Las palabras y las cosas

Publicado el Diego Aretz

«Colombia tiene instituciones fuertes, pensando en las Cortes por ejemplo, que no tienen miedo al mundo político.» Diego Aretz en diálogo con Peter Ptassek, embajador Alemán

Diego Aretz y Peter Ptassek − Foto: David Bolivar
Diego Aretz y Peter Ptassek − Foto: David Bolivar

 

 

 

«Cada excombatiente, cada uno que dejó las armas y que se comprometió con la paz merece y necesita nuestro acompañamiento.»

Hablemos del proceso de paz que es una de tus obsesiones, uno de los intereses más fuertes de Alemania en Colombia, un interés que no solo es privado, también hay que  señalar tu trabajo privado, tu interés personal en el proceso, pero también el interés público como embajador y por supuesto representante de uno de los países más importante del Europa en Colombia. ¿Cómo ha avanzado este tema en Colombia en los últimos años y cómo lo sientes hoy a la altura del 2022?

No quería empezar con un comentario muy puntual. Que sí para Alemania es un proceso muy importante por nuestra experiencia histórica con dos guerras mundiales, con el Holocausto, con una culpa increíble y conocemos el valor de la paz. Por eso en Alemania si hay un tema que conocen todos es el proceso de paz. Y como la paz nunca es fácil porque se hace entre enemigos, no pueden sorprender las dificultades que ocurren en este proceso de implementación del acuerdo porque son asuntos, son problemas que tienen que ver con una historia muy larga de Colombia, de violencia, de conflictos armados, y yo creo que vamos por buen camino en este proceso que va mucho más allá de un gobierno, empezando con la reincorporación y estuve mucho en la reincorporación de los ex combatientes. Casi todos siguen en este proceso de reincorporación y eso no es fácil a lograr porque están en regiones pobres, en regiones con poca presencia del estado, con pocas oportunidades económicas legales. Por eso, cada uno que dejó las armas y que se comprometió con la paz merece y necesita nuestro acompañamiento. Estamos para hacerlo. Y yo pienso que un problema central es la violencia, no ha desaparecido del país, es  un desafío para todos y hay que  abordar este gran problema que es la violencia que está tomando nuevas formas todos los días pero quizás es algo cultural y cambiar las cosas culturales es entre lo más difícil y puede ocurrir.

Cuando no piensan las sociedades que han creído en los caminos democráticos no puede ser que todos pensamos iguales. Las primeras cosas que uno tiene que aceptar cuando cree en la democracia es que la gente va a pensar distinto de uno y que eso es absolutamente valido. ¿Pero como construir sobre lo construido? Creo que es parte de la pregunta también siempre de hacer un balance sobre el otro y decir bueno ¿qué hizo el otro y que puedo hacer sobre eso? Quiero preguntarte sobre eso en este momento como, siempre se ha hablado, y lo digo por lo que acabas de decir, siempre se ha hablado de que iba a haber una ruptura terrible entre el gobierno Duque y su antecesor Juan Manuel Santos, de que iban a destruir lo pactado, y que no iba a haber más un proceso de paz, que mejor dicho los de las FARC iban a estar en la cárcel. Y la realidad ha sido otra. No digo que la realidad ha sido perfectamente cumplir lo que se cumplió en este programa.

No, es una maravilla este proceso que está cambiando las opiniones y las posiciones casi de todos los involucrados. Había al inicio una percepción muy clara. No tenemos, no queremos que tener algo que ver con este proceso dijeron algunos. Otros dijeron eso es la solución para todos los problemas del mundo. Y como siempre, en un proceso, los planes que se tienen al inicio se están cambiando. Es un proceso. La paz no es el papel, la paz no es el acuerdo pero la paz es el proceso hacia una implementación e interpretación de lo que significa este acuerdo. Eso es algo que todos los colombianos tienen que saber, que todos tienen que involucrarse, y mientrás más mejor. Es decir que este proceso al inicio tuvo unas metas pero con el tiempo la jurisdicción especial para la paz por ejemplo está avanzando en el tema, están sorprendidos ellos mismos todos los días como me dijo el presidente de la JEP. No sabíamos que iba a ocurrir este problema pero hay que resolverlo y es una creatividad en todas las democracias del mundo porque la complejidad de la causa lleva a una complejidad de contribuciones. Y ese proceso vivo es lo importante, que los colombianos hablen, que discuten, que tengan opiniones diferentes. Pero pensando en el futuro del país. ¿Qué Colombia quieren preparar, crear? Eso es la pregunta. Y eso es la buena oportunidad que nos da este acuerdo de paz.

