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Las Cartas

 

Tengo la costumbre de buscar poemas y libros antiguos que contengan historias acerca de la vida, siempre he pensado que quienes estuvieron en este mundo antes que nosotros, tenían una sabiduría especial, pues vivían en un mundo más simple, con una vida más sencilla, sin tantas pretensiones y tantos adornos que hoy día complican un poco la vida…

Leyendo la historia de vida del escritor Frank Kafka, me encontré con una historia maravillosa que sucedió un año antes de su muerte, la vivió junto a su pareja Dora Dymant, quien dio a conocer la historia que muchos otros escritores, periodistas de la época quisieron comprobar sin éxito.

Franz Kafka y  Dora Dymant  disfrutaban de una tarde de verano, paseando por el parque Steglitz, en Berlín. Se encontraron con una niña que lloraba desconsolada porque había perdido su muñeca.

Kafka se ofreció a ayudar a buscar a la muñeca y se dispuso a recorrer el parque, pero nunca la encontraron. Al ver a la niña llorar desconsoladamente, Kafka le prometió encontrarse al día siguiente en el mismo lugar para seguir buscando a la muñeca.

A la mañana siguiente Kafka fue al parque y lo recorrió de principio a fin, sin tener rastro alguno de la muñeca. Cuando se acercaba la hora de encontrarse con la niña para seguir en la búsqueda, incapaz de volver a verla llorar,  decidió escribir una carta a  nombre de la muñeca y cuando se encontraron se la leyó:

– “Por favor no me llores, he salido de viaje para conocer el mundo. Te voy a enviar una carta cada semana por correo contándote mis aventuras…“    Después de leer esa carta la niña sonrió ya que  la muñeca prometía escribirle por correo todas las semanas. Aquel señor sería el encargado de llevárselas cada domingo en el mismo lugar.

Este fue el comienzo de muchas cartas, cuando él y la niña se reunían cada domingo, él se las leía cuidadosamente y aquella correspondencia se trasformo en maravillosas aventuras imaginarias sobre la querida muñeca. La niña dejó de llorar y se emocionaba con cada carta.   Cuando las reuniones llegaron a su fin, Kafka le regaló una muñeca. Ella obviamente se veía diferente de la muñeca original. Una carta adjunta explicó:

«Mis viajes me han cambiado… «

Muchos años más tarde, la chica que ya había crecido, encontró una carta metida en uno de los bolsillos que tenía el vestido de la muñeca, que en resumen, decía:

«Cada cosa que amas, es muy probable que la pierdas, pero al final, el amor volverá de una forma diferente“.

Me fascinó esta historia.  Siempre nos han dicho que lo más importante de la vida es el amor: entre padres e hijos, hermanos, novios, esposos, amigos…  el amor es la razón de ser del porqué estamos aquí, sin embargo, yo considero que lo más importante en la vida, más allá del amor, es la esperanza.  La esperanza es lo que nos mantiene vivos, respirando y lo que nos da la fuerza para seguir luchando y no bajar los brazos.

La  vida es bonita pero, también tiene cosas muy difíciles que en ocasiones no sabemos cómo salir a flote, que la muerte venga y se lleve a quienes amamos es muy doloroso, el desamor es difícil, las relaciones personales y laborales, etc.

En todos los ámbitos de la vida perdemos algo… pero en todas las circunstancias por las que pasamos, la esperanza es lo que nos hace ponernos de pie y ver que trae la mañana.

En Twitter:  @AndreaVillate

En Facebook: AndreaVillatePeriodista

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