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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Wed, 29 Apr 2026 15:40:31 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de alfonso garcia | Blogs El Espectador</title>
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        <title>“En mi época, uno como periodista no figuraba”: Lucy Nieto de Samper. (Entrevista inédita)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/en-mi-epoca-uno-como-periodista-no-figuraba-lucy-nieto-de-samper-entrevista-inedita/</link>
        <description><![CDATA[<p>Doña Lucy Nieto de Samper tenía 97 años cuando me concedió esta entrevista en plena pandemia y 99 años cuando escribió su última columna para El Tiempo.  La tituló “Punto final” y ese fue su obituario. “Si las cosas están peor es por culpa de Uribe”, me dijo en 2020. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Lucy Nieto de Samper, periodista colombiana (1923-2026). <strong>Fotografías:</strong> Alexánder Velásquez. </p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-300ddea9a0d59f3bb4976048f0cb2f66"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c80a3fa4178d4c26e2bf68135fce58af"><strong><em>“La vida se va acabando y no hay tiempo para hacer más. Hago un recuento de casi un siglo de vida, y veo que es hora de hacer como los boxeadores: colgar los guantes”: </em></strong><em>Lucy Nieto de Samper, en su última columna (2022).</em></p>



<p>Creció en una época en que las mujeres estaban destinadas a criar hijos y atender a sus maridos, pero enviudó joven y su destino cambió.</p>



<p>Lucy Nieto de Samper, la periodista más longeva de Colombia, nació en Bogotá, el 21 de agosto de 1923 y murió en esta ciudad el 23 de marzo de 2026, con 102 años a cuestas. Durante ese siglo, Colombia ha tenido 31 presidentes y una dictadura.</p>



<p>Esta bogotana vio al mundo y a Colombia transformarse.&nbsp; Tenía nueve años cuando ocurrió la Guerra de Colombia con Perú (1932); 16 cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial (1939) y 22 cuando terminó (1945); 25 cuando asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán (El Bogotazo, 1948), 30 &nbsp;cuando comenzó&nbsp; &nbsp;la dictadura del General Gustavo Rojas Pinilla (1953); que al año siguiente trajo &nbsp;la televisión a Colombia (1954); 34 cuando las mujeres&nbsp;ejercieron por primera vez&nbsp;el derecho al voto (1957); 46 cuando el hombre llegó a la Luna (1969); 59 cuando le dieron &nbsp;Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez (1982); 63 cuando ocurrió &nbsp;la toma al Palacio de Justicia (1985); 64 cuando apareció el Sida (1986); 78 cuando derribaron las Torres Gemelas (2001); 93 cuando Colombia firmó la paz con las FARC (2016); 96 cuando el mundo entró en pandemia por Covid (2020) y <a href="https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/lucy-nieto-de-samper/punto-final-columna-de-lucy-nieto-de-samper-718835">tenía 99 años cuando escribió su última columna para El Tiempo.</a></p>



<p>Comenzó su carrera en la revista Cromos en 1952 y tras enviudar crió a sus cinco hijos sin más ayuda que su máquina de escribir Olivetti. Su único arrepentimiento:  no haber ido a la universidad. &nbsp;</p>



<p>En el año de la pandemia, cuando tuve el privilegio de entrevistarla, doña Lucy me confesó que estaba cansada de vivir. (Escuche <a href="https://go.ivoox.com/rf/57470643">aquí</a> el audio de la entrevista)</p>



<p>Desde principios de 2020, vivía en un hogar para personas de la tercera edad, al norte de Bogotá. <em>“Prefería estar en mi casa,&nbsp;independiente, pero en este lugar tengo la tranquilidad de estar atendida por enfermeras todo el tiempo. Menos mal la pandemia me cogió aquí”.</em></p>



<p>En este sitio pasaba el confinamiento leyendo y viendo televisión, especialmente Netflix, en compañía de su hermana Clara, quien hoy tiene 100 años. Por esos días leía <em>El Sari Rojo</em>, la novela de Javier Moro, y la biografía sobre la escritora Simone de Beauvoir. “Uno a esta edad ya no es que tenga mucha actividad que hacer y estar encerrado es terrible”.</p>



<p>Tampoco había perdido la costumbre de leer periódicos en papel, El Tiempo y <strong>El Espectador</strong>, porque detestaba leer noticias en computador.</p>



<p>Hija del periodista Luis Eduardo Nieto Caballero, comenzó en este oficio en 1952. “Yo estaba recién casada, feliz con mi marido, tenía dos hijos en ese momento. Me llamó Jaime Restrepo, su familia acababa de comprar <em>Cromos </em>y me invitó a escribir en la revista sobre la vida social de la época, que era sobre lo que escribíamos entonces las mujeres. Se perdía mucho tiempo haciendo la lista de invitados que asistían a los matrimonios y también las listas de regalos, era muy aburrido pero se hacía”.</p>



<p>Sin más ayuda que su máquina de escribir Olivetti, sola sacó adelante a sus cinco hijos, tras la muerte en 1961 de su esposo, Alejandro Samper Gómez. Tenía entonces 38 años y el menor de los niños apenas un año.</p>



<p>No se casó otra vez porque, como me dijo, “¿Qué tipo se aguanta cinco hijos y que hijos se aguantan otro tipo? Yo tenía la cosa absolutamente clara. Pero tuve mis romances, por supuesto”.</p>



<p>Todos fueron a la universidad, incluida María Elvira, la única que siguió sus pasos y los del abuelo&nbsp;en el periodismo. &nbsp;“Ella está mucho más preparada que yo, porque no fui a la Universidad y ella sí, estudió Filosofía y Letras”.</p>



<p>María Elvira recuerda la vida austera de su familia —“Mi papá no era un hombre de fortuna, mi mamá tampoco heredó nada”—,&nbsp;y las dos ocasiones en que la acompañó a empeñar el juego de té para llegar a fin de mes.</p>



<p>Durante 70 años de carrera, Lucy Nieto de Samper hizo de todo: en prensa escrita (El Tiempo y las revistas Cromos, Credencial y Vanidades, de la que fue corresponsal en Miami); en radio (”Contrapunto Femenino”, un programa en Caracol); y en televisión (“Algo para recordar”, un programa de variedades que hacía con su mamá y con Inés Gutiérrez, experta en alta costura, y “En blanco y negro”, programa semanal de entrevistas).</p>



<p>Ingresó a El Tiempo en 1963, siendo una de las pioneras del llamado periodismo femenino. Se convirtió en columnista literalmente por accidente: una vez le tocó ir a las oficinas del Tránsito porque un bus estrelló&nbsp;su Volkswagen y se encontró con tal desorden administrativo que le pidió permiso al director, Enrique Santos Castillo, para opinar sobre el tema. La columna se publicó en las páginas sociales, con tan buenos comentarios que se volvió permanente y pasó después a las páginas editoriales. &nbsp;La columna “Cosas que pasan” sólo dejó de aparecer durante los años en que fue secretaria de Prensa de los presidentes Alfonso López Michelsen y Virgilio Barco, quienes la nombraron además cónsul en Milán.</p>



<p>Desde el periodismo, defendió los derechos de las mujeres <a>y abogó por distintas&nbsp;causas como el derecho a morir dignamente.</a> En los años 60, cuando se fundó Profamilia, respaldó &nbsp;el uso de los métodos anticonceptivos, <em>“lo que hizo que &nbsp;monseñor Solano la insultara desde el púlpito, señalándole con el dedo de hereje, por lo que no volvimos a misa &nbsp;en la iglesia de El Chicó”</em>, recuerda María Elvira.</p>



<p>En otra ocasión quisieron&nbsp;demandarla por​ denunciar a unos tipos que usaban los garajes de sus casas para ofrecer &nbsp;muchachas del servicio &nbsp;a las señoras de la época. “A ella les cobraban por sentarlas ahí y a las señoras por contratarlas. Lucas Caballero, Klim, que era mi primo, se burlaba&nbsp;diciendo que yo iba a dejar sin servicio doméstico a los bogotanos”. (Risas).</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6e3e8966684e5653d340f23d4fcd9fe8"><strong>“Algo se hizo, pero tal vez no lo suficiente. Se habría podido hacer mucho más”: </strong><em>Lucy Nieto de Samper en su última columna.</em><strong></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="271" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-271x1024.jpg" alt="" class="wp-image-127795" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-271x1024.jpg 271w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-79x300.jpg 79w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-406x1536.jpg 406w" sizes="(max-width: 271px) 100vw, 271px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>“A veces los periodistas juzgan más que lo que informan”</strong></p>



<p>La reportera, amante de la música clásica, la samba y los boleros, criticaba a esos periodistas que se las dan de jueces –“a veces juzgan más que lo que informan y hace falta más periodismo investigativo”. En su lista de mejores periodistas hay cuatro nombres: Enrique Santos Calderón, Germán Castro Caycedo, Elvira Mendoza y María Jimena Duzán.</p>



<p>“En mi época no había divas. No había estrellas, éramos mucho más modestas. Uno como persona no figuraba. &nbsp;Me parece que a veces hay demasiada ostentación, demasiado protagonismo, parece más importante la periodista que el entrevistado”. &nbsp;</p>



<p>Evocó con nitidez la vez que conoció Casa Verde, el campamento de las FARC, durante el gobierno de Belisario Betancur. &nbsp;“Recuerdo que Tirofijo era odiosísimo, ni siquiera se acercaba; en cambio Jacobo Arenas era querídisimo”.</p>



<p>De aquellos días, surgió una fugaz amistad con Jacobo Arenas, quien semanas después&nbsp;le mandó una carta que ella conservó; hablándole de tú, le decía &nbsp;&nbsp;que estaba equivocada, que Manuel Marulanda Vélez no era odioso como ella decía. “Fui varias veces a ese campamento y una vez nos quedamos a dormir en cama franca, sobre tablones. Recuerdo que Emilito Urrea se levantaba temprano a preparar el café y las arepas con los guerrilleros”. (Risas)</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e5fd71a58867c97e74a8bcd6ff387675"><strong>&#8220;En mi época no había divas en el periodismo&#8221;: Lucy Nieto de Samper.</strong> </h2>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="614" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3-614x1024.jpg" alt="" class="wp-image-127593" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3-614x1024.jpg 614w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3-180x300.jpg 180w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3.jpg 768w" sizes="(max-width: 614px) 100vw, 614px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Lucy Nieto Samper fue miembro de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá <strong>Foto:</strong> Alexánder Velásquez.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>La Bogotá de ayer y de hoy</strong></p>



<p>De su papá, el periodista y político liberal&nbsp;Luis Eduardo Nieto Caballero, co-director de <strong>El Espectador </strong>entre 1919 y 1921, recuerda que fue masón y creyente y se quebró tras los eventos de la Gran Depresión. Se emociona al recordar lo feliz que fue jugando con su hermana Clara en los jardines de la casa quinta que tenían en la Avenida Chile, lo que entonces eran las afueras de la ciudad.</p>



<p>“Teníamos dos casas, pero perdimos una por la crisis del 29. &nbsp;Yo aprendí a leer y escribir en aquella quinta, con una profesora llamada Rosaliana Gutiérrez. Empecé a ir al colegio a los nueve años”.</p>



<p>Cuando Lucy nació ya existían los tranvías y los vio desaparecer en 1951; el tiquete costaba cinco centavos. “Vivíamos en la calle 13, cogíamos el tranvía en la Carrera Séptima y nos dejaba en la Avenida Chile con carrera 12 y de ahí seguíamos a pie tres cuadras hasta el Gimnasio Femenino. Los expresos salían de la Plaza de Bolívar a las 7:00 de la mañana”.</p>



<p>Las costumbres eran distintas. &nbsp;“A las fiestas uno iba con la mamá, todo era más zanahorio​. El contacto con los muchachos era menos fácil que hoy. Éramos tímidos, o al menos yo, como apendejaditos, comparados con las niñas de ahora que son más avionas que los señores”. Añoraba la Bogotá de sus 15 años cuando era una aldea de 325 mil habitantes y no la de ahora “en la que uno se siente como perdido”.</p>



<p>Sobre el Metro de Bogotá tuvo un presagio. “Eso no me va a tocar a mí, cuando eso suceda yo ya estaré muerta, remuerta (silencio) pero hace miles de años debimos tener uno subterráneo”.</p>



<p>“Es un horror lo que está pasando en la ciudad, nosotros tuvimos el 9 de abril pero me parece que la gente antes estaba menos enervada que ahora”, comentó sobre los problemas de inseguridad de la capital.</p>



<p>Afirmaba que los mejores presidentes de Colombia han sido liberales: Carlos Lleras, Alberto Lleras y Alfonso López. Que el mejor alcalde ha sido Peñalosa, que le gustaría ver a Carlos Fernando Galán en el Palacio Liévano (sueño cumplido)&nbsp;y a Germán Vargas Lleras en la Casa de Nariño. Le gustaba la alcaldesa Claudia López, aunque no votó por ella, pero le molestaba “cuando se pone demasiado peleadora”. Pensaba que difícilmente una mujer llegará a Gobernar en este&nbsp;país, “a pesar de que ha habido magníficas candidatas como Cecilia López, inteligentísima y preparadísima”.</p>



<p>Del presidente Duque opinaba que “es muy buena persona pero no estaba preparado para manejar este país. No tiene personalidad, está demasiado dominado por Uribe”.</p>



<p>“Me parece terrible lo que ha hecho este gobierno, no pudieron hacer trizas los acuerdos, pero le han metido trancones. Si la gente hubiera funcionado en el&nbsp;plebiscito, este país no estaría como está. Uribe se volvió el enemigo número uno de Juan Manuel Santos. Si las cosas están peor es por culpa de Uribe”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1395547d1bfd90f8f313706882844254"><strong><em>“</em></strong><strong><em>Recordando unos de los pasos que he dado en este planeta durante mi prolongada trayectoria vital, tengo que reconocer el paso del tiempo, y como la lechera, llorar sobre la leche derramada”: </em></strong><em>Lucy Nieto de Samper en su última columna.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Quería morir dormida</strong></p>



<p>A pesar de su envidiable lucidez y salud de la que gozaba a sus 97 años, &nbsp;se sentía cansada de vivir, -“ya no siento placer por la comida”-, y aún la abrumaba el recuerdo de los dos hijos fallecidos: Lina murió &nbsp;cáncer en 1990 y Alejandro de un ataque al corazón en plena pandemia. Le sobreviven: Maria Elvira, Nora y Ernesto. Entre todos, le dieron seis nietos y tres bisnietos.</p>



<p>“Yo tengo antecedentes de longevidad, tanto mi abuela como mamá murieron a los 96 años, me gustaría estar ya descansando, en paz. ¿Qué hace uno más aquí? No hay nada más que hacer”.</p>



<p>Y añadía: “He sido una mujer muy sana, no he estado en la clínica sino para tener hijos, solamente he sido operada de la cadera, pero ya de vieja”.</p>



<p>Me sorprendió la tranquilidad de su respuesta cuando le pregunté qué pensaba sobre la muerte y cómo quería ser recordada. “Sé que vine a morir en este lugar. Sé que estoy un paso más cerca de las estrellas como dicen de Bogotá (risas). No sé qué hay del&nbsp;otro lado, pero aguardo la esperanza de encontrarme con mis papás, mi esposo y mis hijos. Quisiera morir como murió mi hijo: dormida”.</p>



<p>Ese momento llegó la noche del 23 de marzo de 2026. “No murió como quería, pero nos dejó un legado de honestidad intelectual, fortaleza y tenacidad, y el ejemplo de un periodismo hecho en función del bien común, sin agendas ocultas”, me cuenta María Elvira Samper, vía WhatsApp.</p>



<p>Doña Lucy Nieto de Samper quería ser recordada como una mujer que <em>“escribió la verdad, que no inventó, que fue honesta y franca”.</em>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 12:45:16 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Fusión Caracol-La W: ¿Principio del fin de la radio informativa?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/fusion-caracol-la-w-principio-del-fin-de-la-radio-informativa/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Fue una fusión de prisa? ¿Qué desaparece: La W Radio o Caracol Radio? Tras la unificación de dos marcas, ¿será otra vez la primera cadena radial colombiana, título que ostenta la competencia (Blu Radio), según las últimas mediciones de audiencia?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-300ddea9a0d59f3bb4976048f0cb2f66"></p>



<p>A la radio informativa se le olvidó innovar. Anquilosada, se quedó en formatos que funcionaron en los años 90, sin caer en la cuenta de que estamos de cabeza en el siglo de la inteligencia artificial.&nbsp;</p>



<p>Tengo la impresión de que la fusión La W Radio—Caracol Radio fue más un trasteo entre casas: los primeros pasaron a vivir en el espacio que ocupaban los segundos. Y como no había cama para tanta gente, entre una casa y la otra, algunos inquilinos tuvieron que desalojar, y a otros, los más afortunados, los cambiaron de habitación, pero les quitaron el micrófono.</p>



<p>A mí el trasteo entre diales no me afectó porque hace rato colgué los hábitos de radioescucha.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="400" height="400" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134414/Z-FOTO-CARLOS-RUIZ.jpg" alt="" class="wp-image-124785" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134414/Z-FOTO-CARLOS-RUIZ.jpg 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134414/Z-FOTO-CARLOS-RUIZ-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134414/Z-FOTO-CARLOS-RUIZ-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a924459a47b1358441147a0235359c0e"><strong>Carlos Ruiz, periodista.</strong> <em>“La convergencia de Caracol y La W tiene muchas razones en mi concepto.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a9a631ca1154073e9c50beb058bb940b"><em>1. <strong>La Básica venía en decadencia. El director, sus compañeros de mesa, sus editoriales con tintes políticos, las preguntas con carga de opinión.&nbsp;</strong></em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f2deda16c281d003c88258134dfafa5c"><em>2. </em><em>⁠</em><em>Creatividad cero. Las innovaciones no se oían. La radio es movimiento agradable y diario para el oyente.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-cb7f7ca1f2fbe029b0369bc38f5b19f2"><em>3. </em><em>⁠</em><em>La pauta publicitaria en radio parece cada vez más esquiva.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-752050aaf0d4e1043066ce9f6bbd678f"><em>4. </em><em>⁠</em><em>Por lo anterior, los ingresos no eran suficientes para mantener una nómina costosa y con bajo retorno de la inversión.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f6320aec7ffdaf89b8d8666d8077e78e"><em>5. </em><em>⁠</em><em>Julio Sánchez y su equipo hacían una buena labor en su nicho y eran un desperdicio en una frecuencia que no irradiaba su éxito a la cadena.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4a3c0c2c173ca984127f9d9b91320e92"><em>6. </em><em>⁠</em><em>Siempre he creído que unir dos frecuencias radiales con un mismo producto es un desperdicio de una de las dos emisoras o cadenas.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-66c3dca74cbb606dbb1cceba82d3997c"><em>7. </em><em>⁠</em><em>Además es un sacrificio laboral, social y profesional para mucha gente”.</em></p>



<p>Durante la pandemia pensé que escucharía más radio para sentirme acompañado. No fue así. Descubrí que al hacerlo, empeoraba mi ánimo en un momento en que el mundo esperaba lo peor, y todos, o casi todos, creíamos que seríamos la siguiente víctima del Covid-19 a la que cremarían, sin velatorio, sin rezos, sin marcha fúnebre hacia el cementerio, como ocurrió con un tío y el esposo de una prima.&nbsp;</p>



<p>Decidí entonces, en medio del encierro obligado, que había llegado la hora de apagar el transistor para cumplir mis sueños: <a href="https://www.buscalibre.com.co/libro-la-mujer-que-debia-morir-el-sabado-por-la-tarde/9789584999818/p/55239477">escribir una novela</a>, hacer un blog, <a href="https://www.ivoox.com/podcast-solos-solas-soles_sq_f1918454_1.html">crear un podcast</a>, y luego <a href="https://www.spreaker.com/podcast/hola-senora-muerte--4753654">otro podcast sobre misterio y muerte</a>, aprender a cocinar, continuar con la actividad física en casa y, lo más importante, preparar la llegada de mi primera nieta.</p>



<p>—Pero ¿y cómo te las arreglas para informarte si eres periodista?, me preguntaban mis amigos.</p>



<p>Yo, un poco displicente, respondí<em>. ¿Acaso la radio es el único medio para enterarse de lo que pasa cuando pasa?</em> <em>Para eso están las redes sociales, allá desemboca todo lo que pase en este mundo bello pero a veces inmundo y cruel.</em> &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="419" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134641/ZETA-ZETA-RADIO-GRACIELA-TORRES-1024x419.jpg" alt="" class="wp-image-124787" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134641/ZETA-ZETA-RADIO-GRACIELA-TORRES-1024x419.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134641/ZETA-ZETA-RADIO-GRACIELA-TORRES-300x123.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134641/ZETA-ZETA-RADIO-GRACIELA-TORRES-768x314.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134641/ZETA-ZETA-RADIO-GRACIELA-TORRES-1536x629.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134641/ZETA-ZETA-RADIO-GRACIELA-TORRES.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3304a68aaefe7ff223ae46c08cef2967"><strong>Graciela Torres, La Negra Candela, periodista de Entretenimiento y panelista de Olímpica Stéreo:</strong> <em>“Efectivamente, en esta fusión desaparece La W y queda Caracol.&nbsp; Creo que <strong>se borra un estilo periodístico light </strong>como era La W considerado de nicho y se refuerza el masivo para todos los públicos&#8221;.</em></p>



<p>De la vieja escuela, aquellos que crecimos con la buena radio de los años 80s y 90s, muchos cerramos un ciclo como oyentes.&nbsp;Hablo por mi. </p>



<p>Me aburrí de la gritería de la mañana en algunas mesas de trabajo, de las conversaciones insulsas unas veces, de las peleas fingidas o no, y del conteo permanente de muertos, lo que dañaba mi poca paz y me mandaba a la cama intranquilo, a la espera de que en la noche saliera un monstruo del armario. Por eso lo vendí.</p>



<p>Sin bulla, sin el ruido mediático, respiré mejor. &nbsp;Encontré paz en los libros, en los talleres de literatura y en las clases de budismo y meditación Zen que empecé a tomar por Zoom y sigo tomando.</p>



<p>En conclusión, en pandemia descubrí que la radio ya no me hacía falta. El radiecito Sony ahora es una reliquia, lo mismo que el equipo de sonido, lo mismo que el televisor. &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="508" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134704/ZETA-ZETA-RADIO-ALFONSO-LUNA-1024x508.jpg" alt="" class="wp-image-124789" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134704/ZETA-ZETA-RADIO-ALFONSO-LUNA-1024x508.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134704/ZETA-ZETA-RADIO-ALFONSO-LUNA-300x149.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134704/ZETA-ZETA-RADIO-ALFONSO-LUNA-768x381.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134704/ZETA-ZETA-RADIO-ALFONSO-LUNA.jpg 1451w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4334085c7d2cd37d298902d05ee4763c"><strong>Alfonso José Luna, director Red de medios Proclama del Pacífico:</strong> <em>“No creo que sea el principio del fin, porque hace tiempo transitamos ese camino; esta fusión es, más bien, la consolidación final de un modelo de negocio que ha desplazado al periodismo.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5e695eb6fa9cdac56e9cdf2b3ce129af"><em>Hay que decirlo con claridad: esto es una movida financiera, no editorial. El Grupo Prisa, como conglomerado español, no busca &#8216;mejorar la información&#8217; para los colombianos, sino optimizar sus estados financieros y centralizar el control. Al integrar a W Radio con Caracol, lo que vemos es la desaparición de la pluralidad en favor de la eficiencia corporativa. Están creando una maquinaria de ingeniería social centralizada, diseñada no para informar, sino para moldear la opinión pública y entregarla como una base de datos dócil al mejor postor político o económico.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b4b7682a7259a108eef481297734a1b2"><em><strong>La radio informativa ética, esa que enseñan en la academia y que se debe a la gente, fue superada en estas esferas hace años por el pragmatismo de mercado. </strong>Aunque estas cadenas cuentan con periodistas de innegable talento, el sistema los ha cooptado: los sueldos exorbitantes y la cercanía al poder generan una &#8216;lealtad corporativa&#8217; que eclipsa su deber con la ciudadanía. Se convierten, tristemente, en voceros del establecimiento y no en fiscalizadores del mismo.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-06c0b62b9cb5e5cbb03deed9b5e29bc0"><em>Por eso, tal como ocurrió con la fusión de RCN y La FM, queda demostrado que la verdadera reserva moral de la información ya no está en esos gigantes de Bogotá. <strong>La responsabilidad de la verdad recae ahora, exclusivamente, en los medios regionales e independientes que no hipotecamos nuestra línea editorial ante agendas extranjeras o grupos económicos”.</strong></em></p>



