Relaciona2

Publicado el

Me gusta la gente…

Tengo una vecina de esas que uno no quisiera tener. No saluda, es mal encarada y agresiva.  A pesar que no saluda yo insisto tontamente esperando que algún día lo haga y me conteste. Es una mujer relativamente joven, debe estar por los 50 años más o menos. Tiene dos perritos y los saca sin correa. Una noche salí con mi copito y me la encontré, de nuevo no contestó mi saludo, pero comenzó a reírse y a empujar con el pie a uno de sus perros para que se le fuera encima a mi Copito, a lo que el perro de ella obedeció, vaya uno a saber si es una costumbre que lo trata a las patadas, y se le fue encima como a morderlo. Obviamente yo levanté a mi copito rápidamente porque estaba super asustado y ladraba y mi sentido de protección fue agarrarlo y alejarme de ahí y la señora no hacía más que reírse. Sin embargo me dio mucho coraje y pensé después que debí decirle algo en el momento… pero ya qué? igual era entrar al juego agresivo y ¿para qué?   A partir de ahí cada vez que la veo se me revuelven los jugos gástricos. Pasaron un par de noches y la misma historia, la señora que no saluda quería seguir buscando pelea y molestar a mi Copito. 

No pude dormir esas noches del coraje que me dio.  Esa gente que no mira a los ojos al  hablar, que no contesta un saludo y que todo es una oportunidad para generar conflicto con otro, es mejor tenerla a metros.  Por eso tomé la decisión de salir más tarde, casi a las 10 de la noche con tal de no encontrarla.  A veces es más importante tener paz, que tener la razón. 

Qué día me encontré a una adolescente con su perro, la he visto varias veces, antes de la pandemia la recogía el bus de un muy buen colegio,  ella no se despegaba de su celular, la saludé y levantó la mirada y no contestó, ahí recordé a mi papá y en lo que nos enfatizaba en que saludáramos, en mirar a los ojos cuando se habla, ser educado, cordial con la gente, decir por favor y gracias. No se porqué noto últimamente que esas prácticas se han perdido…  Casualmente cerca de esa adolescente estaba un señor jardinero al que saludé e inmediatamente me saludó muy cordialmente.  La verdadera educación no aparece en un cartón, no se trata del colegio o la universidad donde estudiamos, son de las enseñanzas en casa, donde se siembra esa semilla del ser, del don de gente, es lo que muestra realmente quienes somos. 

El domingo pasado fui a la bomba de gasolina del Éxito Colina, que queda muy cerca de mi casa. Siempre voy allá porque las personas que atienden son supremamente atentas y aunque el galón es 60 pesos más caro que en otros lugares, la calidad humana es algo que para mi no tiene precio.   Al salir del Éxito un carro super bonito era un Mazda 6, estaba intentado salir, pero no había validado la tarjeta pensé… entonces retrocedió…  ahí entonces le di espacio y salí yo. Para sorpresa mía, el carro que anteriormente quería salir se pegó a mi carro y salió sin pagar con la misma tarjeta mia. Yo frené en seco, para detener ese carro que se iba a ir sin pagar o hasta de pronto que se estuviera robando el carro…  Pero ahí pensé, si fuera que se estuvieran robando el carro, cómo me voy a exponer de esta manera y si fuera que quieren volarse sin pagar pues no era mi problema…  Entonces decidí arrancar y seguir mi camino, totalmente asombrada.    Ahí recordé un capítulo de Fernando Savater en su libro “Ética para amador” que planteaba la hipótesis de situaciones en el fondo similares a la que viví, de ver a alguien que se roba algo, hablaba de la ética personal, hasta dónde ayudar, hasta dónde uno debe interferir, ser el héroe o hacerse el loco y decía algo así que “la ética personal se resume en tres virtudes: Coraje para vivir, generosidad para convivir y prudencia para sobrevivir”.    

El carro que se voló sin pagar el parqueadero comenzó a perseguirme, tenía vidrios oscuros y comenzó a cerrarme el camino. Yo supremamente prudente quedé quieta en el semáforo y se me hizo al lado, casi para volarme el espejo y bajó la ventana del carro, era una mujer joven (iba sin tapabocas) y me gritó algo y me mostró la tarjeta del parqueadero del Éxito, como el triunfo de que se había ido sin pagar… Esa actitud del más vivo, no es otra cosa que la falta de cultura…  

Hay algo que quiero resaltar aquí y es que el hecho de no seguirle la corriente a personas tóxicas, que buscan pelea o que son desafiantes, eso hace que uno no se contagie de esa mala vibra.  La persona sigue normal en su vida con su manera de ser oscura y  uno es quien queda con un mal sabor y termina teniendo un mal día por alguien que ni siquiera conoce.  Cosa que, en ocasiones, pasa también en redes sociales…  

Tan rico que es vivir en paz. Ser atento con la gente, llamarlos por su nombre, saludar a la gente que uno se cruza, sonreír (al menos con los ojos en esta época de tapabocas) y vivir tranquilo en lo posible. 

Uno siempre puede decidir si seguir el juego y dejarse contaminar o seguir su camino y hacer que un mal momento de otra persona no nos dañe el día.  

Esa canción del grupo español A Dos Velas, me encanta y creo que la letra es perfecta…

Me gusta la gente que cuando saluda te aprieta la mano con fuerza y sin dudas.

Me gusta la gente que cuando te habla te mira a los ojos, te mira de frente,

Te dice a la cara aquello que siente y nada se calla y no tiene dobleces;

me gusta esa gente.

 

En Twitter @AndreaVillate

En Facebook/AndreaVillatePeriodista

En Instagram / andreavillate_cielos

Comentarios