Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

Superpoblación y hambre

Aunque las tasas de natalidad han ido bajando, el crecimiento poblacional no se detiene. Estamos viviendo lo que los científicos llaman momentum de la población. Muchas personas en el presente se encuentran en sus años reproductivos y la mortalidad infantil ha disminuido considerablemente, por tanto no importa que lleguemos a un nivel de reproducción 2.2 hijos por pareja, necesarios para conservar el tamaño de la población, el aumento poblacional que se espera es gigantesco.

El periódico Los Angeles Times da un ejemplo que explica con claridad la idea de momentum: es como un tren que va a determinada velocidad, una vez apliques los frenos, tarda un buen rato en parar. Se estima que el tren del crecimiento de la población va a detenerse en el 2075. La situación actual es tenebrosa: la India debe alimentar 1200 millones de bocas y el crecimiento es de 2.5 por pareja, así que para que este se reduzca al ideal: 2.1, se necesitarán 17 años más.

De acuerdo con la U.N. Food and Agriculture Organization, hoy mil millones de personas padecen hambre en el mundo. Ya mueren cada día ocho millones de seres humanos por efecto de la mala nutrición. Cada once segundos muere un niño de hambre. Una de cada ocho personas vive en condiciones de pobreza, pero tal como van las cosas en el 2050 será una de cada tres personas. La población crece a una rata muy alta en los países más inestables y entre las poblaciones más pobres. Se espera que la población de África se duplique en la mitad de esta centuria.

A los políticos no parece preocuparles el asunto, por buenas razones de interés personal:

Los de Europa, Japón y América del Norte creen que hay poca mano de obra, pocos jóvenes trabajadores y muchos viejos para financiar por medio de las pensiones de jubilación. En los países en desarrollo, la política es apoyar el crecimiento de la población como fuerza política. En los países en desarrollo, por malas políticas, los anticonceptivos no llegan fácilmente a las manos de las adolescentes pobres que los necesitan, ni son baratos. Los programas de planificación familiar no cuentan con apoyo político ni económico. Al político le interesan sus cuatro años de gobierno, no el bienestar a largo plazo de su población.
En toda África y en partes del sur de Asia y de América Latina, cientos de millones de personas viven en el borde de la inanición. ¿Cómo alimentar 9.000 millones de personas sin destruir el planeta? por ahora sería imposible hacerlo, y no es cuestión de mala distribución de recursos.

Las religiones son en gran medida culpables de la explosión demográfica, pues impone trabas contra la contracepción y el aborto. A las religiones les interesa ver crecer el número de fieles. A principio de este mes, Obispos católicos de Kenia, protestaron ácidamente contra las ayudas provenientes de USA (de la fundación de Bill Gates y su mujer) a favor de la anticoncepción, llamándola medida «peligrosa», que podría «conducir la sociedad humana a la destrucción y, por extensión, a la raza humana.»

El uso de anticonceptivos es mayor en los países del primer mundo, como cabe esperar, y casi inexistente en muchos países de África. En orden descendente, el porcentaje de mujeres entre 15 y 49 años que usan algún tipo de anticonceptivo:
Gran Bretaña y China es del 84%,
Brasil el 77%,
Canadá, Usa, Australia y Nueva Zelanda entre el 71 y el 73%
Colombia el 68%
México el 67%
Argentina el 64%
Japón el 45%
Pakistán el 19%
Nigeria, Sierra Leona, Congo y Albania entre el 6 y el 10%
Angola el 5%
Somalia el 1%.

Según proyecciones de las Naciones Unidas, el número de pobladores se elevará a 9.300 millones en el 2050, lo que equivale a añadir otra India y China al mundo. No se ve una solución cerquita ni posible.

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