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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Wed, 29 Apr 2026 15:40:31 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Gabriel García Márquez | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Célebre y absurda muerte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-peaton/absurdo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una reflexión de Albeiro Guiral sobre la idea del destino en la literatura, desde Shakespeare hasta García Márquez.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><em>Imagen: Hamlet y Horacio en el cementerio, por Eugène Delacroix.</em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right">«…muerte,<br>país desconocido de cuyos límites<br>ningún viajero retorna».<br><strong>Shakespeare</strong>, <em>Hamlet</em></p>



<p></p>



<p>Hoy vengo a hablarles del destino. Mejor dicho: a cuestionarlo. Para ello quisiera evocar dos obras entrañables de la literatura y unas cuantas célebres y absurdas muertes. En <em><strong>Edipo Rey</strong></em> de <strong>Sófocles</strong>, su protagonista, como es sabido, en su afán de alejarse del parricidio y del incesto que le ha señalado el oráculo, termina encontrándose con estos cara a cara y consumándolos letra a letra. Para limpiar su culpa, a manera de sacrificio, el rey caído en desgracia les ofrece sus propios ojos a los dioses y se va al destierro.&nbsp;</p>



<p>De un modo similar al protagonista de esta tragedia, <strong>Esquilo</strong>, tal vez el precursor del género o dicho de otro modo uno de los exponentes más altos de la dramaturgia clásica, había visitado el Oráculo de Delfos con intriga por su futuro. Este es implacable: «<strong>Morirás aplastado por una casa</strong>», le dice. El trágico decide entonces, para evitarlo, del mismo modo en que Edipo decide alejarse de sus apócrifos padres para no agraviarlos,&nbsp; irse a vivir al campo, lejos de toda posibilidad de recibir el golpe definitivo del destino. Lo que ignoraba era que la adivinación hablaba en símbolos —como siglos después nos diría <strong>Shakespeare</strong> que <strong>Macbeth</strong> interpretaría mal el designio de ser asesinado cuando los árboles caminaban—, pues un día en que descansaba al aire libre una casa le cayó desde la altura y lo mató. Una casa, sí, la de un animal tan místico como enigmático que a <strong>Zenón</strong> le quitara el sueño: una tortuga que un quebrantahuesos dejó caer sobre la grande y calva cabeza del griego al confundirla con una roca. El ave rapaz buscaba romper el caparazón, como es su costumbre, para alimentarse de la carne profanada y presumo que lo consiguió.</p>



<p>En una versión tropical de la tragedia, en el sentido de postular una idea del destino inexorable, <strong>Gabriel García Márquez</strong> crea un personaje edípico y al mismo tiempo trasgresor. Santiago Nasar, en <em><strong>Crónica de una muerte anunciada</strong></em>, sale de su casa en la mañana al encuentro de una muerte violenta en las manos de matarifes de los gemelos Vicario. Tanto los lectores, impotentes, como el pueblo en general, impasible, desde el título de la novela, pasando por las primeras páginas, lo vemos hacer el recorrido previo al crimen y esperamos el encuentro final. Y allí está la trasgresión de García Márquez: su Edipo no está al tanto de su destino sino hasta minutos antes de que le abran a puñal su vientre y se encuentre en las manos el racimo de sus vísceras.</p>



<p>También sin estar enterado de los pormenores de su final, el 25 de marzo de 1980, <strong>Roland Barthes</strong>, semiólogo francés de inmensa reputación y teórico de la literatura, murió atropellado en París por una camioneta cuyo conductor había hecho caso omiso de la luz roja del semáforo, cuyo conductor, digo, había irrespetado un signo. De haber sobrevivido, tal vez el autor de <em>Análisis estructural del relato</em> se habría reído de este curioso accidente y habría podido interpretar al automóvil como <em>un signo opaco</em> por la poca información que este dejó al huir del lugar.</p>



<p>Con las muertes de Esquilo y Barthes había querido cuestionar la idea del destino como una sentencia divina inevitable, como aparece en la obra de Sófocles, y la idea de este como una confección propia o colectiva que responde a nuestros propios actos, o al azar, como es notorio en la novela del autor colombiano, pero ahora quisiera despedirme evocando estos dos sucesos. El 15 de junio de 2017 una estudiante de enfermería en un hospital de Cali se lanza desde el sexto piso pero su suicidio no es exitoso porque cae sobre una médica que estaba en la cafetería y muere de modo instantáneo. Quizá la estudiante, quien fue investigada por homicidio culposo ahora sea feliz, como Cioran, por haber descubierto que la caída es la mejor opción para curarse del <em>inconveniente de haber nacido</em>, pero que al saberlo es mejor no lanzarse, y que la premisa del autor rumano cobra mucho sentido cuando lo absurdo aparece para interrumpir una vida: «Ser o no ser… ni lo uno, ni lo otro».</p>



<p>El sábado 22 de septiembre de 2019 un joven estudiante colombiano fue asesinado en Palermo, Buenos Aires, cuando su arrendador entró a medianoche a su habitación y lo encontró dormido con su gato y a ambos los molió a palos. Cuando la policía le preguntó por qué lo había hecho, el hombre de mediana edad, que dormía en la habitación contigua con un perro ciego, y a quien nadie le solía ver en la calle, dijo: «Su modo de soñar me resultaba francamente insoportable».</p>



<p><strong>Albeiro Guiral</strong><br><a href="https://www.instagram.com/amguiral/">www.instagram.com/amguiral</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Albeiro Guiral</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>El Peatón</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121611</guid>
        <pubDate>Thu, 23 Oct 2025 00:25:10 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Célebre y absurda muerte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Albeiro Guiral</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>En busca del lector perdido</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/en-busca-del-lector-perdido/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cedo hoy el espacio del blog a César Augusto Ruiz Bulla, formador de lectores, en respuesta al ensayo “La literatura colombiana está en crisis”. Él habla acerca del valor de la lectura compartida en voz alta y la importante labor de los mediadores de lectura.   </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Lectora: Angélica Sánchez. Fotografía tomada en la sala de lectura de la Librería Garabato en Bogotá. </em></p>



<p></p>



<p><strong>Por César Augusto Ruiz Bulla, </strong>artista formador, escritor y promotor de lectura.</p>



<p>Quiero comenzar mencionando una frase que por su permanencia en el tiempo viene tomando forma de máxima: “En Colombia los niveles de lectura son muy bajos”. Así el estudio realizado por la Cámara Colombiana del Libro,<em> Hábitos de lectura: visita a bibliotecas y compra de libros en Colombia en 2023</em>, demuestre un ascenso en la práctica de la lectura, los índices siguen siendo muy bajos: 3.75 libros al año por habitante.</p>



<p>Sin embargo, que se haya mostrado un ascenso resulta esperanzador, un logro pequeño pero significativo para quienes durante los últimos años nos hemos venido dedicando a la promoción de la lectura en un país que enfrenta una aberrante desigualdad social, en la cual un amplio margen de la población se debate diariamente en el ejercicio de suplir sus necesidades básicas, en las que el libro y la lectura están ausentes de sus “rituales” de esparcimiento y ocio.</p>



<p>Desde que comencé a dedicarme a este oficio, en enero del 2007, el panorama siempre se ha mostrado retador, un ir y venir de emociones que péndula entre la alegría y la frustración, un ejercicio propicio para curtir la piel y el espíritu, en el que leer en colectivo ha resultado ser una experiencia que logra congregarnos alrededor de una historia y de los diálogos que surgen en su apreciación, una experiencia que propone escenarios de escucha y reflexión en una cultura que ha adolecido de ellos y que históricamente se ha debatido entre el regionalismo y la guerra, formas de relacionarse tan intrincadas como la geografía del territorio habitado en común.</p>



<p>La lectura compartida en voz alta ha sido una forma única de encontrarnos y de reconocernos, de desmantelar la idea de la lejanía y evocando a Eduardo Galeano o, al mejor estilo Fahrenheit 451, imaginar a las personas como libros, para desde su consulta experimentar en comunidad los alcances de la palabra. </p>



<p><strong>Hemos transgredido la placentera experiencia de leer en silencio y soledad, para explorar la literatura como un hecho social</strong>, en el cual los libros dialogan con las vivencias y opiniones de las personas que desprevenidamente o por interés propio participan de estos espacios colectivos de lectura, en los cuales se asume en comunidad el reto lector fundamental de completar el sentido de las historias.</p>



<p>Creo que, por este motivo, el lector termina siendo para mí el eslabón esencial de una “cadena” que aparentemente termina en él. El reto a mi parecer será seguir construyendo “parnasos de lectores”, que se vean enriquecidos desde la selección de obras y la manera que estas puedan dialogar con otras manifestaciones artísticas; solo cultivando espacios de lectura será posible ampliar el universo cultural de los lectores, quienes en el ejercicio irán reconociendo referencias que les permitan fortalecer su criterio estético.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-9bbed9c5fb3e52b910c51638cc75e797"><strong>A mí no me resulta malo que Mario Mendoza sea el autor de culto del momento; lo malo es que su lectura no se ponga en diálogo con otras obras del género negro o policiaco sobre el cual ha cimentado su obra.</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="720" height="960" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/14154510/ZETA-LITERATURA-CESAR-AUGUSTO-RUIZ-clarita.jpg" alt="" class="wp-image-118046" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/14154510/ZETA-LITERATURA-CESAR-AUGUSTO-RUIZ-clarita.jpg 720w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/14154510/ZETA-LITERATURA-CESAR-AUGUSTO-RUIZ-clarita-225x300.jpg 225w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>César Augusto Ruiz Bulla, artista formador, escritor y promotor de lectura.</em></p>



<p>Persistir en la creación de estos espacios me parece entonces un hecho esencial, para preservar un ecosistema que recopile obras icónicas de la literatura nacional y universal de escasa consulta, en la que también se tengan en cuenta a escritores y escritoras jóvenes, que desde hace algunos años vienen haciéndose un camino y son la apuesta valiente de algunas editoriales independientes, artistas que quizá no hayan sido apreciados de la mejor forma por distraernos en la búsqueda infructuosa de hallar un nuevo Premio Nobel.</p>



<p>Me pregunto hasta qué punto el propósito de una “literatura nacional” debe ser ganar un Nobel, si hasta el mismo García Márquez ha sido absorbido por el mismo marketing del cual hoy Mario Mendoza es erigido como su principal representante. Es sabido por propios y extraños que García Márquez es el escritor mayor de esta vasta e intrincada geografía denominada Colombia, el Nobel lo convirtió en un símbolo de la nación, que junto a un himno y un estropeado escudo bregan por mantener una confusa y resquebrajada identidad nacional. El aedo de Aracataca es admirado hasta la alabanza; sin embargo, tengo la impresión de que pocos lo leen, su figura alegre y luminosa es recordada aún después de su muerte.</p>



<p>Aun así, siento que el personaje suele devorar al autor y que la riqueza de su obra es eclipsada por su figura, permaneciendo muchos de sus escritos en las sombras para un amplio margen de la población nacional, que se conforma tan solo con reconocerlo o que en medio de los rigores del día a día por suplir sus necesidades básicas no ven el libro como un “elemento vital”</p>



<p>A mí no me resulta malo que Mario Mendoza sea el autor de culto del momento, venerado por masas impresionables de jóvenes, ávidas de historias de crimen y misterio; lo malo a mi parecer es que su lectura no se ponga en diálogo con otras obras del género negro o policiaco sobre el cual el autor bogotano ha cimentado su obra. Autores como él o como Fernando Soto Aparicio o Germán Castro Caycedo, hasta el mismo Héctor Abad Faciolince con su “El olvido que seremos” podría entrar en la denominación de <em>betsellers</em>, tan necesarios para el sostenimiento de una industria editorial que los necesita para sobrevivir; incluso <strong>con las limitaciones de las que se les pueda señalar, estos autores han sido para muchas y muchos una puerta de entrada al mundo del libro y la lectura.</strong></p>



<p>Comparto la intención de no solo quedarse en el umbral de lo comercial, de hacer del atreverse e ir más allá una sensata necesidad, una labor en la que el promotor o promotora de lectura si así lo desea puede llegar a ayudar.</p>



<p>El panorama es tanto retador como interesante para quienes nos dedicamos a procurar experiencias literarias junto a las comunidades en las cuales sea posible leer y reflexionar en colectivo, hacer ecos de obras de autores nacionales que permanecen ocultas, continuar formándonos como lectores en espacios en los que el pasar y pasar de las páginas sea un ejercicio de comunidad que rememore las noches en las que junto al fuego nos sentábamos a escuchar historias. &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="lnKxAI4cPJ"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-literatura-colombiana-esta-en-crisis/">La literatura colombiana está en crisis</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;La literatura colombiana está en crisis&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-literatura-colombiana-esta-en-crisis/embed/#?secret=takFZuVWxt#?secret=lnKxAI4cPJ" data-secret="lnKxAI4cPJ" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ec65624ca7280262a702b69f93dedd4f"><strong>Si usted quiere opinar sobre el tema, envíe su escrito al siguiente correo: alexvelasquezcolombia@gmail.com</strong></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118009</guid>
        <pubDate>Tue, 15 Jul 2025 10:47:30 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[En busca del lector perdido]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Los torturados durante el gobierno de Turbay Ayala, abuelo de Miguel Uribe</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/los-torturados-durante-el-gobierno-de-turbay-ayala-abuelo-de-miguel-uribe/</link>
        <description><![CDATA[<p>La denuncia penal por presunto hostigamiento a Miguel Uribe, interpuesta contra el presidente de la República, Gustavo Petro, me llevó a escarbar en hechos oscuros que marcaron los cuatro años de gobierno de su abuelo, el expresidente Julio César Turbay Ayala.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Portada de la desaparecida revista Alternativa y busto del expresidente Turbay Ayala en el Capitolio Nacional. </em></p>



<p>El pasado no perdona. Eso dicen. </p>



<p>El legado nada honroso del expresidente Julio César Turbay Ayala se llama Estatuto de Seguridad, un decreto que operó durante los cuatro años de su presidencia (1978-1982), expedido apenas un mes después de vestir la banda presidencial. Bajo esa norma se cometieron toda clase de violaciones contra los derechos humanos, según lo constató para la historia la Comisión de la Verdad.</p>



<p>Sobre la denuncia contra el presidente Petro por presunto hostigamiento, el abogado Víctor Mosquera argumentó que&nbsp;“son más de 43 trinos en una red social donde ambientó un ambiente hostil, discriminatorio y de odio contra Miguel Uribe”, según&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/judicial/abogado-de-miguel-uribe-denuncio-al-presidente-gustavo-petro-por-hostigamiento">este artículo&nbsp;</a>de <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p>Se refirió, entre otros, a un trino del 8 de junio pasado donde el presidente preguntaba: “¡Dios mío!, ¿el nieto de un presidente que ordenó la tortura de 10.000 colombianos hablando de ruptura institucional?”.</p>



<p>No era la primera vez que el primer mandatario se refería al asunto. En un trino del 14 de mayo de 2024&nbsp;<a href="https://x.com/petrogustavo/status/1790362472710373558?t=tnPLGaBZKO622mvJmRFfdA&amp;s=08">puso lo siguiente</a>: “García Márquez tuvo que exiliarse porque Turbay lo quería apresar y torturar. Turbay creía que la intelectualidad colombiana apoyaba toda al M19 y por eso 10.000 capturados pasaron por los centros de tortura. Dicen que contar esto es resentimiento pero lo que quieren es ocultar la historia con la ignorancia”.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">García Marquez tuvo que exiliarse porque Turbay lo quería apresar y torturar; Turbay creía que la intelectualidad colombiana apoyaba toda al M19 y por eso 10.000 capturados pasaron por los centros de tortura.<br><br>Dicen que contar esto es resentimiento pero lo que quieren es ocultar… <a href="https://t.co/Zz0lfTPQqS">https://t.co/Zz0lfTPQqS</a></p>&mdash; Gustavo Petro (@petrogustavo) <a href="https://twitter.com/petrogustavo/status/1790362472710373558?ref_src=twsrc%5Etfw">May 14, 2024</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Entre las páginas 505 y 508 del <a href="https://www.cinep.org.co/wp-content/uploads/2022/06/Informe-Final-capi%CC%81tulo-Hallazgos-y-recomendaciones.pdf?_gl=1*1aceord*_ga*MTkwMzMxODU3Ni4xNzUwODE1OTIy*_ga_K5WNB9RBXS*czE3NTA4MTU5MjEkbzEkZzEkdDE3NTA4MTYzMjIkajYwJGwwJGgw">Informe Final </a>de la Comisión de la Verdad., leo que el Estatuto de Seguridad (Decreto 1923 de 1978) consistió en facultades especiales otorgadas a la fuerza pública en el marco del Estado de Sitio, “pero derivó en abusos de autoridad y violaciones de derechos humanos, como detenciones arbitrarias, tortura y violencia sexual. Fue la respuesta del Estado a las movilizaciones del <a href="https://www.elespectador.com/politica/el-paro-civico-nacional-de-1977-los-recuerdos-de-la-revuelta-popular-article-893377">paro cívico de 1977</a>, el fortalecimiento de la protesta social y la creciente acción de las guerrillas, como el M-19”.</p>



