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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>You searched for arbol genealogico | Blogs El Espectador</title>
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        <title>MALCOLM DEAS: EL EXTRANJERO QUE NOS ENSEÑÓ A MIRAR COLOMBIA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/malcolm-deas-el-extranjero-que-nos-enseno-a-mirar-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Conferencia de Diego Aretz. Universidad del Norte 2026. Hay una escena que siempre me ha parecido extraordinaria. Un joven inglés, formado en Oxford, está intentando decidir qué país de América Latina va a estudiar. México parece la opción natural. Pero México ya está lleno de historiadores interesados en él. Entonces aparece una novela. Nostromo, de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Conferencia de Diego Aretz. Universidad del Norte 2026.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una escena que siempre me ha parecido extraordinaria. Un joven inglés, formado en Oxford, está intentando decidir qué país de América Latina va a estudiar. México parece la opción natural. Pero México ya está lleno de historiadores interesados en él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces aparece una novela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Nostromo</em>, de Joseph Conrad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una novela ambientada en una república imaginaria llamada Costaguana, que tiene demasiadas semejanzas con Colombia. Y entonces ocurre algo que parece casi una anécdota, pero que terminaría cambiando una parte de la historiografía colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm mira un mapa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y allí está Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Él mismo me lo contó alguna vez. Dijo que tomó el mapa, bajó desde México, pasó por Centroamérica y encontró un país grande que, además, era el país de las novelas que había leído.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenía 22 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sabía que ese país iba a ocupar los siguientes sesenta años de su vida. No sabía que terminaría nacionalizándose colombiano. No sabía que sería profesor de Oxford, que tendría entre sus interlocutores a presidentes y ministros, que asesoraría gobiernos, que formaría generaciones de colombianos y que terminaría construyendo una de las bibliotecas privadas sobre Colombia más importantes que haya tenido un historiador extranjero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mucho menos sabía que, seis décadas después, algunos de sus libros terminarían aquí, en Barranquilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay algo todavía más interesante.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Colombia tampoco sabía que acababa de encontrarse con Malcolm Deas.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un extranjero que llegó a un país que tampoco se entendía a sí mismo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando comencé a investigar a Malcolm, una de las cosas que más me sorprendieron fue que él nunca se presentó como alguien que había llegado a Colombia sabiendo exactamente qué quería encontrar. Más bien lo contrario. En nuestras conversaciones insistía en su propia desorientación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me dijo:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Me despisté mucho los primeros dos años.”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y después agregó algo todavía más revelador:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Los colombianos tampoco lo entendían.”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa frase me parece una de las mejores puertas de entrada a Malcolm Deas. Porque ahí aparece algo que lo acompañaría durante toda su vida: <strong>la humildad intelectual de quien sabe que un país no puede entenderse rápidamente.</strong> Él no llegó con una teoría sobre Colombia. Llegó con preguntas. Y quizás por eso pudo pasar tanto tiempo aquí. Porque cuando uno llega a un país creyendo que ya sabe qué va a encontrar, termina buscando únicamente aquello que confirma lo que ya pensaba. Malcolm hizo lo contrario. Llegó confundido. Y conservó durante décadas la capacidad de seguir sorprendiéndose.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El método Deas: mirar los detalles</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si tuviera que escoger una sola frase para explicar a Malcolm Deas como historiador, sería esta:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Si uno quiere entender algo, tiene que describirlo con todos los detalles posibles.”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto parece una frase sencilla. Pero es una posición intelectual. Porque significa desconfiar de las grandes explicaciones que pretenden explicar un país entero con una sola categoría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia ha sido descrita muchas veces mediante palabras enormes: violencia, oligarquía, pobreza, clientelismo, polarización, subdesarrollo, narcotráfico, Estado fallido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero Malcolm desconfiaba de las etiquetas cuando reemplazaban la investigación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una de nuestras conversaciones me explicó que el poder en Colombia era difuso y que para entender quién mandaba había que mirar los territorios, los pueblos, las relaciones concretas y las diferencias regionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto es muy importante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque Malcolm no preguntaba únicamente:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Quién tiene el poder?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Preguntaba:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Quién manda, dónde manda y hasta dónde manda?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esas tres palabras —dónde y hasta dónde— cambian completamente la pregunta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque un terrateniente podía tener poder sobre sus trabajadores y no necesariamente sobre el alcalde. Un presidente podía tener una enorme autoridad nacional y, sin embargo, tener dificultades para hacer cumplir una decisión en un municipio. Un jefe político podía ser poderoso en un departamento y no serlo en otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>el poder tenía geografía.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y Malcolm quería encontrarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quisiera hablar de un ejemplo muy concreto de del Malcolm de los detalles: Y aquel personaje que le da vida a su texto es una tejedora de un pueblo de Santander llamado Suaita, un pueblo que, si hoy es bien pequeño, imagínelo en 1874. Malcolm va a mostrar, mirando a través del diario de esta mujer tejedora, que la vida política sí había permeado todas las capas sociales de la nueva república, que es una de las tesis que va a defender a lo largo de toda su vida: se trata de una señora de Suaita, municipio de Santander que linda con Boyacá, cerca de donde se produce el bocadillo veleño. El documento es un diario personal manuscrito. En la página titular se lee: “Apunte de lo que ha ocurrido desde el año de 1874 en Suaita, de Sofía Durán D. (tengan la fineza de no quedarse con este libro, porque es un robo)”</p>



<p class="wp-block-paragraph">cuando Malcolm hacía trabajos como los que hizo Ginzburg (<em>La política en la vida cotidiana republicana</em>), esos estudios parecían, digamos, como un poco esotéricos. Alguien que se dedica a hacer una historia de minucias, eso como que no cabía mucho en las estructuras mentales dominantes en la historia. Entonces, alguien que se mete en ese detalle, pues era muy subvalorado, pues estaba haciendo un ejercicio casi de masoquismo histórico, porque ¿eso qué aporta? Hoy vemos la importancia de eso. Quiero decir que, de pronto, en el sentido de esa conexión que haces con Ginzburg, Malcolm pudo ser como un pionero de cosas cuya importancia se reconocen mucho más vigorosamente hoy, como estructurantes de la sociedad.[</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí recuerdo una anécdota que me parece que revela otra dimensión de ese método. Gonzalo Sánchez decía que Malcolm había puesto a estudiar a todo el mundo con el rigor y la precisión de su trabajo. Era difícil argumentarle. Y yo creo que había ahí también un rasgo de profesor: esa manera de obligar a los demás a volver sobre las cosas, a revisar el dato, a precisar el argumento y a no conformarse con una explicación fácil.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El historiador que desconfiaba de las explicaciones demasiado perfectas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una característica de Malcolm que aparece una y otra vez en mi libro: <strong>su escepticismo.</strong> No era un escepticismo estéril. No era la actitud de quien dice que nada puede saberse. Era exactamente lo contrario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desconfiaba para investigar mejor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desconfiaba de los lugares comunes. Desconfiaba de las teorías demasiado cerradas. Desconfiaba incluso de sí mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando hablamos de sus primeros años en Colombia, me dijo algo que revela mucho de su personalidad intelectual: había sido muy difícil para él entender el país, pero también había comprendido que los colombianos tampoco lo entendían del todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y allí aparece una de sus grandes virtudes:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>no confundía seguridad con conocimiento.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un hombre que sabe mucho puede decir:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Esto es así”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm prefería muchas veces decir:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Veamos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y volver al archivo. Y buscar otra fuente. Y revisar una cifra. Y hablar con otra persona. Y encontrar una excepción. Y entonces modificar la explicación.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Colombia contra los estereotipos</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una escena que me parece extraordinaria y que quisiera rescatar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm hablaba de los primeros años en que estudió Colombia y de cómo encontró que muchos analistas hablaban de oligarcas y terratenientes con afirmaciones que, según él, tenían poco sustento empírico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Él había leído los clásicos, los libros de la Academia de Historia, a los autores del siglo XIX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y llegó a una conclusión:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>la realidad de Colombia no era como la pintaban los analistas de la época.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto nos lleva a otra característica fundamental de su trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm no quería encontrar una Colombia que encajara en una teoría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quería encontrar <strong>la Colombia que existía</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso explica por qué podía pasar de los presidentes a los caciques locales. De las guerras civiles a una hacienda cafetera. De la política nacional a la gramática. De un archivo diplomático a una conversación con un librero. De Oxford a un pueblo perdido de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su objeto de estudio no era una abstracción llamada Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Era <strong>la vida colombiana</strong>.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por eso el siglo XIX lo fascinó</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá ninguna parte de la historia colombiana muestra mejor su método que su obsesión por el siglo XIX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm veía allí un laboratorio extraordinario. Un país que acababa de independizarse. Un Estado todavía en construcción. Partidos políticos que llegaban hasta las capas populares. Guerras civiles. Regiones con enorme autonomía. Presidentes que también eran escritores. Gramáticos que eran políticos. Políticos que escribían gramáticas. Terratenientes. Caciques. Militares. Periodistas. Intelectuales. Y una sociedad que estaba construyendo, a veces a golpes, una república.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero Malcolm se resistía a mirar ese período como una simple prehistoria de la Colombia moderna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para él, allí estaban muchas de las claves de nuestra propia singularidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una frase suya que me parece particularmente importante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando hablamos de las luchas posteriores a la Independencia, rechazó esa mirada según la cual la Independencia habría sido la gran epopeya gloriosa y todo lo que vino después sería una especie de decadencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm fue contundente:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Eso es estúpido.”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y detrás de esa frase, aparentemente provocadora, había una idea historiográfica muy seria:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>la historia republicana de Colombia tiene su propia personalidad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No es una copia defectuosa de la historia europea. No es una versión incompleta de otra revolución. No es simplemente un país que no consiguió modernizarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una historia particular.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y había que estudiarla como tal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí aparece una anécdota que me parece extraordinaria. Margarita Garrido contaba que, en Cali, en 1991 o 1992, estaba conmovida y reflexionando sobre qué sentido tenía escribir sobre nuestra historia en un momento en que Colombia atravesaba una situación tan difícil. Mientras ella estudiaba períodos lejanos de la historia, Malcolm le dijo: <strong>“Pero es que Colombia merece quien cuente su historia, ya habrá tiempo para que otros cuenten lo que sucede ahora&#8230;”</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La violencia: probablemente su gran batalla intelectual</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí creo que conviene entrar en un terreno que seguramente será retomado durante el resto de la jornada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm escribió mucho sobre la violencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no aceptaba fácilmente la idea de que Colombia fuera violenta por naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni que existiera una especie de esencia violenta del colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su trabajo buscó desmontar precisamente esos lugares comunes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <em>Dos ensayos especulativos sobre la violencia en Colombia</em>, su aproximación insistía en diferenciar la violencia política de otras formas de violencia y en cuestionar explicaciones automáticas que vinculaban violencia, pobreza o una supuesta “cultura de la violencia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hay algo muy contemporáneo en esto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque todavía hoy tenemos la tentación de explicar nuestra historia mediante grandes determinismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm nos obliga a preguntar: ¿cuál violencia? ¿en qué momento? ¿en qué región? ¿producida por quién? ¿con qué intereses? ¿bajo qué circunstancias? ¿y por qué disminuye en unos momentos y aumenta en otros?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso parece menos espectacular que decir “Colombia es un país violento”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero es mucho más útil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque obliga a pensar.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un historiador que no era solamente historiador</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí aparece otra dimensión que creo que debemos subrayar especialmente en este evento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm no fue únicamente un historiador que escribió libros sobre Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fue un actor de la vida colombiana.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tuvo relaciones con presidentes. Fue consultado por gobiernos. Escribió para periódicos internacionales. Fue una especie de puente entre Colombia y el Reino Unido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y desde Oxford ayudó a que muchos colombianos llegaran a ese mundo académico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi investigación encontré testimonios de personas que recuerdan cómo Malcolm prestaba su casa, su automóvil e incluso su bicicleta a estudiantes colombianos en Oxford.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso dice algo sobre él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque uno podría hablar durante horas de su influencia intelectual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay otra forma de influencia:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>abrirle una puerta a alguien.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y Malcolm abrió muchas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso su legado no está solamente en sus libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está también en las personas.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El poder: la otra vida de Malcolm</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una dimensión de Malcolm que durante mucho tiempo permaneció parcialmente oculta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su relación con el poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Presidentes colombianos lo consultaban. Diplomáticos británicos lo consultaban. Funcionarios lo consultaban. En algunos momentos, incluso decisiones importantes del Estado colombiano parecen haber recibido su influencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esto es particularmente interesante porque Malcolm no fue un político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No necesitaba serlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su poder provenía de otra parte.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>De saber.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De conocer los antecedentes. De entender las instituciones. De conocer a las personas. De haber leído los documentos. De saber qué había ocurrido antes. Y de poder decirle a alguien poderoso:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Eso que usted cree que es nuevo ya ocurrió antes”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese tipo de conocimiento puede ser mucho más poderoso que un cargo.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La contradicción más interesante: un conservador que no era dogmático</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm tenía posiciones políticas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No era un intelectual neutral en el sentido de no tener preferencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero su manera de relacionarse con personas de distintas posiciones era extraordinaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi libro aparecen testimonios que muestran cómo podía conversar con personas de inclinaciones políticas muy diferentes sin convertir la conversación en una guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esto me parece importante rescatar hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque Malcolm tenía algo que nuestra conversación pública ha perdido:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>la posibilidad de disentir sin dejar de conversar.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Podía decirle a alguien:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Creo que usted está equivocado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y continuar hablando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podía encontrar una buena idea en alguien con quien políticamente no coincidía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podía reconocer una virtud en un adversario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso también es una forma de inteligencia.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El humor como herramienta intelectual</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí quiero detenerme porque creo que es una parte de Malcolm que muchas veces queda opacada por su prestigio académico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Malcolm era divertido.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenía humor. Tenía ironía. Y muchas veces utilizaba el humor para hacer algo intelectualmente muy serio: desarmar una certeza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso aparece constantemente en las entrevistas de mi libro y en los testimonios de quienes lo conocieron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo tuve la fortuna de experimentarlo directamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestras conversaciones, cuando la discusión parecía cerrarse, Malcolm tenía una manera de abrirla otra vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me decía:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Otro dato para confundirte aún más.”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y creo que esa frase resume maravillosamente su método.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el objetivo de una buena investigación no siempre es salir con menos preguntas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces es salir con <strong>mejores preguntas</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm hacía eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Te daba un dato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese dato desmontaba una explicación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces aparecía otra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y luego otra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta que aquello que parecía obvio dejaba de serlo.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lo que realmente hizo Malcolm</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, después de investigar su vida, yo ya no creo que la mejor manera de definirlo sea decir simplemente:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Malcolm Deas fue un historiador inglés especializado en Colombia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso es correcto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero es insuficiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo diría otra cosa:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Malcolm Deas fue un hombre que dedicó sesenta años a aprender a mirar Colombia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en ese proceso nos enseñó a mirarla a nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos enseñó que el país no puede explicarse únicamente desde Bogotá. Que el poder tiene territorios. Que las regiones importan. Que la política llega hasta los pueblos. Que las élites no lo explican todo. Que la violencia no es una esencia nacional. Que la historia republicana tiene personalidad propia. Que las palabras también ejercen poder. Que un documento aparentemente insignificante puede cambiar una interpretación. Y que una buena pregunta puede ser más importante que una respuesta demasiado rápida.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La biblioteca como última conversación</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y llegamos finalmente a este lugar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Biblioteca Karl C. Parrish Jr.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí es donde, para mí, el evento adquiere una enorme belleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quisiera leer un pasaje literal de mi libro, si me permiten “Esta tarde, mi mano fue eligiendo títulos, como quien recorre sin mapa un continente inexplorado:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Plantas útiles de Colombia</em>, de Enrique Pérez Arbeláez, 1955.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Descubrimiento del Nuevo Reino de Granada</em>, de Juan Friede, un libro hermoso sobre nuestros orígenes en la altiplanicie.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Poems</em>, de Lord Byron, con las hojas aún impregnadas de su melancolía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un ejemplar fascinante, en inglés, titulado <em>Gaitán of Colombia</em>, de Richard Sharpless, en el que Malcolm subrayó un pasaje que lo hizo reír, y a mí también. En el pasaje se habla de que el presidente de hace 77 años nombró a Gaitán alcalde de Bogotá para que demostrara que era un mal administrador y así perdiera las elecciones presidenciales, cosas que no funcionaron mucho, pero que recuerdan con demasiado parecido el crecimiento electoral de Petro tras su alcaldía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después, títulos inesperados: <em>Padrinos y mercaderes: crimen organizado en Italia y Colombia</em>, de Ciro Krauthausen. Y luego, verdaderas perlas: <em>Vuelo en el Orinoco</em>, impreso en 1935, de Luis Eduardo Nieto Caballero. Un párrafo me sacude, me hace pensar en la decadencia de nuestra política. En una carta al presidente Olaya, su opositor, Nieto Caballero escribe: “Querido amigo, galantemente invitado por los hermanos cristianos, que al distinguir en esa forma a un hermano masón demuestran cómo entienden y practican la concentración nacional”. Cuan distinto era el lenguaje político en esa época.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y entonces, como un hallazgo improbable, aparece <em>Recuerdos de un viaje a Europa</em>, de Nicolás Pardo, impreso en Bogotá en 1873. Una rareza encantadora: la crónica de un joven bogotano, entusiasta, viajero, convencido de la promesa republicana. Iba a ser cónsul en Italia. Dice algo que me conmueve especialmente en este sótano templado, mientras pienso en la renovación de Barranquilla y su reapertura al mar:</p>



