Ciclismo con J

Publicado el Jhon Jaime Osorio

Giro 2020 – Día 9: Joao Almeida se mantuvo como líder en la línea gótica

Segundo día de alta montaña en el Giro; primer día en los Montes Apeninos. La etapa número 9 salió de San Salvo, a orillas del Mar Adriático, y terminó en Roccaraso, en el centro de la península.  La carrera se metió en la ruta de la antigua Vía degli Abruzzi, una ruta militar y comercial en la edad media que conectaba a Florencia con Nápoles, que permitió el auge económico y político de las ciudades de Abruzzo. Día largo, frío y lluvioso. Los 208 kilómetros incluían en secuencia un premio de montaña de primera categoría, dos de segunda, y uno de primera en la línea de meta. Segundo días con más de 4.000 metros de desnivel; segundo día consecutivo con victoria de la fuga.

En la Segunda Guerra Mundial los Apeninos fueron llamados por los alemanes «la línea gótica». Fue una especie de frente defensivo organizado por el mariscal Albert Kesselring a lo largo de estas cumbres montañosas durante la retirada de la Wehrmacht del Tercer Reich, intentando retrasar el avance de los Aliados al mando del general Harold Alexander en la llamada campaña de Italia. Hoy en el Giro, estas mismas cumbres escenificaron dos batallas cortas: una por la victoria de etapa y otra por la clasificación general individual. Ambas se resolvieron a favor de los portugueses, que terminaron la semana reclamando tres de las cuatro camisetas que se entregan en el podio.

La fuga del día fue de seis hombres, pero solo dos de ellos llegaron a los últimos metros a luchar por la victoria. Fue un mano a mano entre el portugués Rubén Guerreiro del EF y el español Jonathan Castroviejo de Ineos. Un esprint subiendo. Guerreiro había guardado más. Su gasto se había concentrado en los premios de montaña. La victoria le permitió doble celebración, como ganador de etapa y como nuevo líder de la clasificación de escaladores. El Ineos, por segundo día consecutivo, metió un hombre en la fuga que no pudo cerrar la jornada con victoria. Ayer fue Puccio, hoy Castroviejo.

La otra batalla fue entre los hombres de clasificación general. Habían hecho una etapa literalmente tranquila. Corrieron a la defensiva, como los ejércitos de Hitler en Italia en la línea gótica que hoy cruzaron los ciclistas. Los únicos ataques del día se presentaron en los últimos dos kilómetros.  Las diferencias fueron mínimas a favor de Wilko Kelderman y Jakob Fulgsan. Le sacaron 18 segundos al portugués Joao Almeida, que a pesar de la renta cedida volvió a subir al podio vestido de rosa. Lleva 7 días de líder. Tiene 22 años. El Giro de Italia es su primera carrera de tres semanas. Ha cedido en las dos etapas de alta montaña, pero ha matizado la pérdida de tiempo. Se mantiene.

En la II Guerra Mundial, Hitler le cambió el nombre a la línea gótica y la llamó «la línea verde». Temía que los Aliados utilizasen un sistema de desembarcos anfibios para flanquearle sus defensas. Cuestión de estrategia: le quitó el nombre rimbombante a la línea, le bajó el perfil, de tal forma que si sus rivales lograban abrirse paso, no pudieran magnificar su victoria. El Giro de Italia cruzó hoy la línea gótica. Almeida es dueño de la rosa y la blanca y Guerreiro se vistió de azul. Día portugués antes del descanso. Entre el puesto 1 y el 10 apenas hay 1 minuto y 17 segundos.  Mañana el estrés será por las pruebas Covid. Ojalá todos vuelvan el martes. Faltan muchas batallas por escribir.

 

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