tota. Suficientes fueron sus 48 kilómetros de perímetro para experimentar una alta dosis de alegría.</p>



<p>A pesar del dolor en las piernas, el paisaje inigualable de la laguna más grande Colombia, fue más que un incentivo para rodar en completa armonía. Eso sí, un par de repechos duros, nos pusieron a respirar finito, esa mañana del lunes 7 de diciembre.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81280"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/La-Sinfonia-en-Aguazul.jpg" alt="" class="wp-image-81280" /><figcaption class="wp-element-caption">Equipo logístico: César Penagos, Tatiana Nossa y Jaime Bautista</figcaption></figure>



<p>Ojalá, ustedes ciclistas aficionados, se animen a conocer estas maravillas de nuestra geografía y vivan su propia vorágine.</p>



<p><strong><a href="https://www.facebook.com/LaSinfoniaDelPedal/posts/1781589388659289">ÁLBUM DE FOTOGRAFÍAS RUTA LIBERTADORA</a></strong></p>



<p>Escrito por César Augusto Penagos Collazos</p>



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<p>Mail: <a href="mailto:lasinfoniadelpedal@gmail.com">lasinfoniadelpedal@gmail.com</a></p>
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        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
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        <pubDate>Wed, 09 Dec 2020 20:35:17 +0000</pubDate>
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        <title>El reto de ‘Pacho’: una experiencia para sacarse el jugo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/reto-pacho-una-experiencia-sacarse-jugo/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Sinfonía del Pedal, Al Soko Biela Team y amigos realizaron la ruta Bogotá – Pacho – Bogotá, un trazado de 180 kilómetros puerta a puerta, de los cuales, 38 son de alta montaña. Bogotá, 28 de agosto de 2018. Pacho está a 88 kilómetros de Bogotá. Es un dato que todo aficionado al ciclismo [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><em>La Sinfonía del Pedal, Al Soko Biela Team y amigos realizaron la ruta Bogotá – Pacho – Bogotá, un trazado de 180 kilómetros puerta a puerta, de los cuales, 38 son de alta montaña.</em></p>



<span id="more-64388"></span>



<p><strong>Bogotá, 28 de agosto de 2018</strong>. Pacho está a 88 kilómetros de Bogotá. Es un dato que todo aficionado al ciclismo debe tener en cuenta a la hora de hacer esta ruta, la cual exige entre 6 a 8 horas, según el desempeño. Es necesario tener cierta experiencia para salir victorioso del reto que a muchos hace palidecer por el desnivel positivo que sobrepasa los 2500 metros.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-64390"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/08/Zipaquira.jpg" alt="" class="wp-image-64390" /><figcaption class="wp-element-caption">Los ciclistas entran a Zipaquirá, el pueblo del &#8216;Zipa&#8217; Forero y Egan Bernal</figcaption></figure>



<p>El grupo protagonista de este relato avanzó con paso cómodo entre Bogotá y Zipaquirá, tramo en el que los pedalistas iban charlando sobre diversos asuntos. De vez en cuando soltaban risas, pues en el fondo sabían que tenían que reír mientras pudieran, pues la jornada era de respeto.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-64391"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/08/Comite-del-despinche.jpg" alt="" class="wp-image-64391" /><figcaption class="wp-element-caption">Comité intersectorial de despinche</figcaption></figure>



<p>El primer reto del día no demoró en aparecer: el ascenso al Alto del Águila, un puerto de 16 kilómetros, que inicia desde las entrañas de Zipaquirá, pueblo de campeones como Efraín Forero ‘El Zipa’ y la estrella actual del ciclismo internacional, Egan Bernal. En sus primeros seis kilómetros (Alto del ‘Zipa’), la cuesta tiene porcentajes de inclinación entre el 4.9% y el 7,6%.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-64392"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/08/Ascenso-Aguila-por-Zipa.jpg" alt="" class="wp-image-64392" /><figcaption class="wp-element-caption">Primeros kilómetros del ascenso al Alto del Águila por Zipaquirá</figcaption></figure>



<p>Mientras algunos subieron con cierta prisa, otros prefirieron ahorrar energía para el regreso. Al final, todos coronaron el puerto que alcanza una altura de 3198 metros sobre el nivel del mar. Como es habitual en la montaña, no faltaron ni el sudor ni las caras de sufrimiento. Al reagruparse todos en el Piqueteadero Las Delicias, los integrantes del pelotón aprovecharon para abastecerse y ultimar detalles de cara al largo descenso, hasta Pacho.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-64393"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/08/Todo-el-grupo-en-el-Aguila.jpg" alt="" class="wp-image-64393" /><figcaption class="wp-element-caption">La foto de rigor en el Alto del Águila</figcaption></figure>