Hablábamos hace poco de que la comunidad europea, los países europeos tienen sus embajadores y sus representantes en Colombia pero que quizás el embajador que ha intentado y ha tenido una relación más estrecha en los últimos años con el país ha sido usted. La persona que se ha interesado más en venir en las calles, hablar con la gente, conectarse con esta sociedad en la que está representando pues a un país además ultra poderoso, también hay que decirlo, ha sido usted. Y le pregunto por eso como lo vive personalmente pero también en el significado político de eso.

Tengo que admitir que este interés en la gente, en el intercambio con el país en todos sus ejes y partes tiene que ver con mi ignorancia. Mis colegas casi todos son expertos en Latinoamérica, saben todo. Y yo llegué con un conocimiento muy limitado del país. Por eso esta sed de saber, de conocer, de entender un proceso que sigue y me está motivando mucho. Por el momento, hay que decir que la riqueza de este país, la riqueza cultural, la naturaleza pero sobre todo la gente es fascinante. Eso vale la pena. Es muy egoísta de mi parte de hablar con todos.

Pero hablemos un poco de lo que está pasando en Alemania, una transición de gobierno y de lo que ha sucedido también. Hay cambios en la política alemana frente a Europa, frente a Colombia. ¿Cómo se ve Alemania hoy en día, cómo ve usted a Alemania hoy en día?

En Alemania, nosotros tenemos instituciones muy fuertes y entre ellas tenemos partidos políticos con una tradición muy larga. Cien años no es mucho. Hay partidos más jóvenes como los Verdes pero ellos también desde hace cuarenta años están desarrollando su perfil de una manera muy constante y lo que quiera son las estructuras y lo está cambiando son las personas. Alemania no va a reinventar la rueda. Es cierto que no. Y hay intereses estratégicos que no cambian con el gobierno. Un problema por ejemplo es nuestro compromiso con la lucha contra el cambio climático, también con energías renovables. Y un problema que tenemos en Alemania es que nos es fácil aumentar la capacidad en energías renovables. Hay que tener socios. Y a mi juicio, Colombia tiene todo para ser este socio con una estabilidad muy grande. Es una democracia y tiene importancia muy grande en energía renovable. Por eso el hidrogeno verde que todavía no tiene mercado, la producción no tiene demanda, pero eso es el futuro porque eso es una energía limpia. Y Colombia tiene todo para ser este socio. Tienen una hoja de ruta, una estrategia nacional, cómo avanzar en el tema. Y para nosotros, para un gobierno con la participación de los Verdes, va a entender que Colombia es una gran oportunidad para Alemania en esta lucha contra el cambio climático, contra la deforestación, y producción de energías renovables. Ya nos llegan mucho más preguntas como: ¿Cómo está Colombia haciendo en eso? ¿Qué es la idea? Y, decirlo o no, en América Latina no hay muchos países que tengan la capacidad de planear, de implementar, de tener estrategias como lo puede Colombia.

Esa oportunidad ambiental también podemos decir que es una bendición y una maldición. Colombia es uno de los países, tú lo sabes, donde más se asesinan lideres ambientales. uno de los territorios más amenazados y contrasta el mapa en donde están las reservas más importantes con el mapa donde matan a los lideres. Están absolutamente conectados estos territorios donde están amenazados. Y nosotros en las ciudades muchas veces no valoramos estos liderazgos y esto que está ocurriendo allá. ¿Cómo hacer para ver que el medioambiente que esa Colombia que solemos llamar la Colombia profunda es realmente donde está el futuro?

Sí, cómo hacerlo. Es el gran desafío de toda esta política de lucha contra el cambio climático. Tenemos todo un análisis claro y sabemos que hay que hacer algo. ¿Pero cómo hacerlo y quién dará el primer paso? Porque tienes costos, tiene un precio esta política. Pero a largo plazo será mucho más atractivo que seguir con pensamientos de corto plazo, de consumir, destruir la naturaleza, porque sabemos que sin ella nos podemos sobrevivir. Pero la naturaleza no puede meterse en un museo, no puede transformarse en un museo. Hay que asegurar la posibilidad de negocios sostenibles. Es decir el bosque también puede ser un negocio sostenible si no se destruye pero mantiene de una manera que también brinde riqueza. La gente tiene que vivir, y la naturaleza también. Hay que encontrar este balance delicado.

