Contexto: La controversia en torno al Liceo Francés Louis Pasteur de Bogotá que estalló a mediados de mayo de 2026, se originó tras las alertas difundidas por Caracol Radio y W Radio sobre una inminente «desconvención» o ruptura de su acuerdo con el gobierno de Francia, una situación que amenazaba con la pérdida de un subsidio anual de cerca de diez millones de euros, el retiro de los docentes asignados y la invalidez internacional del diploma del Baccalauréat.
De acuerdo con las denuncias de los medios y los reclamos de la comunidad de padres —cuya asociación llegó a sufrir una suspensión temporal de su personería jurídica por parte de la Secretaría de Educación—, las tensiones con la Embajada francesa surgieron por fallas de transparencia del Consejo de Administración, la abrupta salida del rector Maxime Prieto y sospechas sobre presuntos intereses de orientar el colegio hacia fondos de inversión privados mediante la ejecución de polémicos proyectos de infraestructura.
En días recientes caló en los medios una noticia que, aunque afecta apenas a una minoría, dice bastante sobre la manera en la que las élites bogotanas (y por extensión, las colombianas) se ven a sí mismas y a los demás. El asunto giró en torno a las presuntas decisiones de un órgano de administración del colegio Liceo Francés que involucrarían el predio donde se ubica la institución; un terreno de alta valorización con el “metro cuadrado más caro de Colombia”, de acuerdo con Juan Pablo Calvás, exalumno y periodista de la W Radio, quien reveló varios elementos del caso.
Sin importar si esta era la razón de fondo por la que aquel órgano de administración mantenía relaciones tensas con el Gobierno de la República Francesa, lo cierto es que hubo consecuencias: dicho gobierno —el socio más importante de un proyecto educativo que permanece en el primer percentil de las pruebas Saber— optó por concluir el convenio mediante el cual el plantel recibe subvenciones del Estado francés y su planta profesoral para los niveles preescolar, básico, elemental y medio. De acuerdo con lo manifestado por el embajador de Francia en Colombia, Sylvain Itté, uno de los puntos neurálgicos de la controversia que casi provoca la ruptura es la exigencia de mayor democratización de los órganos de gobernanza de la institución.
Como dato anexo muy relevante en una de las notas matutinas de W Radio/Caracol, y para dar un contexto adicional a la noticia, Julio Sánchez Cristo listaba varios colegios cuyos antiguos predios habían sido convertidos en centros comerciales: el Colegio Andino (hoy Centro Andino, trasladado a Suba); el Colegio José Max León (hoy Atlantis Plaza, trasladado a Cota); y el Liceo Cervantes (hoy Centro 93, con sedes actuales en Chapinero y Usaquén).
Se puede o no estar de acuerdo con la manera en la que los franceses estructuran su esquema de educación pública y universal, pero hay dos puntos en las que coincidimos quienes tenemos o hemos tenido a nuestros hijos en ese sistema: está diseñado para todos y pone a la escuela de barrio en el centro de la vida comunitaria.
Las escuelas públicas francesas no tienen costo para los padres, independientemente de la ubicación del plantel o de los ingresos familiares, pues el único requisito es demostrar que se vive o trabaja en el sector. Así, una escuela pública en un barrio parisino de altos ingresos acoge al hijo de un consejero diplomático y al de la conserje de su edificio, impartiendo los mismos contenidos y suministrando los mismos alimentos.
Esa no es la única diferencia con la educación de las élites en Colombia. Los esquemas de participación en la vida escolar francesa incluyen órganos de gobernanza para los que anualmente se convocan elecciones abiertas. Cualquier padre o madre (sea diplomático o conserje) puede postularse a través de las asociaciones de padres, con obligaciones y derechos estrictamente consignados en la legislación educativa de ese país. La interacción entre padres, alumnos e institución es cotidiana en la administración de los asuntos de la escuela, al punto de contar con “presupuestos participativos” para diversos proyectos de inversión.
Lo del Liceo Francés parecería un problema exclusivo de las clases altas y, ciertamente, en Colombia lo es debido a un modelo que privatizó la educación hace décadas. Este esquema se funda en la concepción de la educación es un acto de caridad o un lujo, y no un derecho fundamental, un factor de cohesión social y la base del progreso económico. Esta visión comercial de la educación privada explica por qué instituciones educativas, incluso las de “élite”, pueden desaparecer un día de un barrio para reaparecer a quince kilómetros de allí, en la sabana de Bogotá, a donde llegan niños mejor adaptados a los asientos de la ruta que a sus propias camas.
Actualización: La crisis, al menos por el momento, se resolvió formalmente el pasado jueves 4 de junio, cuando la Embajada de Francia y el Consejo de Administración emitieron un comunicado oficial conjunto en el que anunciaron la renovación del convenio por cinco años, el cual quedó blindado bajo una reforma estructural de gobernanza plasmada en la aprobación de los nuevos estatutos institucionales que en principio garantizarían mayor participación de las familias y la debida supervisión por parte del gobierno francés. Sin embargo, los padres aún aguardan las decisiones referentes a los cambios en las representaciones del Consejo de Administración y la Asociación de padres.
* Ana María Cristancho Rocha. Economista de la Universidad Nacional. MBA en Relaciones Internacionales, Fundación Getulio Vargas. Consejera de la Carrera Diplomática y Consular. Actualmente presta servicio en el Grupo Interno de Trabajo de Visas e Inmigración de la Cancillería.
** Las opiniones expresadas en el blog corresponden únicamente a los autores y no comprometen a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO-, ni al Ministerio de Relaciones Exteriores.
Asociación Diplomática y Consular de Colombia
Asociación Diplomática y Consular de Colombia. Organización profesional, sin ánimo de lucro, creada en 1981 que agrupa a funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores miembros de la carrera Diplomática y Consular de Colombia.