<p>Tengo la impresión de que la radio informativa va perdiendo su fuerza. Si dos emisoras se fusionan para convertirse en una, <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/tarde-de-despidos-de-periodistas-en-caracol-radio-y-la-w/">después de despedir a 40 empleados</a> –no sabemos si a más-, significa que ni las audiencias ni la pauta publicitaria son suficientes para sostener el aparataje humano y técnico que supone una estación radial —mejor dicho, dos— encendida las 24 horas del día, siete días a la semana, todo el año sin un segundo de calma, ni sosiego. &nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Sé de personas que optaron por apagar la radio ante el malestar, la ansiedad y la desesperanza&nbsp;que generan las noticias negativas.</strong></h2>



<p>Además, conforme desaparece una generación –aquella que creció pegada a las ondas hertzianas- aparece una que encuentra otros medios para enterarse de la realidad: la real y la inventada. También sé de personas que optaron por apagar la radio ante el malestar, la ansiedad y la desesperanza&nbsp;que generan las noticias negativas, así vengan adobadas con chismes y chistes de doble sentido.</p>



<p>La radio envejeció y las voces también envejecieron.</p>



<p>Ya no tengo ni el tiempo ni la paciencia para escuchar los <em>en vivo y en directo</em>, y mucho menos para digerir propagandas. Si solo tengo esta vida, quiero que cada minuto valga la pena. &nbsp;</p>



<p>La nueva era del <em>streaming </em>me mostró que, sin interrupciones, todo fluye mejor y los podcast me acostumbraron a escuchar lo que yo quiero y cuando yo quiero y donde yo quiero. Yo mando sobre el pódcast, no el pódcast sobre mí. Es el mejor de los inventos de este tiempo. ¡Bendito sea!</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="683" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134725/ZETA-ZETA-RADIO-FRANCISCO-ARIAS-683x1024.jpg" alt="" class="wp-image-124791" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134725/ZETA-ZETA-RADIO-FRANCISCO-ARIAS-683x1024.jpg 683w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134725/ZETA-ZETA-RADIO-FRANCISCO-ARIAS-200x300.jpg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134725/ZETA-ZETA-RADIO-FRANCISCO-ARIAS-768x1152.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134725/ZETA-ZETA-RADIO-FRANCISCO-ARIAS-1024x1536.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134725/ZETA-ZETA-RADIO-FRANCISCO-ARIAS.jpg 1067w" sizes="auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7658aa75986573bc4cd798d9e6034edd"><strong>Luis Francisco Arias, ex director de La Patria Radio: </strong><em>“Pienso que <strong>esa fusión se veía venir, luego de lo sucedido con RCN y La FM, y tras el fracaso de Gustavo Gómez al frente del noticiero.</strong> Claramente, ya no son los tiempos de Yamit ni de Gossaín, todo eso quedó atrás, y ahora priman otros enfoques más light. Creo que el principio del fin comenzó hace rato, y ya no hay vuelta atrás, el formato informativo que conocemos ya es cosa del pasado. La realidad, además, es que cada vez se reducen más los espacios para los periodistas, y que los despidos masivos recientes sí son el principio del fin de muchos proyectos periodísticos que alguna vez fueron bandera de seriedad, independencia y ética del oficio”.</em></p>



<p>Mi viejo transistor permanece en cuarentena. De vez en cuando lo observo, porque soy sentimental. Sé que ahí, en ese cajoncito, está seguro.</p>



<p>Mi genio mejoró y el tiempo que dedicaba a escuchar noticias lo invierto más bien en la lectura de los clásicos literarios, de un buen ensayo o una conversación amena. Yo fumaba y lo dejé dos meses antes de la pandemia. Del mismo modo, aprendí que se puede vivir sin la adicción a la radio informativa, que no siempre es todo lo imparcial que uno desearía.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134742/ZETA-ZETA-RADIO-OMAR-RINCON-720x1024.jpg" alt="" class="wp-image-124792" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134742/ZETA-ZETA-RADIO-OMAR-RINCON-720x1024.jpg 720w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134742/ZETA-ZETA-RADIO-OMAR-RINCON-211x300.jpg 211w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134742/ZETA-ZETA-RADIO-OMAR-RINCON-768x1092.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134742/ZETA-ZETA-RADIO-OMAR-RINCON.jpg 900w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-d1ba1bf05d7fd33bb1493a97a4be3b12"><strong>Omar Rincón, crítico de medios:</strong> <em>&#8220;Quieren refugiarse en el modelo clásico: más información, más información y más información. Consideran que la información es la reina y la gente quiere noticias. Me parece que el casting no cambia: son los mismos con las mismas, haciendo lo mismo. Tiene a Julito, que es una marca de creatividad. Es raro lo que hicieron con Deportes, raro que mantengan La Luciérnaga en el mismo formato. SI tú ves, no hay mucho cambio que digamos. La innovación no se ve por ningún lado. Habrá que esperar&#8221;. </em></p>



<p>Una amiga, que se levantaba a las 5:00 de la mañana a escuchar noticias, tinto y cigarrillo en mano, me cuenta que en este mundo fragmentado y polarizado, se hartó de pasar de una cadena radial a la otra y de que, según ella, le metan por los ojos —mejor dicho, por los oídos—, un producto político empaquetado en forma de noticia.</p>



<p>—<em>“¿Viste? Los periodistas viejos se quedan, y los jóvenes salen”,</em> me escribió otro amigo por WhatsApp.</p>



<p>Toda nuestra solidaridad con los reporteros caídos en desgracia. Si cada vez más hay menos medios y, por lo tanto, menos plazas para ejercer el oficio, ¿se justifica estudiar periodismo? ¿Qué hará en adelante tanto colega desempleado? ¿Manejar taxi, meterse a las ventas por catálogo o crear un medio (llámese blog, pódcast, página web, TikTok…) y hacerlo rentable en momentos en que incluso los medios con músculo financiero hacen maromas para sostenerse?&nbsp;</p>



<p>Son tiempos difíciles para ser periodista. El maestro Gabriel García Márquez lo llamó <em>&#8220;el oficio más hermoso del mundo&#8221;.</em> Hoy yo no estaría tan seguro, debido a la precarización laboral. Más no es el fin del mundo, por ahora. Cuando sobrevenga el <em>Apocalipsis</em>, no habrá nadie para contarlo, ni radio para dar el extra. </p>



<p>Respondiendo la pregunta que encabeza este artículo, diré lo que yo creo: con el tiempo Caracol Radio seguirá siendo la emblemática Caracol Radio, y La W desparecerá del letrero, que así murieron tantas otras estaciones que ya nadie recuerda. ¿A qué hora nos hicimos viejos?</p>



<p class="has-text-align-right has-large-font-size"><em><strong>Espere mañana: Matador, gordofobia, campaña presidencial, etcétera</strong></em></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124775</guid>
        <pubDate>Sat, 17 Jan 2026 12:51:56 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134817/ZETA-ZETA-RADIO-LOGOS.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Fusión Caracol-La W: ¿Principio del fin de la radio informativa?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>40 años de soledad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/40-anos-de-soledad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hace unos días, Alfonso Gómez Méndez recordó una escena que, contada cuatro décadas después, sigue sonando a ficción macondiana: en pleno incendio del Palacio de Justicia, mientras el humo salía por las ventanas como si el edificio estuviera exhalando su propia agonía, llamó a Gabriel García Márquez para que ayudara a que el presidente Belisario [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"></h2>



<p>Hace unos días, Alfonso Gómez Méndez recordó una escena que, contada cuatro décadas después, sigue sonando a ficción macondiana: en pleno incendio del Palacio de Justicia, mientras el humo salía por las ventanas como si el edificio estuviera exhalando su propia agonía, llamó a Gabriel García Márquez para que ayudara a que el presidente Belisario Betancur atendiera la urgencia. Gabo pidió una hora, quizá pensando que en ese lapso la realidad podía dejar de comportarse como un mal cuento. Pasada la hora, la respuesta fue simple y devastadora:&nbsp;<em>“el presidente no controla la situación”</em>.</p>



<p>Belisario, según contaban quienes lo rodeaban, se comprometió a dejar un texto póstumo, unas memorias que aclararían lo que&nbsp;<strong>de verdad</strong>&nbsp;sucedió. No lo hizo. O esas memorias nunca aparecieron. O nunca existieron. Y aquí estamos, 40 años después, condenados a girar en torno a la misma pregunta, como los Buendía intentando descifrar un destino escrito en sánscrito:&nbsp;<strong>¿qué pasó realmente en ese drama que partió al país en dos?</strong></p>



<p>Muchas cosas se pueden decir, pero hay unas claras. El M-19 se tomó el Palacio en un acto de guerra brutal, sin épica, sin romanticismo, sin heroísmo alguno. Un acto que puso a civiles y magistrados contra la pared, contra el fuego, contra la muerte. No hay nada heroico en usar civiles como escudos, en convertir un tribunal en un teatro de guerra. Y sí, hay voces —hoy instaladas en las más altas esferas del poder— que en privado justifican ese acto. Voces que prefieren olvidar que aquella fue una tragedia, no una gesta.</p>



<p>La respuesta del Ejército fue desproporcionada. Hoy sabemos de hechos atroces cometidos en medio de la retoma; hay investigaciones judiciales que caminan con la lentitud de las estirpes condenadas a cien años de trámites, pero que al menos existen. No entraré en ellas aquí.</p>



<p>Durante años se ha querido instalar la idea de que los militares le propinaron a Belisario un golpe silencioso, tímido, audaz y rastrero. Una especie de conspiración que nunca se confirmó y que él jamás mencionó con claridad. Y como sus memorias nunca aparecieron —cosa extraña en un hombre tan lector y tan cuidadoso de la palabra escrita—, lo único que tenemos es su versión. Me atengo a ella no por credulidad sino porque, al final, muestra una verdad incómoda:&nbsp;<strong>el responsable político de la barbarie que se desató fue el presidente</strong>.</p>



<p>Belisario tomó decisiones. Y esas decisiones llevaron a un desastre humanitario que todavía nos duele. Quizás permitir la sombra del supuesto golpe militar fue un mecanismo para repartir culpas, para amortiguar el peso moral de lo que ocurrió. Un alivio político, emocional, literario: una coartada. Una que no le impidió dormir, viajar, ni asistir durante años a actos culturales donde se hablaba de paz, de civilización, de la Colombia posible.</p>



<p>Mientras tanto, las víctimas siguen sin saber qué pasó. El país, defraudado de su historia, escucha a cada aniversario una nueva versión, una verdad a medias, una especulación más. Y no hay peor tristeza que esta:&nbsp;<strong>que el relato inconcluso del Palacio de Justicia se parezca tanto a las historias de Gabo</strong>, donde la verdad se confunde con el mito y donde la memoria colectiva parece escrita por Melquíades, condenada a perderse entre versiones contradictorias y papeles que nadie encuentra.</p>



<p>Cuarenta años después, seguimos atrapados en nuestro propio Macondo: un país donde los muertos no descansan, donde los archivos desaparecen, donde los presidentes prometen libros que nunca escriben y donde los ciudadanos, como los Buendía, caminamos en círculos buscando una verdad que parece siempre a punto de revelarse… pero que nunca llega.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122217</guid>
        <pubDate>Sun, 09 Nov 2025 01:14:10 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[40 años de soledad]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>&amp;#8220;La condición humana en Gabriel García Márquez&amp;#8221;, un libro de Ligia Machado.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-condicion-humana-en-gabriel-garcia-marquez-un-libro-de-ligia-machado/</link>
        <description><![CDATA[<p>La profesora Ligia Machado Pardo nos presenta su interesante libro &#8220;La condición humana en Gabriel García Márquez&#8221; (Editorial Magisterio, 2024). Un viaje a las profundidades del ser humano en la obra de nuestro Premio Nobel de Literatura.  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>En este libro se analizan algunas de las principales reflexiones del más universal de los escritores colombianos sobre la conflictiva condición humana.</p>



<p>Ricardo Sánchez Ángel  en su prólogo destaca que </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“Lo que la autora privilegia en esta oportunidad es el análisis de la tarea periodística, y en especial la crónica, en García Márquez (…) La autora ubica a Gabo en la tradición de un humanismo práctico y militante, en que se destacan sus temas recurrentes y universales, tanto en sus cuentos y novelas, como en su periodismo: <strong>la soledad, la exaltación de la vida, la muerte, el amor, la amistad, las mujeres, la dignidad e igualdad, y la resistencia como praxis individual y colectiva </strong>en la formación de nuestros países.”</p>
</blockquote>



<p>Presta especial atención a un conjunto de temas que permiten una valoración integral de los ejes esenciales para el estudio y reconocimiento de la significación social del escritor. Entre ellos examina el papel del conocimiento en la &nbsp;transformación de la realidad, porque permite apreciar su optimismo epistémico; &nbsp;la función social de la actividad humana, que resulta indispensable a la hora de justipreciar su humanismo práctico. Se justiprecia la responsabilidad intelectual del escritor y el artista en el mejoramiento social, tema esencial que posibilita aquilatar su compromiso orgánico con las urgencias sociales. &nbsp;Al respecto les demandaba a los intelectuales una respuesta a la pregunta ¿qué puedo hacer con tanta fama? Objeto de análisis especial lo constituye el papel de la mujer en la sociedad como brújula orientadora de su vida personal.</p>



<p>Ligia Machado profundiza su relación con el poder, aspecto sobre el cual se ha tratado de difamar su actitud, sin dimensionarse adecuadamente cómo lo valoró y utilizó en función de causas justas. La soledad de América Latina, tema al que no por casualidad le dedicó su discurso al recibir el premio Nobel, pues más allá de haber sido central en su novela más difundida, le preocupó y exaltó que el pueblo sea rebelde. Su praxis política, cultural y social demuestran una necesaria coherencia con sus ideas.</p>



<p>Se aborda la amistad, concebida en correspondencia con la sustancial idea de José Martí, según la cual <strong>las grandes obras solo son posibles con grandes amigos. </strong>Tanto en su obra intelectual como en su trayectoria vital la amistad constituyó un permanente hilo conductor de la confianza en el mejoramiento humano.</p>



<p>Poseía una extraordinaria confianza en el espíritu de superación y en la grandeza del ser humano. Esto le permitió enjuiciar críticamente las injusticias y &nbsp;la explotación de los sectores populares. Reflexionó sobre diversas formas de &nbsp;enajenación como &nbsp;vía fundamental hacia una comprensión más profunda de la compleja y conflictiva condición&nbsp; humana. Esta se manifiesta en la tensión constante entre emociones antagónicas, como el odio y el amor, la pasión y el desprecio, la guerra y la paz.&nbsp; No obstante, a pesar de tales contradicciones, prevaleció en él &nbsp;un dinamismo orientado hacia la perfectibilidad del ser humano, lo cual permite alcanzar una satisfacción profunda derivada del ejercicio de hacer el bien.</p>



<p>Su confianza en la perfectibilidad humana le condujo a sostener que existen dos dones para suplir los vacíos de nuestra condición cultural y social, y a buscar a tientas nuestra identidad. Uno es el don de la creatividad, expresión superior de la inteligencia humana. El otro es una arrasadora determinación de ascenso personal.</p>



<p>Asumió el periodismo como el mejor oficio de la vida destacándose como uno de los mejores reporteros para su tiempo. Sus entrevistas, reportajes, discursos, notas de prensa, crónicas, narrativa documentada, son el asidero de una vida dedicada a un «nuevo periodismo» que tuvo como premisa no perder el contacto con la realidad socioeconómica y política de estos pueblos, y a la vez, poder utilizar su fama al servicio de la humanidad para el beneficio social.</p>



<p>Este intelectual orgánico y comprometido con su tiempo que documentó una época con el periodismo argumentaba </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“T<em>engo convicciones políticas claras y firmes, sustentadas, por encima de todo, en mi propio sentido de la realidad, y siempre las he dicho en público para que pueda oírlas el que las quiera oír. He pasado por casi todo en el mundo. Desde ser arrestado y escupido por la policía francesa, que me confundió con un rebelde argelino, hasta quedarme encerrado con el papa Juan Pablo II en su biblioteca privada, porque él mismo no lograba girar la llave en la cerradura. Desde haber comido las sobras de un cajón de basuras en París, hasta dormir en la cama romana donde murió el rey don Alfonso XIII. Pero nunca, ni en las verdes ni en las maduras, me he permitido la soberbia de olvidar que no soy nadie más que uno de los 16 hijos del telegrafista de Aracataca. De esa lealtad a mi origen se deriva todo lo demás: mi condición humana, mi suerte literaria y mi honradez política.”</em></p>
</blockquote>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120799</guid>
        <pubDate>Fri, 26 Sep 2025 15:51:12 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/26104525/Garcia-marquez.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[&#8220;La condición humana en Gabriel García Márquez&#8221;, un libro de Ligia Machado.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>María Antonieta de Cano y el kínder del periodismo colombiano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/maria-antonieta-de-cano-y-el-kinder-del-periodismo-colombiano-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>En las dos décadas finales del siglo XX, mientras un demente Pablo Escobar hacía estallar bombas u ordenaba asesinatos, por la redacción de El Espectador a unos muchachitos de colegio les picaba el gusanillo del periodismo. Cuarenta años después, homenaje a María Antonieta Busquets de Cano, la maestra detrás de un kínder llamado Espectadores 2000.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>La periodista María Antonieta Busquets de Cano fue directora de Espectadores 2000 y del proyecto Buena Nota. Fotos: Archivo El Espectador: </em></p>



<p>A María Antonieta nunca la vimos llorar, hasta hoy que lloró de emoción al ingresar al salón&nbsp;<em>Fidel Cano Gutiérrez</em>, en el edificio de <strong>El Espectador</strong>. Sentados estábamos un grupo de los más de cien jóvenes que pasaron por <em>Espectadores 2000</em> durante los nueve años y ocho meses que la publicación estuvo vigente; varios de ellos se conectaron por video desde cualquier lugar del mundo.&nbsp;</p>



<p>Nuestra segunda casa fue <strong>El Espectador</strong> y nuestra segunda mamá María Antonieta Busquets de Cano: directora, amiga, confidente, alcahueta y, sobre todo, esa maestra que enseña con el ejemplo, aunque a ella ese título no le gusta. Pero fue la mejor maestra, y en mayúsculas.</p>



<p>Su apellido es catalán porque sus padres llegaron de Barcelona en 1939 huyendo de la Guerra Civil Española y del dictador Francisco Franco. Ana María, su hermana mayor, tenía cuatro años; María Antonieta nació en Bogotá a los pocos meses. Las dos hermanas Busquets se casaron con dos de los hermanos Cano: don Guillermo y don Alfonso.&nbsp; El uno fue director del periódico y el otro gerente; ellas, periodistas, editoras y columnistas de prensa.</p>



<p>“Yo fui como la mamá, eso es verdad, pero eso fue malo porque hubiera podido ser una mejor directora&#8221;, dice María Antonieta, con esa sencillez genuina de quien se esconde ante los halagos, un rasgo característico de la familia Cano, cuya vocación de servicio y entrega desinteresada a Colombia todavía no ha sido justamente reconocida.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-bbeae47c2c57aef8259c828a8d584a6f"><strong><em>“Es hermoso constatar que la imagen que nosotros tenemos de una abuela, es la misma imagen que ustedes tienen de una jefa. Gracias por la huella que has dejado en todos nosotros y en todas las personas que se han cruzado en tu vida”:</em> Juan Francisco Cano.</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>María Antonieta (en el centro) y su familia: Alfonso Cano, Alejandro Cano, Marisol Cano y Juan Francisco Cano (nieto, hijo de Andrés Cano, QEPD). <strong>Foto: </strong>Gustavo Torrijos, El Espectador.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="692" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195747/ZETA-MARIA-ANTONIETA-Y-SU-FAMILIA-1-1024x692.jpg" alt="" class="wp-image-120128" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195747/ZETA-MARIA-ANTONIETA-Y-SU-FAMILIA-1-1024x692.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195747/ZETA-MARIA-ANTONIETA-Y-SU-FAMILIA-1-300x203.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195747/ZETA-MARIA-ANTONIETA-Y-SU-FAMILIA-1-768x519.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195747/ZETA-MARIA-ANTONIETA-Y-SU-FAMILIA-1-1536x1038.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195747/ZETA-MARIA-ANTONIETA-Y-SU-FAMILIA-1.jpg 1589w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Como directora formó periodistas y lectores para el futuro y buenas personas para la sociedad. En este homenaje sencillo pudimos comprobar que la María Antonieta que conocimos no ha cambiado: la candidez de su rostro y la dulzura de sus palabras siguen intactas. En el alma de esta mujer menudita hay una mole de belleza humana: gentil, inteligente y bondadosa; pocas personas con la paciencia de ella para escuchar al otro con atención.</p>



<p>Éramos unos muchachitos, brincones e indisciplinados, a los que había que atajar en vez de arriar. Corríamos por la redacción del más antiguo periódico de Colombia, aunque lo correcto sería decir “el mejor periódico del mundo”, que así lo bautizó el escritor Eduardo Zalamea Borda en una entrevista para la BBC de Londres.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="884" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071736/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GRUPO-884x1024.jpg" alt="" class="wp-image-120167" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071736/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GRUPO-884x1024.jpg 884w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071736/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GRUPO-259x300.jpg 259w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071736/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GRUPO-768x890.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071736/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GRUPO.jpg 1013w" sizes="auto, (max-width: 884px) 100vw, 884px" /></figure>



<p>Llegábamos los miércoles y los viernes después de mediodía, todavía con el uniforme de colegio puesto, a veces en jean y tenis; nos sentábamos en medio de los periodistas más curtidos del periódico, quienes vivían a mil entre el frenesí de las noticias de un país en guerra y la hora del cierre de la edición que circularía al día siguiente. <em>“La verdad es que nosotros también éramos reporteros, solo que con menos horas de vuelo”, </em>recordó Juanita Uribe.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-492335f235b6d0b17ab4226143d69498"><strong><em>“María Antonieta pretendía a través de Espectadores 2000 que los niños se fueran acostumbrando a leer el periódico, y que a través de él aprendiera a conocer, querer y respetar el país. Esa fue la misión grande de ella, que continúa en ustedes y en mucha otra gente”:</em> Ana María Busquets de Cano, viuda de don Guillermo Cano Isaza.</strong></p>



<p>“Fue un tiempo muy feliz para mí gracias a todos ustedes”, nos dijo María Antonieta, visiblemente conmovida. La dicha nuestra desbordaba el corazón. Éramos felices viendo cómo se armaba el periódico en el segundo piso, enseguida de la sala de redacción, y luego cómo ese diario se volvía real en los sótanos, dónde estaba la rotativa que imprimía y encuadernaba, para salir en camiones, todavía en la penumbra, en busca de lectores. En esos años finales del siglo XX, los periódicos impresos se colgaban a la entrada de los negocios: la droguería o la miscelánea. </p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-3d39d845a6e319239e34020670af5085"><strong><em>“Recuerdo los viernes, cuando estábamos diagramando las páginas, y todos llegaban a ver si saldría el artículo del uno y del otro. Saber que Espectadores 2000 y mi mamá tocaron tantas vidas, eso pega mucho”: </em>Alejandro Cano Busquets, diseñador de <em>Espectadores 2000</em>.</strong></p>



