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El histórico esfuerzo de 58 científicos para salvar al río Magdalena

Este jueves, un grupo de 58 investigadores presentaron la primera publicación que recoge el trabajo científico de años sobre el afluente más importante del país. Aunque el libro levanta alertas de las presiones y amenazas sobre el río, también presenta herramientas para ayudar a su conservación.

En la cuenca del río Magdalena vive el 77% de la población colombiana. / Ilustración: Éder Rodríguez

Por: Daniela Quintero Díaz (@Danielaquinterd)

“Si tuviera que resumir en un par de palabras al río Magdalena, diría que es un río muy noble… Con todos los problemas que puede tener en su cuenca -causados principalmente por el ser humano- nos sigue dando de comer y es el sostenimiento de muchas familias. Pero hoy está agonizando y está pidiendo nuestra atención”.

Las palabras son de Carlos Lasso, líder de la Línea de Recursos Hidrobiológicos e investigador Senior del programa Ciencias de la  Biodiversidad del Instituto Humboldt, quien este jueves presenta junto a Luz Fernanda Jiménez, vicerrectora de investigación de la Universidad de Antioquia, el primer libro que recoge gran parte del conocimiento que expertos y pescadores han acumulado durante décadas sobre el río Magdalena. Titulado “Peces de la cuenca del río Magdalena; diversidad, conservación y uso sostenible”, el libro recopila el trabajo desarrollado por 58 investigadores, 12 universidades, dos institutos de investigación y varias ONG.

En un esfuerzo mancomunado, y con todas las dificultades de la pandemia, autores, coautores, editores y evaluadores se dedicaron el último año a impulsar este proyecto sin precedentes, que ahora forma parte de la Serie de Recursos Hidrobiológicos del Instituto Humboldt. “Del río Magdalena hay muchísima información y varias publicaciones, todas ellas muy valiosas. Pero creo que este es el primer libro que sintetiza y reúne todo ese conocimiento que hay sobre el Magdalena, con el fin de que pueda ser tenido en cuenta, en todos los niveles, para la toma de decisiones”, asegura Jiménez, doctora en biología y quien ha hecho gran parte de su trabajo investigativo sobre peces y pesquerías en este río. (Le recomendamos: Lo que cuentan las 233 especies de peces del Magdalena)

Los desarrollos económicos sobre el río han tenido un alto costo: la degradación ambiental, que ha aumentado drásticamente en los últimos 40 años. / Foto: The Nature Conservancy Colombia

En Colombia, el Magdalena es el río que ha forjado la historia de los asentamientos. Como lo menciona el reconocido antropólogo Wade Davies en su más reciente libro, este río “no solo es la arteria fluvial más importante del país, es la razón por la cual Colombia existe como nación”. ¿Por qué? A su alrededor se asienta más del 77 % de la población del país. Su cuenca genera cerca del 80 % del PIB nacional y su región hidrográfica produce el 70 % de la producción de energía hidráulica, el 70 % de las cosechas agrícolas y el 50 % de la pesca de agua dulce. Sin embargo, todos estos desarrollos económicos han tenido un alto costo: la degradación ambiental, que ha aumentado drásticamente en los últimos 40 años a lo largo de la cuenca. Por solo mencionar algunos ejemplos, las áreas de humedales se han reducido más del 80 %, mientras que las tasas de erosión y deforestación aumentan en un 34 y 70 %, respectivamente. (Le recomendamos: Las amenazas que rodean a los emblemáticos peces del Magdalena)

“Creo que la ciencia no ha logrado transmitirle a la sociedad colombiana la importancia y la relevancia de ese río, incluso para el sostenimiento de nuestra propia sociedad. Esperamos que esta publicación sea un insumo importante para la toma de decisiones acertadas, basadas en la ciencia, en todos los niveles… pero principalmente esperamos que este libro llegue y sea tenido en cuenta por los tomadores de decisiones”, explica Jiménez.

Un recorrido por el Magdalena

“De todos los rios del continente suramericano, el Magdalena es incomparable”. Así comienza el primer capítulo del libro Peces de la cuenca del río Magdalena; diversidad, conservación y uso sostenible que se lanza este jueves. / Foto: The Nature Conservancy Colombia

“El Magdalena es un río pulsátil. Pulsa como un corazón”, señala Lasso. “Tiene una época de inundación, luego se retrae y tiene una época seca… La vida de los pescadores, el comercio, el transporte y las relaciones sociales varían todas en función de ese régimen climático”.

