Ese extraño oficio llamado Diplomacia

Publicado el Asociación Diplomática y Consular de Colombia

FUTBOLISTAS Y EMBAJADORES DE UN PAÍS QUE NO TARDARÍA EN NACER*  

Rey/Kris/Galic (2000) Un Maillot pour l’Algerie La historia del fútbol nos deja una peculiar anécdota de un puñado de futbolistas que decidieron hacer una revolución desde la cancha para luchar por un país que aún no existía: la República Argelina Democrática y Popular, como se le conoce hoy. Fueron los primeros embajadores de una nación que no tardaría en nacer.

Desde 1848, Argelia había sido un departamento de Francia, situado en la región del Maghreb, al norte de África. En lo futbolístico, muchos jugadores argelinos defendían la bandera francesa pero lo hacían sin convicción. No amaban esa camiseta azul, la ‘Marsellesa’ les era indiferente. Añoraban defender algún día los colores de una futura selección argelina y cantar su propio himno. Soñaban con tener su propio país.

El Frente de Liberación Nacional (FLN) fue fundado el 10 de octubre de 1954 con el objetivo de romper con el yugo francés y lograr la independencia argelina. Francia los consideraba una organización terrorista. El choque era inevitable. La descolonización multiplicaba los conflictos separatistas a nivel mundial. Algeria era sólo un caso más.

El fútbol ofrecía a los argelinos calidad de vida, estabilidad, buenos salarios, posibilidades de jugar en competiciones europeas y el honor de vestir la camiseta de la selección francesa. Sin embargo, el sueño independentista era algo más importante para muchos de ellos como se evidencia en el caso de Rachid Mekhloufi, un habilidoso delantero del Saint Etienne. Rachid se perfilaba como un posible titular de la selección francesa en la antesala del mundial de 1958 a desarrollarse en Suecia en el mes de mayo.

Tan sólo unas semanas antes del inicio del campeonato del mundo, la vida de Rachid conocería un giro inesperado. Mohamed Boumezrag, un técnico de fútbol argelino, desde la clandestinidad estaba haciendo un llamado general a los jugadores de Argelia para que conformaran su propia selección nacional bajo la protección del FLN. El llamado llegó a oídos de Mekhloufi quien decidió fugarse de la concentración: representar a Francia habría sido traicionar sus sueños. “Me hubiera encantado jugar la Copa del Mundo, pero no era nada comparado con la independencia de mi país” declararía mucho después.[1] Atendiendo ese llamado del alma, se embarcó con destino a Túnez, sede del Gobierno Provisional de la República Argelina (GPRA). Varios de los jugadores argelinos más talentosos como Said Brahimi, Moustapha Zitouni, Abderrahmane Boubekeur siguieron su ejemplo.

Bajo la protección del FLN, el plan era simple: fundar la selección argelina de fútbol con su propio himno, su propio uniforme; su propia identidad. Un ‘Once de la Independencia’. Una verdadera revolución futbolera que suponía, además, entrar en conflicto con la misma FIFA: Argelia no era todavía un país por lo cual no podía gozar de ningún tipo de reconocimiento. El escándalo y la indignación en París fueron mayúsculos. La lucha ya no era sólo militar: en la cancha se jugaría también un partido esencial.

El fútbol se transformó en un arma ideológica para el FLN: pasearon a la ‘Selección de Argelia’ a lo largo y ancho del mundo, difundiendo el clamor de los argelinos por la independencia en uno de los más exitosos ejemplos de diplomacia deportiva en la historia.  Debido a las restricciones de la FIFA, jugaron sólo amistosos con selecciones de países aliados, usualmente países comunistas y socialistas como la Unión Soviética y Hungría. Jugaban tan bien que no tardaron en enamorar al mundo con su fútbol.

Sus partidos tenían un profundo valor simbólico: en los actos protocolarios se izaba la bandera de Argelia y los jugadores entonaban su himno llamado Kassaman. Este himno sí lo sentían como propio y lo cantaban con orgullo: lo declamaban como si fuera el más hermoso de los poemas jamás escritos. La letra los inspiraba: escrito en 1955 en plena guerra contra los franceses, su nombre, que se traduce al español como “juramento”, era una declaración de amor a los caídos en combate:

¡Nosotros Juramos! por las tormentas devastadoras que se han abatido sobre nosotros

Por la sangre noble y pura derramada de manera generosa

Por nuestras banderas resplandecientes que flotan en los cielos

Sobre la cima de nuestras orgullosas montañas

Que hemos asumido un compromiso de vida o muerte

Porque hemos decidido que Argelia vivirá

¡Sean testigos! ¡Sean testigos! ¡Sean testigos!

Ya no eran simples jugadores de fútbol. Se habían convertido en próceres de una causa política, en embajadores de un país que luchaba por existir. Era toda una revolución política y diplomática, una bofetada a la FIFA que había manifestado su apoyo a Francia. Cuanta poesía en este acto de rebeldía.

En marzo de 1962 Argelia consiguió su independencia. La selección de Argelia se convirtió en un sueño hecho realidad. El mito fundacional de la nación argelina le debe mucho a varios futbolistas que con coraje asumieron la postura política de luchar por su propio país. Said Brahimi, Moustapha Zitouni, Abderrahmane Boubekeur, Ben Abdelaziz Tifour, Rachid Mekhloufi, entre otros, son héroes nacionales.

*David Renato Díaz Bejarano. Politólogo de la Universidad de Grenoble en Francia, con especialización en Cooperación Internacional de la Universidad Externado de Colombia y Maestría en Derechos Humanos de la Universidad de Estrasburgo en Francia. Tercer Secretario de la Carrera Diplomática asignado a la Dirección de Asia, África y Oceanía del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.

 

 

 

 

[1] Billebault, Alexis. (1 de abril de 2016) Rachid Mekhloufi : « Je n’ai pas hésité avant de rejoindre l’équipe du FLN algérien ». Le Monde. Recuperado de: https://www.lemonde.fr/afrique/article/2016/04/01/rachid-mekhloufi-je-n-ai-pas-hesite-avant-de-rejoindre-l-equipe-du-fln-algerien_4893815_3212.html

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