Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

El mar sin peces

Después de hacer un análisis de datos o mega datos provenientes de cientos de lugares de todo el mundo, los científicos han llegado a la conclusión de que les estamos haciendo un daño inmenso a los océanos. Según Douglas J. McCauley, ecólogo de la Universidad de California, en Santa Barbara, estamos presenciando el comienzo de la mayor extinción masiva jamás vista por el hombre. Los impactos  negativos sobre los océanos se han ido acelerando, pero tendrían reversa de actuar a tiempo, según Malin L. Pinsky, biólogo marino de la Universidad de Rutgers.

En la superficie terrestre el impacto humano es visible y cuantificable, en los océanos es  mucho más difícil de medir con precisión; sin embargo, sabemos qué factores contribuyen a la catástrofe que muy pronto vamos a presenciar. El calentamiento global y la emisión de gases de carbono han hecho que la temperatura del agua y la acidez aumenten. Ante esta situación, los peces de aguas frías se vean obligados a invadir nuevos hábitats para detrimento o desplazamiento de los peces que los ocupan; los arrecifes de coral se han ido calcificando, en otras palabras, muriendo. Ya han muerto el 40% de estos, no solo por el aumento en la temperatura sino también por la acidificación de las aguas. El mar entero es como una pecera en la cual vertemos vinagre al tiempo que la calentamos con una hornilla. Uno puede imaginarse el daño que esto causa a plantas y peces.

La pesca masiva es uno enorme entre los numerosos crímenes que cometemos contra los océanos. Por satélite y con tecnología de ultrasonido se rastrean los bancos de peces para perseguirlos y sacarlos del mar indiscriminadamente. Desde 1945 hasta hoy hemos cuadriplicado la capacidad de pesca.  Cada año se sacan de mar entre 80 y 90 millones de toneladas de peces. Para que nos hagamos una idea, esto es equivalente a comernos en el lapso de un año a todos los chinos que habitan en China, si fuéramos caníbales (cuando preguntaron a Borges, en una entrevista que si en la Argentina era verdad que había caníbales, contestó: “No, ya nos los comimos a todos”). Valga anotar que China es el país más depredador de peces del mundo. La gente cree, no sin ignorancia, que como las aguas son vastas, los peces son inagotables. De acuerdo con la Unión para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), 1414 especies de peces están en peligro de extinción, principalmente debido a la sobrepesca.

Otro gran daño visible ya es la destrucción de manglares. En la actualidad hay un claro déficit de manglares, pues se los destruye para hacer cultivos de peces comerciales o para ampliar playas con propósitos turísticos. Muchos se han destinado al cultivo de langostinos y peces, con lo cual acabamos su ecosistema natural. Al dragar la arena del fondo de los manglares se atrapan muchos pececillos fundamentales para el ecosistema pero inútiles como alimento; una vez pescados, jamás se devuelven al agua. Ni que decir de la tecnología de redes para barrer el fondo marino. Con esta forma de pesca han quedado en escombros 20 millones de millas cuadradas de la plataforma continental. La minería en el fondo del mar es una amenaza terrorífica y difícil de detener pues cuando se ejecuta no solo se daña el fondo del mar sino que las aguas se contaminan. De esta ni nos enteramos, pues las grandes compañías las realizan en lugares remotos, sin testigos.

¿Cómo detener la pesca masiva, cómo detener a las grandes compañías? mientras crezca la demanda cercen los negocios. En últimas, la demanda crece porque crece la población. El poder más grande que tenemos es el de educar a las mujeres para que no aporten a la explosión demográfica, y no tengan más de dos hijos. El mundo no tiene ya otra solución.

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