Ese extraño oficio llamado Diplomacia

Publicado el Asociación Diplomática y Consular de Colombia

DIPLOMACIA MUSICAL, UN CASO PARA RECORDAR*

Gracias al periodista y musicólogo Jaime Andrés Monsalve, quien publicó un artículo titulado “Un merecumbé para los Kennedy” en la revista colombiana “El Malpensante”, tuve el primer acercamiento a la figura de Paul Winter, un músico estadounidense, aún vivo, quien ha sido pionero y visionario al fusionar el jazz con ritmos latinoamericanos como el Bossa Nova y, en este caso, el merecumbé colombiano. Sin embargo, Paul Winter trasciende lo musical, para convertirse en uno de los primeros diplomáticos ocasionales de la cultura, un caso para resaltar.

Sólo para aclarar el término, a quienes no lo conozcan, el merecumbé es uno de los cientos de ritmos musicales que se han desarrollado en Colombia y aunque para alguien sin oído musical, puede sonar igual a la cumbia, no lo es, aunque es un derivado. El merecumbé es un ritmo creado por el legendario músico Francisco “Pacho” Galán, que mezcla la cumbia y el merengue colombiano (diferente al dominicano). Fue un ritmo muy popular en América Latina en las décadas del 50 y 60 del siglo pasado, por lo cual no es extraño que músicos de Estados Unidos lo hubieran conocido.

Paul Winter era un estudiante de la universidad Northwestern en Chicago, intérprete del saxofón, cuando en 1961 formó un grupo musical, el “Paul Winter Sextet”. Tal fue el éxito del grupo con su fusión de jazz y ritmos latinoamericanos, que fueron invitados a un concierto especial en la Casa Blanca, siendo la primera vez que un grupo de jazz se presentó en la sede de la presidencia de Estados Unidos, los asistentes, encabezados por el presidente Kennedy y su esposa, quedaron maravillados.

Como lo relata Monsalve en su artículo, la señora Jacqueline Kennedy los felicitó de manera cariñosa diciendo que “nunca había ocurrido nada igual aquí”, decir eso en una casa en la cual han pasado tantos momentos históricos era un piropo inconmensurable. La banda de jazz tenía una característica muy especial, acorde con su idea de fusión, era interracial, un grupo integrado por músicos negros y blancos, en perfecta armonía. Este era un mensaje potente en un momento histórico de Estados Unidos, cuando se afrontaba el racismo con la defensa de los derechos civiles por parte de los afroamericanos. Como dato curioso, para los cinéfilos, el grupo en sus inicios tuvo como cantante a una compañera de universidad de Paul Winter llamada Ann-Margret, quien años más tarde se convertiría en estrella en Hollywood.

Paul Winter. Tomado de la página https://paulwinter.com/

No es una casualidad que el grupo se hubiera presentado en la Casa Blanca. De hecho, Paul Winter y sus compañeros fueron contactados por el Departamento de Estado (el Ministerio de Relaciones Exteriores de Estados Unidos) para realizar una gira de buena voluntad por América Latina, en un ejercicio de la política exterior de Kennedy que resulta muy interesante para quienes estudiamos o ejercemos la diplomacia, pues es la incorporación de la cultura y de factores positivos, de lo que se ha llamado posteriormente el “poder blando” en las relaciones internacionales.

La llamada Doctrina Kennedy, cuya columna vertebral fue la “Alianza para el Progreso”, fue una serie de iniciativas que intentaron contener el avance del comunismo en el continente americano. El nombre de la doctrina deriva del discurso que el presidente John F. Kennedy dio ante diplomáticos latinoamericanos el 13 de marzo de 1961.

Ese fue el punto de partida de una serie de iniciativas de cooperación en diversos temas, en las cuales el presidente Kennedy se involucró de manera tal que se dijo que él no requería de un Secretario de Estado (Canciller para nosotros), pues él era su propio Secretario de Estado. En Colombia, todavía recordamos la visita que realizó Kennedy en diciembre de 1961, que dejó varios proyectos, entre ellos, uno gigantesco de vivienda popular en el suroccidente de Bogotá, que lleva por nombre “Ciudad Kennedy”.

Aquella visita se dio, en parte, por la buena relación personal entre Kennedy y el presidente colombiano Alberto Lleras Camargo, con quien se había conocido en 1947, cuando Lleras se desempeñaba como el primer Secretario General de la OEA y Kennedy trabajaba como corresponsal de un periódico de Boston, previo a su carrera política. Como anécdota especial, los dos presidentes, que eran católicos, asistieron en la capilla del Palacio de San Carlos, hoy sede de la Cancillería y en esa época de la Presidencia, a una misa. Actualmente, la capilla es la biblioteca del Ministerio de Relaciones Exteriores.

En ese contexto es que se desarrolla la primera etapa del trabajo musical de Paul Winter. El hecho es que el sexteto se convirtió oficialmente en Embajador cultural de Estados Unidos. Patrocinado por el Departamento de Estado, realizó una gira por 23 países con al menos 160 conciertos. En Colombia estuvieron en varias ciudades. La estadía en América Latina, especialmente en Brasil, le permitió a Winter seguir con su trabajo pionero en fusiones con melodías étnicas.

He tenido oportunidad de escuchar la grabación del concierto en la Casa Blanca, que está incluido en el disco “Count Me In 1962 & 1963”. En este álbum se explica que la melodía “Casa Camara” está inspirada en un ritmo mexicano y en el merecumbé colombiano. Uno tiene que tener el oído muy afinado para descubrir ese aporte nacional en la producción de jazz, pero queda documentado ese dato tan interesante.

El recorrido musical de Paul Winter no paró ahí, continúo su trabajo pionero de investigación en música de diversos países, posteriormente conformó el grupo “Paul Winter Consort” que involucraría sonidos del mundo natural, especialmente de animales como las ballenas jorobadas, lobos o águilas, en un proyecto que se ha fundamentado con mensajes ambientales y de protección a la Tierra. En estos momentos, cuando el planeta se enfrenta a la posibilidad de una hecatombe climática por la acción y omisión humanas, la música de Winter nos involucra en la naturaleza.

Durante su carrera, Paul Winter ha recibido varios premios Grammy así como diversas distinciones, dentro de las cuales destaca el premio Global 500 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) que se concede anualmente a personas u organizaciones que se hayan destacado en contribuciones sobresalientes a la protección del medio ambiente.

De hecho, hubo un concierto memorable de Paul Winter Consort, en el marco de la celebración del cuadragésimo aniversario de la creación de las Naciones Unidas. El concierto fue grabado en vivo el 5 de junio de 1984 en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. En él participó con su voz el destacado músico colombiano Óscar Acevedo, pianista y profesor universitario, con “Back Bay Chorale”. Podría decirse que ahora Winter es Embajador de la música y la naturaleza. Si quieren aportar un poco de paz a sus vidas, recomiendo escucharlo. Para los interesados, esta es su página: https://paulwinter.com/

No deja de ser coincidente el reconocimiento de Naciones Unidas a quien en su momento tuvo un interesante rol como diplomático musical de Estados Unidos en un momento clave de las relaciones de su país con el resto del mundo, especialmente frente a sus vecinos latinoamericanos. Un caso de diplomacia cultural, digno de ser recordado.

*Dixon Moya,  es embajador de Carrera Diplomática. Actual Cónsul General de Colombia en Chicago.

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