Peter Ptassek
Cortesia embajada de Alemania

 

Cuando uno piensa en lo que pasó en Alemania en la posguerra, aquí es muy preciso en términos económicos lo que algunos economistas llaman el “milagro alemán”, el “asombroso milagro alemán”. No creo en milagros, creo en el trabajo de la gente que esto es lo que hace los milagros, casi siempre. ¿Cómo hace uno para revisar que una sociedad ha avanzado o que ha retrocedido? ¿Qué ubica usted cuando piensa en Colombia y cuando piensa en su mismo país y en retrospectiva dice “Hemos avanzado por estas razones o hemos retrocedido por estas” con toda la complejidad que eso implica?.

La primera cosa que me llega a la mente es que parte del éxito económico de la República Federal de Alemania después de la guerra ha sido la vergüenza de ser responsables de todos los crímenes y enfocarse en el trabajo para dejar atrás este pasado ha sido una motivación muy fuerte creo. Y recibimos mucho apoyo de otros países como Estados Unidos que invirtieron en el futuro de Alemania en un contexto, en un marco de una polarización en un mundo bipolar que en esos días empezó. Son circunstancias que uno no puede copiar en otros lugares. Cada país tiene que encontrar su camino hacia el futuro y lo digo otra vez, Colombia tiene riquezas en la naturaleza, una biodiversidad muy importante y hay que cuidar esta riqueza. Colombia tiene instituciones fuertes, pensando en las Cortes por ejemplo, que no tienen miedo del mundo político a veces. Y eso en otros países de Latinoamérica no ocurre a menudo. Por eso hay que quizás aprender de ejemplos que se encuentran en el país. Estoy pensando en Medellín. Medellín en los años 1990 con una historia muy difícil, Pablo Escobar y el narcotráfico, Medellín se encontró a un nivel muy bajo, muy oscuro y dijeron hay que cambiarlo. Tomaron la decisión de manejar su futuro de una manera contundente apostando por soluciones que funcionan para todos. Y eso es algo que es un ejemplo colombiano. Siempre se dice Medellín es diferente, Bogotá tierra de nadie, no sé si es verdad. Pero hay que referirse a los ejemplos que estén en el país y Medellín a mi juicio es un ejemplo, un poco igual o parecido a la experiencia alemana después de la guerra.

Ahí quiero meter la crisis. Estamos viviendo un momento donde en Colombia hay mucho miedo hacia el futuro electoral a pesar de que el candidato más fuerte en este momento, Gustavo Petro, evidentemente se visibiliza con el Papa y aparece pues lo que han llamado algunos politólogos la “normalización”, mostrando que él también es católico a pesar de que no lo es y mostrando que él también es un buen cristiano y que él puede ser el representante, el hombre familiar y el representante pues del país para generar cierta confianza. Pero lo que hay es miedo. Hay mucho miedo. Y a veces siento que es miedo a lo que no ha habido, miedo al otro como es muy difícil creer. También porque hay malos ejemplos cercanos. Hugo Chávez llego a una dictadura a través de una elección democrática y terminó construyendo su propia dictadura. Hay ejemplos cercanos del miedo. Yo no creo que sea un miedo totalmente infundado. Sin embargo sí tenemos un miedo al otro y yo creo que esta sociedad es todavía muy polarizada en eso. Ustedes han logrado en Alemania hacer coaliciones entre personas que realmente no saben cómo podrían tomar un café juntos. ¿Cómo es eso? ¿Cómo quitarse el miedo de lograr un acuerdo con alguien que piensa completamente distinto? ¿Cómo aceptar que el otro puede estar y bueno por qué eso, por qué nos cuesta tanto?

No sé si es realmente el miedo al otro o si es el miedo al cambio. Este país tiene una resistencia al cambio que sorprende. Y a veces me parece que Colombia no le gusta pensar en el cambio porque es incertidumbre. Si esta persona tiene más poder y otra menos ¿cómo será? Esto es un miedo que también podría tomar la forma de miedo a los demás o al otro. Yo creo que un recurso muy grande son los talentos que tienen los países. Colombia tiene mucho talento y yo vi mucha gente que es muy comprometida y muy motivada a contribuir al progreso en el país. Pero tienen problemas de acceder porque no tienen padres que pueden llamar al director de la empresa. Y hay muchas personas con talento que no quieren tumbar a nadie, quieren hacer parte del éxito y lo pueden. Hay niños y niñas de estratos bajos que siguen trabajando con una energía increíble, con una energía muy positiva porque creen en una Colombia mejor, quieren contribuir. Y esto es quizás el secreto de una sociedad incluyente. Excluir a otros puede hacerse, quizás es interesante pero no llevara al mismo éxito que la participación política, participación económica, participación social. Eso quizás es el secreto.