<p>Sin ningún suceso que lamentar, la caravana sorteó los cinco segmentos destapados y algunas curvas cerradas que encontraron a su paso. La vegetación y el clima los impresionó positivamente: a lado y lado podían apreciar una vegetación imponente, amplias praderas amarillentas por la acción del viento y el sol y, el olor a tierra caliente que los iba envolviendo conforme se acercaban al pueblo afamado por sus cultivos de naranja.</p>



<p><strong>A sacarse el jugo </strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-64394"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/08/La-que-me-gusta.jpg" alt="" class="wp-image-64394" /><figcaption class="wp-element-caption">Parte del grupo avanza en los primeros kilómetros, luego de salir de Pacho</figcaption></figure>



<p>Sin esperar más, los ciclistas pusieron en marcha el pedaleo de regreso a casa. Tenían una gran tarea por delante, esos 22 kilómetros, desde Pacho al Alto del Águila. Los primeros seis kilómetros son amables, pues no pasan del 6% de dificultad. En este tramo, el grupo subió unido <em>como si se hubiesen fumado la pipa de la paz</em>.</p>



<p>Sin embargo, a media que las piernas fueron entrando en calor, el paso se hizo más fuerte. En el kilómetro 10 se acabó la tregua y empezó el desfile de aquellos que querían llegar de primeros, como si se tratara de una carrera televisada. Como aves extraviadas de su manada, cada uno fue emparejando su paso, amortiguando el castigo del sol, el viento fortísimo y el agotamiento físico.</p>



<p><a href="https://www.facebook.com/pg/LaSinfoniaDelPedal/photos/?tab=album&amp;album_id=1091243981027170">Click aquí para ver todas las fotografías de la salida&nbsp;</a></p>



<p>Mientras algunos padecieron calambres y se vieron obligados a poner pie en tierra, otros empezaron a vivir un infierno en la parte final de la extensa cuesta, que no dejaba de sorprenderlos con tramos cortos del 11 y 12% de desnivel. Cada uno con su máquina, sus pulsaciones, sus dolores o sus fortalezas sabía de qué estaba hecho y hasta dónde podía exigirse.</p>



<p>Le puede interesar: <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/villeta-bicicleta-pierna-sol-mucha-resistencia">La Vuelta a la Panela, un ruta de rigor</a></p>



<p>El capo del día, Diego fue Diego Felipe Rodríguez, no miró atrás desde que soltó al grupo. Con la cara llena de sal y una fatiga inocultable, miró con orgullo el Garmín que le indicaba que en una hora y 29 minutos había logrado pasar primero la meta imaginaria. Unos minutos después pasaron los persecutores.</p>



<p>Le puede interesar: <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/vuelta-al-tequendama-gran-ruta-ciclistas-aficionados">Vuelta grande al Tequendama</a></p>



<p><strong>Hablan los protagonistas:</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-64395"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/08/Diego.jpg" alt="" class="wp-image-64395" /><figcaption class="wp-element-caption">Diego Rodríguez, capo de Al Soko Biela Team</figcaption></figure>



<p>“Es una ruta completa, debido a que tiene un trazado plano y bastante subida, además de las condiciones climáticas que van desde el frío de la sabana y el páramo hasta el calor acogedor de Pacho. El viento es un factor crítico en esta época del año por lo que hace que el recorrido sea con un mayor grado de exigencia”, expresó Diego Felipe Rodríguez.</p>



<p><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/letras-puerto-graduarse-ciclista-aficionado">Letras, un puerto para graduarse como ciclista aficionado&nbsp;</a></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-64399"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/08/Diana-2.jpg" alt="" class="wp-image-64399" /><figcaption class="wp-element-caption">Diana Melo, la única mujer en aguantar todo el recorrido</figcaption></figure>



