Minería sin escape

Publicado el JD Angulo Argote

Políticas industriales en los recursos naturales

«La nación que destruye su suelo, se destruye a sí misma». Franklin Delano Roosevelt.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que latinoamérica para el 2019 seguirá viviendo “la trampa del ingreso medio”. Esa es la advertencia que hace la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). El mayor riesgo es una reducción abrupta del financiamiento externo. Se refiere principalmente a la Inversión Extranjera Directa (IED), donde sus gobiernos tienen puestas las esperanzas para crecer y salir del atolladero de la economía, que tal!!!, en pleno siglo 21 con ese pensamiento. Ese modelito económico que se optó después de los años 80, jalonar e impulsar la industria extractiva. Reitero  que la IED no es el camino, y menos como se viene realizando, sin valor agregado. La región requiere inversión extranjera, pero no queremos que estas empresas sigan haciendo lo mismo, lo cual no mejora la productividad para ser competitivo. Se necesita la industrialización de los recursos naturales en toda su cadena de producción con políticas industriales en las agendas de los gobiernos. Es importarte construir y transformar la inversión pública, la cual es solo de un dígito del porcentaje del PIB en toda latinoamérica, comparado con los asiáticos que es de dos dígitos. Si no cambiamos el modelo económico para incentivar la inversión pública, “de donde flores si no hay jardín”.

Por otra parte el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que en su conjunto, la economía global crecerá un 3,7%, además proyecta que los países con mayor crecimiento serán: India (7,3%), Costa de Marfil (7,2%) y Djibouti (7%).

Alrededor de los años 80 latinoamérica tenía un crecimiento económico cercano a los 5.5% anual del PIB (Producto Interno Bruto). Las tasas de crecimiento económico eran similares al promedio que hoy día viven los países asiáticos. ¿Qué paso con el modelo económico de aquel entonces en latinoamérica?. En la actualidad la tasa de crecimiento en latinoamérica ronda el 2% anual, con excepción de Costa Rica, República Dominicana, Panamá y Nicaragua, entre 3% y 6%, superior al promedio de la región. Latinoamérica en sus reformas económicas, hizo todo lo contrario, “lo que era vicio  lo volvió virtud, y lo que era virtud lo volvió vicio”. José Gabriel Palma. El vicio es vender y privatizar recursos naturales, y la virtud; agricultura-manufactura y experticia transformada en servicio.

Latinoamérica en sus años gloriosos, 50, 60 y 70, se encontraba en su máximo esplendor la agricultura-manufactura, ocupando lugares importantes de producción y productividad a menores costos, con resultados importantes, superando a las actuales potencias en manufactura como los asiáticos en aquel entonces. Desde los años 80, nos quedamos en la frontera productiva esperando la industrialización de los recursos naturales, por falta de voluntad política. Los asiáticos tomaron parte de nuestro modelo y duplicaron la inversión pública a dos dígitos para potencializar su manufactura. ¿Qué sucedió?. Pasamos de un modelo agrícola-manufactura, a un modelo netamente rentista; venta y privatización de los recursos naturales.

Hablemos algunos de los tantos casos que sucedieron en Colombia después de los 80 con la reforma económica. Venta y privatización de los recursos de carbón y acero. Estos recursos pasaron a  manos de la Inversión Extranjera Directa (IED). Ellos llegaron a hacer lo mismo, cero industrialización, no cerraron brecha productiva. Hoy Cerrejón, ¿qué hacen ellos que nosotros no pudiéramos hacer?, y Acerías Paz de Río, hoy del Grupo Votorantim. En el 2007, el Estado colombiano entrega la empresa más completa en toda su cadena productiva que ha existido en el país, Acerías paz de Río. Toda su materia prima debajo y al lado de sus pies (ventajas comparativas), para convertirla en acero y finalmente en alambrón. Esto es lo que la hace diferente al resto de las empresas mineras; materias primas-siderúrgica-transformación del acero a producto terminado «alambrón»- transporte (tren).

Escuchar y leer que somos exportadores con gran resonancia de coque, esmeralda, carbón, ferroníquel, oro entre otros, nos hace pensar que seguimos con los mismos nichos desde los  años 80, el mínimo esfuerzo. Recuerden que la renta de los recursos naturales se encuentra en el primer producto. Menos inversión de capital, mayor renta y productividad baja (mano de obra barata sin desarrollo tecnológico e innovación), ese es el pensamiento.

Quedarnos en lo tangible (primer producto de la renta) y no llevarlo a lo intangible (servicio). Ese pensamiento obtuso para comprender que el crecimiento económico no se logra con más de lo mismo, lo cual no nos va llevar a ninguna parte, y seguiremos dando vuelta, tras vuelta en el mismo pantano. Colombia es un corredor de media distancia, sin capacidad alguna para cerrar brecha productiva, el principal indicador en el desarrollo económico de una país.

“Los analfabetos del siglo 21, no son aquellos que no saben leer o escribir, ni aquellos que no saben aprender, sino aquellos incapaces de des-aprender y re-aprender”. José Gabriel Palma.

 

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