<p>Hoy, 30 años después del último número de <em>Espectadores 2000</em>, don Fernando Cano, entonces director de <strong>El Espectador,</strong> junto con su hermano Juan Guillermo, nos hizo saber algo que ignorábamos.</p>



<p><em>“En momento tan difíciles para Colombia, encontrar ese rinconcito en el periódico, ese kínder del periodismo, en momentos en que en otros rincones del diario había tanto desasosiego, fue un oasis muy bonito; saber que estaba en manos de María Antonieta daba mucha tranquilidad. El trabajo que hicieron todos ustedes se multiplicó por dos mil. Esos oasis de esperanza son los que todavía mantienen a flote este país. El agradecimiento para ustedes por haber creído en ese proyecto y a María Antonieta por insistir en abrir otras puertas que nos permitieron ver que sí había futuro“.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="781" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071312/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PORTADA-781x1024.jpg" alt="" class="wp-image-120162" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071312/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PORTADA-781x1024.jpg 781w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071312/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PORTADA-229x300.jpg 229w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071312/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PORTADA-768x1007.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071312/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PORTADA-1172x1536.jpg 1172w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071312/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PORTADA.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 781px) 100vw, 781px" /></figure>



<p><em>Espectadores 2000</em> circulaba con <strong>El Espectador </strong>los días miércoles. Circuló durante casi diez años, entre la primera edición, el 2 de abril de 1986 y la última edición, el 20 de diciembre de 1995, quizás la década más convulsionada que recuerde Colombia, en la que mataron a cuatro candidatos presidenciales: Jaime Pardo Leal (1987); Luis Carlos Galán (1989); Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro (1990). Siendo redactores juveniles, vimos pasar momentos claves de la historia colombiana durante la segunda mitad del siglo XX: unos alegres, otros demasiados amargos. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-2719a159c77d6e0a2dfd18a9732d0cb0"><strong><em>“Esa década del 86 al 96 todo era horrible en el país pero fantástico por lo que hacíamos en la redacción. Esa historia todavía no se ha contado”:</em> Marisol Cano, ex directora del Magazín Dominical.</strong></p>



<p>Vimos nacer la Feria Internacional del Libro de Bogotá y el Festival Iberoamericano de Teatro (ambos en 1988), pero también, a través de los televisores y de las páginas del periódico, vimos morir de formas violentas a periodistas, jueces de la República, policías, políticos y gente inocente.</p>



<p>Somos la generación de la Constitución del 91. Somos la generación del rock en español, las emisoras juveniles y &#8220;<em>¿Dónde está Javier?</em>&#8220;. Y, tristemente, una generación que quedó marcada por Pablo Escobar y sus bombas asesinas, una de las cuales destruyó, el 2 de septiembre de 1989, el antiguo edificio de <strong>El Espectador</strong> sobre la Avenida 68 con calle 23. El que fuera nuestro kínder. Tres años antes, las balas del narcotráfico asesinaron a don Guillermo Cano Isaza, esa leyenda del periodismo colombiano, director de <strong>El Espectador</strong> durante 34 años, hasta el día de su muerte, el 17 de diciembre de 1986. &nbsp;</p>



<p>Algunos <em>Espectadores 2000</em> tuvieron el privilegio de conocerle, estrechar su mano y recibir sus consejos. La publicación nació en abril del mismo año en que a él lo mataron, cuando salía de su periódico amado, al que ingresó, con 18 años, al día siguiente de recibir el grado de bachiller. &nbsp;Así lo cuenta el periodista Jorge Cardona en “Tinta indeleble”, el libro más completo que se ha escrito sobre don Guillermo y la historia de <strong>El Espectador</strong>. Creíamos tener el gusanillo del periodismo en la sangre como don Guillermo.&nbsp;Crecimos sin internet, sin redes sociales y sin teléfonos celulares, ¡y ni falta hacían!</p>



<p>Tres años después explotó la bomba, un sábado, casi sobre las 7:00 de la mañana. Me las arreglé para evadir los cordones de seguridad y llegué hasta la portería lateral, con la “suerte” de que a esa hora, sobre las 9:00 a.m., llegaban María Antonieta Cano y su esposo, don Alfonso. Me las ingenié para que me vieran desde su vehículo y gracias a ellos pude entrar al edificio en ruinas.</p>



<p>Había muchos empleados, escoba en mano, siguiendo el ejemplo de la familia Cano, que recogía los escombros, porque la edición, sí o sí, tenía que salir a la calle al día siguiente; no tuvieron tiempo para llorar. &nbsp;Y circuló aquel domingo, con un titular gigante&nbsp;en la primera plana: <em>“Seguimos adelante”. </em>A las 4:00 de la tarde del día de la bomba, la edición ya estaba escrita e impresa. Fui uno de los afortunados que tuvo ese ejemplar histórico en sus manos antes que el resto de los colombianos. </p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-16743433d571ef548466e7e44e930bb4"><strong><em>“El Espectador es una casa que le ha dado la oportunidad a la gente de proyectarse profesionalmente. Quienes han pasado por ella, siempre quieren volver o tienen el recuerdo de haber sido el espacio donde fueron más felices trabajando. De mi mamá, también recibimos la misma semilla de tratar de ser buenas personas y trabajar por este país desde la ética. Es gratificante ver hoy en los Espectadores 2000 a unas personas felices y buenas”:</em> Alfonso Cano Busquets, ex jefe de Diseño de El Espectador.</strong></p>



<p>Devolviendo la película, ahora hechos y derechos, podemos comprender que fuimos privilegiados por la vida, al formar parte de la historia del periódico más valiente de Colombia, y quizás del mundo, si tenemos en cuenta que&nbsp;en aquellos años terribles no sólo asesinaron a su director, sino también a varios de sus periodistas, mientras que a otros los obligaron al exilio, que ese fue el camino de Fernando y Juan Guillermo, los dos directores y sus familias, por las amenazas de la mafia. &nbsp;</p>



<p>Estábamos rodeados de leyendas del periodismo, pero éramos casi unos niños para darnos cuenta de la presencia de personajes ilustres como don José Salgar, maestro de Gabo; la reportera y columnista María Jimena Duzán que, vendríamos a saber después, tenía apenas 16 años cuando entró al periódico; el cronista deportivo Mike Forero, los reporteros sabuesos Fabio Castillo e Ignacio Gómez,&nbsp; o el cronista, también poeta, Julio Daniel Chaparro, asesinado en 1991 junto el fotógrafo Jorge Enrique Torres, cuando investigaban una masacre paramilitar en Segovia, Antioquia, además de toda una pléyade de editores y jefes de redacción, entre ellos <a href="https://www.elespectador.com/entretenimiento/cine-y-tv/murio-en-bogota-el-periodista-luis-de-castro-155746/">Luis De Castro</a>, Pablo Palomino, Carlos Murcia, Claudia Cano Correa, <a href="https://vivirenelpoblado.com/in-memoriam-emma-arcila/">Emma Arcila</a>, <a href="https://www.elespectador.com/entretenimiento/gente/un-gran-amigo-ante-todo-196445/">Gonzalo Mallarino Botero</a> o Juan Pablo Ferro, que han dado fama a <strong>El Espectador</strong> de ser la mejor escuela de periodismo, desde décadas antes de nosotros estar allí.</p>



<p>Por sus páginas pasó la pluma, en los años 50, del único Premio Nobel de Literatura que ha tenido Colombia. En 1990 tuvimos la fortuna de conocer a Gabriel García Márquez durante una visita que hizo a la familia entrañable que lo acogió con apenas 27 años de edad.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="826" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194020/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-Espectadores-con-Gabo-1024x826.jpg" alt="" class="wp-image-120110" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194020/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-Espectadores-con-Gabo-1024x826.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194020/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-Espectadores-con-Gabo-300x242.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194020/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-Espectadores-con-Gabo-768x619.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194020/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-Espectadores-con-Gabo-1536x1239.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194020/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-Espectadores-con-Gabo.jpg 1550w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Guillermo Páez con Gabo y atrás Fernando Cano, ex director de <strong>El Espectador</strong>. (Foto: archivo <strong>El Espectador</strong>)</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>El Espectador fue la Universidad que no tuve</strong></p>



<p><em>Espectadores 2000</em> fue una publicación inclusiva en una época en que el término inclusión todavía no se usaba. Yo, por ejemplo, crecí en un barrio de clase obrera en las laderas de Bogotá. En medio del barrizal de aquella montaña, escribí, diseñé y vendí puerta a puerta dos periódicos<em>: La Carreta</em> y <em>El Populacho</em>. Con 14 años quería ser periodista; hoy que tengo 54, me doy cuenta que no sé hacer otra cosa. </p>



<p>Un día lluvioso la tía Mireya me llevó un ejemplar de <em>Espectadores 2000</em>, sin saber, ni ella ni yo, que mi vida cambiaría. Una carta y una llamada después, ya era parte del consejo de redacción de la única revista juvenil de la prensa colombiana.&nbsp;</p>



<p>Puedo decir que <strong>El Espectador </strong>fue la universidad que no tuve, porque un reportero en la familia era un lujo impensable en casa de mis abuelos. Al graduarnos de bachilleres, nos aguardaba un destino común: como albañiles pegando ladrillos, en el caso de los hombres, y en fábricas o casas de familias, en el caso de las tías. Yo no quería pegar ladrillos, porque recuerdo que ni siquiera tenía las fuerzas para mezclar bien el cemento con la arena. Yo quería ser un <em>cargaladrillos</em>, aunque todavía no sabía lo que esa palabreja significaba en el argot periodístico.</p>



<p>Me hice periodista en <strong>El Espectador</strong>. En su sala de redacción encontré los mejores maestros y maestras, empezando por María Antonieta, que corregía con paciencia nuestras notas, animándonos a mejorar un párrafo aquí, un título allá, y a justificar con argumentos los temas sobre los cuales queríamos investigar. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="676" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071623/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PASTRANA-1024x676.jpg" alt="" class="wp-image-120165" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071623/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PASTRANA-1024x676.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071623/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PASTRANA-300x198.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071623/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PASTRANA-768x507.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071623/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PASTRANA.jpg 1419w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Un día estábamos en el despacho de un ministro o el alcalde mayor de Bogotá, y al siguiente entrevistando a un escritor, al actor del momento en su casa o a Shakira cuando todavía era una niña de provincia; mientras unos recorrían hoteles detrás de los artistas internacionales que llegaban a Colombia, otros estaban en el recinto de la Asamblea Constituyente o encaramados en la tarima principal del icónico <em><a href="https://www.infobae.com/colombia/2023/07/28/concierto-de-conciertos-35-anos-del-evento-que-transformo-la-musica-en-vivo-en-colombia/">Concierto de Conciertos</a> (1988).</em></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>Espectadores 2000</em> nació en 1986, el mismo año en que la mafia asesinó a don Guillermo Cano.</strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195627/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-ESPECTADORES-HOY-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-120127" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195627/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-ESPECTADORES-HOY-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195627/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-ESPECTADORES-HOY-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195627/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-ESPECTADORES-HOY-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195627/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-ESPECTADORES-HOY-1536x1024.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195627/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-ESPECTADORES-HOY-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Los Espectadores 2000 hoy: Alejandro Cano, diseñador, Elizabeth Saravia, coordinadora editorial; Orlando Cuéllar, Sandra Gomajoa, Alexander Velásquez, María Antonieta de Cano, Zuly Martínez, Marisol Rojas y Werner Zitzmann.</em> <strong>Foto: </strong>Gustavo Torrijos, <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-7c30694856efd59858ff3a1bc6313179"><strong><em>“Hay cuatro valores que están en el corazón del periodismo, y creo que mi mamá los encarna muy bien: generosidad, confianza, libertad y responsabilidad. Si el periodismo se ejerce con esos cuatro valores, como lo hizo ella, se obtienen frutos como los que estamos viendo con los Espectadores 2000”,</em> Marisol Cano, ex directora del Magazín Dominical.</strong></p>



<p>Los consejos de redacción eran una delicia: María Antonieta se aseguraba de ofrecernos todo lo que nos gustaba comer, eso que ahora, ya cincuentones, nos prohíben los médicos. En más de una ocasión nos reunimos en el jardín, al aire libre, en una especie de picnic, para discutir los temas del siguiente número. Luego supimos que sacarnos de la redacción era la medida más eficaz para “apagar” nuestra bulla ciclónica que desconcentraba, y no pocas veces exasperaba, a los reporteros.</p>



<p>Además de las puertas de su casa y de su oficina, María Antonieta nos abrió su alma dadivosa. Un día nos llevó a conocer Fidelena, la finca de la familia Cano (donde comimos tanto hasta casi reventar), a una hora larguita de Bogotá, llamada así por don Fidel Cano Gutiérrez (el decano de la prensa colombiana, quien fundó <strong>El Espectador</strong> en Medellín en 1887), y su esposa María Elena Villegas Botero.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-7367439bd4b1d986e33e531831611481"><strong><em>“Espectadores 2000 les dio voz a los jóvenes. Fue un proyecto visionario que hasta hoy sigue teniendo grandes efectos sobre la marca El Espectador, porque fue escuela de periodismo y semillero de lectores, con el liderazgo y la visión de María Antonieta”:</em></strong><strong> Fidel Cano Correa, actual director de El Espectador.</strong></p>



<p><em>&#8220;&#8230; y cayó Escobar&#8221;</em>, tituló a lo ancho de la primera plana <strong>El Espectador</strong>, el 3 de diciembre de 1993. El capo murió en su ley: fue abatido el día anterior. </p>



<p>Solo hoy, venimos a comprender cuán afortunados fuimos de crecer en el único diario que tuvo el coraje de pararse firme frente a los carteles del narcotráfico. Porque la nobleza de la familia Cano, la de sus hombres y sus mujeres, les viene de sangre, inscrita en el ADN, blindada con el temple de sus ancestros. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>TESTIMONIOS DE LOS ESPECTADORES 2000</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="643" height="799" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194339/ZETA-MARIA-ANTONIETA-TATIANA-MUNEVAR.jpeg" alt="" class="wp-image-120113" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194339/ZETA-MARIA-ANTONIETA-TATIANA-MUNEVAR.jpeg 643w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194339/ZETA-MARIA-ANTONIETA-TATIANA-MUNEVAR-241x300.jpeg 241w" sizes="auto, (max-width: 643px) 100vw, 643px" /></figure>



<p><strong>Tatiana Munévar, </strong>periodista,<strong> </strong>coordinadora de <em>Espectadores 2000</em>. &#8220;La principal enseñanza de María Antonieta a los jóvenes no fue cómo poner un buen título o un punto y coma en un texto. Fue mucho más que eso. Fue mostrarles el valor de sus ideas y el poder de sus opiniones; la satisfacción del trabajo en equipo y, por supuesto, el amor por Colombia y por el oficio del periodismo. Enseñanzas&nbsp;invaluables que ojalá muchos más jóvenes pudieran recibir&#8221;.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194409/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ORLANDO-CUELLAR.jpg" alt="" class="wp-image-120114" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194409/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ORLANDO-CUELLAR.jpg 900w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194409/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ORLANDO-CUELLAR-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194409/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ORLANDO-CUELLAR-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194409/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ORLANDO-CUELLAR-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /></figure>



<p><strong>Orlando Cuéllar, </strong>ilustrador: “Querida directora María Antonieta, es enorme mi gratitud por la libertad que tuvimos de divertirnos haciendo lo que más nos motivaba; gracias por la generosidad de regalarnos el espacio para tantas carcajadas mientras preparábamos las ocurrencias que se iban a publicar en las páginas centrales de <em>Espectadores 2000,</em> y por la cantidad de alegrías sentidas cada vez que veía publicados mis dibujos”.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="213" height="320" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194435/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JUANITA-URIBE.jpeg" alt="" class="wp-image-120115" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194435/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JUANITA-URIBE.jpeg 213w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194435/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JUANITA-URIBE-200x300.jpeg 200w" sizes="auto, (max-width: 213px) 100vw, 213px" /></figure>



<p><strong>Juanita Uribe Cala</strong>, periodista, consultora y estratega: “Siempre dije que mis papás le pagaban a la universidad, pero que yo estudié y aprendí en <strong>El Espectador</strong>. María Antonieta, con esas alas mágicas que siempre ha tenido, nos permitió descubrir nuestros propios superpoderes y nuestras propias alas para volar. Nos enseñó, en medio de un momento muy turbulento, a amar al país y trabajar con alegría por él”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GUILLERMO-PAEZ-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-120116" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GUILLERMO-PAEZ-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GUILLERMO-PAEZ-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GUILLERMO-PAEZ-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GUILLERMO-PAEZ.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p><strong>Guillermo Páez, </strong>fotógrafo: “No me arrepiento de haber repetido tres veces 11. Casi&nbsp;me sacan del colegio con abogado. Me di el lujo de cambiar mis días de clases por un súper concierto,&nbsp;un desfile, una rueda de prensa o la entrevista con algún famoso. De no ser por <em>Espectadores 2000</em>, esta experiencia no lo habría logrado ni en 200 años”.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="557" height="639" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194601/ZETA-MARIA-ANTONIETA-SANDRA-GOMAJOA.jpg" alt="" class="wp-image-120117" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194601/ZETA-MARIA-ANTONIETA-SANDRA-GOMAJOA.jpg 557w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194601/ZETA-MARIA-ANTONIETA-SANDRA-GOMAJOA-262x300.jpg 262w" sizes="auto, (max-width: 557px) 100vw, 557px" /></figure>



<p><strong>Sandra Gomajoa, </strong>periodista y comunicadora gráfica: “María Antonieta de Cano fue una inspiración poderosa para quienes apenas comenzábamos a imaginar que las palabras podían cambiar realidades, cuando aún éramos solo muchachos con cuadernos, preguntas y un país por comprender”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="878" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194628/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JAIME-ESCOBAR-1024x878.jpg" alt="" class="wp-image-120118" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194628/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JAIME-ESCOBAR-1024x878.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194628/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JAIME-ESCOBAR-300x257.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194628/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JAIME-ESCOBAR-768x658.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194628/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JAIME-ESCOBAR.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>Jaime Alberto Escobar, </strong>periodista: “Aunque estudié periodismo en la universidad, <em>Espectadores 2000</em> fue mi verdadera escuela de periodismo, cuando ingresé tenía 17 años. Pude entrevistar a grandes personajes de la época, pero también tengo recuerdo de duros momentos en la historia de <strong>El Espectador</strong>, como el atentado terrorista del 2 de septiembre de 1989, que destruyó gran parte de su sede”.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="341" height="435" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194715/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARISOL-ROJAS.jpeg" alt="" class="wp-image-120119" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194715/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARISOL-ROJAS.jpeg 341w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194715/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARISOL-ROJAS-235x300.jpeg 235w" sizes="auto, (max-width: 341px) 100vw, 341px" /></figure>



<p><strong>Marisol Rojas, </strong>periodista y ex cónsul: “En el periódico encontramos no solo una sala de redacción, sino un propósito. María Antonieta, nos formó como periodistas y ciudadanos íntegros. Nos trataron como a iguales, con respeto y exigencia. Don Guillermo Cano, cuya voz alcanzamos a escuchar en su despacho, nos enseñó que el periodismo, más que un oficio, es una forma de vida al servicio de la verdad”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="944" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194738/ZETA-MARIA-ANTONIETA-WERNER-ZITZMAN-1024x944.jpg" alt="" class="wp-image-120120" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194738/ZETA-MARIA-ANTONIETA-WERNER-ZITZMAN-1024x944.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194738/ZETA-MARIA-ANTONIETA-WERNER-ZITZMAN-300x276.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194738/ZETA-MARIA-ANTONIETA-WERNER-ZITZMAN-768x708.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194738/ZETA-MARIA-ANTONIETA-WERNER-ZITZMAN-1536x1415.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194738/ZETA-MARIA-ANTONIETA-WERNER-ZITZMAN.jpg 1553w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>Werner Zitzmann</strong>, Director de la Asociación Colombiana de Medios de Información (AMI): “Querida María Antonieta: sigues siendo la misma niña y mamá, esa persona que terminó influyendo tan suave, discreta y efectivamente, la vida de esos casi niños que hoy te abrazamos llenos de cariño y gratitud”.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="708" height="910" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194758/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ZULY-MARTINEZ.jpeg" alt="" class="wp-image-120121" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194758/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ZULY-MARTINEZ.jpeg 708w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194758/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ZULY-MARTINEZ-233x300.jpeg 233w" sizes="auto, (max-width: 708px) 100vw, 708px" /></figure>



<p><strong>Zuly Martínez, </strong>profesional en recursos humanos, formadora y coach de habilidades blandas: “Recuerdo la emoción de ver por primera vez impreso mi nombre, acompañado de la frase <em>Redacción Juvenil Espectadores 2000</em>; la mayor satisfacción que una jovencita de 16 años podía tener. Tuve el privilegio de estar presente en eventos históricos como la Asamblea Nacional Constituyente”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06211347/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARCO-LINO-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-120146" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06211347/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARCO-LINO-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06211347/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARCO-LINO-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06211347/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARCO-LINO-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06211347/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARCO-LINO.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>Marco Lino Rodríguez</strong>, productor musical. “María Antonieta confió en mí cuando apenas empezaba a descubrir el poder de las palabras.&nbsp;Estaba recién desempacado de Pesca, Boyacá. Con su guía y confianza, entendí que el talento necesita siempre de alguien que lo vea y lo aliente en sus primeros pasos”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1018" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06212004/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CARLOS-SANCHEZ-1024x1018.jpeg" alt="" class="wp-image-120148" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06212004/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CARLOS-SANCHEZ-1024x1018.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06212004/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CARLOS-SANCHEZ-300x298.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06212004/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CARLOS-SANCHEZ-150x150.jpeg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06212004/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CARLOS-SANCHEZ-768x763.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06212004/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CARLOS-SANCHEZ.jpeg 1125w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>Carlos Sánchez,</strong> escritor y conferencista, autor del libro “Tramas de la mente”: “María Antonieta es sinónimo de empatía, periodismo al servicio de la sociedad y no del ego; nos brindó la oportunidad de vivir el periodismo con intensidad, pasión y decencia”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1016" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06215519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-RONDON-1024x1016.jpg" alt="" class="wp-image-120152" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06215519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-RONDON-1024x1016.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06215519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-RONDON-300x298.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06215519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-RONDON-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06215519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-RONDON-768x762.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06215519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-RONDON.jpg 1079w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>José Antonio Rondón</strong>, periodista de tecnología y creador de contenido, director de IT en Línea: “María Antonieta Busquets me ayudó a descubrir la pasión por el hermoso oficio del periodismo. Su profesionalismo, excelencia humana y generosidad marcaron mi camino y se convirtieron en un ejemplo que sigo atesorando”.&nbsp;</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194937/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-todos-con-los-ESPECTADORES-20000-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-120123" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194937/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-todos-con-los-ESPECTADORES-20000-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194937/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-todos-con-los-ESPECTADORES-20000-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194937/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-todos-con-los-ESPECTADORES-20000-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194937/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-todos-con-los-ESPECTADORES-20000-1536x1024.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194937/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-todos-con-los-ESPECTADORES-20000-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-small-font-size"><em><strong>De pie: </strong>Elizabeth Saravia, Patricia Fajardo, Elsa Martínez y su esposo Alejandro Cano, Marisol Cano, Alfonso Cano, María Antonieta Busquets de Cano, Ana María Busquets de Cano, Juan Francisco Cano (nieto de María Antonieta, hijo de Andrés Cano, QEPD); Sandra Pulido, esposa de Andrés, Fernando Cano, Ana María Cano, Fidel Cano y Juan Pablo Ferro: <strong>De rodillas:</strong> Orlando Cuéllar, Zuly Martínez, Sandra Gomajoa, Alexander Velásquez, Marisol Rojas, Guillermo Páez y Werner Zitzmann.</em> <strong>Foto: </strong>Gustavo Torrijos, <strong>El Espectador. </strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120312</guid>
        <pubDate>Sat, 13 Sep 2025 16:20:13 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/13111658/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PORTADA-BLANCO-Y-NEGRO-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[María Antonieta de Cano y el kínder del periodismo colombiano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>María Antonieta de Cano y el kínder del periodismo colombiano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/maria-antonieta-de-cano-y-el-kinder-del-periodismo-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>En las dos décadas finales del siglo XX, mientras un demente Pablo Escobar hacía estallar bombas u ordenaba asesinatos, por la redacción de El Espectador a unos muchachitos de colegio les picaba el gusanillo del periodismo. Cuarenta años después, homenaje a María Antonieta Busquets de Cano, la maestra detrás de un kínder llamado Espectadores 2000.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Fotos: Archivo El Espectador. </em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-left has-medium-font-size"></p>



