Con los pies en la tierra

Publicado el Observatorio de Tierras

La música como lucha ancestral

Por: Ana Valentina Nieto Cruz

En una noche de insomnio de esas que aquejan la cuarentena, después de ver una película que ha marcado la música colombiana, como es Rodrigo D. No Futuro, hablábamos con mi hermano de cómo la música era una de las formas de expresión de los pueblos. Así, en medio de tanta incertidumbre, nace en mí el interés por escribir sobre la música que reivindica los derechos de las comunidades.

En primer lugar hablaré de la música campesina hecha por campesinos, hago esta aclaración ya que muchos artistas, internacionalmente reconocidos, han escrito letras sobre el campo; pero tendemos a ignorar al campesino que escribe sobre sus vivencias. Tradicionalmente este tipo de música ha tenido una conexión intrínseca con la tierra y lo que esto significa para sus cultivadores, desde las largas jornadas de trabajo, hasta el estilo de vida que llevan. El género musical del campesino por excelencia es la Carranga.

Uno de sus mayores exponentes es Jorge Velosa, quien canta sobre las obligaciones que el Estado, la sociedad, las instituciones, la familia y la educación tienen con los niños al reconocerlos como sujetos de derechos sin ningún tipo de discriminación. Velosa hace referencia en sus canciones no solo a los derechos de los niños y niñas, sino también de los jóvenes y adultos; le canta a la tierra en su conjunto. Pero más allá de recalcar los derechos de las personas, denuncia los deberes y obligaciones que el Estado tiene que cumplir y no lo hace de forma adecuada.

En segundo lugar, otro género que reivindica los derechos de las comunidades, es la música afrocolombiana, la cual en muchas de sus letras denuncia la discriminación milenaria y la necesidad de preservar la memoria colectiva a través de distintos saberes y prácticas. Sobre todo en la tradición oral, que incluye todo un conglomerado de música, danza, arte y cantos relación con la naturaleza y sus territorios ancestrales, los cuales tienen una conexión cercana con su desarrollo como sujetos de derechos pertenecientes a una comunidad.

La música Afrocolombiana, además, es una denuncia permanente sobre hechos que aquejaron, y que todavía aquejan, a la comunidad, como sobrevivir a la tragedia de la esclavización, la trata, la colonización, el racismo, la segregación y el prejuicio racial.

Desde hace 24 años se celebra el Festival de Petronio Álvarez en la ciudad de Cali, ubicada en el Pacifico Colombiano. Este festival se ha convertido en el principal escenario de exposición de nuevos músicos, a donde acuden más de 200.000 personas cada año en el mes agosto para conmemorar sus luchas a través de la música.

Incontables movimientos se han llevado a cabo desde la mano de la música, la cual a veces expresa más de lo que dicen sus propias letras.  Es importante nunca olvidar que venimos de la música independientemente de quienes seamos; venimos del campo, de la historia y de raíces que son reivindicadas diariamente cuando suena carranga o cumbia en algún lugar.

La música nos hace libres y nos permite mostrarle al mundo las luchas que se llevan a cabo con el fin de conseguir un mejor futuro, mejores oportunidades y hacer valer nuestros derechos como comunidad. En los casos de la música campesina y afrocolombiana son bastiones de grandes movimientos sociales interminables, que al día de hoy se siguen dando no con armas sino con letras, donde se siguen denunciando los abusos de aquel Estado que no nos protege, sino que nos ataca hasta el punto de sólo tener la música como única forma de hacerle frente.

Grandes exponentes de la música protesta tenemos hoy en día, pero a lo largo del tiempo se van olvidando aquellos pequeños cantautores que vienen del campo o de las comunidades afrocolombianas, aquellos que gritan por medio de canciones una voz de aliento a aquellas comunidades que se han visto afectadas por múltiples hechos como el conflicto armado.

En conclusión, es necesario desempolvar los discos de los abuelos y tener un viaje al pasado, con las enseñanzas que nos ha dejado el presente para tener un mejor futuro.

 

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