Gol y Fútbol

Publicado el Jorge Tovar

Colombia: en busca de la emoción perdida

Colombia, después de 16 largos años, regresa a un mundial. La generación que va a representar al combinado tricolor en Brasil 2014 tiene el potencial para ser la mejor de la historia. A día de hoy, sin embargo, a nadie le cabe duda que la mejor generación de Colombia fue la de los noventa. Aquella que lideró el ‘Pibe’ Valderrama y que acompañado siempre de Rincón , se juntó con figuras como Higuita, Redin, Álvarez, Asprilla o el ‘Tren’ Valencia en diferentes momentos para ilusionar a un país e incluso a un continente con la posibilidad de ser campeón del mundo.

Lo verdaderamente triste es que esa, la mejor generación colombiana de la historia, fracasó. Tuvo triunfos parciales, grandes, emocionantes, pero ninguno logró situar a Colombia en la cúspide del fútbol mundial donde verdaderamente importa: en un Mundial de Fútbol. En perspectiva, la tristeza puede incluso ser mayor. Las grandes generaciones de países futboleros, aunque sin peso histórico como Colombia, sí han logrado hacer historia.

Revisando lo ocurrido en el vecindario, destacan los logros de Perú y Chile. La mejor generación peruana, aquella maravilla liderada por Teófilo Cubillas, logró superar la primera ronda tanto en 1970 como en 1978. En México ’70 fueron eliminados en uno de los mejores partidos de los mundiales, por el Brasil de Pelé. En Argentina ’78, pasaron primeros del grupo derrotando a los favoritos escoceses y empatando con Holanda, que era y seguiría siendo el subcampeón del mundo. Chile, en su mundial, en 1962, armó un equipo altamente competitivo que, a pesar de la violencia de algunos partidos, logró un histórico tercer lugar.

En Europa hay casos similares, tres de los cuales destacan sobre los demás. Polonia, en 1974 y en 1986, con Lato, Szarmach y después Boniek, logró sendos terceros puestos. La Rumania de Hagi en Estados Unidos 1994, además de ganar a Colombia en primera ronda, llegó hasta cuartos de final donde cayó frente a Suecia que le empató faltando 5 minutos para terminar la prórroga. Bulgaria, un equipo que nunca había pasado de primera ronda, de la mano de Stoichkov, cayó en ese mismo mundial en semifinales frente a Italia.

Corea del Sur, Turquía, Camerún o Senegal también aprovecharon sus grandes generaciones para lograr hitos históricos. Los dos primeros (así fuese con cierta ayuda arbitral en el caso de los surcoreanos) lograron alcanzar la semifinal en 2002. Camerún alcanzó los cuartos en 1990 y Senegal en su único mundial perdió frente a Turquía la opción de llegar a semifinales en 2002.

Colombia, entre 1990 y 1998, jugó 10 partidos en los mundiales. Ganó apenas tres, empató uno y perdió seis. El juego de Colombia frente a Alemania justifica con creces la euforia de aquel empate con los futuros campeones del mundo. Pero la verdad es que aún perdiendo, Colombia habría superado la primera ronda.

El caso colombiano es casi, sólo comparable, con el de Escocia. Coinventorres del fútbol, nunca han logrado pasar de primera ronda. En 1950 se negaron a estrenarse en los mundiales porque en su grupo de clasificación, el compuesto por las cuatro selecciones británicas, quedó segunda, detrás de Inglaterra. No consideraron digno de ellos acudir al mundial como segundones y decidieron declinar la invitación. Visto el ridículo inglés en Brasil ’50, que perdió 1-0 con España y los Estados Unidos, no hay motivos para pensar que su presencia hubiese cambiado la historia. En 1954 sí que acudió. Los uruguayos les demostraron lo lejos que estaban del mejor fútbol del mundo: 7-0 ganaron los charrúas. Fueron además últimos en su grupo. En 1978 llegaron como favoritos. Era un gran equipo liderado por Kenny Dalglish, el ídolo del Liverpool que por entonces comenzaba a pasearse triunfal por Europa. Aplastados por Perú fueron incapaces de derrotar a Irán. El postrero triunfó ante Holanda no fue suficiente. Como siempre, quedaron eliminados en primera ronda.

Colombia, sus jugadores, están ante un reto histórico. En los 90, sólo Asprilla triunfaba plenamente en el fútbol europeo. El líder, Valderrama, pasó sin pena ni gloria por el fútbol francés y español. El ‘Tren’ Valencia destacó un año en el Bayern Múnich, pero nunca convenció del todo.

Hoy las circunstancias son diferentes. La ausencia de un crack mundial como Falcao, seguramente será cubierta por Bacca, campeón y goleador en el Sevilla campeón de la Uefa Europa League o Jackson, triunfador en el Porto. El motor del medio campo ya no es un ídolo del fútbol local como lo era Valderrama, sino uno de los mejores jugadores de la liga francesa: James Rodriguez. Se complementa con jugadores como Guarín o Cuadrado, con presente y futuro en los grandes de Europa.

La historia de Colombia en los mundiales es prácticamente inexistente. La hinchada colombiana sólo puede sacar pecho por empatar a 4 con la U.R.S.S. en 1962 o a 1 con Alemania en 1990. Ello sólo demuestra lo poco que tiene Colombia para enorgullecerse.

En lugar de preparar fiestas de despedida, los patrocinadores deberían enfocarse en explicar la historia a los representantes colombianos. Recordarles que Colombia ha hecho muy poco en los mundiales. Hacerles notar que 16 años sin ir son muchos. Pero que yendo 32 equipos, y clasificando el 50% de Sur América, la hazaña no es tal. No es que el mínimo aceptable sea ser campeón del mundo. Ni siquiera que la selección pase la primera ronda. Lo que yo quisiera es que Colombia no se despidiera con la tristeza y pobreza que lo hizo en 1994 y 1998. Al final, lo único que se puede pedir, es que generen emociones, no sólo sufrimiento.

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