<p>“Yo la verdad estaba asustada, pero creo que aguanté bien. Para mí no fueron las subidas lo más difícil, hasta se me pasó rápido ese tramo de Pacho al Alto del Águila; me costó mucho la velocidad grupal, de Zipaquirá a la calle 170 iba en mi tope”, aseguró Diana Melo, la única mujer que aguantó TODO el recorrido. <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/entre-vibraciones-baquetas-y-la-bici">Lea sobre Diana: Entre vibraciones, baquetas y la bici</a></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-64397"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/08/Alex-camacho.jpg" alt="" class="wp-image-64397" /><figcaption class="wp-element-caption">Alex Camacho coronando el Alto del Águila</figcaption></figure>



<p>“Las piernas me ardían, trataron de darme calambres, pero no me impidieron continuar. Llegué a mi casa pasada las 4:00 p.m. (risas), pero en mi casita me quieren y me tenían almuercito (más risas)”, dijo Alexander Camacho.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-64400"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/08/Renè.jpg" alt="" class="wp-image-64400" /><figcaption class="wp-element-caption">René Forero, el combativo del día</figcaption></figure>



<p>“Debí haber tomado más tranquilamente la ida para guardar energías. La realidad es que el final es tremendamente duro y uno termina la montaña más por orgullo. Como siempre, al llegar así sea sin aliento, es una victoria”, compartió René Forero, el campeón de la combatividad de la salida.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-64401"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/08/Happy.jpg" alt="" class="wp-image-64401" /><figcaption class="wp-element-caption">Manuel Ricardo Contento aka Happy</figcaption></figure>



<p>“Compartiendo una salida en grupo y apoyándose, los entrenamientos de largo aliento se hacen más provechosos”, concluyó Manuel Ricardo Contento aka ‘Happy’.</p>



<p><strong>Los últimos kilómetros para llegar a casa…</strong></p>



<p>Después de coronar el Alto del Águila por la vertiente de Pacho, aún restan más de 60 kilómetros para llegar a la casa. Es otro dato importantísimo para tener en cuenta, pues es imprescindible sobrevivir al terreno llano y al viento entre Zipaquirá y Bogotá.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-64402"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/08/Acompañantes.jpg" alt="" class="wp-image-64402" /><figcaption class="wp-element-caption">Acompañantes de la caravana ciclística</figcaption></figure>



<p><strong>Agradecimientos a Indalecio Castellanos (autor del libro <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/ciclista-tambien-fue-torero">‘Todo tuvo un comienzo, el indomable Zipa’</a>), Yohaysa Perea Renteria y Tatiana Nossa, quienes nos escoltaron en automóvil prestando ayuda mecánica, fotográfica y humanitaria.</strong></p>



<p><strong>Por: César A Penagos Collazos</strong></p>



<p><strong>Comentarios, opiniones y sugerencias</strong></p>



<p><strong><a href="mailto:lasinfoniadelpedal@gmail.com">lasinfoniadelpedal@gmail.com</a></strong></p>



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<p><strong>Facebook: @LaSinfoniaDelPedal </strong></p>
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        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
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        <pubDate>Tue, 28 Aug 2018 17:21:35 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El reto de ‘Pacho’: una experiencia para sacarse el jugo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
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        <title>A Villeta en bicicleta: pierna, sol y mucha resistencia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/villeta-bicicleta-pierna-sol-mucha-resistencia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Bogotá, julio de 2018. Los ciclistas aficionados de Bogotá somos muy afortunados, pues tenemos rutas para todos los gustos: montaña media, montaña alta, llano, trocha y todas combinadas según las necesidades y capacidades. Una de ellas, entre las más exigentes y completas, es la vuelta a Villeta, un fondo de 190 kilómetros, tema de esta [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Bogotá, julio de 2018. </strong>Los ciclistas aficionados de Bogotá somos muy afortunados, pues tenemos rutas para todos los gustos: montaña media, montaña alta, llano, trocha y todas combinadas según las necesidades y capacidades. Una de ellas, entre las más exigentes y completas, es la vuelta a Villeta, un fondo de 190 kilómetros, tema de esta publicación.</p>



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<p>Una de las grandes dificultades de este recorrido es el desnivel del trazado cuya altitud máxima es de 2869 y la mínima de 860 msnm para un total de altura ganada de 2770 metros. Lo anterior se ve reflejado en el cambio extremo del clima que en nuestra salida osciló entre 8 y 33 grados.</p>



<p><strong>Vuelta a la capital de la panela</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63681"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/La-Vega.jpg" alt="Llegada al municipio de La Vega" class="wp-image-63681" /><figcaption class="wp-element-caption">Llegada al municipio de La Vega</figcaption></figure>