<p class="wp-block-paragraph">[Empieza nota]El Magdalena, con sus abundantes caimanes, con su lento, largo y variado curso, con sus riberas cubiertas de monos de distintas clases, de lindas guacharacas, de aves de toda especie que, en bandadas, atraviesan la floresta de un punto a otro, de miserables caseríos de negros medio desnudos, de bosques asombrosos y selvas vírgenes, en que la naturaleza se ostenta magnífica, exuberante y grandiosa: el Magdalena ha sido muchas veces materia de folletos y de innumerables descripciones.[Termina nota]</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y más adelante escribe, con una esperanza que aún resuena con algo de ternura y tragedia: “El día que nuestra patria cuente con un ferrocarril (que no está distante de realizarse), que ponga en comunicación a Bogotá con el Magdalena, podremos decir con verdad que ocupamos un puesto entre las naciones civilizadas del mundo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm sabía que en los detalles se esconde el alma de la historia. Es hermoso lo que revelan sus libros. En otra página, Pardo cuenta: “En Santa Marta nos hallábamos desde la noche del 25 de agosto, y lo que al instante pregunta el colombiano que allí llega por primera vez es en qué sitio queda la hacienda de San Pedro Alejandrino, donde murió el Libertador de Colombia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este viaje azaroso por los estantes me llevó a otro volumen: <em>Nuestra colonia de Cuba</em>, de Leland Jenks, ensayos sociológicos y económicos escritos por estadounidenses sobre América Latina en la primera mitad del siglo XX, antes de la revolución.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego, <em>La linterna y el búho</em>, de Lucio Pabón Núñez, en donde ese extraño poeta y político conservador hace un homenaje a Caro. Me siento extraño: estoy en el Caribe, en un sótano tibio, leyendo sobre Caro, mientras Pabón cita al gran poeta español Gerardo Diego hablando de Caro, prueba de que tan bien se comunicaban las letras en Hispanoamérica hace cien años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los manuscritos encontré una foto de Malcolm, que nadie tenía en su memoria, olvidada en medio de muchos cuadernos de notas, un libro extraño en inglés sobre la Navegación del Canal del Dique en 1855, con mapa, un árbol genealógico de familias de Bogotá, cómics políticos, disertaciones de varios simposios, telegramas privados de Virgilio Barco, que seguramente le sirvieron para su libro, una cita inquietante de Nicolás de Maquiavelo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La biblioteca de Malcolm era así: exuberante, insaciable, multiforme. Así de vasto era él también, cuando se adentraba, con pasión y método, en las múltiples capas de la historia. Salir del archivo fue como emerger de una conversación larga con un amigo que ya no está, pero que sigue haciendo preguntas. Tal vez eso es lo que queda de alguien como él.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque estamos hablando de las colecciones especiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y una biblioteca personal es una forma extraordinaria de conocer a alguien.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los libros que una persona compra. Los libros que conserva. Los libros que subraya. Los libros que presta. Los libros a los que vuelve. Los libros que nunca termina. Todo eso cuenta una historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La colección de Malcolm no es solamente una reunión de libros sobre Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una especie de mapa de su curiosidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y si algo aprendimos de él es que los detalles importan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso una biblioteca como esta no debería ser entendida como un depósito.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Es una conversación que continúa.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada libro puede preguntarnos:</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por qué Malcolm lo tenía?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué estaba buscando?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué había encontrado antes?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué relación existe entre ese libro y otro?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué pregunta lo llevó hasta allí?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y entonces aparece algo maravilloso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante sesenta años Malcolm estudió Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora tenemos la posibilidad de estudiar <strong>cómo Malcolm estudió Colombia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso es precisamente lo que una colección especial permite hacer.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y aquí entra mi libro</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una razón personal por la que este encuentro me resulta particularmente significativo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo no fui discípulo de Malcolm. No fui su alumno. No fui su amigo de décadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegué a él desde otro lugar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegué como periodista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como un outsider.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso terminó siendo, quizá, una de las mejores cosas que podía pasarme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque pude hacer preguntas que alguien que llevaba cuarenta años conversando con él quizá ya no hacía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pude preguntarle cosas elementales. Pude preguntarle por qué Colombia. Pude preguntarle por qué le interesaba el siglo XIX. Pude preguntarle por la violencia. Pude preguntarle por los presidentes. Pude preguntarle por Oxford. Pude preguntarle por sus libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, sobre todo, pude escucharlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando comencé este proyecto, Malcolm estaba ya muy enfermo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las conversaciones fueron por Zoom, Meet, WhatsApp.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo sabía que eran conversaciones especiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sabía también que probablemente eran de las últimas que tendría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso este libro terminó siendo algo distinto de lo que había imaginado al comienzo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No terminó siendo solamente un perfil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Terminó siendo una despedida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero también una conversación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una conversación entre un hombre que había pasado sesenta años mirando Colombia y un periodista que intentaba preguntarle qué había visto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en algún momento entendí algo:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>yo no estaba solamente escribiendo sobre Malcolm.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estaba tratando de entender Colombia a través de los ojos de Malcolm.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso en el libro escribí que para mí no era solamente su vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Era la historia de Colombia contada por un testigo único.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El legado</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, ¿qué queda de Malcolm Deas?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quedan sus libros. Quedan sus estudiantes. Quedan sus amigos. Quedan sus fotografías. Quedan sus archivos. Quedan sus conversaciones. Queda su biblioteca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, sobre todo, quedan <strong>sus preguntas</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y creo que esa es la verdadera medida de un intelectual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No cuánto escribió. No cuántos premios recibió. No cuántas personas importantes conoció.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sino cuántas preguntas dejó instaladas en la cabeza de los demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de leer a Malcolm, uno ya no puede mirar un municipio de la misma manera. No puede mirar una elección de la misma manera. No puede mirar una guerra civil de la misma manera. No puede mirar a un presidente del siglo XIX de la misma manera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y tampoco puede mirar la palabra “Colombia” de la misma manera.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph">Quiero volver a la escena inicial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un joven de 22 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Oxford.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un mapa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">México.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Centroamérica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una casualidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O quizás una de esas casualidades que, vistas muchos años después, parecen destino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm llegó a Colombia buscando un país que conocía principalmente por los libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y terminó pasando sesenta años escribiendo los suyos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegó como extranjero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Terminó nacionalizándose colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegó buscando una materia para estudiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Terminó convirtiéndose en parte de aquello que estudiaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y quizá la paradoja final sea esta:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Malcolm Deas pasó buena parte de su vida intentando entender Colombia porque sabía que no era fácil entenderla.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y nosotros, los colombianos, tenemos todavía esa misma tarea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque quizá el mayor legado de Malcolm no sea habernos dado una respuesta sobre quiénes somos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá sea habernos enseñado a desconfiar de las respuestas demasiado fáciles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mirar mejor. A mirar más cerca. A mirar los detalles. A mirar las regiones. A mirar los documentos. A mirar a las personas. A mirar nuestras contradicciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, sobre todo, a mirar Colombia sin creer que ya sabemos qué es Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Malcolm murió, en 2023, terminó una vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no terminó la conversación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque aquí están sus libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí están sus preguntas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí está su biblioteca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí estamos nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tratando, todavía, de entender el país que un joven inglés encontró un día en un mapa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Encuentro de colecciones especiales. La obra de Malcolm Deas" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/is3bxkjccX0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132440</guid>
        <pubDate>Tue, 25 Aug 2026 02:50:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/malcolm-articulo-uni-norte.png?quality=60&amp;#038;w=700" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[MALCOLM DEAS: EL EXTRANJERO QUE NOS ENSEÑÓ A MIRAR COLOMBIA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>EL LINAJE DE LOS VALENCIA, Dos casas, un apellido: estudio histórico de los Valencia en Colombia. (Por Carlos Valdivieso)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/el-linaje-de-los-valencia-dos-casas-un-apellido-estudio-historico-de-los-valencia-en-colombia-por-carlos-valdivieso/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Colombia, los apellidos no son solo herencia: son historia viva y, a veces, destino. En un momento decisivo para el país, entender el origen y la trayectoria de nuestras élites deja de ser un ejercicio erudito para convertirse en una necesidad política.</p>
<p>En esta edición de La Conspiración del Olvido, el doctor Carlos Valdivieso nos guía, con rigor histórico y pulso narrativo, por las raíces de uno de los apellidos más influyentes del país: Valencia. Un recorrido donde convergen linaje, poder y memoria, y que cobra especial relevancia en un contexto donde figuras como Paloma Valencia emergen con fuerza en la contienda presidencial.</p>
<p>Más que una reconstrucción del pasado, este texto es una invitación a cuestionar el presente: ¿cuánto del poder que elegimos es realmente nuevo y cuánto es herencia? Porque entender nuestras raíces es, también, una forma de decidir con mayor conciencia el futuro del país.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>En Colombia, los apellidos no son solo herencia: son historia viva. Y a veces, también, destino.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En un momento decisivo para el país —cuando el escenario electoral abre la posibilidad real de que una mujer llegue por primera vez a la Presidencia de la República— mirar hacia atrás deja de ser un ejercicio erudito y se convierte en una necesidad política. Porque entender de dónde vienen nuestras élites, cómo se han formado y qué trayectorias han marcado su poder, es también una forma de comprender hacia dónde podría dirigirse la nación.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En esta edición de La Conspiración del Olvido, recibimos con mucho honor al autor de esta letras que siguen, al doctor Carlos Valdivieso, cirujano plástico, investigador independiente y apasionado genealogista, quien nos propone un viaje que trasciende el relato familiar para adentrarse en las raíces profundas de uno de los apellidos más influyentes en la historia colombiana: Valencia.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Ya en una publicación anterior, destacábamos su capacidad para reconstruir, con rigor y sensibilidad, el tránsito de ocho generaciones desde la llegada a América del almirante Bernardino García de Valdivieso. Hoy, ese mismo espíritu investigativo alcanza una nueva dimensión. Con un trabajo respaldado por fuentes históricas, archivos y estudios especializados, el doctor Valdivieso nos conduce por un recorrido fascinante donde convergen linaje, poder, conflicto y transformación social.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Su relato no es solo una reconstrucción del pasado. Es, ante todo, una exploración del carácter: del liderazgo, de las decisiones y de las tensiones que han moldeado a quienes han ocupado —y aspiran a ocupar— los más altos cargos del Estado. En un país donde la memoria suele fragmentarse o diluirse en el ruido del presente, este tipo de ejercicios se vuelve indispensable.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>No es menor que, en el contexto actual, una figura como Paloma Valencia surja como una de las candidatas con mayores posibilidades de alcanzar la Presidencia. Su nombre no solo encarna una opción política, sino también la continuidad —y en ella, la reinterpretación— de una historia larga, compleja y, en muchos aspectos, decisiva para Colombia.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En La Conspiración del Olvido, creemos que recordar es un acto de resistencia. Por eso, esta colaboración no es solo un aporte académico y narrativo: es una invitación a mirar de frente aquello que muchas veces preferimos no ver. Porque solo entendiendo las raíces, podremos, como sociedad, decidir con mayor conciencia el rumbo que queremos tomar.</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Ramón García Piment y Claudia Patricia Romero Velásquez.</em></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El apellido Valencia en Colombia está presente en varias poblaciones de Caldas, Antioquia y Norte de Santander, pero tambien se encuentra en Cauca, particularmente en Popayán. Por mucho tiempo, la creencia fue que su origen tenía un tronco común. Sin embargo, gracias a la revisión de documentos históricos, facilitada por la digitalización de archivos eclesiásticos y civiles realizada a finales del siglo pasado por una iglesia de los Estados Unidos, hemos podido finalmente resolver este enigma. Este esfuerzo se apoya, a su vez, en la labor acumulada durante siglos por la Iglesia Católica, cuyos sacerdotes registraron con rigor en los libros sacramentales los principales hechos de la vida humana. Son precisamente estos registros: bautismos, matrimonios y defunciones, los que hoy permiten reconstruir con mayor claridad el linaje y la memoria de nuestros antepasados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En realidad, se trata de dos linajes totalmente distintos. Judíos conversos los unos y cristianos viejos los otros, militares los unos y los otros no. Los unos favorecidos por la corona española, los otros perseguidos y vigilados por la inquisición. Cada uno de ellos ha dado hasta ahora un Presidente de Colombia.&nbsp; Pero como hay una brillante candidata que hace parte de los Valencia de Popayán: la Doctora Paloma Valencia Laserna, puede ser que haya un presidente más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debo comenzar advirtiendo a todos, que el relato histórico no es una pintura en blanco y negro de héroes y villanos, sino un paisaje colorido. Es una historia de hombres y mujeres reales con aspiraciones y sueños, con creencias e intereses de diversos ordenes, como siempre ha sido. La conquista, la colonia y la vida republicana es más parecida a las obras del pintor mexicano Diego Rivera, quien en su mural sobre la conquista, muestra sinópticamente todos los elementos humanos del periodo. Entremos pues en materia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La familia Valencia de Caldas, Antioquia y Pamplona.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El primer Valencia con registro que llegó a la Tierra Firme, como se conocía la Colombia actual, fue un Capitán de Infantería llamado Juan de Valencia, quien aparece comandando un regimiento español asentado en la ciudad de Santa Ana de los caballeros de Anserma (Caldas), en la segunda mitad del siglo XVI. La población fundada por el Mariscal Jorge Robledo en 1539 era el sitio de conexión, entre las regiones del sur y el noroccidente del país, durante las épocas de la conquista y el inicio de la colonia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dicho militar tuvo un hijo en estas tierras, quien también ingresó a la vida militar y fue Capitan de Infantería igual que su padre, siendo su nombre Juan de Valencia y Ramírez de la Serna. Se sabe, que llegó hasta la región de Rionegro (Antioquia) a mediados del siglo XVII.&nbsp; De sus numerosos hijos proceden probablemente, todos los Valencia de Caldas y de Antioquia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el más famoso de ellos fue el también Capitan de Infantería Pedro de Valencia Antolínez Beltran, quien a fines del siglo XVII se dirigió hasta la región de lo que hoy es Marinilla (Antioquia). Por alguna razón que no sabemos, dos de sus hijos varones llamados Bernardino y Joaquín, se trasladaron desde allí a principios del siglo XVIII al norte del país, a la ciudad de Pamplona de Indias, fundada en 1549 por Pedro de Ursúa y Ortún Velázquez de Velasco. Allí se casaron con dos hermanas, Antonia y Beatriz Villamizar Pinedo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es así como se crea una línea separada de sus ancestros antioqueños, en una lejana, verde y próspera ciudad del norte del país, y se olvida el verdadero origen de los Valencia pamploneses. Los dos hermanos reciben grandes extensiones de tierra entregadas en encomienda, y se convierten en una de las estirpes más cultas y distinguidas de la región. Sus mujeres eran amantes de la música, y sus hombres gente culta e incentivadora de tertulias literarias en Pamplona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La encomienda tuvo su origen en el antiguo sistema feudal castellano, y al ser implementado en la américa española mediante la Cedula Real de 1503 por Isabel la Católica, suponía el gobierno del designado encomendero sobre un territorio específico, en el cual ejercía tareas de justicia y administración. Debía enviar recaudo de impuestos a la corona y podía emplear la mano de obra indígena, a cambio de garantizar sus condiciones de vida y evangelizarlos. Esto último suponía la cercana relación del encomendero con las comunidades religiosas que hicieron presencia para ello, como los franciscanos, los dominicos y finalmente los jesuitas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que recordar que el sistema de encomienda en lo que hoy es Colombia duró hasta cerca de 1620, siendo que para esa época ya estaba en declive en el resto de los nuevos territorios. El encomendero estaba siendo reemplazado por los llamados corregidores, funcionarios directos de la corona que ya existían en España, y que pasaron a presidir los ayuntamientos, ejercer justicia (primera o segunda instancia), y administrar la gestión económica y la política local.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente uno de estos corregidores del Rey, fue quien provocó la famosa revuelta del 4 de julio de 1810 en Pamplona, días antes del grito de independencia en Santa Fe, la capital del Virreinato de la Nueva Granada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para aportar contexto, debemos decir en primer término que una de las capitulaciones de la revuelta comunera, había contemplado que se creara el nuevo Corregimiento del Socorro separado del de Tunja, y que sus corregidores fueran de origen criollo (es decir nacidos en América). Fue así como en 1795 se crearon los corregimientos de Socorro y Pamplona, y el Virrey Ezpeleta tuvo el buen tino de proponer como primeros titulares a dos criollos, quienes ejercieron brillantemente sus cargos. Ya vencidos sus periodos, el Rey Carlos IV bajo propuesta del ministro Godoy a quien los criollos americanos tenían cierta inquina, nombró a dos españoles en los cargos, lo cual contrarió grandemente la sociedad de las dos ciudades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Pamplona, el designado era Don Juan Bastús y Falla, un abogado catalán. El referido jurista que debía tomar posesión ante el cabildo de Pamplona, por ser la cabecera del corregimiento, lo hizo ante el cabildo de Girón, más leal a la corona y que también correspondía a su jurisdicción. Con tal conducta ya comenzó ofendiendo a la clase dirigente pamplonesa, que la tomó como una afrenta. Instalado en la ciudad, Bastús protagonizó además un altercado con el alcalde José Javier Gallardo y Guerrero, al no permitir que el referido se sentara a su lado en la sesión del cabildo, alegando que el corregidor era de mayor rango al ser un representante del Rey. Los afectados interpusieron varias demandas ante la Real Audiencia de Santa Fe. Sin embargo, el punto culminante de la enemistad entre el corregidor y la sociedad pamplonesa se produjo cuando, después del levantamiento de Caracas, se prohibieron preventivamente las reuniones y diversiones en la ciudad de Pamplona.  A pesar de ello Doña Agueda Gallardo de Villamizar, una hermana del alcalde agraviado y viuda de un rebelde comunero, decidió celebrar la fiesta religiosa de San Pedro con música en las calles, el 29 de junio de 1810. El corregidor respondió abriendo proceso contra la dama, y la encarceló por desacato.