<p>Añade la Comisión de la Verdad que mediante actas del Consejo de Ministros “se ordenó la detención de 3.752 personas, en aplicación del artículo 28 de la Constitución de 1886, que permitía la detención de las personas en unidades militares hasta por diez días, previa a la presentación ante un juez penal militar. De ellas, 264 fueron registradas en la base de datos de la Comisión como detenidas y torturadas, cuatro de ellas detenidas y torturadas en más de una oportunidad”.</p>



<p>El inventario de aquel cuatrienio es escalofriante y nos recuerda el accionar de las dictaduras que operaron en aquel tiempo en otros países del continente, como Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay.</p>



<p>“La Comisión de la Verdad sistematizó en una base de datos 1.340 hechos de tortura, correspondientes a 1.322 víctimas. En las actas del Consejo de Ministros en las que se ordenan más de 3.000 detenciones en ese periodo, aparecen nombres de personas que fueron torturadas y se cuenta con sentencias que condenan al Estado por dichas acciones”.</p>



<p>Uno de esos casos fue el de Olga López de Roldán, torturada en la Brigada de Institutos Militares. También se mencionan los casos de Eduardo Umaña Mendoza y Alberto Alava, abogados defensores de derechos humanos, “que en años posteriores fueron asesinados”.</p>



<p>Aunque no existen indicios de que miembros del Partido Comunista hubieran sido detenidos durante la vigencia del Estatuto de Seguridad, “en años posteriores, siendo miembros de la UP, fueron víctimas de atentados y asesinatos. En el Acta 154 del 15 de octubre de 1981 aparecen Aída Avella, José Antequera y Jaime Pardo Leal”.</p>



<p>Según pudo constatar la Comisión de la Verdad, el Estatuto de Seguridad acudió a “diferentes mecanismos represivos” que ya se habían utilizado en períodos presidenciales anteriores. “Para 1980, la Justicia Penal Militar llevaba 334 consejos de guerra verbales por diferentes delitos relacionados con rebelión y otros como extorsión, secuestro, chantaje, homicidios en funcionarios públicos, atracos y asaltos, delitos que figuraban en el Estatuto de Seguridad. Esto fue parte de la primera visita de Amnistía Internacional a Colombia y del informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que daba cuenta de estas violaciones masivas de derechos humanos”.</p>



<p>Así, el gobierno de Julio César Turbay Ayala fue una <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/el-estatuto-de-seguridad">«Dictadura disfrazada de democracia»</a>, epíteto otorgado por la propia Comisión de la Verdad, acusándolo de permitir la violación de los derechos humanos con métodos similares a los de las dictaduras suramericanas, durante la despiadada persecución contra la izquierda. “Muestra de ello fue la represión a los capturados tras el asalto del M-19 al Cantón Norte de Bogotá en enero de 1979”, dice el Informe Final.</p>



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<iframe title="1978 🎬 Trailer Oficial 2 🎬 Película de Terror 🎬 Español HD 2025" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/_-e39EY6XXA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Abro paréntesis. Hablando de dictaduras, se acaba de estrenar por HBO este 2025 una película titulada “<a href="https://www.cinep.org.co/wp-content/uploads/2022/06/Informe-Final-capi%CC%81tulo-Hallazgos-y-recomendaciones.pdf?_gl=1*1aceord*_ga*MTkwMzMxODU3Ni4xNzUwODE1OTIy*_ga_K5WNB9RBXS*czE3NTA4MTU5MjEkbzEkZzEkdDE3NTA4MTYzMjIkajYwJGwwJGgw">1978</a>”, basada en hechos reales ocurridos durante la dictadura argentina (1976-1983).  En la final de la Copa Mundo 78, Argentina contra Holanda, los militares secuestran a un grupo de jóvenes y los llevan a un centro clandestino de torturas. Aunque la cinta se pierde en su propósito de contar una buena historia, dando paso a una sobre muertos vivientes, se pueden ver los métodos despiadadas que usó la dictadura de Jorge Rafael Videla para someter sus víctimas, tratadas como “lacra comunista” y “zurdos de mierda”, no muy distinto de las ofensas que hoy en día usan personajes como el presidente Javier Milei para estigmatizar a personas de la izquierda. Cierro paréntesis.</p>



<p>Cuando se habla de democracias imperfectas, perfectamente se habla de gobiernos que usan la fuerza más allá de lo que la ley permite</p>



<p><a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/lucha-del-caso-colectivo-82-universidad-nacional-graduo-estudiantes-desaparecidos-42-anos-despues">Este artículo </a>de&nbsp;<strong>El Espectador</strong>, fechado el 21 de abril de 2024, relata la historia de 13 estudiantes que fueron desaparecidos en 1982 “a manos de agentes del F2”. Sus familias lograron que la Universidad Nacional les otorgara el año pasado el grado simbólico y honorífico.</p>



<p>Dice el periódico: “El informe final de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad indica que&nbsp;<strong>588 universitarios fueron asesinados entre 1962 y 2011 a consecuencia del conflicto armado y la lógica del “enemigo interno”.&nbsp;</strong>De estas personas, 133 fueron también desaparecidas y 1982 fue el año con la mayoría de los casos”.</p>



<p>En 1991, la&nbsp;Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), determinó que&nbsp;el Estado es responsable por el secuestro y la desaparición de los 13 jóvenes y aunque en 2022 se les declaró como crimen de lesa humanidad, la investigación no avanza, “a pesar de que&nbsp;el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo logró evidenciar que en el caso participaron por lo menos 20 agentes de inteligencia de la Policía, quienes siguen en la impunidad”.</p>



<p>En declaraciones a <strong>El Espectador</strong>,&nbsp;Rafael Barrios Mendivil,&nbsp;el abogado al frente del caso desde hace cuatro décadas, afirmó que el Estatuto de Seguridad “criminalizaba a los sectores sociales: estudiantes, periodistas, abogados, defensores de derechos humanos y sindicalistas.&nbsp;Es decir que nos equiparaban con la subversión y el terrorismo”.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Contribuciones a la Verdad: El Estatuto de Seguridad durante el gobierno de Julio César Turbay" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/QiXnC7Otb_A?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>En el año 2020, hubo un careo virtual entre personas que aportaron información a la Comisión de la Verdad, entre ellos Jesús Aníbal Suárez, secretario ejecutivo del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, creado en 1979, un año después de expedido el Estatuto de Seguridad, a la par con un Foro de Derechos Humanos, del que hicieron parte importantes personalidades (intelectuales, artistas y catedráticos); entre ellas Alfredo Vásquez Carrizosa, Gilberto Vieira, Alfonso Reyes Echandía, Alejandro Obregón, Luis Caballero, Lucas Caballeros, Javier Darío Restrepo, Pedro Alcántara, Omar Rayo  y Gabriel García Márquez.</p>



<p>La historia sobre Gabo es bien interesante, pues su exilio se dio bajo el gobierno de Turbay Ayala.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="671" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070416/ZETA-TURBAY-GABO-671x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117538" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070416/ZETA-TURBAY-GABO-671x1024.jpg 671w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070416/ZETA-TURBAY-GABO-196x300.jpg 196w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070416/ZETA-TURBAY-GABO-768x1173.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070416/ZETA-TURBAY-GABO.jpg 888w" sizes="auto, (max-width: 671px) 100vw, 671px" /></figure>



<p></p>



<p>Como lo reseño&nbsp;<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/garcia-marquez-no-queria-morirse-un-jueves-y-murio-en-jueves-santo/">en este blog,</a> según la biografía oficial de Gabo, escrita por Gerald Martin,&nbsp;<em>“… empezaba a llegar a oídos de García Márquez que el gobierno trataba de vincularlo al movimiento guerrillero M-19, que a su vez se relacionaba con Cuba, e incluso había rumores de que podían intentar asesinarlo”</em>. En una columna de prensa –cuenta el biógrafo- Gabo reveló que “estaba en la lista negra del MAS, un escuadrón de la muerte de ideología reaccionaria”.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="nC9GDLTbyR"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/garcia-marquez-no-queria-morirse-un-jueves-y-murio-en-jueves-santo/">García Márquez no quería morir un jueves… y murió en Jueves Santo</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;García Márquez no quería morir un jueves… y murió en Jueves Santo&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/garcia-marquez-no-queria-morirse-un-jueves-y-murio-en-jueves-santo/embed/#?secret=btBwrg4bYw#?secret=nC9GDLTbyR" data-secret="nC9GDLTbyR" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>Vean que casualidad. En la exposición sobre Gabo, que permanecerá abierta en la Biblioteca Nacional hasta el&nbsp;2 de agosto&nbsp;de 2025, hallé exhibidas la portada y las páginas interiores de la revista Alternativa (edición 219 de junio 28 de 1979), en donde el escritor se va pluma en ristre contra el expresidente: “A usted no le creo nada, señor Turbay”, le dice.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="755" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070112/ZETA-ALTERNATIVA-1-755x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117535" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070112/ZETA-ALTERNATIVA-1-755x1024.jpg 755w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070112/ZETA-ALTERNATIVA-1-221x300.jpg 221w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070112/ZETA-ALTERNATIVA-1-768x1041.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070112/ZETA-ALTERNATIVA-1.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 755px) 100vw, 755px" /></figure>



<p>Y esto se lee páginas adentro:</p>



<p>“Ahora sé, en primer término, que una persona que no contesta las cartas no sólo no merece el tono que yo adopté en la mía, sino que no merece ni siquiera que se le escriba. Ahora sé, en término segundo (&#8230;) que las denuncias de atropellos y torturas que se hacían contra el gobierno no eran calumnias de la oposición. Por último, ahora hay más razones para creer (…) que no hay en Colombia ningún poder por encima del señor Turbay Ayala, sino que él mismo es el responsable más alto de un grupo reducido de militares frenéticos que están arrastrando por el suelo el buen nombre de las Fuerzas Armadas”.</p>



<p>Y continúa Gabo:</p>



<p>“En París, ya en el delirio de la negación, el señor Turbay Ayala llegó a decir que él era el único preso político de Colombia, y lo dijo sin saber que el derecho de mamar gallo con asuntos tan graves es un privilegio reservado a quienes tenemos la conciencia limpia”.</p>



<p>En ese mismo artículo, Gabo se refiere a los “miles de hombres y mujeres –culpables o inocentes- que han sido sacados de sus casas y maltratados como perros en las cárceles militares”, entre ellos el poeta Luis Vidales. </p>



<p>En marzo de 1981, doña Nydia Quintero, siendo todavía la esposa de Turbay Ayala, previno al futuro Nobel del plan que había para detenerlo, como lo contó <a href="https://cambiocolombia.com/pais/el-dia-mas-triste-en-la-vida-de-gabriel-garcia-marquez">Cambio</a>. Él tenía 32 años y ella 16 cuando se casaron en 1948. El tío y la sobrina pusieron fin al matrimonio cuando Turbay Ayala aún seguía en el poder. </p>



<p>Valga decir que la revista <em>Alternativa</em> se cerró el 27 de marzo de 1980 por dificultades financieras cada vez mayores, “sobre todo desde que la presión gubernamental empezó a disuadir a los anunciantes tras la llegada de Turbay al poder”, como se lee en la biografía oficial de Gabo, <em>Una vida</em>, página 451.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Páginas de la revista Alternativa en la exposición sobre Gabo, que permanecerá abierta en la Biblioteca Nacional hasta el 2 de agosto de 2025. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1016" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070145/ZETA-ALTERNATIVA-2-1016x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117536" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070145/ZETA-ALTERNATIVA-2-1016x1024.jpg 1016w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070145/ZETA-ALTERNATIVA-2-298x300.jpg 298w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070145/ZETA-ALTERNATIVA-2-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070145/ZETA-ALTERNATIVA-2-768x774.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070145/ZETA-ALTERNATIVA-2.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1016px) 100vw, 1016px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-91bb7f8742361914433c9e848b8e58c1">En el libro “El hombre detrás de la revista Semana” (editorial Planeta, 2012), el periodista Juan Carlos Iragorri le pregunta a Felipe López, ex dueño de esa revista, hijo y nieto de expresidentes, qué opina sobre Julio César Turbay Quintero, hijo de Turbay Ayala. Y López responde: “Me cae bien. Ha sido víctima de prejuicios en su contra como le pasó al papá. En este país hay prejuicios favorables y desfavorables. Todo lo que tiene el apellido Galán es bien recibido. Con el apellido Turbay tiende a pasar lo contrario. Ambas cosas tienen algo de injusticia. (Página 132)</p>



<p>En su columna de El Tiempo, el ex fiscal Néstor Humberto Martínez publicó lo siguiente: “Por esa devoción por el Estado de derecho la familia Turbay terminó ofrendado la vida de Diana Turbay (…) el narcotráfico intimidada a la sociedad colombiana para que se prohibiera la extradición (…) En medio de estas tensiones el expresidente tuvo que vivir con estoicismo el asesinato de su hija, pena que lo acompañó hasta el final de sus días, sin cultivar odios, pero entendiendo la necesidad de fortalecer el orden jurídico, lo que lo llevó a mirar con simpatía la política de seguridad democrática de Álvaro Uribe”. Yo solo pregunto, con falsa ingenuidad, si hay parecidos entre el Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala y la Seguridad Democrática de Uribe Vélez.</p>



<p>A propósito de narcos, creo que viene al caso <a href="https://www.wradio.com.co/2024/04/17/segun-informe-de-la-dea-julio-cesar-turbay-tenia-nexos-con-el-narcotrafico/">este titular </a>de W Radio del 17 de abril de 2024: “Según informe de la DEA, Julio César Turbay tenía nexos con el narcotráfico”, siendo candidato a la presidencia en 1978. Y no solo el expresidente, pues en total se relacionan a 36 altos funcionarios colombianos. Dice la emisora: &#8220;Según tres fuentes de la DEA mencionadas en el documento,&nbsp;<strong>Turbay “está relacionado con tráfico de cocaína”</strong>. El asunto fue ampliado por Yohir Akerman <a href="https://cambiocolombia.com/puntos-de-vista/los-vinculos-de-turbay-ayala-y-uribe-velez-con-la-mafia">en su columna</a> para revista Cambio. </p>



<p>El expresidente Turbay Ayala se fue de este mundo hace veinte años -13 de septiembre de 2005-, debiendo muchas explicaciones.  </p>



<p>Lo dicho: El pasado no perdona. </p>



<p><br></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117529</guid>
        <pubDate>Sun, 06 Jul 2025 14:57:54 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29065324/ZETA-TURBAY-PORTADA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Los torturados durante el gobierno de Turbay Ayala, abuelo de Miguel Uribe]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El día que doña Nydia Quintero culpó a César Gaviria de la muerte de su hija Diana Turbay, madre de Miguel Uribe</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-dia-que-dona-nydia-quintero-culpo-a-cesar-gaviria-de-la-muerte-de-su-hija-diana-turbay-madre-de-miguel-uribe/</link>
        <description><![CDATA[<p>Dos autores imprescindibles en la literatura colombiana nos contaron la Colombia de los años 80 y 90 con maestría. Capítulos de horror y dolor de nuestra historia: el uso de niños como sicarios y los secuestros abominables de Pablo Escobar.  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-433879b2e44d52d91168819aa9836853"><strong>“El informe de la necropsia señaló: ´La esperanza de vida de Diana se calculaba en quince años más´”: <em>Noticia de un secuestro.</em> &nbsp;</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-082f1f81c4fbf543bb9bdab8f36ac024"><strong>“Por la gracia de San Judas Tadeo, que estas balas den en el blanco y sin fallar, y que el difunto no sufra”: <em>La virgen de los sicarios.</em></strong></p>



<p>La buena literatura es imperecedera. En Colombia no muchos escritores han entendido eso. Gabriel García Márquez y Fernando Vallejo, plumas brillantes, en mi juicio de modesto lector, y testigos extraordinarios de su época, fueron capaces de contarnos a través de su prosa lo que sus ojos vieron, <em>el mundo de ayer</em> como lo llamó Stefan Zweig. La memoria que se repliega en las páginas de un libro negándose a morir.</p>



<p>En mi biblioteca encontré dos libros que narran la Colombia agría de los años 80s y 90s, una que vimos en directo por televisión. Dos obras que cobran vigencia y nos ayudan a entender la sinrazón de una nación fracturada en lo político y en lo social, y cómo esas dos realidades terminan juntándose trágicamente.</p>



<p>El primero, el maestro Gabo, lo hizo a través de un extenso reportaje con destellos literarios, <em>Noticia de un secuestro</em>, y el otro, Vallejo, con una novela corta, <em>La virgen de los sicarios</em>, ambas obras llevadas además al cine y la televisión. La actriz <a href="https://www.elespectador.com/cromos/famosos/premios-platino-2023-majida-issa-se-lleva-el-galardon-a-mejor-actriz-de-reparto/">Majida Issa fue premiada</a> por su papel de Diana Turbay.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Noticia de un secuestro - Tráiler oficial | Prime Video" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/B3zEorSpp74?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>García Márquez relata el antes y el después del secuestro, en 1990, de varios personajes importantes <a href="https://www.elespectador.com/judicial/quien-era-la-mama-de-miguel-uribe-asi-fue-el-secuestro-y-la-muerte-de-diana-turbay">por parte de Los Extraditables</a><strong>,</strong> al mando del narco Pablo Escobar, entre ellos la periodista Diana Turbay (madre del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay) y de cinco miembros de su equipo periodístico, pues el momento del rapto se desempeñaba como directora del tele noticiero Criptón y de la revista Hoy x Hoy. Era hija de Julio Cesar Turbay Ayala, ex presidente de la República.  </p>



