Ese extraño oficio llamado Diplomacia

Publicado el Asociación Diplomática y Consular de Colombia

MANUEL TORRES, EMBAJADOR EN ESTADOS UNIDOS: UN DIPLOMÁTICO GLOBAL

 Manuel de Trujillo y Torres, rebautizado por él mismo con el nombre republicano de Manuel Torres, representa un caso interesante de diplomático global, incluso mucho antes que el término globalización fuera acuñado. Nacido en Córdoba, España; en 1764, se convirtió en el primer embajador de Colombia en los Estados Unidos y posiblemente el más efímero de todos los que han detentado esa alta representación diplomática. Pero la brevedad en el cargo fue inversamente proporcional a su inconmensurable legado.

Manuel Torres pertenecía a una familia relativamente acomodada de Córdoba y era sobrino del clérigo Antonio Caballero y Góngora. Se estableció muy joven en Santa Fe de Bogotá cuando su tío fue nombrado arzobispo de la ciudad y más tarde cuando fue designado Virrey de la Nueva Granada. Torres hizo parte del gobierno colonial, en el área de finanzas y comercio. Se sabe que se casó y adquirió una propiedad en las inmediaciones de Santa Marta, en el caribe colombiano.

Manuel Torres. Cuadro en la Iglesia de St. Mary, Filadelfia

Por sus inclinaciones liberales, Manuel Torres se involucró con los criollos ilustrados de la Nueva Granada, especialmente con Antonio Nariño, de quien fue gran amigo. Se implicó en las primeras luchas de la independencia y en 1794 se le acusó de instigar en una conspiración contra la corona española. Esto le obligó a salir del país para exiliarse finalmente en 1796 en Filadelfia, por entonces, capital de los Estados Unidos.

Un detalle interesante es que Manuel Torres, aunque tenía formación militar, fue ante todo un escritor que aportó su inteligencia y pluma para la causa revolucionaria de la independencia. Desde Filadelfia, ciudad en la cual se estableció como exiliado, y con la ayuda del editor William Duane, escribió cientos de páginas, tanto en español como en inglés, que se distribuyeron en el Filadelfia Aurora, periódico dirigido por Duane o en libros como el titulado “An exposition of the commerce of Spanish America” (1816). En este texto describía las oportunidades y ventajas del comercio entre Estados Unidos y los países latinoamericanos independientes. Torres ya proponía un esquema de libre comercio entre las Américas.

William Duane, de sangre irlandesa y fe católica, pudo haber sido el primer embajador de Estados Unidos en Colombia, pues aplicó para esa misión. Aunque no lo consiguió, el Congreso de Colombia le expresó su gratitud en 1821. Un año más tarde, Duane visitó nuestro país, lo que reflejó en un libro titulado “A visit to Colombia”. La amistad entre Torres y Duane llegó a tal punto que fue Duane quien acompañaría al prócer colombiano en el momento de su fallecimiento.

Plaza a Manuel Torres
Placa a Manuel Torres, iglesia St Mary en Filadelfia. Foto Dixon Moya.

Manuel Torres se involucró tanto en la vida intelectual y social de Filadelfia, que ha sido considerado un ciudadano ilustre de la ciudad. Filadelfia era sinónimo de libertad en aquella época, cuna de la independencia de Estados Unidos y centro del pensamiento liberal. En su ciudad de adopción, Torres tuvo contacto con personalidades como el secretario de Estado John Quincy Adams o el banquero Nicholas Biddle, así como forjó amistad con el citado William Duane. No es extraño que algunos historiadores de la ciudad le atribuyan influencia en el origen y crecimiento de la comunidad hispana de Filadelfia.

El hogar de Manuel Torres en Filadelfia se convirtió en el centro de acogida de los revolucionarios latinoamericanos, así fue como conoció a Simón Bolívar en 1806. Años más tarde, trabajaría al lado de Pedro Gual, quien llegaría a ser el primer Secretario de Relaciones Exteriores de Colombia, coordinando acciones y operaciones de apoyo a la campaña de independencia. En 1819, incluso antes de las batallas que concretaron la liberación de Colombia, Torres ya había sido comisionado por Bolívar para realizar gestiones oficiales a nombre de la nueva república. De esta manera, Manuel Torres se involucró totalmente en gestionar préstamos y ayudas, así como en concretar envíos de armas y suministros para las fuerzas colombianas.