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="502" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Casa-Agueda-Gallardo-1024x502.png" alt="" class="wp-image-128101" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa de la prócer Doña Agueda Gallardo y Guerrero. <br>Pamplona, Norte de Santander (Colombia).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cinco días después el día 4 de julio, ocurrió una multitudinaria asonada callejera previamente organizada, en la que participaron José Rafael y Pedro Juan Valencia, dos nietos de Bernardino de Valencia. Los rebeldes tomaron preso al corregidor Bastús, y el 31 de julio conformaron una junta de gobierno provisional para la ciudad, de la cual formó parte José Rafael Valencia. Su hermano Pedro Juan fue designado como uno de los jefes de las milicias de defensa de la ciudad. Desde ese momento los miembros de la familia Valencia tomaron partido, a favor de la independencia del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya en la era republicana<strong>,</strong> a fines del siglo XIX, se presentaron en Colombia varias confrontaciones civiles armadas, donde se atacaron militarmente los dos partidos políticos mayoritarios: el liberal y el conservador. La más importante de ellas fue conocida como la Guerra de los Mil Días (1899-1902). Los Valencia de Pamplona siempre habían sido jefes políticos del partido conservador en su región, y por eso participaron en esa guerra. Varios descendientes de Joaquin de Valencia, uno de los dos hermanos que habían llegado a Pamplona a comienzos del siglo XVIII, fueron generales del ejercito conservador: Ramón González Valencia, Manuel María Valdivieso Valencia y Rafael Valencia Camargo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="1024" width="817" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1-817x1024.png" alt="" class="wp-image-128103" /><figcaption class="wp-element-caption">El General Ramón González Valencia Presidente de la República de Colombia (1909-1910) al centro con bastón, rodeado de sus familiares los generales Valencia de Pamplona. Ajuste digital.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De ellos tuvo especial brillo el General Ramón González Valencia, quien había participado en acciones militares desde 1876, por lo cual tenía un gran bagaje militar. En la guerra se destacó su papel en la Batalla de Palonegro, y en la toma de Cúcuta. El 21 de noviembre de 1902 fue, además uno de los firmantes del Tratado de Chinácota (Norte de Santander), en el que se acordaron las bases para terminar el conflicto armado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez terminada la guerra, el General González Valencia participó en las elecciones de 1904, como formula vicepresidencial del General Rafael Reyes Prieto, quien fue elegido Presidente de la Republica. Pero el ambiente político y jurídico de la época se afectó gravemente, con la supresión del Consejo de Estado ejecutada por el presidente Reyes, mediante acto legislativo del 22 de abril de 1905.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta medida fue seguida de un intento de golpe de estado contra Reyes, liderado por el General Manuel María Valdivieso Valencia primo del vicepresidente, el 20 de diciembre de 1905. &nbsp;El General González Valencia decidió entonces renunciar a la Vicepresidencia de la República. En respuesta Reyes clausuró el Congreso de la República, convocó una Asamblea Nacional Constituyente, y gobernó como un “dictador político”, hasta los violentos actos de protesta popular suscitados en Bogotá del 9 al 13 de marzo de 1909, después de los cuales abandonó el poder. El General Ramón González Valencia fue entonces designado Presidente de la República, el 3 de agosto de 1909, por la misma Asamblea Nacional Constituyente convocada por Reyes en 1905, con el encargo de terminar el período presidencial hasta 1910.&nbsp; Se posesionó el 7 de agosto, y convocó una nueva Asamblea Nacional Constituyente, la cual procedió más tarde a redactar la Reforma constitucional de 1910, y a elegir al antioqueño Carlos Eugenio Restrepo, como Presidente de la República para el periodo 1910-1914.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La resiliente y perenne estirpe Valencia de Popayán.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hacia fines del siglo XVI el ancestro más antiguo conocido de esta línea familiar era Don Diego de Castillejo un caballero al parecer de origen judío y casado con la señora Catalina de Valencia que, según las pocas informaciones disponibles, residía en la ciudad de Oran en Argelia al norte de Africa. Muchos miembros de la comunidad judía de España se habían refugiado en el norte de Africa, después de la emisión del Edicto de Granada por parte de la Reina Doña Isabel I de Castilla, que ordenaba la expulsión de los judíos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="945" height="654" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Edicto-de-Granada.png" alt="" class="wp-image-128106" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Edicto-de-Granada.png 945w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Edicto-de-Granada.png?resize=300,208 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Edicto-de-Granada.png?resize=768,532 768w" sizes="auto, (max-width: 945px) 100vw, 945px" /><figcaption class="wp-element-caption">Edicto de Granada (Decreto de la Alhambra) del 31 de marzo de 1492, emitido por los Reyes Católicos. Ajuste digital.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Tal decreto estuvo vigente en España hasta 1968, cuando el dictador Franco lo derogó. Orán había sido tomado por los españoles en 1509, y tenían allí un emplazamiento militar, el Fuerte de Santa Cruz. Vale decir de otra parte, que Castillejo, aunque era un antiguo apellido español, también fue llevado por algunos miembros de la comunidad judeoconversa de España, entre ellos Don Gonzalo de Castillejo, quien a mediados del siglo XV llegó a ser maestresala del Rey Don Juan II de Castilla, el padre de la misma reina Isabel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una costumbre usada en España en esa época, de la que también echaron mano quienes tenían origen judío, era llevar primero el apellido de la madre y no el del padre. Por eso no debe extrañar, que el hijo de Don Diego de Castillejo se llamara Miguel de Valencia y Castillejo. A partir de ahí, esta línea genealógica usará el apellido Valencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A principios del siglo XVII, Miguel de Valencia atraviesa el mar y se instala en Málaga, donde de su unión con Ana de Aranda Sendía nace Manuel de Valencia y Aranda. Éste último es quien, en la segunda mitad del siglo se embarca para el continente americano, y se instala en Popayán. Allí nace en 1678 su hijo Pedro de Valencia y Aranda, del matrimonio con Ana de Aranda Forcallo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pedro de Valencia y Aranda es un personaje fascinante, por su brillante estrategia para dar un rumbo al ascenso social de su familia en el nuevo mundo. Acontecía que el Rey Felipe V de Borbón había creado en 1717 el Virreinato de Nueva Granada, separando este territorio del Virreinato del Perú. Sin embargo, en 1723 se suspendió la existencia de esta jurisdicción, aparentemente por problemas de viabilidad financiera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque ya desde 1621 existía una Real Casa de la Moneda en Santa Fe de Bogotá, lugar donde se acuñaban las monedas de diversas denominaciones y composiciones de metal, que cumplían los estándares de la corona, Don Pedro escribe a España en 1725. Allí argumenta la conveniencia de crear una nueva Casa de la Moneda en Popayán, dada la dificultad de traslado de los metales a la capital, y la pérdida eventual de parte de este en el trayecto.&nbsp;&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="915" height="664" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Casa-de-la-moneda-Popayan.png" alt="" class="wp-image-128107" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Casa-de-la-moneda-Popayan.png 915w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Casa-de-la-moneda-Popayan.png?resize=300,218 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Casa-de-la-moneda-Popayan.png?resize=768,557 768w" sizes="auto, (max-width: 915px) 100vw, 915px" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa del Tesoro Real de Popayán, construida en 1729 por Don Pedro de Valencia, según planos del arquitecto Antonio García. Popayán (Colombia). Ajuste Digital.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En respuesta, el Rey Don Felipe V de Borbón ordena a la real Audiencia de Santa Fe en 1726 revisar la viabilidad del asunto, encontrando razones válidas para la creación de la nueva casa de la moneda en Popayán (ceca), la cual se formaliza mediante Cédula Real en 1729. El edificio fue construido a partir de ese mismo año. Allí se inicia la gran fortuna de los Valencia, porque en 1747 el Rey Fernando VI nombró al hijo de Don Pedro llamado Pedro Agustín de Valencia y Fernández del Castillo, tesorero perpetuo de la casa de la moneda, cargo que éste ocupó hasta su muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los libros de cuentas de su mayorazgo, reportaron hasta 1785 haber invertido más de 300.000 pesos de plata (equivalentes a más de 50 millones de dólares de hoy), para la creación y manutención de la referida casa de la moneda. De otra parte, y no descuidando además el contacto directo con la corona, el hijo mayor de Don Pedro Agustín de Valencia y Fernández del Castillo, llamado Francisco de Valencia y Sáenz del Pontón, fue enviado a la madre patria, con el fin de concluir allá sus estudios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A distancia desde España, asumió el cargo de Tesorero de la ceca a la muerte de su padre en 1788. Aunque en verdad, quien tomaba cuenta de la ceca en Popayán era su hermano Joaquin de Valencia. Pero al año siguiente, el Rey decidió suprimir el cargo de tesorero remplazándolo por el de administrador, y dejó la ceca bajo control directo de la corona. A pesar de ello, mantuvo el cargo de tesorero en cabeza nominal del mismo Francisco hasta su muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En compensación por la supresión de su cargo, y gracias a la cercanía del rey Carlos IV con Francisco de Valencia y Saénz del Pontón, el Rey decidió ennoblecerlo con el título de I Conde de Casa Valencia, mediante Despacho Real en 1789. En España Don Francisco fue también Consejero de Indias, y Caballero de la Orden de Carlos III.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se configuró así el imponente ascenso social de una línea familiar, que pasó de judeoconversa a tener noble titulado, lo cual no fue único, pero no deja de ser notable. Hay que recordar que la legislación vigente en España después del Decreto de la Alhambra, contemplaba la necesidad de tener registro de limpieza de sangre, para ser funcionario de la corona. Se requería gran habilidad, para evadir tal requerimiento.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="796" height="393" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/expulsion-sefardie-1492.png" alt="" class="wp-image-128108" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/expulsion-sefardie-1492.png 796w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/expulsion-sefardie-1492.png?resize=300,148 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/expulsion-sefardie-1492.png?resize=768,379 768w" sizes="auto, (max-width: 796px) 100vw, 796px" /><figcaption class="wp-element-caption">Expulsión de los judíos de España (año de 1492). Óleo sobre lienzo, 313 x 281 cm. Pintado en 1889 por Emilio Sala. Actualmente en el Museo del Prado, Madrid.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El Condado de Casa Valencia que existe hasta hoy, contempla ser Grande de España, y sus titulares son descendientes directos del primer conde. No obstante, hay que aclarar desde ya, que no es que los Valencia de Popayán desciendan de un noble y grande de España, sino todo lo contrario: es un noble y grande de España quien desciende de la antigua casa Valencia de Popayán. Los Valencia de Popayán descienden todos, de los hermanos del Conde que se quedaron en América.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La línea más conocida continúa en Popayán, con el mismo Don Joaquín de Valencia y Saénz del Pontón, el cual se casó con su pariente Doña Joaquina Ramona Valencia y Hurtado, y tuvo varios hijos, dos de los cuales fueron Antonio y Mariano. &nbsp;Durante los finales del siglo XVIII se dedicaron a sus haciendas, donde trabajaba un numeroso contingente de esclavos negros y servidumbre indígena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La calma llegó a su fin, cuando se dio el levantamiento de Quito contra las autoridades de la corona en 1809. Recordemos que, desde mayo de 1808 el Rey Fernando VII había sido encarcelado por orden de Napoleón Bonaparte. Esta noticia ya era pública en las clases altas de América. La sublevación liderada por el Marqués de Selva Alegre Don Juan Pedro Montufar, había terminado con la creación de una Junta de Gobierno en Quito, bajo la dirección del mismo Marqués, quien incluso era llamado su alteza serenísima. Las noticias llegaron a Popayán en agosto de 1809, y más tarde el mismo marqués envió comunicaciones a Popayán y a otras ciudades, invitándolas a unirse a la sublevación. El gobernador de Popayán Don Miguel Tacón de Tacón y Rosique, quien era un militar de formación naval, convocó un cabildo abierto, llamó a la creación de milicias para prevenir un ataque de los de Quito, estableció control sobre las comunicaciones que entraban y salían de la ciudad, y prohibió hablar de temas de gobierno en los lugares públicos. En tales medidas fue apoyado por el Alférez Real Don Antonio Tenorio, jefe militar de la ciudad.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="839" height="438" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Casa-de-la-familia-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128109" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Casa-de-la-familia-Valencia.png 839w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Casa-de-la-familia-Valencia.png?resize=300,157 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Casa-de-la-familia-Valencia.png?resize=768,401 768w" sizes="auto, (max-width: 839px) 100vw, 839px" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa de la Familia Valencia, hoy Museo Nacional Guillermo Valencia. Construida en el siglo XVIII, según planos del sacerdote y arquitecto empírico Marcelino Pérez de Arroyo y Valencia. Popayán (Colombia).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para empeorar la situación, un año después también en agosto llegaron las noticias del levantamiento del 20 de julio de 1810, en Santa Fe de Bogotá. El gobernador Tacón decidió crear entonces una Junta de Seguridad bajo su control, para intentar mantener el poder. Sin embargo, la misma Junta comenzó a tener sus propios adeptos en contra del gobernador. Miembro de esa Junta fue un sacerdote de la familia Valencia: Marcelino Pérez de Arroyo y Valencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que los miembros más influyentes de la familia Valencia de Popayán, eran en ese momento dos hijos de una hermana del I Conde de Casa Valencia: Doña Francisca Antonia Valencia Sáenz del Pontón, de su matrimonio con el dominicano Andrés Pérez de Arroyo.&nbsp; El mayor era el referido sacerdote que había nacido en 1764, venía de haber sido Vicerrector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá, y ya era reconocido por sus numerosas obras como arquitecto empírico, que aún hoy engalanan la ciudad de Popayán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El otro era el amigo personal del Sabio Caldas, Santiago Pérez de Arroyo y Valencia nacido en 1775, quien para la época ya era un gran jurista y académico. Había sido alcalde de Popayán, e igual que su hermano había descollado como Vicerrector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Una vez lograda la independencia fue Senador de la República, y ejerció liderazgo político en Popayán hasta su muerte, en 1845. Además, fue uno de los firmantes del Acta de Constitución de la Universidad del Cauca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos dos grandes hombres que fueron ideólogos y próceres de la patria, mantuvieron a la familia Valencia en la línea favorable a las ideas de la independencia, sin participar nunca en la lucha armada, porque se trataba de personas contrarias a la guerra. Con su liderazgo, la familia transitó sabiamente a la era republicana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, nada nos puede conmover más que la historia trágica del mártir que la familia Valencia sacrificó, en el altar de la patria. En 1806 a la muerte del I Conde de Casa Valencia, lo sucedió su hijo Pedro Felipe Valencia y Codallos, nacido en 1767. Era un militar de escuela, que había obtenido el grado de Coronel de Infantería, y era Caballero de la Real Orden de Santiago.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="795" height="901" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/pedro-de-Valenc.jpg" alt="" class="wp-image-128111" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/pedro-de-Valenc.jpg 795w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/pedro-de-Valenc.jpg?resize=265,300 265w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/pedro-de-Valenc.jpg?resize=768,870 768w" sizes="auto, (max-width: 795px) 100vw, 795px" /><figcaption class="wp-element-caption">Retrato del II Conde de Casa Valencia Don Pedro Felipe Valencia y Codallos. (Colección familiar- Ajuste Digital).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Había desempeñado además cargos de importancia diplomática y civil, primero durante el reinado de Carlos IV, y después en la era napoleónica, en la que llegó a ser Consejero de Estado y Secretario General del Gobierno. Gracias a lo cual era visto con recelo en ciertos círculos. Durante ese último periodo, el Conde visitó Paris y el contacto con la corriente ilustrada cambió su opinión frente a la emancipación de las naciones americanas. Así, cuando viajó desde España a Santa Fe de Bogotá, poco después del grito de independencia de 1810, inmediatamente estableció relaciones de amistad con los rebeldes Francisco José de Caldas, Camilo Torres y Jorge Tadeo Lozano, en la época de la “patria boba”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estando en su casa de Popayán en 1816, fue tomado preso por el General Sámano después de la Batalla de la Cuchilla del Tambo. Fue llevado a la capital, donde se le acusó de infidencia a la corona, por haber redactado escritos de apoyo ideológico a la independencia, y por contribuir financieramente con la causa. Fue condenado a muerte por el General Pablo Murillo y sus oficiales, y ejecutado por fusilamiento el 5 de octubre de 1816.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Decadas después, en el seno de la familia de Joaquín Valencia Quijano y Adelaida Castillo Silva, nació en Popayán en 1873, un niño llamado Guillermo Valencia Castillo. Quedó huérfano de madre a los 7 años, y de padre en su adolescencia. Su hermano Joaquín lo matriculó en el Seminario Menor de Popayán, que regentaban los padres vicentinos franceses, entre ellos el Padre Juan Bautista Malézieux, con quien comenzó su formación como poeta. Inició después estudios universitarios, en la carrera de Filosofía y Letras de la Universidad del Cauca.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="736" height="796" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Guillermo-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128113" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Guillermo-Valencia.png 736w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Guillermo-Valencia.png?resize=277,300 277w" sizes="auto, (max-width: 736px) 100vw, 736px" /><figcaption class="wp-element-caption">El Gran Maestro Guillermo Valencia Castillo (1873-1943) poeta y político colombiano (Colección familiar- Ajuste Digital).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Terminó sus estudios en Paris adonde fue enviado como parte del cuerpo diplomático colombiano, y por ello pudo asistir al Instituto de Francia, y a La Sorbona. Poemas como “Anarkos”, “Croquis”, o “San Antonio y el centauro”, hacen parte de las mejores letras del idioma español. En su vida política fue también Representante a la Cámara, Senador de la República, y candidato presidencial del Partido Conservador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se casó el Maestro Valencia con Doña Josefina Muñoz, y uno de sus hijos fue Guillermo León Valencia, quien cursó estudios de Derecho en la Universidad del Cauca y después de una brillante carrera política, ganó la Presidencia de la República en 1962. Era el segundo período presidencial del llamado Frente Nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estado debió enfrentar un grupo de autodefensas campesinas liderado por Pedro Antonio Marín, quien usaba el alias de Manuel Marulanda Vélez o “Tirofijo”. Este personaje que había sido inicialmente liberal fue mudando al comunismo, en concordancia con el llamado hecho en 1949 por la Dirección del Partido Comunista Colombiano. Se refugiaron en la región de Planadas (Tolima), que habían bautizado como: “República de Marquetalia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente Valencia ordenó una operación militar conocida como “Operación Marquetalia”, en la cual fue bombardeado el enclave guerrillero de este grupo campesino rebelde. La situación fue hábilmente transformada en “mito fundacional”, por la llamada Guerrilla de las FARC, que lo usó para justificar su accionar criminal de práctica de extorsiones a ganaderos y comerciantes, secuestros extorsivos, reclutamiento y abuso sexual de menores, etc. La estructura armada afirmó ser una resistencia campesina, contra la acción represiva del estado colombiano.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="459" height="612" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Guillermo-Leon-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128114" style="width:574px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Guillermo-Leon-Valencia.png 459w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Guillermo-Leon-Valencia.png?resize=225,300 225w" sizes="auto, (max-width: 459px) 100vw, 459px" /><figcaption class="wp-element-caption">El Doctor Guillermo León Valencia Muñoz, Presidente de la República de Colombia (1962-1966). (Colección familiar- ajuste digital).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Su gobierno logró sin embargo pacificar el país, atacando con éxito en muchos lugares el fenómeno del bandolerismo rural, que afectaba gravemente la productividad en el campo. Criminales sanguinarios y muy famosos como Efraín González conocido como “El siete colores”, o José William Aranguren alias “Desquite”, fueron perseguidos y dados de baja por el ejército.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Doctora Paloma Valencia Laserna, miembro de la novena generación de su estirpe en este país, es una de las candidatas presidenciales de Colombia, en las elecciones que se llevaran a cabo en los próximos días. Es así como, la nación podría tener un presidente Valencia más.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="384" height="477" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Paloma-Valencia-1.png" alt="" class="wp-image-128123" style="width:644px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Paloma-Valencia-1.png 384w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Paloma-Valencia-1.png?resize=242,300 242w" sizes="auto, (max-width: 384px) 100vw, 384px" /><figcaption class="wp-element-caption">Paloma Valencia Laserna, Candidata presidencial para las Elecciones 2026-2030. (Fotografía: Tomás Francisco Flórez Romero).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>REFERENCIAS</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Quintero, M. (1976). El Capitan Cristobal Quintero. Boletín de Historia y Antigüedades Órgano de la Academia Colombiana De Historia. (63) No. 713, 211.</li>