<p>El grupo inició la extensa jornada en la gasolinería Siberia, pasadas las 7 a.m., el domingo 15 de julio de 2018. La rodada contó con la participación de integrantes de Al Soko Biela Team, La Sinfonía del Pedal y KHS Freeagent. Entre los 21 protagonistas de la historia se contaban 8 mujeres experimentadas en la ruta.</p>



<p>El primer reto de la mañana es el Alto El Vino, el tradicional ascenso de 3.5 kilómetros y de una pendiente media de 5.4% que lleva a los aficionados de las bielas a 2835 msnm. El <em>grupetto</em> lo asumió con calma, haciendo el ahorro energético para encarar la larga montaña entre Villeta y el Alto de la Tribuna.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63682"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/LosRepechos.jpg" alt="Varios repechos se encadenan entre La Vega y Villeta" class="wp-image-63682" /><figcaption class="wp-element-caption">Varios repechos se encadenan entre La Vega y Villeta</figcaption></figure>



<p>Luego de los 27 kilómetros de ‘felicidad perfecta’, sólo bajada, los pedalistas trasegaron los múltiples repechos a lo largo de los 25 kilómetros existentes entre La Vega y Villeta. En la parte final de ese segmento encontraron una rampa al 10,8%, apenas para empezar a sudar y subir las pulsaciones por el cambio de temperatura.</p>



<p><em>La Ciudad Dulce de Colombia</em>, como también se le conoce a Villeta por su alta producción de panela, recibió a los ciclistas con miradas de admiración y sorpresa. Por su puesto, a muchos parroquianos no les interesó, porque estaban pendientes del final de la Copa Mundo de Futbol.</p>



<p>Bajo las sombras de las ceibas que adornan el parque de Villeta, nuestros protagonistas desayunaron y recargaron el ‘tanque’ que les permitiría salir airosos del gigante que los esperaba: esos 37 kilómetros de subida, desde Villeta, hasta el Alto de la Tribuna (Puerto Especial). En cuestión de horas, los pedalistas pasarían del sol intenso a la cuna de las nubes.</p>



<p><strong>El poder de las piernas, el poder de la mente…</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63684"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/LA-TRIBUNA.png" alt="Alto de la Tribuna por Villeta. Imagen de Altimetrías de Colombia" class="wp-image-63684" /><figcaption class="wp-element-caption">Alto de la Tribuna por Villeta. Imagen de Altimetrías de Colombia</figcaption></figure>



<p>Como era de esperarse, los ‘capos’ midieron fuerzas desde el inicio, mientras los demás fueron encontrando el ritmo. En ese premio de montaña de categoría especial, los primeros seis kilómetros son relativamente suaves, seguidos de cinco kilómetros al 6.8%, con una rampa al 10%.</p>



<p>“Es una ruta con una alta exigencia debido al calor y al desnivel acumulado, pero es un excelente entrenamiento para preparar las competencias futuras, porque se gana fondo y se sufre demasiado”, aseguró Diego Felipe Rodríguez del grupo <em>Al Soko Biela Team</em>.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63685"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/llegada.jpg" alt="De izquierda a derecha los escarabajos del día " class="wp-image-63685" /><figcaption class="wp-element-caption">De izquierda a derecha los escarabajos del día</figcaption></figure>



<p>La cuesta bordea al municipio de Albán, donde la carretera se inclina al 6.8%, que dan la sensación de ser menos rigurosos, aunque los últimos kilómetros son de verdadero sufrimiento por el agotamiento.</p>



<p>“Es una ruta dura, donde debes poner a prueba tu mente y tu resistencia, mi dificultad es el viento, pega muy duro cuando subes, me toca llenarme de mucho valor y seguir adelante”, expresó Michels suarez Díaz de KHS Freeagent, primero en coronar el puerto.</p>



<p>Así quedó el gran premio de montaña:</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/posiciones.jpg" alt="posiciones" class="wp-image-63687" /></figure>



<p>En la fotografía no aparecen ni Oscar Andrés Neachan (tercero), ni quien escribe (llegué a la rueda de Kevin Briñez). La primera chica en llegar al Alto de la Tribuna fue Alejandra Cadena.</p>



<p>“Fue una etapa de alta montaña que puso a prueba los ánimos, las sensaciones y la concentración con tantos kilómetros que ya había acumulado, y con los muchos más que nos esperaban al culminar el alto de la tribuna.&nbsp; ¡Pero la buena compañía hace la diferencia! Me alegró mucho ver que fueron varias chicas. Qué lindo ver tanta disposición y amistad en la ruta”, dijo Alejandra Cadena.</p>



