Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

Los callos de los pies son útiles

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Quién hubiera pensado que los callos pudieran servir para algo. Usualmente los vemos con fastidio y miedo. Tenemos la idea de que son feos y de que duelen. Las mujeres hacemos hasta lo imposible para deshacernos de ellos: los raspamos, los cortamos, los lijamos, les ponemos químicos que van pelando las capas de la piel, incluso, hasta lacerarla. Bueno, pues resulta que el doctor Daniel E. Lieberman, de ciencias biológicas de la Universidad de Harvard, acaba de publicar un estudio realizado en Kenia en compañía de otros especialistas de distintas partes del mundo que se fueron a la parte occidental del país, a un pueblo rural, a estudiar personas que nunca han usado zapatos en su vida, y a comparar el estado de sus pies, con otros kenianos, que, en cambio han usado siempre zapatos.

El doctor Lieberman considera que el debate de correr descalzos o con tenis debería haberse cambiado por la investigación sobre cómo los zapatos afectan la salud de los pies. Recordemos que durante miles de años los seres humanos anduvimos descalzos. Los zapatos son un invento cultural, relativamente reciente.

Las personas que caminan descalzas desarrollan callos gruesos y enormes, y según el doctor Lieberman, los callos son una adaptación que protege los pies y que ayuda a la locomoción para hacer largos recorridos sin dañar los pies. Los callos son protecciones naturales para los pies. Además, los pies con callos no tienen menos sensibilidad a las texturas de las superficies ni al calor, que los pies sin estos. Los callos no nos hacen perder sensibilidad, como hemos creído.

Lo que es llamativo en la investigación es que parece que los zapatos, en cambio, sí dañan los pies. Todavía no saben cómo es la relación entre el uso de zapatos y el aumento de las tasas de enfermedades articulares degenerativas, como la osteoartritis.

En el presente, el profesor e investigador Lieberman y el doctor Holowka están haciendo investigaciones en Boston con un grupo local de entusiastas descalzos. Todo parece indicar que los callos son importantes y que desempeñan el papel de proteger los pies. En palabras de Lieberman: “Hasta hace poco era anormal no tener callos. En algunos aspectos, hemos perdido contacto con nuestros cuerpos, y este es un buen ejemplo de ello. Cuando le contamos nuestros resultados a personas que nunca usan zapatos nos han respondido: ‘Díganos algo que no sepamos’ «.

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