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La doble moral

 

A comienzos de este año en la primera misa que ofreció el Papa Francisco dijo una frase «es mejor no ir a la Iglesia, que ir todos los días y vivir odiando a los demás» No hay nada más cierto que eso.  Hay quienes van a misa todos los domingos sagradamente y sienten que no odian a nadie, así que creen que esa frase no les toca…   pero a todos nos toca…

La doble moral se ve en muchos aspectos.  Personas que van a misa todos los domingos y tratan mal a sus empleados, los tratan duro o los gritan si algo no sale bien.  Van a misa de la mano de su pareja y son infieles.   Van a misa los domingos y son capaces de mirar a los ojos a una persona y mentirle.  Tratan de educar a sus hijos hablándoles de no decir mentiras y se la pasan engañando a todo el que se cruza por su camino.  Es como si dijeran: el que peca y reza, empata.

Hace un par de años iba mucho a misa,  incluso ayudaba en la ceremonia con las lecturas pero, me molestaban cosas como por ejemplo el sacerdote hablando de amar al prójimo pero trataba a las patadas a los empleados de la Iglesia y a los celadores. La doble moral.   También me molestaba la gente que se la pasaba predicando la palabra de Dios pero criticaban cómo se iba vestida X o Y persona. La doble moral.  Había un par de secretarias de la Iglesia que no capaban misa y se la pasaban hablando mal del cura. La doble moral…

Yo no creo que sea necesario ir a la iglesia y pelar rodilla o hablar de Dios todo el tiempo o despedirse de cada persona diciendo “que dios te bendiga” o colgarse la cadena con el crucifijo en el pecho…  Yo creo que basta con ser leales, no hacerle daño a nadie, no jugar con los sentimientos de las personas, no mentir,  tratar de ser justos y tratar con respeto a la gente.

Todos en algún momento de la vida hemos tenido doble moral, cuando por ejemplo con lo que decimos o actuamos no somos consecuentes.   No soy quién para criticar el comportamiento de los demás, pero prefiero ver la paja o viga en mi propio ojo, porque cuando veo a gente que pregona una cosa y actúa de otra, me recuerda la frase del papa Francisco.

Hay que hacer, cada cierto tiempo, un examen  de conciencia. Evaluar cómo estamos siendo con nuestra pareja o con la gente que nos ama, si hemos sido justos con el amor que hemos recibido y el que damos. Cómo somos como jefes, cómo lo somos cómo amigos, cómo somos como compañeros de trabajo, cómo somos como conocidos.

En una serie estadounidense “Suits” le escuche una frase al protagonista que he tomado como propia “La lealtad es una calle de doble vía. Si la doy, la espero de vuelta” y es que la lealtad reúne todo.  A veces no somos leales ni con nosotros mismos.  Y ese debe ser el primer paso.  A veces tenemos que vernos claramente y ver en qué podemos mejorar.

A nadie tenemos que demostrarle que somos buenos seres humanos,  o si creemos en una u otra religión, ni publicarlo en redes, ni pregonar a los 4 vientos que tan políticamente correctos somos, ni tampoco se trata de quedar bien con el otro. Se trata de ser realmente.  Los hechos son los que hablan por nosotros mismos.  El examen de conciencia nos ayuda a mejorar, a crecer. No somos producto terminado, estamos en constante evolución.

Así que creo necesario dejar de creernos perfectos y así como arreglamos la casa, la oficina, las cuentas, comenzar a poner en orden lo que hacemos, limpiar nuestra cabeza y nuestro corazón. No hay nada peor que tener doble moral con nosotros mismos.

En twitter: @andreavillate

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