<p>“El primer secuestro de aquella racha sin precedentes –el 30 de agosto pasado y apenas tres semanas después de la toma de posesión del presidente César Gaviria- había sido el de Diana Turbay”, dice Gabo.</p>



<p>Cuenta que la periodista entró en depresión por haber llevado a sus pupilos “a la trampa sin salida”, que sus captores nunca estuvieron enmascarados, “usaban sobrenombres de tiras cómicas”, “el menor de ellos podía tener quince años”, “jugaban a las barajas, al dominó, al ajedrez”, “y muchas veces ayudaron a hacer las listas de mercado”. En cautiverio escucharon música de Rocío Dúrcal y Juan Manuel Serrat.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0a949a239c450e4f1424ce76c3a23ab5"><strong>“También cayó entonces en la cuenta de que había olvidado cerrar la caja fuerte por las prisas con que salió la última vez rumbo al viaje de la desgracia”</strong>: &#8220;Noticia de un secuestro&#8221; sobre Diana Turbay. </p>



<p>Diana Turbay, que poseía “la facultad divina de percibir hasta las terceras intenciones de la gente”, anhelaba trabajar por la paz. “Ya no estoy en trance de pelear con nadie ni tengo el ánimo de armarle broncas a nadie —dijo entonces—. Ahora soy totalmente conciliadora”.</p>



<p>Vio por televisión a su familia la noche de Navidad. “Le encantó la madurez de María Carolina, le preocupó el retraimiento de Miguelito, y recordó con alarma que aún no estaba bautizado”.</p>



<p>De acuerdo con el relato, una vidente anticipó su destino trágico. La periodista murió desangrada en un quirófano, en Medellín, como resultado del fuego cruzado entre el ejército y los secuestradores. Era el 25 de enero de 1991. Hasta hoy siguen siendo confusos los hechos que rodearon su trágica muerte.</p>



<p>De acuerdo con el autor, “tenía la columna vertebral fracturada al nivel de la cintura por una bala explosiva de alta velocidad y mediano calibre que estalló en esquirlas dentro de su cuerpo y le produjo una parálisis general de la que no se habría repuesto jamás”.</p>



<p>Ya separada del expresidente Turbay, doña Nydia Quintero, madre de Diana, gestora de la Caminata de Solidaridad, en varias oportunidades se enfrentó a César Gaviria por el manejo que le dio a la situación.  “Le reclamó al presidente su indiferencia y su frialdad por no cumplir con la obligación constitucional de salvar la vida de los secuestrados”, cuenta Gabriel García Márquez en <em>Noticia de un secuestro</em>.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b142730595087bb8b9493ec4a7242e81">—Mataron a Diana, señor presidente —le dijo. Y eso es obra suya, es su culpa, es la consecuencia de su alma de piedra.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2b311573f6e269b8ce6668000734ffcd">El presidente se alegró de poder contradecirla con una buena noticia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8147a2c09d2298a4e859dde55715e711">—No señora, dijo con su voz más calmada—. Parece ser que hubo un operativo y todavía no se tiene nada claro. Pero Diana está viva.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8cd604e6a87303e02ab0c97e6f97228c">—No, replicó Nidia—. La mataron.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b2d65747696c73dd876de26719449744">(…)</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b071642d8ef1abff901b5e92c16feb05">—¿Y por qué lo sabe?</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fd69f08a8e4940ee42f67c583eb4d7b7">—Porque me lo dice mi corazón de madre”.</p>



<p>Gaviria reunió a cuatro de sus&nbsp; colaboradores, Fabio Villegas, Miguel Silva, Rafael Pardo y Mauricio Vargas para “elaborar un rechazo enérgico a la declaración de Nydia” pero después de mucho pensarlo concluyeron “que el dolor de una madre no se controvierte”.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="La virgen de los sicarios (2000) TRAILER" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/Wo-AIekMOGg?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>En <em>La virgen de los sicarios</em>, los protagonistas son Fernando, un escritor homosexual, y Alexis, un chico de 16 años que trabaja como asesino a sueldo en la Medellín de los años 80. Un <em>Ángel Exterminador</em> que va por la vida dejando regueros de sangre. Cuando matan a Alexis, el escritor busca a su asesino pero encuentra a Wilmar, tan parecido a aquel, en “barrios y barrios de casuchas amontonadas unas sobre otras en las laderas de las montañas”, y con la virtud &#8220;de desencadenarme todos mis demonios interiores”. En el fondo vacío de sus ojos verdes vio reflejada “la inmensa, la inconmensurable, la sobrecogedora maldad de Dios”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e85ee92dbf2ec006ba2994e4e5d64757"><strong>“—Los muchachos no son de nadie —dice él—, son de quien los necesita”, escribe Vallejo en <em>La virgen de los sicarios</em>.</strong></p>



<p>La obra del escritor antioqueño, de una profunda sensibilidad social, recrea la Medellín de la narcoviolencia, de la época en que “un revólver es para lo que se pueda ofrecer”, porque “aquí te disparan desde donde menos lo piensas. ¡Hasta desde un carro de funeraria!”.</p>



<p>“—Yo a este mamarracho lo quisiera matar.</p>



<p>—Yo te lo mato —me dijo Alexis con esa complacencia suya atenta siempre a mis más mínimos caprichos”.</p>



<p>El autor usa su pluma para cuestionar a la prensa: “En la agonía de esta sociedad los periodistas son los heraldos del enterrador. Ellos y las funerarias son los únicos que se lucran”.</p>



<p>Sobre la industria del crimen y cómo ésta se aprovechó de los niños en condición de miseria para convertirlos en sicarios, el periodista Gonzalo Guillén, hace un relato crudo <a href="https://www.lanuevaprensa.com.co/component/k2/el-muerto-de-prueba?tztc=1">en este artículo</a>:</p>



<p>“En las comunas populosas de la miseria en Medellín, agentes de Escobar buscaban adolescentes de familias paupérrimas, por lo general a cargo solo de las madres, y les ofrecían la oportunidad de llevarles a ellas una estufa o un televisor nuevos a cambio de “acostar” a alguien. Primero, les enseñaban a utilizar una pistola que le regalaban y luego a cada chico lo encerraban en una habitación durante varios días, en los que debían mirar fijamente el rostro del que iban a asesinar y de él no conocían más que el nombre de pila, de manera que el día de la verdad debían seguirlo, pronunciar con un grito el nombre, la víctima volvería la cabeza de manera instintiva para ver quién lo mencionaba, el asesino constataría que era exactamente el de la foto y entonces, sí, le descerrajaría la carga de la pistola y se escabulliría, generalmente en la moto potente de un acompañante que lo esperaba, para ir recibir el pago”.</p>



<p><em>“Noticia de un secuestro”</em> y <em>“La virgen de los sicarios”</em> nos hablan de dos Colombias unidas por un sino trágico: la Colombia que no pasa necesidades y la Colombia, sin esperanzas, donde los que no tienen nada, se alquilan para matar para no pasar necesidades. Cuando seamos capaces de conciliar esas dos naciones, quizás entonces se escriban otros libros. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/12094914/ZETA-DIANA-TURBAY-2-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-116940" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/12094914/ZETA-DIANA-TURBAY-2-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/12094914/ZETA-DIANA-TURBAY-2-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/12094914/ZETA-DIANA-TURBAY-2-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/12094914/ZETA-DIANA-TURBAY-2-1536x864.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/12094914/ZETA-DIANA-TURBAY-2.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Fri, 13 Jun 2025 11:47:58 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El día que doña Nydia Quintero culpó a César Gaviria de la muerte de su hija Diana Turbay, madre de Miguel Uribe]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La literatura colombiana está en crisis</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-literatura-colombiana-esta-en-crisis/</link>
        <description><![CDATA[<p>El boom colombiano. Acometer el asesinato simbólico de Gabo para encontrar el alma de la literatura nacional. Cuestionar el papel de las élites culturales. Espabilar a una industria sentada en sus laureles. Revivir a los críticos literarios.  Nuevos aires a los programas de promoción de la lectura. Evolución y revolución literarias.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Centro Cultural Gabriel García Márquez en Bogotá. Fotografía del autor.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-aa1f9889acacae22f72bee798a2fa8a7"><strong><em>“Basta ser un lector exigente para comprobar que la historia de la literatura colombiana, desde los tiempos de la Colonia, se reduce a tres o cuatro aciertos individuales, a través de una maraña de falsos prestigios</em> (…) <em>El problema no es de cantidad, sino de nivel”:</em> Gabriel García Márquez, en el ensayo “La literatura colombiana, un fraude a la nación” (abril de 1960).</strong></p>



<p>Sobre el oficio de escribir, la escritora Natalia Ginzuburg dijo una vez: “No me importa nada de lo que hagan los otros escritores”.</p>



<p>Hay cierta hipocresía que mantiene postrada a la literatura de este país y a los escritores colombianos relegados a la sombra de ese monstruo insuperable que sigue siendo el maestro Gabriel García Márquez. Pareciera que con él nace y con él muere la literatura colombiana, todo lo demás son casos aislados, gente bien intencionada, libros que se leen con deleite, loables intentos, escritores juiciosos, ninguno (todavía) consagrado al nivel de aquel.</p>



<p>Hay mucha bulla mediática alrededor de un nombre: Juan Gabriel Vásquez pero no hay consenso; lo propio ha pasado con el nombre de Fernando Vallejo. ¿Es ruido que dejamos caer? ¿Tal vez no sea para tanto? ¿Soñar en un segundo Premio Nobel de literatura? Demasiado temprano para saberlo. No pensemos con el corazón porque ahí radica el problema.</p>



<p>La literatura colombiana y la industria que la sostiene se mecen en su zona de confort: las editoriales publicando a diestra y siniestra (con siniestra no me malentiendan), incluso si no son buenos, ni los autores ni sus libros. En Estados Unidos un Gore Vidal despreciaba a la Susan Sontang literata. Aquí muchos desprecian las letras simplonas de Mario Mendoza pero no hay quién se lo diga en su cara, y así con otros autores, y así con otros libros. Los jóvenes lo consumen con avidez, lo siguen por doquier, llenan auditorios y lo tratan como a un semidios. Es un <em>rockstar </em>a su manera. El marketing obra esa clase de milagros.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4b89b993875d86ad0e7dfac7ccbdc79d">En el Suplemento Literario Ilustrado (<strong>El Espectador,</strong> 12 de noviembre de 1926), el crítico Luis Trigueros escribió sobre La vorágine: “Las fabulaciones de Rivera –hay que reconocerlo- carecen de método, de orden, de ilación: <em>La vorágine</em>, pongo por caso, es un caos de sucesos aterrantes, una maraña de escenas inconexas, un confuso laberinto en que los personajes entran y salen, surgen y desaparecen sin motivos precisos ni causas justificativas”. </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ee2f48b191db256b48686f0ffd1403da">El destinatario de la diatriba, José Eustasio Rivera, le respondió, a los pocos días en dos artículos distintos, a través de las páginas de El Tiempo: “… con espíritu cicatero farfullaste un esbozo mísero de mi novela, en el cual, por poder llenar una página de revista, embutiste citas inocuas y párrafos míos a manera de transcripciones. ¿Dónde están los tesoros de tu sabiduría que nos los derramaste a manos llenas…?  (…)  acudiste para juzgarme La vorágine a un procedimiento doloso y desleal: tomaste la primera edición, a sabiendas de que la segunda salió corregida y teniendo la tercera en tu poder. (…) A qué hado adverso obedeciste cuando te dio por meterte a crítico, como si eso fuera empresa fácil”. (Del libro <em>La vorágine: Textos críticos</em>, compilación de Monserrat Ordoñez Vila, Alianza Editorial Colombiana.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Sin crítica literaria no hay <em>Parnaso</em> colombiano</strong></p>



<p>La ausencia de crítica literaria le ha hecho daño a la literatura colombiana. Ni el editor ni el lector están para cumplir esa función, ya sabrán por qué. A los medios de comunicación alguna culpa les cabe. No hay crítica literaria en la prensa colombiana o la poquísima “crítica” que sobrevive la hacen los propios amigos de los escritores, así que en vez de crítica hay alabanzas camufladas a modo de reseñas, y algunas tan mal hechas que torpemente resumen el libro —hacer espoiler se llama— que nos &#8220;ahorran&#8221; el trabajo de leer. Entre amigos se tapan con la misma cobija y eso le hace daño a la literatura.</p>



<p>Pasaron a mejor vida los críticos literarios (con todo lo malo y lo bueno que tengan) y nadie los echa de menos. Sin críticos, la literatura va ahí, a tientas, a la deriva, como todo lo demás, incluidos nosotros, en este foso oscuro que es el Universo, tan necesitado de luz para llegar al <em>Parnaso.</em>  </p>



<p><strong>Truman Capote</strong> dijo: “Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo y el látigo es únicamente para autoflagelarse”. Es decir, autocompadecerse no es suficiente si se trata de superarse a sí mismo. No hay más remedio que devolverle a la crítica y a los críticos su lugar: resucitarlos.</p>



<p>La crítica sirve para recordarnos que lo que existe, imperfecto o regular o a medio hacer, existe, y cualquier cosa es mejor que no tener conciencia de esa existencia. Pasa lo mismo en el periodismo. El problema tal vez no sean los críticos, sino la falta de humildad de los criticados. En un país de sordos —¡y este abusa de su sordera!—, bueno sería entonces que a quien le caiga el guante se lo chante. Al fin de cuentas, la humildad no es más que una cabeza gacha aferrada a la pluma, al teclado.</p>



<p><strong>Gustave Flaubert</strong> dijo: “Nadie le hará jamás una estatua a un crítico”. Aceptemos también que hay escritores sin estatuas. En Colombia el problema es que no somos dados a honrar a nuestros escritores, y entre ellos pasa lo mismo. El respeto y el prestigio se han diluido en celos y soberbias. Han confundido cofradía con mafia de escritores. Dice Javier Cercas: &#8220;Hay que acabar con la soberbia del escritor endiosado&#8221;. </p>



<p>Se entiende que nadie quiere ser presa del ridículo y el crítico debe saber que ese no es el papel que se espera de él o ella.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>La alegría de leer</strong><strong></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-176de722a842670ebebd1cfb7961a81f"><strong>“Escribo a los 66 años con el mismo propósito que tenía a los dieciséis que es, desde luego, dar sentido a mi vida y quizás ayudar a otras personas a dar sentido a la suya”: John Cheever, escritor estadounidense.</strong></p>



<p>Ahora bien, el placer de la lectura sigue siendo un privilegio de pocos y tengo la impresión, además, de que el grueso de la población no entiende cuál es el valor que tiene o podría tener la literatura en sus vidas, y tampoco se hace lo suficiente para despertar en la gente el sentido del gusto literario, ese lector en potencia criado desde la infancia, o el adulto que no tuvo infancia lectora.</p>



<p>Desacralizar la literatura es un asunto que daría para conversaciones infinitas.&nbsp;Volvamos a Capote: “Los libros que leí por mi cuenta tuvieron una importancia mucho mayor que mi educación oficial, que fue una pérdida de tiempo y concluyó cuando cumplí diecisiete años”.</p>



<p>Los escritores colombianos son como los inquilinos de un manicomio: allá en su rincón cada loco con su tema, cada <em>genio</em> con su historia. Falta articulación, identidad literaria, acallar los ruidos individuales con un noble propósito superior: el hito sinfónico creador. El boom colombiano con bombos y platillos.</p>



<p>Hacia afuera el gran referente sigue siendo Gabo (perdón, por las confiancitas), a pesar de que hay unos tres nombres, quizás cuatro, ¿a lo sumo cinco? (en todo caso, muy poquitos, casi nada), con la suerte de ser profetas en tierras ajenas, alejados (¿separados?) de sus orígenes, casi incomprendidos, la tragedia del hijo negado, que persiste en el sueño de encontrar la universalidad. Por lo tanto, es la literatura colombiana la que debe emprender el regreso a Itaca. </p>



<p>Esos <em>poquitos </em>se leen más allá que acá, porque acá seguimos sin encontrar la pócima que permita la multiplicación de los lectores. Todo lo contrario: cada vez se lee menos y un día se nos olvidará que sabíamos leer y otro día se nos olvidará que sabíamos escribir. Con el tiempo hay cosas que entran en desuso. Si la IA impone su tiranía, los humanos seremos lo próximo a desechar. ¡Carita triste! Réquiem anticipado por nosotros. </p>



<p>A veces me pregunto si la inteligencia artificial obligará a los escritores a replantear la manera cómo se escribe la literatura o si, por el contrario, esta sobrevivirá por los siglos de los siglos bajo los métodos y formas que conocemos. Desde luego hablo como lector y creo que el asunto nos sobrepasa. Tal vez un buen escritor de ciencia ficción podría anticiparnos ese futuro. O no futuro. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1001" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1-1024x1001.jpg" alt="" class="wp-image-116725" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1-1024x1001.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1-300x293.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1-768x751.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Lector en Transmilenio, una rareza en estos tiempos. </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bfca72ce420a6e04a45cad9b0f2cc0b7"><strong>Jane Austen en su novela <em>La abadía de Northanger</em>: &#8220;Quien no disfruta de una buena novela, ya sea caballero o dama, debe ser intolerablemente estúpido&#8221;.</strong></p>



