El ojo de Aetos

Publicado el elcides olaznog

La revocatoria del emperador Petro

«Compadezcámonos mutuamente del pueblo que obedece y del hombre que manda solo«. Simón Bolívar.

Es lo que pasa con el amigo Gustavo. Se pasó toda la vida criticando las maneras tiránicas de ejercer el gobierno pero eso es exactamente lo que está haciendo en Bogotá desde enero de 2012. Es el mandato del “mato y como del muerto”. ¡Qué miedo!

Tavito está en serios problemas porque los bogotanos lo quieren bajar del curubito. Hay casi 700 mil bogotanos enverracados (más los que no firmaron que también son muchos) con el burgomaestre cienagaorense. Sus detractores dicen que atacó los carteles de la contratación, como el de las basuras, pero que simplemente los está cambiando por otros, tanto o más perversos que los tradicionales. Que darles “gratis” 12 metros de agua a los pobres de los estratos 1 y 2 es una forma de populismo que estimula la pereza, induce a que la gente no trabaje, genera mendicidad; porque la gente repobre se cree la falsa idea según la cual el Estado tiene la obligación, como en Venezuela, de mantener vagos. Petro quiere que Bogotá sea una Venezuela chiquita.

Tavito: ¿te puedo tutear? Con tu populismo estás cambiando la cultura ciudadana pero para mal. Porque, como dice el mandamiento bíblico, Al pobre no le des pescado; dale la red para que él lo pesque. Un buen gobernante, apreciado Tavo, es el que promueve el trabajo, el estudio, el que busca los medios para proveer empleo, educación, esta sí gratuita y de calidad. Y perdóname que te lo diga: un habitante de la calle que va a comer gratis a un comedor comunitario, recobra fuerzas para salir a atracar niñas a la salida de los colegios, a las estaciones de TRANSANIMALENIO. En ese sentido, un indigente ya no aguanta hambre. Lo único que aguanta son las ganas de trabajar.

Hay muchas evidencias del populismo barato de la administración Petro. Rebajar en unos miserables puntos la tarifa de recolección de basura es uno de ellos. Pero, ¿será necesario? De verdad, hombre, la ciudadanía no cree que la pobreza se solucione con ese ese acto “altruista”.

La prohibición de las corridas de toros, bueno, de acuerdo. Es un buen precedente. Pero mientras dejaron de matar animales caros en la plaza de Santamaría, todavía corre la sangre de inocente menores que son atracados en las calles, a las salidas de las escuelas. Todavía hay borrachos degenerados en las calles, especialmente los fines de semana, que son el terror de las vecindades capitalinas. Un viernes de estos, el señor emperador debería echarse una pasadita por la denominada “cuadra picha” en el sector de la Primero de Mayo, pero que vaya con harta escolta porque los degenerados que hacen suyo el sector sin Dios ni ley, le pueden dar su merecido. Y solo estamos hablando de un sector peligrosísimo de los cientos que hay en la flamante capital colombiana.

Por fortuna, casos de populismo caudillista cada vez son menos frecuentes en este mundo civilizado. Pero mientras haya gente despreocupada o indiferente a la que le importa un pepino su ciudad (gente como el alcalde que viene de otras regiones del país pero que en lugar de construir, la destrozan y la degeneran) siempre habrá aspirantes a caudillo. Caudillo fue Jorge Eliécer Gaitán, incluso Luis Carlos Galán. Pero nuestro flamante Stalin II no es caudillo. Es un líder negativo y vengativo que cree que está actuando bien pero es todo lo contrario. Petro quiere ser presidente y no va a descansar hasta que lo logre. Y puede lograrlo porque Colombia es un país de meimportaunculistas que no reaccionan ante los desmanes de la podrida clase dirigente.

Petro pelea con todo el mundo. Incluso con sus propios colaboradores. La opinión pública se sentiría muy satisfecha si funcionarios suyos de “alta gama” como Antonio Navarro, entre muchos otros, le contaran a Colombia y al mundo por qué renunció. Pero no, Toñito es muy fiel – demasiado – a la causa de su alcalde, y no es traidor. Pero esa lealtad hace daño. Porque le gente necesita saber la calidad de los funcionarios que la gobiernan y Navarro sabe mucho de Petro.

Tavo está equivocado y los bogotanos quisieran creer que se equivoca de buena fe. Pero no. Él sabe lo que hace y tiene el objetivo bien definido. Por eso los bogotanos primero y los  colombianos después, deberían saber lo que les corre pierna arriba en materia de política nacional. Una presidencia de Petro o de cualquier figurín de la autodenominada izquierda es cientos de veces más nefasta que la podredumbre tradicional.

Por estos días en los medios y en las redes sociales hierve la revocatoria del mandato al alcalde emperador, al alcalde señor feudal. Para el mandatario capitalino es muy fácil decir que la oligarquía bogotana lo quiere sacar. Que el promotor es un godo de raca mandaca. Que los ricos están incómodos con su forma de gobernar “en favor de los pobres”. Pero no solo son los ricos, señor don Petrico. Son los pobres de los estratos 3 y 4 también. O no me digan que es rico un pobre pendejo de estrato 3 con una pinche casa vieja por la que no le dan ni 100 pecuecos millones que debe pagar una valorización y un impuesto predial como si fuera una mansión de un alto funcionario capitalino. Tener casa o apartamento en Bogotá es de ricos de la clase 6. Todo porque a los bogotanos les toca pagar el billonario robo de los hermanitos Moreno y de la ilustrísima familia Nule.

El problema es de fondo. El problema es de falta de un plan de trabajo, de la exagerada improvisación, del caos que se vive en las calles bogotanas. Con la inseguridad ciudadana tocando techo, pero con documentos pendejos que dicen que los índices de inseguridad bajaron no sé cuántos puntos, y un largo etcétera de babosadas que no caben aquí.

No se sabe si la revocatoria prosperará o no. Pero sí sería bueno que prosperara, no por Petro en sí, sino para sentar un precedente que les diga a los futuros mandamases del país que cuando el pueblo se enverraca la clase política tiembla. O, como dicen los mamertos: “cuando la base se mueve, se cae la cúpula”.

Colofón: a los bogotanos nos va a tocar combinar las formas de lucha: unas veces cacerolazo al frente del Palacio Liévano y otras veces resistencia civil para no permitir los sucesivos atracos de la administración de impuestos distritales. A la copa solo le faltan unas cuantas gotas para rebozarse…

Twitter @elojodeaetos

 

 

 

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