Bernardo Congote

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¡Macías el Escapista!

Hacía tiempo lo esperábamos. Después de Houdini pasaron décadas para hallar a otro gran escapista. Nació en el Huila, se apellida Macías y, a la sazón, dedica sus tiempos libres a presidir el Congreso de Colombia.

Luego de que durante cuatro años de la legislatura anterior se le vio llevando y trayendo razones, el pasado 7 de agosto se auto graduó como escapista profesional. Ya sabíamos que, en artilugio singular, se había hecho dizque bachiller del ICFES. Hasta entonces teníamos por cierto que el ICFES era el Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior. Es más, Santos le tenía director y le asignaba presupuesto. Pero una vez presentadas sus credenciales para la legislatura actual, vinimos a saber que el ICFES también gradúa bachilleres por allá en el Huila, su tierra natal.

Pensábamos haber tenido suficiente con el nunca bien ponderado “embajador de la India” paseándose de salón en salón por entre la ilustre clase dirigente de Neiva. Eso ocurrió por allá en la prehistoria de esta Patria Boba. Pero faltaba más. De esa misma tierra ubicada al sur del Cerro de Pacandé, estaba germinando un encantador fenomenal, un artista sin igual: el hoy congresista Macías, a alguna hora de las tardes graduado bachiller por el ICFES.

Pero ¿Qué nos tenía guardado Macías? Unas maromas de escapismo hasta ahora desconocidas. El siete de agosto de 2018, se dejó venir con un discurso de posesión presidencial cuyo inventario destructivo del gobierno anterior logró hacernos olvidar que estábamos posesionando a un adolescente como Presidente.

Fueron tan estrambóticos sus torpedos artificiales, tan toscas las cifras sacadas del sombrero, en fin, tan penoso el memorial de agravios construido contra Santos aquella tarde, que a Macías se le olvidó que Uribe le había ordenado celebrar, no lamentar, el inicio del gobierno presidido por el Centro Democrático.

Los que vimos a Macías y a su grupillo durante los últimos cuatro años dedicados a oponerse a cuanta iniciativa formuló el gobierno Santos, nos topamos con la sorpresa de que la oscura oposición uribista; su vociferante capacidad de torpedeo; la donosura agridulce de sus damas; la vetusta retórica de Obdulio y, en fin, sus reconocidas intentonas para destruir el proceso de paz ¡nunca existieron!

El Centro Democrático con Uribe a la cabeza y Macías por detrás, no habríua tenido algo qué ver con el presunto panorama gris oscuro de Santos. Nada qué ver con los proyectos de ley torpedeados. Nada qué ver con la intentona de desbaratar la JEP. Ninguna de sus trasnochadas vigilias fue real. La oposición uribista ¡nunca existió! Santos se habría tirado, él solito, a Colombia.

La carretilla con pollitos que vimos manejar a Uribe sacándolos a todos, a todas y a Macías del Salón Elíptico para no votar una tras otra decisiones trascendentales, fue pura ficción. ¡Nunca ocurrió! El vociferante Mejía, cuate de Macías por demás, que se despachaba cada tanto con un vocabulario soez contra sus colegas congresistas, tampoco dijo algo alguna vez. ¡Cómo se nos ocurre!

El Centro Democrático de Uribe, Cabal, Paloma, Macías y los otros pollitos, hicieron una oposición destructora parece que en Guatemala. O de pronto en Venezuela, aunque no reconocemos sus nombres en el Parlamento Opositor destruido por Maduro. ¡Pero nunca en Colombia!

Por eso el pasado 7 de agosto, Macías el Escapista, se dejó venir con un sartal de frases que parecían armadas por un preescolar, no por un ilustre bachiller del ICFES. Bajo la gris blancura de los paraguas que adornaban la Plaza de Bolívar aquella tarde que pasó de lluviosa a maravillosa construcción escapista, Macías durante varios minutos se mostró capaz de hilar frase tras frase acusando a Santos de haber sido, al tiempo, Gobierno y Oposición. Porque ellos, los opositores democráticos ¡nada habrían tenido qué ver con el presunto desastre!

Macías pretendió zafarse de las cadenas que ató la oposición uribista durante el pasado gobierno, de una manera que envidiaría Houdini. Es más. Frotándonos los ojos y dejando descansar nuestros oídos, bien podría ocurrir que ahora Uribe hace milagros: de un día para otro convierte bachilleres del ICFES en unos escapistas de dimensión interplanetaria. Este, por si hay dudas, se apellida Macías, se llama Ernesto y viene de la tierra del embajador de la India.

Nietzscheana. El partido de los peores ha reinventado el escapismo como táctica.

Platónica. Macías no forma parte del Centro Democrático. Quien ose afirmarlo es un vulgar conspirador político. Es más ¡el Centro Democrático existe y no existe al tiempo! ¡Es un partido divino! (nos anunciaron días atrás por allá en la cárcel Picota días atrás un miembro del notablato preso por secuestro).

Platónica 2. El Desierto de la Tatacoa se está revelando últimamente como fecunda tierra de magos y escapistas.

 

Bernardo Congote es profesor universitario colombiano y miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (Argentina).

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