<li>Panesso, F. (2020). Familias de Antioquia (De la obra en preparación &#8220;Apellidos de Antioquia y Caldas&#8221;). Revista Institucional UPB, 23 (83), 193-206. https://revistas.upb.edu.co/index.php/revista-institucional/article/view/3348</li>



<li>Gamboa, J. (2004). La encomienda y las sociedades indígenas del Nuevo Reino de Granada: el caso de la Provincia de Pamplona (1549-1650). Revista de Indias. (64) No. 232, 749-770. ISSN: 0034-8341</li>



<li>Romano, R. (1988). Entre encomienda castellana y encomienda indiana: Una vez más el problema del feudalismo americano (Siglos XVI-XVII). Anuario IEHS: Instituto de Estudios histórico sociales, No. 3, 11-39.ISSN 0326-9671</li>



<li>Prados, C. (2016). La acumulación de oficios (intendente corregidor) tras la Real Cédula de 13 de noviembre de 1766. Un estudio de caso: el Ayuntamiento de Granada (1808-1814). Cuadernos de Historia del Derecho (23), 191-210. ISSN: 1133-7613. http:// dx.doi.org/10.5209/rev_CUHD.2016.v23.53062</li>



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<li>Frago, J. (2019). Judios, conversos y judeo español. Apuntes históricos. Boletin de filología Tomo 54 Número 1, 153-202.</li>



<li>Soria, E. Díaz, A. &nbsp;(2019). Los judeoconversos en el mundo ibérico. Universidad de Córdoba Servicio de Publicaciones.</li>



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<li>Congregación de la Misión. (2026). Juan Bautista Malézieux https://historia.vicentinos.co/misioneros/misioneros/</li>



<li> Enciclopedia Banco de la República (2026). Guillermo Valencia.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php/Guillermo_Valencia">https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php/Guillermo_Valencia</a></p>



<ul class="wp-block-list">
<li> Harold Alvarado Tenorio. Ajuste de Cuentas. (2026). Guillermo Valencia.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.antologiacriticadelapoesiacolombiana.com/guillermo_valencia.html">https://www.antologiacriticadelapoesiacolombiana.com/guillermo_valencia.html</a></p>



<ul class="wp-block-list">
<li> Olave, G (2013). El eterno retorno de Marquetalia: sobre el mito fundacional de las FARC-EP. Folios Segunda época (37) Primer semestre, 149-166.</li>



<li>Henao, D. (2015). Bandolerismo rural en el Bajo Cauca, Magdalena Medio y el Nordeste antioqueño (Colombia), Revista de Historia Regional y Local (7) No. 14, 1953-1958 ISSN: 2145-132X</li>



<li>Señal Memoria RTVC (2026). Guillermo León Valencia Muñoz.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.senalmemoria.co/la-voz-del-poder/guillermo-leon-valencia-munoz">https://www.senalmemoria.co/la-voz-del-poder/guillermo-leon-valencia-munoz</a></p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong>ANEXO 1: ARBOL GENEALOGICO DEL GENERAL RAMON GONZALEZ VALENCIA</strong></p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="762" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Imagen11.jpg" alt="" class="wp-image-128115" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Imagen11.jpg 589w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Imagen11.jpg?resize=232,300 232w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong>ANEXO 2: ARBOL GENEALOGICO DE LA DOCTORA PALOMA VALENCIA LASERNA</strong></p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="762" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Imagen12.jpg" alt="" class="wp-image-128116" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Imagen12.jpg 589w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Imagen12.jpg?resize=232,300 232w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128098</guid>
        <pubDate>Mon, 20 Apr 2026 03:41:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/la-conquista-D-Riviera.jpg?quality=60&amp;#038;w=1024" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[EL LINAJE DE LOS VALENCIA, Dos casas, un apellido: estudio histórico de los Valencia en Colombia. (Por Carlos Valdivieso)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">128098</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Cartografía de un Origen Sefardí</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/cartografia-de-un-origen-sefardi/</link>
        <description><![CDATA[<p>A mediados del año 2019 publiqué un artículo titulado &#8220;Nuestro origen sefardí&#8221;, motivado por los anhelos de muchos colombianos que, en su momento, soñaron con obtener la nacionalidad española por su ascendencia sefardí. La idea surgió al escuchar crónicas contadas con pasión por personas fascinadas con un pasado recién descubierto. Recuerdo especialmente el caso de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">A mediados del año 2019 publiqué un artículo titulado <em>&#8220;Nuestro origen sefardí&#8221;</em>, motivado por los anhelos de muchos colombianos que, en su momento, soñaron con obtener la nacionalidad española por su ascendencia sefardí. La idea surgió al escuchar crónicas contadas con pasión por personas fascinadas con un pasado recién descubierto. Recuerdo especialmente el caso de un magistrado que podía pasar horas narrando cómo sus ancestros, cargados de ilusiones, llegaron en champanes a estas tierras hostiles y, con perseverancia, fundaron poblaciones que hoy aún conservan vestigios de su vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, tras haber recorrido el camino que el destino me trazó —el de reconstruir muchas de esas historias mediante el análisis de árboles genealógicos y sus vínculos con la madre patria—, en el ocaso de aquel proceso de concesión de nacionalidad por parte del Gobierno español, puedo afirmar que no solo se reencontraron muchas personas con su identidad, sino que también un &#8220;perdón&#8221; pronunciado por el Rey de España, cinco siglos después, logró entrelazarnos a todos en una historia compartida: una historia de historias, sistémica y mágica, que abrió las puertas a sus hijos desterrados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy me tomo la libertad de retomar muchas de las ideas de aquel primer escrito, ya vistas en perspectiva, con el único propósito de conspirar contra el olvido. </p>
</blockquote>


