El rincón de JJ

Publicado el Jhon Jaime Osorio

Vuelta a España – Día 16: El cansancio se notó subiendo a La Cubilla

La  subida al Alto de La Cubilla es eterna. No es un muro, es una subida serpenteante y tediosa. Es uno de los puertos de montaña más bellos de Asturias, pero también uno de los más largos. Cuenta con miradores naturales de gran belleza, pero no tiene descansos. Está en el Macizo rocoso de Ubiña. Es una escalada constante, suave, permanente, dura y prolongada. Su cima se corona en medio de neblina. Fue catalogado por la organización como premio de montaña de categoría especial. Estaba al final de la etapa 16, que era la última de una larga segunda semana. La Cubilla era inédita en La Vuelta y hoy debutó para verificar que en los 159 sobrevivientes la fatiga es el elemento común.

Día de sufrimiento. Jornada para aguantar. Las fuerzas escasean por el diseño de carrera tan duro. Podría haber sido la etapa reina, pero la mayoría ya no tiene para atacar. Subir La Cubilla significaba llegar al segundo día de descanso de la carrera. Esa era la principal motivación. El Jumbo Visma de Primoz Roglic controló el grupo hasta seis kilómetros antes de la meta y solo un ataque de Miguel Ángel López  movió la carrera al final.

Etapa corta llena de escaladas. Jornada de 144,4 kilómetros. Último día en Asturias. El Puerto de San Lorenzo y el Alto de La Cobertoria sirvieron para ver una lucha particular entre Ángel Madrazo y Geoffrey Bouchard por la clasificación de los escaladores. Los dos se metieron en la fuga del día. El ciclista francés pasó en los dos puertos por delante del español y le arrebató la camiseta que había portado desde la segunda etapa. Los otros prófugos del día estuvieron a la expectativa hasta empezar la subida a La Cubilla y con una renta en tiempo amplia se dedicaron a buscar la victoria parcial.

La Cubilla es la montaña que separa Asturias de León. Está en la mitad del camino de Oviedo a Burgos. Es un puerto de paso. Interminable cuando se llega allí después de 15 jornadas. A su cúspide llegó primero y en solitario Jakob Fulgsan. Su equipo, el Astana, llevaba dos hombres en la fuga. Usó a Luis León Sánchez para romper la carrera y al danés para ir por la victoria. Mientras tanto, su jefe de filas, Miguel Ángel López, fue el encargado de evitar la monotonía y de medir las fuerzas en el grupo de favoritos.

López fue el único que atacó. No pudo soltar a Tadej Pogacar, que le quita la camiseta blanca de mejor joven por solo 17 segundos, ni al líder Roglic, que ya corre administrando la cómoda diferencia que tiene en la tabla.  El que no aguantó el vuelo de Supermán fue Alejandro Valverde. El campeón del mundo no tuvo un buen día, cedió 23 segundos y sembró dudas sobre su fortaleza para defender el subtítulo en la tercera semana. Nairo Quintana cedió dos minutos y su quinto puesto en la clasificación general.

El grupo está cansado. Mañana sus integrantes reposan en Burgos. Quedan cinco etapas, dos de ellas de alta montaña, pero sin llegadas en alto como en La Cubilla, la subida del desaliento.

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