El ojo de Aetos

Publicado el elcides olaznog

Falcao y diez más…

Vamos a empezar este comentario con una frase célebre, original y muy profunda que en la radio casi nadie la dice: «Se ganó y lo importante era sumar…»

 Pero, más allá de la euforia por el contundente triunfo de Colombia ante su similar de Uruguay en el Metropolitano de Barranquilla, y con cabeza fría, debemos mirar con lupa las verdaderas circunstancias que rodearon el partido, y lo que viene.

 Es cierto que Colombia derrochó calidad, buen juego y que en algunos pasajes del partido el equipo estuvo muy bien “conjuntado”, como dice Carlos Antonio Vélez, un señor muy conocido que sabe mucho de fútbol y de invención de verbos. Pero también debemos bajarnos un poco de la nube que rodea siempre una victoria de estas características y aceptar que aunque Uruguay exigió muy poco, cuando lo hizo se desnudaron ciertas deficiencias en el andamiaje defensivo de Colombia. No digamos que por culpa de Amaranto porque, pese a que ya está quemando sus últimos cartuchos en la Selección “absoluta”, el moreno estuvo por encima de las expectativas.

 Abel Aguilar, un muchacho serio, ordenado y con personalidad en la cancha lo hizo muy bien pero no lo puede hacer todo. El caso es que hubo riesgo y en eso se debe pensar de cara al partido COMPLETAMENTE DIFERENTE que se jugará el martes próximo contra Chile en la difícil Santiago.

 Pero, consideraciones técnicas aparte, hay algo que quedó muy claro: Colombia no es Falcao y diez más, como lo dice o lo insinúa parte de la gran prensa y los adoradores y adoratrices del ariete samario, que se cuentan por centenares de miles. Yo lo admiro mucho porque es, sin duda alguna, de lo mejor que ha dado el fútbol colombiano. Ha logrado en Europa  triunfos de la talla de los conseguidos en su momento por otro grande de Chibchombia: el Tino Asprilla. Pero no soy amigo de los endiosamientos mediáticos. Eso no es inteligente ni sano para el fútbol y mucho menos para el propio Falcao.

 Tampoco podemos decir que Teófilo opacó al “tigre”, no porque no sea verdad sino porque decirlo pone en riesgo nuestra integridad física y moral. “Si no quiere ver sus mulas matadas no las mande a viaje”, dice una conocida tía…

 De todos modos, la realidad nos dice que don Peke interpreta bien las circunstancias que rodean los partidos. Por eso, considero que en Barranquilla puso a los que eran. Y tal como se puede intuir, en Santiago va a haber cambios. Desde ya, no nos rasguemos las vestiduras si la alineación resulta diferente. Hay un viejo y a veces absurdo pensamiento en el fútbol según el cual  un equipo que gana no se cambia. Eso puede funcionar para un torneo doméstico mas no para unas eliminatorias. Las características del juego como locales en la «Arenosa» son completamente diferentes a las de la visita a Chile. Jugar con dos volantes de creación y con dos delanteros definidos es una proeza que sólo se puede hacer en Barranquilla, pero en el Nacional de Santiago podría ser un suicidio. Eso pienso pero quién sabe… El técnico tiene la palabra, y mientras gane o, al menos, no pierda, ni modos de contradecirlo.

 A grandes rasgos, en el Metropolitano los jugadores  colombianos jugaron un buen partido, muy vistoso por momentos. Que hubo largos instantes de modorra y aburrimiento, pues sí, quién lo niega. Pero un análisis individual arrojaría que la figura no solo fue Teo por los dos goles sino James, por su inmensa calidad, entrega, visión de juego. Y me pregunto si, despojados de todo apasionamiento chimbo, hay algún colombiano que diga que la figura fue el Tigre… De resto, Macnelly muy bien, grande Camilo, muy bien Valencia, Armero, casi todos. El que menos se notó fue Ospina pero cuando le tocó respondió con intervenciones de lujo. Los colombianos con David en la puerta nos sentimos muy tranquilos.

 Hay confianza, y esto es lo que vale. Vamos a Chile a demostrar que los tres puntos de Barranquilla no se ganaron por factores extradeportivos como el calor, la humedad o la falta de aire acondicionado en el camerino, como lo vomitó un periodista uruguayo, mediocre y resentido, al que se le salieron en un momento, al aire, todas sus frustraciones. A propósito, alguna vez le leí a Mario Benedetti, un uruguayo grande de la literatura, que Uruguay era «un paisito de mierda en el que no hay sino vacas y futbolistas». Pero por más que he buscado no encuentro en qué equipos jugó Sergio Gorzi…

 Ahora, bien; el trabajo de Colombia, de momento, es clasificar. Pero el objetivo debe ser más exigente. Únicamente clasificar es una meta pendeja. Si Colombia muestra una actitud como la del último viernes se podría pensar en jugar en Brasil 14 al menos 5 partidos. Eso sí sería avance. Porque jugar tres humildes partidos y salir por la puerta de atrás con la costalada de goles en el equipaje de Ospina no satisface a nadie. Y, aunque me digan de todo, pensar que la meta es ir al mundial es un pensamiento mediocre, conformista y arrodillado. Punto.

 Colofón: Lo digo y lo repito. Como colombiano me siento orgulloso de lo que hace el Tigre Falcao en Europa. Pero en la Selección Colombia es un jugador, muy importante si se quiere, pero eso: un jugador… no un ídolo a quien haya que hacerle altares periodísticos, como en ciertas cadenas radiales…

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