<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/b7e3bfc56e31675fd8045bd441137163237c819ee5e3941e5c905b9dc8ca28de?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/b7e3bfc56e31675fd8045bd441137163237c819ee5e3941e5c905b9dc8ca28de?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__name">Ramón García Piment</p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">Un enigma profundo y a veces contradictorio se experimenta al descubrir nuestro propio pasado que puede ser tan apacible como tormentoso. Llega un momento en la vida en que los seres humanos buscan una referencia en el pasado lejano, indagando sus orígenes, para quizás descubrir que la vida es un círculo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Casi todos tenemos referencias de nuestros padres y abuelos; algunos afortunados han llegado a conocer a sus bisabuelos y, muy pocos, a sus tatarabuelos. De ellos, es evidente que ha habido una transferencia cultural, un legado cromosómico y memético, que incluye costumbres, tradiciones, religión, herencias gastronómicas e incluso dichos y malos hábitos. Dependiendo de la cercanía o el rechazo, estos patrones pueden llevarse con orgullo o con prejuicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por un momento, luego de encontrar el hilo que conduce a las generaciones antiguas desde nuestro nacimiento, empezamos a experimentar un viaje al pasado que supone historias de amores, relaciones, pasiones y, hasta conveniencias que unieron parejas que sembraban una semilla de sus seres hasta llegar a nosotros. La primera generación, la de nuestros padres lleva dos familias, dos tradiciones diferentes, dos culturas. Cada subida de generación, de manera matemática duplica las familias y tradiciones, hasta tener un universo, una mixtura cultural, una amalgama que puede ascender en 20 generaciones, cerca del año 1492 hasta a más de dos millones familiares antepasados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es ahí donde podemos descifrar historias de nuestro pasado, mezclas de razas, mezclas de ideologías, de sueños, eso marca nuestra identidad. La fórmula de la identidad se da entre la memoria y el lugar o territorio, que algunos autores han citado como <em>Lieu de mémoire</em>. Pensamientos marcados en nuestras mentes unidos a un espacio físico se incrustan en el mismo ADN. Es por eso que en ocasiones actuamos de manera particular al sentir un espacio que nunca hallamos visitado antes, pero que sentimos familiar. Eso pasa con los sabores, colores, ambientes y olores. Esa es la llamada herencia epigenética y también <em>resonancia identitaria</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa idea tiene un espacio en la neurociencia, dado que el hipocampo y áreas colindantes codifican tanto el espacio como ellugar, espacios específicos pueden evocar recuerdos de nuestros antepasados o emocionales que configuran nuestra identidad. Esto tiene sentido neurológico: los recuerdos se organizan en un marco espacial que puede ser activado por sensaciones de familiaridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al elaborar árboles genealógicos de nuestros antepasados, estamos conectándonos con nuestra propia historia, no solo de consanguineidad, para descubrir una línea de sangre o linaje, que en genética puede apoyar a encontrar rasgos dominantes, sino que también estamos redescubriendo lugares donde habitaron nuestros antepasados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este punto nos encontramos con una historia fascinante que hasta hace poco tenía poco o nulo interés, y era nuestro origen sefardí, pues conecta de manera directa nuestro pasado casi común, como latinoamericanos con la península ibérica. Los sefardíes son los descendientes de los judíos que vivieron en España y Portugal hasta 1492 cuando los Reyes Católicos los expulsaron de los Reinos de Castilla y Aragón por motivos más que todo religiosos, pues los reyes buscaban una homogenización religiosa, lo que implicaba una persecución a los musulmanes y judíos que se encontraban en gran parte de la Penisla ibérica. esa persecución traía consigo una conversión de los judíos, y un castigo a los no conversos, para hacer esta cacería, surge la Inquisición en 1478, como empresa encargada de perseguir a los conversos sospechosos de judaizar, pues eran una amenaza para la ortodoxia católica y la unidad del reino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esos motivos obligaron a los sefardíes a salir de la península en una de las más grandes a diásporas migratorias de todos los tiempos. Los judíos salieron principalmente a territorios del imperio otomano y a algunas regiones del mundo árabe, pero unas buenas porciones de judíos encontraron refugio en la América recién descubierta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos expulsados viajaron hacia Holanda, Inglaterra y Alemania para fusionarse con los asquenazíes o judíos que habían llegado a esa región milenios atrás. Algunos peregrinos se dirigieron a Portugal, donde inicialmente no existían restricciones religiosas bajo el reinado de Juan II. Sin embargo, tras su fallecimiento, su sucesor, el rey Manuel I, enamorado de la hija de los Reyes de España, decidió expulsar a los infieles de su territorio portugués, como un obsequio para su futura esposa. Tal como lo expresó Enrique Serrano: “Desde entonces y durante siglos, nadie se sentía plenamente libre y seguro en los campos y las ciudades de las Españas, pues temían que algún remoto antepasado comprometiese su nombre o el de los suyos o que, al contraer matrimonio con su amada, estuviese heredando sin quererlo la desdicha y el encono que truncan los destinos de los hombres”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">España, madre patria de América, trajo consigo durante la conquista no solo la inclusión del idioma y la imposición de la religión católica a través de las misiones, sino que también aportó cientos de mudéjares (moros) y judíos (sefardíes) con identidades difusas, disfrazadas de catolicismos, cuyos ritos eran considerados herejías por la Inquisición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la época de la colonización de América, muchos de ellos llegaron a las colonias españolas y portuguesas en el continente. Esto ocurrió principalmente a través de las rutas comerciales y la movilidad de los conversos, que, aunque se habían convertido al cristianismo, continuaron practicando en secreto el judaísmo, lo que se conoció como los &#8220;marranos&#8221; o &#8220;criptojudíos&#8221;. Aunque la Inquisición en las colonias latinoamericanas persiguió ferozmente a aquellos que intentaban practicar el judaísmo de forma clandestina, los sefardíes que llegaron a América dejaron una huella profunda en las comunidades latinoamericanas, especialmente en países como México, Colombia, Venezuela, Argentina, Brasil y Perú. Los descendientes de estos sefardíes, a veces sin saberlo, mantuvieron ciertas costumbres, apellidos, e incluso palabras de origen judeoespañol (ladino), que se transmitieron a lo largo de los siglos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para los americanos, quienes llegaban de España eran considerados españoles sin distinción alguna, lo que propició una fusión de culturas tan profunda que logró borrar la huella de sus orígenes. Numerosos estudios han identificado ciertos indicios que permiten reconstruir piezas de este inmenso rompecabezas genealógico. Es aquí donde surgen los conectores como respuestas a nuestras formas de ser, permitiéndonos conocernos un poco más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de la certeza sobre si nuestro origen es o no sefardí, según los análisis patronímicos de los apellidos, la tradición indica que era costumbre judía españolizar su identidad, buscando una relación de los apellidos con el tipo de trabajos desarrollados (Guerrero, Tinajero, Barbero, Zapatero, Ferrer, Ballesteros), cualidades físicas (Calvo, Cano, Pardo, Moreno), lugares de residencia (Roca, Ríos, Romero, Montes, Plazas, Rosas, Flores, Calle), toponimias (Ávila, Córdova, Villavicencio, Quiroz, Zamora, Lugo, Santander, Salamanca), o simplemente su nombre patronímico (Sancho a Sánchez, Gonzalo a González, Ramiro a Ramírez). Así, los procesos masivos de indagación ancestral recrearon una torre de Babel, complicando los análisis de árboles genealógicos de quienes intentan conectar su identidad presente con el momento previo al Edicto de Granada que expulsó a los judíos de España.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese fue un largo viaje de todo un pueblo hacia el olvido de su identidad. El propósito de preservar sus vidas los llevó a olvidar la lengua hebrea e incluso la forma de leer las inscripciones de las tumbas y los rollos del Torá, como se narra en la historia de la familia santandereana Méndez-Pinto, contada por Enrique Serrano en su novela “Donde no te conozcan”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las múltiples expulsiones y el exterminio seguramente generaron en ellos un “sentido del dolor”. Los antiguos hebreos, acusados de haber matado a Jesucristo y de ser “marranos” de las tradiciones cristianas, sentían un profundo dolor en su alma al no poder cumplir con las leyes mosaicas, que indicaban que solo en el templo de Israel se podía adorar a Dios. Si perdían el templo, solo les quedaba el abandono de su fe, lo que los llevó a lamentarse profundamente; lloraron sentándose en tierras extranjeras, colgaron las cítaras, se alejaron de los rabinos, quedándose sin Dios y sin sentido en la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue en ese momento cuando ocurrió lo que no explican los libros de historia, las investigaciones sociales, ni los estudios judaicos, lo que solo se conoce desde la fe judeocristiana. Los errantes reaccionaron de manera sistémica, holística e indescifrable, y al encontrar un sentido a lo sucedido, transformaron el dolor en un proceso de purificación y esperanza, transmutando el abandono en capacidad, convirtiendo sus quejas en acciones. Al concatenar sus historias, sintieron que allí estaba Dios, en cada paso de su milenaria tradición. Descubrieron que podían unirse (en aljamas) para orar, crecer, amarse, apoyarse unos a otros; así fue como comenzaron a trabajar en su obra, olvidando su exilio permanente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Basándose en las habilidades que los caracterizaban —seres cultos, laboriosos, ahorrativos, innovadores y asertivos para los negocios— y en sus acciones, surgió un intrincado esquema de comunicación oculta que creó redes comerciales invisibles pero efectivas en cada uno de los puertos europeos. Aprendieron a mantener un perfil bajo, a ser clandestinos dentro de los clandestinos, según explica Ricardo Escobar Quevedo. Además, se preocuparon por no dejar rastro que revelara sus orígenes judíos en España o Portugal, ocultándose de la amenaza de los tribunales de la Inquisición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la América colonial se establecieron sus redes de comunicación, intercambio, desplazamiento y comercio, las cuales resultaron efectivas frente a las instituciones de control coloniales. La magia de la transmisión cultural residía en las mujeres, quienes se encargaron de enseñar las prácticas religiosas a las generaciones siguientes como una forma de preservar la identidad mediante la tradición oral y sigilosa. Sin embargo, según las investigaciones de Adelaida Sourdis Nájera, se mimetizaron tanto entre las montañas y selvas, entre los puertos y pueblos lejanos, que, sin proponérselo, se disolvieron con la cultura aprendida, con el idioma español, y asimilaron el catolicismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los hilos conductores de los primeros españoles sefardíes penetraron en estas tierras. Los sefardíes invisibles nombraron regiones conquistadas en recuerdo de su estirpe, como el caso del español de raíz sefardí Gonzalo Jiménez de Quesada, quien fundó una población sobre el río Magdalena, cerca de Barrancabermeja, con el nombre de Torá, en homenaje a su sangre oculta. Historias similares ocurrieron posteriormente con regiones como Antioquia, conquistada por el mariscal sefardí Jorge Robledo, u otros territorios y poblaciones subsiguientes, como Armenia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La independencia de Colombia trajo un nuevo aire a los colonos, transformando el territorio en un lugar ideal para visibilizarse sin temor a represiones. El Correo de Curazao, proclamado por Simón Bolívar, autorizó a los miembros de la nación hebrea a establecerse en los puertos de Colombia, gozando de libertad religiosa. Esto permitió la llegada desde las Antillas de comerciantes extranjeros sin aparente credo religioso, quienes se asentaron principalmente en poblaciones de la costa norte sin ser afectados por las guerras civiles bipartidistas del siglo XIX, pues estaban acostumbrados a manejar su identidad. Así, la Ciudad Fenicia (Barranquilla) comenzó a prosperar con la llegada de familias como los Álvarez-Correa, Cortissoz, Curiel, De la Rosa, Dovale, Del Valle, De Sola, Gómez-Casseres, Heilbrón, Henríquez, Isaacs, Jerusum, Juliao, Jimeno, López Penha, Pardo, Pereira, Osorio, Rois, Méndez, Salas Salzedo, Senior y Sourdis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A finales del siglo XIX, Bogotá experimentó una explosión de prosperidad empresarial similar a la costera, impulsada por otros judíos que llegaron a la capital, algunos de origen asquenazí. Estos incursionaron con sociedades y empresas innovadoras, como Leo Kopp, Rubén Possín y José Eidelman, entre otros. Estos últimos lograron proyectar y ejecutar proyectos inmobiliarios conocidos como los tradicionales barrios Marly y Veinte de Julio, o el increíble proyecto urbano inicialmente llamado “urbanización la Paz”, propuesto en 1919 y renombrado en homenaje al centenario de la independencia como el actual Barrio Siete de Agosto. Allí, según nos cuenta Enrique Martínez Ruiz, Possín construyó su hogar, la Quinta Sión, marcada con el símbolo de la estrella de David.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Empresas de aviación como Scadta (hoy Avianca), Cervecería de Barranquilla, con productos como Gallo Fino, Escudo, San Nicolás o Águila; Cervecería de Colombia (Águila), con productos como La Pola, cuyo nombre se convirtió en el término genérico para la cerveza en el país; clubes de comercio, acueductos, empresas navieras y constructoras de ferrocarriles, son marcas que representan una identidad colectiva nacional, impregnadas de la tenacidad, perseverancia, convicción y esperanza de diversos grupos de inmigrantes, incluidos los sefardíes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos ritos quedaron arraigados en regiones como el Norte de Santander, donde persiste la tradición cultural de filiación mixta católica y sefardí de consumir el Jueves Santo los siete potajes, que tienen relación directa con el plato de Séder de Pésaj. De igual forma, encontramos el pan ácimo en nuestras panaderías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta narrativa se enlaza con muchas más que surgen de cada árbol genealógico, de cada familia estructura una crónica envolvente. miles de historias se han venido uniendo en un efecto práctico que ha venido pasando desde hace ya 10 años, pues en la búsqueda de esos antepasados, de esas crónicas gran parte de ciudadanos en Colombia se han encontrado con un hito que conecta ese origen común con la península ibérica y con una invitación de los actuales Gobiernos Español y portugués a recuperar esa nacionalidad quitada hace 500 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto se debe a la promulgación de la Ley 12 de 2015 por el parlamento español, que buscó compensar la expulsión de ciudadanos sefardíes de España en 1492, otorgando la nacionalidad española a quienes lo deseen a través de dicha ley. Su vigencia temporal finalizó el 1 de octubre de 2019 e incluía a los descendientes de los más de 50.000 judíos residentes en España. Esta perspectiva contra-antisemita no solo protege a la comunidad judía dispersa por el mundo tras las conocidas diásporas, sino que también impulsó la búsqueda de los orígenes de muchos ciudadanos globales que han perdido no solo el rastro de sus ascendientes, sino también sus creencias e identidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Actualmente, la obtención de la nacionalidad por esta vía ya no está vigente. los últimos trámites para conseguirla por la vía, concluyeron en el presente año parta España y para Portugal aún es posible, pero para residido legalmente en Portugal al menos tres años para poder acceder a este beneficio. Por tanto, en la actualidad, solo quienes puedan demostrar dicha residencia, junto con su ascendencia sefardí validada por la Comunidad Judía de Lisboa u Oporto y el cumplimiento de otros requisitos legales. Los resultados de estas investigaciones de los orígenes familiares hasta ahora dan a conocer el desarrollo de nuevas historias que me encantaría poder publicar próximamente en este espacio. Diversos autores, diversas historias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin temor a interpretaciones disímiles, las tradiciones olvidadas se mimetizaron y fusionaron con lo que hoy es nuestra identidad, encarnada en una idiosincrasia tan difícil de caracterizar entre tanta diversidad. Sentimos nuestras las empanadas, las albóndigas, el mazapán y el cabrito asado. Ya no percibimos diferencias en la mixtura entre judíos, moros, españoles o indígenas, pues nos heredaron su afición por el conocimiento, el territorio, la mística, las artes, el orgullo, el poder, el saludo y la malicia; todas ellas, conspirando en nuestro ser, contra el olvido.</p>
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        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118509</guid>
        <pubDate>Sun, 27 Jul 2025 05:21:59 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Cartografía de un Origen Sefardí]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
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        <item>
        <title>¿Quién escribirá nuestro obituario?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/quien-escribira-obituario/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;Se empezó a preguntar si su vida merecía la pena, si alguna vez lo había merecido&#8221;. (De la novela Stoner, de John Williams, escritor estadounidense, 1922-1994) Hace rato no reía tanto viendo una comedia donde todo es graciosamente absurdo. La serie australiana “Fisk” (ya disponible en Netflix, doblada al español) trata sobre un singular bufete [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: left"><em>&#8220;Se empezó a preguntar si su vida merecía la pena, si alguna vez lo había merecido&#8221;.</em> (De la novela Stoner, de John Williams, escritor estadounidense, 1922-1994)</p>
</blockquote>
<p>Hace rato no reía tanto viendo una comedia donde todo es graciosamente absurdo. La serie australiana “Fisk” (ya disponible en Netflix, doblada al español) trata sobre un singular bufete de abogados especializado en sucesiones y testamentos. Personajes, diálogos y situaciones son ocurrentes. Los hechos intrascendentes de la vida y la gente deschavetada se juntan aquí. Jamás se me hubiera ocurrido, por ejemplo, un pleito para definir en qué porcentajes deben repartirse las cenizas del difunto. Hace apenas un par de días un amigo perdió a su pareja tras batallar contra un tumor cerebral, que le confinó primero a una silla de ruedas y luego a una cama, sin habla y sin memoria. La realidad y la ficción se juntaron la misma semana. Aquel cadáver, convertido en polvo, se transformó en alimento de un arbolito. Me parece un buen destino.</p>
<p>Me gusta estar vivo. Me pregunto si un día podré decir lo contrario: ¡odio estar muerto! Con cada temblor de tierra vuelvo a pensar en la muerte. No sé si ella piensa en mí. Espero que no. (No todavía porque es muy temprano).</p>
<p>La inmensa mayoría de los seres humanos seremos olvidados; en cuestión de años nadie hablará ni bien ni mal de nosotros, así como no hablamos bien ni mal de los tatarabuelos, ya que ni siquiera sabemos sus nombres. ¿Qué rasgos de nuestra personalidad heredamos de ellos? <em>Niansesabe.</em>  Creo que no hemos hecho el intento de averiguarlo. ¿Nos rajamos en un examen sobre nuestro árbol genealógico? Tal vez&#8230;</p>
<p>La vida de los seres comunes y corrientes sólo importa mientras estamos vivos. Después será como si hubiéramos pasado sin ton ni son por la Tierra, con más pena que gloria. La certidumbre es tan abrumadora como saber que en promedio el ser humano vive (con suerte) un poco más de cuatro mil semanas. Visto así parece poquito, una fugacidad, prácticamente nada. Tan frágiles y vulnerables que, encima, la tercera parte de ese tiempo estamos dormidos. Muertos en vida, insinuó Edgar Allan Poe: “<em>Dormir, esas pequeñas rebanadas de muerte, cómo las aborrezco”. </em></p>
<p>¿Un lector de 40 o 50 años sabe el nombre de sus dos bisabuelas y sus dos bisabuelas? Se acordarán de nosotros los que hoy están vivos pero cuando ellos también mueran, ya no habrá nada de nada, ni siquiera una fotografía en la sala de alguna casa porque ahora las fotografías se “cuelgan” en la virtualidad, y van desapareciendo conforme subimos la <em>selfie</em> de hoy: la virtualidad es y no es, un sí pero no.</p>
<p>En cambio, los álbumes familiares eran reales. Las visitas con onces incluían, además del chocolate con pan para untar sobre la yema de un huevo frito, la maratón obligada hacia atrás: la fotografías del bebé empeloto en la tina de baño, las fiestas con el trencito y el baile de la escoba, los tíos tirando paso, <em>pola</em> en mano, todos chistosos con sus pantalones bota campana; las tías creídas y pintorreteadas, con su copete Alf, listas para el coqueteo; el perrito al que recogimos en la calle y metimos debajo de la cama para que no lo encontraran, el paseo de olla con los que se “ahogaban” en lo pandito o, en su defecto, el asado familiar los domingos para matar el guayabo, despedir al que se  iba al Servicio Militar o celebrar a la embarazada; los compadres que bautizaron al cuba, la vecina buscando lo que no se le había perdido, el tío que fue de primeras a la Costa, se levantó una mulata y nos trajo el equipo de sonido con el que reemplazamos la grabadora viejita, los matrimonios con las hermanas del novio o la novia vestidas con el traje de la misma tela y color&#8230;</p>
<p>El álbum familiar es el salvavidas de la memoria. El libro del que podríamos echar mano para escribir cualquier obituario. ¿Qué será de la vida de Fulano? ¿Lo chusca que se veía Zutana ahí? ¿Mírele la pinta a Perencejo?&#8230; El álbum familiar nos lanza a la nostalgia, nos saca sonrisas, suspiros y lágrimas, es la única máquina del tiempo real para viajar a nuestro pasado íntimo, así como la única máquina real para viajar al futuro es la ciencia ficción.</p>
<p>No soy persona de ir a velorios, tampoco a funerales y menos de los que levantan la tapa de los ataúdes para verle la cara al muerto. Deberíamos levantar con más frecuencia la tapa del bizcocho. Lo otro es un acto morboso, ¡al fin humanos! Al muerto hay que verlo a los ojos pero en vida,  cuando aún pueda agradecernos por una palabra bonita y bien dicha…  Mi abuelo la tenía clara: <em>“No importa que nazca ñato, lo que importa es que respire”</em>.  Es verdad: estar vivos es lo importante.</p>
<p>Después de muertos hasta las flores de los cementerios parecen muertas, o al menos huérfanas. Muertos somos ficción. Nos falta viveza para entender la muerte sin que nos achicopale. El que comprende la muerte, entendió la vida, se me ocurre.</p>
<p>Cuando alguien cercano muere me asalta otra certeza: El mañana está pintado en el calendario. Te pueden sacar del juego en cualquier momento. Bogotá es una ciudad que te mata por estrés, por contaminación o mientras metes la llave para entrar a tu casa. Morir de muerte natural se volvió un lujo. Debería ser otro de los derechos humanos, pero no está consagrado con esa especificidad en ninguna Constitución.</p>
<p>Cuando nadie nos nombre más, habrá sido el final de todo. Y cuando ese final llegue, me surge una preocupación: ¿Quién escribirá nuestro obituario?</p>
<p><em>¿Quién dirá si fuimos buenas o malas personas, si nos levantábamos de buenas o malas pulgas?</em></p>
<p><em>¿Qué escribirá si nuestro paso por la vida valió la pena, si fue en vano o si vivimos al son de los tarros?</em></p>
<p><em>¿Quién dirá cuál era mi comida favorita?</em></p>
<p><em>¿Quién describirá el tamaño de nuestros sueños?</em></p>
<p><em>¿Quién recordará cómo era la piel que cubrió nuestro esqueleto?</em></p>
<p><em>¿Quién se acordará de nuestras virtudes, quién enumerará mis defectos?</em></p>
<p><em> ¿Quién certificará si fuimos felices o de los otros?</em></p>
<p><em>¿Quién llorará juntando nuestras bobadas?  </em></p>
<p><em>¿Quiénes contemplarán una foto de papel, orgullosos de haber caminado a nuestro lado?</em></p>
<p><em>¿Quién gritará de rabia en solitario por habernos dejado de hablar?</em></p>
<p><em>¿Quién dirá si somos un muerto bueno o de los otros?</em></p>
<p><em>¿Quién se acordará que un día nos vio llorando?  </em></p>
<p><em>¿Quién les dirá a los vivos que soñábamos despiertos? </em></p>
<p><em>¿Quién recordará las veces en que, felices y borrachos, bailábamos sobre las mesas, cuando recién estrenábamos la vida y ésta todavía no dolía?</em></p>
<p><em>¿Quién dirá que nos fuimos achicando en el camino de la vida: la vista, la estatura, las ganas… todo reducido a nada?, ¿yendo hacia la nada?</em></p>
<p><em>¿Quién dará fe de a qué edad dejamos de comer mocos u orinarnos en la cama?</em></p>
<p><em>¿Quién dirá sin sentir vergüenza que no fuimos monedita de oro?</em></p>
<p><em>¿Quién repetirá nuestras muletillas?</em></p>
<p><em>¿Quién dirá sí éramos el mismo o alguien distinto con tragos en la cabeza? </em></p>
<p><em>¿Quién hará las cuentas de nuestros amores y desamores y nuestros imposibles?</em></p>
<p><em>¿Quién confirmará que nos fuimos de este mundo en contra de nuestra voluntad?</em></p>
<p><em>¿Escribirán únicamente lo bueno de nosotros y se omitirá lo malo, o del mismo modo en el sentido contrario?</em></p>
<p><em>¿Quién se atreverá a decir que la muerte nos sienta bien después de levantar la tapa?</em></p>
<p><em>¿Quién se ofrecerá a escribir nuestro obituario para contar que fuimos y ya no somos?</em></p>
<ul>
<li><strong>Lapidario</strong></li>
</ul>
<p>Si nadie escribe su obituario, deje escrito su epitafio. Algo es algo.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Fisk - 1ª Temporada (2021) | Trailer Legendado" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/3hanYeqljmE?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96061</guid>
        <pubDate>Sun, 27 Aug 2023 17:28:05 +0000</pubDate>
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        <title>UNA HERENCIA CON SABOR A ARTE Por: Claudia Patricia Romero Velásquez</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/una-herencia-sabor-arte-claudia-patricia-romero-velasquez/</link>
        <description><![CDATA[<p>En ocasiones “el arte utiliza la historia para volverla una creación subjetiva, en la cual el artista maneja dos relatos paralelos: el que le aporta la historia y el que él construye con su obra”. En esta ocasión, el arte se funde en una historia con sabor a memoria, a tradición e identidad. Claudia Patricia [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>En ocasiones “el arte utiliza la historia para volverla una creación subjetiva, en la cual el artista maneja dos relatos paralelos: el que le aporta la historia y el que él construye con su obra”. En esta ocasión, el arte se funde en una historia con sabor a memoria, a tradición e identidad. Claudia Patricia Romero, Comunicadora Social y Periodista, especialista en divulgación del patrimonio cultural, quien en muchos artículos de este espacio nos ha acompañado, nos deleita con su pluma conduciéndonos en un relato muy propio para ella y generador de apropiación cultural para toda la comunidad, pues nos muestra la esencia de la puesta en valor de la tradición hecha arte. Nos lleva a un camino intergeneracional lleno de posibilidades y eventos familiares que permanecen vigentes, que crecen y se fortalecen como luz que permite conspirar contra el olvido. &nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Ramón García Piment</em></p>
</blockquote>