<p>A María Antonieta nunca la vimos llorar, hasta hoy que lloró de emoción al ingresar al salón&nbsp;<em>Fidel Cano Gutiérrez</em>, en el edificio de <strong>El Espectador</strong>. Sentados estábamos un grupo de los más de cien jóvenes que pasaron por <em>Espectadores 2000</em> durante los nueve años y ocho meses que la publicación estuvo vigente; varios de ellos se conectaron por video desde cualquier lugar del mundo.&nbsp;</p>



<p>Nuestra segunda casa fue <strong>El Espectador</strong> y nuestra segunda mamá María Antonieta Busquets de Cano: directora, amiga, confidente, alcahueta y, sobre todo, esa maestra que enseña con el ejemplo, aunque a ella ese título no le gusta. Pero fue la mejor maestra, y en mayúsculas.</p>



<p>Su apellido es catalán porque sus padres llegaron de Barcelona en 1939 huyendo de la Guerra Civil Española y del dictador Francisco Franco. Ana María, su hermana mayor, tenía cuatro años; María Antonieta nació en Bogotá a los pocos meses. Las dos hermanas Busquets se casaron con dos de los hermanos Cano: don Guillermo y don Alfonso.&nbsp; El uno fue director del periódico y el otro gerente; ellas, periodistas, editoras y columnistas de prensa.</p>



<p>“Yo fui como la mamá, eso es verdad, pero eso fue malo porque hubiera podido ser una mejor directora&#8221;, dice María Antonieta, con esa sencillez genuina de quien se esconde ante los halagos, un rasgo característico de la familia Cano, cuya vocación de servicio y entrega desinteresada a Colombia todavía no ha sido justamente reconocida.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-bbeae47c2c57aef8259c828a8d584a6f"><strong><em>“Es hermoso constatar que la imagen que nosotros tenemos de una abuela, es la misma imagen que ustedes tienen de una jefa. Gracias por la huella que has dejado en todos nosotros y en todas las personas que se han cruzado en tu vida”:</em> Juan Francisco Cano.</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>María Antonieta (en el centro) y su familia: Alfonso Cano, Alejandro Cano, Marisol Cano y Juan Francisco Cano (nieto, hijo de Andrés Cano, QEPD). <strong>Foto: </strong>Gustavo Torrijos, El Espectador.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="692" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195747/ZETA-MARIA-ANTONIETA-Y-SU-FAMILIA-1-1024x692.jpg" alt="" class="wp-image-120128" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195747/ZETA-MARIA-ANTONIETA-Y-SU-FAMILIA-1-1024x692.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195747/ZETA-MARIA-ANTONIETA-Y-SU-FAMILIA-1-300x203.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195747/ZETA-MARIA-ANTONIETA-Y-SU-FAMILIA-1-768x519.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195747/ZETA-MARIA-ANTONIETA-Y-SU-FAMILIA-1-1536x1038.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195747/ZETA-MARIA-ANTONIETA-Y-SU-FAMILIA-1.jpg 1589w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Como directora formó periodistas y lectores para el futuro y buenas personas para la sociedad. En este homenaje sencillo pudimos comprobar que la María Antonieta que conocimos no ha cambiado: la candidez de su rostro y la dulzura de sus palabras siguen intactas. En el alma de esta mujer menudita hay una mole de belleza humana: gentil, inteligente y bondadosa; pocas personas con la paciencia de ella para escuchar al otro con atención.</p>



<p>Éramos unos muchachitos, brincones e indisciplinados, a los que había que atajar en vez de arriar. Corríamos por la redacción del más antiguo periódico de Colombia, aunque lo correcto sería decir “el mejor periódico del mundo”, que así lo bautizó el escritor Eduardo Zalamea Borda en una entrevista para la BBC de Londres.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="884" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071736/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GRUPO-884x1024.jpg" alt="" class="wp-image-120167" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071736/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GRUPO-884x1024.jpg 884w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071736/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GRUPO-259x300.jpg 259w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071736/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GRUPO-768x890.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071736/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GRUPO.jpg 1013w" sizes="auto, (max-width: 884px) 100vw, 884px" /></figure>



<p>Llegábamos los miércoles y los viernes después de mediodía, todavía con el uniforme de colegio puesto, a veces en jean y tenis; nos sentábamos en medio de los periodistas más curtidos del periódico, quienes vivían a mil entre el frenesí de las noticias de un país en guerra y la hora del cierre de la edición que circularía al día siguiente. <em>“La verdad es que nosotros también éramos reporteros, solo que con menos horas de vuelo”, </em>recordó Juanita Uribe.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-492335f235b6d0b17ab4226143d69498"><strong><em>“María Antonieta pretendía a través de Espectadores 2000 que los niños se fueran acostumbrando a leer el periódico, y que a través de él aprendiera a conocer, querer y respetar el país. Esa fue la misión grande de ella, que continúa en ustedes y en mucha otra gente”:</em> Ana María Busquets de Cano, viuda de don Guillermo Cano Isaza.</strong></p>



<p>“Fue un tiempo muy feliz para mí gracias a todos ustedes”, nos dijo María Antonieta, visiblemente conmovida. La dicha nuestra desbordaba el corazón. Éramos felices viendo cómo se armaba el periódico en el segundo piso, enseguida de la sala de redacción, y luego cómo ese diario se volvía real en los sótanos, dónde estaba la rotativa que imprimía y encuadernaba, para salir en camiones, todavía en la penumbra, en busca de lectores. En esos años finales del siglo XX, los periódicos impresos se colgaban a la entrada de los negocios: la droguería o la miscelánea. </p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-3d39d845a6e319239e34020670af5085"><strong><em>“Recuerdo los viernes, cuando estábamos diagramando las páginas, y todos llegaban a ver si saldría el artículo del uno y del otro. Saber que Espectadores 2000 y mi mamá tocaron tantas vidas, eso pega mucho”: </em>Alejandro Cano Busquets, diseñador de <em>Espectadores 2000</em>.</strong></p>



<p>Hoy, 30 años después del último número de <em>Espectadores 2000</em>, don Fernando Cano, entonces director de <strong>El Espectador,</strong> junto con su hermano Juan Guillermo, nos hizo saber algo que ignorábamos.</p>



<p><em>“En momento tan difíciles para Colombia, encontrar ese rinconcito en el periódico, ese kínder del periodismo, en momentos en que en otros rincones del diario había tanto desasosiego, fue un oasis muy bonito; saber que estaba en manos de María Antonieta daba mucha tranquilidad. El trabajo que hicieron todos ustedes se multiplicó por dos mil. Esos oasis de esperanza son los que todavía mantienen a flote este país. El agradecimiento para ustedes por haber creído en ese proyecto y a María Antonieta por insistir en abrir otras puertas que nos permitieron ver que sí había futuro“.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="781" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071312/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PORTADA-781x1024.jpg" alt="" class="wp-image-120162" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071312/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PORTADA-781x1024.jpg 781w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071312/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PORTADA-229x300.jpg 229w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071312/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PORTADA-768x1007.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071312/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PORTADA-1172x1536.jpg 1172w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071312/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PORTADA.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 781px) 100vw, 781px" /></figure>



<p><em>Espectadores 2000</em> circulaba con <strong>El Espectador </strong>los días miércoles. Circuló durante casi diez años, entre la primera edición, el 2 de abril de 1986 y la última edición, el 20 de diciembre de 1995, quizás la década más convulsionada que recuerde Colombia, en la que mataron a cuatro candidatos presidenciales: Jaime Pardo Leal (1987); Luis Carlos Galán (1989); Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro (1990). Siendo redactores juveniles, vimos pasar momentos claves de la historia colombiana durante la segunda mitad del siglo XX: unos alegres, otros demasiados amargos. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-2719a159c77d6e0a2dfd18a9732d0cb0"><strong><em>“Esa década del 86 al 96 todo era horrible en el país pero fantástico por lo que hacíamos en la redacción. Esa historia todavía no se ha contado”:</em> Marisol Cano, ex directora del Magazín Dominical.</strong></p>



<p>Vimos nacer la Feria Internacional del Libro de Bogotá y el Festival Iberoamericano de Teatro (ambos en 1988), pero también, a través de los televisores y de las páginas del periódico, vimos morir de formas violentas a periodistas, jueces de la República, policías, políticos y gente inocente.</p>



<p>Somos la generación de la Constitución del 91. Somos la generación del rock en español, las emisoras juveniles y &#8220;<em>¿Dónde está Javier?</em>&#8220;. Y, tristemente, una generación que quedó marcada por Pablo Escobar y sus bombas asesinas, una de las cuales destruyó, el 2 de septiembre de 1989, el antiguo edificio de <strong>El Espectador</strong> sobre la Avenida 68 con calle 23. El que fuera nuestro kínder. Tres años antes, las balas del narcotráfico asesinaron a don Guillermo Cano Isaza, esa leyenda del periodismo colombiano, director de <strong>El Espectador</strong> durante 34 años, hasta el día de su muerte, el 17 de diciembre de 1986. &nbsp;</p>



<p>Algunos <em>Espectadores 2000</em> tuvieron el privilegio de conocerle, estrechar su mano y recibir sus consejos. La publicación nació en abril del mismo año en que a él lo mataron, cuando salía de su periódico amado, al que ingresó, con 18 años, al día siguiente de recibir el grado de bachiller.  Así lo cuenta el periodista Jorge Cardona en “Tinta indeleble”, el libro más completo que se ha escrito sobre don Guillermo y la historia de <strong>El Espectador</strong>. Creíamos tener el gusanillo del periodismo en la sangre como don Guillermo. Crecimos sin internet, sin redes sociales y sin teléfonos celulares, ¡y ni falta hacían!</p>



<p>Tres años después explotó la bomba, un sábado, casi sobre las 7:00 de la mañana. Me las arreglé para evadir los cordones de seguridad y llegué hasta la portería lateral, con la “suerte” de que a esa hora, sobre las 9:00 a.m., llegaban María Antonieta Cano y su esposo, don Alfonso. Me las ingenié para que me vieran desde su vehículo y gracias a ellos pude entrar al edificio en ruinas.</p>



<p>Había muchos empleados, escoba en mano, siguiendo el ejemplo de la familia Cano, que recogía los escombros, porque la edición, sí o sí, tenía que salir a la calle al día siguiente; no tuvieron tiempo para llorar. &nbsp;Y circuló aquel domingo, con un titular gigante&nbsp;en la primera plana: <em>“Seguimos adelante”. </em>A las 4:00 de la tarde del día de la bomba, la edición ya estaba escrita e impresa. Fui uno de los afortunados que tuvo ese ejemplar histórico en sus manos antes que el resto de los colombianos. </p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-16743433d571ef548466e7e44e930bb4"><strong><em>“El Espectador es una casa que le ha dado la oportunidad a la gente de proyectarse profesionalmente. Quienes han pasado por ella, siempre quieren volver o tienen el recuerdo de haber sido el espacio donde fueron más felices trabajando. De mi mamá, también recibimos la misma semilla de tratar de ser buenas personas y trabajar por este país desde la ética. Es gratificante ver hoy en los Espectadores 2000 a unas personas felices y buenas”:</em> Alfonso Cano Busquets, ex jefe de Diseño de El Espectador.</strong></p>



<p>Devolviendo la película, ahora hechos y derechos, podemos comprender que fuimos privilegiados por la vida, al formar parte de la historia del periódico más valiente de Colombia, y quizás del mundo, si tenemos en cuenta que&nbsp;en aquellos años terribles no sólo asesinaron a su director, sino también a varios de sus periodistas, mientras que a otros los obligaron al exilio, que ese fue el camino de Fernando y Juan Guillermo, los dos directores y sus familias, por las amenazas de la mafia. &nbsp;</p>



<p>Estábamos rodeados de leyendas del periodismo, pero éramos casi unos niños para darnos cuenta de la presencia de personajes ilustres como don José Salgar, maestro de Gabo; la reportera y columnista María Jimena Duzán que, vendríamos a saber después, tenía apenas 16 años cuando entró al periódico; el cronista deportivo Mike Forero, los reporteros sabuesos Fabio Castillo e Ignacio Gómez,&nbsp; o el cronista, también poeta, Julio Daniel Chaparro, asesinado en 1991 junto el fotógrafo Jorge Enrique Torres, cuando investigaban una masacre paramilitar en Segovia, Antioquia, además de toda una pléyade de editores y jefes de redacción, entre ellos <a href="https://www.elespectador.com/entretenimiento/cine-y-tv/murio-en-bogota-el-periodista-luis-de-castro-155746/">Luis De Castro</a>, Pablo Palomino, Carlos Murcia, Claudia Cano Correa, <a href="https://vivirenelpoblado.com/in-memoriam-emma-arcila/">Emma Arcila</a>, <a href="https://www.elespectador.com/entretenimiento/gente/un-gran-amigo-ante-todo-196445/">Gonzalo Mallarino Botero</a> o Juan Pablo Ferro, que han dado fama a <strong>El Espectador</strong> de ser la mejor escuela de periodismo, desde décadas antes de nosotros estar allí.</p>



<p>Por sus páginas pasó la pluma, en los años 50, del único Premio Nobel de Literatura que ha tenido Colombia. En 1990 tuvimos la fortuna de conocer a Gabriel García Márquez durante una visita que hizo a la familia entrañable que lo acogió con apenas 27 años de edad.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="826" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194020/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-Espectadores-con-Gabo-1024x826.jpg" alt="" class="wp-image-120110" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194020/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-Espectadores-con-Gabo-1024x826.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194020/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-Espectadores-con-Gabo-300x242.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194020/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-Espectadores-con-Gabo-768x619.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194020/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-Espectadores-con-Gabo-1536x1239.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194020/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-Espectadores-con-Gabo.jpg 1550w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Guillermo Páez con Gabo y atrás Fernando Cano, ex director de <strong>El Espectador</strong>. (Foto: archivo <strong>El Espectador</strong>)</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>El Espectador fue la Universidad que no tuve</strong></p>



<p><em>Espectadores 2000</em> fue una publicación inclusiva en una época en que el término inclusión todavía no se usaba. Yo, por ejemplo, crecí en un barrio de clase obrera en las laderas de Bogotá. En medio del barrizal de aquella montaña, escribí, diseñé y vendí puerta a puerta dos periódicos<em>: La Carreta</em> y <em>El Populacho</em>. Con 14 años quería ser periodista; hoy que tengo 54, me doy cuenta que no sé hacer otra cosa. </p>



<p>Un día lluvioso la tía Mireya me llevó un ejemplar de <em>Espectadores 2000</em>, sin saber, ni ella ni yo, que mi vida cambiaría. Una carta y una llamada después, ya era parte del consejo de redacción de la única revista juvenil de la prensa colombiana. </p>



<p>Puedo decir que <strong>El Espectador </strong>fue la universidad que no tuve, porque un reportero en la familia era un lujo impensable en casa de mis abuelos. Al graduarnos de bachilleres, nos aguardaba un destino común: como albañiles pegando ladrillos, en el caso de los hombres, y en fábricas o casas de familias, en el caso de las tías. Yo no quería pegar ladrillos, porque recuerdo que ni siquiera tenía las fuerzas para mezclar bien el cemento con la arena. Yo quería ser un <em>cargaladrillos</em>, aunque todavía no sabía lo que esa palabreja significaba en el argot periodístico.</p>



<p>Me hice periodista en <strong>El Espectador</strong>. En su sala de redacción encontré los mejores maestros y maestras, empezando por María Antonieta, que corregía con paciencia nuestras notas, animándonos a mejorar un párrafo aquí, un título allá, y a justificar con argumentos los temas sobre los cuales queríamos investigar. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="676" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071623/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PASTRANA-1024x676.jpg" alt="" class="wp-image-120165" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071623/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PASTRANA-1024x676.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071623/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PASTRANA-300x198.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071623/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PASTRANA-768x507.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07071623/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PASTRANA.jpg 1419w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Un día estábamos en el despacho de un ministro o el alcalde mayor de Bogotá, y al siguiente entrevistando a un escritor, al actor del momento en su casa o a Shakira cuando todavía era una niña de provincia; mientras unos recorrían hoteles detrás de los artistas internacionales que llegaban a Colombia, otros estaban en el recinto de la Asamblea Constituyente o encaramados en la tarima principal del icónico <em><a href="https://www.infobae.com/colombia/2023/07/28/concierto-de-conciertos-35-anos-del-evento-que-transformo-la-musica-en-vivo-en-colombia/">Concierto de Conciertos</a> (1988).</em></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>Espectadores 2000</em> nació en 1986, el mismo año en que la mafia asesinó a don Guillermo Cano.</strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195627/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-ESPECTADORES-HOY-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-120127" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195627/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-ESPECTADORES-HOY-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195627/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-ESPECTADORES-HOY-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195627/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-ESPECTADORES-HOY-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195627/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-ESPECTADORES-HOY-1536x1024.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06195627/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-ESPECTADORES-HOY-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Los Espectadores 2000 hoy: Alejandro Cano, diseñador, Elizabeth Saravia, coordinadora editorial; Orlando Cuéllar, Sandra Gomajoa, Alexander Velásquez, María Antonieta de Cano, Zuly Martínez, Marisol Rojas y Werner Zitzmann.</em> <strong>Foto: </strong>Gustavo Torrijos, <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-7c30694856efd59858ff3a1bc6313179"><strong><em>“Hay cuatro valores que están en el corazón del periodismo, y creo que mi mamá los encarna muy bien: generosidad, confianza, libertad y responsabilidad. Si el periodismo se ejerce con esos cuatro valores, como lo hizo ella, se obtienen frutos como los que estamos viendo con los Espectadores 2000”,</em> Marisol Cano, ex directora del Magazín Dominical.</strong></p>



<p>Los consejos de redacción eran una delicia: María Antonieta se aseguraba de ofrecernos todo lo que nos gustaba comer, eso que ahora, ya cincuentones, nos prohíben los médicos. En más de una ocasión nos reunimos en el jardín, al aire libre, en una especie de picnic, para discutir los temas del siguiente número. Luego supimos que sacarnos de la redacción era la medida más eficaz para “apagar” nuestra bulla ciclónica que desconcentraba, y no pocas veces exasperaba, a los reporteros.</p>



<p>Además de las puertas de su casa y de su oficina, María Antonieta nos abrió su alma dadivosa. Un día nos llevó a conocer Fidelena, la finca de la familia Cano (donde comimos tanto hasta casi reventar), a una hora larguita de Bogotá, llamada así por don Fidel Cano Gutiérrez (el decano de la prensa colombiana, quien fundó <strong>El Espectador</strong> en Medellín en 1887), y su esposa María Elena Villegas Botero.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-7367439bd4b1d986e33e531831611481"><strong><em>“Espectadores 2000 les dio voz a los jóvenes. Fue un proyecto visionario que hasta hoy sigue teniendo grandes efectos sobre la marca El Espectador, porque fue escuela de periodismo y semillero de lectores, con el liderazgo y la visión de María Antonieta”:</em></strong><strong> Fidel Cano Correa, actual director de El Espectador.</strong></p>



<p><em>&#8220;&#8230; y cayó Escobar&#8221;</em>, tituló a lo ancho de la primera plana <strong>El Espectador</strong>, el 3 de diciembre de 1993. El capo murió en su ley: fue abatido el día anterior. </p>



<p>Solo hoy, venimos a comprender cuán afortunados fuimos de crecer en el único diario que tuvo el coraje de pararse firme frente a los carteles del narcotráfico. Porque la nobleza de la familia Cano, la de sus hombres y sus mujeres, les viene de sangre, inscrita en el ADN, blindada con el temple de sus ancestros. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>TESTIMONIOS DE LOS ESPECTADORES 2000</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="643" height="799" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194339/ZETA-MARIA-ANTONIETA-TATIANA-MUNEVAR.jpeg" alt="" class="wp-image-120113" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194339/ZETA-MARIA-ANTONIETA-TATIANA-MUNEVAR.jpeg 643w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194339/ZETA-MARIA-ANTONIETA-TATIANA-MUNEVAR-241x300.jpeg 241w" sizes="auto, (max-width: 643px) 100vw, 643px" /></figure>



<p><strong>Tatiana Munévar, </strong>periodista,<strong> </strong>coordinadora de <em>Espectadores 2000</em>. &#8220;La principal enseñanza de María Antonieta a los jóvenes no fue cómo poner un buen título o un punto y coma en un texto. Fue mucho más que eso. Fue mostrarles el valor de sus ideas y el poder de sus opiniones; la satisfacción del trabajo en equipo y, por supuesto, el amor por Colombia y por el oficio del periodismo. Enseñanzas invaluables que ojalá muchos más jóvenes pudieran recibir&#8221;.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="900" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194409/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ORLANDO-CUELLAR.jpg" alt="" class="wp-image-120114" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194409/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ORLANDO-CUELLAR.jpg 900w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194409/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ORLANDO-CUELLAR-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194409/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ORLANDO-CUELLAR-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194409/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ORLANDO-CUELLAR-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /></figure>



<p><strong>Orlando Cuéllar, </strong>ilustrador: “Querida directora María Antonieta, es enorme mi gratitud por la libertad que tuvimos de divertirnos haciendo lo que más nos motivaba; gracias por la generosidad de regalarnos el espacio para tantas carcajadas mientras preparábamos las ocurrencias que se iban a publicar en las páginas centrales de <em>Espectadores 2000,</em> y por la cantidad de alegrías sentidas cada vez que veía publicados mis dibujos”.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="213" height="320" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194435/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JUANITA-URIBE.jpeg" alt="" class="wp-image-120115" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194435/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JUANITA-URIBE.jpeg 213w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194435/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JUANITA-URIBE-200x300.jpeg 200w" sizes="auto, (max-width: 213px) 100vw, 213px" /></figure>



<p><strong>Juanita Uribe Cala</strong>, periodista, consultora y estratega: “Siempre dije que mis papás le pagaban a la universidad, pero que yo estudié y aprendí en <strong>El Espectador</strong>. María Antonieta, con esas alas mágicas que siempre ha tenido, nos permitió descubrir nuestros propios superpoderes y nuestras propias alas para volar. Nos enseñó, en medio de un momento muy turbulento, a amar al país y trabajar con alegría por él”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GUILLERMO-PAEZ-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-120116" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GUILLERMO-PAEZ-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GUILLERMO-PAEZ-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GUILLERMO-PAEZ-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-GUILLERMO-PAEZ.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p><strong>Guillermo Páez, </strong>fotógrafo: “No me arrepiento de haber repetido tres veces 11. Casi&nbsp;me sacan del colegio con abogado. Me di el lujo de cambiar mis días de clases por un súper concierto,&nbsp;un desfile, una rueda de prensa o la entrevista con algún famoso. De no ser por <em>Espectadores 2000</em>, esta experiencia no lo habría logrado ni en 200 años”.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="557" height="639" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194601/ZETA-MARIA-ANTONIETA-SANDRA-GOMAJOA.jpg" alt="" class="wp-image-120117" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194601/ZETA-MARIA-ANTONIETA-SANDRA-GOMAJOA.jpg 557w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194601/ZETA-MARIA-ANTONIETA-SANDRA-GOMAJOA-262x300.jpg 262w" sizes="auto, (max-width: 557px) 100vw, 557px" /></figure>