<p>Al mediador de lectura debería dotarse de un rol protagónico, lo mismo que al librero, sin las ataduras comerciales que impone el mercado para cuadrar caja. El día que se vendan libros como pan caliente muchos habrán saciado un tipo de hambre para el que ignoraban la existencia de ese alimento: el deleite lector. Incentivar los talleres de lectura ayudaría en tal propósito con la ventaja adicional de abrir un espacio seguro contra la soledad, <em>mal</em> que se propaga como la peste, virtud incomprendida.</p>



<p>Se les abona a personas como Carolina Sanín que enseñen literatura, formen lectores, y de vez en cuando les den fuete a sus colegas. Se necesitan huevos para eso y ella los tiene. Pero se requiere humildad por parte de los escritores, de ellos y de ellas: deshacerse de cualquier falsa superioridad.</p>



<p>Para hacerse lector, y de paso apoyar a los nuestros, está bien empezar por Mario Mendoza, pero está mal quedarse ahí, y en ese único autor habiendo grandes promesas y autores no comerciales que superan por mucho a aquel. Hay que nadar sin miedo hasta la profundidad, allá donde pervive lo insondable del alma humana. Ojalá los muchachos no se queden en la orilla: sería como negarse a crecer. Y crecer es una obligación hasta encontrar nuestro muy íntimo final. Entre una cosa y la otra, entre nacer y morir, está la literatura. Buena o mala. Hablamos aquí de ambas literaturas: la de ficción y la de no ficción que usa recursos de la primera. Si es buena, nos ayuda a encontrarle un sentido a la existencia, o a dárselo. (Acotación: Yo preferiría que el bautismo de los nuevos lectores se haga con cualquiera de los libros de García Márquez que, por obligación y no por placer, leímos en el colegio hasta aborrecer la literatura en general y a Gabo en particular, pero cada quien tendrá su fórmula de iniciación).</p>



<p>¿Quién tiene la vara de Moisés para separar las aguas: lo bueno de lo malo? ¿Cómo separar la paja para hallar el trigo?</p>



<p>Las editoriales publican como locas pero, carentes de estrategia, sin plan para promocionar a sus escritores de manera adecuada. Tienen, eso sí, un plan para pasar libros por la guillotina en caso de que no se vendan. Quedé sin palabras el otro día al escuchar <a href="https://open.spotify.com/episode/6ik3qhIb4MuzDwN6V60y8R?si=V2q9WMpJSGqYCaAlkdovhA">en este pódcast</a> a una editora, de una editorial colombiana, afirmar que muchos de los libros que no se venden, se pican.</p>



<p>¿En serio se destruyen libros en Colombia? Entonces, ¿para qué satanizar a la Inquisición, que los quemaba en el pasado, si de todas maneras algo parecido se hace hoy en vez de donarlos a quienes no tienen ni tendrán con qué comprarlos? Es terrible. ¿Sacrificar árboles por nada? ¿Cuál es la responsabilidad de un editor que, con buen ojo, podría evitar una matazón de árboles innecesaria? Es como si alguien me dijera que la comida toca botarla porque nadie la compró. ¡Qué locura es esa!</p>



<p>Más no es todo: La misma persona confirma con cifras en mano la manera inaudita cómo cada mes se inunda de libros el mercado local. ¿Quién financia esto, cómo se sostiene una industria si no venden los libros o es que producen libros para un mercado inexistente? ¡Me perdí!</p>



<p>Hay que poner los libros al alcance de la gente, no triturarlos.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>El derecho a la literatura</strong></p>



<p>De tiempo atrás muchas voces abogan por la democratización del libro, convertirlo en un artículo básico de la canasta familiar –es decir, hacerlo accesible a la gente, no solo a quienes tienen recursos para adquirirlo. En <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dejad-los-libros-vengan-llamado-la-industria-editorial/">este mismo blog</a> expuse las preocupaciones sobre el tema y la necesidad de actualizar la obsoleta Ley del Libro (Ley 98 de 1993).</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="CnzRfYHgzF"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dejad-los-libros-vengan-llamado-la-industria-editorial/">Dejad que los libros vengan a mí (Un llamado a la industria editorial)</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;Dejad que los libros vengan a mí (Un llamado a la industria editorial)&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dejad-los-libros-vengan-llamado-la-industria-editorial/embed/#?secret=JcwyK6KsdY#?secret=CnzRfYHgzF" data-secret="CnzRfYHgzF" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p>Y, como en todo, debería importar más la calidad que la cantidad. Con razón, Fernando Vallejo afirma lo siguiente en su novela “Escombros” (página 137): “Hoy en día sacan novelas como pollos de una incubadora. Nooo, esto no es así de fácil, hay que vivirlas y meditarlas mucho”, dice.</p>



<p>En igual sentido, Arturo Pérez-Reverte publicó en el portal Zenda <a href="https://www.zendalibros.com/perez-reverte-las-editoriales-tienen-muy-poca-verguenza">este demoledor ensayo</a> sobre el mundillo editorial donde no deja títere con cabeza; aunque habla de su país creo que la enfermedad se propaga por estos lares, “<em>indicio de una estrategia editorial sin escrúpulos que como una mancha infame envilece lo que aún llamamos literatura”, </em>dice el escritor español.</p>



<p>Y continúa: “Cada año, cada mes, cada semana, una cantidad enorme de novelas aparece en librerías, plataformas digitales y redes sociales. Algunos de sus autores son mediocres o innecesarios, publicados por sus editores a ver si suena la flauta, (…) Es una lástima que algunos que podrían ser brillantes carezcan de las herramientas técnicas, las lecturas o el cine que hoy son necesarios para un oficio que no consiste solo en teclear lo que tienes en la cabeza, sino en años de trabajo duro, respeto por los maestros, educarse en el conocimiento de los clásicos y, sobre todo, ser capaz de crear algo que no se haya hecho antes —eso es muy difícil— o contar lo que desde hace siglos se cuenta, pero de una manera diferente, actualizada (…) desde hace tiempo las casas editoriales, que antes eran criba y filtro de calidad, se han lanzado a la ofensiva descarada del todo vale, saturemos los anaqueles, maricón el último.&nbsp;(…)Da igual que sepan escribir o no, pues para eso están los editores y los llamados&nbsp;<em>negros literarios,</em>&nbsp;que ponen su talento e imaginación bajo el nombre de quien se limita a insinuar una idea, una trama básica, o a aportar unas notas en el móvil&nbsp;(…) las casas editoriales, con su ambiciosa desvergüenza, son las principales culpables de semejante acumulación de basura”.</p>



<p>Sobre calidad literaria habló García Márquez en un artículo publicado en 1959, con el título <em>Dos o tres cosas sobre “La Novela de La Violencia”: <strong>“No es asombroso que el material literario y político más desgarrador del presente siglo en Colombia, no haya producido ni un escritor ni un caudillo”. (&#8230;) “Había que esperar que los mejores narradores de la violencia fueran sus testigos. Pero el caso parece ser que éstos se dieron cuenta de que estaban en presencia de una gran novela y no tuvieron la serenidad ni la paciencia, pero ni siquiera la astucia, de tomarse el tiempo que necesitaban para escribirla”.</strong></em></p>



<p>Recuerden tres cosas: en ese momento todavía faltaban ocho años para la publicación de&nbsp;<em>Cien años de soledad</em> (1967), la idea de esta novela rondaba en su mente desde la adolescencia (según cuenta su hermano Eligio en el libro “Son así: Reportaje a nueve escritores latinoamericanos), y le tomó dieciocho meses de encierro en Ciudad de México para escribirla (1965-1966).</p>



<p>Gabo lo tuvo claro: es menester que la literatura se ocupe del asunto de la violencia. Me pregunto hoy, primer cuarto de siglo del siglo veintiuno, si los escritores y las editoriales colombianas tienen claro cuál es el tema o los temas de nuestro tiempo, eso de lo cual estamos siendo testigos los vivos. ¿O acaso, como un siglo atrás, los autores siguen escribiendo con afán y sin pericia?</p>



<p>Los dictadores, la novela sobre el poder, fue tema obsesivo dentro del <em>Boom latinoamericano</em>. ¿Cuáles son hoy, sí las tienen, las obsesiones de los escritores?</p>



<p>El escritor tiene un compromiso con la literatura, esa sensibilidad literaria que lo ata a su tiempo, ese presente que no tiene ya ni pasado ni futuro en los libros inmortales.&nbsp;¿Sigue siendo acaso la violencia y la novela de la violencia, de cualquiera de nuestras múltiples ruinas, el tema recurrente?&nbsp; Había que preguntarse qué es Colombia en este momento para aventurar una respuesta, y dudo mucho de que haya claridad o consenso al respecto.</p>



<p>Gabriel García Márquez partió la historia de la literatura colombiana en dos y la situó en el croquis universal. Preguntémonos qué cosa extraordinaria ha pasado después de Gabo. Si sus libros se leerán dentro de cien años, como muchos profetizan, hay que preguntarse si se leerán dentro de cien años los escritores de ahora, sabiendo que ni siquiera se leen hoy, más allá de unos reducidos círculos de adoradores. ¿Qué clase de libro es ese del que se habla durante veinte días y luego se olvida?</p>



<p>Yo solo hago preguntas: ¿Qué libros de autores colombianos clasificarían dentro de eso que llaman canon literario?¿Hay más escritores que literatura? </p>



<p>Hay buenos escritores. Y cada uno se mueve al vaivén de su pequeñísima gloria, solito, como la solitaria, aislado, indefenso, rey en su minúsculo reino, creyéndose su fama, alimentando vanidades, tan efímeras ambas; cada autor asumiéndose importante, quizás no relevante, y por lo mismo tanto, desligado de una voz coral que blinde nuestra literatura. ¿Le falta espesor u otro hervor a la sopa? </p>



<p>No tiene eso que sí tienen, por ejemplo, las literaturas de México, Argentina o Chile, eso que las hace poderosas de puertas hacia afuera, desde cuando vivían Rulfo, Borges o Neruda; Fuentes, Cortázar o Bolaño.</p>



<p>Creo que la literatura colombiana no ha logrado <em><strong>matar el</strong> <strong>Boom latinoamericano</strong></em>, mejor dicho, no ha logrado <em>matar </em>a Gabo, y eso que en el <em>el arte de matar</em> sentamos cátedra. Creo que es hora de acometer el asesinato simbólico y de que ahora sí los escritores se pongan serios a hacer historia con vocación literaria absoluta: escribir la historia del post-boom. Gabo murió hace doce años y el último del <em>boom,</em> Mario Vargas Llosa, acaba de morir. Asustarse con fantasmas son excusas.</p>



<p>Por ahí leí que los genios nacen una vez cada siglo.&nbsp; Bueno, si García Márquez nació en 1927, es posible que falte poco para que una pareja de enamorados esté próxima a engendrar el segundo Premio Nobel de Literatura colombiano y, en el mejor de los casos, faltarían dos décadas más para que publique su primera novela. Con suerte estaremos vivos para leerla.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-116716" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6deb966dec3e18b97069dc230c5d9184"><strong>“Los textos que viven cien años son aquellos en los que el autor mostró, a través de un pequeño detalle, la dimensión universal, cuya grandeza dura. Los textos que carecen de este vínculo desaparecen”: Ryszard&nbsp; Kapuscinski, citado por Jairo Osorio en el libro “Tan buena Elenita Poniatowska: Noticias de autores y libros”.</strong></p>



<p>Decía Fiódor Dostoievski, el escritor ruso, que quien haya leído <em>Don Quijote de la Mancha</em> habrá justificado su paso por este mundo. «Oh, este es un gran libro, no como los que se escriben ahora; estos libros se envían a la humanidad cada varios cientos de años», escribió en <em><a href="https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/la_voz_del_lector/opinion-dostoyevski-quijote-poder-transformador-literatura/20220422181109384479.html">Diarios de un escritor</a></em><strong><em>.</em></strong></p>



<p>Maialen Aguinaga Alfonso, investigadora literaria española, nos regala esta otra frase de los Diarios de Dostoievski: “En todo el mundo no hay obra de ficción más profunda y fuerte que ésa. Hasta ahora representa la suprema y máxima expresión del pensamiento humano, la más amarga ironía que pueda formular el hombre y, si se acabase el mundo y alguien preguntase a los hombres: Veamos, ¿qué habéis sacado en limpio de vuestra vida y qué conclusión definitiva habéis deducido de ella? Podrían los hombres mostrar en silencio el Quijote y decir luego: «Ésta es mi conclusión sobre la vida y… ¿podríais condenarme por ella?»&nbsp;</p>



<p>Quizás eso es lo que les está faltando a los escritores colombianos: comprometerse con la literatura pero también con su tiempo; comprometerse a fondo con la vida misma. Porque la literatura es la vida que pasa ante nuestros ojos y para la posteridad los escritores colombianos deben decirnos qué tanto vieron sus ojos y qué tan capaces fueron de encontrar totalidad en su prosa.</p>



<p>Parafraseando a Dostoievski, cualquier colombiano que lea <em>Cien años de soledad</em> habrá justificado su existencia y su paso por esta tierra, de esas obras maestras que toca leer al menos una vez antes de morir, aunque uno termina releyéndola&nbsp;por infinito placer. Con todo, faltan muchos más libros y autores de los que podamos decir lo mismo. Es imperdonable partir sin haber leído algo, cualquier cosa, de la extensa y maravillosa obra que dejó García Márquez. Creo que el país sigue en deuda con él. &nbsp;</p>



<p>Pero, sobre todo, persiste la vieja deuda de narrar la Colombia de nuestro tiempo, de este tiempo que si bien se narra, parecen los retazos sueltos, no la obra consumada. En últimas, <em>matar a Gabo</em> no significa nada distinto a desmontar la maquinaria detrás de su universo macondiano, no para comprenderlo a él y su obra, sino para alentar la creación desde ceros, que es continuar el camino; es decir el regreso a Itaca: es decir, el regreso a Macondo, ahora con el propósito de <em>destruirlo</em>… por segunda vez y ojalá para siempre.  Se anticipa un viaje peligroso. Una nueva estirpe de escritores debe<em> asegurarle </em>a la literatura una segunda oportunidad sobre esta tierra, no condenarla.</p>



<p>El reclamo de Gabo sigue siendo válido ya no hacia atrás (de 1959) sino hacia adelante (casi 70 años después), para continuar la tradición que empezaron él y sus&nbsp;antecesores. Dice Gabo en el mismo ensayo mencionado arriba: &#8220;No se empieza una tradición literaria en veinticuatro horas&#8221;. Si, como lo suponía él, no había &#8220;algún escritor profesional, técnicamente equipado&#8221; que &#8220;haya sido testigo de&nbsp;la violencia&#8221;, ¿de qué son testigos quienes le sobreviven? ¿Son conscientes las generaciones posteriores al Gabo la responsabilidad que recae sobre sus hombros?</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>La orfandad del escritor</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a7213f4de8e849956732bc72edecc5a9"><strong>“Si el escritor no se mueve, nadie se va a mover por él, nadie lo va a ayudar. Y será siempre un paria de la sociedad, un trabajador sin futuro”: Carlos Fuentes, escritor mexicano.</strong></p>



<p>En un país que no promociona de manera suficiente a los autores y sus obras, aplaudo la iniciativa de Señal Colombia con su <strong>“Señal Literaria”, </strong>conducida por Erick Duncan, para sacar a los escritores de sus cuevas enmohecidas. No sé si están todos los que son o si los que están son todos buenos, pero esta iniciativa contribuye a la promoción de la literatura local y, por lo tanto, a la formación de un país lector.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Señal Literaria - Capítulo 29: Evelio Rosero -  Martes 18 de febrero" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/BoVpRSP8l58?list=PLdRQxCJRB6fccXKl92o45DkaVmyg3N5n0" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Asistí, en la FILBo, a la presentación de <em>“Camino al bosque”,</em> un cuento póstumo para niños del colombiano David Sánchez Juliao. No veo una sola referencia sobre esta obra en la prensa colombiana. Entiendo que a muchos autores les ha tocado apañárselas para ser ellos mismos los promotores de sus libros.</p>



<p>La Feria del Libro de Bogotá necesita reingeniería. No basta con traer cada vez uno o dos escritores de renombre internacional —rarísima vez un premio Nobel— a cambio de presenciar el mismo cuadro monótono de siempre: un enjambre de personas desorientadas yendo de un lado para otro dentro de Corferias, sin saber a dónde van, porque además dentro del recinto ferial la señalización es regular; algunas salas no están bien identificadas y la zonas de comidas suele estar más atestadas de gente que las salas de conferencias.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1006" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO-1024x1006.jpg" alt="" class="wp-image-116728" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO-1024x1006.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO-300x295.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO-768x754.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Sede de la Cámara Colombiana del Libro en Bogotá. Fotografía del autor. </em></p>



