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El poco poder de Santos

Por: LAURA GALLEGO (@lauragallego)

A una semana de hacer formal 4 años más de transito por “La Tercera Vía” hay asuntos que me dejan un sinsabor que quisiera poner sobre la mesa y que nuevamente me llevan a la pregunta por las instituciones. A este gobierno hay que ponerle atención no por su exceso de poder, sobre todo por el poco.

La Tercera Vía es el énfasis que ha querido darle Santos a su concepción sobre el tipo de políticas y la apuesta de gobierno que quiere seguir consolidando en estos 4 años que se vienen. La prosperidad para todos y el buen gobierno orientado a la eficacia, la eficiencia, la transparencia y la rendición de cuentas, se dice, es el camino. Un liderazgo político que entiende que para gobernar de la mejor manera la clave está en entender que “el mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario”. Esto es supuestamente pragmatismo con principios y valores.

Por supuesto este camino no lo ha trazado Santos a nombre propio. Detrás tiene una serie de elementos teóricos y algunos personajes de la vida política internacional que, a sueldo o no, lo han respaldado en esa nueva “visión” del desarrollo para Colombia.  Líderes como el ex presidente de los Estados Unidos Bill Clinton, el ex primer ministro británico Tony Blair, entre otros, han visto con simpatía La Tercera Vía, como una alternativa para aplicar lo mejor y a conveniencia el  neoliberalismo, la socialdemocracia, el conservadurismo y el liberalismo, de tradición todas europeas, en nuestro territorio latinoamericano, más específicamente, en Colombia.

La intención es seguramente loable. Parto de entender la búsqueda de nuevas alternativas para comprender el devenir político del país como una opción importante y destacable. Pero en términos sustanciales vuelvo a preguntar ¿Cuál es el Estado que queremos? ¿Cuáles son las instituciones que respaldan una visión de desarrollo particular que buscamos consolidar?

La implantación de este tipo de modelos en países como los nuestros, entendidos como estrategias de modernización y progreso, pueden derivar en situaciones no deseadas y disfuncionales, por nuestras diferencias históricas respecto de dichos modelos. La idea según la cual un buen gobierno se evalúa en función de la eficacia y la eficiencia, y pretender que pueda tener los mismos efectos que en los países anglosajones, evidencia el desconocimiento que tiene la influencia del contexto y sus dinámicas sobre los impactos de una decisión política, de una apuesta de gobierno.

En América Latina, o al menos en Colombia, antes de cuestionarse por qué debe ser el Estado y cuáles son los instrumentos que deben guiar su accionar, preguntémonos por el tipo de Estado que queremos institucionalizar, démonos la tarea de debatir sobre el modelo de Estado que buscamos, sus reglas y sus valores ideológicos y administrativos. La Tercera Vía lleva incorporado una serie de supuestos y principios ideológicos alrededor de la economía, la política, la cultura institucional y administrativa que han nacido en países que, con anterioridad, sí hicieron el esfuerzo de definir previamente su modelo de Estado.

Y es que, importar o imitar modelos ajenos en países como el nuestro aumenta las posibilidades de fracaso y pone en riesgo las instituciones. Bien conocemos que del deber ser no deviene necesariamente el ser, y si es cierto que, por ejemplo, un ideal claro de la administración moderna entiende que la gestión directa de ciertos servicios públicos puede articularse a una red de instituciones públicas y privadas para hacerlas más eficientes, el poco control sobre los ejercicios de planificación y evaluación de los servicios que hoy nos caracteriza y que evidencia la reproducción de una serie de crisis como las de Tumaco, la Guajira, Buenaventura, Chocó, San Andrés, entre otras, termina por reproducir problemas de capturas institucionales a manos de ilegales y otra serie de prácticas de corrupción o abandono del Estado que deja muy mal situado el ejercicio de lo público..

Aunque las estrategias asociadas a lo que Santos ha llamado La Tercera Vía pueden ser importantes, su implementación debe ser el resultado de una instrumentalización acorde con el contexto, la tradición histórica y la cultura política y económica de este país. Que el presidente de la prosperidad no entienda que sin el contexto histórico y político institucional su modelo es incompleto e imperfecto, es muestra justamente de su “poco poder”.

 

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