<p><strong>Sandra Gomajoa, </strong>periodista y comunicadora gráfica: “María Antonieta de Cano fue una inspiración poderosa para quienes apenas comenzábamos a imaginar que las palabras podían cambiar realidades, cuando aún éramos solo muchachos con cuadernos, preguntas y un país por comprender”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="878" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194628/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JAIME-ESCOBAR-1024x878.jpg" alt="" class="wp-image-120118" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194628/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JAIME-ESCOBAR-1024x878.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194628/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JAIME-ESCOBAR-300x257.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194628/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JAIME-ESCOBAR-768x658.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194628/ZETA-MARIA-ANTONIETA-JAIME-ESCOBAR.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>Jaime Alberto Escobar, </strong>periodista: “Aunque estudié periodismo en la universidad, <em>Espectadores 2000</em> fue mi verdadera escuela de periodismo, cuando ingresé tenía 17 años. Pude entrevistar a grandes personajes de la época, pero también tengo recuerdo de duros momentos en la historia de <strong>El Espectador</strong>, como el atentado terrorista del 2 de septiembre de 1989, que destruyó gran parte de su sede”.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="341" height="435" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194715/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARISOL-ROJAS.jpeg" alt="" class="wp-image-120119" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194715/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARISOL-ROJAS.jpeg 341w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194715/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARISOL-ROJAS-235x300.jpeg 235w" sizes="auto, (max-width: 341px) 100vw, 341px" /></figure>



<p><strong>Marisol Rojas, </strong>periodista y ex cónsul: “En el periódico encontramos no solo una sala de redacción, sino un propósito. María Antonieta, nos formó como periodistas y ciudadanos íntegros. Nos trataron como a iguales, con respeto y exigencia. Don Guillermo Cano, cuya voz alcanzamos a escuchar en su despacho, nos enseñó que el periodismo, más que un oficio, es una forma de vida al servicio de la verdad”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="944" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194738/ZETA-MARIA-ANTONIETA-WERNER-ZITZMAN-1024x944.jpg" alt="" class="wp-image-120120" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194738/ZETA-MARIA-ANTONIETA-WERNER-ZITZMAN-1024x944.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194738/ZETA-MARIA-ANTONIETA-WERNER-ZITZMAN-300x276.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194738/ZETA-MARIA-ANTONIETA-WERNER-ZITZMAN-768x708.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194738/ZETA-MARIA-ANTONIETA-WERNER-ZITZMAN-1536x1415.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194738/ZETA-MARIA-ANTONIETA-WERNER-ZITZMAN.jpg 1553w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>Werner Zitzmann</strong>, Director de la Asociación Colombiana de Medios de Información (AMI): “Querida María Antonieta: sigues siendo la misma niña y mamá, esa persona que terminó influyendo tan suave, discreta y efectivamente, la vida de esos casi niños que hoy te abrazamos llenos de cariño y gratitud”.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="708" height="910" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194758/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ZULY-MARTINEZ.jpeg" alt="" class="wp-image-120121" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194758/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ZULY-MARTINEZ.jpeg 708w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194758/ZETA-MARIA-ANTONIETA-ZULY-MARTINEZ-233x300.jpeg 233w" sizes="auto, (max-width: 708px) 100vw, 708px" /></figure>



<p><strong>Zuly Martínez, </strong>profesional en recursos humanos, formadora y coach de habilidades blandas: “Recuerdo la emoción de ver por primera vez impreso mi nombre, acompañado de la frase <em>Redacción Juvenil Espectadores 2000</em>; la mayor satisfacción que una jovencita de 16 años podía tener. Tuve el privilegio de estar presente en eventos históricos como la Asamblea Nacional Constituyente”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06211347/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARCO-LINO-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-120146" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06211347/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARCO-LINO-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06211347/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARCO-LINO-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06211347/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARCO-LINO-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06211347/ZETA-MARIA-ANTONIETA-MARCO-LINO.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>Marco Lino Rodríguez</strong>, productor musical. “María Antonieta confió en mí cuando apenas empezaba a descubrir el poder de las palabras.&nbsp;Estaba recién desempacado de Pesca, Boyacá. Con su guía y confianza, entendí que el talento necesita siempre de alguien que lo vea y lo aliente en sus primeros pasos”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1018" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06212004/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CARLOS-SANCHEZ-1024x1018.jpeg" alt="" class="wp-image-120148" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06212004/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CARLOS-SANCHEZ-1024x1018.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06212004/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CARLOS-SANCHEZ-300x298.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06212004/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CARLOS-SANCHEZ-150x150.jpeg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06212004/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CARLOS-SANCHEZ-768x763.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06212004/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CARLOS-SANCHEZ.jpeg 1125w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>Carlos Sánchez,</strong> escritor y conferencista, autor del libro “Tramas de la mente”: “María Antonieta es sinónimo de empatía, periodismo al servicio de la sociedad y no del ego; nos brindó la oportunidad de vivir el periodismo con intensidad, pasión y decencia”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1016" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06215519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-RONDON-1024x1016.jpg" alt="" class="wp-image-120152" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06215519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-RONDON-1024x1016.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06215519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-RONDON-300x298.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06215519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-RONDON-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06215519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-RONDON-768x762.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06215519/ZETA-MARIA-ANTONIETA-RONDON.jpg 1079w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>José Antonio Rondón</strong>, periodista de tecnología y creador de contenido, director de IT en Línea: “María Antonieta Busquets me ayudó a descubrir la pasión por el hermoso oficio del periodismo. Su profesionalismo, excelencia humana y generosidad marcaron mi camino y se convirtieron en un ejemplo que sigo atesorando”.&nbsp;</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194937/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-todos-con-los-ESPECTADORES-20000-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-120123" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194937/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-todos-con-los-ESPECTADORES-20000-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194937/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-todos-con-los-ESPECTADORES-20000-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194937/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-todos-con-los-ESPECTADORES-20000-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194937/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-todos-con-los-ESPECTADORES-20000-1536x1024.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06194937/ZETA-MARIA-ANTONIETA-CANO-todos-con-los-ESPECTADORES-20000-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-small-font-size"><em><strong>De pie: </strong>Elizabeth Saravia, Patricia Fajardo, Elsa Martínez y su esposo Alejandro Cano, Marisol Cano, Alfonso Cano, María Antonieta Busquets de Cano, Ana María Busquets de Cano, Juan Francisco Cano (nieto de María Antonieta, hijo de Andrés Cano, QEPD); Sandra Pulido, esposa de Andrés, Fernando Cano, Ana María Cano, Fidel Cano y Juan Pablo Ferro: <strong>De rodillas:</strong> Orlando Cuéllar, Zuly Martínez, Sandra Gomajoa, Alexander Velásquez, Marisol Rojas, Guillermo Páez y Werner Zitzmann.</em> <strong>Foto: </strong>Gustavo Torrijos, <strong>El Espectador. </strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120107</guid>
        <pubDate>Sun, 07 Sep 2025 12:40:42 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/06193503/ZETA-MARIA-ANTONIETA-PORTADA-BLANCO-Y-NEGRO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[María Antonieta de Cano y el kínder del periodismo colombiano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La Justicia Penal en el laberinto de la criminalidad política</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-justicia-penal-en-el-laberinto-de-la-criminalidad-politica/</link>
        <description><![CDATA[<p>La justicia penal está atrapada, casi encarcelada en ese laberinto, desde la eufemística política de sometimiento a la justicia del expresidente César Gaviria para contener el narcoterrorismo de los extraditables y lograr así la entrega de Pablo Escobar</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Articulo para EL PAÍS, el periódico global, edición América-Colombia, agosto 29)</p>



<p>La justicia penal en Colombia se encuentra atrapada y extraviada en el laberinto de la criminalidad y la ilegalidad política nacional desde hace muchos años. No solo ahora por el juicio y la condena en primera instancia del expresidente Álvaro Uribe Vélez a doce años en prisión domiciliaria, revocada por el Tribunal Superior de Bogotá, mientras resuelva en octubre la apelación interpuesta por sus abogados. La justicia penal está atrapada, casi encarcelada en ese laberinto, desde la eufemística política de sometimiento a la justicia del expresidente César Gaviria para contener el narcoterrorismo de los extraditables y lograr así la entrega de Pablo Escobar. Una entrega que resultó transitoria, pues solo estuvo un año en su cárcel-catedral de impunidad<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, tolerada implícitamente por Gaviria, lo que facilitó su insólita fuga el 22 de julio de 1992. Pero el origen del drama de la justicia penal comienza con la incapacidad del Estado colombiano para contener el auge, la prosperidad y la creciente complacencia social con las fortunas procedentes de mercados ilegales. Inicialmente fue el anodino e inofensivo contrabando de mercancías, cuyo paraíso era San Andrés islas, para la felicidad de millones de colombianos que con la anuencia gubernamental adquiríamos todo tipo de electrodomésticos y bebidas espirituosas. Ese familiar contrabando insular se formalizó con numerosas sucursales de “San Andresitos” en el interior del país. Pero la anuencia gubernamental ya se había expresado en la política cambiaria del Estado con la polémica <strong><em>“ventanilla siniestra</em></strong>”<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a> del banco de la República bajo el gobierno de Alfonso López Michelsen, que canalizó flujos de dineros procedentes de la bonanza cafetera, pero también de mercados ilegales. Luego vino la bonanza marimbera, continúo con el tráfico de cocaína y llega hasta nuestros días con su internacionalización y globalización. Hoy sabemos que tiene en Catar un punto de intersección donde el actual gobierno explora las posibilidades de someter a la justicia el grupo criminal más poderoso, el autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia, que controla cuantiosas rentas procedentes de mercados ilegales. En ese escenario de criminalidad “interméstica”, por lo internacional y doméstica, la justicia penal colombiana está en limbo, al menos en esta etapa exploratoria, pues ni siquiera existe un marco legal para su aparición en escena.</p>



<p><strong>La extradición de la justicia colombiana</strong></p>



<p>Pero el telón de fondo de ese universo semilegal y criminal que corroe toda la sociedad colombiana es eminentemente político e interestatal y su origen se encuentra en la fracasada “guerra contra las drogas”. Guerra mediada y catalizada por el célebre Tratado de Extradición con Estados Unidos. Un Tratado que en la práctica terminó siendo la extradición de la soberanía judicial del Estado colombiano, pues delegó y sometió al poder punitivo norteamericano el castigo de los más poderosos narcotraficantes y criminales colombianos. La extradición, pues, ha convertido la política criminal de Colombia en una variable subordinada a los intereses de los Estados Unidos. Una variable cada día más politizada con mecanismos como la descertificación, hoy una pesada espada de Damocles que blande amenazante Trump sobre la cabeza de Petro<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a>. Pero, también, una variable política para los presidentes colombianos que la han utilizado a su discreción, como lo hizo Uribe con los paramilitares y Simón Trinidad. Con los primeros, para evitar que terminaran revelando todo el entramado criminal de la parapolítica y la para-economía, que afectaría gravemente su legitimidad y gobernabilidad; con Trinidad para presionar la liberación de numerosos secuestrados en poder de las Farc-Ep. Logró lo primero, pero no lo segundo, por eso Trinidad también fue extraditado. En conclusión, la extradición sirvió para burlar la justicia en Colombia, pues en los Estados Unidos negociaron sus penas y obtuvieron fácilmente la libertad en la mayoría de los casos.</p>



<p><strong>La Justicia penal comodín de la política</strong></p>



<p>En ese contexto, la justicia penal no ha podido escapar a su utilización por la política como un comodín al servicio del gobernante de turno. La política ha utilizado la justicia a discreción para alcanzar sus objetivos, así sea en forma parcial. Lo hizo Uribe con la ley 975 del 2005, llamada de “Justicia y Paz” con los paramilitares y luego Santos con el Acuerdo de Paz, creando la Jurisdicción Especial de Paz (JEP). En ambos casos, el máximo objetivo ha sido la paz política, desmovilizando miles de armados, por lo cual se podría afirmar que se trata de una <strong><em>justicia de transición</em></strong> o, si se quiere, una <strong><em>“justicia para-política</em></strong>”, más en beneficio de miembros de grupos armados tanto de extrema derecha como de extrema izquierda, que propiamente una justicia de verdad para las víctimas. De allí el descontento y la frustración de la mayoría de las víctimas frente a la JEP, pues lo máximo que les ha podido aportar es verdad, sin haberlo logrado en muchos casos, tanto para miles de secuestrados por las Farc-Ep como en los “falsos positivos” perpetrados por miembros de la fuerza pública. De otra parte, y para evitar más víctimas, el actual gobierno pretende avanzar en su política de “Paz Total” presentando al Congreso un proyecto de ley para el sometimiento a la justicia de grupos armados con alto impacto criminal, como el Ejército Gaitanista y numerosas bandas criminales dedicadas a la extorsión y el microtráfico en importantes ciudades del país. De aprobarse, otra vez la justicia penal estará envuelta en una encrucijada donde intentará conciliar penas, que seguro serán laxas, con la sanción de innumerables atroces crímenes, como ha sucedido con los paramilitares y exguerrilleros, cuyos máximos comandantes gozan ya de libertad, todo ello en nombre de una paz esquiva, mayor seguridad ciudadana y control del Estado de la delincuencia organizada. Metas imposibles de alcanzar mientras persista el incentivo irresistible de los mercados y las rentas ilegales en extensos territorios rurales y en nuestras populosas ciudades se fortalezcan numerosos enclaves de criminalidad para el reclutamiento de jóvenes sin alternativas de empleo y educación.</p>



<p><strong>De la criminalidad organizada a la criminalidad política</strong></p>



<p>Y mientras esto sucede en relación con la criminalidad organizada, paralelamente la justicia penal enfrenta un desafío quizá mayor en todos aquellos casos en que investiga a protagonistas de la política nacional. El juicio del expresidente Uribe es el más trascendental. En este ámbito no cabe hablar de la politización de la justicia, tampoco de judicialización de la política, pues estamos ante un fenómeno que permea por igual a todos los sectores y partidos políticos, tanto en la derecha, centro e izquierda, como es la criminalidad política, que comúnmente se denomina corrupción y cubre una amplia gama de delitos que terminan configurando propiamente el funcionamiento de un Estado cacocrático con su respectiva gobernabilidad más o menos ilegal y criminal. Es el caso del actual gobierno con su mayor escándalo, la corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), cuyo número de altos implicados cada día aumenta, incluida la fuga de Carlos Ramón González<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>, exdirector Nacional de Inteligencia, asilado en Nicaragua, paradigma de Estado cacocrático, que acaba de negar su extradición. Por eso, más bien debería denominarse Unidad para la Generación Nacional de Riesgos y Desastres del Gobierno del Cambio, ya que ha minado su credibilidad y legitimidad mucho más que la enconada oposición en el Congreso a sus reformas sociales.</p>



<p><strong>La criminalidad cacocrática &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong></p>



<p>Pero ninguno de los presidentes y sus gabinetes ministeriales desde la Constitución del 91 escapa a los escándalos propios del Estado cacocrático. Esos escándalos han sido la noticia cotidiana desde Gaviria hasta Petro, por lo que no hay aquí espacio para reseñar semejante saga de criminalidad gubernamental. Pero, sin duda, las administraciones presidenciales con el mayor número de altos funcionarios procesados y condenados por la justicia, con sentencias confirmadas hasta agotar el recurso de casación en la sala penal de la Corte Suprema de Justicia, han sido las presididas por Álvaro Uribe Vélez entre 2002 y 2010. Abarcan delitos que van desde el entramado electoral y criminal del concierto agravado para delinquir de numerosos congresistas, cerca de 60<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>, condenados por su asociación con grupos paramilitares, conocido como la “Parapolítica”<a href="#_edn6" id="_ednref6">[vi]</a>, pasando por la condena de tres de sus ministros: Andrés Felipe Arias, Sabas Pretelt de la Vega, Diego Palacio y 20 funcionarios de su círculo más cercano<a href="#_edn7" id="_ednref7">[vii]</a>. Sin olvidar graves crímenes contra figuras admiradas como Jaime Garzón y el profesor Alfredo Correa de Andreis. Por el de Garzón fue condenado José Miguel Narváez<a href="#_edn8" id="_ednref8">[viii]</a>, exsubdirector del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) y Jorge Noguera, exdirector del DAS, como coautor del asesinato del profesor Alfredo Correa de Andreis<a href="#_edn9" id="_ednref9">[ix]</a>, cometido por miembros del grupo paramilitar del Bloque Norte. Semejante prontuario de gobernabilidad criminal terminó arrastrando a numerosos miembros de la Fuerza Pública a la comisión de miles de ejecuciones extrajudiciales, llamados “falsos positivos”<a href="#_edn10" id="_ednref10">[x]</a>, en cumplimiento de la Directiva 29<a href="#_edn11" id="_ednref11">[xi]</a> del ministerio de defensa y de la política de “seguridad democrática”. Quizá por todo lo anterior hasta el jefe de seguridad del propio presidente Uribe, el general (r) de la Policía Nacional, Mauricio Santoyo, terminó extraditado y condenado en Estados Unidos. El 20 de agosto de 2012 ante una corte del Eastern District of Virginia (Estados Unidos) aceptó haber ayudado a las Autodefensas Unidas de Colombia”<a href="#_edn12" id="_ednref12">[xii]</a> y recibido por ello cinco millones de dólares.</p>



<p><strong>¿Cómo salir del laberinto cacocrático?</strong></p>



<p>Por todo lo anterior, la Fiscalía, la justicia penal y muchos de sus funcionarios se debaten hoy en un laberinto demasiado intrincado, pues enfrentan el desafío descomunal de investigar, procesar y condenar una criminalidad que está fusionada muchas veces con el poder político y respaldada por las máximas instancias del Estado en forma explícita o implícita. A ello se suma, que los presuntos máximos responsables de ese entramado cacocrático cuentan para su defensa con los mejores y más costosos equipos de abogados, capaces de dilatar los procesos hasta su prescripción o, lo que es peor, eludir con sofisticados recursos y sofismas procesales la justicia, la verdad y culpabilidad de los implicados. Abogados que encarnan a la perfección la descripción que hace García Márquez en su proclama <strong><em>“Por un país al alcance de los niños”<a href="#_edn13" id="_ednref13"><strong>[xiii]</strong></a></em></strong> de nuestra peculiar y nefasta relación con el derecho y la justicia: “<em>En cada uno de nosotros cohabitan, de la manera más arbitraria, la justicia y la impunidad; somos fanáticos del legalismo, pero llevamos bien despierto en el alma <strong>un leguleyo de mano maestra para burlar las leyes sin violarlas, o para violarlas sin castigo</strong>”.</em> Tal es el mayor desafío que enfrenta la sala penal del Tribunal Superior de Bogotá para resolver el recurso de apelación interpuesto por los abogados del expresidente Uribe.</p>



<p><strong>Campañas electorales para delinquir</strong></p>



<p>Un desafío que enfrentan la mayoría de aspirantes a la presidencia de la República y les compete directamente, pues una de las fuentes de la criminalidad política está en la financiación de sus costosas campañas, como sucedió con Ernesto Samper en el proceso 8.000<a href="#_edn14" id="_ednref14">[xiv]</a>. &nbsp;Costos estrambóticos que los llevan a violar los topes legales de financiación o la comisión de otros delitos, como pasó en la segunda campaña del expresidente Santos, cuyo gerente, Roberto Prieto<a href="#_edn15" id="_ednref15">[xv]</a>, fue condenado a 5 años de cárcel. Todo parece indicar que igualmente les sucederá a Ricardo Roa, Lucy Aydee Mogollón y María Lucy Soto, gerentes de la campaña del presidente Petro, según la ponencia presentada al Consejo Nacional Electoral, que decidirá el próximo 11 de septiembre las sanciones económicas y administrativas<a href="#_edn16" id="_ednref16">[xvi]</a> a imponer. Así, pues, todos los candidatos, tanto a Presidencia de la República como al Congreso, corren el riesgo de vender su alma al diablo y su desempeño público a sus generosos patrocinadores, sean ellos legales o ilegales, gremiales o corporativos. Valdría la pena que conociéramos sus patrocinadores antes de votar por ellos. Así sabríamos si lo hacemos para prolongar una cacocracia, cleptocracia, plutocracia o una mezcla de todas las anteriores, bajo la coartada de una ilusoria e incierta “democracia” donde nunca cambia nada porque es rehén de una poderosa y sofisticada criminalidad cuya cúspide parece intocable y permanece casi totalmente impune hasta nuestros días.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/La_Catedral_(prisi%C3%B3n)">https://es.wikipedia.org/wiki/La_Catedral_(prisi%C3%B3n)</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://revistaelhistoriador.blogspot.com/2017/05/ventanilla-siniestra-1974.html">https://revistaelhistoriador.blogspot.com/2017/05/ventanilla-siniestra-1974.html</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.elpais.com.co/politica/colombia-tiene-alta-probabilidad-de-ser-descertificada-por-ee-uu-en-su-lucha-contra-el-narcotrafico-2037.html">https://www.elpais.com.co/politica/colombia-tiene-alta-probabilidad-de-ser-descertificada-por-ee-uu-en-su-lucha-contra-el-narcotrafico-2037.html</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.elespectador.com/politica/nicaragua-gobierno-petro-tacha-de-agresiva-negativa-de-extraditar-a-carlos-ramon-gonzalez-solicitado-por-caso-ungrd/?utm_source=onesignal&amp;utm_medium=push&amp;utm_campaign=politica&amp;utm_content=todos">https://www.elespectador.com/politica/nicaragua-gobierno-petro-tacha-de-agresiva-negativa-de-extraditar-a-carlos-ramon-gonzalez-solicitado-por-caso-ungrd/?utm_source=onesignal&amp;utm_medium=push&amp;utm_campaign=politica&amp;utm_content=todos</a></p>



<p><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/">https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/</a></p>



<p><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/la-parapolitica-se-destapa">https://www.comisiondelaverdad.co/la-parapolitica-se-destapa</a></p>



<p><a href="#_ednref7" id="_edn7">[vii]</a> <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/el-circulo-de-uribe-cada-vez-mas-condenado-2/">https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/el-circulo-de-uribe-cada-vez-mas-condenado-2/</a></p>



<p><a href="#_ednref8" id="_edn8">[viii]</a> <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/impunidad-en-el-crimen-de-jaime-garzon-DF25208083">https://www.elcolombiano.com/colombia/impunidad-en-el-crimen-de-jaime-garzon-DF25208083</a></p>



<p><a href="#_ednref9" id="_edn9">[ix]</a> <a href="https://www.las2orillas.co/el-asesinato-del-profesor-alfredo-correa-de-andreis/">https://www.las2orillas.co/el-asesinato-del-profesor-alfredo-correa-de-andreis/</a></p>



<p><a href="#_ednref10" id="_edn10">[x]</a> <a href="https://www.eltiempo.com/justicia/jep-colombia/el-horror-de-los-falsos-positivos-por-los-que-12-exmilitares-del-batallon-la-popa-recibiran-la-primera-sancion-de-la-jep-3475208">https://www.eltiempo.com/justicia/jep-colombia/el-horror-de-los-falsos-positivos-por-los-que-12-exmilitares-del-batallon-la-popa-recibiran-la-primera-sancion-de-la-jep-3475208</a></p>



