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La Rutina

Un hombre estaba cansado de su vida, aburrido de la rutina y quería con ansias un cambio de vida.  Cada mañana en su trabajo se veía con la misma gente, hablaba de los mismos temas, veía la misma ventana entrando el sol en la tarde, el mismo recorrido, las mismas calles y la misma cantidad de trabajo.  Cuando iba de vacaciones y regresaba se sentía frustrado porque llegaba siempre a lo mismo.  Leía las noticias y eran las mismas de siempre, decía en voz alta “este país está cada vez peor”.   

Cuando llegaba a su casa su esposa le servía la cena y él estaba aburrido de los mismos platos de siempre, a pesar que su esposa trataba de hacer platos diferentes.  Saludaba a sus hijos, su hija menor quería jugar  y él estaba cansado y a pesar de eso, jugaba con ella.  Consentía a sus mascotas que alegremente se hacían a su lado cuando se sentaba en el sillón a ver la televisión, pero él decía para sus adentros: siempre lo mismo. 

Intentaba cosas diferentes pero siempre volvía a lo mismo.  Sus padres lo llamaban en la noche a contarles sus molestias de salud o las noticias que habían visto o preguntando por sus nietos…  Sus amigos y amigas le escribían o se veían, pero ya estaba aburrido de lo mismo, hasta de las mismas conversaciones de siempre. Y se repetía una y otra vez en su cabeza “Quiero paz”. “Lo único bueno es dormir, al cerrar los ojos siento gran alivio de olvidarme de todo y de todos”.

De repente escuchó el timbre y se levantó de la cama a abrir la puerta, cuando se acercó la puerta ya estaba abierta, había una luz blanca y una voz le dijo: 

-Hola, no te asustes, vengo por tí…

Él con cara de asustado pregunta -¿Quién eres ? ¿Cómo entraste?

-Me manda Dios por tí. Dice que escuchó tus quejas, tu aburrimiento y dijo… que tienes razón, es hora de descansar para que veas otras cosas…   

-Eso no es posible, para eso tendría que estar muerto… 

-Es correcto. Lo estás, ya no te preocuparás por la misma gente que ves, ni por aguantar a tu esposa con sus comidas, ni las reuniones familiares, ni la carga de trabajo, ni el mismo país, ni a tu hija que te molesta cuando estás cansado y ella quiere jugar, ni escuchar las mismas conversaciones de tus padres, ni ver lo mismo de siempre…

-Pero qué va a pasar con todo ? ¡con mi trabajo! 

-No te preocupes, en tu trabajo contrataron a otra persona que ocupa tu puesto, está feliz con todos los beneficios que tu tenias y lo flexible del tiempo… ahhh y por cierto, está super agradecido porque no tenía trabajo.  

-Y ¿mi esposa, mis hijos?

-Tampoco te preocupes por tu esposa, le fue dado un buen hombre, la quiere, respeta y acepta con gusto todas las comidas y nota cuánto ella se esmera por prepararle comidas diferentes para que no se aburra, así como era contigo.  Además se preocupa por tus hijos y los quiere como si fueran suyos,  él nunca tuvo hijos, así que está dichoso y por más cansado que llegue del trabajo, les dedica tiempo para jugar y son muy felices. 

-Esto no puede ser y mi casa, las fechas especiales… qué va a pasar…. 

-No te preocupes, como te aburría tanto la casa y siempre cuando volvías de algún paseo te frustrabas por volver lo mismo, pues no creo que lo extrañes. 

-Esto no puede ser, no puedo estar muerto…

-Lo siento, la decisión fue tomada…  Ven conmigo…

-Pero eso significa que jamás volveré a besar a mi esposa, ni a jugar con mis hijos, ni conversar y reírnos con mis compañeros de trabajo, ni verme con mis amigos.  Ni escuchar a mis padres. Mis mascotas, quién las va a consentir y cuidar…  No, no quiero morir aún…  Lo que yo quería era un cambio de ciudad o país, de hacer algo diferente, de una actividad diferente… de una vida….

la voz lo interrumpió… 

-¿Recuerdas cuando cambiaste de ciudad? Al comienzo todo era novedad… pero un tiempo después la rutina te alcanzó, como alcanza a todos y querías otro lugar.  Y así Dios te hubiera dado todo lo que querías, iba a llegar el momento en que ibas a querer otro cambio y otro y otro más… Porque nunca estarías a gusto con lo que haces, ni con lo que tienes.   Y lo que tenías hoy, que te parecía tan aburrido, que te frustrabas por siempre lo mismo, era lo que tenía Dios planeado en tu destino para este momento de tu vida y ya te aburrió tanto que perdiste la alegría por estar deseando cambios y más cambios… entonces vamos. 

-No, no, yo no quiero morirme todavía…    

-Pero no querías un cambio? descansar de lo mismo de siempre. Y ahora ya tienes tu descanso eterno, vamos…

-No, no quiero morir todavía. ¡Por favor, Dios !

De repente suena un celular, el hombre lo toma y era un mensaje de texto de un supermercado que decía “Redime tus puntos, aún estás a tiempo de aprovecharlos hoy” y se dio cuenta que había sido una pesadilla… 

Su esposa le dio un beso de buenos días y le dijo que pasara a desayunar. La mesa estaba servida, tenía huevos con cebolla y tomate, tostadas, mantequilla y un espumoso chocolate caliente y unas cuantas rebanadas de queso… Él estaba pálido, se sentó a la mesa, disfruto su desayuno como nunca antes, acarició la cabeza de sus hijos, miraba con amor a su esposa, consintió a sus mascotas…  

-¿Te pasa algo mi amor? ¿Tuviste una pesadilla?- preguntó su esposa… 

él sonrió y mirándola fijamente a los ojos, le dijo -No, no fue una pesadilla, fue otra oportunidad…

Planeemos el futuro, intentemos cosas nuevas, pero sin perder la alegría y el agradecimiento del aquí y del ahora.  Podemos hacer miles de cambios en la vida, pero la rutina tarde o temprano nos va a encontrar.  El verdadero cambio de rutina y de vida, no viene de afuera hacia adentro, viene es de adentro hacia afuera, para que llegue el momento en que no deseemos nada más de todo lo que tenemos.

Por muchos años quise una vida diferente, una situación diferente y lo único que pasó fue la vida.  Hoy deseo algunas cosas y hago lo que está en mis manos para que ocurran, pero mientras eso pasa, si es que pasa, me gozo el presente, lo que tengo hoy, la comida, la familia, los amigos, los momentos… y que pase lo que tenga que pasar, que mientras tanto yo disfruto cada momento.

“Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”

Nota: Leí un pedacito de una historia similar hace unos días, estaba ocupada con el trabajo y le deje para leerla completa más tarde. Cuando traté de encontrarla para leerla y publicarla en este blog, desapareció… La busqué por el registro de páginas visitadas en mi computador, pero jamás la encontré, así que lo tomé esa idea como una señal y traté de escribir la historia a mi manera. 

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