Desde la Academia

Publicado el

Burbujas financieras como amortiguadores de liquidez

David Perez-Reyna

El 31 de diciembre de 2016 el precio de un bitcoin estaba por debajo de USD 1.000. Un año después, su precio estaba en casi USD 13.000. Un rendimiento de 1.200% en un año para un activo cuyo uso no es claro es un ejemplo de un activo que tiene una burbuja financiera. Aunque varias burbujas financieras han resultado en consecuencias económicas negativas una vez revientan, no todas las burbujas son iguales. En esta entrada discutiré sobre algunos efectos positivos de las burbujas y sobre políticas económicas que se podrían tomar para contrarrestar los efectos negativos, basándome en un artículo reciente en el que trabajé (Freixas y Perez-Reyna, 2017).

Analizar burbujas financieras no es una tarea trivial. Primero es importante primero definirlas. En esto hay relativo consenso: un activo tiene una burbuja cuando el valor presente descontado de sus flujos está por debajo de su precio. Determinar cuándo hay una burbuja es un poco más complicado. Bordo y Jeanne (2003) ofrecen algunas metodologías empíricas para calcularas.

Para poder entender el efecto de posibles políticas económicas, ayuda tener un modelo teórico ante la ausencia de contrafactuales en los datos. Un modelo teórico permite tener un laboratorio sobre el que se pueden hacer experimentos. El análisis se facilita si consideramos una burbuja como un activo financiero aparte. Por ejemplo, si se va a analizar una burbuja sobre una acción de una empresa, en términos teóricos es equivalente analizar una acción con precio igual al valor presente de los dividendos que genera la empresa y un activo que representa la burbuja sobre esta acción. Si este activo tiene precio positivo y tiene oferta constante, es una burbuja porque no genera dividendos.

Este es el camino que tomamos en Freixas y Perez-Reyna (2017). El modelo teórico que analizamos toma en cuenta individuos que usan una burbuja para poder transferir recursos de un periodo a otro. En este modelo la situación de la economía depende de la liquidez disponible proveniente del exterior. Si hay mucha liquidez, las tasas de interés son bajas y el precio de la burbuja es alto y los individuos van a endeudarse para comprar la burbuja (tulipomanía en el siglo XVII, la burbuja inmobiliaria en España de comienzos de este siglo, la burbuja inmobiliaria en Colombia de mediados de los noventa). Si hay poca liquidez, las tasas de interés son altas y el precio de la burbuja es bajo y los individuos pueden comprar la burbuja y les sobran recursos para ahorrar (similar a lo ocurrido en EEUU con la burbuja de las empresas punto com). En ambos casos los individuos compran la burbuja como una forma de ahorrar: la compran para venderla al periodo siguiente, con el objetivo de tener una ganancia. En el primer caso, si la burbuja cae de precio, puede ser que los individuos no puedan pagar sus préstamos. En este caso los bancos que les prestaron tendrían pérdidas, que podrían ser lo suficientemente altas para generar una quiebra. Esto, a su vez, tendría un efecto muy negativo sobre la economía (los bancos prestan recursos para que las empresas puedan producir. Con bancos quebrados las empresas no pueden tener recursos para producir).

Para evitar el escenario de una quiebra de un banco se podría optar por una política en la que los individuos no se puedan endeudar para comprar la burbuja. Por ejemplo, imponer una restricción que dependa del colateral: si hay una burbuja sobre el sector inmobiliario, los bancos solamente van a prestar máximo el 70% del valor de una vivienda. El problema con este tipo de políticas es que desconoce un efecto positivo de una burbuja: drenar excesos de liquidez. Si hay mucha liquidez en una economía, el hecho que esa liquidez se use para prestarle a un sector productivo puede no ser lo mejor. Una burbuja, al causar que no todo se vaya al sector productivo, está jugando un rol de drenar el exceso de liquidez. En ese sentido es mejor tener políticas que no eviten este rol de las burbujas, pero que al mismo tiempo disminuyan el riesgo de una quiebra en los bancos. Un ejemplo es algo similar a un límite máximo a los capitales que entran, y una forma de implementar esto es por medio de acumulación de reservas internacionales. Así no hay suficiente liquidez para que los individuos se endeuden para comprar la burbuja, pero tampoco hay excesos de liquidez yendo al sector productivo.

Es posible que las burbujas financieras discutidas no sean las últimas que se presenten. De hecho, recientemente se ha vuelto a hablar sobre posibles burbujas en el sector inmobiliario y de empresas que venden productos con base en marihuana en EEUU. Por eso es importante tener un buen laboratorio que permita entender qué políticas podrían evitar los efectos negativos de las burbujas. Freixas y Perez-Reyna (2017) es un paso en esa dirección.

Comentarios