Bajolamanga.co

Publicado el Bajolamanga

«Triálogos» para una sociedad tricolor, porque no es cuestión del olvido

Me es muy inquietante lo efímera que es nuestra memoria, lo fugaz que es nuestra capacidad de nítido recuerdo, lo pronto que omitimos lo que pasó ayer. Y no es que nos invite entonces al rencor ni mucho menos al resentimiento pero si considero que existe un “triálogo” necesario de “aprendizaje”, un triálogo imprescindible en nuestro proceso de “memoria” en la Colombia de hoy.

Siempre he pensado que la comprensión de otras lenguas nos permite no solo ampliar nuestros horizontes intelectuales sino que nos permite darle una mirada distinta al mundo en el que vivimos, al mundo que creamos. Me ha maravillado siempre la forma en la que muchas palabras se convierten en otras completamente diferentes al ser traducidas, al ser utilizadas en otra lengua y contexto. Apprendre par coeur, learnbyheart,aprender¿por corazón?, ¿pero por qué realizar tan complicada tarea como lo es la de la memorización y ahora…“por corazón”? ¿y es que podemos pedirle a tan importante órgano que mantiene la vida en constante flujo, que además de bombear sangre a más de 50cm/seg …aprenda? Porque la base de cualquier proceso cognitivo está siempre en el asimilar, en el comprender y es por eso que considero que el aprender como lo es en el francés y en el inglés, por corazón, es el pilar del actual triálogo.

Continuando, encuentro ahora que no es casualidad que precisamente la palabra “recordar” venga del latín “recordare” donde el prefijo resignifica de nuevorepetición y cordis significa literalmente corazón. Recordar es entonces “volver a pasar por el corazón”, despertar a quien antes estaba en un estado de inconciencia, recordar es revivir, desenterrar. ¿Pero puede entonces uno recordar un suceso que no fue antes almacenado, comprendido, asimilado?, ¿puede uno volver a pasar por el corazón algo que ni siquiera estuvo allí en un primer instante?

Y llegando ahora a la última nota de este acorde tríadico para nuestra sociedad colombiana, está aquella palabra que contiene en sí misma la dualidad y acerbidad de tanto el olvido como el recuerdo, de la herida y la cicatriz, de la lágrima y el pañuelo. De la raíz indoeuropea de dar y del latían derivado de donare está perdonar, el decidir no sentir resentimiento hacia aquel que realiza una ofensa, mas no el olvido de la ofensa recibida, ni tampoco la omisión mental de ésta. Pero esta tercera, pienso, debe ser una actitud al llevar a cabo la segunda, porque al contrario de lo que dicen por ahí, pienso que el tiempo no cura las heridas, mas si las cubre de tierra día a día, las cubre del polvo que trae consigo el trajín y el afán de lo cotidiano, pero que con una simple brisa pueden volver a abrirse asomando otra vez el daño y el dolor.

Triálogos no son más que el equilibrio entre tres partes iguales que considero son las bases para construir o, en su defecto, reconstruir nuestra memoria; triálogos son una reflexión nocturna que puede ser errada o equívoca para muchos, pero encuentro esta noche escrita entre los aromas del café amargo que me mantiene insomne. Triálogos son la comunión de los tres colores de nuestra bandera, triálogos son una nueva oportunidad para no repetir los hechos, para no seguir, como lo escuché hace poco, sembrando cruces en el hoy, para dejar de vivir nuestra realidad en monólogos compartidos y empezar a edificar una sociedad desde el triálogo.

Los invitamos a seguir Bajo La Manga en Twitter: @bajo_lamanga y a visitarnos en www.bajolamanga.co

Comentarios