El ojo de Aetos

Publicado el elcides olaznog

IVA en la canasta familiar y tres perlas de la ministra Holguín

“…Donde hay hombres hay prostitución”. “Colombia acatará el fallo del Tribunal de la Haya”. “Hicimos tres cumbres por el valor de una”.

Si las anteriores perlas hubieran sido emitidas por algún personaje de la farándula nacional, como Amparito Grisales o Jota Mario Valencia, vaya y venga… pero no; las dijo la flamante ministra de Relaciones Exteriores de la República de Colombia en un lapso no mayor de una semana.

La primera perla es muy grave porque la gente se pregunta si en el círculo cercano de Angelita habrá o no habrá hombres. Si no los hay, bueno, pero si los hay la conclusión es muy triste.

En el segundo caso, la canciller se refiere al fallo del tribunal de la Haya que deberá definir la soberanía de Colombia sobre el archipiélago de San Andrés. Pienso que aquí también se le fueron las divinas paticas a María Ángela, quizás porque está segura de que el fallo del alto tribunal será a favor de Colombia. Las declaraciones de la ministra causaron revuelo en la opinión pública pero en el fondo pienso que fue por la manera de decirlas y no porque la señora estuviera resignada a aceptar un hipotético fallo en contra de Colombia.

Quizás a Angelita en esta ocasión le faltó tantica diplomacia para decir lo mismo pero diferente.  Los medios de información le cobraron, entre otras razones porque el mayor impacto se registró en el Congreso. En otras palabras, las declaraciones de la ministra fueron criticadas por la cumbre moral de la República, ese ente cristalino y pulcro, paradigma de rectitud y de sindéresis, representado por las dos cámaras legislativas criollas.

La tercera declaración sí es una verdadera perla. Permítanme transcribirla de nuevo: “Hicimos tres cumbres por el valor de una”. ¡Vaya desfachatez! Ignoro si la señora es de los Holguines todopoderosos del Valle del Cauca. Si es así, si es inconmensurablemente rica como su jefe Juanma, se entendería la largueza de su generosidad. El problema consiste en que en la cumbre (las tres cumbres, según el sentido de baratillo popular de la ministra) no se gastaron la plata de sus potentes chequeras sino la plata de los colombianos que vemos con gran dolor cómo se despilfarra nuestro dinero en unas reuniones que no sirven absolutamente para nada diferente a la de dar una falsa imagen de ricos ante la comunidad internacional y a presumir de protagonistas en el devenir de “las Américas”, cuando todos sabemos quién es el que pone las reglas de juego.

Las declaraciones de la ministra van en franca contravía con la realidad nacional: puentes caídos, carreteras intransitables, medio país anegado, escuelas destruidas por el invierno, hambruna infantil, salud ineficiente y humillante, obras públicas sin terminar pero pagadas diez y veinte veces su costo, pensiones de jubilación de miseria, (menos las de los magistrados de ciertas las altas cortes), transporte público que es un asco, delincuencia común haciendo de las suyas como perro por su casa y con un código penal cómplice, inseguridad ciudadana, en fin, la lista es interminable y torturante.

Señor presidente Juanma, no olvide que a usted lo eligieron los ciudadanos para gobernar, es decir, para proporcionar mejor calidad de vida a sus gobernados, no para tirarse inmisericordemente la plata de los contribuyentes. Sean 80, 90 o 100 mil millones de  pesos los que se tiraron en la cumbre, pregúntese, amigo Juanma, para solucionar cuántos problemas habrían servido esos millones. Y de contera, dos semanas después del despilfarro sale con el chorro de babas mayor: “El gobierno estudia IVA para la canasta familiar”. ¡Vaya despropósito, señor ministro de hacienda!

Tengo un primo que estudió toda su vida para ministro de hacienda pero le tocó quedarse de vendedor de chapmú puerta a puerta porque tiene apellido chibcha y porque el muy bestia no aprendió el arte de lagartear. De todos modos, lo confieso, el tipo sabe. Cuando le comenté esto que escribo, me dijo: “no sea bruto; con razón estudió p´a periodista. Sepa usted que cien mil millones para un país como Colombia son un gasto de caja menor. Lo del IVA es una medida de infraestructura, de macroeconomía. Lo de las cumbres, tan baratas, como dice la ministra, son problemitas de miscelánea de barrio».

Luego de la vaciada de mi primo me autorrecriminé por no haber estudiado economía. Tampoco tendría fortuna pero al menos podría entender la lógica de los gobiernos como el actual: “nosotros nos tiramos la platica, quedamos bien con los ricos del mundo y después les pelamos el bolsillo a los honrados trabajadores. Claro, antes de decretar alzas en los impuestos, les decimos que vamos a construir vivienda gratis para los pobres. El pueblo bruto a toda hora se la pasa viendo telenovelas y realitis y ni se da cuenta de nada”.

Colofón: “Hicimos tres cumbres por el valor de una”. Con este pensamiento de baratillo popular de la ministra Holguín, podemos afirmar que el negocio de moda es hacer cumbres. Si nos ahorramos 200 mil millones en la cumbre de Cartagena, ¿cuánto podríamos ahorrar en tres o cuatro de esas al año? Lástima ser tan bruto para la aritmética. Apreciado lector, ¿podría ayudarme con esta cuenta? Las universidades de garaje ya están haciendo “estudios de mercadeo” para abrir la carrera de Cumbrología. ¡Vea, pues!

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