<figure class="wp-block-image alignleft size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="828" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/1-828x1024.jpg" alt="" class="wp-image-105436" style="width:288px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/1-828x1024.jpg 828w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/1-243x300.jpg 243w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/1-768x950.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/1-1242x1536.jpg 1242w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/1-1656x2048.jpg 1656w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/1.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 828px) 100vw, 828px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;Por: Claudia Patricia Romero Velásquez</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi primer acercamiento de lo que significa el arte y la cultura lo vivencié en los relatos expresados por mi Abuela Rosa María Rojas, que con orgullo buscaba en nuestra niñez conectarnos con la cultura y el arte, y el mejor exponente de ello era su propio hermano el talentoso artista Dídimo Rojas y su imponente trabajo que podíamos ver a lo largo del camino de la Región del Guavio (Cundinamarca) en el trayecto que nos conducía a la finca de mis abuelos. Mi madre Fanny me mostraba las imágenes delicadas en representación de vírgenes y ángeles que estaban a lo largo de la travesía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para mí, estos relatos tenían su propia mística y orgullo, saber que esta presencia física del arte colombiano era inspiración de alguien de la familia que ni siquiera conocía y que anhelaba conocer, ya que Él venía de la cuna de mis bisabuelos que tampoco conocí, pero que amé en medio de los cuentos de familia. Lo más cercano que estuve de conocerlos fue cuando visité la tumba viendo el rostro tallado de mi bisabuela, hecha por el tío abuelo Dídimo Rojas, el conocer el rostro de alguien que nunca abracé, pero que sentía cerca de mí. Este rostro tallado y moldeado me impresionó, ya que empecé a descubrir infinidad de rasgos que persisten entre generaciones y la impresionante forma en la que el artista plasmó con tanta precisión en la piedra. Ese rostro moldeado me permitió no solo descubrir la genética en los rasgos, sino también mi gran inspiración por la letra y la escultura, pues esto venía de la cuna artística que era herencia del siglo XIX, por parte de la línea materna.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" height="657" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/San-Miguel67254-1-1024x657.jpg" alt="" class="wp-image-105425" style="width:625px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La memoria e identidad son la fuente que todos los seres humanos anhelamos, pues al conocer nuestros antepasados, encontramos la razón de identificar lo que somos, así, aunque en ocasiones no entendamos, nos permite explicar un poco la esencia sobrenatural que hay en nosotros, la razón de nuestras preferencias, de nuestros talentos innatos, en fin un numero de simbologías que hay en nuestro interior y que hacen parte de nuestra identidad familiar y cultural, pues todos deseamos tener el privilegio de conocer de dónde venimos, para estructurar para donde vamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es por eso por lo que a través de estas líneas me permito poner en valor al maestro Dídimo Antonio Rojas Rodríguez, el artista empírico y anónimo en el arte religioso de nuestro país, oriundo de Gama (Cundinamarca), quien se formó con la técnica italiana del arte religioso a través de un artista de descendencia italiana, de apellido Calvo, aunque a la fecha no conozco su nombre. Tuvieron su primer encuentro en Bogotá en medio de la construcción de la escultura de la Virgen del Cerro de Guadalupe. Con su eterna acogida de brazos abiertos que acobija nuestra ciudad capitalina. Se dice que su misión fue la de perfeccionar los brazos del monumento, tarea que en ese tiempo no fue fácil, representó una de sus primeras victorias artísticas, que aún nos acompaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="540" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/tio-Didimo67252-1.jpg" alt="" class="wp-image-105426" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/tio-Didimo67252-1.jpg 720w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/tio-Didimo67252-1.jpg?resize=300,225 300w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este hombre cuya impronta quedó plasmada a través de sus obras, fue todo un interrogante, un andariego, nómada e incomprendido para su época. Luego de la muerte de sus padres, cada uno de sus tres hijos tomaron caminos diferentes. Rosa, mi abuela, de la forma tradicional para la época, tuvo un matrimonio con diez hijos, dedicando su vida a la formación en valores y el cuidado del hogar. Miguel, cruzó las fronteras junto con su pasión por la medicina llegando a tierras venezolanas. Dídimo salió con su arte por rumbos desconocidos, alejándose tanto que cincuenta años después, sólo su sobrina pudo descubrir su paradero a través del envió de una carta al aire a un posible destino en la Plata (Huila), buscando un reencuentro familiar con su hermana Rosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mas allá del reencuentro, del que retomaré más adelante, la expectativa estaba puesta en el imaginario de ese reconocido artista alto, de ojos negros y profundos, con piel trigueña, destacándose por su presencia elegante, siempre con mancornas de oro que le daban un toque especial a su vestir, brillando con su buen hablar, con sus poemas y escritos y contando historias de sus aventuras por los círculos sociales de la ciudad capitalina en sus épocas doradas. Su impresión por el arte se enlazaba con la evocación constante a la belleza de la figura femenina y sus consecuentes conquistas, se llegó a decir que pretendió incluso a la que fuera la única miss universo colombiana para ese entonces, Luz Marina Zuluaga. También me enteré de su legado escultórico disperso por el territorio colombiano, entre sus más destacados logros encontré a, Los ángeles que se encuentran en Choachí (Cundinamarca), la Virgen del Carmen ubicada en la Catedral Primada de Bogotá, los ángeles y rostro de su madre Edelmira ubicados en &nbsp;el cementerio de Gama (Cundinamarca), las vírgenes de algunas iglesias, cementerios y en las vías de la región del Guavio (Cundinamarca), los murales religiosos y esculturas encontradas en los departamentos del Tolima y del Huila.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dídimo destruía el rostro de las obras al no encontrar la perfección de la figura femenina que buscaba, quizás su obsesión por lo inmaculado en la mujer lo llevó a expresar la belleza en el arte y a comulgar con diversas formas estigmatizadas en su realidad, encontrando en su otro mundo a Belarmina Martínez, llena de sencillez en sus estándares, con quien formó su familia. &nbsp;&nbsp;El reencuentro con el tío nos llevó a hablar de identidad y de memoria transgeneracional, pero sobretodo de conectarnos con su mayor legado: su hija Yolanda Rojas Martínez, quien, desde su primera edad, tuvo la fantástica experiencia de convivir con el arte, y de ver como su padre tallaba la madera, esculpía el mármol y moldeaba el yeso para transformar la piedra en destreza forjando figuras religiosas. Yolanda vivió esta experiencia con decoro, pues él se convirtió en su gran maestro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yolanda Rojas Martínez empezó a moldear con sus manos figuras de arte espiritual y religioso, saboreando en medio de lo celestial, la pulcritud y el trabajo de un artista que crecía en la perfección en medio del arte empírico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa niña de ojos grandes, de cabellos oscuros ondulados y sonrisa ingenua, de trato sincero y de una vocación magistral, creció en medio de un taller, lleno de polvillo, de mármol, madera, pinturas y yeso. Descubrió que en medio de sus manos pequeñas podría realizar sus primeros bosquejos artísticos, buscando la perfección que su padre le exigía. Las aulas de clase y estudio no eran prioridad para el crecer de esta pequeña, pues, aunque con estudios básicos y con grado de educación primaria a distancia logró un eslabón académico, los viajes de su padre para darse a conocer como artista, impidieron una constancia académica en Yolanda pues mantenían una maleta de viaje siempre lista con destinos a Tesalia, Paicol, La Yagura, Gigante, Garzón, Lagrado, el Pital, Timaná, Altamira, y otros tantos lugares de la Región del Huila. Yolanda se convirtió en la alumna por excelencia de su padre, en lugar de lápices y colores, exploró con pinceles y cinceles el talento que quizás sus congéneres nunca tuvieron, fue así como esta pequeña cambió las aulas por talleres y espacios que, aunque empíricos son esencia y decoro de su vida artística, en otras palabras, su mejor título, el de verdadera maestra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos de los artistas aprenden las técnicas, pero llevan consigo en su intelecto, la esencia de lo que quieren trasmitir, para lo cual lo que requieren es perfeccionar su técnica. Otros tantos, han recibido junto a la técnica, la misma esencia de las obras, uno de los casos çes el de Yolanda Rojas quien nunca estado en una escuela de arte, pero sus manos y su técnica aprendida por generaciones anteriores, llegó de una herencia clavada en su mente evocando lo divino desde la piedra y transformándola en una obra de arte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ella no solo descubrió su vocación, sino que sus obras hablasen por ella, con el verdadero significado de ser artista, pues lleva ese don en su sangre, es la herencia que no la abandona y al contrario la cultiva y enriquece y que, hoy por hoy, lleva su alma y espíritu en cada obra como parte de ella y de su verdadera identidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yolanda Rojas vive en su propio taller ubicado en la entrada de La Plata Huila, ella plasma figuras de más de cinco metros y estas hacen parte de su día a día. Sus obras están mayormente instaladas en espacios de la región huilense, embelleciendo esos municipios. Entre otras, se destacan las esculturas de San Miguel Arcángel de cinco metros de altura, en Garzón (Huila) que le llevó seis meses su realización; El Cristo Rey de tres metros, ubicado en Pitalito (Huila); La Virgen Inmaculada realizada en fibra de vidrio con una medida de 3.80 metros, ubicada en Santa Leticia (Cauca); San Miguel Arcángel de tres metros en el Departamento del Cauca. Todas estas imágenes de representación gigante han sido obras de una mujer de 1.55 metros de altura que como reto expone su majestuosidad artística.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="459" height="816" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/Yolanda-San-Miguel67257-1.jpg" alt="" class="wp-image-105427" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/Yolanda-San-Miguel67257-1.jpg 459w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/Yolanda-San-Miguel67257-1.jpg?resize=169,300 169w" sizes="auto, (max-width: 459px) 100vw, 459px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus escenarios de arte también están resguardados en los templos, que han sido valorados por muchos sacerdotes de la región Huilense; su trabajo le ha permitido dar a conocer su talento. hoy en día hace parte de Artesanías de Colombia. &nbsp;Es hora de que su anonimato artístico sea reconocido a nivel nacional e internacional, a pesar de que haya tenido en los últimos años una difusión en medios periodísticos locales, se hace vital darles mérito y empoderamiento a sus obras. Pues Yolanda es una verdadera vocación y ejemplo para seguir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yolanda Rojas, una mujer de espíritu luchador, hecha arte, su taller y sus obras demuestran su tesón y trascendencia, su experiencia es su vida entera, su historia de vida resalta los valores y el alcance que puede tener una mujer que se hace con vocación y esfuerzo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con esta historia reconozco su talento, busco dar a conocer su esencia, su inspiración nos llena, ella es arte que nos une a la temporalidad celestial en este plano terrenal; Yolanda Rojas, la mujer que con sus manos construye país, la mujer que con sus herramientas da forma a lo bello, ella para mí, es una herencia viviente, es la memoria de mis bisuabuelos, de mis abuelos y en fin de un árbol genealógico que aun aprendo a conocer, para encontrar la memoria y la identidad de mi familia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94618</guid>
        <pubDate>Tue, 16 May 2023 07:01:33 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[UNA HERENCIA CON SABOR A ARTE Por: Claudia Patricia Romero Velásquez]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Buenaventura: primeros 52 pilos de grado noveno clasificados a Semilleros de Becarios U.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/buenaventura-primeros-52-pilos-grado-noveno-clasificados-semilleros-becarios-u/</link>
        <description><![CDATA[<p>132 preseleccionados de 26 instituciones educativas, oficiales y privadas, presentaron simulacro abreviado de la prueba internacional PISA: 52 clasificaron y 72  van a proceso de «repechaje». Padres y madres de familia y orientadoras escolares acompañaron a los pilos en la socialización del programa de Semilleros de Becarios U —liderado por Fundación Color de Colombia—, realizada [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>132 preseleccionados de 26 instituciones educativas, oficiales y privadas, presentaron simulacro abreviado de la prueba internacional PISA: 52 clasificaron y 72  van a proceso de «repechaje».<span id="more-89985"></span></p>
<p>Padres y madres de familia y orientadoras escolares acompañaron a los pilos en la socialización del programa de <strong>Semilleros de Becarios U </strong>—liderado por Fundación Color de Colombia—, realizada en el Auditorio de la Sociedad Portuaria de Buenaventura, el viernes 27 de mayo.</p>
<p></p>
<p>Allí ocurrió el momento más emotivo de los eventos del viernes 27 y sábado 28: cuando ante más de 270 asistentes, madres e hijos pasaron al frente a decir por qué estaban orgullosos el uno del otro. Algunos con la voz quebrada y conteniendo las lágrimas.</p>
<p>La jornada con prueba de admisión, clínicas de tenis de campo (con entrenador de la Liga Vallecaucana de Tenis, venido de Cali) y de ajedrez (con el Maestro Internacional Miguel Mosquera, desde Bogotá), tuvo lugar en las instalaciones del Centro Educativo Bahía Buenaventura, el sábado 28 de mayo, e incluyó un recorrido por el campus, guiado por la rectora de Bahía Buenaventura, <strong>Mónica Camargo</strong>. <span id="more-89391"></span></p>
<p></p>
<p>El programa <strong>Semilleros de Becarios U</strong> fue presentado públicamente el pasado 10 de mayo en el Auditorio del Centro Cultural del Banco de la República en el marco de la visita de <strong>Fidel Cano</strong>, director de El Espectador, a Buenaventura, para un evento con bonaverenses nominados entre 2010 y 2021 en <strong>Afrocolombianos del Año, </strong>llamado<strong> Festival Vocacional Estudiantil, </strong>en el que los referentes les hablaron a más de 100 pilos de grado noveno de la ciudad.</p>
<p>La que puede considerarse la <strong>«Selección Buenaventura de grado noveno estudiantil», </strong>conformada por rendimiento académico desde sexto grado (menos del 1% superior), se enfrentó (en línea, durante cerca de una hora) a 21 preguntas liberadas de la prueba internacional PISA (de la OCDE). Esa fue la prueba de admisión, que tenía un puntaje de corte de 30 sobre 50.</p>
<p>En el inicio de la jornada, habló la Ser Pilo Paga Erika <strong>Daniela Lemos Micolta</strong>, egresada de la IE San Vicente y del programa de ingeniería civil de la Universidad Javeriana, quien ayudó en el desarrollo de las actividades.</p>
<p></p>
<p>Los <strong>Semilleros de Becarios U.</strong> son un programa integral, complementario al colegio, formativo en mentalidad de crecimiento, valores de excelencia y servicio a la sociedad, y competencias cognitivas y socioemocionales, con una meta alta de obtener 365+ en Saber 11 para obtener becas, que se fortalece en el amor y la buena comunicación entre padres, madres e hijos.</p>
<p>El próximo encuentro del <strong>Semillero de Becarios U de Buenaventura</strong> será para ver la película <em>Black Panther: Wakanda Forever</em>, paso inicial de un proyecto de aprendizaje mediante la invención de un prototipo con vibranium, cuya licencia fue comprada a una talentosa docente de EE.UU.</p>
<p>Las propuestas de los pilos del Semillero se presentarán en el segundo semestre en la <em>«Conferencia Anual para el Avance Científico de Wakanda en Buenaventura», </em>un evento que integrará a los pilos de grado octavo, que el año entrante comenzarán en pleno en el Semillero.</p>
<p><figure id="attachment_90000" aria-describedby="caption-attachment-90000" style="width: 840px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-90000" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/05/FAG04389-4-1024x683.jpg" alt="" width="840" height="560" /><figcaption id="caption-attachment-90000" class="wp-caption-text">El Maestro Internacional Miguel Mosquera dio la lección inaugural de ajedrez desde Bogotá y el instructor local Romario Restrepo hizo la clínica con tableros y partidas. Foto: Augusto Gallo</figcaption></figure></p>
<p>Al tiempo, los becarios avanzarán en el proyecto <em>«Historia Familiar: Yo, bisnieto historiador de mi familia»</em>, en el que, entre otros hitos, harán el árbol genealógico de cuatro generaciones de la familia, a lo largo de 2022, con múltiples beneficios socio-emocionales para su formación.</p>
<p>Los 72 pilos que pasaron a proceso de repechaje, desde este lunes 30 de mayo comenzaron la Maratón Saber 11 (una pregunta diaria tipo Saber), junto con los 52 admitidos. Tendrán tareas diarias de persistencia y nueva prueba en línea a finales de junio.</p>
<p><em><strong>Los primeros 24 clasificados (puntajes más altos)</strong></em></p>
<p><strong>Denisse Aylin Lorza Hurtado</strong> (IE Normal Superior Juan Ladrilleros), <strong>Juan Camilo Rojas Villa</strong> (IE Nuestra Señora de Carpinello), <strong>Alisson Valenzuela Cuero</strong> (IE TI Gerardo Valencia Cano), <strong>Iliana Samara Córdoba Lozano</strong> (IE Normal Superior Juan Ladrilleros), <strong>Danna Marcela Vivas Moyán</strong> (IE Termarit), <strong>Carlos Alberto Barahona Paniagua</strong> (IE Atanasio Girardot), <strong>Danna Sofia Salazar Marín</strong> (IE Incodelpa).</p>
<p><strong>Aylin Alexandra Reyes Gonzáles</strong> (IE San Rafael), <strong>Melaling Yasury Mosquera Ruiz</strong> (IE Termarit), <strong>María del Mar Mosquera Caicedo</strong> (IE Patricio Symes), <strong>Marlon David Ibarguen Cuéllar</strong> (IE Pablo Emilio Carvajal), <strong>Santiago Micolta Urbano</strong> (IE Normal Superior Juan Ladrilleros), <strong>Miguel Ángel Arias Garnica</strong> (IE Nuestra Señora de Carpinello), <strong>Johan Sebastián Castillo Santana</strong> (IE Diocesana Jesús Adolescente).</p>
<p><strong> Joseph Samuel Larry Gallego</strong> (IE Seminario de San Buenaventura), <strong>Laura Isabela Caicedo Rivas</strong> (IE San Rafael), <strong>Ana María Arias Giraldo</strong> (IE San Vicente), <strong>Samuel Alexander Caicedo Samboni</strong> (IE Teófilo Roberto Potes), <strong>Icis Loreilin López Montaño</strong> (IE TI Gerardo Valencia Cano), <strong>Estiwar Valencia Valencia</strong> (IE José Ramón Bejarano).</p>
<p><strong> Elkin Stiven Valencia Rivas</strong> (IE Pablo Emilio Carvajal), <strong>Márley Ardila Perlaza</strong> (IE Normal Superior Juan Ladrilleros), <strong>Ángel Esteban Montaño Rentería</strong> (IE TI Gerardo Valencia Cano) y <strong>Karen Andreina Rivas Arrieta</strong> (IE TI Gerardo Valencia Cano).</p>
<p></p>
<p><em><strong>Los segundos clasificados, 28 (puntajes siguientes)</strong></em></p>
<p><strong>Kendra Angulo Mosquera</strong> (IE Normal Superior Juan Ladrilleros), <strong>Santiago Solórzano Lasso</strong> (Centro Educativo Bahía Buenaventura), <strong>Tania Fernanda Moreno Cumbe</strong> (IE San Vicente), <strong>Ana María Palacios Gamboa</strong> (IE Atanasio Girardot), <strong>Karla Francela Segura Victoria</strong> (IE Juan José Rondón), <strong>Emmanuel Mejía Torres</strong> (IE Colegio Naval José Prudencio Padilla).</p>
<p><strong>Melani Herrera Vargas</strong> (IE Diocesana Jesús Adolescente), <strong>Kevin Andrés Candelo Zamora</strong> (IE Seminario de San Buenaventura), <strong>Samuel David Riasco Riasco</strong> (Centro Educativo Bahía Buenaventura), <strong>Dairon Samuel Montaño Díaz</strong> (IE TI Gerardo Valencia Cano), <strong>Gloria Liz Sinisterra Castillo</strong> (IE Atanasio Girardot).</p>
<p><strong>Andrés Felipe Castro Candelo</strong> (IE La Anunciación), <strong>Jennifer Herrera Reina</strong> (IE Termarit), <strong>Yoselin Dallana Pineda Osorio</strong> (IE TI Gerardo Valencia Cano), <strong>Ana Sofía Cardona Delacruz</strong> (IE Colegio Naval José Prudencio Padilla), <strong>Ana Sofía Candelo Zúñiga</strong> (IE Bilingüe Comfamar),  <strong>Claudia Marcela Murillo Farrufia</strong> (IE La Anunciación), <strong>Melanny Yuleidy Caicedo Quiñonez</strong> (Centro Educativo Bahía Buenaventura).</p>
<p><strong>Juan Sebastián Mina Quintero</strong> (IE Teófilo Roberto Potes), <strong>Liz Saray Cantor Henao</strong> (IE Juan José Rondón), <strong>Karen Dayana Ruiz Rivera</strong> (IE Pascual de Andagoya), <strong>Yéssica Paola Angulo Delgado</strong> (IE Néstor Urbano Tenorio), <strong>Dulce María Villa Cadena</strong> (IE Pablo Emilio Carvajal), <strong>Isabella Saucedo Estupiñán</strong> (IE Liceo de Occidente), <strong>Luna Sofía Calderón Dorado</strong> (IE Normal Superior Juan Ladrilleros), <strong>Jhon Alex Aldana Chirimía</strong> (IE Agropecuaria José María Córdoba), <strong>Jesús Adrián Quiñones Velasco</strong> (IE Termarit) y <strong>Mara Dayana Riascos Flórez</strong> (IE Pascual de Andagoya).</p>
<p><strong>El modelo educativo y pedagógico de los Semilleros de Becarios U</strong></p>
<p>Desde su primer ciclo (2015-2017), los semilleros se han concebido como un proceso de formación integral, complementario al del colegio, mucho más que un Pre-Icfes, y por eso comienzan en grado noveno, focalizados en los estudiantes de mayor potencial académico probado en grados previos.</p>
<p>Para este segundo ciclo,  se han profundizado los elementos característicos con el Modelo de Enriquecimiento Escolar para el desarrollo del talento, resultado de investigaciones de décadas encabezadas por el profesor Joseph Renzulli, reconocido por la American Psychological Association como uno de los 25 psicólogos más influyentes del mundo y director del Centro Renzulli para la Creatividad, la Educación de Altas Capacidades y el Desarrollo del Talento de la Universidad de Connecticut, Estados Unidos.</p>
<p>Los <strong>Semilleros de Becarios U</strong> usan la plataforma <strong>Renzulli Learning</strong> por alianza con la casa matriz (una parte en español y otra en inglés), que permite un grado de personalización importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje, teniendo en cuenta los intereses, estilos de aprendizaje y de expresión del estudiante becario.</p>
<p><strong>Le puede interesar:</strong> <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/daniel-mera-villamizar/dilema-con-la-educacion-de-talentos-de-altas-capacidades/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Dilema con la educación de talentos de altas capacidades</a></p>
<p>Los Semilleros también usan los servicios de la plataforma de educación socio-emocional HabilMind, que asiste a más de 4.000 colegios de alto nivel en 18 países de Iberoamérica, y de la plataforma Puntaje Nacional, de origen chileno con seis años en Colombia, para la preparación de Saber 11 —en la que se tendrá la asesoría del reputado y efectivo Grupo Educativo Helmer Pardo—. Ambas empresas son aliadas del programa de <strong>Semilleros de Becarios U</strong> mediante tarifas rebajadas.</p>
<p>En general, los Semilleros de Becarios U integran herramientas y metodologías de colegios privilegiados de Colombia, América Latina, Estados Unidos y España, y recursos pedagógicos de docentes del mundo a través de Teachers Pay Teachers.</p>
<p><strong>Le puede interesar:</strong> <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/buenaventura-fidel-cano-afrocolombianos-del-ano-festival-vocacional-estudiantil" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Buenaventura: Fidel Cano y Afrocolombianos del Año en Festival Vocacional Estudiantil</a></p>
<p>Los becarios de los Semilleros, de colegios públicos y privados, se fortalecen en una mentalidad de crecimiento, con aprendizajes basados en proyectos, casos y problemas, club de debate (grupo Alpha), conversación divertida en inglés, <em>El diablo de los números</em>, pensamiento crítico, iniciación a programación computacional con Hora de Código de code.org, ajedrez, tenis de campo (donde sea posible, como en Quibdó y Buenaventura), tutores universitarios, esquema de generación de ingresos, ahorro y compra de acciones de empresas colombianas con la app Trii, y viaje en grado décimo para conocer universidades de alta calidad.</p>
<p>En suma, una experiencia de aprendizajes significativos en la vida con una premisa ética: «desarrollar el propio talento para servir a los demás» (está sancionado socialmente comportarse «engreído» por ser privilegiado de pertenecer a los Semilleros de Becarios U).</p>