<p><a href="#_ednref11" id="_edn11">[xi]</a> <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/la-directiva-permanente-numero-29-de-2005">https://www.comisiondelaverdad.co/la-directiva-permanente-numero-29-de-2005</a></p>



<p><a href="#_ednref12" id="_edn12">[xii]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Santoyo">https://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Santoyo</a></p>



<p><a href="#_ednref13" id="_edn13">[xiii]</a> <a href="https://diariodepaz.com/2018/10/10/por-un-pais-al-alcance-de-los-ninos/">https://diariodepaz.com/2018/10/10/por-un-pais-al-alcance-de-los-ninos/</a></p>



<p><a href="#_ednref14" id="_edn14">[xiv]</a> <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/proceso-8000">https://www.comisiondelaverdad.co/proceso-8000</a></p>



<p><a href="#_ednref15" id="_edn15">[xv]</a> <a href="https://www.elpais.com.co/colombia/roberto-prieto-exgerente-de-campana-de-santos-condenado-a-cinco-anos-de-prision.html">https://www.elpais.com.co/colombia/roberto-prieto-exgerente-de-campana-de-santos-condenado-a-cinco-anos-de-prision.html</a></p>



<p><a href="#_ednref16" id="_edn16">[xvi]</a> <a href="https://www.infobae.com/colombia/2025/08/27/presidente-del-cne-confirmo-fecha-en-la-que-se-votara-la-ponencia-que-pide-duras-sanciones-contra-miembros-de-la-campana-de-gustavo-petro/">https://www.infobae.com/colombia/2025/08/27/presidente-del-cne-confirmo-fecha-en-la-que-se-votara-la-ponencia-que-pide-duras-sanciones-contra-miembros-de-la-campana-de-gustavo-petro/</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119852</guid>
        <pubDate>Fri, 29 Aug 2025 23:18:11 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/Pesa-de-la-justicia.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La Justicia Penal en el laberinto de la criminalidad política]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>24 horas en la vida de un hombre antes de ser asesinado: Don Guillermo Cano Isaza</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/24-horas-en-la-vida-de-un-hombre-antes-de-ser-asesinado-don-guillermo-cano-isaza/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde la ficción, reconstruí hechos claves en la vida de don Guillermo Cano, mártir del periodismo colombiano, cuya ausencia le sigue doliendo a Colombia 39 años después de su muerte y a cien años de su nacimiento, este 12 de agosto.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Don Guillermo Cano, mártir del periodismo colombiano, nació el 12 de agosto de 1925 y murió asesinado el 17 de diciembre de 1986. Fue director de <strong>El Espectador</strong>, el diario más antiguo de Colombia, durante 34 años (1952-1986).</em> Cuando es <em>nombrado director con apenas 27 años de edad, llevaba ocho trajinando en los talleres y la sala de redacción del diario, donde empezó como cronista taurino.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b7251392a00c0098114975f1857cc0bd"><strong><em>“El Espectador de la familia Cano,</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-38d2276cffb3a05be052410deea87570"><strong><em>el séptimo cielo de la tolerancia,</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f784d0980c6dac8bf729657f65ac3364"><strong><em>el respeto a las ideas ajenas</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-88229711b615ac4633fcd5658ed9edf3"><strong><em>y la gallardía personal”:</em></strong><em> Silvia Galvis. </em></p>



<p class="has-large-font-size"><strong>UNO: DON GUILLERMO CANO Y EL AGUACERO DEL SIGLO EN BOGOTÁ (1954)</strong></p>



<p>Asomado por el ventanal del edificio Monserrate, don Guillermo —que huele las noticias a la distancia— observa aterrado la torrencial lluvia que castiga a Bogotá. Le hace señas a uno de sus reporteros, el más flacucho de todos, un hombre corto de estatura, con prendas de colores chillones que contrastan con la vestimenta de los otros reporteros, ellos de traje oscuro y sombrero: &nbsp;</p>



<p>—Este aguacero es noticia, Gabo.</p>



<p>Gabo se llama Gabriel García Márquez, tan flaquito y pálido que sus compañeros temen que un día de estos se les muera en la redacción.</p>



<p>Todos corren a presenciar el diluvio universal desde los ventanales. Durante tres horas las aguas embravecidas le devuelven la vida al río San Francisco, que ya había sido canalizado y convertido en la Avenida Jiménez. La ciudad está paralizada, los edificios inundados, la gente inmóvil y los periodistas boquiabiertos, igual que el resto de los mortales. <strong>&nbsp;&nbsp;</strong></p>



<p>—Este periódico no se va a escribir solo —grita don José “el mono” Salgar, el jefe de redacción, y la plantilla regresa a sus escritorios para, bajo sus órdenes, escribir cada uno un pedazo de la historia sobre “el aguacero del siglo”.</p>



<p>Los fotógrafos, empapados hasta el alma, regresan al periódico con las imágenes de espanto: barrios evacuados por la ruptura de una represa, embotellamientos y cañerías bloqueadas y hasta un campeonato de botes de motor sobre la avenida Caracas. Don Guillermo sintetiza aquellas horas catastróficas en su máquina de escribir Remington. La gente devora con fascinación las dieciséis páginas en las calles y los cafés del centro histórico. “Es el mejor periódico del mundo”. Se lo dice Eduardo Zalamea Borda a la BBC de Londres, el mismo Zalamea que bautizó Gabo a Gabo.</p>



<p>Al tiempo que su hermano Alfonso, jefe de circulación, lleva el diario a los cuatro puntos cardinales del país, don Guillermo se empecina en conseguir voces representativas de cada región, así que el periódico se vuelve promotor de muchos reconocidos periodistas de las regiones.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>DOS: INCENDIAN LA SEDE DE EL ESPECTADOR (1952)</strong></p>



<p>6 de septiembre. Guerrilleros liberales matan a cinco policías en el centro del Tolima. Una turba, enfurecida por la violencia bipartidista, ataca, saquea e <a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/el-dia-que-incendiaron-las-sedes-de-el-espectador-y-el-tiempo-article-657476">incendia las sedes de El Espectador</a> y El Tiempo, los dos periódicos más importantes de Colombia, separados apenas por unas cuadras, sobre la avenida Jiménez, entre las carreras cuarta y séptima. Los asaltantes utilizan dinamita, barras para forzar las puertas y gasolina. Tras la destrucción de muebles y archivos, los asaltantes se dirigen al noveno piso del edificio Monserrate. Una puerta de acero les impide el paso.&nbsp; Casi toda la colección del periódico arde en el incendio y en el cuarto oscuro de fotografía las autoridades encuentran el cadáver de uno de los asaltantes. A esa hora el joven Guillermo departe con amigos y su prometida, una joven catalana diez años menor que él, que llegó con su familia a Colombia, huyendo de la Guerra Civil Española.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="605" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155552/ZETA-100-ANOS-CANO-MONSERRATE-en-baja-1-605x1024.jpg" alt="" class="wp-image-119009" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155552/ZETA-100-ANOS-CANO-MONSERRATE-en-baja-1-605x1024.jpg 605w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155552/ZETA-100-ANOS-CANO-MONSERRATE-en-baja-1-177x300.jpg 177w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155552/ZETA-100-ANOS-CANO-MONSERRATE-en-baja-1-768x1300.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155552/ZETA-100-ANOS-CANO-MONSERRATE-en-baja-1-907x1536.jpg 907w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155552/ZETA-100-ANOS-CANO-MONSERRATE-en-baja-1.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 605px) 100vw, 605px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>La familia Cano Isaza vivió durante un tiempo en los pisos noveno y décimo del edificio Monserrate, donde funcionaba el periódico, a partir del 20 de julio de 1923 cuando cerró su sede en Medellín y se trasladó a Bogotá.</em></p>



<p>En la casa de los Cano suenan campanas de boda. El tímido Guillermo se anima a pedir la mano de su amada. Ella tiene 16 años. &nbsp;</p>



<p>—Les doy mi bendición con una condición —responde don Juan Busquets. Se casarán cuando Ana María termine el bachillerato —agrega el padre de la novia.</p>



<p>Guillermo Cano, con 28 años, y Ana María Busquets, de 18, contraen nupcias el 6 de abril de 1953. Por ella él se vuelve poeta y un domingo publica sus versos de amor en el periódico: <em>“Esta niña catalana que llegó a Colombia recién nacida, rescatada del odio, y por eso sin odio, sin huir huyendo, escapando de la crueldad y de la fuerza bestial de la injusticia, se quedó aquí, con sus irrepetibles ojos de color mediterráneo”. </em>Cinco hijos son la prueba de ese amor.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="918" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155712/ZETA-100-ANOS-CANO-CON-LA-FAMILIA-1024x918.jpg" alt="" class="wp-image-119011" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155712/ZETA-100-ANOS-CANO-CON-LA-FAMILIA-1024x918.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155712/ZETA-100-ANOS-CANO-CON-LA-FAMILIA-300x269.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155712/ZETA-100-ANOS-CANO-CON-LA-FAMILIA-768x688.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155712/ZETA-100-ANOS-CANO-CON-LA-FAMILIA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-small-font-size"><em>Esta imagen de don Guillermo con su familia es una de las muchas que apareen en el libro <strong>“Tinta indeleble: vida y obra de Guillermo Can</strong>o”, del sello Aguilar.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>TRES: A VECES LLEGAN CARTAS</strong></p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-1193271bda02af9d0f9c8dcab2c8ffac">Todos los días llegan montones de cartas para el director. A don Guillermo se le ilumina la mirada al leer en el sobre el nombre del remitente.</p>



<p><em>“Mi querido Guillermo: Ahí te va el mejor trabajo periodístico que he hecho hasta ahora: 14 crónicas sobre mi viaje a la cortina de hierro. Se me ha ido más de un mes en hacerlo, por varias razones: en primer término, lo he escrito en los espacios que me quedan libres de mis compromisos con Venezuela, que me dan para comer; en segundo término, es una obra hecha como una obra literaria, pensando cada palabra, vigilando el estilo, y con una cierta vanidad de que sean realmente muy buenas crónicas. Desde hace un mes, estoy trabajando casi diez horas diarias y sin tregua. Hoy es martes. Probablemente el sábado me vaya para Casablanca –por 15 días- invitado por un médico árabe, que es uno de los grandes amigos que voy dejando regados por el mundo”.</em></p>



<p>(…)</p>



<p><em>“Mi abrazo de siempre a mi padrino Ulises, al clan Cano y a todos los compañeros. También esta vez, como siempre, ´nos morimos de la pena´”.</em></p>



<p><strong>Firma Gabriel García Márquez</strong> desde París.</p>



<p>(…)</p>



<p><em>“Hazme el favor de hacer que me manden a esta dirección –en paquetes semanales- los periódicos con las crónicas. Al menos así tendré la oportunidad –después de 2 años- de leer EL INDEPENDIENTE”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08113344/ZETA-100-ANOS-CANO-CARTAS-GABO-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-119080" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08113344/ZETA-100-ANOS-CANO-CARTAS-GABO-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08113344/ZETA-100-ANOS-CANO-CARTAS-GABO-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08113344/ZETA-100-ANOS-CANO-CARTAS-GABO-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08113344/ZETA-100-ANOS-CANO-CARTAS-GABO-1536x864.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08113344/ZETA-100-ANOS-CANO-CARTAS-GABO.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em> Las cartas de Gabo a don Guillermo Cano. Imagen tomada en la exposición “Todo se sabe: el cuento de la creación de Gabo”, de la Biblioteca Nacional.</em></p>



<p>Por estos días de 1957, una doble tristeza embarga al director. Su amigo entrañable está lejos y <strong>El Espectador</strong> ha sido clausurado por la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla y reemplazado por El Independiente. Las crónicas, alusivas a la vida en los países de la Unión Soviética, solo se publicarían dos años después en la revista Cromos.</p>



<p>Los censores llevan años como intrusos&nbsp;en la sala de redacción. Nada se publica sin que ellos lean, analicen y autoricen. Todo lo revisan: el editorial, lo mismo que una crónica roja.</p>



<p>—¿Qué es esto? ¡Otra difamación contra mi general!, vocifera el censor, que pisotea con furia una de las cuartillas.</p>



<p>Al menos entre 1943, año en que entró a <strong>El Espectador</strong>, y 1958, el año en que comenzó el Frente Nacional, la cotidianidad colombiana estuvo marcada por la censura de prensa y el Estado de Sitio.  </p>



<p>Durante la larga censura y distintos gobiernos, cada día se redactan dos periódicos: el verdadero que no pasa la censura y el aprobado por los censores. &nbsp;<em>“El periódico bueno, completo, informativo, orientador, se quedó en una mesa, escrito y sin imprimir”,</em> se lamenta don Guillermo en un texto titulado &#8220;El periodismo sitiado&#8221;, que evoca aquellos tiempos difíciles.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>CUATRO: LAS LECCIONES DEL MAESTRO</strong></p>



<p>Corren los años 70. <strong>El Espectador</strong> estrena&nbsp;su nueva sede en la Avenida 68 con calle 23, de Bogotá. En su oficina, don Guillermo le echa una ojeada a su periódico. Está orgulloso de sus reporteros, pues han descubierto las triquiñuelas del <a href="https://www.elespectador.com/especiales/la-caida-del-grupo-grancolombiano-333984">Grupo Grancolombiano</a>, un emporio económico, para apropiarse de los recursos de más de 82 mil ahorradores –por valor de $1.400 millones- mediante fondos de inversión y autopréstamos.</p>



<p>La noticia está en primera plana. En el país no se habla de otra cosa. Mientras los redactores y el director celebran la primicia, el jefe de publicidad llega con su cara larga: &nbsp;</p>



<p>—Don Guillermo, las empresas del Grupo suspendieron los avisos en represalia por las denuncias.</p>



<p>Silencio y más caras largas. Aurorita, la señora de los tintos, tiene más trabajo que de costumbre por la ansiedad que reina en la sala de redacción. Las doce libras de café diarias no dan abasto.</p>



<p>El director, abstraído, se rasca los cabellos blancos, herencia de sus antepasados.&nbsp; Los redactores saben que la vida de un periódico y sus sueldos depende de la publicidad y de las suscripciones de los lectores.</p>



<p>Hay ansiedad por saber qué responderá el director. Él se aleja silencioso y molesto a la vez, como buscando respuestas en el piso. Se encierra en su oficina y pide que no lo molesten. Empieza a teclear en su máquina: <em>“&#8230;No vendemos, no hipotecamos, no cedemos nuestra conciencia ni nuestra dignidad a cambio de un puñado de billetes. Eso no está dentro de nuestros presupuestos”.</em></p>



<p>El editorial aparece al día siguiente, 4 de abril de 1982. La redacción estalla en un solo aplauso para honrar la valentía y el talante del jefe que no se amilana ante los chantajes.</p>



<p>El periódico se queda sin avisos, sí, pero los malos de la historia, en cabeza del ratero mayor, el banquero Jaime Michelsen Uribe, pierden su libertad y son obligados a devolver el botín. </p>



<p>Don Guillermo, con su prematura joroba, -la misma del abuelo Fidel, el fundador de&nbsp;<strong>El Espectador</strong>, a quien conoció a través de sus escritos- se pasea por la redacción saludando uno a uno a los periodistas, como ese papá pendiente de en qué andan sus hijos, para regañarlos sin regañarlos o para elevarles el ego cuando le ganan una <em>chiva </em>a sus rivales de El Tiempo, <em>“un periódico rico, poderoso y prepotente”</em>, según Gabo. </p>



<p>Nada lo emociona tanto como detenerse en la sección de <em>Deportes</em> para conversar animadamente con el editor Mike Forero. De esas charlas surge la idea de crear, desde1960, <em>El Deportista del Año, </em>una gala icónica en Colombia.</p>



<p>Observando por encima de sus gafas de miope, se acerca a uno de sus reporteros, moviendo sus abundantes cejas.</p>



<p>—El periodismo es meterse en la boca del lobo —le dice a Fabio Castillo, quien ese mismo día toma el siguiente vuelo a Cali y regresa varios días después con una primicia: La historia secreta del capo Gilberto Rodríguez Orejuela sale a lo ancho de la primera página, titulada por don Guillermo, con fama de hábil titulador: “La jugada del ajedrecista”, que es, además, el alias del mafioso del Cartel de Cali.</p>



<p>La secretaria interrumpe mientras él corrige unas cuartillas, para avisarle que ya está al teléfono una joven reportera que se encuentra de vacaciones en San Andrés. Acaba de naufragar una embarcación en sus aguas. La novel reportera no ha cumplido los 17 años, y de inmediato se pone manos al reportaje. Ella cuenta lo que ve y escucha. Los isleños están furiosos por el abandono del gobierno y claman a gritos la separación de Colombia. El artículo no le hace ninguna gracia al presidente Alfonso López, quien se despacha en insultos contra la reportera. Su nombre es María Jimena Duzán, una muchacha menuda y de piel morena que continúa su formación al abrigo de su maestro, don Guillermo Cano.</p>



<p>Él, tímido y alérgico a los homenajes, por su tesón y su columna dominical recibe un premio de periodismo, que celebra modestamente con sus empleados. Se lo ve feliz bailando con su esposa en la redacción.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>CINCO: NAVIDADES NEGRAS: ¡MATARON A DON GUILLERMO!</strong></p>



<p>En la capital vallecaucana hay clásico: Deportivo Cali contra el  América, así que don Guillermo –hincha del Santafecito lindo y visitante asiduo de la tribuna occidental de El Campín- hace la polla futbolera con uno de los redactores judiciales.</p>



<p>Luego, desde sus cubículos, los periodistas lo observan atravesar el gran pasillo, del segundo piso, que conduce al archivo fotográfico. Tiene por costumbre buscar él mismo la imagen precisa para la edición del día siguiente, cuando no es que está en la biblioteca hojeando periódicos viejos.</p>



<p>Por fin encontró lo que buscaba: La foto de un joven delincuente, con un escapulario sobre el pecho, reseñado por el DAS siete años atrás. El tipo estuvo preso en 1976 junto con su primo Gustavo Gaviria y tres individuos más. Esa vez hallaron en su poder 18 bolsas de polietileno que contenían 39 kilos de cocaína de alta pureza.</p>



<p>Don Guillermo <a href="https://www.elespectador.com/judicial/este-es-el-articulo-de-el-espectador-que-revelo-que-pablo-escobar-era-un-narco">publica esa imagen en la primera página </a>y el mundo conoce por primera vez el rostro del narco más rico del planeta: Pablo Escobar, un congresista que al mismo tiempo es un próspero narcotraficante, iniciado en el mundo del hampa como gatillero y jalador de carros.</p>



<p>El 25 de agosto de 1983, a partir de esta primicia periodística, el destino queda sellado para el capo más temido del mundo y para el periodista más valiente del mundo. <strong>El Espectador</strong> inicia una lucha solitaria y sin tregua para contar la verdad sobre la mafia colombiana.</p>



<p>Son las 7:00 de la noche. Don Guillermo sale hacia su casa: solo, como siempre; conduce su camioneta. Esposa, hijos y nietos lo esperan con natilla y buñuelos para rezar la novena de aguinaldos. </p>



<p>Nunca ha tenido conductor, tampoco escoltas. No tiene enemigos… o eso piensa él. Sus únicas armas son una máquina de escribir y su integridad. Dos días atrás —después de que la Corte Suprema de Justicia rechazara el tratado de extradición con los Estados Unidos—, escribió en ella un editorial: <em>“<strong>Ya deben estar envalentonados los grandes capos del narcotráfico y los sicarios ejecutores de sus órdenes de muerte por los supuestos resultados obtenidos con el desencadenamiento de la violencia y el terror”.</strong></em></p>



<p>Esas palabras pueden leerse como su propio epitafio, porque los matones de Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez ya están en Bogotá. A través de la ventanilla izquierda de su camioneta Subaru, le descargan una ráfaga de ametralladora, a pocos metros de su periódico amado. Pierde el control del vehículo y se estrella contra un poste del alumbrado público.</p>



<p>Lo trasladan a la Caja Nacional de Previsión. Los médicos informan que llegó “en condición clínica de paro cardiorrespiratorio secundario”; le practican una traqueotomía y un masaje directo sobre el corazón.</p>



<p>Afuera los periodistas esperan noticias, mientras sus verdugos prosiguen la huida en motocicleta hacia el norte de la ciudad. &nbsp;</p>



<p>Las malas noticias vuelan como siempre y los villancicos se apagan. A sus 61 años, con ocho proyectiles de arma de fuego <a href="https://flip.org.co/pronunciamientos/el-asesinato-de-guillermo-cano-34-anos-despues">han asesinado al director de <strong>El Espectador</strong></a>. Son las 7:57 p.m., del miércoles 17 de diciembre de 1986. El país está consternado.</p>



<p>Suena el teléfono. María Jimena Duzán contesta. Del otro lado de la línea un Premio Nobel de Literatura está devastado. No puede contener la rabia.</p>



<p>—Mataron a Guillermo. Acaba de pasar —grita un descompuesto Gabriel García Márquez. Por eso no quiero volver a Colombia. Están matando a mis amigos.</p>



<p><strong>El Espectador </strong>y la familia deben seguir adelante, ahora sin él.</p>



<p><em>&#8220;Tras la muerte, el lastre más penoso es la impunidad. No solo su muerte quedó sin castigo, sino que fue una sucesión de crímenes y errores judiciales que lo permitieron&#8221;, </em>se lamenta en este siglo XXI el periodista Jorge Cardona.</p>



<p>Don Guillermo pertenece ahora al Olimpo de los hombres valerosos: ¡el gran mártir del periodismo colombiano seguirá vivo en nuestra memoria! Cualquier tributo será poco para su grandeza. Con los actos de su vida honró la impronta del abuelo Fidel: “<strong>El Espectador</strong> trabajará en bien de la patria con criterio liberal y en bien de los principios liberales con criterio patriótico”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1006" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155324/ZETA-100-ANOS-CANO-CON-GABO-1024x1006.jpg" alt="" class="wp-image-119007" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155324/ZETA-100-ANOS-CANO-CON-GABO-1024x1006.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155324/ZETA-100-ANOS-CANO-CON-GABO-300x295.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155324/ZETA-100-ANOS-CANO-CON-GABO-768x754.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07155324/ZETA-100-ANOS-CANO-CON-GABO.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Guillermo Cano y Gabriel García Márquez. Imagen tomada en la exposición “Todo se sabe: el cuento de la creación de Gabo”, de la Biblioteca Nacional.</em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Libros y documentos consultados para armar este relato:</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="619" height="1010" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07161417/ZETA-100-ANOS-CANO-TINTA-INDELEBLE-final.jpg" alt="" class="wp-image-119017" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07161417/ZETA-100-ANOS-CANO-TINTA-INDELEBLE-final.jpg 619w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/07161417/ZETA-100-ANOS-CANO-TINTA-INDELEBLE-final-184x300.jpg 184w" sizes="auto, (max-width: 619px) 100vw, 619px" /></figure>



<p><strong>“Tinta indeleble: vida y obra de Guillermo Cano”,</strong> del sello Aguilar.&nbsp;</p>



<p><strong>“Vivir para contarla”,</strong> autobiografía de Gabriel García Márquez.</p>



<p><strong>“Una vida”,</strong> la biografía sobre Gabo, escrita por Gerald Martin.</p>



<p><strong>&nbsp;“Guillermo Cano, el periodista y su libreta”,</strong> de Alberto Donadio, de Hombre Nuevo Editores.</p>



<p><strong>“Los jinetes de la cocaína”,</strong> de Fabio Castillo, de la editorial Documentos Periodísticos.&nbsp;</p>



<p><strong>“Anécdotas y lecciones de periodismo</strong>, de Edgar Artunduaga Sánchez. <strong>&nbsp;</strong></p>



