El rincón de JJ

Publicado el Jhon Jaime Osorio

Giro – Día 17: Una etapa en tránsito hacia el tríptico alpino

Es injusto con los ciclistas decir que en la etapa de hoy no pasó nada. Pasó mucho. Todo previsible, con libreto rígido, sin sorpresas; pero pasó. En la primera parte hubo cortes. Rápidamente se reagruparon. El ritmo fue intenso hasta que cuajó una fuga. En algún mo no kmento Dumoulin perdió la rueda y tuvo que perseguir. Entrando a Iseo empezó a llover. Y al final, en medio de un fortísimo aguacero, Viviani sumó su cuarta victoria. Eso sí, para los interesados en ganar el Giro, realmente no ocurrió nada.

La de hoy fue la típica etapa de transición. Una mudanza del esfuerzo en la contrarreloj de ayer a las tres etapas de montaña que comienzan mañana. Se esperaba una llegada masiva y así se dio. Era predecible la cuarta victoria de Viviani y el italiano celebró su póker.  Todo salió como estaba en el libreto. Etapa plana y corta, 155 kilómetros con un ritmo intenso y una llegada al sprint. Tal cual. Así fue.

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Lo que no estaba en la partitura era el aguacero del final. El servicio meteorológico pronosticó un día soleado y se tuvo un embalaje bajo la lluvia. Hermoso, pero peligroso final. También fue sorpresa la celebración de Viviani llevando la cuenta de sus victorias en los dedos de su mano derecha. El dedo que no exhibió lo guardó para el domingo al frente del coliseo romano, al que intentará llegar soportando el tríptico de montaña que empieza mañana.

La clasificación general no varió. Los movimientos se guardaron para mañana. Algo importante debe pasar en la subida al Prato Nevoso con la que se cierra la etapa 18. Será un ascenso largo y constante de 19,7 kilómetros con una inclinación media del 7,8%.  Las dos veces que  una etapa del Giro ha terminado ahí, el ganador de la etapa ha sido a la postre el campeón. Allí ganó el ruso Pável Tonkov en 1996 el día le quitó el liderato a David Rebellin. En el 2000 ganó el italiano Stefano Garzelli, con una ataque que debilitó al líder Francesco Casagrande para quitarle la camiseta dos días después. Este año, en la misma subida, Yates tratará de defender su maglia rosa. Se puso la camiseta de líder al cierre de la etapa 6 en la llegada al Etna y ya anunció que correrá a la defensiva.

Lo que falta no tiene guión. Los Alpes del Piamonte están al frente esperando por los valientes que quieran escribir la historia.  Si Yates aguanta será el primer británico en coronarse en la carrera italiana. Si no lo hace, una vez más la tercera semana pasará a la historia por ser determinante. Faltan cuatro días de Giro, una carrera con libreto abierto.

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