<p>La financiación del programa de Semilleros de Becarios U tiene un esquema mixto, donde empresas aportan, afrocolombianos hacen filantropía, próximamente algunos afroamericanos también, y los propios becarios generan ingresos para ahorrar con miras a su viaje en grado décimo.  Cada pilo recibe una beca que honra el nombre de un personaje, escogido por el padrino. Para más información: semilleros@fundacioncolordecolombia.org</p>
<p>*Trazador misional de esta publicación de Fundación Color de Colombia: <strong>Línea estratégica 2:</strong>  <em>Educación de calidad y equidad.</em> <strong>Proyecto:</strong> <em> Semilleros de Becarios U, 2022-2024.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=89985</guid>
        <pubDate>Tue, 31 May 2022 02:43:56 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg?quality=60&amp;#038;w=725" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Buenaventura: primeros 52 pilos de grado noveno clasificados a Semilleros de Becarios U.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Quibdó: primeros 50 pilos de grado noveno clasificados a Semilleros de Becarios U. intercolegiados</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/quibdo-primeros-50-pilos-grado-noveno-clasificados-semilleros-becarios-u-intercolegiados/</link>
        <description><![CDATA[<p>123 preseleccionados de 18 instituciones educativas presentaron simulacro abreviado de la prueba internacional PISA: 50 clasificaron y los restantes van a proceso de &#8220;repechaje&#8221;. Padres y madres de familia y orientadoras escolares que acompañaron a los pilos participaron en dos días de socialización del programa, prueba de admisión, clínicas de tenis de campo y de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>123 preseleccionados de 18 instituciones educativas presentaron simulacro abreviado de la prueba internacional PISA: 50 clasificaron y los restantes van a proceso de &#8220;repechaje&#8221;.</p>
<p>Padres y madres de familia y orientadoras escolares que acompañaron a los pilos participaron en dos días de socialización del programa, prueba de admisión, clínicas de tenis de campo y de ajedrez, y celebración de cumpleaños, realizados en las instalaciones de IEFEM, con asistencia de las profesionales de Evaluación <strong>Zulema Mosquera</strong> y Mejoramiento <strong>Yuly Marina Rivas</strong> del equipo de Calidad de la Secretaría de Educación de Quibdó, y la colaboración de los ingenieros de sistemas <strong>Wilmer Copete</strong> y <strong>Édgar Enrique Peña</strong> de la misma Secretaría.<span id="more-89391"></span></p>
<p>IEFEM no presentó estudiantes porque ya tiene su propio Semillero de Becarios U, debido a que participó con éxito en el primer ciclo (2015-2017), y cuya rectora, <strong>Helena Lemos Mayoral</strong>, hace parte del Comité Asesor nacional del programa, liderado por Fundación Color de Colombia.</p>
<p>El programa fue presentado públicamente el pasado 30 de marzo en el marco de la visita de <strong>Fidel Cano</strong>, director de El Espectador, a Quibdó, para un <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/doce-chocoanos-afrocolombianos-del-ano-inspiraran-estudiantes" target="_blank" rel="noopener noreferrer">evento con chocoanos nominados entre 2010 y 2021 en <strong>Afrocolombianos del Año.</strong></a></p>
<p>Antes de que la <strong>&#8220;Selección Quibdó de grado noveno estudiantil&#8221;, </strong>conformada por rendimiento académico desde sexto grado (el 5% superior), se enfrentara (en línea, durante una hora) a 25 preguntas liberadas de la prueba internacional PISA (de la OCDE), ocurrió el momento más emotivo y memorable de los eventos del viernes 29 y sábado 30: cuando ante más de 250 asistentes en el Auditorio de IEFEM, madres e hijos pasaban al frente a decir por qué estaban orgullosos el uno del otro. Algunos con la voz quebrada y conteniendo las lágrimas.</p>
<p></p>
<p>Los <strong>Semilleros de Becarios U.</strong> son un programa integral, complementario al colegio, formativo en mentalidad de crecimiento, valores de excelencia y servicio a la sociedad, y competencias cognitivas y socioemocionales, con una meta alta de obtener 365+ en Saber 11, que se fortalece en el amor y la buena comunicación entre padres, madres e hijos.</p>
<p>El próximo encuentro de la <strong>&#8220;Selección Quibdó de grado noveno estudiantil&#8221; </strong>será para ver una exhibición privada de la película <em>Black Panthers: Wakanda Forever</em>, paso inicial de un proyecto de aprendizaje mediante la invención de un prototipo con vibranium, cuyas propuestas se presentarán el 30 de julio en la <em>&#8220;Conferencia Anual para el Avance Científico de Wakanda en Chocó&#8221;.</em></p>
<p>Al tiempo, los becarios avanzarán en el proyecto <em>&#8220;Historia Familiar: Yo, bisnieto historiador de mi familia&#8221;</em>, en el que, entre otros hitos, harán el árbol genealógico de cuatro generaciones de la familia, a lo largo de 2022.</p>
<p>Los pilos que estarán en proceso de repechaje participarán en las actividades, y en vacaciones de mitad de año tendrán la oportunidad de dar el paso que les falta.</p>
<p><strong>Los primeros 24 clasificados (puntajes más altos)</strong></p>
<p><strong>Jhoiner Enrique Arias Murillo</strong> (IE Antonio María Claret); <strong>Neivi Katerine Torres Chaverra</strong>, <strong>Jaslin Yineth Meneses Moreno</strong>, <strong>Nicolth Liceth Mosquera Cabrera </strong>(IE Normal Manuel Cañizales); <strong>Jesús Adolfo Bedoya Taborda</strong>, <strong>Ronal David Palomeque Palacios</strong> (IE Carrasquilla Industrial); <strong>Ronald Darío Ramírez Mosquera</strong> (IE Antonio María Claret); <strong>Liceth Carolina Salas Torres</strong>,  <strong>Hellens Fernanda Moreno Hinestroza</strong> (IE Normal Manuel Cañizales).</p>
<p><strong>Manuel Alejandro Rodríguez Lanz</strong> (IE Armando Luna Roa); <strong>Yudy Tatiana Mena Becerra</strong> (IE Normal Manuel Cañizales); <strong>María Gabriela Asprilla Salinas</strong> (IE Carrasquilla Industrial); <strong>Adrián Camilo Cárdenas Mosquera</strong>, <strong>Yasser Orlando Palacios Murillo</strong> (IE Antonio María Claret); <strong>Kevin Andrés Soto Ciro</strong> (IE Santo Domingo Savio); <strong>Yeny Angélica Perea Palacios</strong> (IE Comfachocó); <strong>Rosmy Yulieth Arboleda Botero</strong> (IE Normal Manuel Cañizales).</p>
<p><strong>Howard Esteban López Palacios</strong> (IE Antonio María Claret); <strong>Heilyn Alexa Abadía</strong> (IE Normal Manuel Cañizales); <strong>Paola Yiseth Pino Palacios</strong> (IE Carrasquilla Industrial); <strong>Aldair Murillo Mosquera</strong> (IE Antonio María Claret);  <strong>Stewar Gómez Hernández</strong> (IE Armando Luna Rosa); <strong>Lauren Stefany Padilla Panesso</strong> (IE Normal Manuel Cañizales).</p>
<p></p>
<p><strong>Los segundos clasificados, 26 (puntajes siguientes)</strong></p>
<p><strong>Ricardo Alfonso Longas Orejuela</strong> (IE MIA  Jorge Valencia Lozano); <strong>Juan Carlos Pinilla Hinestroza</strong> (IE Normal Superior de Quibdó); <strong>Kelly Vanessa Cabrera Rodríguez</strong> (IE Carrasquilla Industrial); <strong>Yarlinzon Palacios Robledo</strong> (IE Cristo Rey Tutunendo); <strong>Saidy Patricia Hinestroza Moreno</strong> (IE Santo Domingo Savio); <strong>Yovany Esneider Mosquera Sánchez</strong> (IE Normal Superior de Quibdó).</p>
<p><strong>Carlos Mauricio Machado Córdoba</strong>, <strong>Stephania Arredondo Gómez</strong> (IE Antonio María Claret); <strong>Dana Yised Guevara Toro</strong> (IE Santo Domingo Savio); <strong>Sarith Cuesta Rentería</strong> (IE Normal Superior de Quibdó); <strong>Yulieth Paulina Alzate Morales</strong> (IE Comfachocó); <strong>Anny Yuliza Muñoz Usme</strong>, <strong>Susana Alejandra Pineda Córdoba</strong> (IE Carrasquilla Industrial); <strong>Kenneth Johan Lara Parra</strong>, <strong>Jeimy Irama Hinestroza Moreno</strong> (IE Bolívar Escandón).</p>
<p></p>
<p><strong>Andrés Ángel Blandón</strong> (IE Antonio María Claret); <strong>Sebastián Camilo Córdoba Vaca</strong> (IE Santo Domingo Savio); <strong>Luisa María Moreno Moreno</strong> (IE Normal Superior de Quibdó); <strong>Hilary Lorena Mejía Rivera</strong> (IE Comfachocó); <strong>Yilmar David Mena Córdoba</strong>, <strong>Roberth Andrés Coronado Cova</strong> (IE MIA Rogerio Velásquez); <strong>Brayan Stiven Palacios Pino</strong> (IE Pedro Grau y Arola); <strong>Karol Cecilia Largacha Asprilla</strong> (IE MIA Rogerio Velásquez); <strong>Johana Lemus Cuesta</strong> (IE Normal Superior de Quibdó); <strong>Leidy Yuliana Castrillón Cuesta</strong> (IE Antonio Ricaurte).</p>
<p><strong>Integrantes de Semillero de Becarias U ALPHA de IEFEM</strong></p>
<p><figure id="attachment_89395" aria-describedby="caption-attachment-89395" style="width: 959px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-89395 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/05/Semillero-Alpha-IEFEM-cumpleaños-30-de-abril.jpg" alt="" width="959" height="635" /><figcaption id="caption-attachment-89395" class="wp-caption-text">Grupo Alpha de Semillero de Becarias U de IEFEM-Quibdó, grado noveno, con la rectora, Helena Lemos Mayoral (inclinada); la magistrada Luz Edith Díaz Urrutia (izq), invitada de honor, y la profesora Bárbara Liloy Pérez, quien cantó el bingo en inglés en la celebración de los cumpleaños del mes. La orientadora Zulia Ríos estuvo pendiente desde su convalecencia. La señora Francisca del restaurante Brisas del Atrato apoyó  la celebración, y Angela Hoyos Arredondo en la logística. El profesor Omar Asprilla Mena, tutor del Semillero, también acompañó. </figcaption></figure></p>
<p>Arleth Juliana Arias Valoyes, Isabella Palacios Monsalve, Gladys Andrea Castillo Palacios, Angie Melissa Díaz Aristizábal, Roisy Dayana Machado Mena, Yalisa Lorena Yurgaky Portocarrero, Daily Dayana Zapata Mena, Kiara Marcela García Meléndez, Lina Marcela Machado Andrade, Emeli Sofía Caicedo Córdoba, Ailyn Samara Yurgaky, Jhadey Mariana Secaida Minotta, Sara Valentina Ferrer Romaña, Heily Rossana Barcha Mosquera, Jeimy Alejandra Lara Mayo, Jilly Andrea López Murillo, Nandy Magaña Murillo y Jackelin Ximena Solis Rentería.</p>
<p><strong>Integrantes de Semillero de Becarias U BETA de IEFEM</strong></p>
<p><figure id="attachment_89396" aria-describedby="caption-attachment-89396" style="width: 935px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-89396 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/05/Semillero-Beta-IEFEM-cumpleaños-30-de-abril.jpg" alt="" width="935" height="588" /><figcaption id="caption-attachment-89396" class="wp-caption-text">Grupo Beta de Semillero de Becarias U de IEFEM-Quibdó, grado noveno. Claudia Prado coordinó la decoración del Salón de los Espejos.</figcaption></figure></p>
<p>Luisa María Cuervo Prado, Yefany Paola Pinilla Mosquera, Elena María Guisado Mena, Eddy Loreny Romaña Mena, Maricely Bedoya Moreno, Rossy Camila Peña Cossio, Eileen Johana Murillo Morales, Keilyn Vanessa Mena Mena, Yarlin Daniela Segura Mena, Yinaris Lizeth Palacios Mosquera, Heidy Yaneth Mosquera Palacios, Luisa Fernanda Giraldo Hernández, Alejandra Machado Vivas.</p>
<p>Leidy Tatiana Ciro Mejía, Rosana Saavedra Blandón,  Zayra Andrea Mosquera Palacios, Iveth Cardales López, Laura Stephany Chalá Mosquera, Lina Lorena Machado Andrade, Jhoen Nahary Salazar Rentería, María José Gómez Jiménez, Denely Lucía Perea Londoño, Sayoha Cristell Castro Palacios, Eliana González Hurtado y Ailyn Yelena Mayo Portilla.</p>
<p><strong>El modelo educativo y pedagógico de los Semilleros de Becarios U</strong></p>
<p>Desde su primer ciclo (2015-2017), los semilleros se han concebido como un proceso de formación integral, complementario al del colegio, mucho más que un Pre-Icfes, y por eso comienzan en grado noveno, focalizados en los estudiantes de mayor potencial académico probado en grados previos.</p>
<p>Para este segundo ciclo,  se han profundizado los elementos característicos con el Modelo de Enriquecimiento Escolar para el desarrollo del talento, resultado de investigaciones de décadas encabezadas por el profesor Joseph Renzulli, reconocido por la American Psychological Association como uno de los 25 psicólogos más influyentes del mundo y director del Centro Renzulli para la Creatividad, la Educación de Altas Capacidades y el Desarrollo del Talento de la Universidad de Connecticut, Estados Unidos.</p>
<p>Los Semilleros de Becarios U usan la plataforma Renzulli Learning (una parte en español y otra en inglés), que permite un grado de personalización importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje, teniendo en cuenta los intereses, estilos de aprendizaje y de expresión del estudiante becario.</p>
<p><strong>Le puede interesar:</strong> <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/daniel-mera-villamizar/dilema-con-la-educacion-de-talentos-de-altas-capacidades/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Dilema con la educación de talentos de altas capacidades</a></p>
<p>Los Semilleros también usan los servicios de la plataforma de educación socio-emocional HabilMind, que asiste a más de 4.000 colegios de alto nivel en 18 países de Iberoamérica, y de la plataforma Puntaje Nacional, de origen chileno con seis años en Colombia, para la preparación de Saber 11 —en la que se tendrá la asesoría del reputado y efectivo Grupo Educativo Helmer Pardo—. Ambas empresas son aliadas del programa de Semilleros mediante tarifas rebajadas.</p>
<p>En general, los Semilleros de Becarios U integran herramientas y metodologías de colegios privilegiados de Colombia, América Latina, Estados Unidos y España, y recursos pedagógicos de docentes del mundo a través de Teachers Pay Teachers.</p>
<p><strong>Le puede interesar:</strong> <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/este-miercoles-30-educacion-talentos-revista-colombia-afro-tv" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Este miércoles 30 de marzo, «Educación y talentos» en «Revista Colombia Afro TV»</a></p>
<p>Los becarios de los Semilleros, de colegios públicos y privados, se fortalecen en una mentalidad de crecimiento, con aprendizajes basados en proyectos, casos y problemas, club de debate (grupo Alpha), conversación divertida en inglés, <em>El diablo de los números</em>, pensamiento crítico, iniciación a programación computacional con Hora de Código de code.org, ajedrez, tenis de campo (grupo Alpha, donde sea posible, como en Quibdó con la Escuela Fasema), tutores universitarios, esquema de generación de ingresos, ahorro y compra de acciones de empresas colombianas con la app Trii, y viaje en grado décimo para conocer universidades de alta calidad.</p>
<p>En suma, una experiencia de aprendizajes significativos en la vida con una premisa ética: «desarrollar el propio talento para servir a los demás» (está sancionado socialmente comportarse «engreído» por ser privilegiado de pertenecer a los Semilleros de Becarios U).</p>
<p>La financiación del programa de Semilleros de Becarios U tiene un esquema mixto, donde empresas aportan, afrocolombianos hacen filantropía, próximamente algunos afroamericanos también, y los propios becarios generan ingresos para ahorrar con miras a su viaje en grado décimo.  Cada pilo recibe una beca que honra el nombre de un personaje, escogido por el padrino. Para más información: semilleros@fundacioncolordecolombia.org</p>
<p>*Trazador misional de esta publicación de Fundación Color de Colombia: <strong>Línea estratégica 2:</strong>  <em>Educación de calidad y equidad.</em> <strong>Proyecto:</strong> <em> Semilleros de Becarios U, 2022-2024.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=89391</guid>
        <pubDate>Sun, 01 May 2022 14:59:18 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=725" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Quibdó: primeros 50 pilos de grado noveno clasificados a Semilleros de Becarios U. intercolegiados]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">89391</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Entrevista con Jorge Isaac Mosquera Lasso: nominado en Afrocolombianos del Año 2020</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/entrevista-jorge-isaac-mosquera-lasso-nominado-afrocolombianos-del-ano-2020/</link>
        <description><![CDATA[<p>Es el gerente general de Dimel Ingeniería S.A. y uno de los tres nominados en la categoría Sector Privado. Nacido en Buenaventura. Aquí responde con brevedad once preguntas sobre su perfil profesional y biográfico. Entrega 6 (serie). Mosquera Lasso es socio fundador de Dimel Ingeniería, compañía de 31 años que exporta estructuras metálicas y postes [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Es el gerente general de Dimel Ingeniería S.A. y uno de los tres nominados en la categoría Sector Privado. Nacido en Buenaventura. Aquí responde con brevedad once preguntas sobre su perfil profesional y biográfico. Entrega 6 (serie).</p>
<p><strong>Mosquera Lasso </strong>es socio fundador de Dimel Ingeniería, compañía de 31 años que exporta estructuras metálicas y postes en acero a 12 países, y mantuvo sus empleos en la pandemia.<span id="more-81258"></span></p>
<p><strong><em><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-81259" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/125930290_10164725602550045_6404852773763467696_o-240x300.jpg" alt="" width="300" height="374" />¿Esta distinción en qué etapa o punto de su carrera profesional lo encuentra? </em></strong></p>
<p>Me encuentro en la segunda mitad de la vida profesional. En este momento puedo dar más apoyo e impactar no solo a mi circulo profesional cercano, sino a la comunidad vallecaucana que se ha visto beneficiada por los empleos generados desde nuestra compañía.</p>
<p><strong><em>¿Cómo llegó a destacarse en lo que hace profesionalmente?</em></strong></p>
<p>Con una solución innovadora, postes de acero y fibra de vidrio seccionados. Encontramos la manera de llevar energía a zonas de difícil acceso, que permitiera de forma rápida y efectiva interconectarlas y con ello llevar desarrollo y bienestar a estas comunidades.</p>
<p><strong><em>Mencione dos personas a las que usted quiera agradecer por haberle ayudado a ser quien es.</em></strong></p>
<p>A mis padres, quienes desde que era un niño me inculcaron el valor de luchar para cumplir los sueños; y a mis dos socios, quienes me han acompañado en la misión de construir empresa y, en equipo, hacer realidad nuestro sueño.</p>
<p><strong><em>Mencione dos instituciones que le ayudaron a ser quien es hoy.</em></strong></p>
<p>La Universidad Autónoma de Occidente, por formarme como Ingeniero Electricista y darme las bases necesarias para poder construir lo que es mi gran orgullo: Dimel Ingeniería S.A, la cual me ha permitido crecer profesional y personalmente.</p>
<p><strong><em>Compártanos tres fotos y/o recuerdos memorables o significativos de su vida.</em></strong></p>
<p></p>
<ul>
<li>Uno de ellos es mi grado como ingeniero, reconocimiento profesional que celebré al lado de mis padres, primer escalón de mi vida.</li>
<li>
<p><figure id="attachment_81263" aria-describedby="caption-attachment-81263" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-81263" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/f547fcf6-6fc6-4912-844c-bbb7acd4e010-1-300x203.jpg" alt="" width="300" height="203" /><figcaption id="caption-attachment-81263" class="wp-caption-text">Sus hijos Laura, Viviana Andrea, Jorge Luis, Juliana y Mateo</figcaption></figure></p>
<p>Cinco momentos donde la vida me otorgó el título de ser padre, ellos son el motor de mi vida y quienes me impulsan a ser mejor.</li>
<li>Los 30 años de nuestra organización: fue un logro inmenso que como profesional me hizo sentir muy orgulloso y desde lo personal bastante satisfecho con el deber cumplido.</li>
</ul>
<p><strong><em>¿Usted está emulando a alguien de su familia o es un pionero en ella? </em></strong></p>
<p>Soy pionero dentro de mi familia como empresario emprendedor. Siempre pensé en formar empresa.</p>
<p>Todo inició en el año 89 con un proyecto de estudiantes de último semestre de la universidad en la habitación de uno de mis socios.</p>
<p>Hoy, después de 31 años, ya generamos más de 500 empleos a nivel nacional y algunos más en el extranjero.</p>
<p><strong><em>Un antepasado (de su árbol genealógico) sobre el que le gustaría investigar y saber más en algún momento. </em></strong></p>
<p>Me gustaría conocer más de mi abuelo materno, a quien no conocí mucho, pero honro compartiendo su nombre.</p>
<p>Nació en Nariño, pero llegó a Buenaventura y ejerció el cargo de jefe de Almacén de la extinta empresa Puertos de Colombia, dedicando sus mejores años al puerto más importante del país.</p>
<p><strong><em>Tres canciones, solo tres, que sean un adelanto de la banda sonora de su vida. </em></strong></p>
<p><em>Te Vengo a Cantar</em> del <strong>Grupo Bahía</strong>, me recuerda a mi infancia y los sueños e ilusiones de niño.</p>
<p><em>Gracias a la Vida</em> por <strong>Mercedes Sosa</strong>, que es un agradecer constante por todas las cosas que Dios y la vida me han permitido alcanzar.</p>
<p>Y <em>Caminante no hay camino</em> de <strong>Juan Manuel Serrat</strong>, es la lucha constante de construir y forjar siempre un mejor mañana.</p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/xq3M_h8LD_I" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p><strong><em>Una película y/o un libro que les recomendaría a jóvenes cercanos para ver si causan (película y/o libro) el mismo impacto que en usted. </em></strong></p>
<p>Película: <em>Camino a la felicidad</em>. Nos enseña que a pesar de las circunstancias adversas hay que luchar, pensar que habrá un mañana mejor y buscar nuevas oportunidades.</p>
<p>Libro: <em>El poder de lo simple.</em> Enseña que las cosas simples siempre serán mejor. Darle vueltas a la vida lo que hace es complicarla.</p>
<p>Si miras una situación adversa por el lado sencillo, encontrarás la solución y llegará de una mejor manera el mensaje que se quiere transmitir.</p>
<p><strong><em>Si usted pudiera impulsar con éxito un cambio en el departamento o municipio donde nació, ¿cuál sería?</em></strong><strong><em> </em></strong></p>
<p>Actualmente me encuentro desarrollando un proyecto para establecer una clínica de mediana o alta complejidad en mi Buenaventura natal, que es uno de sus mayores problemas.</p>
<p>Trato de materializar una iniciativa que transforme la naturaleza actual de la salud en un territorio al que le debo tanto.</p>
<p><strong><em>¿Tiene una idea del legado que quiere dejar? ¿Nos puede adelantar dos frases al respecto?</em></strong></p>
<p>&#8220;Los sueños siempre serán realidad mientras creas y luches por ellos&#8221;.</p>
<p>Cuando uno cree en sus sueños puede llegar tan lejos como lo desee. Cuando empecé con nuestra compañía no pensé que lograríamos ser los fabricantes de postes en acero y fibra de vidrio más grandes de Colombia y una de las más reconocidas en América Latina.</p>
<p>&#8220;El único lugar en donde el éxito se encuentra primero que el trabajo es en el diccionario&#8221;</p>
<p><em>También le pueden interesar entrevistas con otros nominados:</em></p>
<p><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/entrevista-leila-perea-lowery-nominada-afrocolombianos-del-ano-2020" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Leila Perea-Lowery (Academia)</a></p>
<p><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/entrevista-merlin-patricia-grueso-nominada-afrocolombianos-del-ano-2020" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Merlin Patricia Grueso (Academia)</a></p>
<p><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/entrevista-luz-marina-cuellar-nominada-afrocolombianos-del-ano-2020" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Luz Marina Cuéllar (Medios y Periodismo)</a></p>
<p class="entry-title"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/entrevista-benjamin-moreno-rodriguez-nominado-afrocolombianos-del-ano-2020">Benjamín Moreno Rodríguez (Sector Salud)</a></p>
<p class="entry-title"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/entrevista-evelis-aguilar-torres-nominada-afrocolombianos-del-ano-2020">Evelis Aguilar Torres (Deportes)</a></p>
<p>*Trazador misional de esta publicación de Fundación Color de Colombia: <strong>Línea estratégica 1: </strong><em>Reconocimiento e integración</em>.  <strong>Iniciativa</strong>: Inclusión <em>simbólica en la historia y la sociedad</em>. <strong>Proyecto</strong>: <em>Afrocolombianos del Año, desde 2010.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=81258</guid>
        <pubDate>Wed, 09 Dec 2020 19:05:22 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=725" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Entrevista con Jorge Isaac Mosquera Lasso: nominado en Afrocolombianos del Año 2020]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">81258</post-id>    </item>
        <item>
        <title>“Madre de Luis Antonio Robles no fue esclava”: descendiente de rama paterna</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/madre-luis-antonio-robles-no-fue-esclava-descendiente-rama-paterna/</link>
        <description><![CDATA[<p>Fue maestra de escuela. Se aclara información equivocada en Wikipedia. Este sábado 24 de octubre se conmemora el natalicio 171 del primer ministro negro en Colombia (Secretario del Tesoro, 1876), presidente del Estado Soberano del Magdalena (1878), jurista, congresista y uno de los más notables líderes políticos colombianos de la segunda mitad del siglo XIX [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Fue maestra de escuela. Se aclara información equivocada en Wikipedia. Este sábado 24 de octubre se conmemora el natalicio 171 del primer ministro negro en Colombia (Secretario del Tesoro, 1876), presidente del Estado Soberano del Magdalena (1878), jurista, congresista y uno de los más notables líderes políticos colombianos de la segunda mitad del siglo XIX (nacido en Camarones, Riohacha).</p>
