Ciclismo con J

Publicado el Jhon Jaime Osorio

Giro 2021 – Etapa 9: Las lágrimas de Egan en el Sterrato

  • Camino de ripio le dicen los españoles, Sterrato lo llaman los italianos, terreno de grava es el nombre más universal, en Colombia la llamamos carretera destapada y para efectos prácticos simplemente le podemos decir tierra.  La superficie de los 1600 metros finales en los 158 kilómetros de hoy era diferente; y fue determinante. En ese último tramo, Egan Bernal sacó el recuerdo de sus años de ciclomontañista y arrancó a 500 metros de la meta con el objetivo de marcarle diferencia a sus rivales. En Campo Felice, una moderna estación de esquí en los Apeninos, el colombiano se quedó con todo.

Fue una etapa corta y los ciclistas se encargaron de que fuera muy rápida. La jornada discurrió entre las montañas del Abruzzo, con cuatro puertos categorizados, pero ninguno extremadamente duro. Al igual que ayer, la licencia para los que intentaron saltar temprano se demoró en llegar y el ritmo fue intenso desde la salida. Tuvieron que pasar  85 kilómetros para tener  fuga formal. Se sumaron 16 aventureros en busca de la llegada en sterrato, un tipo de suelo extraño para el ciclista de ruta pero habitual para el de Mountain Bike. Antes, había que sortear un pavimento quebrado y peligroso, en el que se fue a tierra Matej Mohoric. El esloveno perdió el control en un bache del asfalto en terreno de descenso y tuvo que despedirse tempraneramente del Giro mientras salía en ambulancia.

El Sterrato tiene una fotogenia hermosa, pero es una superficie difícil. Su poder visual evoca las épicas gestas de los ciclistas de antaño. Es un terreno que ofrece más resistencia, pues las llantas  se adhieren y en ocasiones se entierran. Allí, los ciclistas adquieren una estética sucia, con el polvo y el sudor amalgamados en sus rostros. Hoy fueron solo 1.600 metros para cerrar la etapa. La carretera de tierra estaba justo después de un largo túnel en el que prácticamente se disolvió la fuga gracias al paso que puso el Ineos en el grupo principal. El martes serán 35 kilómetros por las carreteras de la Strade Bianche, con la particular vía en arcilla blanca que caracteriza esa clásica. La tierra de hoy fue un aperitivo, como lo han sido las premios de montaña disputados hasta ahora.

Egan Bernal saltó a 500 metros de la línea de meta en Campo Felice. Arrancón fuerte, decidido y fulminante. Horas antes, una aplanadora de se paseaba por la vía en Sterrato tratando de afirmarla. A las 5 de la tarde en Italia la aplanadora en la misma vía fue colombiana.  Ciccone y Vlasov trataron de marcarlo, pero solo lo pudieron escoltar. Por tercer día en una semana, el colombiano le sacó segundos a todos sus rivales. Esta vez lo hizo en solitario, ganando la etapa y enfundándose la camiseta rosa como líder de la clasificación general.

En la meta, había muchos motivos para derramar lágrimas. En el caso de Egan, por la emoción de la victoria y por la satisfacción de superar  muchas dificultades en el último año para lograr lo de hoy. Egan, hijo de una tierra en crisis, hizo que las lágrimas de sus paisanos, al menos por hoy, fueran de alegría.

La clasificación general sigue apretada. Los 10 primeros están agrupados en un minuto. La primera semana no ha concluido. El descanso será el martes. Mañana pedalean de L’Aquila a Foligno, con 139 kilómetros que la hacen la más corta de las etapas en línea. Posiblemente sea otra oportunidad para los velocistas. El Giro vuelve a territorio de esprinters.

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