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Las lecciones que está dando el DIM

Por: Andrés Preciado (@andrespreciado3)

Voy a decirlo con franqueza, soy hincha de Nacional, pero no un hincha cualquiera, soy abonado hace años, voy sin falta a los partidos, veo por televisión los que son de visitante, tengo camisetas y demás utensilios del verde. En fin, soy hincha en serio, de los que sufren y gozan, de los que putean y defienden.

En mi condición verde a muchos se les hará extraño lo que voy a escribir, pero me veo movido a hacerlo por la increíble situación que recientemente hemos evidenciado en relación al comportamiento del rival de patio, el Deportivo Independiente Medellín.

Tres son las lecciones que el DIM nos viene dejando partido a partido, por DIM me refiero al equipo propiamente (jugadores y directivos) pero también a su hinchada. La primera es la constatación que una organización bien administrada es exitosa, en el fútbol esto equivale a decir que un equipo bien dirigido puede ser ganador sin depender de individualidades o aun careciendo de ellas. En el caso del DIM es claro que hay una cabeza que dirige con propiedad y conocimiento, el timonazo financiero en cuanto a boletería es algo que todos los equipos empezarán a emular, gústeles o no, por ser un modelo eficiente y muy rentable.

Lo anterior también se nota en la dirección técnica del equipo: hay que decirlo, el DIM no está plagado de grandes jugadores, de hecho tiene 2 de renombre, un arquero rutilante que hace gala de su calidad cada partido y un goleador nato que mete y mete goles haciendo parecer fácil el asunto. Los demás, con todo respeto, son jugadores promedio, cumplidores pero no virtuosos del balón, incluso aquellos reencauchados que con cierta edad aportan, que fueron promesas y tiene buenos presentes, pero que claramente son de chispazos esporádicos.

La segunda lección la da la hinchada. Luego de un centenario muy pobre en fútbol los hinchas no tenían ningún incentivo más allá de su amor por el equipo para atender al llamado que la dirigencia hizo de abonarse y llenar el estadio cada 15 días. La respuesta no solo fue masiva y exitosa sino que además lo hinchas rojos cada que su equipo salta a la cancha dan un espectáculo de alegría que todos los demás hinchas envidiamos. Incluso el seguimiento de los rojos da hasta para poner en aprietos a las autoridades que no saben cómo controlar el flujo enorme de carros el día de los partidos y tampoco los ingresos controlados de los abonados y su forma de acomodarse en las sillas asignadas. Tenemos un estadio para grandes encuentros pero cuando los mismos se dan la logística de ciudad colapsa ante ellos, las autoridades y el equipo tienen que ponerse al nivel de la magnitud de los aficionados.

La tercera y más relevante es una lección de cultura y seguridad. Si llenamos los estadios de hinchas que se comportan bien cada vez hay menos espacio a los delincuentes que acaban con la fiesta del balón. El rojo está demostrando que un equipo organizado con hinchas fieles es más potente que cualquier bolsa de dinero para contratación, ahí van rumbo a la final con muchas posibilidades de salir campeón, cosa que a mí me alegra, en especial, por el ejemplo de su afición.

Nota: Jorge Giraldo es de lejos el hincha más fiel del DIM que conozco, sé que esta columna le va a gustar. Tengo otros amigos rojos dignos de admirar, Daniel Yepes es de lejos el más bulloso.

 

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