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Publicado el Juan Carlos Torres

Nuevo Código de Policía, lo positivo y lo controversial.

Si fuésemos una sociedad con mayor nivel cultural y comportamental, además con una Policía éticamente correcta seguramente todos celebraríamos la aprobación del Nuevo Código de Policía. Para algunos necesario y conveniente, y para otros representa un verdadero manifiesto de súper poderes que pudieran profundizar la vulneración de derechos fundamentales de los ciudadanos.

Lo cierto es que estábamos urgido de una reforma a este Código, el vigente data de hace 45 años, cuando no experimentábamos tantos problemas  como hoy en la convivencia ciudadana. Aquí la gente se asesina por intolerancia, por entrometerse en una pelea conyugal, por tener música a un alto volumen, por un reclamo, etc. Es importante señalar que en Colombia los problemas de convivencia producen más muertos que el conflicto armado.

Cada quien opina según le vaya en la fiesta, así que si usted respeta las normas básicas de convivencia y urbanidad muy seguramente no tendrá ningún inconveniente con el nuevo Código ni con la Policía; no obstante, puede  ser víctima también de abusos policiales, los cuales podrán retenerlo, sancionarlo e incluso para ingresar a su vivienda o predio sin ninguna autorización vulnerando su derecho a la intimidad. De modo que el nuevo Código de Policía trae consigo muchos aspectos positivos que brindan a la Policía Nacional herramientas para reprimir y sancionar frente a una multiplicidad de situaciones que nos aquejan en nuestra relaciones ciudadanas, pero a su vez carga una colcha de retazos de inexiquibilidades declaradas.

La principal resistencia ciudadana al nuevo código radica en dos sentidos: por un lado, la advertencia de lo lesivo e inconstitucional que resulta la imposición de sanciones policivas frente a procedimientos de carácter administrativo, así como la limitación de libertades públicas y principios fundamentales de los ciudadanos; y por otra parte, se cree que se les ha otorgado mayores herramientas a la Policía Nacional, premiando sus arbitrariedades y violaciones en un código para el ciudadano, además potenciando la “Ley del rebusque”. Mientras en otros países no es permitido siquiera revisar al ciudadano aquí en provecho de la autoridad, algunos te meten un tabaco de marihuana en el bolsillo o una bolsa de cocaína en un procedimiento de requisa y te incriminan. Aquí la ciudadanía se siente tan intimidada por un policía como por un delincuente.

Quienes experimentaron el Estatuto de Seguridad Nacional de Turbay en el 78’ recuerdan las violaciones a los derechos humanos acaecidas y el exceso de poder, siendo la Justicia Penal Militar la encargada de conocer de los delitos políticos a través de juicios orales como ahora la Policía Nacional sobre los de convivencia ciudadana. El país está a expensas de refrendar legalmente las retaliaciones y muertes causadas en las represiones a la protesta social, así como en el 78’. Que esto no acabe en una noche de lápices como en Argentina en el 76’.

Los aspectos positivos del Nuevo Código de Policía son mayoritarios y desde luego que correctamente aplicados tanto por el ciudadano como por la Policía sin ventajismos  ni provecho, sí contribuyen a la buena convivencia y eso hay que decirlo, acaba fomentando una cultura de respeto y valores que debimos aprender y/o fomentar en nuestros hogares y como no, ahora nos toca con autoridad.

Veamos algunos de los aspectos del recién aprobado Código, clasificados en dos capítulos: i) Lo Positivo, y ii) Lo Controversial. Como se dijo antes, aquí cada quien conceptúa lo conveniente e inconveniente según le va en la fiesta.

Lo positivo: la policía tendrá competencias para imponer sanciones económicas, pedagógicas, de aseo o llamado de atención en los siguientes casos:

  • A los dueños de perros bravos que causen daño y perjuicios. Para ello, los tenedores  deberán adquirir una póliza de responsabilidad civil extracontractual.
  • A los tenedores de animales, obligándolos  a recoger el excremento cuando ocurra en sitios públicos.
  • A quienes realicen necesidades fisiológicas en lugares públicos.
  • A quienes fomenten el estado de desaseo o hacer uso indebido de lugares públicos.
  • A quienes posean predios en condiciones que propicien insalubridad e inseguridad.
  • A quienes realicen actos sexuales, obscenos y exhibicionistas que pudieran ofender la moralidad pública.
  • A quienes desarrollen oficio o actividad de índole doméstica que contamine el ambiente, genere olores, ruidos u ocasione peligro, amenaza o que perturbe la tranquilidad de la comunidad.
  • A quienes hagan mal uso de la línea de emergencia 123.
  • A quienes ejerzan la prostitución por fuera de las zonas asignadas.
  • A quienes traten de escalar un muro o pared de casa o edifico ajeno sin autorización del propietario.
  • A quienes consuman bebidas embriagantes o alucinógenas en lugares públicos a menos de 200 metros de las instituciones educativas.
  • A quienes se cuelen en los buses o en los sistemas de transportes masivos sin pagar.
  • A quienes arrojen sustancias contaminantes a los cuerpos de agua y a quienes la capten de ríos y quebradas sin autorización.
  • A quienes maltraten a los animales físicamente o a través de material audiovisual incluso muertos.
  • A quienes comercialicen celulares sin licencia del Gobierno o de un operador.
  • A quienes compren celulares que han sido hurtados.
  • A quienes sean sorprendidos portando arma de aire, de fogueo, espray o cualquier otro elemento que se asimile a armas de fuego en lugares abiertos al público donde se desarrollen aglomeraciones.

Uno de los grandes avances de la reforma es al trámite del proceso verbal inmediato que podrá dirimir situaciones de convivencia en 6 horas que hoy tardan hasta 8 años.

 Lo Controversial, que pudiera propiciar abusos de poder.

  • La Policía podrá ingresar sin orden, a cualquier domicilio en persecución de una persona que allí se refugie, para socorrer alguien que requiera auxilio, para extinguir un incendio, para neutralizar o cazar un animal peligroso, para proteger bienes de personas ausentes o cuando desde el interior del inmueble se proceda por la vía de hecho contra alguna persona o su propiedad.
  • La Policía podrá apagar los equipos de sonido o cualquier otra fuente de ruido que genere intranquilidad en la vecindad y/o que exceda los niveles de sonido permitido. Además los propietarios deberán pagar una multa.
  • La Policía podrá acceder a las instituciones educativas para revisar expendios de bebidas alcohólicas y estupefacientes.
  • La Policía podrá autoregular el empleo de la fuerza excesiva para impedir la perturbación de la convivencia y su restablecimiento.
  • No se podrán realizar protestas de forma espontánea, los ciudadanos inconformes deberán solicitar a los alcaldes permiso para la misma, de lo contrario, la Policía podrá disolverla.

Ojalá que el remedio no resulte peor que la enfermedad, que este código para la conciliación de discrepancias entre ciudadanos no acabe  en que los Policías se tomen atribuciones propias de la justicia.

 Twitter: @soyjuanctorres

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