Bernardo Congote

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La “colombianización” de la Argentina

Así concluye una nota de Jorge Fernández en La Nación, refiriéndose a algunos problemas de la Provincia de Buenos Aires[1]. A pesar del cierto tufillo revanchista que contiene el paralelo, desde Colombia, paradójicamente, lo celebro. A condición de que nos digamos algunas verdades.

 

Es cierto que Colombia y Argentina se unen en varios asuntos destructivos. El primero y peor de ellos, su afinidad narco cultural. No habría sido gratuito que los herederos de Pablo Escobar eligieran a Buenos Aires como su nueva residencia, años ha. No habría sido suficiente explicación de ello que Medellín, su patria chica, hubiera sido en el siglo XX la vitrina más importante del tango por fuera de la Argentina. Hubo algo más.

 

En efecto, puede ocurrir que, en la Argentina, también como ocurrió en Colombia, prácticas que por décadas destruyeron el andamiaje republicano, hubieran abierto el hueco por entre el cual se profundizó una castrante cultura mafiosa. Cultura de la que Nestor y Cristina Kirchner se hicieron reyes indiscutibles.

En Colombia esa cultura no empezó con Pablo Escobar. Éste sólo hizo movilizar cocaína y marihuana por los mismos caminos que transitaron los contrabandistas antioqueños trayendo y llevando ilícitos. Esos contrabandistas adquirieron con los años un estatus empresarial y financiero.

También la Argentina se duele del abandono irresponsable de su prosperidad socio política de finales del siglo XIX. De la forma en que el justicialismo habría regalado las riquezas sin sembrar una cultura del trabajo productivo hacia adelante. Lo que explicaría su negligencia en el control de fronteras que, sin dudar, los mismos argentinos califican de porosas.

Territorio de generosa amplitud también como Colombia, a la Argentina le habría quedado difícil imponer soberanía en toda su extensión. Y el hecho de que las provincias norteñas estén ubicadas cerca a Bolivia, explicaría en buena parte los caminos iniciales de la droga hacia el interior penetrando esas porosas fronteras. Un fenómeno que apenas lo habría venido a develar el régimen de Cambiemos a partir de 2015.

De pronto el Frente Nacional colombiano se parece al régimen peronista. Durante 170 años de su existencia republicana, un bipartidismo corrupto y violento ha gobernado a Colombia conservando privilegios de élite y economías extractivistas. Téngase en cuenta que hasta el nacimiento de las FARC en los años 60, Colombia padeció aproximadamente un conflicto civil violento cada 2,5 años[2].

Es posible, por tanto, que la Argentina durante los que allí llaman “los últimos setenta años” de la égida peronista y el golpismo militar, hubiere cocinado su versión propia cultura mafiosa, madre a la vez del narcotráfico. Los recientes hallazgos de la llamada “década saqueada” lo confirmarían[3]. No habrían sido los Kirchner propiamente los inventores de la corrupción y la presión violenta en la Argentina. Tal como lo hicieron Escobar y sus pares en Colombia, guardadas ciertas proporciones el kirchnerismo y su brazo armado, la Cámpora, crecieron en medio de un antiguo caldo cultural mafioso.

Ahora. ¿Qué fenómeno agrava la situación de la narco cultura en la Argentina? Que a pesar de las experiencias de Colombia, el régimen de Macri está cayendo en la misma trampa que cobró tanta destrucción en Colombia desde los años 90: la mal llamada “guerra contra las drogas”.

Ignorando voluntariamente mirar para el patio vecino, la Argentina  hoy como Colombia ayer, se encuentra abocada a caer víctima de la doctrina estadounidense que intenta distraer resolviendo un problema de demanda (su alto consumo interno de drogas) mediante el ataque a la oferta (romper frágiles y dispersas redes mafiosas productoras o distribuidoras). Una especie de neo doctrina Monroe que significaría: Uds. ponen los muertos y nosotros nos quedamos con los dólares[4].

En consecuencia, en tratándose de tomar sanamente aquello de la “colombianización” de la Argentina, se hace tarde para advertir desde Colombia que en el Río de la Plata se cuecen hoy las habas de una guerra contra el narco que, el mismo día de su declaración, se debió declarar perdida.

 

Bernardo Congote es profesor universitario colombiano y miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (Argentina). www.federalismoylibertad.org

[1] Dramática puja entre mafia y democracia – URL: “https://www.lanacion.com.ar/2176969-dramatica-puja-mafia-y-democracia – Copyright © LA NACION.

[2] Bushnell, D. (2000). COLOMBIA una nación a pesar de sí misma. Bogotá: Planeta.

[3] Iglesias, F. (2016). La década sakeada. Buenos Aires: Planeta

[4] Estudiosos tratadistas colombianos como Francisco Thoumi o Luis Garay, permiten asumir que en Estados Unidos se queda el 90% del dinero del narcotráfico.

 

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