Exvotos de la Desobediencia, exposición sobre Débora Arango

Hasta finales de julio de 2026 se puede ver en el Claustro de San Agustín “Exvotos de la Desobediencia”, una exposición en la que la desobediencia es una forma de pensamiento: una interrupción de la indiferencia, una forma de mirar donde la dignidad de la vida no puede ser negada.

Una nueva exposición de Débora Arango se puede ver en Bogotá, esta vez en el Claustro de San Agustín, en pleno centro de la capital.

Meses después de que el Museo Santa Clara exhibiera “La huida del convento”, las acuarelas más emblemáticas de la colección de Débora Arango del Museo de Arte Moderno de Medellín, MAMM, este museo vuelve a prestar las obras que custodia de la artista.

Es por esto por lo que el Claustro de San Agustín se expone hasta julio de 2026 “Exvotos de la Desobediencia”, una muestra en la que el arte de Débora Arango dialoga con el trabajo de Alfonso Quijano, Pedro Nel Gómez y Luis Giraldo.

En “Exvotos de la Desobediencia” se pueden apreciar 20 obras de la artista realizadas entre 1940 y 1950, década en la que viajó a Estados Unidos y México.

Para entender el diálogo que propone la curadora María Belén Sáenz de Ibarra en “Exvotos de la desobediencia” toca desglosar la propuesta de cada artista.

Débora Arango es una de las pintoras y acuarelistas más importantes de Colombia, figura clave del pensamiento contemporáneo y el feminismo, por lo que su obra trasgredió los cánones estéticos al representar la desnudez y la violencia en el cuerpo femenino, o la pobreza y otros problemas sociales.

Esta exposición recuerda que una de las grandes frustraciones de Débora Arango fue la censura que le impidió dedicarse al muralismo.

Por su parte, Alfonso Quijano fue figura clave de las artes gráficas en Colombia, reconocido por las xilografías en las que abordó la violencia política, la lucha por la tierra y la desigualdad.

Y entonces, ¿cómo es que obras como “Maternidad negra” o “Familia” de Débora Arango dialogan con “La cosecha de los violentos” de Alfonso Quijano, una de las obras más emblemáticas sobre la violencia en el país realizada en 1968?

Los cuerpos cansados son testigos del desinterés y el despojo.

En “Exvotos de la Desobediencia” también se puede apreciar “Barequera en reposo”, obra de 1930 de Pedro Nel Gómez, artista influyente del arte colombiano del siglo XX, pionero del muralismo en el país; y quien fue maestro de Débora Arango.

Las obras de los maestros colombianos se articulan con las del joven Luis Hernando Giraldo, quien crea paisajes y escenas que evocan lo rural, lo íntimo y lo esencial.

Y entonces, después de recorrer varias veces la exposición, leer los textos y detallar las obras pude atender cómo “Exvotos de la Desobediencia” tiene que ver todo con la desigualdad, exclusión social y la violencia que es tan estructural que también repercute en la tierra, la memoria del cuerpo y del paisaje; y las formas de vida.

Y las denuncias de estas obras realizadas en los años 30, 40, 50, 60 y 70 del siglo pasado siguen muy vigentes en el siglo XXI.

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