<p>“Gran entreno en buena compañía”, comentó Manuel Ricardo Contento ‘Happy’ de Al Soko Biela Team.</p>



<p><strong>De regreso a casa</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63686"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/LaTribuna.jpg" alt="Alto de la Tribuna" class="wp-image-63686" /><figcaption class="wp-element-caption">Alto de la Tribuna</figcaption></figure>



<p>Como si fuera poco, al <em>grupetto</em> le faltaba por pedalear 50 kilómetros planos hasta Bogotá. Es un dato de primera importancia para los aficionados que quieren repetir la vuelta a Villeta o para los que la van a realizar por primera vez. Además de sobrevivir al premio de montaña, en las piernas deben quedar energías para aguantar el ‘tren’ de regreso.</p>



<p>Sin duda alguna, más allá de sumar kilómetros y mejorar el nivel, el ciclismo es el deporte para hacer amigos y un medio por excelencia para conocer la geografía de nuestro país.</p>



<p>Escrito por César Augusto Penagos Collazos</p>



<p>email: lasinfoniadelpedal@gmail.com</p>



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<p>&nbsp;</p>
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        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
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        <pubDate>Tue, 17 Jul 2018 15:51:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[A Villeta en bicicleta: pierna, sol y mucha resistencia]]></media:description>
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        <title>Vuelta al Tequendama, gran ruta para ciclistas aficionados</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/vuelta-al-tequendama-gran-ruta-ciclistas-aficionados/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los ciclistas aficionados solemos ser monótonos en nuestras salidas: casi siempre vamos al mismo lugar. Nos da pánico lo desconocido. Este es el primer capítulo de una serie de sugerencias sobre rutas diferentes, retadoras y atractivas, inicialmente, para quienes viven en Bogotá o en municipios vecinos. Bogotá, 04 de septiembre de 2017. En nuestra evolución [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><em>Los ciclistas aficionados solemos ser monótonos en nuestras salidas: casi siempre vamos al mismo lugar. Nos da pánico lo desconocido. Este es el primer capítulo de una serie de sugerencias sobre rutas diferentes, retadoras y atractivas, inicialmente, para quienes viven en Bogotá o en municipios vecinos</em>.</p>



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<p><strong>Bogotá, 04 de septiembre de 2017</strong>. En nuestra evolución como ciclistas aficionados, llega un momento en el que el cuerpo nos exige rutas de largo aliento y diferentes. En ese sentido, para quienes ya tienen un nivel intermedio, les propongo la <strong>Vuelta al Tequendama</strong>, un recorrido de unos 140 kilómetros, 2400 metros de desnivel acumulado y unas seis horas de pedaleo.</p>



<p>El pasado domingo 3 de septiembre hicimos ese recorrido en compañía de Alexander Camacho, Diego Londoño y César Penagos (quien escribe). Nos pusimos cita en la calle 13 con avenida Ciudad de Cali, a las 7 a.m.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-58738 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/09/IMG_20170903_071934.jpg" alt="img_20170903_071934" class="wp-image-58738" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Alto de Mondoñedo</em></figcaption></figure>



<p>El alto de Mondoñedo fue el primer reto de aquella mañana indecisa entre la lluvia y el sol. Es un ascenso corto de 3.7 kilómetros y de un gradiente de dificultad del 5%. Los 203 metros de desnivel, son suficientes para elevar las pulsaciones y calentar las piernas. La ‘montañita’, también es un lugar de peregrinación de miles de ciclistas aficionados, especialmente, los fines de semana.</p>



<figure class="wp-block-image alignnone wp-image-58737 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/09/IMG_20170903_073404.jpg" alt="img_20170903_073404" class="wp-image-58737" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Alto de la Cabra</em></figcaption></figure>



<p>Luego de sortear tres repechos cortos, llegamos al Alto de la Cabra, dónde inicia una larga bajada de 27 kilómetros que nos conecta con La Gran Vía. El descenso, en su primer tramo es amplio y seguro como resultado de las obra de ampliación. Al final, hay paso a un carril.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-58705"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/09/vueltaTequendama-9.jpg" alt="La Mesa, Cundinamarca" class="wp-image-58705" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>La Mesa, Cundinamarca</em></figcaption></figure>