<p><a href="https://www.elespectador.com/judicial/no-soy-mas-que-un-periodista-entrevista-imaginada-con-guillermo-cano-isaza">“Entrevista imaginada con Guillermo Cano Isaza”</a><strong>, </strong>de Lucas Ospina. </p>



<p><strong>Expediente Final, del Canal Caracol</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Los últimos días de Guillermo Cano, el periodista que desenmascaró a Escobar - Expediente Final" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/vdc4yeAehsI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119003</guid>
        <pubDate>Tue, 12 Aug 2025 12:04:03 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[24 horas en la vida de un hombre antes de ser asesinado: Don Guillermo Cano Isaza]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Los torturados durante el gobierno de Turbay Ayala, abuelo de Miguel Uribe</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/los-torturados-durante-el-gobierno-de-turbay-ayala-abuelo-de-miguel-uribe/</link>
        <description><![CDATA[<p>La denuncia penal por presunto hostigamiento a Miguel Uribe, interpuesta contra el presidente de la República, Gustavo Petro, me llevó a escarbar en hechos oscuros que marcaron los cuatro años de gobierno de su abuelo, el expresidente Julio César Turbay Ayala.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Portada de la desaparecida revista Alternativa y busto del expresidente Turbay Ayala en el Capitolio Nacional. </em></p>



<p>El pasado no perdona. Eso dicen. </p>



<p>El legado nada honroso del expresidente Julio César Turbay Ayala se llama Estatuto de Seguridad, un decreto que operó durante los cuatro años de su presidencia (1978-1982), expedido apenas un mes después de vestir la banda presidencial. Bajo esa norma se cometieron toda clase de violaciones contra los derechos humanos, según lo constató para la historia la Comisión de la Verdad.</p>



<p>Sobre la denuncia contra el presidente Petro por presunto hostigamiento, el abogado Víctor Mosquera argumentó que&nbsp;“son más de 43 trinos en una red social donde ambientó un ambiente hostil, discriminatorio y de odio contra Miguel Uribe”, según&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/judicial/abogado-de-miguel-uribe-denuncio-al-presidente-gustavo-petro-por-hostigamiento">este artículo&nbsp;</a>de <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p>Se refirió, entre otros, a un trino del 8 de junio pasado donde el presidente preguntaba: “¡Dios mío!, ¿el nieto de un presidente que ordenó la tortura de 10.000 colombianos hablando de ruptura institucional?”.</p>



<p>No era la primera vez que el primer mandatario se refería al asunto. En un trino del 14 de mayo de 2024&nbsp;<a href="https://x.com/petrogustavo/status/1790362472710373558?t=tnPLGaBZKO622mvJmRFfdA&amp;s=08">puso lo siguiente</a>: “García Márquez tuvo que exiliarse porque Turbay lo quería apresar y torturar. Turbay creía que la intelectualidad colombiana apoyaba toda al M19 y por eso 10.000 capturados pasaron por los centros de tortura. Dicen que contar esto es resentimiento pero lo que quieren es ocultar la historia con la ignorancia”.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">García Marquez tuvo que exiliarse porque Turbay lo quería apresar y torturar; Turbay creía que la intelectualidad colombiana apoyaba toda al M19 y por eso 10.000 capturados pasaron por los centros de tortura.<br><br>Dicen que contar esto es resentimiento pero lo que quieren es ocultar… <a href="https://t.co/Zz0lfTPQqS">https://t.co/Zz0lfTPQqS</a></p>&mdash; Gustavo Petro (@petrogustavo) <a href="https://twitter.com/petrogustavo/status/1790362472710373558?ref_src=twsrc%5Etfw">May 14, 2024</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Entre las páginas 505 y 508 del <a href="https://www.cinep.org.co/wp-content/uploads/2022/06/Informe-Final-capi%CC%81tulo-Hallazgos-y-recomendaciones.pdf?_gl=1*1aceord*_ga*MTkwMzMxODU3Ni4xNzUwODE1OTIy*_ga_K5WNB9RBXS*czE3NTA4MTU5MjEkbzEkZzEkdDE3NTA4MTYzMjIkajYwJGwwJGgw">Informe Final </a>de la Comisión de la Verdad., leo que el Estatuto de Seguridad (Decreto 1923 de 1978) consistió en facultades especiales otorgadas a la fuerza pública en el marco del Estado de Sitio, “pero derivó en abusos de autoridad y violaciones de derechos humanos, como detenciones arbitrarias, tortura y violencia sexual. Fue la respuesta del Estado a las movilizaciones del <a href="https://www.elespectador.com/politica/el-paro-civico-nacional-de-1977-los-recuerdos-de-la-revuelta-popular-article-893377">paro cívico de 1977</a>, el fortalecimiento de la protesta social y la creciente acción de las guerrillas, como el M-19”.</p>



<p>Añade la Comisión de la Verdad que mediante actas del Consejo de Ministros “se ordenó la detención de 3.752 personas, en aplicación del artículo 28 de la Constitución de 1886, que permitía la detención de las personas en unidades militares hasta por diez días, previa a la presentación ante un juez penal militar. De ellas, 264 fueron registradas en la base de datos de la Comisión como detenidas y torturadas, cuatro de ellas detenidas y torturadas en más de una oportunidad”.</p>



<p>El inventario de aquel cuatrienio es escalofriante y nos recuerda el accionar de las dictaduras que operaron en aquel tiempo en otros países del continente, como Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay.</p>



<p>“La Comisión de la Verdad sistematizó en una base de datos 1.340 hechos de tortura, correspondientes a 1.322 víctimas. En las actas del Consejo de Ministros en las que se ordenan más de 3.000 detenciones en ese periodo, aparecen nombres de personas que fueron torturadas y se cuenta con sentencias que condenan al Estado por dichas acciones”.</p>



<p>Uno de esos casos fue el de Olga López de Roldán, torturada en la Brigada de Institutos Militares. También se mencionan los casos de Eduardo Umaña Mendoza y Alberto Alava, abogados defensores de derechos humanos, “que en años posteriores fueron asesinados”.</p>



<p>Aunque no existen indicios de que miembros del Partido Comunista hubieran sido detenidos durante la vigencia del Estatuto de Seguridad, “en años posteriores, siendo miembros de la UP, fueron víctimas de atentados y asesinatos. En el Acta 154 del 15 de octubre de 1981 aparecen Aída Avella, José Antequera y Jaime Pardo Leal”.</p>



<p>Según pudo constatar la Comisión de la Verdad, el Estatuto de Seguridad acudió a “diferentes mecanismos represivos” que ya se habían utilizado en períodos presidenciales anteriores. “Para 1980, la Justicia Penal Militar llevaba 334 consejos de guerra verbales por diferentes delitos relacionados con rebelión y otros como extorsión, secuestro, chantaje, homicidios en funcionarios públicos, atracos y asaltos, delitos que figuraban en el Estatuto de Seguridad. Esto fue parte de la primera visita de Amnistía Internacional a Colombia y del informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que daba cuenta de estas violaciones masivas de derechos humanos”.</p>



<p>Así, el gobierno de Julio César Turbay Ayala fue una <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/el-estatuto-de-seguridad">«Dictadura disfrazada de democracia»</a>, epíteto otorgado por la propia Comisión de la Verdad, acusándolo de permitir la violación de los derechos humanos con métodos similares a los de las dictaduras suramericanas, durante la despiadada persecución contra la izquierda. “Muestra de ello fue la represión a los capturados tras el asalto del M-19 al Cantón Norte de Bogotá en enero de 1979”, dice el Informe Final.</p>



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<iframe loading="lazy" title="1978 🎬 Trailer Oficial 2 🎬 Película de Terror 🎬 Español HD 2025" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/_-e39EY6XXA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Abro paréntesis. Hablando de dictaduras, se acaba de estrenar por HBO este 2025 una película titulada “<a href="https://www.cinep.org.co/wp-content/uploads/2022/06/Informe-Final-capi%CC%81tulo-Hallazgos-y-recomendaciones.pdf?_gl=1*1aceord*_ga*MTkwMzMxODU3Ni4xNzUwODE1OTIy*_ga_K5WNB9RBXS*czE3NTA4MTU5MjEkbzEkZzEkdDE3NTA4MTYzMjIkajYwJGwwJGgw">1978</a>”, basada en hechos reales ocurridos durante la dictadura argentina (1976-1983).  En la final de la Copa Mundo 78, Argentina contra Holanda, los militares secuestran a un grupo de jóvenes y los llevan a un centro clandestino de torturas. Aunque la cinta se pierde en su propósito de contar una buena historia, dando paso a una sobre muertos vivientes, se pueden ver los métodos despiadadas que usó la dictadura de Jorge Rafael Videla para someter sus víctimas, tratadas como “lacra comunista” y “zurdos de mierda”, no muy distinto de las ofensas que hoy en día usan personajes como el presidente Javier Milei para estigmatizar a personas de la izquierda. Cierro paréntesis.</p>



<p>Cuando se habla de democracias imperfectas, perfectamente se habla de gobiernos que usan la fuerza más allá de lo que la ley permite</p>



<p><a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/lucha-del-caso-colectivo-82-universidad-nacional-graduo-estudiantes-desaparecidos-42-anos-despues">Este artículo </a>de&nbsp;<strong>El Espectador</strong>, fechado el 21 de abril de 2024, relata la historia de 13 estudiantes que fueron desaparecidos en 1982 “a manos de agentes del F2”. Sus familias lograron que la Universidad Nacional les otorgara el año pasado el grado simbólico y honorífico.</p>



<p>Dice el periódico: “El informe final de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad indica que&nbsp;<strong>588 universitarios fueron asesinados entre 1962 y 2011 a consecuencia del conflicto armado y la lógica del “enemigo interno”.&nbsp;</strong>De estas personas, 133 fueron también desaparecidas y 1982 fue el año con la mayoría de los casos”.</p>



<p>En 1991, la&nbsp;Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), determinó que&nbsp;el Estado es responsable por el secuestro y la desaparición de los 13 jóvenes y aunque en 2022 se les declaró como crimen de lesa humanidad, la investigación no avanza, “a pesar de que&nbsp;el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo logró evidenciar que en el caso participaron por lo menos 20 agentes de inteligencia de la Policía, quienes siguen en la impunidad”.</p>



<p>En declaraciones a <strong>El Espectador</strong>,&nbsp;Rafael Barrios Mendivil,&nbsp;el abogado al frente del caso desde hace cuatro décadas, afirmó que el Estatuto de Seguridad “criminalizaba a los sectores sociales: estudiantes, periodistas, abogados, defensores de derechos humanos y sindicalistas.&nbsp;Es decir que nos equiparaban con la subversión y el terrorismo”.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Contribuciones a la Verdad: El Estatuto de Seguridad durante el gobierno de Julio César Turbay" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/QiXnC7Otb_A?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>En el año 2020, hubo un careo virtual entre personas que aportaron información a la Comisión de la Verdad, entre ellos Jesús Aníbal Suárez, secretario ejecutivo del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, creado en 1979, un año después de expedido el Estatuto de Seguridad, a la par con un Foro de Derechos Humanos, del que hicieron parte importantes personalidades (intelectuales, artistas y catedráticos); entre ellas Alfredo Vásquez Carrizosa, Gilberto Vieira, Alfonso Reyes Echandía, Alejandro Obregón, Luis Caballero, Lucas Caballeros, Javier Darío Restrepo, Pedro Alcántara, Omar Rayo  y Gabriel García Márquez.</p>



<p>La historia sobre Gabo es bien interesante, pues su exilio se dio bajo el gobierno de Turbay Ayala.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="671" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070416/ZETA-TURBAY-GABO-671x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117538" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070416/ZETA-TURBAY-GABO-671x1024.jpg 671w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070416/ZETA-TURBAY-GABO-196x300.jpg 196w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070416/ZETA-TURBAY-GABO-768x1173.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070416/ZETA-TURBAY-GABO.jpg 888w" sizes="auto, (max-width: 671px) 100vw, 671px" /></figure>



<p></p>



<p>Como lo reseño&nbsp;<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/garcia-marquez-no-queria-morirse-un-jueves-y-murio-en-jueves-santo/">en este blog,</a> según la biografía oficial de Gabo, escrita por Gerald Martin,&nbsp;<em>“… empezaba a llegar a oídos de García Márquez que el gobierno trataba de vincularlo al movimiento guerrillero M-19, que a su vez se relacionaba con Cuba, e incluso había rumores de que podían intentar asesinarlo”</em>. En una columna de prensa –cuenta el biógrafo- Gabo reveló que “estaba en la lista negra del MAS, un escuadrón de la muerte de ideología reaccionaria”.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="nC9GDLTbyR"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/garcia-marquez-no-queria-morirse-un-jueves-y-murio-en-jueves-santo/">García Márquez no quería morir un jueves… y murió en Jueves Santo</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;García Márquez no quería morir un jueves… y murió en Jueves Santo&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/garcia-marquez-no-queria-morirse-un-jueves-y-murio-en-jueves-santo/embed/#?secret=btBwrg4bYw#?secret=nC9GDLTbyR" data-secret="nC9GDLTbyR" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>Vean que casualidad. En la exposición sobre Gabo, que permanecerá abierta en la Biblioteca Nacional hasta el&nbsp;2 de agosto&nbsp;de 2025, hallé exhibidas la portada y las páginas interiores de la revista Alternativa (edición 219 de junio 28 de 1979), en donde el escritor se va pluma en ristre contra el expresidente: “A usted no le creo nada, señor Turbay”, le dice.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="755" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070112/ZETA-ALTERNATIVA-1-755x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117535" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070112/ZETA-ALTERNATIVA-1-755x1024.jpg 755w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070112/ZETA-ALTERNATIVA-1-221x300.jpg 221w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070112/ZETA-ALTERNATIVA-1-768x1041.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070112/ZETA-ALTERNATIVA-1.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 755px) 100vw, 755px" /></figure>



<p>Y esto se lee páginas adentro:</p>



<p>“Ahora sé, en primer término, que una persona que no contesta las cartas no sólo no merece el tono que yo adopté en la mía, sino que no merece ni siquiera que se le escriba. Ahora sé, en término segundo (&#8230;) que las denuncias de atropellos y torturas que se hacían contra el gobierno no eran calumnias de la oposición. Por último, ahora hay más razones para creer (…) que no hay en Colombia ningún poder por encima del señor Turbay Ayala, sino que él mismo es el responsable más alto de un grupo reducido de militares frenéticos que están arrastrando por el suelo el buen nombre de las Fuerzas Armadas”.</p>



<p>Y continúa Gabo:</p>



<p>“En París, ya en el delirio de la negación, el señor Turbay Ayala llegó a decir que él era el único preso político de Colombia, y lo dijo sin saber que el derecho de mamar gallo con asuntos tan graves es un privilegio reservado a quienes tenemos la conciencia limpia”.</p>



<p>En ese mismo artículo, Gabo se refiere a los “miles de hombres y mujeres –culpables o inocentes- que han sido sacados de sus casas y maltratados como perros en las cárceles militares”, entre ellos el poeta Luis Vidales. </p>



<p>En marzo de 1981, doña Nydia Quintero, siendo todavía la esposa de Turbay Ayala, previno al futuro Nobel del plan que había para detenerlo, como lo contó <a href="https://cambiocolombia.com/pais/el-dia-mas-triste-en-la-vida-de-gabriel-garcia-marquez">Cambio</a>. Él tenía 32 años y ella 16 cuando se casaron en 1948. El tío y la sobrina pusieron fin al matrimonio cuando Turbay Ayala aún seguía en el poder. </p>



<p>Valga decir que la revista <em>Alternativa</em> se cerró el 27 de marzo de 1980 por dificultades financieras cada vez mayores, “sobre todo desde que la presión gubernamental empezó a disuadir a los anunciantes tras la llegada de Turbay al poder”, como se lee en la biografía oficial de Gabo, <em>Una vida</em>, página 451.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Páginas de la revista Alternativa en la exposición sobre Gabo, que permanecerá abierta en la Biblioteca Nacional hasta el 2 de agosto de 2025. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1016" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070145/ZETA-ALTERNATIVA-2-1016x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117536" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070145/ZETA-ALTERNATIVA-2-1016x1024.jpg 1016w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070145/ZETA-ALTERNATIVA-2-298x300.jpg 298w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070145/ZETA-ALTERNATIVA-2-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070145/ZETA-ALTERNATIVA-2-768x774.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29070145/ZETA-ALTERNATIVA-2.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1016px) 100vw, 1016px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-91bb7f8742361914433c9e848b8e58c1">En el libro “El hombre detrás de la revista Semana” (editorial Planeta, 2012), el periodista Juan Carlos Iragorri le pregunta a Felipe López, ex dueño de esa revista, hijo y nieto de expresidentes, qué opina sobre Julio César Turbay Quintero, hijo de Turbay Ayala. Y López responde: “Me cae bien. Ha sido víctima de prejuicios en su contra como le pasó al papá. En este país hay prejuicios favorables y desfavorables. Todo lo que tiene el apellido Galán es bien recibido. Con el apellido Turbay tiende a pasar lo contrario. Ambas cosas tienen algo de injusticia. (Página 132)</p>



<p>En su columna de El Tiempo, el ex fiscal Néstor Humberto Martínez publicó lo siguiente: “Por esa devoción por el Estado de derecho la familia Turbay terminó ofrendado la vida de Diana Turbay (…) el narcotráfico intimidada a la sociedad colombiana para que se prohibiera la extradición (…) En medio de estas tensiones el expresidente tuvo que vivir con estoicismo el asesinato de su hija, pena que lo acompañó hasta el final de sus días, sin cultivar odios, pero entendiendo la necesidad de fortalecer el orden jurídico, lo que lo llevó a mirar con simpatía la política de seguridad democrática de Álvaro Uribe”. Yo solo pregunto, con falsa ingenuidad, si hay parecidos entre el Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala y la Seguridad Democrática de Uribe Vélez.</p>



<p>A propósito de narcos, creo que viene al caso <a href="https://www.wradio.com.co/2024/04/17/segun-informe-de-la-dea-julio-cesar-turbay-tenia-nexos-con-el-narcotrafico/">este titular </a>de W Radio del 17 de abril de 2024: “Según informe de la DEA, Julio César Turbay tenía nexos con el narcotráfico”, siendo candidato a la presidencia en 1978. Y no solo el expresidente, pues en total se relacionan a 36 altos funcionarios colombianos. Dice la emisora: &#8220;Según tres fuentes de la DEA mencionadas en el documento,&nbsp;<strong>Turbay “está relacionado con tráfico de cocaína”</strong>. El asunto fue ampliado por Yohir Akerman <a href="https://cambiocolombia.com/puntos-de-vista/los-vinculos-de-turbay-ayala-y-uribe-velez-con-la-mafia">en su columna</a> para revista Cambio. </p>



<p>El expresidente Turbay Ayala se fue de este mundo hace veinte años -13 de septiembre de 2005-, debiendo muchas explicaciones.  </p>



<p>Lo dicho: El pasado no perdona. </p>



<p><br></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117529</guid>
        <pubDate>Sun, 06 Jul 2025 14:57:54 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/29065324/ZETA-TURBAY-PORTADA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Los torturados durante el gobierno de Turbay Ayala, abuelo de Miguel Uribe]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La literatura colombiana está en crisis</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-literatura-colombiana-esta-en-crisis/</link>
        <description><![CDATA[<p>El boom colombiano. Acometer el asesinato simbólico de Gabo para encontrar el alma de la literatura nacional. Cuestionar el papel de las élites culturales. Espabilar a una industria sentada en sus laureles. Revivir a los críticos literarios.  Nuevos aires a los programas de promoción de la lectura. Evolución y revolución literarias.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Centro Cultural Gabriel García Márquez en Bogotá. Fotografía del autor.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-aa1f9889acacae22f72bee798a2fa8a7"><strong><em>“Basta ser un lector exigente para comprobar que la historia de la literatura colombiana, desde los tiempos de la Colonia, se reduce a tres o cuatro aciertos individuales, a través de una maraña de falsos prestigios</em> (…) <em>El problema no es de cantidad, sino de nivel”:</em> Gabriel García Márquez, en el ensayo “La literatura colombiana, un fraude a la nación” (abril de 1960).</strong></p>



<p>Sobre el oficio de escribir, la escritora Natalia Ginzuburg dijo una vez: “No me importa nada de lo que hagan los otros escritores”.</p>



<p>Hay cierta hipocresía que mantiene postrada a la literatura de este país y a los escritores colombianos relegados a la sombra de ese monstruo insuperable que sigue siendo el maestro Gabriel García Márquez. Pareciera que con él nace y con él muere la literatura colombiana, todo lo demás son casos aislados, gente bien intencionada, libros que se leen con deleite, loables intentos, escritores juiciosos, ninguno (todavía) consagrado al nivel de aquel.</p>



<p>Hay mucha bulla mediática alrededor de un nombre: Juan Gabriel Vásquez pero no hay consenso; lo propio ha pasado con el nombre de Fernando Vallejo. ¿Es ruido que dejamos caer? ¿Tal vez no sea para tanto? ¿Soñar en un segundo Premio Nobel de literatura? Demasiado temprano para saberlo. No pensemos con el corazón porque ahí radica el problema.</p>



<p>La literatura colombiana y la industria que la sostiene se mecen en su zona de confort: las editoriales publicando a diestra y siniestra (con siniestra no me malentiendan), incluso si no son buenos, ni los autores ni sus libros. En Estados Unidos un Gore Vidal despreciaba a la Susan Sontang literata. Aquí muchos desprecian las letras simplonas de Mario Mendoza pero no hay quién se lo diga en su cara, y así con otros autores, y así con otros libros. Los jóvenes lo consumen con avidez, lo siguen por doquier, llenan auditorios y lo tratan como a un semidios. Es un <em>rockstar </em>a su manera. El marketing obra esa clase de milagros.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4b89b993875d86ad0e7dfac7ccbdc79d">En el Suplemento Literario Ilustrado (<strong>El Espectador,</strong> 12 de noviembre de 1926), el crítico Luis Trigueros escribió sobre La vorágine: “Las fabulaciones de Rivera –hay que reconocerlo- carecen de método, de orden, de ilación: <em>La vorágine</em>, pongo por caso, es un caos de sucesos aterrantes, una maraña de escenas inconexas, un confuso laberinto en que los personajes entran y salen, surgen y desaparecen sin motivos precisos ni causas justificativas”. </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ee2f48b191db256b48686f0ffd1403da">El destinatario de la diatriba, José Eustasio Rivera, le respondió, a los pocos días en dos artículos distintos, a través de las páginas de El Tiempo: “… con espíritu cicatero farfullaste un esbozo mísero de mi novela, en el cual, por poder llenar una página de revista, embutiste citas inocuas y párrafos míos a manera de transcripciones. ¿Dónde están los tesoros de tu sabiduría que nos los derramaste a manos llenas…?  (…)  acudiste para juzgarme La vorágine a un procedimiento doloso y desleal: tomaste la primera edición, a sabiendas de que la segunda salió corregida y teniendo la tercera en tu poder. (…) A qué hado adverso obedeciste cuando te dio por meterte a crítico, como si eso fuera empresa fácil”. (Del libro <em>La vorágine: Textos críticos</em>, compilación de Monserrat Ordoñez Vila, Alianza Editorial Colombiana.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Sin crítica literaria no hay <em>Parnaso</em> colombiano</strong></p>



<p>La ausencia de crítica literaria le ha hecho daño a la literatura colombiana. Ni el editor ni el lector están para cumplir esa función, ya sabrán por qué. A los medios de comunicación alguna culpa les cabe. No hay crítica literaria en la prensa colombiana o la poquísima “crítica” que sobrevive la hacen los propios amigos de los escritores, así que en vez de crítica hay alabanzas camufladas a modo de reseñas, y algunas tan mal hechas que torpemente resumen el libro —hacer espoiler se llama— que nos &#8220;ahorran&#8221; el trabajo de leer. Entre amigos se tapan con la misma cobija y eso le hace daño a la literatura.</p>