<p>Hay dos Colombias ocurriendo en simultánea pero abismalmente separadas: la una&nbsp;transcurre en Bogotá, donde pareciera que sucede lo único que importa, y la otra Colombia es el resto del país, desconectada, más naciones dentro de una misma nación. El <em>boom colombiano</em> —como la promesa autoimpuesta— puede ser&nbsp;respuesta y antídoto ante esa única nación fracturada.&nbsp;</p>



<p>Podríamos intentar unificarlas a través de los libros, pero no única ni solamente por la vía de las ferias regionales. Ahí está el desafío. Los señores de la Cámara Colombiana del Libro, entidad que tiene el monopolio de la FILBo, deberían&nbsp;pensar cómo hacerlo. A la Feria del Libro de Bogotá ya da pereza ir y la entrada económica no es; hay que reinventarla antes de que el tedio nos quite las ganas de leer. Es hora de otorgarles el protagonismo merecido a las editoriales independientes, que contribuyen a enriquecer el firmamento libresco sin ínfulas mercantilistas.</p>



<p>Tal vez hoy necesitemos una comisión de sabios que nos ayude a reconciliar a todas las Colombias: encontrar el alma, el espíritu polifónico por medio de la escritura. Ni siquiera hemos logrado unir una sola nación que se sienta orgullosa de tener su único Premio Nobel de Literatura. Aceptemos que hay un problema de desamor propio por resolver, ese yo interior como sociedad, a través de un artificio colectivo.</p>



<p>En el único sentido que le cabe a la expresión, hay que convocar a los espíritus (ya se ha hecho antes) para conjurar los hitos de nuestra historia, la real y la de ficción.</p>



<p>En algo hemos fallado, ¿podemos remediarlo? Se habla mucho en Colombia de las élites políticas y económicas. ¿Qué hay de las élites culturales? Va siendo hora de preguntarles, sin pena y sin temor, qué responsabilidad les cabe en lo dicho hasta aquí. Tienen la palabra, ojalá y no para refunfuñar.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116705</guid>
        <pubDate>Sun, 08 Jun 2025 13:01:40 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La literatura colombiana está en crisis]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Amar los libros sobre todas las cosas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/amar-los-libros-sobre-todas-las-cosas/</link>
        <description><![CDATA[<p>El Día Internacional del Libro -¡hoy 23 de abril!- es la mejor excusa para acercarse a los libros sin miedo. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-94156b9ef6fa2137274c5826cc53bd57"><strong><em>Asegúrate de llevar siempre un libro metido en tu cabeza.</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-909800107cb172cc01a6d1aae9914549"><strong><em>Para ser lector, solo se necesita una cosa: saber leer. Y ni siquiera, porque en el peor de los casos alguien te puede leer.</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-03ec5d718f27d39c9ae8e9e0eccf10dd"><strong><em>Quisiera tener un poder para curarle a la gente la pereza de leer.</em></strong></p>



<p>Cuando no quiero escribir es porque tengo ganas de leer, y al revés.</p>



<p>Lo poco o mucho que sé sobre la vida se lo debo a los libros que he leído. Y leo de todo: literatura, biografía, historia, ensayo, cuento&#8230; </p>



<p>Lean lo que las plazca, pero lean. </p>



<p>El día que escuché esta frase de <a href="https://www.zendalibros.com/mario-vargas-llosa-lo-mas-importante-que-me-ha-pasado-en-la-vida-ha-sido-aprender-a-leer/">Mario Vargas Llosa</a>, de una me identifiqué con ella: <strong>“Lo más importante que me ha pasado en la vida ha sido aprender a leer”.</strong> En mi caso, se lo debo a mi abuela materna, que me enseñó las vocales y luego el abecedario completo. Con su mano dirigía la mía con amorosa paciencia, y así aprendí también a escribir. Tenía cinco años, ella 38.  </p>



<p>Se ama a los libros, del mismo modo que se ama a los autores favoritos. Son como amantes: los libros y los escritores.  En consecuencia, amo las librerías, templos sagrados de todo lector. Nuestro primer mandamiento podría ser: <strong>Amarás los libros sobre todas las cosas.</strong> </p>



<p>Invito a los profesores que me leen a que desarrollen un ejercicio de escritura creativa con los muchachos: hacer la lista de mandamientos del lector moderno. Sí me los envían por correo, prometo publicar los más originales en uno de los blogs que dedicaré a la Feria del Libro de Bogotá, FILBO 2025.</p>



<p>Tengo varias librerías <em>de segunda mano</em> entre mis favoritas. Escribiré sobre ello un día de estos.</p>



<p>No recuerdo mi primera vez, pero han sido muchas desde entonces. ¿Cuándo fue la última vez que entraste en una librería? Hazlo sin miedo. Acaricia los libros, siente su olor, como harías con tu amante. &nbsp;Ojéalos y hojéalos. Puede&nbsp;ser que no compres nada: Nadie te juzgará. Suficiente con que sepas que los libros no muerden y que existen unos personajes llamados libreros que, por lo general, son criaturas amables, dispuestas a compartir lo que saben, y saben demasiado.</p>



<p>Las charlas más maravillosas ocurren entre los buenos lectores y los buenos libreros. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Los libros tienen alma, así que los libros que uno ama son sus almas gemelas. Yo tengo un montón en mi lista. La encabeza “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez. Es el único libro que he leído tres veces, y faltan más lecturas. Otro día contaré por qué lo considero como el mejor libro colombiano de todos los tiempos.</p>



<p>¿Saben algo? Debería constituir delito ser colombiano y no haber leído esa joya literaria, al menos una vez. O lo diré de otra forma: debe ser triste morirse sin haber leído algo de lo mucho que escribió Gabriel García Márquez.</p>



<p>El universo <em>garciamarquiano</em> es inagotable. ¿No sabes por dónde comenzar? Mi humilde consejo: Comienza leyendo “Crónica de una muerte anunciada”. Si no quieres leerlo a él, lee a otros autores colombianos. Apoyemos a los nuestros. </p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Los libros tienen alma, así que los libros que uno ama son sus almas gemelas.</strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/23104759/ZETA-LIBROS-2-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-114900" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/23104759/ZETA-LIBROS-2-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/23104759/ZETA-LIBROS-2-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/23104759/ZETA-LIBROS-2-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/23104759/ZETA-LIBROS-2-768x767.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/23104759/ZETA-LIBROS-2.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Lee y contagia a otros con este virus. Los niños aprenden con el ejemplo: el bueno y el malo. Si te ven leyendo, más posibilidades habrá de que quieran volverse lectores. <strong>Si tienes poco tiempo para compartir con tus hijos, regala libros. Es una forma de felicidad, otro modo de compensar la ausencia.&nbsp;</strong></p>



<p>Un libro es el mejor amante que cualquier persona puede tener. Cuando alguien cae bajo su hechizo, le será muy difícil volver a ser el de antes. Es amor a primera vista&#8230; de página. El único apego saludable que conozco. Deliciosa dependencia. Bendita adicción. Un orgasmo de la mente, podría decirse.</p>



<p>Por lo general, llevo siempre un libro conmigo, porque nunca sé dónde me cogerán las ganas de leer.</p>



<p>Leo en el Transmilenio y en la fila del banco, o en el restaurante mientras pasa el diluvio. No es buena idea leer bajo la lluvia, pero sí bailar. Cuando haya Metro en Bogotá cumpliré una de mis tres mayores fantasías. No les cuento ninguna para que se cumplan.</p>



<p>El día que no&nbsp;leo me siento raro, incompleto, hambriento.</p>



<p>Quien ama los libros nunca está solo. Porque ese amante siempre está ahí, incondicional, disponible a toda hora, dispuesto a dejarse manosear. No entiendo cómo hay gente que puede vivir sin libros. </p>



<p>Me apenan tres clases de personas en el mundo: las que fuman (cualquier cosa que fumen); las que malgastan el tiempo y las que odian leer por la razón que sea. &nbsp;Con lo que invierten en cigarrillos durante un año o menos, yo dichoso compraría las biografías completas de Stefan Zweig. Si alguien me regala esa colección, me hará el hombre más feliz sobre lo que queda de la Tierra.</p>



<p>¡Cambien cualquier mal vicio por el vicio de leer, que en realidad es un gran placer! Y copien al ingenioso <a href="https://www.muyinteresante.com/curiosidades/10753.html">Groucho Marx</a>: <em><strong>&#8220;Considero que la televisión es muy educativa. Cada vez que alguien enciende el televisor salgo de la habitación y me voy a otra parte a leer un libro&#8221;</strong>, </em>decía. </p>



<p>¡Qué no daría yo por ser el dueño del tiempo que otros pierden! Porque con tanto que hay para leer, una vida no basta. Por eso, y solo por eso, me aferro, como melcocha entre los dientes, a la idea budista de la reencarnación. Las buenas personas y las personas a las que uno ama, lo mismo que los libros maravillosos que forman parte de nuestra biografía personal, hacen que la vida valga la pena, y soy de los que quiere repetir.</p>



<p>¿Los libros curan?, es una pregunta que se repite. No sabría qué responder. Pero puedo decir que son un antídoto para personas, como yo, que deben lidiar con la muchedumbre y la timidez. </p>



<p>Sí, lo confieso. Estoy enfermo de amor… de este amor loco por los libros, de esta enfermedad sin remedio, menos mal. No conozco al primero que haya muerto por semejante locura. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Si el sueño de Mario Vargas Llosa era hallar la muerte mientras escribía, me pregunto si el sueño de todos los lectores es morir leyendo. Me gustaría leerlos antes del fin.  </p>



<p>¡Feliz día de tus libros, querido lector! </p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><strong><em>Correo: alexvelasquezcolombia@gmail.com</em></strong></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Wed, 23 Apr 2025 18:44:29 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Amar los libros sobre todas las cosas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El lado oscuro de Mario Vargas Llosa</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-lado-oscuro-de-mario-vargas-llosa/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para quienes disfrutamos su obra y a la vez disentimos de su fanatismo político, el escritor peruano era un genio y un hombre detestable por partes iguales. Hoy me pregunto: ¿Quién fue superior entre Mario Vargas Llosa y  Gabriel García Márquez?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em><strong>Homenaje de los grandes diarios del mundo, entre ellos El Espectador, a Mario Vargas Llosa (1936-2025). </strong>Foto: Cátedra Vargas Llosa, en la red social X.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-a8d6df1e93afd924b92c319ab07a142d"><strong><em>“Si queréis los mayores elogios, moríos”:</em> Enrique Jardiel Poncela, escritor y dramaturgo español.</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-cd0cbba33c1bb01fb54807ec42ea2a9f"><strong><em>“Los obituarios habría que hacérselos a los vivos. Primero para que se defiendan”: </em>José Luis Sastre, escritor español.  </strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-554591ac0b9566bdf757a348dddb2cd6"><strong><em>“Los que salvan al escritor para condenar al opinador son, en el fondo, sus máximos despreciadores”:</em> Sergio del Molino, escritor español.</strong></p>



<p>No siento ni jamás sentí desprecio por Mario Vargas Llosa (MVLL); sus ensayos literarios son verdaderas obras de arte, que leo y releo con la misma fascinación de la primera vez. Simplemente digo que es defendible en lo literario e indefendible en lo político, lo que significa que fue odiado y amado por partes iguales. La admiración recíproca que en Colombia sentían por él personajes como Iván Duque y Álvaro Uribe, explica lo que quiero decir. </p>



<p>Pero si la prima y ex esposa le perdonó sus escarceos amorosos -ya llegaremos allá-, ¿por qué no vamos a perdonarle nosotros sus yerros políticos?</p>



<p>Como no hay muerto malo, por estos días se dicen cosas maravillosas, y por lo demás bien merecidas por su pluma prodigiosa, sobre el célebre y celebrado escritor peruano, que dejó el mundo con 89 marzos cumplidos y de quien siempre he sospechado que rivalizó en secreto con ese otro gigante de las letras que fue Gabriel García Márquez.</p>



<p>Me aventuro a creer que, en lo más íntimo de su ser, MVLL sabía que Gabo era, de muchas maneras, un genio superior, aquel que se robaba el show, y la manera de no ocultar esa ¿quizás envidia? encontró su oportunidad al propinarle el golpe en la cara que acabó con la amistad de los dos escritores, aquel 12 de febrero de 1976: Gabo tenía 48 años y Vargas Llosa 39.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="705" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/20074252/MVLL-EL-VICIO-DE-ESCRIBIR-705x1024.jpg" alt="" class="wp-image-114740" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/20074252/MVLL-EL-VICIO-DE-ESCRIBIR-705x1024.jpg 705w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/20074252/MVLL-EL-VICIO-DE-ESCRIBIR-207x300.jpg 207w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/20074252/MVLL-EL-VICIO-DE-ESCRIBIR-768x1116.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/20074252/MVLL-EL-VICIO-DE-ESCRIBIR-1057x1536.jpg 1057w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/20074252/MVLL-EL-VICIO-DE-ESCRIBIR.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 705px) 100vw, 705px" /></figure>



<p>Hablando de otro momento, en el libro <em>Vargas Llosa, el vicio de escribir </em>encontré la siguiente anécdota: “En esa misma reunión noté que MVLL hablaba poco. Miraba con cierta distancia a García Márquez y llegué a una conclusión quizás prejuiciosa para entonces: al novelista peruano no le gustaban muchas de ´las salidas´, más o menos fáciles, que el colombiano demostraba en público”, explica el escritor J.J. Armas Mercelo, autor de la obra.</p>



<p>Y continúa:</p>



<p>“Ahora me voy al cine”, dijo García Márquez al despedirse. “¿Vestido así?”, le pregunté un poco provocativamente. “Claro”, me dijo, “es para asustar a los burgueses. Y MVLL volvió a mirarlo con desdén. Entonces reparé en que, además, García Márquez llevaba los calcetines de distinto color, como que no prestaba atención alguna a su indumentaria exterior.  (…) Aquella vez había conocido a uno de los mejores novelistas del mundo en la casa barcelonesa de MVLL”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-32ff603d462a1208a4e47bb31f9dfeb9">“… todo cuanto toca con la expresión verbal y el gesto (…) viene precedido de ese humor caribeño que se conoce por el nombre de <em>mamadera de gallo</em>, en donde la ironía visionaria exagera hasta el pantagruelismo más increíble cuanta historia, episodio o anécdota pudiera partir de un hecho real, de la realidad misma”: <strong>J.J. Armas sobre García Márquez en <em>El vicio de escribir</em>.</strong></p>



<p>Vargas Llosa llegó a detestar tanto a Gabo que dio órdenes para no reeditar <em>García Márquez:</em> <em>Historia de un deicidio</em>, que fue la tesis con que obtuvo en 1971 el título de Doctor en Filosofía y Letras.</p>



<p>“Solo pude publicar una primera edición de 20.000 ejemplares y ahí acabó todo”, le confesó Carlos Barral a J.J. Armas. Pero, para fortuna de nosotros los lectores, Vargas Llosa cambió de parecer en el 2021 y pudimos leer la nueva edición de Editorial Alfaguara.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="662" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19132540/MVLL-HISTORIA-DE-UN-DEICIDIO-662x1024.jpg" alt="" class="wp-image-114665" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19132540/MVLL-HISTORIA-DE-UN-DEICIDIO-662x1024.jpg 662w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19132540/MVLL-HISTORIA-DE-UN-DEICIDIO-194x300.jpg 194w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19132540/MVLL-HISTORIA-DE-UN-DEICIDIO-768x1188.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19132540/MVLL-HISTORIA-DE-UN-DEICIDIO-993x1536.jpg 993w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19132540/MVLL-HISTORIA-DE-UN-DEICIDIO.jpg 1014w" sizes="auto, (max-width: 662px) 100vw, 662px" /></figure>



<p>La superioridad del escritor colombiano quedó magníficamente retratada en el ensayo <strong><em>Historia de un deicidio</em></strong> (Alfaguara, 664 páginas), escrito por Vargas Llosa para alabar esa novela total que es <em>Cien años de soledad,</em> y por la cual a García Márquez se le consideró “el Quijote de América Latina”.</p>



<p>“Para mayor grandiosidad si cabe, la novela es también el eje de la literatura de América Latina del siglo XX, la única novela que ocupa indiscutiblemente un lugar en la historia y en el canon mundial”, a juzgar por las palabras de su biógrafo, Gerald Martin (<em>Una vida,</em> página 378)</p>



<p>No obstante, en 2017, tres años después de muerto Gabo, Vargas Llosa hizo una declaración tremendamente odiosa sobre aquel. Dijo que era <a href="https://elpais.com/cultura/2017/07/07/babelia/1499445200_348553.html">más artista que intelectual.</a></p>



<p><em>“Cuando uno hablaba con García Márquez, él era enormemente divertido, contaba anécdotas siempre, fascinantes porque además las contaba maravillosamente bien. Pero García Márquez no era un intelectual. García Márquez funciona mucho más como un artista, como un poeta, que como un intelectual; es decir, alguien que reelabora conceptualmente aquello que hace y está en condiciones de explicarlo. Él no estaba en condiciones de explicar intelectualmente el enorme talento que tenía a la hora de ponerse a escribir, lo cual quiere decir que a la hora de ponerse a escribir funciona fundamentalmente a base de intuiciones, de instintos, de pálpitos…”.</em></p>



