En contra

Publicado el Daniel Ferreira

Bixa travesty

En el cine Morelos de Cuernavaca fuimos a ver una película del festival ambulante: Bixa travesty. Mientras veía el film, pensaba en qué es lo «normal». Lo normal es la clasificación. Lo binario. «Esto es hombre», «esto es mujer». Pero Bixa travesty rompe con todo: lo normal es lo andrógino, lo normal es amar y que te amen, lo normal es que no te discriminen ni por sentir que eres lo que sientes ser ni por negra, ni por gorda, ni por romper tu cómoda normalidad con un cuerpo que te desafía.

Por momentos me sentía incómodo con el montaje. Por ejemplo, al tener que mantener fija la mirada en el primer plano del culo, de los cojones de quien exige usar el pronombre femenino cuando se refieran a ella, el juego con un labial que se introduce en el prepucio, falo que entra en el falo. Luego me fui encantando por los diálogos de los dos protagonistas, inmutado por las múltiples marginaciones: no solo es la transexualidad; es cantar, es haber nacido negras y en las periferias de una ciudad de Brasil.

Al final, en el foro, se mencionó el retroceso en materia de derechos que se ha producido en México a raíz de un decreto en Nuevo León, donde la norma permitirá a los médicos ser objetores de conciencia y decidir si atender o no A pacientes LGBTI o portadores de VIH. El retroceso es tener que seguir luchando por derechos que ya se habían conquistado.  La desigualdad y discriminación del mundo es de todo tipo: clase, raza, país, género, condición, salubridad.

En una parte del documental, Bixa travesty narra y muestra fragmentos de un cáncer que tuvo. Hasta la enfermedad era abandonar su cuerpo a un reglamento clínico, donde decidían tu tratamiento, el procedimiento que le convenía a tu cuerpo. Reconoce, entre lágrimas, que ahí, en ese hospital, su reflexión sobre el cuerpo cambió ante las decisiones que otros tomaban por ella y que además empezó a escribir: a dejar por escrito en diario y canciones el registro de la lucha por ser dueña de su cuerpo, de sentir que no es un capricho de la naturaleza y por expresar cantando las ideas de su lucha contra un mundo normalizado patriarcal que ha sido herido de muerte por ellas.

El documental sale en 2018 como un saludo a políticos homofóbicos como Bolsonaro. Es un documental extraordinario y revolucionario. Cuando salíamos del cine Morelos pensé en las Manos de Orlac. En Bajo el volcán, 1939, m. Laruelle pasa frente al cine donde la gente espera para repetir, un año después de estrenada, la historia de un pianista con complejo de culpa porque  le trasplantan manos de asesino y en consecuencia empieza a desarrollar las pulsiones de su antiguo poseedor.

Exactamente 80 años después Bixa travesty es un Orlac sin complejo de culpa. En lugar de manos, usa un guante de cota de maya cuyos dedos fálicos de hojalata son su arma de lucha y su amuleto.

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