<p>La efemérides es propicia para aclarar esta información errónea de Wikipedia sobre la condición social de la madre de Robles, Manuela Suárez. Para esto, entrevistamos a <strong>Jairo de Jesús Escobar Arregocés</strong>, descendiente de Pío Robles, tío de Luis Antonio Robles.<span id="more-80069"></span></p>
<p><figure id="attachment_80070" aria-describedby="caption-attachment-80070" style="width: 287px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-80070" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/10/Jairo-Escobar-287x300.jpeg" alt="" width="287" height="300" /><figcaption id="caption-attachment-80070" class="wp-caption-text">Jairo de Jesús Escobar Arregocés</figcaption></figure></p>
<p><strong>Escobar</strong> revisó el libro citado como referencia en Wikipedia y encontró que no soporta lo afirmado en esta. Por lo demás, el más respetado biógrafo de Robles, <strong>Jacobo Pérez Escobar</strong>, está de acuerdo con Escobar.</p>
<p><strong>Jairo Escobar</strong>, miembro de la Academia de Historia de La Guajira, pertenece a la sexta generación por parte de Pío Robles Parra. “La descendencia del Dr. Robles Suárez fue bien corta. Dejó solamente un hijo llamado Manuel, abogado, que falleció en Santa Marta en los años 50’s sin dejar descendencia”, anota Escobar.</p>
<p>Eventualmente, la madre de Robles pudo ser una mujer esclavizada, lo que haría más impactante la historia de <strong>Luis Antonio &#8216;El negro&#8217; Robles</strong>, pero no lo fue. Y la verdad histórica debe prevalecer sobre la invención de hechos que busca darle más dramatismo a la historia o acomodarla a una determinada visión del presente.</p>
<p><strong>¿Qué fuentes documentales sobre la vida de Robles guardan sus descendientes?</strong></p>
<p>Aparte de los libros de Jacobo Pérez Escobar y de Osvaldo Robles Cataño, el árbol genealógico de la Familia Robles, elaborado por nuestros bisabuelos y parientes Robles como: el historiador Juan Lázaro Robles Gómez, Francisco Robles Gómez (mi abuelo) y René Escobar Robles, mi padre. Es tradición oral familiar. La foto original que circula por todas partes ahora fue donada por la familia.</p>
<p><strong>¿La mamá de Robles era una esclava, como aparece en Wikipedia?</strong></p>
<p>No fue esclava. Fue maestra de escuela; de familia campesina acomodada. De procedencia venezolana. Hija de Cipriano Suárez e Isabel María Mejía. Vivió en Riohacha por mucho tiempo en una casa de material en la calle 6ª. o calle de los tres infantes, entre carreras 6a y 7a, de pisos ajedrezados (blancos y negros). Y en Camarones también tenía otra casa en la calle principal del pueblo. Hoy en día es la Casa Museo de Robles.</p>
<p><figure id="attachment_71462" aria-describedby="caption-attachment-71462" style="width: 418px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-71462 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2019/10/Luis-Antonio-Robles.jpg" alt="" width="418" height="603" /><figcaption id="caption-attachment-71462" class="wp-caption-text">Luis Antonio Robles &#8211; Óleo de Epifanio Julián Garay y Caicedo</figcaption></figure></p>
<p><strong>¿Esta condición socio-económica de la mamá explicaría que Robles haya tenido buena educación?</strong></p>
<p>Sí, porque el padre de Robles, Luis Antonio Robles Parra, les dejó una generosa herencia al fallecer muy joven y la mamá Manuela Suárez Mejía, era acomodada ya que su padre Cipriano Suarez, era hacendado y ganadero. Tenía recursos económicos y posición social como maestra de escuela, dentro de su comunidad camaronera.</p>
<p>Pasó su infancia entre sus paisanos y veía cómo se cumplía inexorablemente el proceso vital de todo camaronero: nacer, crecer, reproducirse, pescar y morir.</p>
<p>La madre de Robles comprendió y estimuló la capacidad mental e inteligencia de su hijo y decidió darle la mejor educación con sus recursos económicos que poseía en esos difíciles tiempos.</p>
<p><strong>¿Dónde lo puso a estudiar?</strong></p>
<p>En Riohacha Robles realizó la primaria en el colegio del profesor Farías, reputado maestro, quien fuera su preceptor y buen consejero, estimulándolo a continuar estudios secundarios en otro lugar fuera de Riohacha.</p>
<p>El joven Luis Antonio se trasladó a Cartagena con el apoyo económico de su madre Manuela. Cursó su bachillerato en las instituciones Roig, La valle y Juan Pombo, que reconocieron en el muchacho riohachero sus atributos intelectuales.</p>
<p>Luego se trasladó a Bogotá e ingresó con magníficas notas al San Bartolomé, donde cursó hasta tercer año de derecho. No se acomodó al ambiente refinado y elitista de ese claustro y solicitó en 1870, su entrada al Colegio Mayor del Rosario, que también era de la aristocracia bogotana.</p>
<p>El rector Francisco Álvarez, hombre desprovisto de prejuicios raciales lo aceptó y terminó su carrera en el año de 1872. Recibió el título honorífico de Colegial, que se le daba al mejor estudiante de la promoción.</p>
<p><strong>Sin embargo, en <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Antonio_Robles" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Wikipedia se dice</a> que la mamá era una negra esclavizada y se pone como referencia bibliográfica a Robles Cataño, Osvaldo</strong> <em>(1986). La Guajira, ed. “Recuerdos de la Riohacha que se fue”. p. 63. Incluso se dice que “se dio la libertad a la mujer”.</em> <strong>¿Podría aclararnos este punto revisando el libro de Osvaldo Robles?</strong></p>
<p>Revisado el libro “Recuerdos de la Riohacha que se fue” o La calle 5ª. de Los Almendros”, en la pág. 63 no dice eso. Están equivocados quienes hacen esta referencia del Dr. Osvaldo Robles Cataño. Dice otra cosa. La mamá del Dr. Robles tenía solvencia económica para educar a su hijo Luis Antonio y no era esclavizada. “No se dio la libertad a la mujer”. (Ver al final de este texto la imagen de la citada página 63).</p>
<p><strong>¿Qué se sabe, por fuentes documentales, del papá de Robles?</strong></p>
<p>El padre del Dr. Luis Antonio Robles Suárez se llamó Luis Antonio Robles Parra, institutor de profesión. Era hijo del abogado español Dr. José María de Robles y Doña Magdalena Parra (de Venezuela). Ellos eran dos hermanos: Pío Robles Parra (abogado y primer notario de Riohacha) y Luis Antonio Robles Parra, institutor, papá del Dr. Robles Suárez, El Negro Robles</p>
<p><strong>¿El papá y la mamá de Robles qué relación tuvieron en la infancia de Robles?</strong></p>
<p>El papá Luis Antonio Robles Parra, blanco, era institutor y la mamá, Manuela Suárez Mejía, morena oscura, también fue maestra de escuela, en Camarones. Ambos eran educadores en la escuela de primaria o primeras letras de Camarones.</p>
<p>El papá de Robles Suárez falleció cuando él era un infante. Le quedó a Manuela, su mamá, la responsabilidad de educar a su único hijo Luis Antonio, como legado solicitado de su padre. Y cumplió con mucho celo y dedicación esta tarea.</p>
<p><em>Le pueden interesar otras publicaciones nuestras:</em></p>
<p><a href="https://www.elespectador.com/noticias/nacional/camarones-riohacha-sin-agua-potable-y-con-un-alcantarillado-que-causa-danos-ambientales/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Camarones, Riohacha: sin agua potable y con un alcantarillado que causa daños ambientales</a></p>
<p><a href="https://blogs.eltiempo.com/afrocolombianidad/2020/08/26/20-anos-de-ley-de-honores-a-robles-con-proyecto-de-sobria-monumentalidad-urbana-en-camarones/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Veinte años de Ley de honores a Robles: con proyecto de sobria monumentalidad urbana en Camarones</a></p>
<p>*Trazador misional de esta publicación de Fundación Color de Colombia: <strong>Línea estratégica 1:</strong> <em>Reconocimiento e integración.</em> <strong>Iniciativas:</strong> <em>Inclusión simbólica y diversidad en la historia y la sociedad</em> y <em>Memoria histórica y social de la población negra en la nación colombiana.</em> <strong>Proyecto:</strong> <em>Efemérides afrocolombianas.</em></p>
<p><figure id="attachment_80072" aria-describedby="caption-attachment-80072" style="width: 576px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80072 size-large" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/10/Evidencia-del-libro-citado-en-Wikipedia-576x1024.jpeg" alt="" width="576" height="1024" /><figcaption id="caption-attachment-80072" class="wp-caption-text">Robles Cataño, Osvaldo (1986). La Guajira, ed. “Recuerdos de la Riohacha que se fue”. p. 63. NO dice lo que se afirma en Wikipedia.</figcaption></figure></p>
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        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=80069</guid>
        <pubDate>Sat, 24 Oct 2020 00:24:02 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=725" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Madre de Luis Antonio Robles no fue esclava”: descendiente de rama paterna]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">80069</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Peces ciegos que viven en cuevas: un misterio evolutivo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/el-rio/peces-ciegos-viven-cuevas-misterio-evolutivo/</link>
        <description><![CDATA[<p>La oscuridad, la falta de luz y la escasez de alimentos convierten a las cuevas de Santander en un laboratorio natural increíble para estudiar cómo diversas especies pueden desarrollar adaptaciones ambientales similares ante condiciones extremas. Por: Daniela Quintero Díaz (@Danielaquinterd) Periodista El Espectador y Blog El Río Las cuevas de Santander esconden algunos de los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><em>La oscuridad, la falta de luz y la escasez de alimentos convierten a las cuevas de Santander en un laboratorio natural increíble para estudiar cómo diversas especies pueden desarrollar adaptaciones ambientales similares ante condiciones extremas.</em></p>
<p><figure id="attachment_76118" aria-describedby="caption-attachment-76118" style="width: 984px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-76118 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Morphology-diversity-Trichomycterus.jpg" alt="" width="984" height="507" /><figcaption id="caption-attachment-76118" class="wp-caption-text">La adaptación de los peces a entornos hostiles como las cuevas genera una pérdida de pigmentación en el cuerpo y atrofia o pérdida de ojos. / Foto: Juan Sebastián Flórez &#8211; UIS</figcaption></figure></p>
<p><strong>Por: Daniela Quintero Díaz (@Danielaquinterd)<br />
</strong><strong>Periodista El Espectador y Blog El Río</strong></p>
<p>Las cuevas de Santander esconden algunos de los animales más extraños del país y del mundo. Cangrejos, arácnidos y ciempiés se encuentran solo en ese territorio, así como unos de los peces más peculiares reportados: unos tipos de bagres andinos del género <em>Trichomycterus Valencienes</em>. Aunque son parientes lejandos de los reconocidos bagres del río Magdalena, algunos tienen unas características únicas: viven en la oscuridad total, son mucho más pequeños, pálidos y tienen atrofia ocular (son ciegos).</p>
<p>El país cuenta con más de 1.500 especies de peces de agua dulce que pertenecen a cientos de géneros. Sin embargo, el único género que tiene especies de cuevas es el <em>Trichomycterus</em>. La existencia y adaptación de estos peces a zonas tan hostiles, así como la manera como llegaron a las cuevas, sigue siendo una incógnita para los científicos. Santander parece ser el lugar ideal para empezar a responderla.</p>
<p>El departamento tiene la mayor cantidad de cuevas del país (se estima que cerca de 500). Sin embargo, recorrerlas estuvo prohibido para la ciencia por más de 40 años. ¿El motivo? El conflicto armado. A raíz del proceso de paz, expediciones como <a href="https://minciencias.gov.co/sites/default/files/ckeditor_files/VIDA%20EN%20LAS%20CAVERNAS.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Colombia Bio</a> pudieron empezar a explorar la biodiversidad de esos ecosistemas creados tras millones de años de erosión y procesos de reacción entre rocas calizas sedimentarias y agua lluvia. El más reciente hallazgo relacionado con los peces en cuevas se dio en 2018, cuando científicos descubrieron la especie <em>Trichomycterus rosablanca</em>. También encontraron que dentro de la misma población de esta especie había individuos con distintos niveles de desarrollo ocular: algunos tenían ojos y otros no.</p>
<p><figure id="attachment_76115" aria-describedby="caption-attachment-76115" style="width: 984px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-76115" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Cueva-3-sí.jpg" alt="" width="984" height="657" /><figcaption id="caption-attachment-76115" class="wp-caption-text">Se estima que Santander tiene cerca de 500 cuevas que se crearon tras millones de años de erosión y reacción entre rocas calizas sedimentarias y agua lluvia. / Foto: Felipe Villegas &#8211; Instituto Humboldt.</figcaption></figure></p>
<p>Mauricio Torres, biólogo de la Universidad Industrial de Santander (UIS), tuvo la oportunidad de conocer las cuevas desde muy joven. A sus 17 años, el destino ya lo había juntado con esos extraños peces en una cueva en Zapatoca. “Cuando entré con un amigo a la cueva nos encontramos con esos bichos rarísimos. Los conocí antes de que se describiera la primera especie de pez ciego en Santander”, cuenta el investigador PhD en ecología evolutiva. Actualmente, el departamento cuenta con siete especies de <em>Trichomycterus</em> reportadas en cuevas y nueve en quebradas. Cuando decidió estudiar biología, Torres volvió una y otra vez a las cuevas con la intención de analizar estos peces. Ya lleva 18 años. “Aunque algunos de los peces de cueva ya tienen nombre, los misterios alrededor de ellos siguen siendo muchísimos”, asegura.</p>
<p>Por eso, decidió sumar esfuerzos con otro biólogo, Carlos Daniel Cadena, profesor de la U. de los Andes que se ha dedicado estudiar la biología evolutiva de los vertebrados. “Cuando Mauricio me contactó y me comentó sobre los peces en las cuevas de Santander, me interesó muchísimo resolver preguntas sobre su evolución”, explica Cadena. ¿Cómo habían llegado a las cuevas? ¿Cómo se habían adaptado a vivir en esas condiciones extremas? ¿Era la pérdida de coloración en la piel y la pérdida de ojos consecuencia del proceso evolutivo? ¿Eran todos los peces de la misma especie o de diferentes? ¿Qué relación tenían con sus parientes en los arroyos?, <a href="https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2020.02.25.955179v1" target="_blank" rel="noopener noreferrer">se preguntaron los investigadores</a>.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-76119" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Trichomycterus-sp-Guadalupe.jpg" alt="" width="984" height="677" /></p>
<p><figure id="attachment_76120" aria-describedby="caption-attachment-76120" style="width: 984px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-76120 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Trichomycterus-sp-Guapotá-cave.jpg" alt="" width="984" height="574" /><figcaption id="caption-attachment-76120" class="wp-caption-text">Pérdida de pigmentación de los peces de cuevas. Fotos: Juan Sebastián Flórez &#8211; UIS</figcaption></figure></p>
<p>Las hipótesis que se plantearon partían de dos escenarios alternativos: el primero planteaba que su llegada a las cuevas era el resultado de un solo evento de colonización por parte de peces de los arroyos cercanos, y que una vez ahí se habrían extendido por conexiones subterráneas. El segundo suponía que se habían dado colonizaciones múltiples en diferentes cuevas por ancestros superficiales que, posteriormente, habían evolucionado de manera similar cada una. “Ya existían observaciones de unos peces que no tenían ojos ni pigmentación, pero se encontraban en diferentes cuevas, por lo que nuestra pregunta central era cómo había pasado eso desde el punto de vista evolutivo. ¿Pasaron del río superficial y colonizaron las cuevas? O en diferentes regiones colonizaron diferentes cuevas más de una vez y, cada vez que colonizaron, la evolución cogió el mismo camino, que fue perder los ojos y pigmentos”, explica Cadena. Junto con el investigador Carlos DoNascimiento, del Instituto Humboldt, y  Juan Sebastián Flórez, estudiante de Biología de la UIS -para quien este estudio fue su trabajo de grado-, empezaron a buscar las respuestas.</p>
<p>Con varias salidas de campo recorrieron nueve cuevas en Lebrija, Los Santos, Piedecuesta, Zapatoca, Curití, Guapotá y Guadalupe. Allí recolectaron 49 especímenes de cuevas y de superficies cercanas a las cuevas. También se apoyaron en las colecciones recogidas por otros investigadores en expediciones pasadas. “Una vez en Bogotá se secuenció el ADN de todos esos peces para tratar de construir su filogenia, es decir, el ‘árbol genealógico’. Eso nos permitiría conocer si los peces de cuevas eran parientes cercanos, descendientes de un solo ancestro o descendientes de ancestros distintos”, explican.</p>
<p><figure id="attachment_76114" aria-describedby="caption-attachment-76114" style="width: 984px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-76114" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Cueva-2-sí.jpg" alt="" width="984" height="657" /><figcaption id="caption-attachment-76114" class="wp-caption-text">Un investigador recorre una de las cuevas de Santander en la expedición Santander Bio. / Foto: Felipe Villegas &#8211; Instituto Humboldt</figcaption></figure></p>
<p>Lo que los genes les sugirieron fue que hubo por lo menos dos eventos de colonización independientes en cuevas que se encontraban en drenajes separados. Una en el río Suárez y otra en el Carare. “Al menos dos linajes colonizaron cuevas de forma independiente y evolucionaron de forma convergente”, relata la investigación. “Entonces, entendimos que la respuesta evolutiva de los animales, a pesar de que se había tratado de dos procesos diferentes, había sido la misma: perder los ojos y disminuir su pigmentación”, asegura Cadena. “Esto nos permite ver una historia muy chévere de repetibilidad de la evolución, ya que, dadas las mismas presiones del ambiente, variados grupos con ancestros diferentes pueden atravesar el mismo proceso”.</p>
<p>Lo más impresionante para ellos es que las cuevas de Santander se convierten en un laboratorio natural para estudiar cómo las diversas especies desarrollan adaptaciones similares. “La evolución está sucediendo todo el tiempo. Pero, para poder estudiarla, muchas veces los científicos tienen que remontarse a los fósiles con el fin de reconstruir la vía evolutiva de un animal” asegura Torres, quien también coordinó la expedición <a href="https://minciencias.gov.co/sala_de_prensa/galerias/expedicion-bio-santander" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Santander Bio</a>. “Lo increíble de esto es que cada cueva funciona como un tubo de ensayo diferente en el que podemos medir ese proceso evolutivo. Hay unas en las que parece que el proceso acaba de empezar -porque hay peces con características similares a los que viven en la superficie-, y hay otras donde parece que entraron hace muchísimo tiempo y llevan mucho tiempo evolucionando”, explica. Para él, esto es una muestra de cómo la evolución intenta resolver el problema de adaptarse a un ambiente tan distinto a la superficie una y otra vez. “Eso es lo emocionante, porque estamos casi que capturando el proceso de origen de especies nuevas en acción”, agrega Cadena.</p>
<p><figure id="attachment_76117" aria-describedby="caption-attachment-76117" style="width: 984px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-76117" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Figura-2-jpg.jpg" alt="" width="984" height="2296" data-wp-editing="1" /><figcaption id="caption-attachment-76117" class="wp-caption-text">Los científicos recolectaron 49 especímenes de cuevas y de superficies cercanas a las cuevas. / Foto: Juan Sebastián Flórez &#8211; UIS</figcaption></figure></p>
<p>No obstante, el trecho para futuras investigaciones sigue siendo largo. “Esto es como una exploración espacial, es una frontera científica. La adaptación y la evolución de los peces en cuevas y grandes profundidades es aún una gran incógnita y con estos resultados se abren puertas a nuevas preguntas. Nuestro artículo es como un anzuelo para quienes trabajan con peces”, asegura Torres.</p>
<p>Entre los retos que esperan abordar de ahora en adelante está continuar investigando la genética y la fisiología de otros peces ciegos en el río para conocer si están usando mutaciones genéticas similares para adaptarse. “Ya sabemos que en estos peces se están reduciendo los ojos y pigmentos, pero, independientemente de eso, queremos saber si lo están haciendo usando los mismos mecanismos a nivel genético; si son los mismos genes lo que determinan la pérdida de ojos en un lugar y en otro”, asegura Cadena. También, esperan conocer si la pérdida de la visión ha potenciado otros sentidos en el ambiente de las cuevas ¿serán capaces de detectar pistas químicas en el ambiente? ¿o usan el sentido del tacto?</p>
<p>Por último, esperan aclarar dudas sobre la taxonomía de “los bichos”, como les llaman, donde el experto mundual es DoNascimiento, pues los bagres <em>Trichomycterus</em> son uno de los grupos de peces neotropicales más desafiantes taxonómicamente. El género comprende 170 especies que van desde Costa Rica hasta el norte de la Patagonia y, debido a su morfología simplificada, presentan pocas características útiles para su identificación.</p>
<blockquote><p>&#8220;En Santander, a los peces del género Trichomycterus se les conoce como lauchas. Hay siete especies de lauchas que se han reportado en cuevas y nueve encontradas en quebradas. Hasta la fecha, las de cuevas son todas endémicas&#8221;</p></blockquote>
<p>Entretanto, los nuevos datos recolectados y las cuevas de Santander seguirán teniendo un potencial enorme para explicar la evolución de estos peces y propiciar nuevos hallazgos para la ciencia.</p>
<h1 style="text-align: center;"><strong>La fragilidad de los ecosistemas<br />
de cuevas</strong></h1>
<p><figure id="attachment_76113" aria-describedby="caption-attachment-76113" style="width: 984px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-76113" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Cueva-1-sí.jpg" alt="" width="984" height="657" /><figcaption id="caption-attachment-76113" class="wp-caption-text">Durante varias salidas de campo los científicos recorrieron nueve cuevas en Lebrija, Los Santos, Piedecuesta, Zapatoca, Curití, Guapotá y Guadalupe. / Foto: Felipe Villegas &#8211; Instituto Humboldt</figcaption></figure></p>
<p>Las cuevas en Santander son ecosistemas Krásticos, resultado de la combinación y erosión de piedra caliza y agua durante millones de años. Aunque hay cientos de cuevas únicas, hasta ahora decenas de ellas están siendo estudiadas, por lo que un mundo subterráneo de registros, fauna y fuentes de agua dulce siguen siendo desconocidas. Sin embargo, conflictos con el uso del suelo y cambios en el entorno están poniendo en riesgo estos exosistemas inexplorados.</p>
<p>“Desafortunadamente, en dos de las nueve cuevas que visitamos no encontramos peces”, explica Torres. En la Cueva El Puente, en Lebrija, no había peces, pero sí mucho limo fino. Nos contaron que en la microcuenca que alimenta a esa cueva cambiaron el sistema agroforestal de café por potrero para ganadería, lo cual pudo haber generado el lavado de sedimentos, los cuales en gran concentración pueden se fatales para los peces”.</p>
<p>Asimismo, los investigadores fueron a la cueva El Misterio en la Mesa de Los Santos, “llegamos por coordenadas, pero solo encontramos otro potrero. Parece ser que taparon la cueva usando maquinaria pesada, una práctica que utilizan para evitar que el ganado se caiga a las cuevas, nos contó la gente local”.</p>
<p>Una de las preocupaciones de Cadena es que, debido a la fragilidad del sistema, exista la posibilidad de especies que se hayan extinguido debido al desconocimiento de la diversidad biológica que hay en las cuevas y a la expansión de prácticas como las mencionadas. “Las cuevas son un paisaje qued epende del agua, por lo que todo lo que se haga en la superficie el agua termina llevándolo a la cueva. Todo lo que pase arriba, abajo podría estar alterando algo, por lo que es importante que se valore ese proceso de millones de años que, con un mal manejo en superficie, puede destruirse en una generación”, concluye Torres.</p>
<blockquote><p>Las cuevas visitadas fueron: Cueva El Puente (Lebrija), Cueva El Misterio (Los Santos),Cueva Acuarela (Piedecuesta), Cueva del Nitro (Zapatoca), Cueva La Alsacia (Zapatoca), Cueva de Los Petroglifos (Los Santos), Cueva de La Vaca (Curití), Cueva Ojo de Agua (Guapotá) y Cueva el Berraco (Guadalupe)</p></blockquote>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-76123" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/mapa-cuevas-epces.jpg" alt="" width="565" height="608" /></p>
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]]></content:encoded>
        <author>Blog El Río</author>
                    <category>El Río</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=76112</guid>
        <pubDate>Wed, 10 Jun 2020 01:55:57 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Blog El Río</media:credit>
            </media:content>
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