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Tragedia ambiental en Necoclí. Segunda entrega

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Como la mayor tragedia ambiental en la historia de Antioquia fue calificado el incendio alrededor de la ciénaga de la Marimonda en el municipio de Necoclí, Urabá Antioqueño. ¿Qué fue lo que pasó allí? Si usted aún no está enterado lo invito a ponerse al día leyendo la primera entrega de este informe: http://bajolamanga.co/index.php/component/k2/item/648-necocli-es-hora-de-decir-no-mas

¿Por qué la mayor tragedia ambiental en la historia de nuestro Departamento? ¿Qué características particulares tenía este territorio? ¿Por qué configuraba un espacio tan importante?

Luz Ángela Peña Marín, secretaria de medio ambiente de la Gobernación de Antioquia, explicó la importancia de este territorio y la magnitud de la tragedia: “Necoclí, en el Golfo de Urabá, por su ubicación geográfica alberga ecosistemas únicos en el planeta. Ese ecosistema era ya un Distrito de Manejo Integrado, que quiere decir que era una zona que ya estaba declarada de reserva. Era, además, el mayor estuario que teníamos en el planeta, y cuando me refiero al planeta es porque había unas especies únicas en ese territorio”.

Imaginémonos que se quemara medio municipio de Envigado, la pérdida de más de 350 especies ¡Esto es un asunto trágico! ¿No? 1430 personas necesitaron 19 días para apagar este incendio. ¿Se imagina entonces cómo sería la magnitud de éste? Eso aclara que no fue una chispita, un chambuscadero o que esto es un escándalo como en muchos casos se ha expresado o se ha querido mostrar.

La Gobernación de Antioquia conversó con el docente Julio César Hurtado Alarcón, del programa de Biología de la Universidad EAFIT, específicamente en el área de ecología y conservación de recursos genéticos. El profesor llamó la atención sobre las grandes pérdidas que dejó el incendio y dejó claro que es necesario tener más control sobre las prácticas agrícolas erróneas que pueden acarrear graves consecuencias para el ambiente.

Particularmente el profesor Hurtado llamó la atención alrededor de las “quemas controladas” para preparar las tierras para cultivo. Él considera que estas acciones no se deben permitir especialmente en zonas vulnerables, debido a los riesgos inherentes para el ecosistema.

Hoy hay posiciones encontradas frente al uso de las quemas controladas. No han sido pocos los casos en el departamento en el que éstas han perdido su calificativo y se han salido de control ocasionando grandes problemas para vecinos o como en este caso para el medio ambiente.

Hay entonces una tarea pendiente: educar alrededor de las tradicionales quemas controladas y generar legislación al respecto. No podemos quedarnos parados observando cómo se nos va el medio ambiente, cómo desaparecen estuarios y cómo se esfuman, literalmente, las ciénagas de nuestro territorio, para convertirse en amplios potreros.

La segunda tarea que tenemos como ciudadanos es no dejar que el tema se apague. Hay que seguir hablando de Necoclí. Esta tragedia tiene que convertirse en la bandera de la lucha para la protección del medio ambiente. No podemos permitir que manos inescrupulosas decidan que el estuario más importante del planeta es un chamicero que ocupa tierras y que podría ser más productivo para meter vacas. No podemos dejar en manos de un pensamiento tan ignorante como éste la vida de más de 350 especies.

La semana pasada Necoclí fue protagonista en los medios de comunicación y en las redes sociales. La incineración de 4.000 hectáreas de bosque alcanzó en twitter la posición sexta en el trending topic nacional. Mientras en Facebook varios jóvenes publicaron fotos con el mensaje ‘No a la quema’.

De otro lado, estudiantes de la región se manifestaron con acciones. Ellos decidieron pasar del trino al hecho con la siembra de 500 mangles. Fueron 30 estudiantes de la Institución Educativa Eduardo Espitia Romero los que decidieron defender el medio ambiente y movilizarse para con su aporte mitigar la catástrofe. Un gran ejemplo: pasaron de la queja a la acción, pasaron a proponer, pasaron a defender un territorio común.

Con el incendio apagado en su totalidad y las ruinas expuestas ante los ojos de todo el que alguna vez pase por allí, llegó la hora de ponernos a trabajar. Desde ya las autoridades ambientales del departamento y la Secretaría de Medio Ambiente trabajan fuerte en el plan de recuperación de esta área. Ahora,  ya sabemos que ni en medio siglo veremos la recuperación de este territorio.

Además, ya está en manos de las autoridades judiciales el caso. Los presuntos implicados en el hecho deberán ser investigados y procesados porque éste es un delito ambiental. La justicia de este país debería dar ejemplo con celeridad en el tema. Debe quedar claro con un castigo ejemplar que el medio ambiente es un tesoro de la humanidad y atentar contra él es un problema de la mayor gravedad.

Por otro lado las actividades de educación y movilización ambiental continúan. Está visto que nunca será suficiente trabajar en la concientización alrededor de la necesidad de proteger nuestros recursos naturales.

¿Y nosotros, los de las redes, qué tarea tenemos? No dejar morir el tema. Hay que insistir, persistir y nunca desistir. Sólo la presión social hará que esto no vuelva a ocurrir. No podemos dejar que se nos queme el planeta. ¡No! ¡Con este incendio se nos robaron un pedazo de nuestra historia, de nuestra vida, de nuestro pulmón! ¡No nos podemos quedar manicruzados!

Que nunca se nos olvide: “hemos perdido un ecosistema de mayor importancia en el país. Y cuando digo perdimos es porque no lo vamos a recuperar. En 50 años en cuidados intensivos no logramos tener ni una tercera parte de lo que teníamos allá, de esta gran pérdida. Ésta es la más grande tragedia ambiental que hemos tenido en Antioquia y por eso es muy importante que no nos vuelva a pasar”, Luz Ángela Peña Marín.

 

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