Con los pies en la tierra

Publicado el Observatorio de Tierras

Del cultivo a la cartera: Los inviernos del agro.

Por: Julián Felipe Cortés Ussa

Colombia es un país agrícola: nuestra economía y subsistencia se nutre del campo, que es de los campesinos que la integran. Hoy, nuestra dependencia a dicho sector pasa momentos difíciles que afectan integralmente a esta comunidad.

Nos encontramos con una gran problemática: el incremento del precio de los insumos en el sector agrícola. Este fenómeno lleva registrando un aumento exponencial que, según el DANE, para marzo de 2022 el incremento ha afectado al 65,15% de la canasta de productos que incluyen (pero no se limitan) elementos tales como los herbicidas, fungicidas y fertilizantes.

Entre las causas a la presente crisis encontramos los rezagos de la pandemia COVID 19, que durante su acaecimiento mantuvo en vilo a los principales productores y exportadores de alimentos. Esto fue percibido como una oportunidad que retornó la expectativa de crecimiento en los pequeños y medianos productores agrícolas de países agrarios que vieron en Colombia el crecimiento de la demanda y la disminución de la oferta como una oportunidad positiva que nutriría su economía personal y familiar, así como el incremento de las exportaciones. No obstante, la pérdida del poder adquisitivo del peso frente al dólar; la recuperación de gigantes de la industria del mercado agrícola; crisis globales como la de los contenedores; la guerra entre los principales exportadores de dichos insumos como Ucrania y Rusia, así como las sanciones económicas a este último; encarecieron y obstaculizaron la adquisición de los mismos. Aquello ha encendido las señales de alarma.

En consecuencia, el Congreso de la República expidió la Ley 2183 de 2022, también conocida como Ley de Insumos Agropecuarios. La mencionada normativa ha estructurado una serie de herramientas que buscan regular el crecimiento exponencial del precio los insumos agrícolas brindando mecanismos que faciliten el conocimiento de precios, la adquisición y financiación. Esto a través de las recomendaciones y acciones adelantadas por Comisión Nacional de Insumos Agropecuarios y del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural.

No obstante, la Ley 2183 de 2022 tomará tiempo en su aplicación. Una de las principales problemáticas ha sido que el inventario de los productos adquiridos se maneja con la misma tasa de precios al momento de su compra. Es decir que quienes adquirieron este tipo de insumos antes de la entrada en vigor de la presente ley, por encontrarse estos en el inventario actual, no pueden disminuir el valor de los insumos ya adquiridos, de lo contrario acarrearía una afectación sumamente negativa a los proveedores pues sería una inversión a pérdida.

Adicionalmente, el incremento del valor de los insumos agropecuarios ha influido de manera negativa en el mercado de productos alimentarios, dado que no se puede disminuir el valor de los insumos comprados, los productores agrícolas se han visto en la necesidad de aumentar el precio de los alimentos. Para mitigar esto, el gobierno nacional expidió el 03 de marzo de 2022 el Decreto 307 por medio del cual se modificó el arancel aduanero para los productos que incidan en la canasta básica, los cuales que tendrían arancel al 0%.

Esto no ha mermado la problemática actual pues otros productos que no se veían afectados en su totalidad por los aranceles (no tienen) y, sin embargo, su precio ha incrementado de manera exponencial. Un ejemplo es el sector de la papa cuyo aumento en el precio fue de un 110% en marzo de 2022 según el DANE, el cual registró un aumento del 54,68% al cierre de abril de 2022 -disminuyó-.

Una de las explicaciones brindadas por organizaciones de este mercado el 1 de mayo de 2022 fue de Germán Palacio, presidente de Fedepapa, en un artículo publicado por la revista Portafolio, es que el mercado estaba constituido mayoritariamente por pequeños productores que han dejado de producir. El simple abandono de estas actividades es motivo de alarma equiparable al destino de quienes componían estos sectores ¿A qué se dedicarán ahora?

El aumento del precio de insumos, el retorno de los grandes competidores industriales extranjeros, la devaluación del peso, el coste de producción; han sido factores que inciden en las familias agricultoras del país las cuales ven disminuida su capacidad adquisitiva y la rentabilidad de su actividad. Fenómenos que, sumado a la inflación creciente, las condiciones climáticas desfavorables a causa del invierno, así como la tendencia a la alza excesiva de los productos agrícolas nacionales (que desincentivan su compra) constituyen una afectación importante a uno de los pilares económicos que satisfacen las necesidades de miles de familias agricultoras.

El agro colombiano está experimentando condiciones desfavorables, queda esperar si las medidas adoptadas en sede legislativa y ejecutiva tienen el efecto deseado. Esta crisis está dejando cicatrices profundas.

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