<p>Sobre esas palabras, hay tela para cortar. Baste leer la biografía de Martin para comprender lo equivocado que estaba MVLL. Al recorrer la vida de Gabo queda claro que el colombiano fue un intelectual de tiempo completo y por eso mismo gozó de la admiración de los hombres poderosos de su tiempo (Bill Clinton, Felipe González, Fidel Castro, Francois Miterrand, Carlos Salinas de Gortari o Belisario Betancur, por citar algunos), y claro, también se ganó la antipatía de quienes no comulgaron con sus posturas progresistas. El propio Vargas Llosa, que con el tiempo se matriculó en la Derecha después de su militancia izquierdista, lo llamó ´lacayo de Fidel Castro´ y ´oportunista político´”, según Gerald Martin (<em>Una vida</em>, página 515).</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7420585d5cc0a2e5f02dfc132ce2e4ac">Gabo nunca ocultó esa fascinación por el poder y los poderosos. En <em><a href="https://centrogabo.org/gabo/contemos-gabo/15-reflexiones-de-gabriel-garcia-marquez-sobre-el-poder">El olor de la guayaba</a></em> dijo: <strong>&#8220;El poder es, sin duda, la expresión más alta de la ambición y la voluntad humana, y no me explico cómo hay escritores que no se dejan inquietar por algo que afecta y a veces determina la realidad en que viven&#8221;.</strong></p>



<p>“Era éste –dice Martin, refiriéndose a Gabo- un escritor que se serviría de su celebridad literaria para convertirse en una gran figura pública, y a una escala que ninguno de sus predecesores –salvo, tal vez, (Víctor) Hugo, Dickens, Twain o Hemingway- había alcanzado a imaginar siquiera”.</p>



<p>Más adelante, el biógrafo declara que “la experiencia hizo de él un animal literario y político aún más resistente y lo curtió para afrontar casi cualquiera de los muchos desafíos que su talento y su fama le pudieran deparar en el futuro”.</p>



<p>Mario Vargas Llosa recibió el Premio Nobel de Literatura en 2010, a la edad de 74 años, veintiocho años después de haberlo recibido García Márquez (1982), a la edad de 55 años. Tampoco en aquel entonces el escritor peruano ocultó su rabia contra Gabo: “Me parece un premio político (…) Jorge Luis Borges lo merecía mucho más” (<em>El vicio de escribir</em>, página 127). Lo divertido del cuento es que ese mismo año un molesto Borges se refirió a Vargas Llosa como <a href="https://www.perfil.com/noticias/cultura/el-origen-del-distanciamiento-entre-borges-y-vargas-llosa-a-quien-el-argentino-llamo-el-peruano-de-la-inmobiliaria.phtml">“el peruano de la inmobiliaria”</a>, por comentarios impertinentes que hizo sobre su modesto apartamento de Buenos Aires, durante una entrevista que Borges le concedió.   </p>



<p>El peso intelectual de Gabo quedó retratado en dos de sus discursos: <a href="https://centrogabo.org/gabo/gabo-habla/la-soledad-de-america-latina-discurso-de-gabriel-garcia-marquez-en-la-recepcion-del">“La soledad de América Latina”</a> que pronunció al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1982 y luego, en 1986, como el hombre de paz que fue, cuando pronunció en México <a href="https://centrogabo.org/gabo/gabo-habla/el-cataclismo-de-damocles-discurso-de-gabriel-garcia-marquez-en-contra-de-la-guerra">“El cataclismo de Damocles”,</a> para advertir sus temores ante un inminente holocausto nuclear.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>El político Mario Vargas Llosa</strong></p>



<p>El escritor peruano no tuvo problema en mostrarle al mundo sus dos caras, la del escritor consagrado y disciplinado, además de extraordinario ensayista literario, y <a href="https://www.infobae.com/peru/2025/04/14/mario-vargas-llosa-y-su-transformacion-politica-el-salto-de-la-izquierda-a-la-derecha">la del político con ansías de poder</a>, tanto que creyó que podía ser presidente de Perú. </p>



<p>Aunque perdió contra Alberto Fujimori en las elecciones de 1990, con el tiempo Vargas Llosa terminó apoyando a tres personajes (dos presidentes y una candidata presidencial), con malas notas en conducta: Alejandro Toledo (condenado en 2024 a más de 20 años de prisión por colusión y lavado de activos);  Ollanta Humala (quien acaba de ser condenado a quince años de prisión, lo mismo que su esposa, por lavado de activos y dinero ilícitos en sus campañas), y Keiko Fujimori, la hija de su otrora rival, Alberto Fujimori, <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/cd11n6zv6dno">condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad, </a>aunque salió libre en 2023, gracias a un indulto humanitario, sin haber cumplido ni siquiera la mitad de la pena.</p>



<p>En 2009, <a href="https://www.latercera.com/noticia/vargas-llosa-humala-y-keiko-fujimori-son-como-sida-y-cancer">Vargas Llosa dijo lo siguiente</a><strong><a href="https://www.latercera.com/noticia/vargas-llosa-humala-y-keiko-fujimori-son-como-sida-y-cancer"> </a></strong>en un programa de televisión: &#8220;Me niego a creer que mis compatriotas van a ser tan insensatos de ponernos en la disyuntiva de elegir entre el sida y el cáncer terminal, que es lo que serían (Ollanta) Humala y Keiko Fujimori&#8221;. Al final, entre dos males terminaba escogiendo lo que muchos llaman “el mal menor”, como si el voto en blanco no fuera una opción legítima para mostrar inconformismo en vez de meter las manos al fuego por criaturas políticas que terminan siendo un completo fiasco.</p>



<p>Al respecto, tengo fresca en mi memoria, por polémica, una columna de Vargas Llosa en <em>El País</em>, titulada <a href="https://elpais.com/opinion/2021-10-17/votar-bien-y-votar-mal.html">“Votar bien y votar mal”.</a></p>



<p>Dijo el escritor: “Aquí sí tiene sentido hablar de votar <em>bien</em> o <em>mal</em>, me parece: no tiene que ver con los candidatos sino con los votantes; porque son estos últimos los que legitiman unas elecciones o las convierten en un circo. (…) Los países que no están convencidos de la razón de ser <em>democrática</em> de su sociedad suelen votar <em>mal</em>. Sólo los que están convencidos y a favor de la democracia votan <em>bien</em>”.</p>



<p>Es decir, para Vargas Llosa la culpa de todas nuestras desgracias la tenemos los electores, no los políticos, y, según él, votar bien equivale a votar por candidatos de la Derecha (como aquellos a los que él apoyó y que terminaron siendo un lastre para su país), y votar mal equivalía a votar por candidatos de la Izquierda.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a24b753498120667b39966bec1445b0f"><strong>Posteó Erna Von Der Walde, colombiana, licenciada en Filosofia y Letras:</strong> <em>“Falleció Marito, el hombre que odiaba a los indios y que consideraba que la mayoría de los latinoamericanos éramos unos imbéciles. </em>(…) <em>Era una presencia fiel y constante en los encuentros de los archi-millonarios en Davos.</em> (…) <em>Hay que reconocerle que su ataque a la izquierda y a las clases populares -que consideraba no solo despreciables, sino verdaderamente un sobrante, un exceso- siempre fue frontal. </em>(&#8230;) <em>Marito directamente señalaba a los pobres como los culpables de los atrasos constitutivos de la región”. </em></p>



<p>Es claro que él fue el mejor ejemplo de aquellos que votan mal. Con su sesgado discurso dialéctico, se entrometió en la política latinoamericana, mostrando sus afectos por personajes controvertidos como Javier Milei o Jair Bolsonaro, y también metió varias veces la cucharada en la política colombiana, siendo cercano “a figuras del uribismo, especialmente a Iván Duque y Álvaro Uribe”, <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/mario-vargas-llosa-y-la-politica-colombiana-una-relacion-de-elogios-y-criticas-noticias-hoy">según esta nota </a>de <strong>El Espectador,</strong> que nos recuerda, además, que el escritor llamó tontos a quienes votaron por Gustavo Petro, porque “han elegido la pobreza”.</p>



<p>En la columna, titulada <em><a href="https://cambiocolombia.com/opinion/los-danieles/una-verguenza-de-vargas-llosa">Una vergüenza de Vargas Llosa</a></em>, en 2021 el gran Antonio Caballero le da una espléndida clase de historia de Colombia en respuesta a una columna llena de imprecisiones: <em>“En ese artículo, que revela un abismal desconocimiento de la historia reciente de Colombia, dice Vargas Llosa (…) que el gobierno de Iván Duque es el mejor que ha tenido Colombia y el mejor de América Latina, como lo fueron también los de su jefe Álvaro Uribe”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-406223d5cadafc9c6eee95fe2ac43f10"><em>“Al escritor peruano lo ciega su odio por cualquier cosa que hoy considere de izquierda, arrepentido como está de sus devaneos juveniles con la revolución cubana (devaneos y arrepentimiento similares a los de su amigo Plinio Apuleyo, otro converso).&nbsp;&nbsp;Pero es que ahora Mario es marqués, el primer marqués peruano —o, en general, latinoamericano—&nbsp;de la aristocracia de España desde que la independencia de las colonias del imperio español en América suprimió hace doscientos años los títulos de nobleza”: <strong>Antonio Caballero, en revista Cambio.</strong></em></p>



<p>Por su activismo político, no siempre tomé en serio a MVLL en su papel de intelectual; creo más bien que fue un escritor enorme que tenía opiniones políticas como cualquier persona, posturas que nacían de su posición de hombre aburguesado que desde una Derecha de línea dura, más que liberal, defendió privilegios de clase a través de su vida pública.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0bc66ad4fcdfa75bc9e947a224afe2bf">Posteó <strong>Juan Cárdenas</strong>, escritor colombiano: <em>&#8220;Vargas encarnó con paciencia y extrema habilidad el modelo varonil del escritor latinoamericano comprometido que se desengaña de la revolución y abraza con la furia del converso la noble causa de las grandes fortunas globales, una ideología que le correspondía naturalmente por sus atávicos lazos de clase y raza en el Perú. Su Thatcherismo o su neoliberalismo o hasta su fujimorismo cíclico no fueron más que la máscara de unos valores oligárquicos muy muy viejos, que Vargas supo como nadie disfrazar por décadas con un estilo fresco, moderno, cosmopolita”.</em></p>



<p>En otra columna (noviembre de 2023), refiriéndose al conflicto Palestina-Israel <a href="https://elpais.com/opinion/2023-11-05/el-asalto-interminable.html">hizo una declaración </a>que me pareció insensible: <strong>&#8220;Mientras no haya armas atómicas de por medio, la situación es <em>&#8216;sostenible&#8217;</em>, aunque haya miles de muertos y heridos en las regiones palestinas.</strong> En el momento en que aparezcan las poderosas armas hay que pedir solución a los dioses si no queremos que todo estalle en pedazos&#8221;. Con esa frase mezquina pareció justificar los crímenes cometidos por Israel, en cabeza de Benjamín Netanyahu. Los más de 60 mil muertos del conflicto Israel-Gaza no merecieron su repudio. Es decir, los palestinos eran criaturas importantes solo si nos salvábamos todos los demás de un posible acabose nuclear.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a253ac272e0530a61e8211657822cb86"><strong>Posteó Berta Lucía Estrada, escritora y ensayista colombiana:</strong> <em>“Fue uno de los intelectuales más fascistas del siglo XX y de comienzos del XXI; y eso siempre será una sombra en su legado literario. También fue extremadamente machista y por ende misógino. La civilización del espectáculo, que él mismo criticaba, terminó devorándolo cuando se fue a la cama de la snob y arribista Isabel Presley. Lo hizo convencido de que tenía veinte años cuando en realidad tenía ochenta. ¡Patético!”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1006" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19133711/MVLL-EL-OLOR-DE-LA-GUAYABA-1006x1024.jpg" alt="" class="wp-image-114672" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19133711/MVLL-EL-OLOR-DE-LA-GUAYABA-1006x1024.jpg 1006w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19133711/MVLL-EL-OLOR-DE-LA-GUAYABA-295x300.jpg 295w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19133711/MVLL-EL-OLOR-DE-LA-GUAYABA-768x782.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19133711/MVLL-EL-OLOR-DE-LA-GUAYABA-1509x1536.jpg 1509w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19133711/MVLL-EL-OLOR-DE-LA-GUAYABA.jpg 2012w" sizes="auto, (max-width: 1006px) 100vw, 1006px" /></figure>



<p>García Márquez fue la antítesis, y sus frases por lo general carecían de adornos innecesarios. Cuando Plinio Apuleyo le preguntó: “—¿Qué tipo de gobierno desearías para tu país?”, él respondió con total sencillez: “—Cualquier gobierno que haga felices a los pobres. ¡Imagínate!”&nbsp; (<em>El olor de la guayaba).</em></p>



<p>Si bien García Márquez fue cercano al poder y a las élites, siempre noté en él una preocupación genuina por los eslabones más débiles de la sociedad. De hecho, en 1993 Gabo conformó con otros nueve intelectuales y científicos colombianos, la llamada Misión de Sabios, creada bajo el gobierno de César Gaviria para repensar al país desde la Ciencia, la Educación y el Desarrollo.</p>



<p>En el informe de más de 150 páginas, el autor de <em>Cien años de soledad</em> escribió lo siguiente: <em>“Creemos que las condiciones están dadas como nunca para el cambio social, y que la educación será su órgano maestro. Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética -y tal vez una estética- para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal. Que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar, de acuerdo con los designios de un gran poeta de nuestro tiempo que pidió no seguir amándolas por separado como a dos hermanas enemigas. Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía”.</em></p>



<p>Entonces, como librepensador, Gabo sí fue ese intelectual preocupado por su país y por los grandes temas de su tiempo, pero sin traicionar su alma de escritor y sin creerse el cuento de que podía ser presidente de Colombia, a pesar de que sus amigos lo tentaron varias veces. En lugar de la política, se dejó seducir, otra vez, por el periodismo y, desde la <a href="https://fundaciongabo.org/es">Fundación que lleva su nombre</a> sedujo a otros para que siguieran el mismo camino: el del poder transformador de contar historias.</p>



<p>Un intelectual no deja de serlo por sus posturas políticas, pero su fanatismo puede enceguecerlo políticamente, y eso le pasó a Vargas Llosa. Creo, sinceramente, que a él le interesaban más el poder y las élites a las que defendió, que los problemas de la gente común y corriente. El escritor español Javier Cercas lo resumió así <a href="https://elpais.com/cultura/2025-04-14/vargas-llosa-un-cruce-entre-gustave-flaubert-y-victor-hugo.html">en esta columna de alabanzas</a>: “…no hay duda de que, sobre todo en sus últimos años, el Vargas Llosa público —el Vargas Llosa político— oscureció al Vargas Llosa creador, como a su modo le ocurrió a Víctor Hugo”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="792" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19133915/MVLL-CENIZAS-792x1024.jpg" alt="" class="wp-image-114676" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19133915/MVLL-CENIZAS-792x1024.jpg 792w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19133915/MVLL-CENIZAS-232x300.jpg 232w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19133915/MVLL-CENIZAS-768x993.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/19133915/MVLL-CENIZAS.jpg 990w" sizes="auto, (max-width: 792px) 100vw, 792px" /></figure>



<p>Por mi parte, he llegado a pensar que si alguna consideración hubiese tenido por sus lectores, por ejemplo, les habría permitido darle el último adiós, pero no fue así: Tras su muerte, no hubo “ninguna ceremonia pública por expreso deseo del escritor”, como contó <strong><a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/vargas-llosa-no-tendra-ninguna-ceremonia-publica-por-expreso-deseo-del-escritor-y-la-presidencia-del-peru-decreto-duelo-nacional">El Espectador</a></strong>. Lo que, por supuesto, es respetable, ni más faltaba. Pero ¿Dónde queda eso de que los escritores se deben a sus lectores? Ese desdén por ellos puede tener su explicación en una frase cortante, quizás petulante, de <a href="https://elpais.com/eps/2023-02-02/mario-vargas-llosa-no-me-arrepiento-de-nada.html">su última entrevista</a>: “¿Qué ocurrirá con mi obra después de muerto? No lo sé, no estoy en esas”.</p>



<p>Sus zonas oscuras las retrató una paisana suya, la comunicadora política Laura Arroyo <a href="https://x.com/ElTablero_TV/status/1911739506677395628?t=ZOwQC282qnmdhq7hewUTYA&amp;s=08">en este segmento</a> del programa El Tablero, de Canal Red. &#8220;Mario Vargas Llosa fue el creador de maravillosas historias o el relator de algunas muy necesarias, como en &#8216;La fiesta del Chivo&#8217;, pero fue también un representante del clasismo más perverso&#8221;, dijo. </p>



<p>A diferencia de las actitudes de Vargas Llosa hacia él, García Márquez fue siempre muy respetuoso con aquel y sus posiciones políticas. “En América Latina –dijo nuestro Nobel- es inevitable que una persona que tenga una cierta audiencia pública termine metido en política. (…) Aun con tantas diferencias ideológicas, no hay sino que desearle, si sale elegido, que le vaya bien en la presidencia, por el bien de Perú”. (<em>Una vida</em>, Gerald Martin).</p>



