Ese extraño oficio llamado Diplomacia

Publicado el Asociación Diplomática y Consular de Colombia

ESPARCIENDO SEMILLAS: DIPLOMACIA Y POSCONFLICTO A UN AÑO DE LA FIRMA DEL ACUERDO DE PAZ*

 

Hoy 24 de noviembre se cumple un año de la firma del acuerdo definitivo de Paz entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC. Desde entonces, y tal como lo reiteraron muchos analistas en su momento, los grandes retos para el país empiezan. La paz no se limita a  la firma de un documento, ella se concreta en los procesos subsiguientes, que surgen, o al menos se espera que surjan, en la etapa de posconflicto.

lEste artículo pretende resaltar algunos de los avances más significativos observados en estos primeros 365 días, desde la perspectiva institucional, sin pretender con ello negar la existencia de ambigüedades y dificultades que se han encontrado en el camino.

En este contexto, y considerando que es un deber de todos y cada uno de los colombianos contribuir al éxito de este proceso y consolidar así la tan anhelada “paz estable y duradera”, vale la pena preguntarse ¿Cuál ha sido la contribución del Ministerio de Relaciones Exteriores y de sus funcionarios, tanto al interior del país como en el exterior, para avanzar en esta dirección?

A nivel interno, iniciaré resaltando la labor de esa segunda Alma Mater de todos los que hemos ingresado por concurso al servicio exterior colombiano. Sí, la Academia Diplomática, en la que se forman los aspirantes a la Carrera Diplomática y Consular,  los  funcionarios ya inscritos en el escalafón, y en general, todos los funcionarios y servidores del Ministerio de Relaciones Exteriores.  El papel de la Academia es clave., por ello desde hace algunos años, y particularmente con más vigor desde la firma del acuerdo, se ha dado paso a un proceso de consolidación en la formación de los funcionarios en cuanto a temas de paz. Esto se ve reflejado, por ejemplo, en la incorporación del Seminario “Cátedra de la Paz, enfocada en el Posconflicto”, que es parte integral del componente teórico de quienes realizan el curso de formación diplomática y consular  (Res. 0547 del 27 de enero de 2017). Asimismo, la Academia en convenio con distintas instituciones con las que mantiene acuerdos de cooperación, ha ofrecido varias conferencias  que permiten conocer y analizar las experiencias de otros  países y regiones, los cuales, luego de significativos periodos de violencia, le han apostado a  la paz y a la reconciliación. Así, expertos en Sudáfrica, en Irlanda del Norte y también Alemania, entre otros, han hecho parte del programa de actividades que ha venido ofreciendo la Academia Diplomática.

Entrar en detalle en todos los micro-procesos que desde la Academia se gestan  sería extenso. Basta reiterar que sólo a través de una formación en sintonía con las necesidades del país se puede contribuir al estudio crítico y constructivo en torno al tema de la paz y a los retos del posconflicto. Muchos de estos retos requieren del trabajo decisivo de este Ministerio y por lo tanto de un cuerpo cada vez más profesional y especializado. Esto es importante resaltarlo, máxime si se considera que la función primaria del Ministerio como conjunto es la de “Formular y proponer al Presidente de la República la política exterior del Estado colombiano” (DECRETO 869 DE 2016, art. 4 N°1). De ahí que la inversión que hace la Academia Diplomática en formar permanentemente a sus funcionarios en esta área constituye, desde mi perspectiva, una semilla que se aporta al país en estos momentos y pese a las vicisitudes de la coyuntura actual.

Una segunda labor a resaltar, por lo general discreta, tiene que ver con los programas del otrora Plan Fronteras para la Prosperidad, elevado a mediados de julio de 2016 a Dirección para el Desarrollo y la Integración Fronteriza. Entre estas  labores, se encuentran las mingas comunitarias que se han venido adelantando en el marco del programa “Paz en movimiento”, cuyo objetivo es contribuir a la reconciliación y construcción de paz a través del deporte como herramienta de reconstrucción del tejido social. Así, en los dos últimos meses, las poblaciones de 22 municipios fronterizos en departamentos como Amazonas, Chocó, Guainía, Norte de Santander, Putumayo, Vaupés, entre otros, han participado en estas actividades permitiendo el empoderamiento de sus comunidades, especialmente niños y jóvenes.

Por otra parte, esa misma Dirección extendió sus actividades a zonas que no pertenecen, en el estricto sentido de la palabra, a un municipio fronterizo, pero que se constituyen en zonas de gran vulnerabilidad en razón del conflicto colombiano. Es así, que la Cancillería ha venido adelantado un  trabajo en el municipio de Briceño, Antioquia, hoy semillero de paz, al que aporta su experiencia en procesos de concertación y formulación de  proyectos con las comunidades. Es destacable el programa  “Deporte y Convivencia en Paz”, por medio del cual 16 menores viajaron a Alemania para un intercambio deportivo en el 2016. Adicionalmente, la Cancillería ha coordinado la labor de las veinticuatro entidades del Estado que participan en las distintas iniciativas que buscan promover el progreso en la región. La inauguración de un colegio y de una biblioteca en mayo de este año, y la gestión de las jornadas de telemedicina, son frutos de este esfuerzo conjunto.

En cuanto al plano externo de la diplomacia, igualmente vale señalar que las gestiones multilaterales, bilaterales y naturalmente las del ámbito consular, han seguido esparciendo de manera constante sus propias semillas en este nuevo escenario del país.