No puedo dejar de preguntarle ahí, conectando también a una experiencia reciente que tuvimos con Thomas Piketti que pudimos hablar con él también, sobre esta palabra, sobre esta idea de la desigualdad. Yo tengo familia en Alemania, tengo más familia por el lado paternal en Alemania que en Colombia. Casi todos fueron al colegio público y a colegios que quizás no hubieran podido pagar si hubieran estado en Colombia. Cuando uno compara los índices de desigualdad, y no de riqueza porque si hablamos de los de riqueza podríamos entrar en otra discusión, pero solo los de desigualdad, sí somos una de las sociedades más desiguales del mundo, lo somos, quizás la mayor. ¿Por qué? ¿Qué nos pasa? Yo no tengo poder económico embajador para poder decir que no sé qué nos pasa los ricos, no soy rico. Y tampoco quisiera cuestionar solo a los que tienen la riqueza pero  es cierto que la sociedades que han logrado mayor igualdad, han logrado también mejores indices de todo.

No tengo una respuesta fácil, no tengo una respuesta de todo. En Europa nuestra vida y nuestra manera de vivir es como… ¿Cómo es? Estamos pagando muchos impuestos, mucho más que los colombianos. Estamos esperando algo del estado y el estado está más o menos haciendo lo que se espera de él porque es una sociedad… no hay grandes terratenientes en Alemania. Sí hay ricos, hay personas muy ricas pero cada uno tiene la posibilidad de desarrollar su vida, de acceder, de subir. No todos con la misma facilidad, eso sí. También tenemos problemas de desigualdad, en todas las sociedades. Quizás la guerra y la dictadura de Hitler han destruido este pensamiento de herencia. Nosotros no estamos haciendo como siempre los hicimos. Eso es algo que ha permitido a Alemania despedirse de esta forma de desigualdad. Es un precio muy alto. No puedo recomendar a nadie de seguir este ejemplo.

Y algo muy importante, es un poco sobre una reflexión personal, saliendo un poco lo del embajador, yo creo que te gusta mucho tu trabajo, yo creo que disfrutas tu trabajo. Es un buen trabajo también. Pero un poquito sobre ese rol porque luego, y reitero, no vemos mucho ese rol de interesarse tanto en la sociedad, en muchas personas. Tú has dicho acá con cierta humildad que es porque eres ignorante pero yo no creo, creo que es más complejo…Y es también cómo te ha cambiado estar en Colombia, cómo te ha cambiado esta conexión y como es tu interés actual también en Colombia que se ha vuelto también una pasión, un interés y una pasión también ¿no?

Sí. Este país que sigue en una situación nada fácil por la topografía, el territorio, los conflictos armados, la violencia, los asesinatos de líderes sociales, todo eso, es un país que se está buscando un nuevo futuro sin saber cómo hacerlo. Y yo siento muchos paralelos con Alemania que se ve muy rico, se ve muy bien pero en Alemania tenemos una actitud más pesimista de lo que se sabe. Estamos bien, seguimos bien pero si estamos preguntando a la gente ¿cómo piensas será la situación para tus hijos? todos dicen peor. Es una expectativa muy negativa en Alemania que hay que cambiar. En eso nos puede inspirar Colombia. Inspira esperanza esta manera de trabajar juntos en el asunto de rescatar el clima del mundo, rescatar la naturaleza, trabajar más en energías renovables e inspirarse mutuamente en cómo lograr el futuro, cómo manejar el cambio.♦

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Diego Aretz es un periodista y activista Colombiano, ha sido columnista de medios como Revista Semana, Nodal, El Universal, colaborador de El Espectador, ha sido jefe de comunicaciones del Festival Internacional de Cine de Cartagena, jefe de  Comunicaciones del Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos. Así mismo es jefe de comunicaciones del Consejo Nacional de Bioética y consultor de Terre Des Hommes Alemania.

Transcripción: Pauline Serrano

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