Este libro, que se divide en tres grandes partes, recoge la historia de la cuenca del Magdalena desde el momento en que se levantaron las cordilleras Central y Oriental, hace más de 80 millones de años (y fueron configurando la formación, diversidad y funcionamiento del río), hasta la actualidad. La llamada la historia paleohidrográfica del río nos deja ver por qué es único y merecedor de reconocimientos internacionales, debido al gran porcentaje de especies endémicas que tiene. De las 233 especies que se han identificado en esta cuenca, el 68% son endémicas del Magdalena.

En la primera parte, además de presentar la diversidad y riqueza de las especies de peces, su distribución, comportamiento y hábitats, el libro muestra también todos los beneficios que los humanos recibimos de estos animales (más allá de la pesca). La reducción de contaminantes, el transporte de nutrientes, la dispersión de semillas e incluso el control biológico de plagas y enfermedades tropicales son algunos de ellos.

En la segunda parte se encuentran los principales conflictos por los que nadan, migran y se adaptan o no los peces de la cuenca.  Como señalan los autores, la mayoría de amenazas y presiones sobre el Magdalena son de origen antrópico. Las múltiples formas de contaminación, la modificación de hábitat, la introducción de peces exóticos, la desarticulación del río y sus áreas inundables, la deforestación y la sedimentación son algunos de los temas que esta obra abarca a profundidad. Desde la década de los setenta, por ejemplo, la deforestación ha crecido de manera exponencial: actualmente los bosques primarios no superan el 10% de cobertura. Asimismo, el 95% de las causas del deterioro ambiental en las áreas inundables del río se debe a la ganadería, la agricultura y, una vez más, la deforestación. En un periodo de tan solo 30 años el 88% del área de humedales de la cuenca Magdalena-Cauca se ha perdido.

Otro de los graves problemas del río, es el transporte de sedimentos. Anualmente el Magdalena produce 184 millones de toneladas de sedimentos. Esto equivale, más o menos, a 15 millones de volquetas de seis toneladas al año, 40.000 al día, 1.650 por hora. Más allá de los factores naturales de la sedimentación, factores antrópicos como la deforestación suman 60 millones de toneladas de sedimentos anuales.

Vista del río Magdalena en Neiva. / Foto: Carlos A. Lasso.

Tras presentar y hacer un análisis detallado de la biodiversidad, las presiones y las amenazas del Magdalena, el libro muestra también que, hasta ahora, los esfuerzos y las medidas de manejo y conservación que se han tomado en el país han sido insuficientes. Por eso, en la tercera parte, los investigadores presentan nuevas propuestas, herramientas y estrategias de conservación para la cuenca. Allí también hacen una serie de recomendaciones para que las comunidades que viven del río, el país y, particularmente, los tomadores de decisiones puedan intervenir para gestionar y conservar de mejor manera este eje articulador fundamental para el país. (Puede ver: Ampliar la visión de conservación: el reto para preservar la cuenca del Magdalena

Lo principal, señalan, es promover una visión ecosistémica que tenga en cuenta que todo lo que modifique la ecología y el funcionamiento de la cuenca va a tener impacto en el río, sus peces y “los colombianos que viven con él, para él y de él”, como se señala en el libro.

“Espero que luego de leerlo las personas reconozcan el río Magdalena no solo porque ofrece peces, o porque es una ruta para transporte de carga, sino porque es una de las 10 cuencas a escala mundial que recoge el mayor porcentaje de especies endémicas, porque por su conformación geológica y su geografía lo hacen tremendamente particular y, además, porque es uno de los ríos más importantes en la producción de agua”, señala la bióloga.

“Tenemos que redescubrir el Magdalena. Aunque es el río que está más estudiado, todavía nos quedan muchísimas cosas por conocer. Lo importante es que de ahora en adelante pongamos en marcha todos los modelos y teorías que ya se conocen, con un abordaje de ecosistema, y con funciones para cada uno de los responsables”, agrega Lasso.

Hoy el libro llega a muchas bibliotecas de municipios ribereños, asociaciones de pescadores, corporaciones autónomas regionales, ministros, empresas, ganaderos y agricultores. “Muchas veces los libros se publican y se quedan guardados en la oficina del editor. Aquí pudimos llegar a esos espacios donde la gente de diferentes esferas puede usarlo realmente y, con base en lo que encuentra y conoce, puede tomar mejores decisiones en todos los niveles”, concluye Jiménez.

*Puede ver el lanzamiento del libro aquí: 

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