Frente a lo multilateral, recientemente  se firmó el “Estatuto de Acuerdo de Misión” para el establecimiento y funcionamiento de la segunda Misión Política Especial de Naciones Unidas en Colombia. Esta misión verificará y hará seguimiento al cese al fuego bilateral y temporal con el ELN. En efecto, y tal como se ha sostenido en el país, un escenario íntegro de posconflicto debe incluir todo esfuerzo para lograr un acuerdo con este grupo; en ese proceso, el acompañamiento de la comunidad internacional será igualmente de gran importancia.

En cuanto a lo bilateral,  las misiones colombianas en el exterior han logrado mantener y seguir sumando el respaldo  y apoyo de  diversos gobiernos  a la agenda de paz. Esto se traduce en las firmas de programas de cooperación técnica y científica, programas culturales y proyectos novedosos enfocados al posconflicto. Algunos ejemplos recientes:

– En octubre y durante la visita a Colombia del Ministro de Asuntos Exteriores y Comercio de Hungría, Sr. Péter Szijártó, se reiteró el interés de ese país en un modelo de construcción de paz a través del desarrollo agroindustrial.

-En el marco del año Colombia – Francia 2017, cuya programación fue concertada con el respaldo de los  gobiernos y Embajadas de ambos países, se han realizado un sinnúmero de actividades de interés, entre ellas el reciente seminario de “Paz y Biodiversidad en Colombia”, llevado a cabo en París. En ese seminario se presentaron  diversas iniciativas de desarrollo sostenible en los territorios del postconflicto. (www.colombiafrancia2017.com)

– La República de Irlanda acogió desde el 22 de septiembre y  por cerca de casi dos semanas a 12 niñas intérpretes del arpa, provenientes de los departamentos de Guaviare y Vichada, para un intercambio cultural durante el cual las jóvenes pudieron conocer  de primera mano  la agenda del país anfitrión en los temas de equidad de género y el papel de la mujer en torno a la paz y la seguridad.

Por último, y como resultado de la gestión consular, se siguen abriendo espacios de encuentro para nuestros connacionales en los cinco continentes. El rol de los funcionarios consulares en torno al posconflicto no se limita a la ya de por sí importante labor de divulgación y puesta en marcha de la Ley de víctimas, la Ley 1448 de 2011 -en cuanto a toma de declaraciones se refiere-, sino que va más allá. Los consulados tienen todo el potencial para servir de puente con la realidad nacional y  propiciar una reflexión constructiva en el seno  de nuestra comunidad. Por ello, se han implementado plataformas de apoyo a los distintos grupos de construcción de memoria histórica de los colombianos en el exterior, se han generado distintas conferencias para que la diáspora entienda en que va la implementación de los acuerdos, particularmente el tema de Justicia Especial para la Paz, y se han acogido manifestaciones artísticas de colombianos enamorados de la paz e inspirados en la reconciliación.

Reiterando lo señalado al principio de este artículo, el camino por recorrer no está exento de obstáculos, pero el Ministerio de Relaciones Exteriores desde su competencia está comprometido con la paz del país; los ejemplos citados son una pequeña muestra de ello. Y, también han puesto su semilla, los diplomáticos colombianos funcionarios de carrera, representados en la Asociación Diplomática y Consular de Colombia.

En efecto, la Asociación creadora de este blog “Ese extraño oficio llamado Diplomacia” , organización sin ánimo de lucro que desde el año 1981 agrupa a los funcionarios pertenecientes a la Carrera Diplomática y Consular de Colombia, realizó el 13 de septiembre del 2016, un “COLOQUIO SOBRE LOS ACUERDOS DE PAZ” con participación de más de 100 asistentes, entre funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores y de otras entidades,  académicos, estudiantes y miembros de las misiones diplomáticas acreditadas en el país, cuya memoria se encuentra en el vínculo: https://www.youtube.com/watch?v=8iyg0u4atx0

Igualmente, la Asociación se pronunció públicamente mediante un mensaje en el diario El Espectador, el 25 de junio del 2016,  con ocasión del “Acuerdo de Cese al fuego y de hostilidades bilaterales y definitivo y dejación de armas”, el cual catalogó como histórico para Colombia. Así mismo, felicitó en una misiva, también publicada en este diario el 9 de octubre del 2016, al Presidente Juan Manuel Santos con ocasión del Premio Nobel de Paz que le fue otorgado.

Y como relevante contribución académica, la Asociación Diplomática y Consular de Colombia, dedicó la edición número 21 de su principal publicación, la revista “Orbis”, al posconflicto, en un tiraje de 1200 ejemplares que además, se puede consultar en línea: https://issuu.com/asodiplo/docs/orbis_no._21

En suma, quienes ejercemos “Ese extraño oficio llamado Diplomacia” como miembros de la Carrera Diplomática y Consular,  tenemos una responsabilidad enorme al haberlo escogido como opción de vida. Somos memoria institucional de la diplomacia colombiana. Por eso hoy, mañana, en 25 años y muchos más, nos motivará constantemente la ilusión de servir y dar cuenta a la sociedad y a las futuras generaciones, de cómo desde lo institucional, nuestro oficio en sus distintas dimensiones, aporta a la búsqueda de oportunidades y consolidación de soluciones que cristalicen un proyecto  de paz duradero para Colombia.

*Esther M. Arias: Primer Secretario de la Carrera Diplomática y Consular. Politóloga de la Universidad Nacional de Colombia, Máster en Política Comparada del Instituto de Estudios Políticos de Aix- en-Provence, Francia y Máster en  Análisis de Problemas Políticos, Económicos e internacionales Contemporáneos de la Universidad Externado de Colombia. Se ha desempeñado como Vicecónsul en Palma de Mallorca y en Berlín.

 

 

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