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Vivir en comunidad

 

 

Iba manejando rumbo a mi casa, pasé por una calle de doble vía donde está un mini centro comercial. Aunque algunos carros se estacionan a su alrededor, se puede transitar.  Iba pasando y una camioneta que venía de frente, se detiene en la mitad de la calle (no les estoy exagerando: en la mitad de la calle)  y la señora que conducía se baja. Me quedé mirando, baje la ventana y le dije – Señora, cómo se va a parquear ahí mire que bloquea el paso de todos los carros en ambos sentidos-  me miro, se rió y me dijo – No me demoro es que tengo que comprar unas cositas en la frutería-  Yo no entendía en ese momento lo que estaba pasando, me parecía inverosímil que una persona actúe con semejante conchudez. Como quien dice, si yo necesito algo lo hago así afecte a quien afecte. Así que le dije –No señora, no sea conchuda vea a todos los carros que nos tiene bloqueados,  mueva su carro, por lo menos oríllelo-  Y  va y me responde – Ay no moleste, su carro cabe ahí o espere que haga mis compras–  Obviamente no cabía ahí y no me podía arriesgar a rayar algún carro porque a la señora le dio por “comprar unas cositas”.

En ese momento ya estaban varios carros detrás de mí y los que venían detrás de la señora,  que no entendían qué era lo que pasaba, entonces comenzaron a pitar. Así que me bajé del carro y le dije – ¡Señora!, no sea conchuda, por favor mueva su carro –  la gente comenzó a mirarla y la señora se hacía la que no era con ella, ni me miró y la veo eligiendo unos tomates con una parsimonia que me desesperó. Ahí se me comenzó a acelerar el corazón, en otras palabras me comenzó a hervir la sangre del coraje.  Después de unos 6 minutos aproximadamente, sale la señora, a paso tortuga y riéndose me mira y me dice – Ve que no me demoraba-  y se sube a su camioneta. Y le dije – ¿Usted no se da cuenta de lo que acaba de hacer? No sea conchuda, cómo es posible que no le importe si afecta o no a la demás gente-  Me hizo una señal con el dedo y arrancó.  Me subí a mi carro y arranqué.  Llegue a mi casa con la tensión alta, el corazón a mil y al final pues, no valió la pena.

El problema es pensar que estamos solos en el mundo y que nuestras necesidades imperan sobre las de los demás. El no tener claro que  vivimos en comunidad es, creo yo, el mayor problema que tenemos.

Eso lo vemos todos los días en el tráfico. Quienes hacen doble fila, sin importar el trancón que armen, estacionarse en vías prohibidas o en las zonas azules estando divinamente, solo porque tienen afán, entre otras cosas.

¿Qué decir de los que se cuelan en el Trasmilenio? Ven la oportunidad de no pagar el pasaje y lo hacen, fácil.  Los ladrones, ven una oportunidad de quitarle algo a alguien, lo hacen. Y no hay diferencia entre unos y otros.

La idea de las patinetas verdes es buenísima, pero hasta para usarlas y dejarlas en su sitio hay que usar el sentido común y pensar en los otros. He visto que hay quienes las usan y las dejan en la mitad del andén y frescos, no piensan en si una persona invidente transita por ahí y puede tropezarse con ellas.  La idea es fantástica, pero no estamos solos, hay que pensar en si lo que uno hace le afecta a otros.

Los políticos  desde las tribunas digitales incendian con trinos y publicaciones y no les importa lo que pase con la gente, mientras eso ayude a subirlos al poder.  Como si el fin, justificara los medios…

Todos los problemas de corrupción que hay en el mundo, es porque alguien quería tener algo y no le importó absolutamente nada a quiénes afectaba con sus actos, por encima de quién debía pasar para obtenerlo.  El problema es pensar solo en nuestros intereses.

Primero yo, segundo yo y tercero yo. Y así no es.

No estamos solos, tenemos que aprender a vivir en comunidad.

En Twitter: @AndreaVillate

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