Bajolamanga.co

Publicado el Bajolamanga

Ganar a como de lugar

“¡Empezó la campaña!” anuncian con entusiasmo los analistas y medios de comunicación locales con las noticias de rumores, peleas y traiciones que ya se conocen de los candidatos a estas elecciones locales de 2015.

Así, cada día son más comunes las cadenas de whattsapp llenas de chimes o exageraciones, las fotos de los candidatos en malas o regulares compañías, y los tuits, hashtags y publicaciones en Facebook llenas de desprecio, enemistad o malicia. Por supuesto, parte de esta ola de información sobre los candidatos es necesaria dentro del proceso democrático y en algunos casos puede representar alarmas electorales sobre riesgos para las elecciones. Sin embargo, el ritmo de las publicaciones, la saña en algunos casos y la desconfianza de las fuentes y aseveraciones en otros, puede hacerle mucho daño a lo que pretendemos hacer en octubre.

Porque en el medio del fuego cruzado hay miles de ciudadanos que desencantados, no saben qué hacer con todo eso ¿quién dice la verdad? ¿quién está mintiendo? O mejor ¿quién dice “mentiras piadosas” o “verdades a medias”? Las elecciones no deberían reducirse a un proceso de encontrar pillos, desenmascarar hipócritas o coger mentiras.

Por supuesto, esto no quiere decir que ignoremos los recorridos, amistades o propuestas de nuestros candidatos o que hagamos oídos sordos a todo lo que dicen los medios y las redes sociales. En algunos casos –obviamente- un rumor es el primer paso de una acusación y una foto sacada de un viejo baúl puede convertirse en parte de un acervo probatorio. Es decir, que siempre hay que reconocer el potencial de control político de la competencia electoral, que cuando las fuerzas políticas se enfrentan, la pelea de lanzarse barro unos a todos puede llegar a prevenir que personas con verdaderos problemas lleguen a ocupar un cargo de elección popular.

De hecho, en política las compañías, el recorrido y los padrinazgos importan. A un candidato hay que mirarle la hoja de vida, las propuestas y los amigos. En ese orden. Pero a este ejercicio hay que darle el beneficio de la duda ciudadana, con el juicio de la responsabilidad del buen votante, y no, el afán neurótico de la revista de chismes o el expediente de la Fiscalía. Mi preocupación es que la sangre caliente de la contienda electoral no nos permita hacer precisamente esto: juzgar con justicia a los injustos, superar nuestros prejuicios frente al enemigo político y aceptar la posibilidad de que el otro también puede competir sin representar la maldad o estar del todo equivocado.

Ese es el llamado, quizás un poco inocente, en esta locura colectiva a la que llamamos elecciones, a premiar la sensatez y la honestidad, a buscar la prudencia y ejercitar el beneficio de la duda. Porque, en efecto, ya empezó la campaña.

Los invitamos a seguir Bajo La Manga en Twitter: @bajo_lamanga y a visitarnos en www.bajolamanga.co

Comentarios