<p>Más severo ha sido su paisano, el periodista Jaime Bayly, quien tras el fallecimiento del escritor, dijo lo siguiente en <a href="https://open.spotify.com/episode/5sm0vJHru3uS35akcwjicC?si=pJ4rqg-HRlmybfPYIrjDdw">este episodio de su podcast</a>: “… es indudable que los genios son humanos y que tienen una dimensión vulnerable, privada, imperfecta (…) y creo que los dos o tres errores capitales de su vida fueron dictados por la vanidad, por la soberbia, por la arrogancia”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-17b3f80abf1fb726974456756eb6894b">Sobre André Malraux, novelista francés, MVLL dijo en una de sus columnas algo que también podría definirlo a él: <strong><em>&#8220;Era un hombre creído de su gloria y cultivó esa vanidad hasta la exageración&#8221;.</em></strong>  </p>



<p>Por errores se refiere a la candidatura presidencial de Vargas Llosa, a su romance con Isabel Preysler, la ex de Julio Iglesias, y a la enemistad con Gabo, a partir de la trompada en un teatro de Ciudad de México. “Primer error capital: darle ese puñetazo a García Márquez. Nunca debió pegárselo. Fue un exabrupto, fue un arrebato machista, fue un momento de bajos instintos darle un puñetazo a un amigo entrañable. Vargas Llosa no actuó en ese momento como un genio, actuó como un matón”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-cb7b51f15b69c44bdf5a7f899eda4037">Hablando sobre la vergüenza, el otro día Carolina Sanín dijo en uno de sus monólogos algo que me quedó sonando:<em> </em><strong><em>“la relación de mutuo apego, incluso de mutuo amor, que hay entre el matoneado y el matoneador”,</em> </strong>y se preguntaba <strong><em>“de qué manera el matoneado es sagrado para el matoneador</em>”.</strong></p>



<p>Acerca de los motivos del “ojo colombino” y la nariz rota de Gabo, todo lo que hay, medio siglo después, son especulaciones. Vargas Llosa siempre evadió el tema. La última vez que le preguntaron a qué se debió el golpe, respondió: “Mujeres”. Según el biógrafo de Gabo: &#8220;Nada más que García Márquez y Patricia Llosa saben lo que ocurrió&#8221; (<em>Una vida</em>, página 436).</p>



<p>Sin embargo, el escritor J.J. Armas dice en <em>El vicio de escribir</em>, que la propia Patricia le hizo una confesión tiempo después: “Felizmente, yo no estaba en esa pelea”. Valga decir que Jaime Bayly escribió una novela, <em>Los genios</em>, para contar su versión de los hechos, y <a href="https://open.spotify.com/episode/0ib76mPr0eYnUR0K6R6e3T?si=vPivdB2ST1K7xRNZo4b3EA">en este capítulo de su podcast</a> resume lo que, según él, pasó en realidad: <em>“Vargas Llosa creyó que García Márquez se había querido acostar con Patricia”,</em> aprovechando que ellos estaban separados. </p>



<p>Muertos los examigos, el secreto quedó, como ellos, reducido a cenizas. Si la ex esposa de Vargas Llosa, -quien soportó con estoicismo sus infidelidades-, sabe algo sobre aquel episodio, nos queda la esperanza de que un día cuente la verdad antes de morir.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-300ddea9a0d59f3bb4976048f0cb2f66"></p>



<p>Como genios y hombres geniales que fueron, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa tuvieron mucho en común; para empezar, nacieron en marzo y murieron en abril. Ambos <em>escogieron </em>una Semana Santa para despedirse de este mundo. Así que a esta hora podemos imaginarlos en el Olimpo de los escritores, riéndose de nosotros, mientras se reconcilian, a lo mejor en una eterna mamadera de gallo.  </p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=114614</guid>
        <pubDate>Sun, 20 Apr 2025 12:48:29 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El lado oscuro de Mario Vargas Llosa]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>García Márquez no quería morir un jueves… y murió en Jueves Santo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/garcia-marquez-no-queria-morirse-un-jueves-y-murio-en-jueves-santo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Al igual que uno de los personajes de “Cien años de soledad”, Gabriel García Márquez murió un Jueves Santo, en Ciudad de México. Era un día como hoy, 17 de abril, de 2014.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Gabriel García Márquez. Foto: cortesía The Douglas Brothers.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-7e4dfcbe49944dc6626d96f22cbd4f6a"><strong>&#8220;Yo no entierro a mis amigos&#8221;: </strong>Gabriel García Márquez.</p>



<p>Gabriel García Márquez amaba tanto la vida que siempre refunfuñó sobre la muerte. &nbsp;</p>



<p>Quería vivir cien años y tal vez más, a juzgar por un párrafo que escribió en sus memorias, <em>Vivir para contarla,</em> página 508: <em>“Germán Vargas, que era el guardián del santoral, informó que el 6 de marzo próximo yo iba a cumplir veintisiete años. En medio de los buenos augurios de mis amigos grandes, me sentí dispuesto a comerme crudos los setenta y tres que me faltaban todavía para cumplir los primeros cien”.</em> Pero murió de 87, faltando 13, ese enigmático número de la mala suerte.  </p>



<p>Al cumplir 68, le hizo esta confesión a la periodista Ana Cristina Navarro de la <a href="https://www.rtve.es/noticias/20140418/gabriel-garcia-marquez-maestro-del-realismo-magico-si-tenia-quien-leyera/911160.shtml#:~:text=%22La%20muerte%20es%20una%20trampa,de%20uno%2C%20sino%20cuando%20llega.">RTVE de España</a><strong>:</strong> <em>&#8220;La muerte es una trampa, es una traición,&nbsp;que le sueltan a uno sin ponerle condición. Para mí es muy serio el hecho de que esto se acabe prácticamente sin ninguna participación de uno, sino cuando llega. Creo que es injusto&#8221;.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Entrevista a Gabriel García Márquez TVE 1995" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/2FW4K2Npjlg?start=24&#038;feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>La muerte se lo quiso llevar antes pero Gabo le hizo el quite. Las amenazas contra su vida iban en serio. En marzo de 1981&nbsp;<a href="https://elpais.com/diario/1981/03/27/internacional/354495609_850215.html">pidió asilo</a> en la embajada de México en Bogotá, durante el gobierno represivo de Julio Cesar Turbay Ayala. <em>“El escritor colombiano se refugió en la noche del miércoles en la residencia de la embajadora mexicana en Bogotá, María Antonia Santos, a quien solicitó protección por considerar que estaba siendo perseguido por las autoridades militares colombianas”</em>, informó el diario El País de España.</p>



<p>En <em>Una vida</em>, la biografía oficial, escrita por Gerald Martin, se lee lo siguiente: <em>“… empezaba a llegar a oídos de García Márquez que el gobierno trataba de vincularlo al movimiento guerrillero M-19, que a su vez se relacionaba con Cuba, e incluso había rumores de que podían intentar asesinarlo”</em>. Según Martín, en una columna de prensa Gabo reveló que &#8220;estaba en la lista negra del MAS, un escuadrón de la muerte de ideología reaccionaria&#8221;.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="654" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16120944/GABO-UNA-VIDA-654x1024.jpg" alt="" class="wp-image-114553" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16120944/GABO-UNA-VIDA-654x1024.jpg 654w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16120944/GABO-UNA-VIDA-192x300.jpg 192w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16120944/GABO-UNA-VIDA-768x1203.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16120944/GABO-UNA-VIDA.jpg 890w" sizes="auto, (max-width: 654px) 100vw, 654px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Flores amarillas por si las moscas</strong></p>



<p>En la misma biografía hay dos anécdotas relacionadas con aquel día de octubre de 1982 cuando se anunció que García Márquez era el nuevo Premio Nobel de Literatura.</p>



<p><em>“Cuando Alejandro Obregón apareció aquella mañana para quedarse en casa de su viejo amigo y vio el caos que se había desatado, lo primero que pensó fue: ´¡Mierda, Gabo se murió!´”.</em></p>



<p>La otra anécdota se refiere a una declaración de doña Luisa Santiaga, su madre, quien “<em>siempre había albergado la esperanza de que Gabito no ganara nunca el premio porque estaba segura de que su hijo moriría poco después. Su hijo, acostumbrado a esta clase de excentricidades, le dijo que llevaría rosas amarillas a Estocolmo para protegerse de todo mal”.</em></p>



<p>Y así lo hizo.</p>



<p>“…dejó la rosa amarilla que llevaba en el asiento y se dirigió a recoger el galardón, expuesto por unos instantes a una desgracia inimaginable sin la protección de aquella flor totémica mientras atravesaba el inmenso escenario con los puños apretados”. (<em>Una vida</em>, página 485).</p>



<p>El propio Gabo, viendo lo majestuoso de aquel evento, mientras avanzaba por la alfombra roja, habría dicho, según Plinio Apuleyo Mendoza: “Mierda, ¡esto es como asistir uno a su propio entierro!”. (Una vida, página 484).</p>



<p>Esa obsesión con el tema de la muerte, lo mismo que el amor y la soledad, atraviesa toda su obra. “La larguísima vejez de Úrsula Iguarán, ciega y medio loca, exagera la de doña Tranquilina”, escribió Mario Vargas Llosa en <em>Historia de un deicidio</em>.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="674" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121052/GABO-VIVIR-PARA-CONTARLA-674x1024.jpg" alt="" class="wp-image-114555" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121052/GABO-VIVIR-PARA-CONTARLA-674x1024.jpg 674w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121052/GABO-VIVIR-PARA-CONTARLA-197x300.jpg 197w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121052/GABO-VIVIR-PARA-CONTARLA-768x1168.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121052/GABO-VIVIR-PARA-CONTARLA-1010x1536.jpg 1010w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121052/GABO-VIVIR-PARA-CONTARLA.jpg 1347w" sizes="auto, (max-width: 674px) 100vw, 674px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-d03207eb097ef7b00cb3b4f05c2e5cc2"><strong>“La abuela Tranquilina Iguarán había muerto dos meses antes ciega y demente, y en la lucidez de la agonía siguió predicando con su voz radiante y su dicción perfecta los secretos de familia. (…) Mi padre cubrió el cadáver con azabaras preservativas para un pudrimiento apacible”.</strong> (Página 413 de <em>Vivir para contarla</em>, la autobiografía de García Márquez).</p>



<p>Alrededor de la muerte, la realidad y la ficción se juntaron de maneras extrañas. Por ejemplo, el escritor murió un Jueves Santo (17 de abril del 2014), lo mismo que Úrsula Iguarán, matrona de la estirpe Buendía en <em>Cien años de Soledad.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="542" height="833" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121226/GABO-CIEN-ANOS-DE-SOLEDAD.jpg" alt="" class="wp-image-114557" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121226/GABO-CIEN-ANOS-DE-SOLEDAD.jpg 542w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121226/GABO-CIEN-ANOS-DE-SOLEDAD-195x300.jpg 195w" sizes="auto, (max-width: 542px) 100vw, 542px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Gabriel García Márquez alcanzó la inmortalidad, que solo le es concedida a los genios que son capaces de suplantar a Dios a través de la escritura.</h2>



<p>Casi veinte años antes de publicada la novela, García Márquez había escrito: <em>“El jueves no sirve ni siquiera para morir”, </em>que así lo recordó el escritor Gustavo Tatis <a href="https://www.eluniversal.com.co/cultural/2018/04/17/gabo-el-jueves-no-sirve-para-morirse">en este escrito</a><strong>.</strong></p>



<p>“Yo creo que el jueves no sirve ni siquiera para morir. Entregarnos al gozo de la muerte después de haber molido los minutos de tres días fecundos, productivos, es -más que una simplicidad- una tontería”, escribió García Márquez. Y en su desmesura imaginativa sugirió que es más conveniente morir un viernes, un día que él percibía en 1948, como un día que por “su&nbsp;carácter luctuoso, la vulgaridad de morir puede resultar una definitiva manifestación de elegancia”. (Gustavo Tatis, <em>El Universal</em>).</p>



<p>Su hijo Rodrigo García Barcha en el libro &#8220;Gabo y Mercedes: Una despedida&#8221;, relata que aquel 17 de abril un pájaro muerto apareció sobre el sofá el día en que murió, como si hubieran regresado las aves desorientadas que se estrellaron contra las paredes de la casa de los Buendía, en <em>Cien años de Soledad</em>, cuando Úrsula amaneció muerta, precisamente el mismo día en que Jesús oficiaba la última cena, el lavatorio de los pies y la oración en el huerto de Getsemaní.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="552" height="846" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121303/GABO-Y-MERCEDES.jpg" alt="" class="wp-image-114559" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121303/GABO-Y-MERCEDES.jpg 552w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121303/GABO-Y-MERCEDES-196x300.jpg 196w" sizes="auto, (max-width: 552px) 100vw, 552px" /></figure>



<p>Gabito murió un Jueves Santo pero resucita cada vez que un lector abre cualquiera de sus libros; luego nadie puede negar que la literatura, a su modo, obra milagros, y que Gabriel García Márquez alcanzó la inmortalidad, que solo le es concedida a los genios que son capaces de suplantar a Dios a través de la escritura y al morir se juntan con los demás dioses en el Olimpo.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em><strong>Próximo domingo:</strong> El lado oscuro de Mario Vargas Llosa</em>.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=114550</guid>
        <pubDate>Thu, 17 Apr 2025 13:01:44 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16144245/GABO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[García Márquez no quería morir un jueves… y murió en Jueves Santo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El manuscrito ensopado.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/el-manuscrito-ensopado/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hoy 6 de marzo, cuando se celebra un nuevo aniversario del nacimiento de Gabriel García Márquez, publico este relato imaginario, basado en una anécdota real narrada por el mismo autor de la novela que aquí se menciona, la misma que todos conocen y quieren como a su creador. Previamente fue publicada en Mil Inviernos, sito literario virtual el 19 de abril de 2014.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p><strong>Nota preliminar: </strong>Hoy 6 de marzo, cuando se celebra un nuevo aniversario del nacimiento de Gabriel García Márquez, publico este relato imaginario, basado en una anécdota real narrada por el mismo autor de la novela que aquí se menciona, la misma que todos conocen y quieren como a su creador. Previamente fue publicado en la revista <em>Carátula </em>(fundada por el escritor Sergio Ramírez) el 1 de octubre de 2013, así como en el sitio <em>Mil Inviernos</em>, el 19 de abril de 2014.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="990" height="556" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/06074346/los-alcoriza-y-los-gabo.webp" alt="" class="wp-image-112508" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/06074346/los-alcoriza-y-los-gabo.webp 990w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/06074346/los-alcoriza-y-los-gabo-300x168.webp 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/06074346/los-alcoriza-y-los-gabo-768x431.webp 768w" sizes="auto, (max-width: 990px) 100vw, 990px" /><figcaption class="wp-element-caption">Luis y Janet Alcoriza con Gabriel García Márquez y Mercedes Barcha.</figcaption></figure>



<p>Era una noche de domingo, típica por cierto, con ese melancólico ambiente perceptible en el aire caliente. Un clima de felicidad interrumpida por la certeza de la proximidad de la mañana del lunes y las responsabilidades inherentes. El invitado de los Alcoriza, leía la última línea de la historia, que había mantenido en vilo durante meses al matrimonio hispano-austriaco residenciado en Cuernavaca, “las estirpes condenadas no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”.&nbsp;</p>



<p>El silencio fue impresionante, interrumpido sólo por las luciérnagas que morían achicharradas por su propia incandescencia de cuando en cuando. Mercedes no pudo evitar lanzar una mirada temblorosa a su marido. Acaso, sería mala la novela? Pero todo cambió cuando Luis Alcoriza, en uno de sus arrebatos tradicionales, celebró con una palabrota&nbsp;&nbsp;acompañada de un puñetazo sobre la mesa de madera, luego corrió a abrazar a su amigo para congratularlo. El escritor sólo pudo agradecer y reiterar una dedicatoria sobre el manuscrito.&nbsp;</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Ni en cien años, me desprendería de semejante tesoro –dijo Luis emocionado.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Ni en cien años de soledad -agregó su esposa Janet, quien ya corría presta por cuatro cervezas para celebrar. La atmósfera de repente era liviana, como un jueves en la tarde.</li>
</ul>



<p>La última frase quedó resonando como martilleo en la cabeza del escritor. En medio de la euforia no perdió tiempo y la anotó en medio de las palabras finales de su proyecto de libro.&nbsp;</p>



<p>Días más tarde, Esperanza Araiza, mejor conocida como&nbsp;<em>Pera</em>, quien oficiaba de copista mecanógrafa del novel escritor colombiano, leía entre las sacudidas del autobús el mismo fragmento y quedó con esa expresión infantil de júbilo detenido. Pera había decidido colaborar con el desconocido novelista, no tanto por el salario, que era más bien escaso, sino porque reconocía en aquel hombre joven con voz de viejo y acento Caribe, un talento desmesurado, una prosa que hacía mucho tiempo no le despertaba tantas emociones juntas y que difícilmente algún otro escriba podría repetir.&nbsp;</p>



