Bajolamanga.co

Publicado el Bajolamanga

Derecho a morir

Por: 

Mucho se ha hablado últimamente sobre los derechos humanos. Y mientras que algunos los consideramos fundamentales para que una sociedad pueda vivir en paz, respetando a las mayorías y minorías por igual y permitiendo que la vida se lleve con la mayor dignidad posible, otros consideran que éstos son caprichos de algunos que quieren llevar una vida de libertinaje lejos de los designios de Dios y de la Iglesia católica.

Colombia siempre ha estado en el lado de los que quieren vivir como la biblia y los jerarcas de la Iglesia lo han determinado y a pesar de que en la Constitución de 1991 se declaró que Colombia es un estado laico en el cual supuestamente los derechos humanos están por encima de lo que dictan las religiones, todavía se dan debates en los cuales la Conferencia Episcopal Colombiana y algunos otros fanáticos religiosos con poder político, si bien pueden opinar como lo puede hacer cualquier colombiano, no deberían exigir que se legisle basándose en las leyes o mandamientos de una religión.

Afortunadamente en los últimos años se han tomado decisiones que se alejan de ese corte religioso y protegen los derechos fundamentales basándose en que “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica”.

Este mes se dio un debate sobre un derecho que para algunos es el más humano de todos, el derecho a morir dignamente. Luego de que la Corte Constitucional le ordenara al Ministro de Salud que diseñara y planteara una hoja de ruta para que la eutanasia comience a ser aplicada a pacientes terminales, la iglesia católica y otros fanáticos religiosos como el procurador y el concejal Marco Fidel Ramírez comenzaron a presentar argumentos en contra que, finalmente, son sus opiniones personales escudadas en excusas para no permitir algo que tanto se necesita en un país como el nuestro.

Por ahora sólo se aplicaría a pacientes terminales mayores de edad, no a aquellos con enfermedades degenerativas. Ojalá esto sea un gran paso para comenzar a alejarse de aquellas opiniones de corte católico que sólo buscan mantener una tradición sin tener en cuenta que los tiempos cambian y que los derechos fundamentales están por encima de todo.

Otra cosita: aquí la historia de la semana del libro “Los hijos de los días” del gran Eduardo Galeano

Abril 30

Las rondas de la memoria

Esta tarde del año 1977, se reunieron por primera vez catorce madres de hijos desaparecidos.

Desde entonces, buscaron juntas, juntas golpearon las puertas que no se abrían:

—Todas por todas —decían.

Y decían:

—Todos son nuestros hijos.

Miles y miles de hijos habían sido devorados por la dictadura militar argentina y más de quinientos niños habían sido repartidos como botín de guerra, y ni una palabra decían los diarios, las radios, ni los canales de televisión.

Unos meses después de la primera reunión, tres de aquellas madres, Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Eugenia Ponce, desaparecieron también, como sus hijos, y como ellos fueron torturadas y asesinadas.

Pero ya era imparable la ronda de los jueves. Los pañuelos blancos daban vueltas y más vueltas a la Plaza de Mayo, y al mapa del mundo.

 

Esta y otras columnas podrá leerlas en www.bajolamanga.co (@bajo_lamanga)

Comentarios