Sin embargo, el gran triunfo para Manuel Torres fue el reconocimiento diplomático de Colombia por parte de Estados Unidos en 1821, que fue posible por su insistencia y constancia, especialmente con el secretario de Estado Adams. Este logro, fue reconocido por Pedro Gual, primer Canciller de Colombia y el propio Bolívar. Las buenas noticias diplomáticas contrastaban con las personales, pues la salud de Manuel Torres se fue deteriorando de manera acelerada por el asma y la carga excesiva de trabajo.

El 19 de junio de 1822, a la una de la tarde, Manuel Torres era recibido en la Casa Blanca en Washington por el presidente James Monroe y el secretario Adams para la ceremonia de entrega de cartas credenciales. Así se convirtió en el primer embajador latinoamericano reconocido por Estados Unidos. A pesar de la extrema debilidad por su enfermedad, Torres pudo vivir ese momento de gloria.

St_Mary’s_Church_Manuel_Torres_Plaque_Reveal

El diplomático colombiano fallecería semanas después de aquella ceremonia en su hogar en Filadelfia, a las dos de la tarde del 15 de julio de 1822, a la edad de 59 años. Su funeral fue muy concurrido. Se dice que el cortejo fúnebre, desde su casa ubicada en 355 Walnut Street hasta la iglesia, fue seguido al menos por veinte mil personas que conocían a su célebre conciudadano. Fue sepultado en St. Mary´s Church con honores militares y un obituario en el New York Post lo denominó como el “Franklin de Suramérica”.

El expresidente Enrique Olaya Herrera, cuando fue embajador en Washington, inauguró, el 20 de julio de 1926, una placa de bronce en honor de Manuel Torres financiada por el gobierno colombiano y ciudadanos de la ciudad, que todavía se encuentra en la Iglesia St. Mary en Filadelfia.

El periódico “Al Día” de Filadelfia, para guardar y honrar el legado del diplomático colombiano, ha instaurado unos premios que celebran el aporte hispano en los Estados Unidos en su nombre. No puede olvidarse que Manuel Torres fue, además, precursor en la educación bilingüe publicando manuales de enseñanza para los idiomas español e inglés. Los premios Embajador Manuel Torres se otorgan en diferentes categorías. De igual forma, el periódico ha rescatado la imagen del insigne Manuel Torres, encargándole al pintor colombiano Miguel Torres (sin relación familiar) la elaboración de un retrato del diplomático. Estos gestos deben reconocerse porque el olvido es aliado de la ingratitud y la ignorancia.

Lamentablemente, hay que reconocer que no se encuentra mucha información sobre Manuel Torres quien, además de todo lo expresado, ha sido reconocido como promotor del concepto de panamericanismo. Es posible que existan más fuentes en inglés que en español. Por ejemplo, no se sabe a ciencia cierta lo que ocurrió con su familia y propiedades en Colombia. Invito a los historiadores nacionales a que se interesen por este hombre fascinante, algo que en su momento hizo el historiador y también diplomático, Antonio Cacua Prada.

Ojalá las fechas como el bicentenario tanto del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia y de las relaciones bilaterales con Estados Unidos sirvan para rescatar del olvido a un hombre que fue fundamental para el reconocimiento diplomático de nuestro país por parte de la comunidad internacional. Manuel Torres fue colombiano por el derecho que da el amor y el compromiso, español por nacimiento, estadounidense por muerte; un diplomático global, en el sentido extenso y pleno de la palabra.

*Dixon Moya. Diplomático colombiano de carrera, en el rango de Embajador. Actual Cónsul General de Colombia en Chicago. Lleva un blog en el periódico El Espectador como Dixon Acosta Medellín. En Twitter @dixonmedellin

 

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