<p>El final era perfecto para la monumental historia, la misma que ella pacientemente había pasado en hojas limpias, traduciendo los garabatos manuscritos, descifrando las notas de pie de página, los tachones y enmendaduras. Lo que no seguía convenciéndola era el título, “La Casa” era demasiado sencillo, era como grabar en pocos números la placa de identificación de un edificio de magnífica arquitectura. En cambio, esa frase que observó debajo del final, subrayada y entre comillas, le parecía mucho más apropiada para el título, de hecho, le haría esa observación al autor. En todo caso, se consideraba orgullosa y satisfecha de ser una de las primeras personas en leer la portentosa novela, la emoción casi le hace olvidar su parada obligada, así que tuvo que gritar entre sonrisas al conductor para detener el automotor. Afuera la esperaba una lluvia ventiada casi horizontal, de esas groseras que abofetean y escupen de frente.</p>



<p>La sonrisa se desdibujó cuando al bajar, se desparramaron los folios entre los charcos del aguacero. Por instantes no supo qué hacer, se le cruzaron varios pensamientos a la vez, que todo se había borrado, el escritor no podría recobrar cada preciosa palabra, se perdería para siempre uno de los mejores cierres de novela alguna en la historia, la humanidad ignoraría por su culpa una obra maestra, se condenaría en la última paila de los infiernos, posiblemente el diablo ni siquiera quisiera aceptarla, lo seguro es que perdería el preciado empleo -no rumunerado, de mecanógrafa de genio literario.&nbsp;</p>



<p>Como pudo y ante la mirada curiosa de los ocupantes de otro autobús que paró enfrente, recogió las hojas empapadas, algunas de las páginas del manuscrito estaban totalmente ensopadas. Presa del pánico corrió en dirección de su casa y no sabía si el rostro seguía recibiendo la carga de la pertinaz lluvia ó era una corriente incontrolable de lágrimas.</p>



<p>Al llegar a casa, sólo atinó a poner cada página en el suelo seco. Mientras tiró en un rincón la ropa mojada, buscó la vieja plancha que ahora tendría un mejor uso que alisar las telas arrugadas, sería el mejor arma en defensa de la literatura. Luego y todavía en ropa interior, mezcló premura y paciencia, para secar las hojas con su vieja plancha, con el pulso preciso y el tiempo indicado, para secar y no quemar los folios, operación delicada que la dejó exhausta. Luego y satisfecha con el resultado, sacó su gran herramienta, la máquina Remington en donde comenzó a pasar el manuscrito en limpio. La última hoja fue la más afectada por el agua, había quedado totalmente ensopada y la anotación final manuscrita borrada por completo.&nbsp;</p>



<p>Menos mal <em>Pera</em> tenía una memoria proverbial y jamás podría olvidar esa nota hecha a mano por un hombre, pero que parecía dicha por una mujer. </p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>En lo que sigo llamando Twitter me encuentran como @dixonmedellin y exploro el cielo azul en Bluesky&nbsp;como @dixonacostamed.bsky.social</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="990" height="556" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/06074346/los-alcoriza-y-los-gabo.webp" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/06074346/los-alcoriza-y-los-gabo.webp 990w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/06074346/los-alcoriza-y-los-gabo-300x168.webp 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/06074346/los-alcoriza-y-los-gabo-768x431.webp 768w" sizes="auto, (max-width: 990px) 100vw, 990px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=112506</guid>
        <pubDate>Thu, 06 Mar 2025 12:54:52 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El manuscrito ensopado.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Gabriel García Márquez era Piscis y les tenía terror a los astrólogos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/gabriel-garcia-marquez-era-piscis-y-eso-lo-explicaria-todo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Gabo era un Piscis: nació un día como hoy, 6 de marzo de 1927. Encendamos 98 velas en memoria del escritor que vive eternamente en sus libros. ¿Era García Márquez la encarnación de Melquiades, o viceversa?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Gabo y su esposa Mercedes Barcha </em>(f<em>otografía del Centro Gabo)  y Melquiades (personaje de la serie &#8220;Cien años de soledad&#8221; de Netflix). </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-489d6e611cb325a0e55d781869daea26"><strong><em>“En todo artista anida siempre una disensión esotérica: cuando la vida lo zarandea ferozmente, anhela el sosiego; cuando le es dada la tranquilidad, añora con nostalgia las tensiones”:</em></strong> Stefan Zweig, escritor austriaco. (<em>El mundo de ayer</em>). </p>



<p><em>“</em>Cien años de soledad<em> es un libro totalmente pisciano, porque Piscis rige la magia y lo trascendente”,</em> sentencia el astrologo bogotano Mauricio Puerta, <em><a href="https://spreaker.onelink.me/A4NZ/dhql1atd">El señor de las cartas astrales</a></em><strong><em>,</em></strong> con quien converso telefónicamente<strong>.</strong></p>



<p>Entonces me pongo a pensar: ¿Habría dejado de ser el genio que fue, si Gabo&nbsp;nace bajo otro signo?</p>



<p>Paciencia, ya podrán sacar conclusiones.</p>



<p>Así como Gabriel García Márquez es un personaje más dentro de su <em>Crónica de una muerte anunciada</em>, lo es también en <em>Cien años de soledad</em>, pero no por la mención que hace de sí mismo casi al final de la obra. <em>“Aquel fatalismo enciclopédico fue el principio de una gran amistad. Aureliano siguió reuniéndose todas las tardes con los cuatro discutidores, que se llamaban Álvaro, Germán, Alfonso y <strong>Gabriel</strong>, los primeros y últimos amigos que tuvo en la vida”.</em></p>



<p>No por esa mención, repito. Desde hace rato venía alimentando la sospecha de que Gabo era el gitano Melquiades. O Melquiades es Gabo, como quieran verlo, y por razones no precisamente literarias, sino más bien esotéricas, por así decirlo, relacionadas con la superchería y su personalidad de hombre tímido e introvertido (que así lo describieron quienes lo conocieron, aunque otros le endilgaron la fama de arrogante); aquel que estaba destinado a convertir la realidad en algo fantástico, y convencernos de lo contrario gracias a su pluma prodigiosa. Con su <em>realismo mágico</em> embrujó a los señores de la academia sueca, que en 1982 lo elevaron al Olimpo de los escritores al concederle el Premio Nobel de las letras.</p>



<p>He venido recogiendo pruebas sobre las que quiero hablarles.</p>



<p>Todo comenzó cuando leí una frase del escritor que llamó mi atención: <strong><em>“Mi signo es Piscis y mi mujer es Mercedes. Esas son las dos cosas más importantes que me han ocurrido en la vida, porque gracias a ellas, al menos hasta ahora, he logrado sobrevivir escribiendo”</em>.</strong> (‘Retratos y autorretratos’, 1973)</p>



<p>Ahí, en el hecho de haber nacido un día como hoy, 6 de marzo, de hace 98 años, bajo el signo Piscis, están las claves de estas pesquisas. De mil formas se ha dicho lo importante que fue para él su esposa, la Gaba (Mercedes Barcha), pero nadie se ha preguntado qué tuvo que ver su signo zodiacal con su consagración literaria y cómo conecta en esta historia el personaje de Melquiades.</p>



<p><em>“Melquiades es de las entrañas del misterio que es Piscis”,</em> añade Mauricio Puerta, que ha sido el astrólogo de cabecera de políticos y celebridades. Lleva más de 50 años haciendo cartas astrales. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/05155813/A-MAURICIO-PUERTA-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-112479" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/05155813/A-MAURICIO-PUERTA-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/05155813/A-MAURICIO-PUERTA-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/05155813/A-MAURICIO-PUERTA.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Mauricio Puerta, astrólogo colombiano, en su apartamento de Bogotá. Primero fue antropólogo y en un trabajo de campo conoció Tierradentro, Cauca, se enamoró de este territorio ancestral y lo convirtió en su segundo hogar. Desde allí ha contribuido a impulsar los sueños de la comunidad Nasa. Es su deseo morir en este lugar mágico, donde también fue enterrada su señora madre. </em></p>



<p>Gabo fue un auténtico Piscis. Dice Mauricio Puerta: <em>“Piscis es el signo de las EMES: la <strong>Magia</strong>, el Misterio, los <strong>Milagros</strong>, la Meditación, el <strong>Misticismo</strong>, los Movimientos de solidaridad, la Metafísica que está Más Allá de lo físico&#8230; Es el signo <em>de personas que, como Gabo, viven en otro mundo, como en el País de las Maravillas</em>. Piscis también es el signo de las ESES… <strong>Soledad</strong>, sensibilidad, sexto sentido, si quisimos, sueños…”.</em></p>



<p>Desde la página uno de la novela ya conocemos a Melquíades: <em>”… gitano corpulento de barba montaraz y manos de gorrión” que llega a Macondo cada mes de marzo</em> (mismo mes en que Gabo llegó al mundo en 1927), y sorprende a sus habitantes con <em>“una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia”.</em></p>



<p>Esta descripción puede emparentar a Gabo con el personaje por algo que dijo de sí mismo una vez: <em>“Soy escritor por timidez. <strong>Mi verdadera vocación es la de prestidigitador,</strong> pero me ofusco tanto tratando de hacer un truco que <strong>he tenido que refugiarme en la soledad de la literatura</strong>. Ambas actividades, en todo caso, me conducen a lo único que me ha interesado desde niño: que mis amigos me quieran más”. </em>(‘Retratos y autorretratos’, 1973).</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f1d5237f638a54442c1ae0f2f0068bbd"><blockquote><p><strong>&nbsp;</strong><em><strong>“El que no tenga Dios, que tenga supersticiones”:</strong> </em>Gabo en <em>El olor de la guayaba</em>.</p></blockquote></figure>



<p>Dice el <a href="https://twitter.com/CentroGabo/status/1765055433180578210">Centro Gabo</a> que <em>“por superstición Gabo no revelaba las ideas de sus libros”</em>, excepción hecha en 1997 con <em>En agosto nos vemos, </em>su novela póstuma que se publicó en 2024, a diez años de su muerte.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="ldKNMb9XAq"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/no-lean-agosto-nos-vemos/">No lean “En agosto nos vemos”…</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;No lean “En agosto nos vemos”…&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/no-lean-agosto-nos-vemos/embed/#?secret=F9Qgp4lbuY#?secret=ldKNMb9XAq" data-secret="ldKNMb9XAq" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>Su personalidad de hombre de premoniciones y corazonadas quedó manifiesta en las conversaciones que sostuvo con el periodista Plinio Apuleyo Mendoza y consignadas en el libro <em>El olor de la guayaba</em>. Página 119: <em>“Mientras haya flores amarillas nada malo puede ocurrirme. Para estar seguro necesito tener flores amarillas (de preferencia rosas amarillas) o estar rodeado de mujeres”,</em> le dijo a su amigo.</p>



<p>Curiosamente, el escritor asociaba el oro y el color oro con la mierda y los malos presagios, por lo que según reveló nunca llevaba puestas pulseras, cadenas, anillos o relojes de oro, ni había en su casa objetos con ese metal.</p>



<p>Su hermana Aida, autora del libro <em>Gabito, el niño que soñó a Macondo, </em>confirmó el asunto en un reportaje que le concedió al periodista <a href="https://www.eluniversal.com.co/suplementos/facetas/aida-garcia-marquez-y-el-nino-que-sono-macondo-126670-ITEU214914">Gustavo Tatis</a>, de El Universal de Cartagena. Eso fue en 2013, un año antes de la muerte del escritor en su casa de México.</p>



<p><em>“</em><em>Gabito es muy supersticioso”,</em> dijo ella.</p>



<p>Tatis revela el posible origen de esa personalidad. <em>“Entre los guajiros y los sucreños que conforman sus ancestros maternos y paternos, hay matices de supersticiosos. Mientras entre sus familiares guajiros es común dialogar con los muertos, entre los familiares sucreños, es común reencontrarse con los fantasmas de los muertos”.</em></p>



<p>Lo corrobora el astrólogo Mauricio Puerta: <em>“Los nativos Piscis son quienes tienen la más sincera tendencia religiosa en la más alta acepción del término”.</em></p>



<p><em>Dijo Aída: “Alguien dice que la familia García Márquez es una partida de locos” (…) “</em><em>Pero entre los locos nacen genios como Gabito”.</em></p>



<p>Gabo sentía curiosidad, incluso cierto respeto y hasta temor, por la astrología, los horóscopos y las cartas astrales, por lo que podríamos relacionar esto con otro  hecho: en <em>Cien años de soledad</em>, Melquiades se queda a vivir con la familia Buendía y en casa de ellos escribe los pergaminos en sánscrito donde está se descrito el destino de cada miembro de la familia… de la misma forma que la gente acude a la lectura de la carta astral para conocer su destino, con base en la hora y fecha de su nacimiento. </p>



<p>Podemos decir entonces que <em>Cien años de soledad</em> es una extensa carta astral que anticipa el final de los Buendía. Del mismo modo que Melquiades se adelanta al futuro con sus pergaminos, García Márquez anticipó el futuro, que es este presente, a través del mismo personaje: <strong><em>“´La ciencia ha eliminado las distancias´, pregonaba Melquiades. ´Dentro de poco, el hombre podrá ver lo que ocurre en cualquier lugar de la tierra, sin moverse de casa´”.</em></strong><em></em></p>



<p>También sabemos que fue Melquiades quien, contrariando a Úrsula, introdujo a José Arcadio Buendía hasta la obsesión en el conocimiento de la alquimia, definida por la Real Academia Española como el <em>“conjunto de especulaciones y experiencias, generalmente de carácter esotérico, relativas a la transmutación de la materia, que influyó en el origen de la materia”,</em> y en las que la astrología desempeña un papel importante.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bddac0b3ba5968af3a88b010f10f5ca9"><blockquote><p><strong><em>“No hay nada de este mundo ni del otro que no sea útil para un escritor”: </em></strong><em>(Página 265 de Vivir para contarla, su autobiografía).</em></p></blockquote></figure>



<p>En una ocasión, Gabo visitó al astrólogo Mauricio Puerta en su apartamento de Bogotá. Sucedió que en la revista <em>Semana</em> del 3 de mayo de 1993, él predijo que ese año matarían al narco Pablo Escobar, lo que efectivamente ocurrió el 2 de diciembre. La anécdota la cuenta Gabo en su libro <em>Noticia de un secuestro. </em>Publicada en 1996, la obra relata un capítulo de horror de la violencia que Pablo Escobar y <em>Los Extraditables</em> desataron en el país a principios de 1991.</p>



<p><em>—<strong>“García Márquez me dijo: sólo vengo a entrevistarlo, no quiero que me diga nada de mi signo porque yo le tengo terror a eso”,</strong></em> recuerda Puerta más de treinta años después.</p>



<p>Y es que la astrología fascinaba y asustaba con la misma intensidad al escritor, tanto que un personaje como <em>Nostradamus</em>, el famoso médico vidente francés, capturó su atención, hasta convertirse en el referente para dar vida a <em>Melquiades</em>.</p>



<p>En el libro <em>“Tras las claves de Melquiades”</em>, su hermano Eligio García Márquez sugiere que quince años antes de publicarse <em>Cien años de soledad</em>, Gabo había retratado <em>“la figura de Melquiades, y sus artes adivinatorias”, </em>en dos columnas de opinión que escribió para el diario El Heraldo, de Barranquilla, una bajo el seudónimo de <em>Septimus </em>(tomado del personaje de “La señora Dolloway”, la novela de Virginia Wolf), y la otra escrita bajo el seudónimo del vidente de Aviñón.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-41c6fc03ea7ba996bdc4115e02e871a9"><blockquote><p><em>“Nostradamus, el enigmático y cabalístico poeta a quien se le dio nada menos que por hacer profecías versificadas, en grande escala y en tal estado de desorganización, que solo después de realizados los hechos puede conocerse la exactitud de los vaticinios”:</em> Gabo, citado por Eligio García Márquez en <strong>“Las claves de Melquiades”.</strong></p></blockquote></figure>



<p>Así que desde 1950 ya rondaba en su mente Melquiades, <em>“aquel ser prodigioso que decía poseer las claves de Nostradamus”,</em> como se lee en la novela. &nbsp;</p>



<p>“<em>Más aún:</em> –escribió Eligio- <em>el propio García Márquez reconoció con posterioridad que Melquiades estaba inspirado en este personaje misterioso del siglo XVI. Lo dijo en Cartagena de Indias, en abril de 1992, a bordo del barco francés Melquiades, que había arribado a la ciudad, en una misión cultural…”.</em></p>



<p>Eligio añade que Gabo leyó la vida de aquel hombre mientras estudió en el internado de Zipaquirá, en Cundinamarca.</p>



<p>En algún momento de <em>Cien años de soledad</em> nos enteramos de que Melquiades muere durante una epidemia en Singapur pero regresó luego a la vida y a Macondo, porque no puede soportar la soledad, y de paso prepara una bebida que cura a todos los habitantes de la peste del olvido.&nbsp;</p>



<p>García Márquez, que renegó de la muerte y la convirtió en uno de los temas centrales de su obra, murió por otra peste del olvido que la ciencia conoce con el nombre de <a href="https://www.pares.com.co/post/los-a%C3%B1os-m%C3%A1s-tristes-de-gabo-cuando-ya-no-se-acordaba-ni-de-su-nombre">Alzheimer</a> <em>&#8220;cuando ya no se acordaba ni de su nombre&#8221;.</em> Pero no se equivoquen, porque en realidad nunca murió. Gabo vive en sus libros y seguirá vivo hasta donde la memoria de los vivos alcance para recordarlo y celebrarlo. &nbsp;</p>



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]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Thu, 06 Mar 2025 12:34:50 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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