El rincón de JJ

Publicado el Jhon Jaime Osorio

Giro – Día 7: Al tren del Quick le falló la tracción

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La Costa de Calabria  se extiende a orillas del Adríatico.  A la izquierda tiene un mar de aguas cristalinas que golpea suavemente las zonas de acantilados, y a la derecha transita un tren de carga que hoy exhibió sus vagones en el mismo sentido y a la misma velocidad del colectivo ciclístico que afrontaba la séptima jornada del Giro. Por momentos la imagen del televisor daba la sensación de haberse congelado con la presencia en paralelo de esas dos locomotoras: una de tracción humana en dos ruedas sobre la carretera y otra sobre  los viejos rieles de un sistema ferroviario envidiable construido después de la segunda guerra mundial.

A medida que la carrera se acercaba a Praia a Mare, balneario en el que estaba el sitio de meta hoy, el ferrocarril de carga siguió a su velocidad constante y tomó otra dirección mientras el convoy ciclístico cambió de ritmo y aceleró para alcanzar la fuga del día. Los escaladores habían decretado una tregua luego del esfuerzo de ayer en el Etna y los velocistas, luego de haber sido protagonistas en la segunda y tercera jornada,  volvieron al primer plano para entrar a definir la etapa.

Como la etapa era de ferrocarriles, el de Quick Step Floors se puso de punta para lanzar a Elia Viviani, el más rápido en las llegadas masivas hasta hoy. El ciclismo es curioso porque en los denominados «trenes de lanzamiento» para las llegadas masivas el furgón de cola debe ser el  carruaje más potente. Como siempre, Viviani se ubicó como último vagón de la fila y dejó que los demás containers de su equipo hicieran el gasto energético para lanzarse en los metros finales en una explosión de velocidad. Hicieron todo bien, menos los últimos dos pedalazos.

Viviani saltó a la rueda de Sacha Modolo, el italiano del EF Education que quiso ganar como embalador de largo aliento, lo dejó atrás y preparó la celebración. Por cansancio o exceso de confianza, Viviani detuvo la tracción a 3 metros de la línea creyéndose ganador. A su derecha apareció Sam Bennet, una vagoneta suelta que no tuvo quien lo lanzara pero que se aprovechó de la última rueda del tren de Quick. Todo, a la velocidad de un sprint, ocurrió en una fracción de segundo. Bennet superó en la línea a Viviani y le arrebató la victoria. Todo, a la velocidad del sprint, en una fracción de segundo.

La clasificación general quedó intacta y a la expectativa de los Montes Apeninos, que se asomarán mañana en la ruta hacia Montevergine luego de que el expreso del Giro pase por varios túneles en la vía. La llegada en premio de montaña de segunda categoría.  Hasta ahora, las diferencias son mínimas. En siete días de Giro ninguno de los grandes favoritos se ha descarrilado; mañana se medirá nuevamente el estado de estas locomotoras humanas.

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