<p>De la Gran Vía a La Mesa, hay tres kilómetros de subida, que el cuerpo enfrenta sin ritmo. Una vez culminada la subida, sigue otro descenso por la vía que atraviesa ese municipio y que nos conecta con el desvío hacia Mesitas del Colegio.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-58704"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/09/vueltaTequendama-8.jpg" alt="En la vía La Mesa- Anapoima, está el cruce a Mesitas" class="wp-image-58704" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>En la vía La Mesa-<br>Anapoima, está el cruce a Mesitas</em></figcaption></figure>



<p>Entre ese cruce y Mesitas del Colegio, hay 11 kilómetros, ocho de los cuales conectan con el Río Bogotá, el punto de menor altitud y más caliente del paseo (600 metros sobre el nivel del mar). Inmediatamente, en los restantes 3 kilómetros, la carretera se empina al 8.5% y culmina con un breve segmento del 15%.</p>



<p>“Tenemos una subida para llegar a Mesitas que tiene al final un 15 % de pendiente, hay que ir bien preparados con una relación suave para no bajarnos de la bicicleta o caernos. Es muy bonito cambiar la monotonía de la vuelta a la sabana o el Vino, y se hace un buen kilometraje”, comentó Diego Londoño.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-58739 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/09/WhatsApp-Image-2017-09-03-at-9.24.01-PM.jpeg" alt="" class="wp-image-58739" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Segmento de 100 metros, con un pedacito al 15%</em></figcaption></figure>



<p>En Mesitas, buscamos un restaurante con televisor para ver la etapa número 15 de la Vuelta a España. Pasada una hora y con la inspiración de haber visto ganar al colombiano Miguel Ángel López (doblete), iniciamos el recorrido de los 33 kilómetros que hay desde Mesitas a la represa del Muña, sobre la Autopista Sur. Cual fue nuestra dicha de ser arrastrados por un&nbsp;<em>grupetto</em> que avanzaba a paso fuerte, cuyas ruedas nos halaron hasta Santandercito, a 19 kilómetros de la cima.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-58702"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/09/vueltaTequendama-6.jpg" alt="chupando rueda" class="wp-image-58702" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>chupando rueda</em></figcaption></figure>



<p>El clima se había inclinado por el sol, justo cuando encaramos la parte más dura conocida como los tubos. En un segmento de cuatro kilómetros, el gradiente se eleva del 5% al 8% y 10%. En ese punto, las piernas son puro fuego, pues ya han sido superados más de 20 de los 33 kilómetros de loma.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-58700"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/09/vueltaTequendama-4.jpg" alt="Los famosos tubos" class="wp-image-58700" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Los famosos tubos</em></figcaption></figure>



<p><strong>El salto del Tequendama, una recompensa</strong></p>



<p>A pesar de su contaminación, la caída del Río Bogotá, en el salto del Tequendama, es un espectáculo de la naturaleza para no perderse. Hay algo mágico y majestuoso en ese abismo de roca y bosque, mencionado en el mito de Bochica. Es un sitio turístico por excelencia.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-58699"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/09/vueltaTequendama-3.jpg" alt="Ciclistas contemplan la belleza imponente del salto" class="wp-image-58699" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Ciclistas contemplan la belleza imponente del salto</em></figcaption></figure>



<p><strong>El remate</strong></p>



<p>Del Salto del Tequendama a la represa del Muña, hay siete kilómetros, con tres repechos suaves y otro, justo al final, de unos 800 metros al 12%. Quien ha gastado más de la cuenta, aquí paga las consecuencias. Una vez en la Autopista Sur, falta atravesar Soacha y Bogotá, hasta llegar a la casa.</p>



<p>“Es una vuelta exigente por lo que hay 40 kilómetros de montaña; es buena la subida y el clima. La idea es invitar a la gente para hacer esos recorridos, apoyarnos e ir a ruedita”, compartió Alexander Camacho, al final del ‘paseo’.</p>



<p>Observen el recorrido en el Strava de Alexander Camacho:&nbsp;<a href="https://www.relive.cc/view/1166908979">https://www.relive.cc/view/1166908979</a></p>



<p>Por: César Augusto Penagos Collazos</p>



<p>Información y Contacto:</p>



<p>Facebook: @LaSinfoniaDelPedal</p>



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]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
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        <pubDate>Tue, 05 Sep 2017 02:45:19 +0000</pubDate>
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