<p>Pasaron a mejor vida los críticos literarios (con todo lo malo y lo bueno que tengan) y nadie los echa de menos. Sin críticos, la literatura va ahí, a tientas, a la deriva, como todo lo demás, incluidos nosotros, en este foso oscuro que es el Universo, tan necesitado de luz para llegar al <em>Parnaso.</em>  </p>



<p><strong>Truman Capote</strong> dijo: “Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo y el látigo es únicamente para autoflagelarse”. Es decir, autocompadecerse no es suficiente si se trata de superarse a sí mismo. No hay más remedio que devolverle a la crítica y a los críticos su lugar: resucitarlos.</p>



<p>La crítica sirve para recordarnos que lo que existe, imperfecto o regular o a medio hacer, existe, y cualquier cosa es mejor que no tener conciencia de esa existencia. Pasa lo mismo en el periodismo. El problema tal vez no sean los críticos, sino la falta de humildad de los criticados. En un país de sordos —¡y este abusa de su sordera!—, bueno sería entonces que a quien le caiga el guante se lo chante. Al fin de cuentas, la humildad no es más que una cabeza gacha aferrada a la pluma, al teclado.</p>



<p><strong>Gustave Flaubert</strong> dijo: “Nadie le hará jamás una estatua a un crítico”. Aceptemos también que hay escritores sin estatuas. En Colombia el problema es que no somos dados a honrar a nuestros escritores, y entre ellos pasa lo mismo. El respeto y el prestigio se han diluido en celos y soberbias. Han confundido cofradía con mafia de escritores. Dice Javier Cercas: &#8220;Hay que acabar con la soberbia del escritor endiosado&#8221;. </p>



<p>Se entiende que nadie quiere ser presa del ridículo y el crítico debe saber que ese no es el papel que se espera de él o ella.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>La alegría de leer</strong><strong></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-176de722a842670ebebd1cfb7961a81f"><strong>“Escribo a los 66 años con el mismo propósito que tenía a los dieciséis que es, desde luego, dar sentido a mi vida y quizás ayudar a otras personas a dar sentido a la suya”: John Cheever, escritor estadounidense.</strong></p>



<p>Ahora bien, el placer de la lectura sigue siendo un privilegio de pocos y tengo la impresión, además, de que el grueso de la población no entiende cuál es el valor que tiene o podría tener la literatura en sus vidas, y tampoco se hace lo suficiente para despertar en la gente el sentido del gusto literario, ese lector en potencia criado desde la infancia, o el adulto que no tuvo infancia lectora.</p>



<p>Desacralizar la literatura es un asunto que daría para conversaciones infinitas.&nbsp;Volvamos a Capote: “Los libros que leí por mi cuenta tuvieron una importancia mucho mayor que mi educación oficial, que fue una pérdida de tiempo y concluyó cuando cumplí diecisiete años”.</p>



<p>Los escritores colombianos son como los inquilinos de un manicomio: allá en su rincón cada loco con su tema, cada <em>genio</em> con su historia. Falta articulación, identidad literaria, acallar los ruidos individuales con un noble propósito superior: el hito sinfónico creador. El boom colombiano con bombos y platillos.</p>



<p>Hacia afuera el gran referente sigue siendo Gabo (perdón, por las confiancitas), a pesar de que hay unos tres nombres, quizás cuatro, ¿a lo sumo cinco? (en todo caso, muy poquitos, casi nada), con la suerte de ser profetas en tierras ajenas, alejados (¿separados?) de sus orígenes, casi incomprendidos, la tragedia del hijo negado, que persiste en el sueño de encontrar la universalidad. Por lo tanto, es la literatura colombiana la que debe emprender el regreso a Itaca. </p>



<p>Esos <em>poquitos </em>se leen más allá que acá, porque acá seguimos sin encontrar la pócima que permita la multiplicación de los lectores. Todo lo contrario: cada vez se lee menos y un día se nos olvidará que sabíamos leer y otro día se nos olvidará que sabíamos escribir. Con el tiempo hay cosas que entran en desuso. Si la IA impone su tiranía, los humanos seremos lo próximo a desechar. ¡Carita triste! Réquiem anticipado por nosotros. </p>



<p>A veces me pregunto si la inteligencia artificial obligará a los escritores a replantear la manera cómo se escribe la literatura o si, por el contrario, esta sobrevivirá por los siglos de los siglos bajo los métodos y formas que conocemos. Desde luego hablo como lector y creo que el asunto nos sobrepasa. Tal vez un buen escritor de ciencia ficción podría anticiparnos ese futuro. O no futuro. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1001" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1-1024x1001.jpg" alt="" class="wp-image-116725" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1-1024x1001.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1-300x293.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1-768x751.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Lector en Transmilenio, una rareza en estos tiempos. </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bfca72ce420a6e04a45cad9b0f2cc0b7"><strong>Jane Austen en su novela <em>La abadía de Northanger</em>: &#8220;Quien no disfruta de una buena novela, ya sea caballero o dama, debe ser intolerablemente estúpido&#8221;.</strong></p>



<p>Al mediador de lectura debería dotarse de un rol protagónico, lo mismo que al librero, sin las ataduras comerciales que impone el mercado para cuadrar caja. El día que se vendan libros como pan caliente muchos habrán saciado un tipo de hambre para el que ignoraban la existencia de ese alimento: el deleite lector. Incentivar los talleres de lectura ayudaría en tal propósito con la ventaja adicional de abrir un espacio seguro contra la soledad, <em>mal</em> que se propaga como la peste, virtud incomprendida.</p>



<p>Se les abona a personas como Carolina Sanín que enseñen literatura, formen lectores, y de vez en cuando les den fuete a sus colegas. Se necesitan huevos para eso y ella los tiene. Pero se requiere humildad por parte de los escritores, de ellos y de ellas: deshacerse de cualquier falsa superioridad.</p>



<p>Para hacerse lector, y de paso apoyar a los nuestros, está bien empezar por Mario Mendoza, pero está mal quedarse ahí, y en ese único autor habiendo grandes promesas y autores no comerciales que superan por mucho a aquel. Hay que nadar sin miedo hasta la profundidad, allá donde pervive lo insondable del alma humana. Ojalá los muchachos no se queden en la orilla: sería como negarse a crecer. Y crecer es una obligación hasta encontrar nuestro muy íntimo final. Entre una cosa y la otra, entre nacer y morir, está la literatura. Buena o mala. Hablamos aquí de ambas literaturas: la de ficción y la de no ficción que usa recursos de la primera. Si es buena, nos ayuda a encontrarle un sentido a la existencia, o a dárselo. (Acotación: Yo preferiría que el bautismo de los nuevos lectores se haga con cualquiera de los libros de García Márquez que, por obligación y no por placer, leímos en el colegio hasta aborrecer la literatura en general y a Gabo en particular, pero cada quien tendrá su fórmula de iniciación).</p>



<p>¿Quién tiene la vara de Moisés para separar las aguas: lo bueno de lo malo? ¿Cómo separar la paja para hallar el trigo?</p>



<p>Las editoriales publican como locas pero, carentes de estrategia, sin plan para promocionar a sus escritores de manera adecuada. Tienen, eso sí, un plan para pasar libros por la guillotina en caso de que no se vendan. Quedé sin palabras el otro día al escuchar <a href="https://open.spotify.com/episode/6ik3qhIb4MuzDwN6V60y8R?si=V2q9WMpJSGqYCaAlkdovhA">en este pódcast</a> a una editora, de una editorial colombiana, afirmar que muchos de los libros que no se venden, se pican.</p>



<p>¿En serio se destruyen libros en Colombia? Entonces, ¿para qué satanizar a la Inquisición, que los quemaba en el pasado, si de todas maneras algo parecido se hace hoy en vez de donarlos a quienes no tienen ni tendrán con qué comprarlos? Es terrible. ¿Sacrificar árboles por nada? ¿Cuál es la responsabilidad de un editor que, con buen ojo, podría evitar una matazón de árboles innecesaria? Es como si alguien me dijera que la comida toca botarla porque nadie la compró. ¡Qué locura es esa!</p>



<p>Más no es todo: La misma persona confirma con cifras en mano la manera inaudita cómo cada mes se inunda de libros el mercado local. ¿Quién financia esto, cómo se sostiene una industria si no venden los libros o es que producen libros para un mercado inexistente? ¡Me perdí!</p>



<p>Hay que poner los libros al alcance de la gente, no triturarlos.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>El derecho a la literatura</strong></p>



<p>De tiempo atrás muchas voces abogan por la democratización del libro, convertirlo en un artículo básico de la canasta familiar –es decir, hacerlo accesible a la gente, no solo a quienes tienen recursos para adquirirlo. En <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dejad-los-libros-vengan-llamado-la-industria-editorial/">este mismo blog</a> expuse las preocupaciones sobre el tema y la necesidad de actualizar la obsoleta Ley del Libro (Ley 98 de 1993).</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="CnzRfYHgzF"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dejad-los-libros-vengan-llamado-la-industria-editorial/">Dejad que los libros vengan a mí (Un llamado a la industria editorial)</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;Dejad que los libros vengan a mí (Un llamado a la industria editorial)&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dejad-los-libros-vengan-llamado-la-industria-editorial/embed/#?secret=JcwyK6KsdY#?secret=CnzRfYHgzF" data-secret="CnzRfYHgzF" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>Y, como en todo, debería importar más la calidad que la cantidad. Con razón, Fernando Vallejo afirma lo siguiente en su novela “Escombros” (página 137): “Hoy en día sacan novelas como pollos de una incubadora. Nooo, esto no es así de fácil, hay que vivirlas y meditarlas mucho”, dice.</p>



<p>En igual sentido, Arturo Pérez-Reverte publicó en el portal Zenda <a href="https://www.zendalibros.com/perez-reverte-las-editoriales-tienen-muy-poca-verguenza">este demoledor ensayo</a> sobre el mundillo editorial donde no deja títere con cabeza; aunque habla de su país creo que la enfermedad se propaga por estos lares, “<em>indicio de una estrategia editorial sin escrúpulos que como una mancha infame envilece lo que aún llamamos literatura”, </em>dice el escritor español.</p>



<p>Y continúa: “Cada año, cada mes, cada semana, una cantidad enorme de novelas aparece en librerías, plataformas digitales y redes sociales. Algunos de sus autores son mediocres o innecesarios, publicados por sus editores a ver si suena la flauta, (…) Es una lástima que algunos que podrían ser brillantes carezcan de las herramientas técnicas, las lecturas o el cine que hoy son necesarios para un oficio que no consiste solo en teclear lo que tienes en la cabeza, sino en años de trabajo duro, respeto por los maestros, educarse en el conocimiento de los clásicos y, sobre todo, ser capaz de crear algo que no se haya hecho antes —eso es muy difícil— o contar lo que desde hace siglos se cuenta, pero de una manera diferente, actualizada (…) desde hace tiempo las casas editoriales, que antes eran criba y filtro de calidad, se han lanzado a la ofensiva descarada del todo vale, saturemos los anaqueles, maricón el último.&nbsp;(…)Da igual que sepan escribir o no, pues para eso están los editores y los llamados&nbsp;<em>negros literarios,</em>&nbsp;que ponen su talento e imaginación bajo el nombre de quien se limita a insinuar una idea, una trama básica, o a aportar unas notas en el móvil&nbsp;(…) las casas editoriales, con su ambiciosa desvergüenza, son las principales culpables de semejante acumulación de basura”.</p>



<p>Sobre calidad literaria habló García Márquez en un artículo publicado en 1959, con el título <em>Dos o tres cosas sobre “La Novela de La Violencia”: <strong>“No es asombroso que el material literario y político más desgarrador del presente siglo en Colombia, no haya producido ni un escritor ni un caudillo”. (&#8230;) “Había que esperar que los mejores narradores de la violencia fueran sus testigos. Pero el caso parece ser que éstos se dieron cuenta de que estaban en presencia de una gran novela y no tuvieron la serenidad ni la paciencia, pero ni siquiera la astucia, de tomarse el tiempo que necesitaban para escribirla”.</strong></em></p>



<p>Recuerden tres cosas: en ese momento todavía faltaban ocho años para la publicación de&nbsp;<em>Cien años de soledad</em> (1967), la idea de esta novela rondaba en su mente desde la adolescencia (según cuenta su hermano Eligio en el libro “Son así: Reportaje a nueve escritores latinoamericanos), y le tomó dieciocho meses de encierro en Ciudad de México para escribirla (1965-1966).</p>



<p>Gabo lo tuvo claro: es menester que la literatura se ocupe del asunto de la violencia. Me pregunto hoy, primer cuarto de siglo del siglo veintiuno, si los escritores y las editoriales colombianas tienen claro cuál es el tema o los temas de nuestro tiempo, eso de lo cual estamos siendo testigos los vivos. ¿O acaso, como un siglo atrás, los autores siguen escribiendo con afán y sin pericia?</p>



<p>Los dictadores, la novela sobre el poder, fue tema obsesivo dentro del <em>Boom latinoamericano</em>. ¿Cuáles son hoy, sí las tienen, las obsesiones de los escritores?</p>



<p>El escritor tiene un compromiso con la literatura, esa sensibilidad literaria que lo ata a su tiempo, ese presente que no tiene ya ni pasado ni futuro en los libros inmortales.&nbsp;¿Sigue siendo acaso la violencia y la novela de la violencia, de cualquiera de nuestras múltiples ruinas, el tema recurrente?&nbsp; Había que preguntarse qué es Colombia en este momento para aventurar una respuesta, y dudo mucho de que haya claridad o consenso al respecto.</p>



<p>Gabriel García Márquez partió la historia de la literatura colombiana en dos y la situó en el croquis universal. Preguntémonos qué cosa extraordinaria ha pasado después de Gabo. Si sus libros se leerán dentro de cien años, como muchos profetizan, hay que preguntarse si se leerán dentro de cien años los escritores de ahora, sabiendo que ni siquiera se leen hoy, más allá de unos reducidos círculos de adoradores. ¿Qué clase de libro es ese del que se habla durante veinte días y luego se olvida?</p>



<p>Yo solo hago preguntas: ¿Qué libros de autores colombianos clasificarían dentro de eso que llaman canon literario?¿Hay más escritores que literatura? </p>



<p>Hay buenos escritores. Y cada uno se mueve al vaivén de su pequeñísima gloria, solito, como la solitaria, aislado, indefenso, rey en su minúsculo reino, creyéndose su fama, alimentando vanidades, tan efímeras ambas; cada autor asumiéndose importante, quizás no relevante, y por lo mismo tanto, desligado de una voz coral que blinde nuestra literatura. ¿Le falta espesor u otro hervor a la sopa? </p>



<p>No tiene eso que sí tienen, por ejemplo, las literaturas de México, Argentina o Chile, eso que las hace poderosas de puertas hacia afuera, desde cuando vivían Rulfo, Borges o Neruda; Fuentes, Cortázar o Bolaño.</p>



<p>Creo que la literatura colombiana no ha logrado <em><strong>matar el</strong> <strong>Boom latinoamericano</strong></em>, mejor dicho, no ha logrado <em>matar </em>a Gabo, y eso que en el <em>el arte de matar</em> sentamos cátedra. Creo que es hora de acometer el asesinato simbólico y de que ahora sí los escritores se pongan serios a hacer historia con vocación literaria absoluta: escribir la historia del post-boom. Gabo murió hace doce años y el último del <em>boom,</em> Mario Vargas Llosa, acaba de morir. Asustarse con fantasmas son excusas.</p>



<p>Por ahí leí que los genios nacen una vez cada siglo.&nbsp; Bueno, si García Márquez nació en 1927, es posible que falte poco para que una pareja de enamorados esté próxima a engendrar el segundo Premio Nobel de Literatura colombiano y, en el mejor de los casos, faltarían dos décadas más para que publique su primera novela. Con suerte estaremos vivos para leerla.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-116716" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6deb966dec3e18b97069dc230c5d9184"><strong>“Los textos que viven cien años son aquellos en los que el autor mostró, a través de un pequeño detalle, la dimensión universal, cuya grandeza dura. Los textos que carecen de este vínculo desaparecen”: Ryszard&nbsp; Kapuscinski, citado por Jairo Osorio en el libro “Tan buena Elenita Poniatowska: Noticias de autores y libros”.</strong></p>



<p>Decía Fiódor Dostoievski, el escritor ruso, que quien haya leído <em>Don Quijote de la Mancha</em> habrá justificado su paso por este mundo. «Oh, este es un gran libro, no como los que se escriben ahora; estos libros se envían a la humanidad cada varios cientos de años», escribió en <em><a href="https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/la_voz_del_lector/opinion-dostoyevski-quijote-poder-transformador-literatura/20220422181109384479.html">Diarios de un escritor</a></em><strong><em>.</em></strong></p>



<p>Maialen Aguinaga Alfonso, investigadora literaria española, nos regala esta otra frase de los Diarios de Dostoievski: “En todo el mundo no hay obra de ficción más profunda y fuerte que ésa. Hasta ahora representa la suprema y máxima expresión del pensamiento humano, la más amarga ironía que pueda formular el hombre y, si se acabase el mundo y alguien preguntase a los hombres: Veamos, ¿qué habéis sacado en limpio de vuestra vida y qué conclusión definitiva habéis deducido de ella? Podrían los hombres mostrar en silencio el Quijote y decir luego: «Ésta es mi conclusión sobre la vida y… ¿podríais condenarme por ella?»&nbsp;</p>



<p>Quizás eso es lo que les está faltando a los escritores colombianos: comprometerse con la literatura pero también con su tiempo; comprometerse a fondo con la vida misma. Porque la literatura es la vida que pasa ante nuestros ojos y para la posteridad los escritores colombianos deben decirnos qué tanto vieron sus ojos y qué tan capaces fueron de encontrar totalidad en su prosa.</p>



<p>Parafraseando a Dostoievski, cualquier colombiano que lea <em>Cien años de soledad</em> habrá justificado su existencia y su paso por esta tierra, de esas obras maestras que toca leer al menos una vez antes de morir, aunque uno termina releyéndola&nbsp;por infinito placer. Con todo, faltan muchos más libros y autores de los que podamos decir lo mismo. Es imperdonable partir sin haber leído algo, cualquier cosa, de la extensa y maravillosa obra que dejó García Márquez. Creo que el país sigue en deuda con él. &nbsp;</p>



<p>Pero, sobre todo, persiste la vieja deuda de narrar la Colombia de nuestro tiempo, de este tiempo que si bien se narra, parecen los retazos sueltos, no la obra consumada. En últimas, <em>matar a Gabo</em> no significa nada distinto a desmontar la maquinaria detrás de su universo macondiano, no para comprenderlo a él y su obra, sino para alentar la creación desde ceros, que es continuar el camino; es decir el regreso a Itaca: es decir, el regreso a Macondo, ahora con el propósito de <em>destruirlo</em>… por segunda vez y ojalá para siempre.  Se anticipa un viaje peligroso. Una nueva estirpe de escritores debe<em> asegurarle </em>a la literatura una segunda oportunidad sobre esta tierra, no condenarla.</p>



<p>El reclamo de Gabo sigue siendo válido ya no hacia atrás (de 1959) sino hacia adelante (casi 70 años después), para continuar la tradición que empezaron él y sus&nbsp;antecesores. Dice Gabo en el mismo ensayo mencionado arriba: &#8220;No se empieza una tradición literaria en veinticuatro horas&#8221;. Si, como lo suponía él, no había &#8220;algún escritor profesional, técnicamente equipado&#8221; que &#8220;haya sido testigo de&nbsp;la violencia&#8221;, ¿de qué son testigos quienes le sobreviven? ¿Son conscientes las generaciones posteriores al Gabo la responsabilidad que recae sobre sus hombros?</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>La orfandad del escritor</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a7213f4de8e849956732bc72edecc5a9"><strong>“Si el escritor no se mueve, nadie se va a mover por él, nadie lo va a ayudar. Y será siempre un paria de la sociedad, un trabajador sin futuro”: Carlos Fuentes, escritor mexicano.</strong></p>



<p>En un país que no promociona de manera suficiente a los autores y sus obras, aplaudo la iniciativa de Señal Colombia con su <strong>“Señal Literaria”, </strong>conducida por Erick Duncan, para sacar a los escritores de sus cuevas enmohecidas. No sé si están todos los que son o si los que están son todos buenos, pero esta iniciativa contribuye a la promoción de la literatura local y, por lo tanto, a la formación de un país lector.</p>



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<iframe loading="lazy" title="Señal Literaria - Capítulo 29: Evelio Rosero -  Martes 18 de febrero" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/BoVpRSP8l58?list=PLdRQxCJRB6fccXKl92o45DkaVmyg3N5n0" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p>Asistí, en la FILBo, a la presentación de <em>“Camino al bosque”,</em> un cuento póstumo para niños del colombiano David Sánchez Juliao. No veo una sola referencia sobre esta obra en la prensa colombiana. Entiendo que a muchos autores les ha tocado apañárselas para ser ellos mismos los promotores de sus libros.</p>



<p>La Feria del Libro de Bogotá necesita reingeniería. No basta con traer cada vez uno o dos escritores de renombre internacional —rarísima vez un premio Nobel— a cambio de presenciar el mismo cuadro monótono de siempre: un enjambre de personas desorientadas yendo de un lado para otro dentro de Corferias, sin saber a dónde van, porque además dentro del recinto ferial la señalización es regular; algunas salas no están bien identificadas y la zonas de comidas suele estar más atestadas de gente que las salas de conferencias.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1006" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO-1024x1006.jpg" alt="" class="wp-image-116728" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO-1024x1006.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO-300x295.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO-768x754.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Sede de la Cámara Colombiana del Libro en Bogotá. Fotografía del autor. </em></p>



<p>Hay dos Colombias ocurriendo en simultánea pero abismalmente separadas: la una&nbsp;transcurre en Bogotá, donde pareciera que sucede lo único que importa, y la otra Colombia es el resto del país, desconectada, más naciones dentro de una misma nación. El <em>boom colombiano</em> —como la promesa autoimpuesta— puede ser&nbsp;respuesta y antídoto ante esa única nación fracturada.&nbsp;</p>



<p>Podríamos intentar unificarlas a través de los libros, pero no única ni solamente por la vía de las ferias regionales. Ahí está el desafío. Los señores de la Cámara Colombiana del Libro, entidad que tiene el monopolio de la FILBo, deberían&nbsp;pensar cómo hacerlo. A la Feria del Libro de Bogotá ya da pereza ir y la entrada económica no es; hay que reinventarla antes de que el tedio nos quite las ganas de leer. Es hora de otorgarles el protagonismo merecido a las editoriales independientes, que contribuyen a enriquecer el firmamento libresco sin ínfulas mercantilistas.</p>



<p>Tal vez hoy necesitemos una comisión de sabios que nos ayude a reconciliar a todas las Colombias: encontrar el alma, el espíritu polifónico por medio de la escritura. Ni siquiera hemos logrado unir una sola nación que se sienta orgullosa de tener su único Premio Nobel de Literatura. Aceptemos que hay un problema de desamor propio por resolver, ese yo interior como sociedad, a través de un artificio colectivo.</p>



<p>En el único sentido que le cabe a la expresión, hay que convocar a los espíritus (ya se ha hecho antes) para conjurar los hitos de nuestra historia, la real y la de ficción.</p>



<p>En algo hemos fallado, ¿podemos remediarlo? Se habla mucho en Colombia de las élites políticas y económicas. ¿Qué hay de las élites culturales? Va siendo hora de preguntarles, sin pena y sin temor, qué responsabilidad les cabe en lo dicho hasta aquí. Tienen la palabra, ojalá y no para refunfuñar.</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116705</guid>
        <pubDate>Sun, 08 Jun 2025 13:01:40 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La literatura colombiana está en crisis]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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