El ojo de Aetos

Publicado el elcides olaznog

El bogotazo de TRANSANIMALENIO

Le di una buena mirada a las noticias de los principales medios de información y a las reacciones de la gente en los foros de dichos medios y en las redes sociales, en torno a los graves desmanes perpetrados por algunas decenas de bestezuelas que piensan que la destrucción es el camino para solucionar problemas sociales…

¿Qué vi? Pues que hay cierta unanimidad en culpar al pobre Petro. Pero eso no me parece justo con mi mandatario estrella. Hay una idea generalizada de que ese sistema de transporte masivo no sirve para un carajo pero eso no es invento de mi admirado Noel. ¿Qué culpa tiene el hombre de que a las mujeres les hagan deliciosos masajes por sólo 1.750 pecuecos pesos en los articulados, además sin perder tiempo, porque mientras viajan se relajan y se libran del estrés? ¿Qué culpa tiene Petro de que las frías mujeres bogotanas disfruten de espectaculares orgasmos con el toque toque en Transanimalenio? ¿Qué le ven de malo a que las bogotanas tengan una vida sexual más activa y placentera por cuenta de su novedoso sistema de transporte? ¿Y además a tan bajo costo?

El alcalde no tiene la culpa de que los mandamases dueños de la empresa cobren 1.750 pesos por un servicio que debería ser a menos de la mitad y que, sin embargo, para presionar otro incremento en el precio del pasaje guarden una buena parte de los buses en las horas pico. Porque eso es lo que los usuarios ven, según dos fuentes fidedignas que tengo: en los garajes del Portal del Sur y de la 80 a esas horas hay una cantidad de articulados que no se explican por qué están ahí en lugar de estar trabajando…

Petro no es responsable de que la gente se enverraque porque le vendieron la idea de que en Transanimalenio le rinde más el tiempo. Claro, una vez montado el sufrido usuario en el diabólico armatroste le rinde más, pero no se tiene en cuenta la eternidad que transcurre desde el momento en que la víctima sale de casa, espera el alimentador, hace la fila en taquilla, luego la laaaaaaaaarga espera hasta que pase una jaula con un par de decímetros cúbicos en los cuales se pueda “acomodar” a la brava. Eso no es vida, pero no es culpa de Petro. Además el hombre anda tan ocupado que es inhumano pedirle que intervenga en esos problemas tan jartos.

Me atrevo a darle un sabio consejo a mi apreciado gobernante capitalino: renuncie a la flota de camionetas 4×4 y a los lujosos automóviles que su mujer tan hábilmente maneja y viaje en Transanimalenio, a ver si lo dejan de jorobar con tanta envidia sus antiguos copartidarios. No soluciona el problema pero da ejemplo de sacrificio y solidaridad con el pueblo que lo eligió y que está pagando caro el privilegio de ser gobernado por un mandatario de lujo como usted. ¿Qué gana? Pues que empieza a subir en las encuestas y, seguro, llega a la presidencia antes de lo esperado. ¿Le parece poco?

Me pregunto por qué en Colombia hay gente tan envidiosa y mala leche. No entiendo por qué el pueblo ingrato no acepta que en sólo 70 días de gobierno distrital la ciudad más poblada del país ha cambiado sustancialmente y, lo que es mejor, se proyecta como una de las capitales más modernas del mundo, con servicios públicos de primera calidad a muy bajo costo, con la  educación pública que está en vías de ser la mejor del mundo porque los docentes ahora sí van a estudiar lo que enseñan, una ciudad posmoderna en la que los hospitales públicos van a tener que cerrarse por falta de enfermos, en fin.

Tampoco se sabe qué va a hacer Bogotá con tanto policía innecesario, porque ya no hay raponeros, ni apartamenteros, ni atracadores; los amigos de las barras bravas de Santa Fe y Millonarios son ejemplo de decencia y de comportamiento social, las calles están muy bien iluminadas, especialmente de noche, ja, ja, ja.  Y el sujeto ese, ¿cómo se llama?, ese que todos los días sale en RCN a mostrar troneras en las vías públicas, tipo mentiroso que muestra videos de las épocas de Mockus y Peñalosa porque hoy día la malla vial de Bogotá es envidia de ciudades como Toronto, Berna, Copenhague, Beijín, etc.    

Me duele que la gente no considere un acierto que mi admirado líder cienagaorense decida que los terrenos que se compraron con los tributos de los bogotanos, para construir una megavía, la ALO, para darle solución al embotellamiento eterno de la ciudad, en realidad se deban utilizar para construir parques y colegios. Por ejemplo mi tío Serafín, que de serafín nada tiene, y que además es un viejo godo y suspicaz, me dijo que lo que quiere Petro es tirársele el negocio a los contratistas que ya se frotan las manos ante la inminencia de multimillonarios negocios nulemorenescos.

En eso tiene razón el achacoso familiar, pero no es como él lo piensa. Porque Petro sí se les tira el negocio a los de siempre pero, de paso, él hace lo suyo; es decir, empieza un nuevo macroproyecto en el que los contratistas son de su cuerda, sus amigos, sus parceros. Gente honrada, de lo mejor. Los nuevos adalides del desarrollo económico y de infraestructura en la capital del país. Por ahí es la cosa, admirado Noel. Que se vayan para la m…, bueno que se larguen los corruptos de siempre y que lleguen otros, perdón, que lleguen funcionarios pulquérrimos que verdaderamente le den una nueva dinámica a la contratación en Bogotá. Espero que Clarita entienda el mensaje y no se ponga a organizar bogotazos como el del 9 de marzo en Transanimalenio. Eso le da muy mala imagen y, de pronto, hasta la hace bajar en las encuestas para presidente de Colombia. No sea bruta, mamita, y hágame caso. Y cuide ese moño de abuela que la hace ver tan bien cuando inaugura obras inconclusas. No se meta con ese Petro que no hace más que echarles la culpa a los sacrificados y honestos exfuncionarios militantes del Polo Democrático Alternativo.

Colofón: hablando en serio, las autoridades deben meter en cintura a tanto gamín desadaptado que piensa que la destrucción es base de la justicia social. Bienvenida la protesta inteligente, organizada y civilizada. Y que la justicia castigue a los funcionarios y exfuncionarios que patrocinan estos desmanes. Y a los mandatarios que en vez de gobernar se la pasan en el twiter echándoles la culpa de su ineptitud a sus opositores. Petro: póngase a trabajar, carajo, no se robe el sueldo… O, ¡renuncie!

 

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