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¿Casualidad o Destino?

 

En la vida hay cosas que no tienen explicación lógica y solemos llamarlas casualidades y coincidencias. Yo no creo que existan casualidades, como dice un viejo adagio popular: Lo que es para ti, aunque te quites y lo que no, aunque te pongas.

Hace unos días estaba pensando en esos momentos que a veces no tienen explicación, que uno dice: ¡Me salvé de milagro! Quienes creen en Dios, dicen que fue Dios que los salvó. Quienes creen en la Virgen, que fue ella, quienes creen en los ángeles de la guarda, que fueron los ángeles y quienes creemos en el destino, decimos simplemente “no me tocaba”.

Creo que todos hemos escuchado, incluso en las noticias historias de personas que estuvieron a punto de llegar a un lugar donde ocurrió un siniestro, pero algo se los impidió  y milagrosamente se salvaron.  Personas a las que se les hizo tarde para abordar un avión y los dejó el vuelo que horas después se estrelló.  Personas que no alcanzaron a entrar a las Torres Gemelas ese fatídico 11 de septiembre y así. También suceden cosas no tan complejas, pero donde uno siente que recibió ayuda divina o del universo, como la quieran llaman.

Lo raro del asunto es que no tenemos ni idea de la cantidad de cosas que a veces nos salvamos, cuando en ocasiones los planes cambian.  Y claro, sucede también lo contrario, en el lugar equivocado a la hora indicada.

A mi hermana mayor Luz Stella, le sucedió algo bastante fuerte hace muchos años. Ella era la odontóloga del Banco de Colombia y hacía parte del grupo de Danza. Iban a realizar una presentación en Girardot. 40 personas iban en el bus. En medio del recorrido alguien le pide a mi hermana cambiar de puesto, ella  no le vio problema y se cambió. A los pocos minutos el bus comienza a fallar, se quedaron sin frenos y cada vez la velocidad era mayor, instantes de angustia, gritos, rezos. Mi hermana se acurruca en la silla, al igual que todos los pasajeros.  El bus se estrella.   Mi hermana logra salir de lo que quedaba del bus.  Otra mujer logra salir también, pero por el impacto del bus con la montaña, hay un deslizamiento de tierra. Baja con velocidad una roca y la mata al instante.  Sale un hombre de los escombros del bus y ambos comienzan a buscar a sus compañeros, pero no hay nadie más con vida.  De 40 pasajeros, solo quedaron vivos ellos dos.   Y todo porque alguien le pidió cambiarse de puesto, minutos antes del trágico accidente.   ¿Casualidad o destino? Yo me voy por lo segundo: No le tocaba.

Mi otra hermana, Angélica tuvo hace varios años un accidente. Ella vivía en Barranquilla, era gerente regional de RTS-Baxter. Por su trabajo debía viajar constantemente a Cartagena y Santa Marta.  La tarde de un jueves, sobre las 4 de la tarde iba sola en su carro de Cartagena a Barranquilla por la Vía al Mar. Cuenta que se le atravesó un animalito y ella para no atropellarlo, giró el timón lo que hizo que perdiera el control del vehículo, se saliera de la carretera y diera muchos giros. En esos momentos, milésimas de segundos, ella cuenta que mientras el carro daba vueltas escuchaba una voz que le decía, entre otras cosas, que agachara la cabeza, como si le estuviera dando instrucciones.  Mi hermana, no sabe cómo pero,  logra salir del vehículo, el cual estaba totalmente aplastado. No se entiende cómo logró salir con vida. Luego llegaron dos personas que decían que eran Guardianes de la carretera y la auxiliaron.   Se acercó una señora para ayudar y le preguntó a mi hermana que a qué familiar podría llamar, mi hermana le explicó que su familia vivía en Bogotá, así que no había a quién avisarle, pero le dio el nombre de la empresa donde laboraba.  Casualmente la señora tenía una amiga que trabajaba en esa misma empresa, la llamó y resultó que mi hermana era jefe de la amiga de la señora. Esa conexión hizo que pudieran acompañar rápidamente a mi hermana y también agilizar los trámites.  Mi hermana llegó a la Clínica, después de exámenes médicos y solo tenía una pequeña herida en una de sus manos.  Algo de no  creer después de ver el carro totalmente destrozado.   ¿Casualidad o destino?

También a veces suceden situaciones en donde uno recibe ayuda, en cosas no tan complejas, personas que aparecen en el lugar correcto y terminan ayudando.   Una vez mis abuelos estaban de paseo en Europa, hace más de 35 años.  Contaban la historia que estaban en París y se perdieron, ya estaba oscureciendo, no hablaban el idioma y llevaban varias horas caminando,  pero sin saber cómo llegar al hotel. En esas se acerca una persona y les habla en español, les pregunta si necesitan algo, les da instrucciones, les señala el camino por donde deben ir. Cuando ellos giran para dar las gracias, el señor ya no estaba.  Siguen al pie de la letra las instrucciones y logran regresar al hotel.  ¿Ángeles? ¿Dios? ¿Destino?

Un amigo me contó una historia de un conocido: Dos hermanos estudiaban en Rusia y su hermano menor fue a visitarlos solo por vacaciones, pero le robaron el pasaporte y el trámite duro varias semanas, mientras consiguió trabajo, conoció a la mujer que tiempo después sería su esposa. Hoy en día es el único de sus hermanos que vive en Rusia.  Tenían que robarle el pasaporte, para que no se fuera… El destino o Dios, actúan de maneras misteriosas…

A veces uno no entiende por qué pasa lo que pasa.   Recibimos ayudas, personas que llegan en el momento indicado, situaciones, cambios de planes, las vueltas de la vida, que nos hace estar en el momento que toca, a la hora que toca, el día que toca, simplemente para vivir lo que nos toca vivir.  Al destino no se le pasa nada.

Lo cierto es que hay un plan para cada uno, que no sabemos en qué parará por mucho que creamos que manejamos el destino, decidimos y controlamos lo que nos pasa, hay algo más allá que nos ayuda a cumplir lo que vinimos a hacer en la vida.

Siempre he creído que la vida no es un listado de situaciones o coincidencias sin sentido, sino un tapiz de acontecimientos que terminarán con un plan sublime: Nos guste o no, el que nos toca vivir.

En Twitter: @AndreaVillate

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